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Biografía

Jérémie Renier

Jérémie Renier

39 años

Jérémie Renier

Nació el 06 de Enero de 1981 en Bruselas, Bélgica
Filmografía
Slalom

2020 | Slalom

Frankie

2019 | Frankie

Criminal

2019 | Criminal | Serie TV

Una joven está acusada del asesinato de su hermana autista, un veterano narcotraficante se resiste a confesarse culpable; a una mujer acomodada le interrogan sobre el paradero de su hermano fugado y la de una joven acusada del asesinato de su hermana autista. Original serie policiaca, con doce episodios autoconclusivos que se desarrollan en la misma sala de interrogatorios, donde los policías tratan de hacer confesar a presuntos delincuentes. Ha sido rodada por profesionales de cuatro países diferentes, encargándose Mariano Barroso, presidente de la Academia del Cine de los tres que correspondían a España, mientras que el resto están elaborados por franceses, británicos y alemanes. De cariz bastante teatral, al desarrollarse en un escenario único, a tiempo real, cada capítulo logra captar al espectador, por la tensión del duelo entre los agentes y los interrogados, aunque por otro lado, pocos son los elementos que dan continuidad entre unos y otros, por lo que no crea la necesidad de visionar el conjunto en su totalidad, salvo en el caso de las tres entregas españolas, que sí dejan con ganas de saber más. Resulta llamativo comprobar la diferencia de procedimientos entre los distintos países europeos. Se trata de una serie de planos muy largos, donde se deja mucho espacio para el lucimiento de los actores. Eduard Fernández, David Tennant, Carmen Machi e Inma Cuesta brillan entre los interrogados, y Emma Suárez entre los representantes de la ley. 

6/10
El amante doble

2017 | L'amant double

Tras acudir a varios médicos por unos reiterados dolores en el vientre Chloé decide seguir el consejo de acudir a un psiquiatra, pues parece que su estado podría tener una causa mental. Conoce así al doctor Paul Mayer, a quien narra en terapia las cuestiones más relevantes de su vida: nació fruto de un embarazo no deseado, hija única, relaciones sentimentales no duraderas, tristeza generalizada, etc. Con el paso de las sesiones, paciente y terapeuta se sentirán cada vez más atraídos. Tras el precioso paréntesis que supuso Frantz, el cineasta galo François Ozon vuelve al cine morboso que caracteriza toda su filmografía (Swimming Pool, En la casa, Una nueva amiga) para ofrecer en este caso una historia muy turbia, de tintes inquietantes, en donde mezcla sexo, muerte, desequilibrio psíquico y vacío existencial. Alumno aventajado del mundo creativo de Claude Chabrol, las películas de Ozon ofrecen siempre intriga (las cosas nunca están claras para el espectador) y conductas a menudo perturbadas, destiladas por los recovecos ocultos de los corazones, abismos de negrura y contradicción. En el caso de El amante doble, Ozon ofrece más de lo mismo pero carga la mano en el erotismo enfermizo, como si quisiera volver a ubicarse en su hábitat y así dar carpetazo a la sutilidad de Frantz y apenas unos meses después necesitara desquitarse del buen gusto con una película extremadamente insana. Basada en una novela de Joyce Carol Oates, la naturaleza poco agradable de la historia –una paciente psiquiátrica con sus traumas y obsesiones– se presta a la confusión y hay mucho de ésta en la narración que propone Ozon. El realizador francés –como siempre también autor del guión– decide qué y cuánto quiere mostrar al espectador, de modo que éste siempre queda a su merced. Aun con sus virtudes narrativas –hay que saber aportar coherencia al conjunto– ese modo de exponer el argumento resulta inevitablemente un tanto tramposo (la vecina, los gatos, la madre), al tiempo que se corre el riesgo de que la ambigüedad se alargue en exceso y durante ciertos pasajes desemboque en algo parecido al tedio. Ozon apoya la trama de su película con un estudiado uso de la banda sonora y con la inclusión de imágenes potentes que vertebran toda la narración: las escaleras de caracol, ese puente que la protagonista cruza una y otra vez, los gatos (vivos o disecados), el mundo onírico del museo o especialmente la continua utilización de los espejos, donde conviven lo real y lo irreal. Aunque se trata sobre todo de una película de atmósfera, la actriz Marine Vacth (Joven y bonita) hace un trabajo eficiente.

3/10
Éternité

2016 | Éternité

A finales del XIX, Valentine se enamora de Jules, con el que se casa. El matrimonio tendrá siete hijos… Hasta el momento, Tran Anh Hung se distinguía por la primacía de sus imágenes sobre los diálogos, por ejemplo en las excelentes El olor de la papaya verde y Cyclo. En su sexto largometraje, adaptación de la novela “L'élégance des veuves (La elegancia de las viudas)”, de Alice Ferney, el asiático afincado en Francia opta por la opción radical de suprimir los segundos casi por completo, cambiados por una voz en off que se centra en exclusiva en el amor maternal hacia los retoños a través de tres generaciones de una misma familia. La propuesta, de tonalidad onírica, puede agotar (e incluso desesperar) al común de los espectadores, y a gran parte de la crítica, pues apenas ofrece datos de los personajes, sólo lo relativo a los enamoramientos, y los hijos. Cuenta con un sólido reparto en el que se lucen sobre todo ellas, Mélanie Laurent, Audrey Tautou y Bérénice Bejo, a pesar de la dificultad del peculiar rodaje, en el que la última se sentía muy desconcertada… ¡y eso que le debe su fama a un film mudo! Todo está filmado con elegancia y buen gusto, con una cuidada fotografía de Ping Bin Lee (el genio que hizo posibles los planos de Deseando amar) y decorados y vestuarios que llaman la atención, pero no deja de resultar artificiosa, y a ratos puede parecer un videoclip de lujo, que se sigue con cierta distancia. No sólo contemplar a los personajes desde fuera puede resultar frío, sino que para más inri tiene un ritmo pausado y la duración casi alcanza las dos horas. A pesar de todo, sus reflexiones sobre todos los aspectos del tema central alcanzan cierta hondura. Se analiza lo positivo, sobre todo el amor desprendido, y las satisfacciones que la descendencia ofrece a la larga, pero también las pequeñas decepciones, el sacrificio cuando una hija no será a su vez madre porque ha optado por tomar los hábitos, y el dolor supremo de la muerte, en especial cuando los avances médicos aún no posibilitaban que la mayor parte de los retoños salieran adelante, o la angustia tras haber sufrido un aborto, que frustra varios meses de sueños… Con sus puntos negativos, refleja la obsesión del realizador, que antes de llegar al país galo en su juventud perdió a la mayor parte de los suyos por la guerra de Vietnam, por los núcleos familiares sólidos, que se perpetúan hasta la eternidad. Tiene algunos momentos de un lirismo magistral.

6/10
La chica desconocida

2016 | La fille inconnue

Una película muy de los hermanos Dardenne, los belgas Luc y Jean-Pierre. Con un laconismo personal sello autoral, que no impide que sus personajes rebosen humanidad, y que las tramas que desarrollan implique importantes dilemas morales. Jenny es una joven médico de familia, buena profesional, que trata con cierta dureza a Julien, quien le ayuda en la consulta y está a punto de obtener la titulación en medicina. Le reprende ante algún diagnóstico poco incisivo, o, sin palabras, parece reprocharle su parálisis ante el inesperado ataque que sufre un chaval en la consulta. A punto de pasarse a la consulta privada, y encauzar lo que promete ser una buena carrera, quedará marcada por su desatención a una llamada a deshora a su puerta; no responde, está cerrado, pero luego le llega la noticia de que la joven subsahariana que estuvo ahí ha sido encontrada muerta, seguramente asesinada. Los remordimientos la llevan a realizar su particular investigación de los hechos, paralela a la de la policía. La cinta no es tan redonda como otras de esta fraternal pareja de cineastas, sin ir más lejos la reciente Dos días, una noche, lo que no obsta para que sea interesante, tenga un cierto suspense, esté muy bien planificada e invite a pensar, en su indagación sobre la idea de que las acciones personales tienen consecuencias, y todos somos responsables, no podemos ocultar la cabeza en un hoyo como las avestruces. Pero aunque entendemos a Jenny, y lo que le reconcome, nos faltan algunas coordenadas de su trayectoria vital, la vemos sola, muy sola, y no sabemos por qué no comparte su vida con nadie ni tiene amigos, aparentemente. Es algo que contrasta con su dedicación abnegada a los pacientes, que le muestran un afecta que no deja de conmoverle, e incluso con el orgullo por su posible promoción profesional. Parece conocer la naturaleza humana, y tener un código moral en el que la conciencia bien formada tiene un papel importante, pero se nos antoja algo fría, y ello a pesar de que la esmerada interpretación de la actriz Adèle Haenel la acerca al espectador, resulta reconocible.

6/10
Ladygrey

2015 | Ladygrey

Saint Laurent

2014 | Saint Laurent

Elefante blanco

2012 | Elefante blanco

“Elefante blanco” es el nombre con el que se conoce un gran hospital en Ciudad Oculta, una barriada deprimida de Buenos Aires, que nunca terminó de construirse pese a las promesas de varios gobiernos, y que sólo sirve para que recalen allí los sin techo y los drogadictos. Trabaja como párroco de la zona Julián, que cuida con caridad de sus fieles y realiza una importante labor de promoción junto a otros sacerdotes y la asistente social Luciana, impulsando la construcción de viviendas populares. Se sumará al grupo Nicolás, un sacerdote buen amigo de Julián, traumatizado por la matanza que se produjo en una aldea en la selva en la que ejercía su ministerio, como no pudo hacer nada arrastra cierto complejo de culpa. Julián piensa en Nicolás como su sustituto para un futuro quizá no tan lejano, pues se encuentra gravemente enfermo. Pero resulta imposible controlar y preverlo todo: la violencia del entorno, la falta de recursos que debería aportar el obispado, la debilidad de la carne, la necesidad de afecto que todos tenemos, el silencio de Dios y las paradojas de la existencia humana, nos llevan por caminos inesperados. Ambiciosa película de uno los cineastas argentinos de mayor prestigio, Pablo Trapero (El bonaerense, Leonera, Carancho), también coautor del guión. En la producción se encuentra Juan Gordon, que anduvo detrás de También la lluvia, lo que no parece casual, pues ambas películas plantean las dificultades para que cale el mensaje social de la Iglesia. Las andanzas de los curas protagonistas se inspiran en un sacerdote auténtico, Carlos Mugica, creador de la iglesia de Cristo Obrero, asesinado a tiros en 1974, y que rezaba la oración “Señor, quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos”, citada varias veces en el film. Se puede decir que Elefante blanco tiene puntos a su favor y en su contra. En el primer apartado destaca el formidable diseño de producción, se trata de una película de envergadura, con elegantes planos secuencia, y algunas escenas de acción muy dinámicas y bien coreografiadas. Trata además un tema serio, y lo hace de forma seria; resulta altamente llamativa la ausencia de de cualquier cosa parecida al maniqueísmo, en la narración vemos seres humanos creíbles con virtudes y defectos, sean los sacerdotes “a pie de obra”, la asistente social, el obispo, los obreros, los drogatas, la policía, los mafiosos... Ninguno es una caricatura de sí mismo, lo que resulta muy de agradecer. Por supuesto en Elefante blanco se centra el tiro en unos personajes, tres: Julián (Ricardo Darín, en su buena línea habitual), el sacerdote enfermo, piadoso y preocupado por todos, unido a su obispo pero impaciente, cuya fragilidad se hace patente al escuchar una curación milagrosa atribuida al padre Mugica, pues para él su tumor progresa; Nicolás (Jérémie Renier, creíble en su evolución, aunque ésta sea medianamente previsible), el sacerdote recién llegado de la selva, que ha sufrido una verdadera crisis que le hace ansiar la acción y un afecto humano palpable, que se pueda tocar; y Luciana (Martina Gusman, la que más díficil lo tiene, los rasgos de su personajes son más simples, aparte de que le toca ser mirada como la esposa de Pablo Trapero), que parece moverse sólo por noble motivos humanos, a la que intriga qué puede llevar a dos hombres como Julián y Nicolás a renunciar a una vida más cómodo, y que vivirá una aventura amorosa de porvenir dudoso. Y sin embargo... Hay algo cansino en la narración de Elefante blanco, que parece avanzar con el paso pesado típico de este animal. De modo que se trasluce una sensación de reiteración, de dar vueltas a lo mismo, tal vez con la intención de crear la deseada atmósfera opresiva, fatalista, de lo difícil, casi imposible, que resulta cambiar las cosas, aunque no falten las buenas intenciones. También existen algunas soluciones de guión algo elementales, como el modo de precipitar las cosas hacia un final algo forzado, aunque, es justo reconocerlo, existe un esfuerzo real por evitar el tópico.

6/10
El niño de la bicicleta

2011 | Le gamin au vélo

Se ve que los hermanos Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne se toman muy en serio el ganar a toda costa una tercera Palma de Oro en Cannes, con lo que harían Historia, pues hasta el momento ningún director lo ha conseguido. Los belgas tiran con bala, y si en la edición de 2011 no llega a pasar por allí cierta bestia parda llamada Terrence Malick, igual hasta lo habrían conseguido. En cualquier caso El niño de la bicicleta es un intento más que digno y era justo que se llevaran algún reconocimiento, así que se fueron de allí con el Gran Premio del Jurado. Los Dardenne parecen traumatizados por la ausencia paterna, ¿tendrá alguna correspondencia en su vida real? Rosetta era huérfana y vivía sola con su madre; El hijo giraba en torno a la paternidad perdida; en la dura El niño, un marginal llega a vender a su bebé... En esta ocasión, toman como protagonista a Cyril, un chaval de doce años cuyo progenitor le ha dejado en un centro de acogida, en teoría temporalmente, aunque insiste en llamarle por teléfono, a pesar de que el número ya no está en funcionamiento. Se escapa y consigue llegar al piso donde vivía, pero ha desaparecido sin decir "ni mu". Desoyendo al portero, que le permite incluso ver el interior de la casa para que se dé cuenta de que papá ya no está dentro, el chico insiste en quedarse, y hasta se agarra con fuerza a una mujer, Samantha, una peluquera de la zona, para que los monitores de su centro no se lo lleven... Gracias a Samantha, que acoge a Cyril los fines de semana, le da el cariño que un chico de su edad necesita, y hasta recompra su bicicleta, vendida por el padre, logran localizar a éste, que trabaja en un restaurante, pero no está muy por la labor de ocuparse del niño... Aunque pasen los años, los Dardenne siguen fieles a sí mismos, pues vuelven a retratar a las clases desfavorecidas con su austeridad estética habitual, con pocos añadidos musicales, y una planificación cercana al documental. Este drama sigue teniendo el calado moral de sus anteriores trabajos, y con sencillez aparente describen con gran profundidad a personajes muy cotidianos, con las pequeñas grandezas y las miserias a las que es capaz de llegar el ser humano. Como siempre, los hermanos se apoyan en un gran reparto al que le sacan sobre todo espontaneidad. Supone un gran acierto de los belgas emparejar a su compatriota –pese a lo que sugiere su apellido– Cécile de France, que vuelve a Europa tras su excelente trabajo con Clint Eastwood en Más allá de la vida, con el sorprendente niño Thomas Doret, que debuta en el cine, y resiste llevar la mayor parte del peso del film. Esta vez el actor fetiche de los cineastas, Olivier Gourmet, aparece brevemente a modo casi de autohomenaje, como dueño de un bar. La principal aportación de este film de los Dardenne es que han captado el tono de los viejos cuentos infantiles que advertían de los peligros del mundo, y El niño de la bicicleta parece una mezcla imposible entre el neorrealismo italiano, Los olvidados de Luis Buñuel, Oliver Twist, Caperucita Roja, y Pinocho, de Carlo Collodi. Todo ello reciclado para el mundo moderno, pues desprende una sensación de autenticidad increíble, y por la realidad de la actual globalización, y salvo por ocasionales letreros en francés, las imágenes de la cinta podrían haber sido tomadas en cualquier localidad occidental, sin demasiadas diferencias. Como cabía esperar, se trata de un film duro sobre la desintegración familiar, la necesidad afectiva y la búsqueda de apoyos y vínculos para salir adelante a pesar de las dificultades mundanas, que no oculta que los más desgraciados tienen encima papeletas de que su situación empeore, y corren el riesgo de caer fácilmente en la delincuencia y estar abocados a un destino trágico. Pero como siempre los hermanos Dardenne dejan cierto resquicio, pequeñísimo pero resquicio al fin y al cabo, para la esperanza.

8/10
El pastel de boda

2010 | Pièce montée

El cineasta parisino Denys Granier-Deferre es todo un veterano que lleva tres décadas rodando, sobre todo producciones televisivas, que por regla general se han visto sólo en Francia. En esta ocasión adapta una novela de Blandine Le Callet, que describe una boda de clase alta. Los contrayentes son Bérengère y Vincent, jóvenes burgueses, que invitan a sus respectivas familias a un banquete por todo lo alto, en un lujoso caserón campestre. Pero la ceremonia religiosa acaba apresuradamente, después de que el sacerdote se quede conmocionado tras reconocer a alguien de su pasado. Durante el banquete, el novio recibe un anónimo que acusa a su novia de serle infiel. Granier-Deferre filma una comedia dramática con fuerte contenido costumbrista, aunque predomina un tono ácido y sarcástico. Algunas críticas a la doble moral y al cinismo son bastante acertadas, pero otras resultan sencillamente crueles, en especial las relativas a una niña con síndrome de Down –por cierto bastante simpática– que la familia pretende ocultar. Además, deriva en un folletín con giros efectistas, y resulta difícil empatizar con personajes poco atractivos. Del reparto coral, formado por actores franceses de prestigio, destaca la legendaria Danièlle Darrieux, que sigue siendo tan expresiva como cuando rodó títulos como Madame de... o El placer. 

3/10
Potiche, mujeres al poder

2010 | Potiche

Suzanne es lo que se dice una mujer “potiche”, es decir una mujer florero. Efectivamente, cualquiera diría que está de adorno en su casa, y sin embargo ella ha asumido ese papel con humor, porque en realidad es una mujer sin complejos, feliz a su modo, independiente y descomplicada a pesar de que su marido Robert es un personajillo miserable que la desprecia y le es infiel. Además, Robert regenta la fábrica de paraguas que da de comer a la familia gracias a ella, pues heredó la fábrica de su suegro. El matrimonio tiene dos hijos adultos que les quieren, pero que no entienden cómo su padre trata con tanta desidia a su madre y sobre todo cómo ella siempre ha aguantado sin replicar todos los caprichos y desprecios de su marido. Pero las cosas van a cambiar en la familia con motivo de una huelga de trabajadores en la fábrica, los cuales echan en cara al dueño su pésima gestión. Por motivos de salud Robert habrá de ausentarse y será entonces la accionista mayoritaria, Suzanne, la que asuma el mando... Por una vez François Ozon se olvida de sus típicos dramones sórdidos, de sus familias insanas y de sus personajes desesperanzados (Swimming Pool, 5x2, El tiempo que queda, etc.) y se lanza a la comedia frugal y amable, y lo hace con acierto, pues la historia se sigue con una sonrisa en los labios. Para desarrollar el guión, el propio Ozon ha adaptado la obra teatral de Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy y como resultado entrega una película muy francesa, esto es, repletita de diálogos y réplicas divertidas, y completamente asentada en la labor interpretativa de varias estrellas del cine francés. En verdad todo parece orquestado a la mayor gloria de la gran Catherine Deneuve (a la que ya pesan algo sus 67 años, todo hay que decirlo), quien parece sentirse muy cómoda con ese papel ambiguo de mujer pusilánime y superficial pero en realidad soberanamente independiente. Le da la réplica un siempre estupendo Fabrice Luchini (Confidencias muy íntimas), en uno de esos papeles llenos de comicidad que él clava tan bien, el de hombre patético que pretende aparentar más de lo que es. Por último, Gérard Depardieu cumple con oficio como el tercero en discordia.

5/10
Las horas del verano

2008 | L'heure d'été

Tres hermanos adultos, Frédéric, Adrienne y Jérémie, pasan el verano con sus hijos en la casa familiar, actualmente habitada por la anciana madre. Ella, pariente de un célebre artista ya fallecido, tiene varias obras de arte y la propia casa, y querría prever la disposición de estos bienes en previsión de su muerte. Frédéric, el hijo mayor, no quiere oír hablar del tema; él es partidario de no vender la casa en el futuro, pensando en el verano de sus hijos; pero los otros dos hermanos tienen sus vidas hechas en Estados Unidos y China, y la mejor opción para ellos sería la venta. Cuando al poco tiempo fallece la madre, deben ponerse en marcha, tomar decisiones. Lo que produce en ellos sentimientos agridulces, como la amputación de parte de su entrañable pasado. Olivier Assayas logra que parezca simple lo que es harto complicado: atrapar la nostalgia por el tiempo que se va, los recuerdos que se desdibujan, y que acaban desapareciendo ante la llegada de las nuevas generaciones. Los hermanos se quieren, aunque discrepen sobre cómo manejar su herencia. Hay lágrimas contenidas, añoranza por la madre muerta, consuelo por las palabras que oyeron en la iglesia, desconsuelo porque se verán menos a menudo. Hay secretos apenas vislumbrados, de los que no se tenía la menor idea. Y está esa lealtad de Éloise, la doncella anciana que cuidó de la casa, y que se llevará a casa un jarrón que le gusta, del que sólo estima su valor sentimental, aunque se trata, y ella lo ignora, de una valiosa pieza de coleccionista. El cineasta francés da con el tono y el ritmo precisos para su historia, y cuenta con un reparto sensacional.

7/10
Escondidos en Brujas

2008 | In Bruges

El inglés de padres irlandeses Martin McDonagh escribe y dirige esta singularísima película, que supone también un más que correcto debut cinematográfico. McDonagh demuestra sobre todo un gran dominio a la hora de concebir escenas y perfilar a los personajes, no en vano es un dramaturgo de prestigio –galardonado dos veces con el premio Olivier y cuatro veces nominado al Tony–, cuyas obras han sido estrenadas en más de 40 países. Dos asesinos a sueldo van a pasar unos días a la ciudad de Brujas tras realizar su último trabajo. La idea es que esperen allí la llamada de su jefe. Mientras que Ray (Colin Farrell) se siente absolutamente fuera de lugar y no puede evitar los remordimientos terribles provocados por su último ‘trabajito’, su compañero Ken (Brendan Gleeson) está encantado con el arte y la belleza de la célebre ciudad medieval. Y así pasan los días: Ray entablará amistad con una bella chica llamada Chloë y Ken sentirá que ese ambiente cultural serena su mente y su alma. El tono de la película un poquito desconcertante, para bien y para mal. Y es que, si los protagonistas se encuentran fuera de lugar en Brujas –un continuo leitmotiv del guión–, el espectador puede sentirse igualmente perdido al no saber si tomarse en serio o en broma la historia, pues McDonagh busca un casi imposible equilibrio entre comedia y thriller. Hay momentos hilarantes logrados, pero éstos siempre surgen de situaciones nada cómicas, sino más bien patéticas, excesivas, que definen perfectamente el carácter perdedor de los personajes. El resultado es algo así como una tragicomedia negra que remite en parte al cine de Quentin Tarantino o Guy Ritchie, aunque sin su disparatado surrealismo. Aquí es todo mucho más sosegado, y también más gris y tristón. Y McDonagh rueda con un estilo mucho más clásico y contemplativo, recreándose en la fabulosa fotografía de Eigil Bryld y en las bellísimas localizaciones de Brujas, un lugar que parece verdaderamente parado en el tiempo. Este aire reposado de la espera, y el estado taciturno que despiden los personajes a lo largo de los días, crea situaciones improbables a priori, como la de que dos asesinos se pregunten por el más allá, por el bien y el mal, por Dios y por el castigo de sus pecados. Y sobre todo que lo hagan en serio, sin el sarcasmo que aportaría un Tarantino, por seguir con el ejemplo. En el aspecto artístico destaca mucho Colin Farell, cada vez más alejado de los papeles de chulito que le han dado fama. Su personaje sufriente recuerda tremendamente al de Cassandra's Dream, pues también aquí tiene serios problemas de conciencia debido a sus actos pasados. Y hay que hacer mención a la extraordinaria música de Carter Burwell, que es de lo mejorcito que se puede escuchar hoy en día.

6/10
El silencio de Lorna

2008 | Le silence de Lorna

Lorna es una joven albanesa que convive en un piso con Claudy, un yonki belga con el que ha concertado un matrimonio de conveniencia para lograr la nacionalidad. Enredada en una trama mafiosa, su plan es conseguir el dinero suficiente para abrir un bar con su novio Sokol. Pero el precio a pagar puede ser demasiado alto, y la conciencia de Lorna no calla, aunque se muestre lacónica con los otros, al expresar lo que piensa. Solidísima película de los hermanos belgas Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne, merece sobradamente el Premio al Mejor Guión recibido en el Festival de Cannes en 2008. Con su característico estilo realista, casi documental, donde está ausente la música pero tienen gran importancia los sonidos, los Dardenne saben dosificar la entrega de los diversos elementos, piezas de un puzzle, que van haciendo que poco a poco sepamos que Lorna está envuelta en una intriga criminal ante la que no puede –no debe– permanecer indiferente. El film plantea con inteligencia la dignidad de toda persona humana, en la mirada tierna al yonki, que conduce a inesperados sacrificios, tal vez cuestionables moralmente, pero que presentan rasgos generosos en lo que no deja de ser una situación límite muy compleja. Hay además un par de sorpresas argumentales hábilmente introducidas, acompañadas de cierta ambigüedad, que permiten arrojar una mirada honesta al tema del aborto. El reparto rebosa naturalidad, con una protagonista absoluta, estupenda Arta Dobroshi, y dos buenos personajes, el yonki y el mafioso, bien encarnados por Jérémie Renier y Frabrizio Rongione. Es cierto que el ritmo es moroso, pero conscientemente moroso y detallista: si alguien tiene que contar unos billetes, los contará, veremos a Lorna abrir el bolso, sacar un sobre, entregárselo a otro, etc. En tal sentido, la única escena de sexo del film, aunque pudorosa, cansa. Paradójicamente si se quiere, un logro feliz, no falta cierto dinamismo a este modo lento de hacer las cosas, es el talento de estos grandes cineastas belgas.

8/10
Propiedad privada

2006 | Nue propriété

Pascale, una mujer divorciada, convive en el domicilio familiar con sus dos hijos, Thierry y François, dos jóvenes egoístas que viven a sus expensas a pesar de que han alcanzado hace tiempo la edad de abandonar el nido. Y sin embargo, no paran de hacerla sufrir e infravalorarla. Así que Pascale ha decidido vender la casa, para gastarse el dinero en un viaje con su amante. Sus hijos no entienden su decisión y se enfrentarán brutalmente a ella. Isabelle Huppert es una de las grandes del cine francés. Su presencia eleva la calidad de este dramón, que muestra sin concesiones los duros efectos de la desestructuración familiar. “La violencia que surge entre los personajes procede de un dramático divorcio, que ha provocado una rivalidad entre los dos hijos, que es el espejo de la rivalidad de sus padres”, apunta el cineasta Joachim Lafosse, responsable del film. Algunas secuencias tienen mucha fuerza dramática, como cuando el novio de la madre intenta mediar entre ella y sus hijos en el curso de una cena. Los personajes frívolos y agresivos que retrata son bastante corrientes en la sociedad actual, pero resulta muy difícil identificarse con ninguno, por lo que el film se ve desde fuera.

4/10
El niño (L'enfant)

2005 | L'enfant

Una pareja marginal, Sonia vive del paro, Bruno de pequeños robos. Cuando tienen un niño, ella anda loquita, él es más frío. Tan es así que tiene la ocurrencia de vender al bebé para la adopción ilegal, pensando que, en cualquier caso, siempre pueden tener otra criatura. Pero Sonia no ve las cosas del mismo modo. Los hermanos belgas Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne ganaron la Palma de Oro en Cannes con este impactante film, fiel a sus claves estilísticas de realismo y sequedad narrativa.

5/10
El pacto de los lobos

2001 | Le pacte des loups

¿Se practicaba el kung-fu en la corte del Rey Luis XIV? Hasta los espectadores más documentados llegarán a creer que sí con esta cinta. Pues sus puntos fuertes son la cuidadosa ambientación de la Francia del siglo XVIII y unas espectaculares secuencias de acción estilo Matrix. Cóctel explosivo filmado al estilo videoclip, que toma como punto de partida una leyenda tradicional francesa. 25 años antes de la revolución francesa se cometieron unos brutales crímenes en la región de Gévaudan, que la mitología popular atribuye a una diabólica criatura que tenía miedo de los hombres, pero que asesinaba a mujeres y niños sin piedad. El argumento nos sitúa en 1766, cuando un biólogo llamado Grégoire de Fonsac, recién llegado de América, es enviado por el monarca a la zona para investigar el caso. Le acompaña su hermano de sangre Mani, un indio americano. Las investigaciones revelan que se trata de una bestia salvaje similar a un lobo. Tras enamorarse de la hija del señor local, está a punto de averiguar la verdad, pero el rey le aparta de la investigación; además, ha de enfrentarse a una misteriosa sociedad secreta. Influido por directores tan variopintos como Michael Powell, Sergio Leone y las cintas de acción de Hong-Kong, a lo que se añaden elementos del cómic japonés y los videojuegos, Christophe Gans ha creado un estilo propio que califica de “multicultural”. “Me encanta mezclar los géneros”, explica. Desde que comenzó el guión a medias con Stéphane Cabel, Gans tenía claro qué actores formarían un reparto ideal. No se imaginaba que iba a conseguir a casi todos. El protagonista es Samuel Le Bihan, a quien vimos en Venus, salón de belleza. Gracias a sus ambiguos rasgos faciales, el experto en artes marciales Mark Dacascos “da el pego” como indio tras haber dado vida a un japonés en Crying Freeman, anterior trabajo del realizador. La lista se completa con el todoterreno Vincent Cassel (Los ríos de color púrpura) y su novia en la vida real, Monica Bellucci (Bajo sospecha). Las sorprendentes imágenes de la cinta han sido posibles gracias a un presupuesto inusual en el país vecino, que superó los dos mil millones de pesetas y todas las previsiones iniciales. Aunque el rodaje se retrasó considerablemente sobre el plan inicial, el director decidió que no podía prescindir de ninguna de las 140 escenas previstas por un guión meticulosamente planificado.

4/10
Amantes criminales

1999 | Les amants criminels

A modo de cuento para adultos, el especialista en la provocación François Ozon cuenta la historia de la joven Alice, que manipula a su novio Luc para que le ayude a ejecutar una serie de asesinatos, sin motivo aparente. Así inician una vida de fugitivos, con abundantes episodios violentos y eróticos. Fue el segundo film del director galo, donde apuntaba sus temas principales, su condición de “voyeur” amante de lo morboso.

4/10
La promesa (1996)

1996 | La promesse

Igor es un adolescente belga que ayuda a su padre, Roger, en un negocio de explotación de inmigrantes ilegales. La visión de esos pobres clandestinos —africanos, rumanos, árabes...— ha acelerado su proceso de maduración, le ha endurecido. Se halla en una etapa crítica, que puede marcar el resto de su vida. De pronto, entre los restos del naufragio de su infancia, encuentra una inesperada tabla de salvación: una promesa, hecha a un negro agonizante, de cuidar a su mujer y a su bebé. Los belgas Luc y Jean-Pierre Dardenne han escrito y dirigido una película áspera, cortante, nada acomodaticia. Retratan con justeza el desconcierto de la adolescencia. Un momento en el que los interrogantes se suceden sin interrupción. La tragedia de un accidente, la injusticia de un padre que se mira a sí mismo demasiado, colocan a Igor ante una situación en la que debe aprender a tomar decisiones. Gracias a un guión preciso, con unos diálogos justos que buscan el legítimo apoyo de las miradas —bien los actores—, consiguen una película de sugerente contenido social, justamente premiada en la Seminci de Valladolid con la Espiga de Oro. La cámara en mano se mueve nerviosa. El estilo, documental, no se detiene en preciosismos. La música —aparte de alguna canción, justificada— es casi inexistente. En cambio, recorre el film de principio a fin la omnipresente banda sonora de ruidos urbanos: el tráfico, las obras de construcción... El realismo, muy apropiado, no impide secuencias de un lirismo notable, como la de la confesión que cierra la historia.

8/10
Carnivores

2016 | Carnivores

Mona siempre ha soñado con ser actriz. Pero al acabar el conservatorio y con un futuro prometedor, es Sam, su hermana pequeña, quien es elegida y se convierte rápidamente en una actriz famosa. Poco antes de cumplir los treinta, y a falta de recursos, Mona se muda a casa de su hermana, quien, excedida por un rodaje agotador, le propone convertirse en su ayudante. Sam empieza poco a poco a descuidar su carrera de actriz y su papel de esposa y de madre, hasta que pierde pie. Todos estos espacios que Sam va dejando, Mona siente que debe acapararlos.

Carnivores

2016 | Carnivores

Mona siempre ha soñado con ser actriz. Pero al acabar el conservatorio y con un futuro prometedor, es Sam, su hermana pequeña, quien es elegida y se convierte rápidamente en una actriz famosa. Poco antes de cumplir los treinta, y a falta de recursos, Mona se muda a casa de su hermana, quien, excedida por un rodaje agotador, le propone convertirse en su ayudante. Sam empieza poco a poco a descuidar su carrera de actriz y su papel de esposa y de madre, hasta que pierde pie. Todos estos espacios que Sam va dejando, Mona siente que debe acapararlos.

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