IMG-LOGO

Biografía

Leigh Whannell

Leigh Whannell

43 años

Leigh Whannell

Nació el 17 de Enero de 1977 en Melbourne, Victoria, Australia
Filmografía
El hombre invisible

2020 | The Invisible Man

Cecilia Kass mantiene una relación tóxica con su marido, manipulador y maltratador, el empresario y revolucionario científico del campo de la óptica Adrian Griffin. Cuando ella logra escapar de la lujosa mansión en la que conviven, Griffin se suicida, legándole una generosa cantidad de dinero. Pero Cecilia se siente acosada por un individuo al que no puede ver, y sospecha que en realidad su esposo ha fingido su muerte, y que ha utilizado sus conocimientos para volverse invisible. A su alrededor todo el mundo empieza a pensar que ella está perdiendo la razón. Revisión de la novela de H.G. Wells, que dio lugar al clásico de terror de la universal El hombre invisible, de James Whale. Transcurre en la actualidad y se ha cambiado el punto de vista, pues la historia no está contada por el investigador que se vuelve loco tras descubrir el procedimiento para no ser detectado por el ojo humano, sino por su pareja, que sufre las consecuencias. Guionista especializado en terror, con títulos como Saw o Insidious (ambos dirigidos por su amigo desde que estudiaron juntos James Wan), Leigh Whannell se consagró como realizador con Upgrade, un film de ciencia ficción producido por Blumhouse, que pese a su calidad tuvo poca distribución. No resulta extraño que le haya vuelto a fichar para escribir y dirigir este proyecto la compañía, regida por el hábil Jason Blum, que está detrás de filmes de presupuesto reducido que han recaudado cifras astronómicas, como Paranormal Activity y Déjame salir. Fiel al espíritu de la compañía, Whannell no precisa de muchos efectos visuales para ofrecer una lección magistral de cómo crear suspense. Ya la escena inicial, con Cecilia arreglándoselas para zafarse de Adrian, pone los pelos de punta. El cineasta conoce al dedillo los mecanismos que crean tensión, se nota que tiene muy estudiado el mejor cine de Alfred Hitchcock, pero en su tratamiento de los abusos psicológicos, parece haber bebido también de Luz que agoniza, el clásico dirigido por George Cukor, donde el personaje de Charles Boyer manipulaba a Ingrid Bergman para que dudara de su cordura. En su empeño en usar el género fantaterrorífico para hablar de problemas actuales, en este caso el maltrato machista, se asemeja a John Carpenter, no en vano le han reclutado para el remake de 1997, rescate en Nueva York, que será su siguiente trabajo. Escogida porque se le asocia con papeles con cierta carga feminista, como la pionera del mundo de la publicidad de Mad Men, o la esclava rebelde de El cuento de la criada, Elizabeth Moss borda un personaje muy difícil, progresivamente desquiciada. Tiene también su mérito Oliver Jackson-Cohen, uno de los protagonistas de La maldición de Hill House, pues se habla de su personaje durante todo el metraje, sin que apenas salga, por lo que cuando finalmente irrumpe en pantalla corría el riesgo de no resultar lo suficientemente inquietante, pero sale airoso del reto.

7/10
Upgrade

2018 | Upgrade

Notable película de ciencia ficción del australiano Leigh Whannell, que hasta ahora se había prodigado en el género de terror como guionista en las sagas de la productora Blumhouse Saw e Insidious –llegó a debutar como director en la tercera entrega–, y que demuestra sobradamente su talento tras la cámara. No es de extrañar que en Universal hayan confiando en él para El hombre invisible. La cinta, escrita y dirigida por Whannell, imagina un futuro distópico que es casi presente. Se trata de un mundo dominado por las máquinas y los asistentes inteligentes, que lo hacen prácticamente todo. Grey y Asha Trace conforman un matrimonio feliz, no tienen hijos, pero no les falta el lujo y el confort, y trabajan en lo que les gusta, él reparando automóviles “vintage” para ricachones, ella en una empresa tecnológica. Pero una noche su automóvil sin piloto es hackeado por unos desaprensivos, que la matan a ella y a él le dejan tetrapléjico. Grey se sume en una profunda depresión, le consume la impotencia de su discapacidad y el afán de venganza. Entonces entra en escena uno de sus clientes, el empresario y magnate cibernético Eron Keen, que le propone ser conejillo de indias en una operación quirúrgica para implantarle el chip Stem, con el que recuperará la movilidad. Lo que no imaginaba Grey es que se trata de una inteligencia artificial que le habla y puede llega a controlarle. Whannell demuestra imaginación y poderío narrativo al pergeñar una historia inquietante, donde quizá lo más convencional sea la clásica motivación del afán de venganza. Pero tiene interés el planteamiento de preguntarse dónde buscamos la felicidad, y cómo reaccionamos al sufrimiento y a la pérdida, cuando nos damos cuenta de que demasiadas cosas escapan a nuestro control. También produce escalofríos el modo en que confiamos en las máquinas, y como en tiempos en que se reivindica la libertad, se renuncia a ella con demasiada facilidad, no nos gusta apechugar con la responsabilidad que conllevan las decisiones. La mirada y el planteamiento visual, donde no escasea la violencia, son más deudores del ciberpunk y de las primeras vigorosas películas de James Cameron y Kathryn Bigelow que de otras incursiones más asépticas sobre lo que nos puede deparar próximamente el futuro, como la serie antológica Black Mirror. Los desconocidos actores están bien, destacando Logan Marshall-Green, que da el tipo de personaje traumatizado que se sobrepone a su situación porque le mueve una meta bien precisa, vengar a su mujer.

6/10
Insidious: La última llave

2017 | Insidious: Chapter 4

Insidious: Capítulo 3

2015 | Insidious: Chapter 3

Insidious: Capítulo 3 debería ser en realidad el capítulo 0 de la saga, pues se trata de una precuela que transcurre antes de que los espíritus molesten a la familia Lambert. Se mantienen tres secundarios, Elise, la parapsicóloga, y sus dos ayudantes, Specs y Tucker, que se encontrarán por primera vez cuando tratan de ayudar a Quinn Brenner, una adolescente que aspira a ser actriz. Ésta piensa que su difunta madre intenta contactar con ella, pero en realidad está siendo acosada por una entidad sobrenatural maligna. Tras dos entregas de enorme calidad en comparación al 'standard' del cine de terror, James Wan ha abandonado la saga iniciada con Insidious, para cambiar por una vez el terror por la acción, pues ha sido el responsable de Fast & Furious 7. Le sustituye en Insidious: Capítulo 3 Leigh Whannell, guionista y también actor, pues interpreta al citado Specs. Se agradece que Whannell se mantenga dentro de los parámetros de los relatos clásicos de fantasmas, sin excesos truculentos, y logra una buena ambientación, y algún susto logrado, como el que tiene lugar en una ventana. La joven Stefanie Scott (Quinn) y el resultón Dermot Mulroney (su padre) salen airosos llevando el peso principal, en sustitución de Patrick Wilson, Rose Byrne y Barbara Hershey. Pero Insidious: Capítulo 3 pierde la frescura que tenían los dos episodios anteriores, pues abusa de los lugares comunes del género, y el desarrollo resulta demasiado previsible.

5/10
Dulces criaturas

2014 | Cooties

Insidious: Capítulo 2

2013 | Insidious: Chapter 2

Coincidiendo con el estreno de Insidious 2, el realizador prácticamente especializado en terror James Wan anuncia que se retira del género, y se ha embarcado en un proyecto muy distinto, la séptima entrega de A todo gas. Ya se verá hacia dónde encaminará sus pasos, pero se perdería uno de los pocos cineastas modernos que realmente sabe asustar al respetable. En Insidious 2, Elise, la médium que ayudó a librarse de los espíritus a la familia Lambert, aparece muerta, con símbolos de violencia en el cuello. Estaba cerca de ella Josh, el padre del clan, que aunque siempre ha sido un hombre afable, incapaz de matar a una mosca, en los últimos tiempos se comporta de forma extraña. Cuando reaparecen los espectros, los colaboradores habituales de Elise, y un antiguo amigo de ésta ayudarán a los Lambert a resolver la situación, relacionada con un antiguo psicópata ataviado como una novia vestida de negro. Sigue la línea de cuento clásico de fantasmas de la primera parte y del film también de Wan Expediente Warren (The Conjuring), pues el director se centra en crear una atmósfera malsana y en manipular al espectador para logar la tensión deseada, en lugar de tender a excesos sanguinolientos, como en Saw, también suya. Insidious 2 cuenta con algunos momentos realmente sobrecogedores, especialmente una con un teléfono hecho con dos botes y las apariciones de una madre desequilibrada. Repite como guionista Leigh Whannell, responsable del original, que ofrece las suficientes ideas como para mantener enganchado al público. Se disculpa así, en cierta manera, que Insidious 2 resulte extremadamente ligera, y que desaproveche el potencial de los personajes. Cuenta con actores adecuados, que sin embargo no parece que hayan tenido que realizar un gran esfuerzo, salvo poner cara de susto. Por ejemplo, desaprovecha a la veterana Barbara Hershey, que repite como abuela, pero que apenas tiene presencia. Quizás se ha esforzado un poco más Patrick Wilson, pues su papel en cierta medida es doble, pero tampoco se puede decir que resulte memorable. Además, para entender en su totalidad la trama, se presupone que el espectador tiene fresca la primera parte.

5/10
Insidious

2010 | Insidious

James Wan, director del primer Saw, ha rodado la que se anuncia como la película más rentable de la temporada. Al parecer tuvo un presupuesto mínimo de 1,5 millones de dólares y ha obtenido en taquilla 90 millones, o sea que según este dato ha recaudado 60 veces lo que costó. Quizás ha tenido que ver en esto la mano de Oren Peli, el director de la también extremadamente rentable Paranormal Activity, que en esta ocasión ejerce como productor. Josh y Renai son un matrimonio que vive felizmente con sus tres hijos, hasta que en su casa comienzan a ocurrir fenómenos paranormales. Una mañana uno de los pequeños amanece en estado de coma... Ante esta situación, la madre de Josh recurre a una médium que relaciona el asunto con viajes astrales y espectros sobrenaturales. También revela que todo tiene relación con un viejo episodio del pasado que le ocurrió a Josh y que éste no recuerda. Acierta Wan al recuperar la esencia de las viejas películas de casas encantadas y fantasmas, desde ¡Suspense! a Poltergeist, y al concebir la antítesis de la sangrienta cinta que inició la saga del psicópata Jigsaw. El realizador nacido en Malasia se ha empeñado en demostrar que es capaz de rodar un film de género muy distinto, y además de prescindir de la truculencia innecesaria, se toma su tiempo en describir a la familia protagonista, por lo que posteriormente el espectador se interesa por lo que les ocurre. Visualmente muy original –destaca el reino de los fantasmas conocido en inglés como 'Further' compuesto por habitaciones inquietantes–, quizás no estemos ante una película perfecta, y se alarga innecesariamente, pero consigue de lejos su objetivo de asustar. Wan aprovecha que cuenta con un buen reparto encabezado por el competente Patrick Wilson, acompañado de la veterana Barbara Hershey, un valor seguro, y de Leigh Whannell, coguionista y actor del primer Saw. La médium "friqui" y sus ayudantes aún más "friquis" homenajean a la recordada Zelda Rubinstein, y aportan un poco de humor.

5/10
Silencio desde el mal

2007 | Dead Silence

Hace muchos años, Mary Shaw, una ventrílocua que se volvió loca, fue acusada de haber asesinado a un niño por los habitantes de Ravens Fair, un pueblecito perdido. Los habitantes del lugar le arrancaron la lengua, acabaron con su vida y la enterraron con su colección de muñecos hechos a mano. Dice la leyenda que desde entonces, de vez en cuando, aparece uno de esos muñecos en el pueblo. Eso significa que a continuación muere alguien en extrañas circunstancias y aparece con la lengua arrancada. Una de las personas asesinadas es Lisa Ashen, cuyo marido decide esclarecer la verdad. El director de origen malayo James Wan dirigió un corto que dio lugar al largometraje Saw, uno de los grandes éxitos del cine de terror reciente. Aunque cedió el testigo de la realización en las secuelas, se ha mantenido siempre como productor. Ahora, vuelve a ocupar la silla de director, en un proyecto completamente nuevo, aunque se sitúa en la misma línea de terror sangriento. Wan es un especialista en crear suspense, por lo que el film no se queda sólo en una insulsa sucesión de sustos y efectos de casquería.

4/10
Saw III

2006 | Saw III

La policía y el FBI buscan conjuntamente a Jigsaw, el peligroso psicópata de la saga. Ahora le acompaña Amanda, su nueva ayudante. Y su nueva víctima es Lynn Denlon, una pacífica doctora, secuestrada al terminar su jornada en el hospital. Se despierta en un viejo caserón donde Jigsaw le propone un extraño juego. Si consigue sobrevivir, la dejará en libertad. La primera entrega de Saw tenía un planteamiento novedoso, en un subgénero, el terror de casquería, que tiende a repetir siempre el esquema de psicópata asesinando incautos uno tras otro. Aquí, el villano de turno se trabaja esmeradas trampas, que también derivan en alguien asesinado de forma macabra, pero al menos aportan cierto suspense. Aunque se trataba de una producción muy humilde, recaudó tanto dinero que sus responsables se han apresurado a rodar dos continuaciones en menos que canta un gallo. La consigna es explotar el filón antes de que Jigsaw se haga tan familiar como Freddy Kruger, que al final en lugar de asustar, parecía un amiguete de los de toda la vida. Ciertamente, aporta pocas novedades con respecto a sus predecesoras, y algunos planos son tan duros que obligan al espectador a cerrar los ojos. No defraudará a los incondicionales, sobre todo por las trampas del protagonista, bastante elaboradas. En cuanto los productores descubrieron que el público respondía masivamente a la propuesta, el primer fin de semana, se apresuraron a anunciar que habría una cuarta parte.

4/10
Saw II

2005 | Saw II

El agente de policía Eric Mathews investiga el asesinato de un pobre diablo que aparece con un siniestro cepo cerrado violentamente sobre su cabeza. El ‘modus operandi’ conduce a Puzzle, un psicópata que proponía siniestros juegos de supervivencia a sus víctimas. Siguiendo las pistas, Mathews descubre la residencia del asesino y le detiene. Pero éste le enseña mediante una cámara que tiene atrapadas a ocho personas. Éstas caminan por una especie de túneles, sin salidas aparentes, en donde supuestamente pueden encontrar pistas que les permitirán escapar. Todas las víctimas han recibido una inyección que acabará con sus vidas en unas horas, si Eric y sus hombres no les encuentran. La primera entrega supuso, hace pocos meses, un soplo de aire fresco en el género terrorífico, ya que realizaba un esfuerzo por apartarse de los cánones y tópicos establecidos del cine de miedo. De guión imaginativo, no acababa de atar todos los cabos de forma coherente. Por eso, si cabe, es más redonda esta segunda parte, con sorprendentes giros de guión, y que aporta más datos sobre Puzzle, el inquietante asesino. Aunque también contiene secuencias más truculentas, como la del cepo del principio. Repiten dos de los actores del original, los desconocidos Shawnee Smith y Tobin Bell –que interpreta al psicópata–. El reparto está encabezado por Donnie Wahlberg, suicida de El sexto sentido y hermano del famoso Mark, que como sus compañeros, cumple con su cometido. Supone el debut en el largometraje de Darren Lynn Bousman, coescritor del guión, y que como su predecesor indaga en el instinto de supervivencia del ser humano, en los extremos a los que una persona es capaz de llegar por salvar su vida.

6/10
Saw

2004 | Saw

Desde Seven y El silencio de los corderos, los thrillers de asesinos en serie suelen repetir el mismo esquema. Aquí, el argumento parte de una idea más o menos original. Aunque el asesino, un tipo poco recomendable conocido como ‘Puzzle’, piensa que está purificando la sociedad (como su ‘primo’ de Seven), no se toma la molestia de matar él mismo a sus víctimas. En vez de eso, les chantajea para que se maten entre ellos. Es lo que les pasa a Adam y Lawrence, dos desconocidos que se despiertan repentinamente encadenados en un baño. Han sido llevados hasta allí por el psicópata, que les enfrenta en un juego de supervivencia. El director y coguionista James Wan se excede en elementos sanguinarios y en la truculencia de los macabros juegos del asesino, y filma con un estilo videoclipero, pero logra mantener cierta tensión por las inesperadas reacciones de los personajes, y dosifica las sorpresas de la trama. Y aunque el mayor reclamo comercial es la presencia de Danny Glover (Arma letal) como el policía que investiga el caso, lo cierto es que su presencia es mínima. Su personaje apenas sale diez minutos, pues el film pone más énfasis en el retrato de las víctimas que en la investigación policial.

6/10
No dejes de mirar

2017 | Keep Watching

La malhumorada adolescente Jamie Mitchell siente que su nueva madrastra está arruinando su vida. Acaba de llegar a casa tras un viaje con ella, su padre y su hermano menor, obsesionado por los videojuegos, cuando se presenta su tío, Matt, que ha tenido un problema. Al llegar la hora en la que todos están a punto de irse a la cama, les sobresalta un ruido en la entrada. Acaba de irrumpir en el hogar un grupo de intrusos enmascarados que les propondrá un macabro juego. Los Mitchell ignoran que se transmitirá todo lo que ocurra por internet. Debut en el largometraje del poco ambicioso Sean Carter, que se apunta al carro de las películas de ‘metraje encontrado’ al estilo de El proyecto de la bruja de Blair. Esto significa que toda la acción, salvo un boletín de noticias que aparece al principio, está supuestamente rodada realmente por cámaras ocultas en el escenario donde transcurre el film, lo que ofrece cierta sensación de realidad, pero por otro lado no acaba de lograrse sensación de suspense, las imágenes resultan un tanto insulsas. Entre los actores, sólo la resuelta Bella Thorne (Amor a medianoche) aporta algo de realidad a su tópico personaje, los demás, incluido el experimentado Ioan Gruffudd (Los 4 Fantásticos), ni siquiera tienen mucho margen para poder dar a los suyos algo de humanidad. Se advierte cierta pretensión de que el film alerte del lado oscuro de internet, en la línea de advertencia sobre los peligros de las tecnologías de la serie Black Mirror. Quizás su principal escollo sea un desarrollo demasiado convencional. Pero tampoco ayuda que tenga que suspenderse demasiado la credibilidad, pues se supone que lo que sucede lo están viendo miles de personas, y hasta se apunta que se elige un hogar al azar de vez en cuando para repetir una transmisión similar, sin que parezca que la policía esté haciendo algo para evitarlo.

4/10
Insidious: Capítulo 3

2015 | Insidious: Chapter 3

Insidious: Capítulo 3 debería ser en realidad el capítulo 0 de la saga, pues se trata de una precuela que transcurre antes de que los espíritus molesten a la familia Lambert. Se mantienen tres secundarios, Elise, la parapsicóloga, y sus dos ayudantes, Specs y Tucker, que se encontrarán por primera vez cuando tratan de ayudar a Quinn Brenner, una adolescente que aspira a ser actriz. Ésta piensa que su difunta madre intenta contactar con ella, pero en realidad está siendo acosada por una entidad sobrenatural maligna. Tras dos entregas de enorme calidad en comparación al 'standard' del cine de terror, James Wan ha abandonado la saga iniciada con Insidious, para cambiar por una vez el terror por la acción, pues ha sido el responsable de Fast & Furious 7. Le sustituye en Insidious: Capítulo 3 Leigh Whannell, guionista y también actor, pues interpreta al citado Specs. Se agradece que Whannell se mantenga dentro de los parámetros de los relatos clásicos de fantasmas, sin excesos truculentos, y logra una buena ambientación, y algún susto logrado, como el que tiene lugar en una ventana. La joven Stefanie Scott (Quinn) y el resultón Dermot Mulroney (su padre) salen airosos llevando el peso principal, en sustitución de Patrick Wilson, Rose Byrne y Barbara Hershey. Pero Insidious: Capítulo 3 pierde la frescura que tenían los dos episodios anteriores, pues abusa de los lugares comunes del género, y el desarrollo resulta demasiado previsible.

5/10
Lavalantula

2015 | Lavalantula

Colton West es una vieja gloria del cine de acción, ahora en horas bajas. Despedido de una película mediocre, de camino a su casa es testigo de cómo un terremoto conmueve toda la ciudad y una de las colinas de Hollywood se convierte en un volcán. Lo malo es que de ese cráter salen disparadas unas enormes tarántulas que escupen fuego y calcinan todo a su paso. Mientras la ciudad entra en caos, Colton sólo piensa en rescatar a su mujer y a su hijo y en ponerlos a salvo. Divertida película catástrofista cuya premisa es difícil –por no decir imposible– de tragar pero que acaba dando igual dado el tono ligero y paródico de las aventuras del protagonista. Tiene su gracia que Colton esté interpretado por Steve Guttenberg, toda una estrella de la comedia ochentera disparatada gracias a Loca academia de policía y sus secuelas. En Lavalantula su personaje bien podría hacer de sí mismo, lo cual supone un homenaje a todo el cine de serie B estadounidense y a los trabajadores anónimos que lo hacen posible (genial el discurso en lo alto de los estudios). Hay multitud de refrencias cinéfilas y mucha acción. Otra cosa es la calidad de los efectos especiales, que deja mucho que desear. Aunque, en el fondo, es lo de menos.

4/10
Dulces criaturas

2014 | Cooties

Insidious: Capítulo 2

2013 | Insidious: Chapter 2

Coincidiendo con el estreno de Insidious 2, el realizador prácticamente especializado en terror James Wan anuncia que se retira del género, y se ha embarcado en un proyecto muy distinto, la séptima entrega de A todo gas. Ya se verá hacia dónde encaminará sus pasos, pero se perdería uno de los pocos cineastas modernos que realmente sabe asustar al respetable. En Insidious 2, Elise, la médium que ayudó a librarse de los espíritus a la familia Lambert, aparece muerta, con símbolos de violencia en el cuello. Estaba cerca de ella Josh, el padre del clan, que aunque siempre ha sido un hombre afable, incapaz de matar a una mosca, en los últimos tiempos se comporta de forma extraña. Cuando reaparecen los espectros, los colaboradores habituales de Elise, y un antiguo amigo de ésta ayudarán a los Lambert a resolver la situación, relacionada con un antiguo psicópata ataviado como una novia vestida de negro. Sigue la línea de cuento clásico de fantasmas de la primera parte y del film también de Wan Expediente Warren (The Conjuring), pues el director se centra en crear una atmósfera malsana y en manipular al espectador para logar la tensión deseada, en lugar de tender a excesos sanguinolientos, como en Saw, también suya. Insidious 2 cuenta con algunos momentos realmente sobrecogedores, especialmente una con un teléfono hecho con dos botes y las apariciones de una madre desequilibrada. Repite como guionista Leigh Whannell, responsable del original, que ofrece las suficientes ideas como para mantener enganchado al público. Se disculpa así, en cierta manera, que Insidious 2 resulte extremadamente ligera, y que desaproveche el potencial de los personajes. Cuenta con actores adecuados, que sin embargo no parece que hayan tenido que realizar un gran esfuerzo, salvo poner cara de susto. Por ejemplo, desaprovecha a la veterana Barbara Hershey, que repite como abuela, pero que apenas tiene presencia. Quizás se ha esforzado un poco más Patrick Wilson, pues su papel en cierta medida es doble, pero tampoco se puede decir que resulte memorable. Además, para entender en su totalidad la trama, se presupone que el espectador tiene fresca la primera parte.

5/10
The Pardon

2012 | The Pardon

Saw III

2006 | Saw III

La policía y el FBI buscan conjuntamente a Jigsaw, el peligroso psicópata de la saga. Ahora le acompaña Amanda, su nueva ayudante. Y su nueva víctima es Lynn Denlon, una pacífica doctora, secuestrada al terminar su jornada en el hospital. Se despierta en un viejo caserón donde Jigsaw le propone un extraño juego. Si consigue sobrevivir, la dejará en libertad. La primera entrega de Saw tenía un planteamiento novedoso, en un subgénero, el terror de casquería, que tiende a repetir siempre el esquema de psicópata asesinando incautos uno tras otro. Aquí, el villano de turno se trabaja esmeradas trampas, que también derivan en alguien asesinado de forma macabra, pero al menos aportan cierto suspense. Aunque se trataba de una producción muy humilde, recaudó tanto dinero que sus responsables se han apresurado a rodar dos continuaciones en menos que canta un gallo. La consigna es explotar el filón antes de que Jigsaw se haga tan familiar como Freddy Kruger, que al final en lugar de asustar, parecía un amiguete de los de toda la vida. Ciertamente, aporta pocas novedades con respecto a sus predecesoras, y algunos planos son tan duros que obligan al espectador a cerrar los ojos. No defraudará a los incondicionales, sobre todo por las trampas del protagonista, bastante elaboradas. En cuanto los productores descubrieron que el público respondía masivamente a la propuesta, el primer fin de semana, se apresuraron a anunciar que habría una cuarta parte.

4/10
Saw

2004 | Saw

Desde Seven y El silencio de los corderos, los thrillers de asesinos en serie suelen repetir el mismo esquema. Aquí, el argumento parte de una idea más o menos original. Aunque el asesino, un tipo poco recomendable conocido como ‘Puzzle’, piensa que está purificando la sociedad (como su ‘primo’ de Seven), no se toma la molestia de matar él mismo a sus víctimas. En vez de eso, les chantajea para que se maten entre ellos. Es lo que les pasa a Adam y Lawrence, dos desconocidos que se despiertan repentinamente encadenados en un baño. Han sido llevados hasta allí por el psicópata, que les enfrenta en un juego de supervivencia. El director y coguionista James Wan se excede en elementos sanguinarios y en la truculencia de los macabros juegos del asesino, y filma con un estilo videoclipero, pero logra mantener cierta tensión por las inesperadas reacciones de los personajes, y dosifica las sorpresas de la trama. Y aunque el mayor reclamo comercial es la presencia de Danny Glover (Arma letal) como el policía que investiga el caso, lo cierto es que su presencia es mínima. Su personaje apenas sale diez minutos, pues el film pone más énfasis en el retrato de las víctimas que en la investigación policial.

6/10
El hombre invisible

2020 | The Invisible Man

Cecilia Kass mantiene una relación tóxica con su marido, manipulador y maltratador, el empresario y revolucionario científico del campo de la óptica Adrian Griffin. Cuando ella logra escapar de la lujosa mansión en la que conviven, Griffin se suicida, legándole una generosa cantidad de dinero. Pero Cecilia se siente acosada por un individuo al que no puede ver, y sospecha que en realidad su esposo ha fingido su muerte, y que ha utilizado sus conocimientos para volverse invisible. A su alrededor todo el mundo empieza a pensar que ella está perdiendo la razón. Revisión de la novela de H.G. Wells, que dio lugar al clásico de terror de la universal El hombre invisible, de James Whale. Transcurre en la actualidad y se ha cambiado el punto de vista, pues la historia no está contada por el investigador que se vuelve loco tras descubrir el procedimiento para no ser detectado por el ojo humano, sino por su pareja, que sufre las consecuencias. Guionista especializado en terror, con títulos como Saw o Insidious (ambos dirigidos por su amigo desde que estudiaron juntos James Wan), Leigh Whannell se consagró como realizador con Upgrade, un film de ciencia ficción producido por Blumhouse, que pese a su calidad tuvo poca distribución. No resulta extraño que le haya vuelto a fichar para escribir y dirigir este proyecto la compañía, regida por el hábil Jason Blum, que está detrás de filmes de presupuesto reducido que han recaudado cifras astronómicas, como Paranormal Activity y Déjame salir. Fiel al espíritu de la compañía, Whannell no precisa de muchos efectos visuales para ofrecer una lección magistral de cómo crear suspense. Ya la escena inicial, con Cecilia arreglándoselas para zafarse de Adrian, pone los pelos de punta. El cineasta conoce al dedillo los mecanismos que crean tensión, se nota que tiene muy estudiado el mejor cine de Alfred Hitchcock, pero en su tratamiento de los abusos psicológicos, parece haber bebido también de Luz que agoniza, el clásico dirigido por George Cukor, donde el personaje de Charles Boyer manipulaba a Ingrid Bergman para que dudara de su cordura. En su empeño en usar el género fantaterrorífico para hablar de problemas actuales, en este caso el maltrato machista, se asemeja a John Carpenter, no en vano le han reclutado para el remake de 1997, rescate en Nueva York, que será su siguiente trabajo. Escogida porque se le asocia con papeles con cierta carga feminista, como la pionera del mundo de la publicidad de Mad Men, o la esclava rebelde de El cuento de la criada, Elizabeth Moss borda un personaje muy difícil, progresivamente desquiciada. Tiene también su mérito Oliver Jackson-Cohen, uno de los protagonistas de La maldición de Hill House, pues se habla de su personaje durante todo el metraje, sin que apenas salga, por lo que cuando finalmente irrumpe en pantalla corría el riesgo de no resultar lo suficientemente inquietante, pero sale airoso del reto.

7/10
Upgrade

2018 | Upgrade

Notable película de ciencia ficción del australiano Leigh Whannell, que hasta ahora se había prodigado en el género de terror como guionista en las sagas de la productora Blumhouse Saw e Insidious –llegó a debutar como director en la tercera entrega–, y que demuestra sobradamente su talento tras la cámara. No es de extrañar que en Universal hayan confiando en él para El hombre invisible. La cinta, escrita y dirigida por Whannell, imagina un futuro distópico que es casi presente. Se trata de un mundo dominado por las máquinas y los asistentes inteligentes, que lo hacen prácticamente todo. Grey y Asha Trace conforman un matrimonio feliz, no tienen hijos, pero no les falta el lujo y el confort, y trabajan en lo que les gusta, él reparando automóviles “vintage” para ricachones, ella en una empresa tecnológica. Pero una noche su automóvil sin piloto es hackeado por unos desaprensivos, que la matan a ella y a él le dejan tetrapléjico. Grey se sume en una profunda depresión, le consume la impotencia de su discapacidad y el afán de venganza. Entonces entra en escena uno de sus clientes, el empresario y magnate cibernético Eron Keen, que le propone ser conejillo de indias en una operación quirúrgica para implantarle el chip Stem, con el que recuperará la movilidad. Lo que no imaginaba Grey es que se trata de una inteligencia artificial que le habla y puede llega a controlarle. Whannell demuestra imaginación y poderío narrativo al pergeñar una historia inquietante, donde quizá lo más convencional sea la clásica motivación del afán de venganza. Pero tiene interés el planteamiento de preguntarse dónde buscamos la felicidad, y cómo reaccionamos al sufrimiento y a la pérdida, cuando nos damos cuenta de que demasiadas cosas escapan a nuestro control. También produce escalofríos el modo en que confiamos en las máquinas, y como en tiempos en que se reivindica la libertad, se renuncia a ella con demasiada facilidad, no nos gusta apechugar con la responsabilidad que conllevan las decisiones. La mirada y el planteamiento visual, donde no escasea la violencia, son más deudores del ciberpunk y de las primeras vigorosas películas de James Cameron y Kathryn Bigelow que de otras incursiones más asépticas sobre lo que nos puede deparar próximamente el futuro, como la serie antológica Black Mirror. Los desconocidos actores están bien, destacando Logan Marshall-Green, que da el tipo de personaje traumatizado que se sobrepone a su situación porque le mueve una meta bien precisa, vengar a su mujer.

6/10
Insidious: Capítulo 3

2015 | Insidious: Chapter 3

Insidious: Capítulo 3 debería ser en realidad el capítulo 0 de la saga, pues se trata de una precuela que transcurre antes de que los espíritus molesten a la familia Lambert. Se mantienen tres secundarios, Elise, la parapsicóloga, y sus dos ayudantes, Specs y Tucker, que se encontrarán por primera vez cuando tratan de ayudar a Quinn Brenner, una adolescente que aspira a ser actriz. Ésta piensa que su difunta madre intenta contactar con ella, pero en realidad está siendo acosada por una entidad sobrenatural maligna. Tras dos entregas de enorme calidad en comparación al 'standard' del cine de terror, James Wan ha abandonado la saga iniciada con Insidious, para cambiar por una vez el terror por la acción, pues ha sido el responsable de Fast & Furious 7. Le sustituye en Insidious: Capítulo 3 Leigh Whannell, guionista y también actor, pues interpreta al citado Specs. Se agradece que Whannell se mantenga dentro de los parámetros de los relatos clásicos de fantasmas, sin excesos truculentos, y logra una buena ambientación, y algún susto logrado, como el que tiene lugar en una ventana. La joven Stefanie Scott (Quinn) y el resultón Dermot Mulroney (su padre) salen airosos llevando el peso principal, en sustitución de Patrick Wilson, Rose Byrne y Barbara Hershey. Pero Insidious: Capítulo 3 pierde la frescura que tenían los dos episodios anteriores, pues abusa de los lugares comunes del género, y el desarrollo resulta demasiado previsible.

5/10
Saw

2004 | Saw

Desde Seven y El silencio de los corderos, los thrillers de asesinos en serie suelen repetir el mismo esquema. Aquí, el argumento parte de una idea más o menos original. Aunque el asesino, un tipo poco recomendable conocido como ‘Puzzle’, piensa que está purificando la sociedad (como su ‘primo’ de Seven), no se toma la molestia de matar él mismo a sus víctimas. En vez de eso, les chantajea para que se maten entre ellos. Es lo que les pasa a Adam y Lawrence, dos desconocidos que se despiertan repentinamente encadenados en un baño. Han sido llevados hasta allí por el psicópata, que les enfrenta en un juego de supervivencia. El director y coguionista James Wan se excede en elementos sanguinarios y en la truculencia de los macabros juegos del asesino, y filma con un estilo videoclipero, pero logra mantener cierta tensión por las inesperadas reacciones de los personajes, y dosifica las sorpresas de la trama. Y aunque el mayor reclamo comercial es la presencia de Danny Glover (Arma letal) como el policía que investiga el caso, lo cierto es que su presencia es mínima. Su personaje apenas sale diez minutos, pues el film pone más énfasis en el retrato de las víctimas que en la investigación policial.

6/10

Últimos tráilers y vídeos