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Biografía

Michael Rivera

Michael Rivera

Michael Rivera

Filmografía
El castor

2011 | The Beaver

Walter Black debería ser feliz... pero no lo es. Casado, con dos hijos, dirige una empresa juguetera... y está sumido en una profunda depresión. Después de intentarlo todo para arreglar las cosas, Meredith, su esposa, le ha dejado. Refugiado en el alcohol y con ideas suicidas, llega una inesperada tabla de salvación: la marioneta de un castor, perpetuamente unida a su mano, y gracias a la cual logra expresarse, conectar con los demás y consigo mismo. Pero la línea que separa una curiosa terapia y la locura puede ser muy tenue. Notable regreso a la dirección de la actriz Jodie Foster, quince años después de A casa por vacaciones. Quizá le falta un punto de emoción genuina a su film, pero demuestra gran oficio, y el deseo siempre loable de abordar cuestiones de entidad. Como en sus otras películas como directora, se reserva además un papel coprotagonista. Y de nuevo reincide en un tema común a gran parte de su filmografía –piénsese en títulos como El silencio de los corderos, Nell, El pequeño Tate...–, el problema de la comunicación con los demás, y singularmente con los seres más queridos, la propia familia. Cuenta para ello con un guión de Kyle Killen, con varios puntos de interés. Desde luego, es original el punto de partida, el otro yo de Walter volcado en la marioneta del castor, donde se logra un difícil equilibrio entre lo dramático y lo cómico, lo surrealista e incluso lo terrorífico. También tiene interés la subtrama del hijo adolescente, Porter, que rechaza a su padre, con el que presenta similitudes que lejos de agradarle le producen temor. La soledad, el autoengaño, la herencia genética, el conocimiento propio, la humildad para dejarse ayuda, las modas, el impacto de los medios de comunicación, son ideas que enriquecen la trama. La película presenta un subtexto indudable, la formidable interpretación que entrega Mel Gibson de su personaje tiene una base en su propia vida, sus muy aireados por la prensa problemas personales, y se nota para bien; su trabajo es poderoso, tanto al mostrar el dolor y las contradicciones de Walter, como en su intereactuación con la marioneta, el actor se diría que es un experto ventrilocuo. También se advierte, como en sus anteriores filmes manejando la cámara, que Foster es una buena directora de actores. Está su propio trabajo, por supuesto, un papel difícil el de esposa que no quiere tirar la toalla, que debe ser sobrio y contenido. Pero también el de Riley Thomas Stewart, el hijo pequeño, y el de los adolescentes Anton Yelchin y Jennifer Lawrence, que encarnan bien la idea de buscar un lugar en el mundo.

6/10
Fighting. Puños de asfalto

2009 | Fighting

Shawn es un joven que vive en Nueva York. Anda muy escaso de fondos, así que vende objetos varios en el “top manta”. Pero un buen día se cruza en su vida Harvey, un buscavidas que le ofrece la oportunidad de participar en combates de lucha clandestinos. El chico tiene aptitudes, y a pesar de tener un corazón que no le cabe en el pecho, acepta porque necesita el dinero. Película insulsa, simple y sin gracia, sobre las peleas clandestinas. Ni entusiasmará ni asqueará. La historia es muy típica, tanto, que no le falta ni el giro de guión final que sirve para colocar cada cosa en su sitio, faltaría más. Pero no es esta nula capacidad de sorpresa la que hace que la película sea un título que se ve, sin mayor trascendencia. Los personajes son demasiado arquetípicos. Shawn es el héroe por antonomasia, Harvey el caradura de buen corazón, Zulay es la chica maltratada por la vida que necesita ayuda, y luego están los malos supermalos. Dito Montiel, a pesar de que dirigió antes la prometedora Memorias de Queens, su debut tras las cámaras, no ha sabido dar a la historia de siempre un aire que sepa captar la atención del espectador. Los actores están correctos y da la sensación de que el director ha intentado por todos los medios convertir a la ciudad de Nueva York en un personaje más de la historia, tarea que consigue sólo a medias. En cuanto a las peleas, que son el gran centro de atención de la película, se puede decir que están bien. Montiel ha optado por no cargar las tintas en la violencia. Es decir, la película es inevitablemente violenta, pero no tanto como cabría esperar si se compara con las licencias que últimamente se toman muchos cineastas a los que les encanta rozar el “gore”.

4/10

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