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Biografía

László Nemes

László Nemes

43 años

László Nemes

Nació el 18 de Febrero de 1977 en Budapest, Hungría

Premios: 1 Festival de Cannes

Ganador de 1 premio

Filmografía
Atardecer

2018 | Napszállta / Sunset

Budapest, imperio austrohúngaro, años previos a la Primera Guerra Mundial, en que la sociedad está a punto de cambiar de modo irreversible. Llega desde Trieste la joven Irisz Leiter, que busca empleo en el salón de sombreros para damas que tiempo atrás fue propiedad de su familia. Oszkár Brill, el actual dueño, rehusa contratarla. Mientras trata de acomodarse, la decidida Irisz va de sorpresa en sorpresa. Hay oscuros secretos en torno al incendio que malogró el negocio familiar, y a un hermano cuya existencia desconocía, y que se muestra esquivo, no es tarea sencilla dar con su paradero. La muerte de un conde es una de las actividades subversivas que han comenzado a trastonar la ciudad. Mientras reuniones de, tal vez, anarquistas, apuntan a un vuelco social, aún persisten eventos como la presentación de la nueva colección de sombreros, aunque la elección de un sombrero para una princesa podría ser algo menos inocente de lo que parece, una muestra más de cierta decadencia. Tras sorprender con su singularísima mirada al holocausto judío en El hijo de Saúl, el húngaro László Nemes mantiene bastantes de las claves formales del film que le consagró, aunque para contar una historia más compleja y ambiciosa, que aunque fascinante e hipnótica, deja un regusto de insatisfacción. Porque su estilo impresionista, en que la escasa información se entrega de un modo casi casual a lo largo de la narración, hay muchos interrogantes sin respuesta, el conjunto resulta bastante críptico. De nuevo tenemos planos muy cerrados –en que el fondo de calles y personas nos permite apenas gustar el enorme esfuerzo de producción y de recreación de época–, y mucha cámara en mano, para acompañar a Irisz en su aventura emocional, en que le toca confirmar que su cambio de estatus social sólo fue un anticipo del que le tocaría vivir a todo Budapest y más allá, con el advenimiento de la Gran Guerra. Juli Jakab, a la que ya vimos en El hijo de Saúl, hace un gran trabajo actoral, muy meritorio porque a ella le toca sostener la narración, y lo hace muy bien, componiendo un personaje fuerte, con personalidad, pero que se encuentra solo y en tal sentido es frágil, sujeta a las embestidas de la historia.  

7/10
El hijo de Saúl

2015 | Saul fia

A estas alturas de "la película", podría uno pensar que la entrega de una película sobre el holocausto perpetrado por los nazis, medianamente original y rompedora, resulta tarea imposible, el terreno está muy trillado. Esta película del húngaro debutante en el largometraje László Nemes viene a desmentir tal idea, pues resulta tremendamente original, tanto desde el punto de vista formal, como del sencillo pero eficaz motor de la historia. Estamos en un innombrado campo de exterminio. Saúl es uno de los judíos que integran los Sonderkommandos, personas que están al cabo de la calle de las mantazas masivas de sus hermanos de raza, pero que colaboran materialmente con los verdugos para asegurar su propia supervivencia. En lo que ha venido a ser una rutina del terror, un mal acostumbramiento, el protagonista queda conmovido por el caso de un chico que sale vivo de la cámara de gas, para morir poco después. Empeñado en reconocerle su dignidad, y por tanto también la suya propia, Saúl está empeñado en enterrar el cuerpo con un rito funerario que debería conducir un rabino, en vez de permitir que el cadáver vaya, como el de los demás, al crematorio. Aunque existen películas sobre este asombroso colaboracionismo, como La zona gris o Kapo, ésta presenta la originalidad del formato de pantalla y composición del plano, 1.33:1 y el protagonista en medio plano, con el resto fuera de foco, y al que sigue en largas escenas sin cortar, con un ritmo agitado, y un gran uso del sonido, para que seamos testigos con toda claridad, pero sin ver ni oír con nitidez, de todo el horror que resulta bien conocido para el espectador. Este modo elíptico de afrontar una de las páginas más oscuras de la historia de la humanidad, contando con lo que el público ya sabe, resulta tremendamente eficaz, y no dejará a nadie indiferente, la cinta es un verdadero puñetazo en el estómago. 

8/10
Atardecer

2018 | Napszállta / Sunset

Budapest, imperio austrohúngaro, años previos a la Primera Guerra Mundial, en que la sociedad está a punto de cambiar de modo irreversible. Llega desde Trieste la joven Irisz Leiter, que busca empleo en el salón de sombreros para damas que tiempo atrás fue propiedad de su familia. Oszkár Brill, el actual dueño, rehusa contratarla. Mientras trata de acomodarse, la decidida Irisz va de sorpresa en sorpresa. Hay oscuros secretos en torno al incendio que malogró el negocio familiar, y a un hermano cuya existencia desconocía, y que se muestra esquivo, no es tarea sencilla dar con su paradero. La muerte de un conde es una de las actividades subversivas que han comenzado a trastonar la ciudad. Mientras reuniones de, tal vez, anarquistas, apuntan a un vuelco social, aún persisten eventos como la presentación de la nueva colección de sombreros, aunque la elección de un sombrero para una princesa podría ser algo menos inocente de lo que parece, una muestra más de cierta decadencia. Tras sorprender con su singularísima mirada al holocausto judío en El hijo de Saúl, el húngaro László Nemes mantiene bastantes de las claves formales del film que le consagró, aunque para contar una historia más compleja y ambiciosa, que aunque fascinante e hipnótica, deja un regusto de insatisfacción. Porque su estilo impresionista, en que la escasa información se entrega de un modo casi casual a lo largo de la narración, hay muchos interrogantes sin respuesta, el conjunto resulta bastante críptico. De nuevo tenemos planos muy cerrados –en que el fondo de calles y personas nos permite apenas gustar el enorme esfuerzo de producción y de recreación de época–, y mucha cámara en mano, para acompañar a Irisz en su aventura emocional, en que le toca confirmar que su cambio de estatus social sólo fue un anticipo del que le tocaría vivir a todo Budapest y más allá, con el advenimiento de la Gran Guerra. Juli Jakab, a la que ya vimos en El hijo de Saúl, hace un gran trabajo actoral, muy meritorio porque a ella le toca sostener la narración, y lo hace muy bien, componiendo un personaje fuerte, con personalidad, pero que se encuentra solo y en tal sentido es frágil, sujeta a las embestidas de la historia.  

7/10
El hijo de Saúl

2015 | Saul fia

A estas alturas de "la película", podría uno pensar que la entrega de una película sobre el holocausto perpetrado por los nazis, medianamente original y rompedora, resulta tarea imposible, el terreno está muy trillado. Esta película del húngaro debutante en el largometraje László Nemes viene a desmentir tal idea, pues resulta tremendamente original, tanto desde el punto de vista formal, como del sencillo pero eficaz motor de la historia. Estamos en un innombrado campo de exterminio. Saúl es uno de los judíos que integran los Sonderkommandos, personas que están al cabo de la calle de las mantazas masivas de sus hermanos de raza, pero que colaboran materialmente con los verdugos para asegurar su propia supervivencia. En lo que ha venido a ser una rutina del terror, un mal acostumbramiento, el protagonista queda conmovido por el caso de un chico que sale vivo de la cámara de gas, para morir poco después. Empeñado en reconocerle su dignidad, y por tanto también la suya propia, Saúl está empeñado en enterrar el cuerpo con un rito funerario que debería conducir un rabino, en vez de permitir que el cadáver vaya, como el de los demás, al crematorio. Aunque existen películas sobre este asombroso colaboracionismo, como La zona gris o Kapo, ésta presenta la originalidad del formato de pantalla y composición del plano, 1.33:1 y el protagonista en medio plano, con el resto fuera de foco, y al que sigue en largas escenas sin cortar, con un ritmo agitado, y un gran uso del sonido, para que seamos testigos con toda claridad, pero sin ver ni oír con nitidez, de todo el horror que resulta bien conocido para el espectador. Este modo elíptico de afrontar una de las páginas más oscuras de la historia de la humanidad, contando con lo que el público ya sabe, resulta tremendamente eficaz, y no dejará a nadie indiferente, la cinta es un verdadero puñetazo en el estómago. 

8/10

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