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Biografía

Liana Liberato

Liana Liberato

24 años

Liana Liberato

Nació el 20 de Agosto de 1995 en Galveston, Texas, EE.UU.
Filmografía
To The Stars

2019 | To The Stars

Measure of a Man

2018 | Measure of a Man

Novitiate

2017 | Novitiate

Cathleen, una niña sensible e hija única en una familia desestructurada –el padre las dejó, su madre Nora ha tenido que sacarla adelante sola– encuentra un consuelo inesperado en la Iglesia católica. En efecto, un domingo Nora la llevó a misa para que sepa lo que es la religión, y encontró paz en el templo. Hasta el punto de que cree que tiene vocación religiosa. A pesar de la incompresión materna ingresará como novicia en el riguroso convento de clausura de las Rosas, en los años del Concilio Vaticano II, a cuyas reformas se resiste la madre superiora. Maggie Betts, guionista y directora, debuta en el largometraje de ficción con esta complicada trama, aunque admite que no es católica ni sabe mucho de religión, lo que desgracidamente se nota, y afecta al irregular resultado. Asegura la cineasta que en un aeropuerto compró las "Cartas a Dios" de Santa Teresa de Calcuta, y quedó impresionada por su "noche oscura", en que rezaba a Dios, quien parecía no escucharle. A partir de aquí orquesta una trama en que se nota su desconocimiento del catolicismo –botón de muestra, Cathleen ingresa en un convento supuestamente ultraortodoxo sin ni siquiera estar bautizada–, su esfuerzo para documentarse se limita a la superficie de algunos aspectos litúrgicos y disciplinarios parciales. Las largas dos horas de metraje acaban siendo tremendamente unidimensionales, con tópicos como la madre sufriente y las penitencias exageradas, de modo que al espectador no religioso, todo le parecerá "marciano", mientras que el creyente se quedará estupefacto de la simpleza con que se tratan importantes cuestiones como el seguimiento de una vocación, la convocatoria de un concilio ecuménico o lo que supone una crisis espiritual. Curiosamente, en el film se cita de pasada Historia de una monja, que quizá haya servido de modelo a Betts, pero de la que está a años luz, esa película de Audrey Hepburn lograba lo que está ni siquiera logra apuntar. En lo referente a novicias y monjas, se las presenta como ignorantes e incapaces de pensar por sí mismas, dominadas por una mujer obcecada y cerril, desconocedoras del amor verdadero, hasta se apunta a la atracción física homosexual. Faltan planteamientos sobrenaturales, un esfuerzo por entender qué razones puede tener una mujer para entregar su vida a Dios, más allá de condicionamientos sociales, no tener otras opciones. De modo que las actrices intentan acomodarse como pueden a sus unidimensionales personajes. El film recuerda al final las defecciones que siguieron al postconcilio, pero desde luego la película no aporta nada para explicarlas, lo suyo es un querer y no saber cómo; el obispo pragmático es otro despropósito de personaje, y el resumen de las "aportaciones" del concilio un verdadero disparate.    

3/10
Hasta los huesos

2017 | To the Bone

Ellen es una chica rebelde de 20 años que sufre anorexia y pasa la mayor parte de su vida sometiéndose a diferentes programas de rehabilitación, algo que solo le sirve para continuar perdiendo cada vez más kilos. Decidida a encontrar una solución, su desestructurada familia decide enviarla a una casa para jóvenes que regenta un doctor poco tradicional. Sorprendida por sus inusuales métodos y encantada con sus compañeros, Ellen deberá descubrir cómo superar su trastorno e intentar aceptarse a sí misma para poder luchar contra sus demonios.

Si decido quedarme

2014 | If I Stay

El día en que espera la llegada de la carta que le informe de si ha sido o no admitida en la escuela Juilliard de Nueva York, Mia Hall –estudiante del último año de instituto y virtuosa del violonchelo– sufre un grave accidente de tráfico mientras viaja con sus padres y su hermano. Ella misma presenciará atónita los acontecimientos posteriores desde un plano distinto de la realidad, mientras su cuerpo se debate en el hospital entre la vida y la muerte. Además de sus demás familiares, acusará el golpe extraordinariamente Adam, su novio rockero. Hay películas que suenan a mil veces vista. Quizá la trama sea original y el desarrollo contenga puntos o material novedoso, pero el espectador tiene la sensación de que ya sabe de qué va y, lo que es peor, presiente cómo va a terminar. Algo así sucede con Si decido quedarme, adaptación del best-seller de Gayle Forman. Se trata de una historia muy sentida que exalta el amor juvenil y narra sucesos trágicos que hablan del límite entre la vida y la muerte, de lo inesperado del dolor y de las decisiones que forjan el destino, de la fuerza del amor y también de la vida después de la muerte. Sin embargo, hay también en el meollo del film una idea muy de moda, pero igualmente discutible: que somos los seres humanos quienes no se sabe con qué poderosa fuerza interior decidimos sobre nuestra vida y nuestra muerte. Es un enfoque romántico, bonito y literario, qué duda cabe, pero que resulta inevitablemente presuntuoso y, por supuesto, un poco falso... El director R.J. Cutler (especialmente conocido por su trabajo en The September Issue), rueda bien y se apoya con esmero en una magnífica fotografía de John de Borman (Un gran día para ellas). Debido a lo lacrimógeno de la historia, decide contar su película por montaje paralelo, seguramente para no cargar demasiado las tintas, de modo que por un lado se muestra el pasado de Mia, su enamoramiento de Adam, sus vaivenes afectivos, la relación con sus padres, sus dificultades a la hora de decidir su futuro; y por otro, el espectador es testigo del presente trágico, mientras ella está en coma, entre la vida y la muerte, acompañado por sus seres queridos en el hospital. Por lo demás, el enfoque un tanto “new age” es inevitable en este tipo de películas, en donde se muestran de algún modo los dos planos de la vida, el material y el inmaterial con una espiritualidad muy blandita. Los actores están bien, especialmente la protagonista Chloë Grace Moretz, que hace un excelente trabajo, creíble, pero también destacan Mireille Enos en el papel de madre y el veterano Stacy Keach en el de abuelo.

5/10
Lo mejor de mí

2014 | The Best of Me

Dawson Cole está a punto de perder la vida en un acto heroico, pues salvó a dos compañeros durante un accidente en la plataforma petrolífera en la que trabaja en Louisiana. Después de que el médico le informe de que sigue en este mundo de milagro, le notifican por teléfono el fallecimiento de su antiguo amigo Tuck Hostetler. Muy lejos de allí, Amanda Collier, madre de familia de buena posición, también recibe la terrible noticia. Ambos viajarán a Oriental, la pequeña ciudad de Carolina del Norte donde más de veinte años atrás se enamoraron... Nicholas Sparks, el Stephen King de la novela romántica, acumula una legión de seguidores en todo el mundo. Éstos le alzan al número 1 de las listas de ventas cada vez que publica, lo que suele suceder a ritmo de un libro o dos por año. Tampoco resulta tan meritorio, pues los apasionados reconocerán las numerosas similitudes entre la trama y los personajes de Lo mejor de mí y su primer trabajo editado, El diario de Noa, que dio lugar al film más popular, de esperpéntico título en español, pues el personaje se llamaba Noah. También aquí se desarrollan conquistas amorosas en dos tiempos, y de la misma manera chica de familia acomodada se fija en chico pobretón pero honrado y trabajador. Y en momentos como aquél en el que uno de los progenitores trata de separarles, se tiene la impresión de que el autor se ha limitado a cambiar los nombres de los protagonistas y poco más (para colmo de males, aquélla tampoco era muy original, pues fusilaba Tomates verdes fritos). Pero aquí no están Rachel McAdams y Ryan Gosling, que funcionaban muy bien en pantalla. Sus sustitutos, un soso James Marsden (que ya estaba en el título de Nick Cassavetes) y la más resultona Michelle Monaghan, destilan escasa química entre ellos, al igual que sus réplicas juveniles, Luke Bracey y Liana Liberato (aquí mejor él que ella). Por supuesto, en Lo mejor de mí, se presenta el amor de forma edulcorada, como una fuerza capaz de superar todo tipo de problemas, aunque lo que en apariencia iba a ser un sentimiento puro a lo Romeo y Julieta, en realidad siempre conduce al sexo. El otras veces eficaz Michael Hoffman (El club de los emperadores) poco puede hacer desde su puesto de realizador para que cuelen los acartonados diálogos y unos giros previsibles, folletinescos y en ocasiones hasta ridículos. Si a alguien el final le parece increíble e hilarante, que lea el del libro, que le supera con creces. Eso sí, incluso siendo de lo menos apasionante de la factoría Sparks, cumplirá su función de apaciguar el mono de azúcar de los incondicionales, que por supuesto no echarán en falta los bonitos atardeceres y las cartas lacrimógenas leídas en off.

4/10
Haunt

2013 | Haunt

Cuando Evan y su familia se mudan a la antigua Casa Morello no son conscientes de la historia de muerte y terror que esconde la casa. Tras su llegada Evan comienza a notar cosas extrañas y le pide a su vecina Sam que le ayude a descubrir lo que está pasando. Pero los dos jovenes se enamoran sin saber que sus vidas corren serio peligro.

Un invierno en la playa

2012 | Stuck in Love

La vida de William Borgens –escritor de prestigio, ganador dos veces del premio PEN/Faulkner– no es la misma desde que su esposa Erica le dejara por otro hombre tres años atrás. Aunque siempre ha teledirigido a su familia hacia la creación literaria, y sus hijos apuntan maneras, ahora él mismo es incapaz de crear nada desde la marcha de su mujer y no puede pasar página. Su hija mayor, Samantha, echa en cara a su padre esa actitud tan “romántica”; ella prefiere el realismo y ha optado por ser cínica y promiscua como reacción a la ruptura de sus padres. Mientras, el hijo menor, aún en el instituto, está enamorado de una compañera a la que le cuesta acercarse. Josh Boone debuta como guionista y director con esta película más que interesante sobre la convivencia, las dificultades, las equivocaciones, el amor, etc. de una familia bastante singular. Los Borgens son los típicos intelectuales de la progresía de la costa este de los Estados Unidos, una peculiar élite cuya pensamiento tiende a ver todo en coordenadas literarias, artísticas, etc., mientras que su comportamiento ético y su visión del ser humano responde a la más exorbitante mentalidad liberal, en el sentido más pragmático, basto y amplio del término. En teoría, para ese tipo de personas cualquier acto será bienvenido mientras suponga una experiencia distinta, nueva, enriquecedora (es un decir), que ayude a hacer arte, en este caso literatura. Pero lo llamativo de Un invierno en la playa (vaya titulito en castellano) es que pone en tela de juicio esa supuesta mentalidad liberadora de la familia Borgens. Porque, según vemos en la película, eso nos les libera en absoluto. Así, sin dejar de ser ellos mismos, cada cual irá reconduciendo su vida hacia valores “trasnochados”, como el amor-don, la fidelidad, el perdón, la unión familiar, etc. Y sobre todo ello el director hace reinar sabiamente un decidido tono optimista, que pasa por la pura comedia, el melodrama y el drama. Está claro que hay licencias enormes, como los simples diálogos entre William y sus hijos (de una explicitud, que en la realidad serían imposibles), los desahogos sexuales, y en general la insolente procacidad y el desenfado sensiblero con que ocurre todo (desde los enamoramientos, hasta las muertes, el final frente al pavo de Acción de Gracias e incluso la surrealista llamadita de Stephen King). Sin embargo, aparte de sus indudables defectos, Un invierno en la playa funciona también gracias a un trabajado guión que centra el tiro en la confección de cada personaje. Están trazados con esmero, realismo y atractivo, y sus reacciones y cambios responden a situaciones emocionales convincentes. De entre el reparto hay que destacar sin duda a una esplendorosa Lily Collins, una chica que va camino de convertirse en estrella. La inmensidad de sus registros y su capacidad de empatía son innegables. Pero también ofrece un trabajo muy bueno Greg Kinnear, con ese aire un tanto ridículo que tan bien se le da. Incluso con mucho menor metraje también brilla Jennifer Connelly.

6/10
El último testigo

2012 | Erased

Ben Logan, un ex agente de la CIA, empieza a trabajar como experto en seguridad de una multinacional en Bélgica. Allí pretende empezar una nueva vida junto a su hija Amy, de 15 años. Pero un día la empresa desaparece y sus responsables quieren matarlo a él y a su hija. Rutinario pero entretenido film de espías, con algún momento logrado de intriga, que cuenta con una paraja de actores solventes y suficientemente atractivos, como Aaron Eckhart y Olga Kurylenko. Detrás de las cámaras se sitúa Philipp Stölzl, que al año siguiente filmaría la adaptación del best-seller de Noah Gordon, El médico.

5/10
Bajo amenaza

2011 | Trespass

Joel Schumacher es un solvente artesano, que tras una extensa carrera, a principios de siglo aún suscitaba el interés de los amantes del cine con Tigerland, Veronica Guerin o El fantasma de la ópera (2004). Sin embargo, ha fracasado posteriormente con títulos como El número 23 y Twelve, de poco interés. En plena decadencia ha rodado un thriller con dos estrellas a la baja, Nicole Kidman y Nicolas Cage. Los dos 'Nico' interpretan a Kyle y Sarah Miller, un matrimonio de clase acomodada, con una hija, en cuya lujosa residencia irrumpen unos asaltantes dispuestos a hacer uso de la violencia con tal de llevarse todo lo que pillen. Desde el principio queda claro que esta historia con resonancias a la clásica Horas desesperadas, va a ser excesivamente convencional. Y en efecto todo se queda en una sucesión de giros predecibles en torno a los secretos que se guardan los Miller entre ellos. Schumacher administra las necesarias dosis de tensión y poco más. Los protagonistas cumplen, pero no se esfuerzan demasiado. Quizás se lo ha trabajado algo Cam Gigandet (Crepúsculo) en un papel de delincuente algo más complejo.

4/10

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