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Biografía

Gustave Kervern

Gustave Kervern

57 años

Gustave Kervern

Nació el 27 de Agosto de 1962 en Mauricio
Filmografía
Recursos inhumanos

2020 | Dérapages | Serie TV

Miniserie basada en una novela-denuncia de Pierre Lemaitre, donde señala cómo personas de valía pueden ser empujadas a situaciones límite en una sociedad donde solo parece tener importancia la cuenta de resultados. Adopta la estructura de espiral, en que las cosas se complican más y más. Sigue a Alain Delambre, que desde prisión recuerda cómo ha llegado a esa situación. Cincuentón, casado y con dos hijas adultas, la suya debería ser una tranquila vida burguesa. Pero desde que perdió su trabajo, está fuera del mercado laboral, y debe aceptar ocupaciones que sólo le generan frustración. Inesperadamente le llaman de una empresa tecnológica, donde para escoger a la persona que deberá despedir a más un millar de trabajadores de la planta de una fábrica, siguen una estrategia... diferente. Sin que lo sepan los implicados, un supuesto comando tomará como rehenes a varias personas del equipo directivo, y a punta de pistola tratarán de sonsacarles información confidencial, con preguntas que soplan por pinganillo los candidatos al puesto. Ziad Doueiri, director libanés que está detrás de títulos tan valiosos como El insulto, maneja bien este relato, que viene a ser una parábola sobre la deshumanización de la sociedad, un poco en la línea de Un día de furia, donde un ciudadano normal y corriente pierde los papeles, con lo que parece estar echando a perder su futuro, y lo poco que tenía, el amor de la familia. Hay que reconocer su habilidad para combinar crítica social, con la emoción y el thriller típicos de una situación de toma de rehenes, y los parámetros del drama carcelario y el subgénero judicial. Éric Cantona se las arregla para sostener la narración, y aunque puede parecer exagerado lo que se cuenta, se acepta por la condición de la miniserie de fábula o relato de advertencia. Está bien además Suzanne Clément como la esposa sufridora.

6/10
Perfumes

2020 | Les parfums

La relación entre una experta creadora de perfumes y su chófer. Un choque entre dos personas que pertenecen a dos mundos totalmente diferentes.

En lugar del Sr. Stein

2017 | Un profil pour deux

Pierre, viudo y anciano, vive solitariamente en su casa de París, de la que no sale desde hace dos años. Su hija Sylvie esta preocupada y propone entonces a Alex, el novio de su hija Juliette (nieta de Pierre), que dé clases de informática a su padre. Alex es un proyecto de escritor, apocado y un poco pasmarote, a quien no le hace ninguna ilusión el encargo, pero acepta por dinero. Tras algunas clases, poco tiempo tardará Pierre en ver las ventajas de internet, sobre todo a la hora de contactar con mujeres, y cuando finalmente concierta una cita con la treintañera Flora convencerá al pazguato de Alex para que se haga pasar por él. Comedia franco-belga escrita y dirigida por Stéphane Robelin (¿Y si vivimos todos juntos?), quien pergeño una historia amable y sin pretensiones que se deja ver, aunque no dejará gran poso en el público. Su sencillez y puesta en escena convencional ceden todo el protagonismo a la farsa provocada por los protagonistas que se comportan como Cyrano y Christian aunque en versión modernizada y sin heroísmos caballerescos. La Roxane engañada sería aquí la dulce Flora, engatusada por el físico y tímido carácter del joven Alex y enamorada por las palabras del anciano Pierre. Por supuesto, aparte de los gags tópicos en torno al aprendizaje informático de Pierre (alguno tronchante, ésa es la verdad), la estrambótica situación amorosa da lugar a escenas cómicas correctamente resueltas, como el primer encuentro entre Alex y Flora o ese inesperado desayuno familiar donde la ambigüedad de los diálogos sembrará aún más la confusión. Por lo demás no hay aquí otra cosa que un cuento romántico, ligero, fantasioso y buenista. Los actores cumplen con oficio, con mención especial para el veterano Pierre Richard.

5/10
La doctora de Brest

2016 | La fille de Brest

La doctora de Brest parte de unos hechos acaecidos en Francia en 2007 y sacados a la luz por la neumóloga Irène Frachon, quien relacionó la muerte de varios pacientes que padecían dolencias cardíacas con Mediator, un fármaco que se solía recetar a diabéticos, y que era recetado a muchos pacientes para perder peso. Emmanuelle Bercot, actriz que tiene también una amplia trayectoria tras la cámara como guionista y directora, acomete este film con rigor documental, con modos clásicos, a ratos algo convencionales, pero que funcionan la mayor parte del tiempo. Y sigue una estructura típica, donde la protagonista se movería al estilo del bíblico David, luchando contra un gigantesco e invencible Goliat, que estaría conformado por un todopoderoso laboratorio farmacéutico, arropado por el mundo académico y regulatorio. Éstos no atenderían las razones de esta provinciana chica de Brest, una pequeña población de la Bretaña, a pesar del rigor del equipo que va reuniendo poco a poco pruebas sobre los problemas de Mediator. Protagoniza la correcta película una actriz con carácter que va a más, desde que llamó la atención como primera ministra danesa en la serie Borgen. Sidse Babett Knudsen sabe imprimir una fuerte personalidad a su Irène, mujer resolutiva e impaciente, pero humana, que necesita el apoyo de su familia, su esposo y sus cuatro hijos, y el de muchos profesionales –el médico investigador buena persona pero más débil, los otros médicos, la mujer del comité, el Papá Noel de la Seguridad Social, el editor, la periodista...– para no cejar en lo que considera una tarea irrenunciable, ponerse del lado de los pacientes y denunciar los abusos.

6/10
Una familia peculiar

2016 | Cigarettes et chocolat chaud

La comunidad de los corazones rotos

2015 | Asphalte

Tres relatos entrecruzados sobre encuentros entre hombres y mujeres que no tienen nada en común, ligados a un edificio de cemento en los suburbios parisinos. Tras ver en televisión Los puentes de Madison, Sterkowitz, tacaño individuo temporalmente en silla de ruedas, finge ser fotógrafo de una revista internacional para llamar la atención de una enfermera solitaria. El adolescente Charly ayuda a su madura vecina recién mudada, descubriendo que se trata de Jeanne Meyer, actriz en horas bajas. Mientras la NASA envía a alguien a buscarle, John McKenzie, astronauta americano cuya cápsula ha caído por algún error en la azotea, se refugia en casa de Hamida, mujer argelina que tiene a su hijo en la cárcel. Un pequeño film, sin grandes pretensiones, al que no se espera como uno de los estrenos europeos del año, y que sin embargo resulta ser una sorpresa cinéfila. Nadie exigiría demasiado al director y guionista Samuel Benchetrit, cuyo único trabajo con repercusión fuera de Francia hasta ahora había sido la discreta Janis y John, de 2003. Reincide en el mismo tema central, la soledad, con trasfondo dramático, pero en tono de comedia, muchas veces disparatada y cercana al surrealismo. Abundan los diálogos ingeniosos, y los gags visuales divertidos, como el inesperado aterrizaje de McKenzie ante la mirada atónita de dos ‘fumetas’. La acción parece transcurrir en los 80 o principios de los 90, a juzgar por las cintas de vídeo, o aparatos como los televisores, pero logra cierta intemporalidad, como en los films de Jacques Tati, que construyó su mundo propio. Mediante un guión tan elegante como inteligente, Benchetrit realiza una crítica social de los edificios de los barrios de clase baja (en este sentido, resulta divertida una irónica alusión a Jungla de cristal). Al mismo tiempo, indaga en la necesidad de comunicación, con una mirada positiva, pues queda claro que ésta tiende a abrirse camino entre dos personas, por muchas diferencias que haya entre ellos, incluso cuando no se comparte el mismo idioma (en el caso de la historia del hombre llegado del espacio), y que las otras personas pueden ampliar muchísimo las perspectivas de los solitarios. Todo el reparto se merece buena nota, comenzando por la veterana Isabelle Huppert, que se toma un papel menor como si fuera el más importante de su carrera, o la reconocida Valeria Bruni Tedeschi, que refleja con pocas frases la vida gris de su personaje, la enfermera nocturna. No desentonan Gustave Kervern, visto en títulos como La doctora de Brest, que da lugar a los momentos más hilarantes, encarnando al avaro, ni el estadounidense Michael Pitt en el papel más divertido de su filmografía, ni el poco experimentado Jules Benchetrit, reclutado por ser el hijo del director. Pero entre todos ellos llama la atención Tassadit Mandi, la madre, uno de esos talentos naturales cuya mirada lo dice todo.

6/10
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2020 | Effacer l'historique

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