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Biografía

Nicole Vicius

Nicole Vicius

Nicole Vicius

Filmografía
Sound of My Voice

2011 | Sound of My Voice

Delirious

2006 | Delirious

En la década de los noventa, el nombre de Tom DiCillo era sinónimo de cine independiente americano. Un movimiento pujante, que se fue apagando, como el propio DiCillo. Pero Tom DiCillo (Vivir rodando) ha conseguido brillar de nuevo con Delirious, un divertido viaje al superficial mundo de la fama y los paparazzi, que tiene más miga de lo que podría parecer a simple vista. Les Galantine es un pobre diablo, fotógrafo profesional, que se gana la vida tomando fotos a los famosetes de turno. Acogerá en su casa a un joven ‘sin techo’, al que acepta como ayudante. Y de modo sorprendente, el chico, Toby, enamora, flechazo a primera vista, a la célebre cantante pop K'Harma Leeds. DiCillo sabe perfilar a la perfección a los personajes de Les y Toby, muy bien encarnados por un Steve Buscemi cuyo papel le viene al pelo, y por el ‘guaperas’ Michael Pitt. Está bien dibujada esa especie de relación maestro-discípulo en la que cada uno puede aprender lecciones del otro. Film sobre la amistad puesta a prueba, con su punto tragicómico, el director sabe entregar una historia rica, donde apunta otros temas como el de un anhelado amor romántico ideal, que caricaturiza pero no deja de añorar; el del buscado reconocimiento de los padres, que no siempre se alcanza; o el de la intromisión en la intimidad de las personas, que debería tener límites. Bien es cierto que todo se trata de modo ligero, leve, tal vez demasiado, aunque sea con la noble intención de no cargar con un exceso de evidente moralina. En cualquier caso se trata de un film bien pergeñado, con un excelente clímax bien resuelto en la alfombra roja de la entrega de unos premios.

7/10
Half Nelson

2006 | Half Nelson

Dan es un profesor de instituto en Brooklyn, dotado para la enseñanza, que se esfuerza moderadamente en hacer amenas sus clases, explicando las fuerzas dialécticas que a su entender hacen avanzar la historia. Además, entrena un equipo de baloncesto del instituto. Su vida personal no va bien. Por razones desconocidas no atiende las llamadas de la chica que fue su novia, y que aún le aprecia. Y está enganchado al crack. Precisamente le va a pillar colocado, en una cabina del vestuario de las chicas, Drey, una de sus alumnas, negra. Se inicia entonces una singular amistad. Frente a los tumbos que va dando Dan, contrasta la seriecita y relativamente responsable Drey, hija de padres separados, y cuyo hermano mayor está en la carcel por un asunto de drogas; coincidencias de la vida, el socio del hermano, Frank, es el camello que proporciona sus dosis a Dan. La pareja de guionistas Anna Boden (26 años) y Ryan Fleck (29 años), con dirección del segundo, entregan un film de aire independiente, de árida atmósfera, realista y documental, acentuada por el uso de la cámara en mano, lo que no quita para que haya un estudiado e inteligente uso de la música y el sonido. Todo ello para describir lo que parece una amistad improbable, donde ambas partes se enriquecen por dicha amistad. No estamos ante una película de tesis, o al menos de grandes tesis. Lo que se plantea es una trama que parece querer huir de todo lo que suene a moralina, donde simplemente se señala lo fácil que es perderse por los “caminos” de la vida, y lo mucho que se agradece tener a alguien al lado, en quien poder apoyarse, en los momentos de adversidad, lo que no significa necesariamente cambiar a mejor. La pareja protagonista tiene el regalo de dos personajes muy sólidos, y tanto Ryan Gosling –candidato al Oscar y Spirit al mejor actor– como la desconocida jovencita Shareeka Epps –Spirit a la mejor actriz– brillan con sus composiciones, que rezuman patetismo.

6/10
Last Days

2005 | Last Days

Arriesgado film de Gus Van Sant, inspirado en los últimos días del cantante Kurt Cobain. Con rasgos impresionistas y minimalistas, la narración bascula entre los tumbos que da Blake (el personaje inspirado por Cobain, al que da vida Michael Pitt) en su inmensa finca retirada en medio del campo, donde en compañía de sus colegas y amigos intímos se ha corrido una buena juerga, los intentos por parte de sus managers por localizarle, y sus momentos creativos en que pone inspiradísima música a la letra que le entrega uno de sus colaboradores. Como en otros trabajos de Van Sant –por ejemplo, Elephant–, el cineasta se aplica en la creación de una atmósfera especial, la del artista de vuelta de todo, sin grandes asideros vitales a los que agarrarse, hasta el punto de que prácticamente no le queda otra que morirse. Se trata de una de esas películas que requieren la complicidad y esfuerzo del espectador para sumergirse en ellas y de este modo ser recompensado. De modo inteligente, Van Sant introduce varios de los elementos que dan sentido a la vida en mayor o menor medida –la fama encarnada por los managers, la familia que intenta contactar con Blake, los mormones que representan la fe...–, y que en el caso del protagonista no parecen ser razón suficiente para seguir luchando. La escena del hallazgo del cadáver tiene fuerza, demuestra que Van Sant es un gran director, aunque su cine sea arduo y desesperanzado.

7/10

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