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Biografía

Jean-Marc Roulot

Jean-Marc Roulot

Jean-Marc Roulot

Filmografía
Nuestra vida en la Borgoña

2017 | Ce qui nous lie

Con motivo de la enfermedad de su padre, Jean regresa a su casa de la infancia, en una pequeña localidad de la Borgoña francesa, tras pasar varios años ilocalizable. Su familia se dedica a cosechar la uva y elaborar vino, un trabajo que él y sus hermanos, Juliette y Jerémie, aprendieron desde muy pequeños de la mano de su padre. El reencuentro entre los hermanos marcará un periodo en que los tres tendrán que afrontar sus vidas de modo diferente. Estupenda y reconfortante película francesa, de esas que permiten comprender que las pequeñas y cotidianas historias son a veces las más hermosas. El director francés Cédric Klapisch, que goza de gran prestigio en su país gracias a comedias como Una casa de locos o Las muñecas rusas, no echa mano en esta ocasión de su actor fetiche Romain Duris (con quien ha rodado más de media docena de filmes) y cuenta por primera vez con Pio Marmaï (El primer día del resto de tu vida), un actor que es todo un prodigio de naturalidad. El guión –escrito por el propio Klapisch junto con uno de sus colaboradores habituales, Santiago Amigorena– despliega la historia con sutileza y los conflictos de cada personaje, sus miedos y sus retos, entran con primor en una trama sencilla, estructurada a lo largo de todo un año, según los trabajos estacionales que son necesarios emprender en la viña. Además el director demuestra tener una gran sensibilidad para hablar de la fraternidad.  Sin espectáculo, desprende Nuestra vida en la Borgoña una visión realista y positiva del amor, de la unión familiar, del encuentro reposado con la felicidad, ésta enmarcada en una visión auténtica de la vida, un modo de ser que el film sabe encarnar en los tres hermanos y en su modo de disfrutar del vino, en contraste con la visión utilitarista de sus vecinos viticultores. Todas las interpretaciones son espléndidas, con Marmaï a la cabeza, pero destacan también los trabajos de Ana Girardot y de la española María Valverde.

6/10
Diplomacia

2014 | Diplomatie

Ejemplar adaptación de la obra de teatro de Cyril Gely, quien recrea lo acontecido durante la noche del 24 al 25 de agosto de 1944, en los aposentos del general nazi Dietrich Von Choltitz, gobernador de París, situados en el Hotel Maurice. Recibirá la visita del cónsul sueco Raoul Nordling, el cual le pedirá que renuncie a ejecutar los planes de Hitler de destruir París. La llegada de las tropas aliadas es inminente, la ciudad está perdida para los nazis, las cargas de explosivos están diseminadas por todos los lugares emblemáticos... Sólo falta la orden del general para hacer saltar todo por los aires. El alemán Volker Schlöndorff, ganador del Oscar y la Palma de Oro de Cannes por El tambor de hojalata, relata uno de los sucesos más recordados de la II Guerra Mundial. El propio director, junto con Gely, ha escrito el guión cinematográfico y gracias a una pulcra planificación y a un ritmo excelente compone una película que atrapa desde el primer minuto, y eso que no se desliga de su origen teatral, pues se trata casi completamente en una larga conversación entre dos personas en un espacio interior. Pero es que los diálogos son ejemplares, verosímiles y enjundiosos a un tiempo, y logran definir poco a  poco los caracteres opuestos de los dos personajes protagonistas. Más claro parece el de Von Choltitz, un militar para quien la obediencia es la virtud sobre la que ha basado su vida, mientras que Nordling da muestras de ser un dialogante nato, más ambiguo, dispuesto a utilizar todas las artimañas dialécticas para evitar el desastre. Al contrario que en la memorable película ¿Arde París?, donde René Clément trataba el mismo tema pero centraba su argumento en la actividad de la resistencia francesa en torno a la rendición nazi en París, aquí lo puramente bélico, la acción, brilla prácticamente por su ausencia, y Schlöndorff se fija únicamente en los dos protagonistas, en el modo de cambiar una decisión que sería trascendental en el futuro. Es por eso que la película funciona gracias a unas interpretaciones espléndidas, en donde sería muy difícil decir quien está mejor, si André Dussollier (Nordling) o Niels Arestrup (Von Choltitz).

7/10
La cocinera del presidente

2012 | Les saveurs du Palais

Comedia ligera a la medida de Catherine Frot, actriz de títulos como Odette, una comedia sobre la felicidad o La cena de los idiotas, que tiene un gran prestigio en el teatro francés. El guión de La cocinera del presidente se inspira libremente en la historia real de Danièle Delpeuch, que fue durante un tiempo cocinera privada de François Mitterrand. En La cocinera del presidente, Catherine Frot interpreta a Hortense Laborie, que organiza las comidas de una base científica en la Antártida. Años antes, entró a trabajar en el Palacio del Elíseo, como cocinera personal del presidente y de sus invitados más íntimos en cenas privadas. Laborie, que no tenía formación culinaria pero había aprendido desde pequeña observando a su abuela y a su madre, se esforzaba por preparar recetas relativamente sencillas rememorando los platos que más gustaban a su familia, a pesar de que apenas podía adivinar si estaba cumpliendo bien su trabajo, ya que su contacto con el mandatario era mínimo. Su abnegada dedicación desató algún caso de celos. Su reivindicación de la cocina tradicional recuerda lejanamente a Ratatouille, el film animado de Pixar. Por lo demás, La cocinera del presidente entretiene y tiene un tono amable. Como era de esperar, Catherine Frot le saca mucha tajada a la protagonista, expresando un mundo de sentimientos a pesar de que no pasa por grandes conflictos dramáticos. Su personaje está sobre todo sugerido, pero se sabe algo de él, lo que no se puede decir del resto de los que están a su alrededor. Por lo demás, el veterano realizador Christian Vincent (La discreta) cumple su cometido, pero quizás le falta intentar volar un poco más alto.

5/10
Louise Wimmer

2011 | Louise Wimmer

Nuestra vida en la Borgoña

2017 | Ce qui nous lie

Con motivo de la enfermedad de su padre, Jean regresa a su casa de la infancia, en una pequeña localidad de la Borgoña francesa, tras pasar varios años ilocalizable. Su familia se dedica a cosechar la uva y elaborar vino, un trabajo que él y sus hermanos, Juliette y Jerémie, aprendieron desde muy pequeños de la mano de su padre. El reencuentro entre los hermanos marcará un periodo en que los tres tendrán que afrontar sus vidas de modo diferente. Estupenda y reconfortante película francesa, de esas que permiten comprender que las pequeñas y cotidianas historias son a veces las más hermosas. El director francés Cédric Klapisch, que goza de gran prestigio en su país gracias a comedias como Una casa de locos o Las muñecas rusas, no echa mano en esta ocasión de su actor fetiche Romain Duris (con quien ha rodado más de media docena de filmes) y cuenta por primera vez con Pio Marmaï (El primer día del resto de tu vida), un actor que es todo un prodigio de naturalidad. El guión –escrito por el propio Klapisch junto con uno de sus colaboradores habituales, Santiago Amigorena– despliega la historia con sutileza y los conflictos de cada personaje, sus miedos y sus retos, entran con primor en una trama sencilla, estructurada a lo largo de todo un año, según los trabajos estacionales que son necesarios emprender en la viña. Además el director demuestra tener una gran sensibilidad para hablar de la fraternidad.  Sin espectáculo, desprende Nuestra vida en la Borgoña una visión realista y positiva del amor, de la unión familiar, del encuentro reposado con la felicidad, ésta enmarcada en una visión auténtica de la vida, un modo de ser que el film sabe encarnar en los tres hermanos y en su modo de disfrutar del vino, en contraste con la visión utilitarista de sus vecinos viticultores. Todas las interpretaciones son espléndidas, con Marmaï a la cabeza, pero destacan también los trabajos de Ana Girardot y de la española María Valverde.

6/10

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