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Biografía

Paul Sparks

Paul Sparks

48 años

Paul Sparks

Nació el 16 de Octubre de 1971 en Lawton, Oklahoma, EE.UU.
Filmografía
Human Capital

2020 | Human Capital

Los tortolitos

2020 | The Lovebirds

Jibran, realizador de documentales, y Leilani, publicista, pasan la noche juntos, y se encuentran más acaramelados que nunca. Deciden, pues, compartir sus vidas. Pero cuatro años de convivencia después están discutiendo todo el tiempo, al borde de la ruptura. Su concepción de la realidad no puede ser más diferente. Sin embargo, en plena riña cuando él está conduciendo su automóvil, atropellan a un ciclista, desencadenante de una loca aventura, en que un tipo requiere su ayuda para iniciar una persecución, en que la pareja va a convertirse en sospechosa de un homicidio. Al ser él de origen pakistaní y ella afroamericana, no creen que las fuerzas del orden vayan a ser objetivos con ellos, podrán, piensan, los prejuicios racistas. Así que no saben cómo salir del entuerto. El tándem Kumail Nanjiani-Michael Showalter dio la campanada con la simpática comedia romántica La gran enfermedad del amor. Aquí tratan de reeditar el éxito con una cinta alocada, de diálogos atropellados y ritmo más o menos vertiginoso, con el planteamiento de “peces fuera del agua” y la acumulación de momentos más o menos surrelistas. Podría pensarse en Misterioso asesinato en Manhattan de Woody Allen, por poner un punto de comparación, aunque aquí el resultado es bastante irregular, incluidos innecesarios trazos de humor grueso. Ciertamente hay algún momento desternillante, pero se podía haber sacado más partido a la bizarra reunión de una secta de tipos enmascarados, o al interrogatorio de la policía. Existe química entre Nanjiani e Issa Rae, pero tampoco estamos ante una historia de amor entrañable: los personajes no están muy definidos y domina al fondo cierta mirada cínica, en el fondo porque parece ignorarse cuál es la base en que debe sustentarse una relación.

5/10
Le Mans '66

2019 | Ford v Ferrari

Años 60. En Ford creen que están perdiendo la carrera de la imagen pública y la modernidad frente a empresas automovilísticas como Ferrari, apreciadas por los apasionados de la velocidad por su participación en prestigiosas carreras. Tras dar un paso en falso para comprar Ferrari, que atraviesa problemas económicos –Fiat se acaba llevando el coche al agua–, en Ford deciden contraatacar en el terreno en que los italianos son líderes, fichando al diseñador automovilístico Carroll Shelby, que además es el único estadounidense que ha ganado la carrera de Le Mans. Apartado del circuito por problemas de corazón, Shelby quiere contar con su amigo Ken Miles como piloto, lo que choca con la visión de los capitostes de Ford, a los que gusta tener todo bajo control, lo que no será posible si Miles maneja el volante. Película basada en hechos reales, que funciona tan maravillosamente bien como uno de los Ford GT40 que tan buen papel hicieron en Le Mans en 1966 y años sucesivos. Tras Logan, quizá su mejor película hasta la fecha, James Mangold sigue demostrando ser un sólido director, cada vez más seguro, nunca se pasa de frenada, ni acelera locamente su película hasta dejarla sin control. Firman el guion que dirige los hermanos Jez y John-Henry Butterworth, ambos avezados en libretos inspirados en hechos reales –Caza a la espía, I Feel Good, Black Mass–, junto a Jason Keller. No figura acreditado Mangold, aunque a buen seguro que ha contribuido a la forma final del libreto. El film sabe combinar la épica deportiva de la competición ­– las imágenes introducen al espectador dentro del coche, casi se siente el contacto de las ruedas sobre el asfalto y el vértigo de la velocidad–, con una mirada al mundo de la empresa a menudo fría, donde imperan los egos y la visión del “business is business”, y a las relaciones humanas, sobre todo a la amistad entre Shelby y Miles, de caracteres muy diferentes, pero también al entorno familiar del piloto. Algunas de las escenas sobresalen por su fina escritura y ejecución en imágenes. Por ejemplo, en una película en que dominan los hombres, tiene perfecta lógica la escena de la discusión con Mollie, la esposa de Miles, en que ella conduce el automóvil a lo loco, para afirmar su personalidad y el deseo de que el otro sea franco al hablar de sus planes profesionales, lo que sirve para dar poderosa presencia a Caitriona Balfe, conocida por Outlander. Los pasajes que comparten unos estupendos Christian Bale y Matt Damon están muy bien pensados y sirven para mostrar su conexión, pero también su distinta personalidad. Quizá se cargan las tintas en los ejecutivos de Ford –Leo Beebee, interpretado por Josh Lucas, se lleva la peor parte con su exagerado personaje, frente a unos medidos Lee Iacocca (Jon Bernthal) y Henry Ford II (Tracy Letts)–, pero se logra no caer en el ridículo, sino todo lo contrario, en la escena en que Shelby monta a Ford en el GT40, y la idea del helicóptero sirve para apuntalar las distintas concepciones empresariales de Ford y Ferrari.

7/10
Waco

2018 | Waco | Serie TV

Purasangre

2018 | Thoroughbreds

Lily y Amanda, dos chicas de clase alta, vuelven a reencontrarse tras años sin haberse visto pese a que fueron grandes amigas durante su infancia. Mientras que Lily se ha convertido en una estudiante modélica, Amanda acaba de salir de un centro psiquiátrico por emprenderla contra el caballo purasangre de su madre. Ambas vuelven a conectar, pero Mark, padrastro de la primera, amenaza con separarlas ya que quiere enviar a ésta a un internado. Las jóvenes deciden reclutar a Tim, traficante de drogas de poca monta, para que asesine a Mark. Debut como realizador y guionista de Cory Finley, que deja claro que tiene talento, sobre todo se luce cuando recurre a los planos secuencia. Pese a su ritmo premeditadamente pausado, consigue una enorme tensión. Además, cuenta con dos brillantes trabajos de Anya Taylor-Joy y Olivia Cooke, que reflejan muy bien la crueldad de sus personajes, que pese a tenerlo todo aparentemente, se encuentran totalmente desnortadas. Está a la altura en su último papel, antes de su prematura muerte por accidente Anton Yelchin, en un personaje completamente opuesto, una persona humilde que sueña con tener el nivel de vida de sus jefas. Parece haber tomado como modelo el cine de Alfred Hitchcock (sobre todo su film La soga), y Criaturas celestiales, de Peter Jackson. Tras un arranque modélico, el film no cumple del todo sus expectativas, le falta algo de fuerza, y resulta bastante frío, mientras que el desenlace no acaba de ser aceptable. Todo indica que en el futuro su responsable dará más juego.  

5/10
House of Cards (5ª temporada)

2017 | House of Cards | Serie TV

Continúan las intrigas políticas de Frank y Claire Underwood para copar el poder en Washington, cada vez más parecidos al referente shakespereano del matrimonio Macbeth. Están muy próximas las elecciones presidenciales en que Frank debería revalidar un cargo que consiguió desde el bando demócrata en circunstancias más que dudosas, y con su esposa Claire como compañera de ticket aspirante a ocupar la vicepresidencia y no limitarse a ser la primera dama. Pero el republicano Will Conway, que tiene un pasado de héroe de guerra y es mucho más joven y padre de familia, es un poderoso rival. Además pesa el modo en que el presidente Underwood gestionó una crisis de secuestro en que un ciudadano americano fue decapitado a manos yihadistas. Decidido a conservar el mandato presidencial al precio que sea, Frank juega a la guerra sucia, además de manejar la carta del miedo para limitar el poder de los gobernadores, y ahuyentar de las urnas a los votantes m´s conservadores. La quinta temporada de House of Cards, que ha desarrollado antes con brillantez Beau Willimon, ahora desmarcado para acometer nuevos proyectos, mantiene de la mano de Melissa James Gibson y Frank Pugliese el nivel de las predecesoras, pero con una intención de elevar el nivel de intrigas y manipulación del matrimonio protagonista y su equipo, azuzada por el fenómeno "presidente Trump", que de alguna manera confirma aquello de que la realidad siempre supera a la ficción. De modo que siguen las intrigas en la sombra, mostrando el contraste entre un presidente que ya peina muchas canas, es de otra generación, y un adversario que usa hábilmente las nuevas tecnologías –su sesión de preguntas directas con el público durante horas via internet–, y que podría tener un punto flaco que no acaba de aflorar. En esta nueva entrega se prueba que hay capacidad sobrada para mostrar el modo en que actúan unas mentes retorcidas, que en algún caso, Doug Stamper, podrían estar tocando fondo. También la idea "marca de fábrica" de que Frank (el gran Kevin Spacey) se dirija directamente al espectador tiene nuevos momentos de originalidad, como en la reunión con los gobernadores, o con la que gente que se manifiesta a las puertas de la Casa Blanca, lo que tiene su mérito, la fórmula siempre apuntaba al riesgo de convertirse en lastre, Nombrar al reparto habitual y decir lo bien que lo hace cada uno, incluida con Robin Wright repitiendo como directora de un par de capítulos, se antoja un ejercicio innecesario. Sí conviene señalar alguna incorporación de relumbrón, como la de Patricia Clarkson.

7/10
El gran showman

2017 | The Greatest Showman

Phineas Taylor Barnum, humilde hijo de un sastre, soñaba desde niño con triunfar y cumplir sus sueños de amor con Charity, hija adinerada de unos padres estrictos. Los años los separaron pero su amor perduró y al cabo de los años Phineas y Charity formaron una familia. Pero las facultades económicas para salir adelante parecen obstáculos insalvables. Phineas tendrá entonces una idea estrafalaria: montar un espectáculo de entretenimiento en un teatro, en donde los protagonistas sean personas singulares, hombres y mujeres de apariencia extraña cuyas vergonzosas características corporales les han convertido en seres desfavorecidos, olvidados por la sociedad. El desconocido Michael Gracey, que hasta el momento tan sólo había participado en el departamento de efectos especiales en algunas películas discretas, como Ned Kelly, debuta a lo grande en la dirección con este notable musical inspirado en la vida del empresario P.T. Barnum (1810-1891), cuyas andanzas ya habían dado origen a varios biopics, que ofrecían diversos puntos de vista sobre el personaje, entre ellos El poderoso Barnum (1934), Barnum (1986), con Burt Lancaster, o La vida de P.T. Barnum, protagonizado por Beau Bridges en 1999. Gracey ha contado para dar forma su relato con un peso pesado en el género, Bill Condon (Chicago) quien junto a Jenny Bicks (Sexo en Nueva York) pergeña un guión lustroso, aunque sencillo y muy clásico en sus planteamientos, donde sobresale ante todo el dibujo amable, familiar y honrado que se hace de Barnum. La mano de Condon se nota especialmente en algunos momentos, como en el arranque, una rítmica escena en donde la luz y las sombras contrastan con brillantez y cuyo colofón acaba deslizándose hacia el pasado en una sutil transición. El gran showman ejemplifica el ideal del self-made man norteamericano, el hombre que de la nada logra hacer realidad sus sueños. No por casualidad el principal tema musical del film, “A Millions Dreams”, hace referencia a este aspecto y se repite como un leitmotiv a lo largo de la película, desde su primera interpretación en la preciosa escena familiar del tejado. Pero en su itinerario el protagonista se dará de bruces contra el suelo una y otra vez, y el precio de su ambición serán los peligros y tentaciones que tendrá que sortear o asumir. Siempre habrá dificultades, zancadillas y reveses del destino, pero también la fuerza y el cariño necesario para salir adelante. Es de agradecer que el director Michael Gracey apueste firmemente por el optimismo, la familia y la amistad, alejándose de modernas tragedias o deprimentes visiones de la vida tan alejadas del musical clásico. Es cierto que hay luces y sombras en el resultado. Quizá de fondo falta potencia en los conflictos, que a fuerza de abarcar demasiado se diluyen un poco, también porque se echa de menos una mayor cohesión en las fases de la historia. Asimismo algunos aspectos –la subtrama con la cantante Jenny Lind , la relación con los suegros, la presencia de la esposa– podrían haber dado más juego y probablemente el conjunto hubiera requerido un metraje algo superior para evitar esa ligereza que queda en el aire. Es posible que también sean efectos de introducir algunas canciones muy consecutivas, que por otra parte harán las delicias de los aficionados al musical. Escritas por Justin Paul y Benj Pasek, letristas ambos de los temas de La La Land, ofrecen aquí el necesario lirismo a la historia y algunas de sus creaciones son en verdad fantásticas, como “Never Enough” o la romántica “Rewrite the Star”, además de la ya citada “A Million Dreams”. El protagonismo de Hugh Jackman es todo un acierto. Tiene una apostura impecable, sabe bailar y cantar y posee el carisma necesario llenar la pantalla. Pero está bien acompañado por un reparto adecuado, comenzando por un Zac Efron cantarín y romántico que recupera así sus inicios en High School Musical. Menos protagonismo tiene Michelle Williams aunque demuestra saber cantar como los ángeles interpretando “Tightrope”. Y magnética resulta por su parte Rebecca Ferguson en su papel de la diva Jenny Lind; una verdadera lástima que en su escena clave le doble la voz la cantante Loren Allred.

6/10
Midnight Special

2016 | Midnight Special

Jeff Nichols, guionista y director de Midnight Special, sabe conferir a sus películas un aire especial. La que nos ocupa comparte con Take Shelter un aire entre intrigante y apocalíptico, de personajes existencialmente confusos que se enfrentan torpemente a una situación extrema. A ello contribuye enormemente el estilo narrativo, en que al principio nos faltan piezas para componer el puzzle completo. Sabemos que dos hombres han secuestrado a Alton, un niño. Que la policía ha irrumpido en la sede de una extraña secta religiosa, que al parecer consideraban que el chaval tenía poderes especiales, y era como una especie de elegido. Las autoridades, policía local y federal, y otras instancias gubernamentales, participan en la búsqueda del pequeño y sus captores con un ahínco mayor de lo normal. E incluso acuden a expertos poco habituales para que ayuden en lo que parece ser una auténtica "pequeña arma con patas" que sería Alton. En manos de otro cineasta, esta película podía ser una más de persecución implacable y difícil de creer, pues los elementos fantásticos correrían el riesgo de ser tomados a broma por el espectador. Pero Nichols es Nichols, y sabe crear tensión, la atmósfera de conspiración mientras nos adentramos en territorio desconocido, está conseguida, mientras vamos descubriendo la identidad de los secuestradores y sus intenciones, que les llevan a reunirse con una mujer. Visualmente hay secuencias poderosas muy logradas, incluido el vigoroso final. Entre los actores vuelve a destacar Michael Shannon, que ha estado presente en toda la filmografía de Nichols. Y en el ajustado reparto tenemos a Kirsten Dunst, que repite participación en una trama apocalíptica tras su Melancolía.

6/10
House of Cards (4ª temporada)

2016 | House of Cards | Serie TV

Cuarta temporada de esta serie de lucha por el poder a toda costa, que alcanza su momento más álgido. Porque ciertamente y gracias a sus intrigas el vicepresidente Frank Underwood ha accedido a la presidencia de los Estados Unidos, tras implicar en un escándalo al anterior mandatario, pero al precio de la ruptura con su esposa y nueva primera dama, Claire, aunque la opinión pública no sea aún consciente de ello. De modo que en campaña para su reelección, donde la situación política con la crisis del petróleo y los roces con Rusia no ayudan demasiado, se suman las piedras que le va poniendo en el camino su propia mujer, que siguiendo sus propias aspiraciones políticas pretende presentarse al Congreso en Texas; decisión que coincide con la noticia de que su madre, con la que apenas se habla, padece un cáncer bastante avanzado. Beau Willimon vuelve a demostrar destreza para desarrollar las posibilidades que ofrece el lado más oscuro de la Casa Blanca. Aquí la novedad es que lo que había sido un frente unido, Francis y Claire, se ha quebrado, con lo que la lucha por el poder en su vertiente más maquiavélica, es también una pelea entre ellos, las desavenencias conyugales y políticas se confunden, es todo lo mismo. A esto se suman nuevos personajes –la madre enferma, amargada e intrigante, encarnada por Ellen Burstyn; o la jefa de campaña de Claire, Neve Campbell–, subtramas bien pensadas como la crisis rusa, y puntos de giro inesperados que no deberíamos desvelar, pero que complican la vida, nunca mejor dicho, al presidente. La trama atrapa, y aunque se presta humanidad a los personajes, de nuevo la apuesta es convertir a todos en ambiciosos y resentidos ávidos de poder y venganza, cada uno a su modo, nadie resulta medianamente positivo o atractivo, sólo cabe admirar el ingenio de unos y otros a la hora de urdir artimañas para conservar lo logrado, tapar escándalos o alcanzar ciertas metas, ya sea el comandante en jefe Kevin Spacey –que en esta temporada habla menos al espectador–, la primera dama Robin Wright –que vuelve a dirigir varios episodios–, o el astuto jefe de gabinete Michael Kelly, por citar a los principales.

7/10
The Night Of

2016 | The Night Of | Serie TV

Intrigante miniserie criminal de HBO creada por dos curtidos guionistas, Richard Price y Steven Zaillian, el segundo además al frente de la mayor parte de los episodios como director. Sigue los pasos de Naz Khan, joven estadounidense de origen pakistaní que vive en Nueva York, sus padre emigraron en busca del sueño americano tiempo atrás. Integrado en la sociedad, y estudiante universitario, una noche toma sin permiso el taxi que comparte su padre con dos compañeros, con idea de acudir a una fiesta. Pero una hermosa joven sube al vehículo para que le lleve a una determinada dirección, y él, en vez de aclarar que no está de servicio, accede y la lleva a la orilla del Hudson, donde charlan confiadamente, y luego a su casa, donde ella le ofrece pastillas, jueguecitos sádicos con un cuchillo, y por supuesto, sexo. El caso es que despierta pasado el tiempo desubicado en el salón, y a ella la encuentra sangrientamente acuchillada en el dormitorio. Aterrorizado abandona el lugar, pero varios testigos, el arma homicida, y la detención de su vehículo por la policía, por una conducción errática, le apuntan como presunto homicida. El abogado John Stone, siempre de ronda en las comisaría buscando clientes prometiendo precio gratis si no les consigue la libertad, se postula como su defensor, mientras unos padres y un hermano atónitos, no pueden creer que Naz pueda ser culpable. Llevado a prisión sin fianza, Naz va a descubrir la vida dura, mientras el policía a punto de jubilarse Dennis Box investiga, la fiscal del caso busca elementos para la acusación y Stone busca elementos para la defensa. A través de ocho episodios, modélicamente narrados, permanece la sombra de la duda sobre lo ocurrido en la noche de autos, mientras se perfilan muy bien los personajes y sus relaciones, con detalles que podrían considerarse triviales –el eccema de Stone en los pies, que le obliga a llevar unas llamativas sandalias–, pero que no sobran, todo contribuye a dotar a la historia de verosimilitud, son muy realistas esos tipos cansados, o los ingenuos que se transforman, es ley de vida. De modo que vemos las dificultades de los musulmanes en Estados Unidos tras el 11-S y de los inmigrantes en general, la supervivencia en presidio, y las acciones de todas las partes en la investigación, presentadas con hondura. Las interpretaciones son fantásticas, aunque sobresale John Turturro con su abogado-detective único, todo un personaje que debería figurar en las antologías de la serie negra. También está muy bien Riz Ahmed como el presunto culpable, está muy atrapada los cambios propiciados por la reclusión, y Bill Camp como el policía que ve que el trabajo que ha dado sentido a su vida hasta entonces está a punto de acabarse. El resto, más secundarios, es maravilloso, y parece injusto mencionar sólo un nombre, pero destaquemos a la gran Jeannie Berlin como la fiscal.

7/10
House of Cards (3ª temporada)

2015 | House of Cards | Serie TV

Tercera temporada de la cínica serie, con Francis Underwood al fin de presidente de los Estados Unidos, aunque de auténtica carambola, tras forzar la dimisión del presidente. Su ambición todavía no está colmada, pues sólo dispone de 18 meses como inquilino de la Casa Blanca, y en su partido no son muy partidarios de que sea candidato para un segundo mandato. Mientras Claire no se conforma con ser simple Primera Dama, y se postula como embajadora de su país ante Naciones Unidas. Y aunque Francis no renuncia a presentarse a las elecciones presidenciales, utiliza su supuesto abandono para buscar apoyos para su programa Trabajo para América, que busca crear un millón de puestos de trabajo, financiados a base de recortes sociales. Entretanto Doug Stamper, que siempre hizo trabajos sucios para Francis, se siente ninguneado tras haber estado cerca de la muerte y haber necesitado rehabilitación, hasta el punto de que podría ofrecer sus servicios a una inesperada candidata a la presidencia. Beau Willimon sigue desarrollando con habilidad esta serie de planteamientos maquiavélicos, en que los principales personajes buscan sólo su propio interés, sin pensar excesivamente en servir al ciudadano, a no ser que tal actitud le reporte votos u otros beneficios tangibles. Por supuesto que en o más alto del escalafón cínico se se encuentra Francis Underwood, de nuevo un Kevin Spacey que se diría más grueso y satisfecho que nunca, que habla a cámara y por tanto al espectador con increíble desparpajo y naturalidad para pavonsearse de sus lamentables puntos de vista. Ya en el arranque de la serie, una visita al cementerio donde está enterrado su padre, supuestamente sentimental, y que le lleva a orinar ante su tumba, da idea de que para este hombre no hay nada sagrado, lo que se corrobora en otro capítulo, en una escena en una iglesia, donde su actitud blasfema tiene un inesperado contrapunto en el crucifijo que se viene abajo y está a punto de aplastarlo, lo que proporciona un momento de titubeo al repulsivo personaje, antes de que se rehaga con unos de sus sarcásticos comentarios. La serie tiene gancho y atrapa, con sus luchas de poder y crisis políticas –Oriente Medio, una Rusia con un mandatario que se parece a Putin, las luchas en el congreso...– aunque en su contra tiene la realidad de una galería de personajes odiosos, con los que resulta difícil empatizar.

6/10
Boardwalk Empire (5ª temporada)

2014 | Boardwalk Empire | Serie TV

La temporada final de la emblemática serie gangsteril apadrinada por Martin Scorsese, y que aborda el mundo del hampa desde la óptica de Enoch "Nucky" Thompson y su actividad criminal dirigida desde Atlantic City. Estados Unidos sufre la Gran Depresión, y Nucky prepara el terreno para la inevitable derogación de la Ley Seca que convertirá la actividad de la venta de alcohol en legal. Por ello viaja a Cuba, donde con la colaboración de Sally Wheet y el apoyo de un senador corrupto espera poder traer a Estados Unidos el ron Bacardi. Su encuentro en La Habana con Lucky Luciano le hace pensar que algo se está cociendo a sus espaldas. Entretanto Chalky White cumple trabajos forzados, pero logrará fugarse. Y Margaret, la esposa de Nucky, verá comprometida su posición de secretaria en el mundo de la Bolsa cuando su jefe se pega un tiro delante de todos los empleados. A estos hilos narrativos se suman la infancia de Nucky, que apunta a cómo derivó a su dedicación delictiva, de un modo claramente deudor de El padrino II. La serie creada por Terence Winter para HBO discurre fiel a las señas de identidad de las pasadas temporadas, lo que significa magnífica recreación de la época, cuidado desarrollo de los personajes con un reparto estupendo encabezado por Steve Buscemi, intriga en las distintas subtramas, y exceso de sexo y violencia, por no decir regodeo a veces un pelín grotesco. Las novedades estriban sobre todo en la inclusión de la niñez de Nucky, que recuerda a la de Vito Corleone, y al deseo de éste ya adulto por involucrarse en nuevos negocios honrados, lo que no es tan sencillo como sería de desear.

7/10
Boardwalk Empire (4ª temporada)

2013 | Boardwalk Empire | Serie TV

Nueva entrega de los turbios negocios en el mundo del hampa de Nucky Thompson, afincado en Atlantic City, y asociado criminalmente con famosos gángsteres de Nueva York y Chicago, y dispuesto a extender sus tentáculos en Tampa, Florida. La trama transcurre en 1924, y su creador, Terence Winter, sabe desplegar los distintos hilos narrativos, creando una atractiva telaraña con múltiples derroteros. De modo que aparece una nueva mujer en la vida de Nucky, la aguerrida Sally Wheet, en Florida. Su sobrino, Ben, se mete en líos en la universidad, y la muerte de un compañero por envenenamiento puede complicar mucho las relaciones fraternales de los Thompson. Y en Harlem se van a ver las caras, en torno al Onix Club, Chalky White y el Doctor Narcisse. Tarea inútil mencionar aquí todas las subtramas que componen la compleja y ambiciosa serie Boardwalk Empire. Esta cuarta temporada confirma el cuidado puesto en su desarrollo, con personajes trabajados, así como la abundante violencia y exceso de morbo en las escenas de sexo. Los actores hacen un buen trabajo, con Steve Buscemi perfectamente anclado a su personaje, nexo de unión de las tribulaciones de todos los demás.

7/10
Boardwalk Empire (3ª temporada)

2012 | Boardwalk Empire | Serie TV

Atlantic City, 1922: Los locos años 20 están a punto de empezar seriamente. A pesar de una economía en auge, hay escasez de alcohol y la violencia de los gángsterse es cada vez peor. En medio de este panorama, Nucky Thompson (Steve Buscemi), cuyo matrimonio con Margaret se ha convertido en una farsa después de que firmara la cesión de su dinero a la iglesia, se enfrenta al desafío de reparar las viejas relaciones. Nucky también se encuentra con la nueva competencia de un gángster de gatillo fácil que crea una mampara estratégica entre Nueva York y Atlantic City en un intento de desviar el negocio de alcohol de Nucky. El conflicto saca lo mejor y lo peor de Nucky, mientras nuevas y conocidas caras sufren una convincente metamorfosis en esta tercera temporada de la serie.

Boardwalk Empire (2ª temporada)

2011 | Boardwalk Empire | Serie TV

Segunda temporada de esta potente serie gangsteril, respaldada en la producción por Martin Scorsese y Mark Wahlberg, y con buena parte detrás del equipo creativo de Los Soprano. Las tramas siguen dibujando con complejidad los tejemanejes gangsteriles de Nucky Thompson, tesorero de la ciudad de Atlantic City, que hace y deshace a su antojo con un alcalde que es mero hombre de paja, está ciego a sus actividades ilegales que se centran en gran parte en el contrabando con el alcohol en los años de la Ley Seca. Pero sus vínculos con las actividades delictivas de las ciudades de Chicago, Nueva York y Filadelfia se complican. Las nuevas generaciones, con Jimmy Darmody en primera fila -pero también en otros lares Al Capone, Lucky Luciano y compañía-, llegan pisando fuerte y queriendo hacer las cosas sin contar con sus mayores, iniciando por ejemplo el tráfico de heroína. Terence Winter y compañía saben imprimir complejidad y aires trágicos a las andanzas de un puñado de hombres sin escrúpulos y sus seres queridos. Y ello con un rico telón de fondo histórico, y no sólo porque los personajes son reales, también porque se hacen presentes hechos como los desmanes del Ku Klux Klan y la lucha por los derechos de los negros o los esfuerzos para lograr fondos para la independencia de Irlanda. Continúan presentes los excesos violentos y eróticos, bastante gráficos, cortesía de una HBO que presume de prescindir de la censura, aunque quizá hay una mayor contención que en la temporada anterior, alguien ha debido darse cuenta que el resultado de este cuadro de un mundo inmoral no mejora por ello. En cualquier caso hay un esfuerzo serio por insuflar alma a los personajes y mostrar sus conflictos, aunque con frecuencia se muevan por puro egoísmo, el miedo o el instinto de supervivencia. Pero en Nucky es cierto que hay un deseo de sacar adelanta una familia, y en su amante viuda Margaret un conflicto de conciencia, intensificado por su fe católica y su miedo a ser castigada. En el lado de la ley hay que constatar que tampoco se mueven por motivos limpios, ya sea el rígido agente encarnado por Michael Shannon, o la nueva fiscal que quiere lograr la condena de Nucky, y ello por no hablar de los políticos corruptos que son la regla más que la excepción. El esfuerzo de producción y recreación de la época es excelente. Los actores, imposible nombrarlos a todos, pero destaquemos a Steve Buscemi y Kelly Macdonald, son magníficos, todos encajan a la perfección en sus personajes.

7/10
Boardwalk Empire

2010 | Boardwalk Empire | Serie TV

1920, la Ley Seca está vigente en Estados Unidos, pero el alcohol fluye por todo el país, el suministro está asegurado por la proliferación de destilerías ilegales, y la bandas de gángsteres hacen su agosto con el contrabando del codiciado líquido. Atlantic City es un hervidero de actividad para estos contrabandistas, y el 'amo' de la ciudad es Nucky Thompson, político y gángster a partes iguales. Conexiones con otras ciudades como Chicago y Nueva York, donde impera el hampa con tipos tan conocidos como Al Capone y Lucky Luciano, más el avance del movimiento sufragista, que pide el voto para la mujer, configuran la atmósfera de una época irrepetible. Lujosa serie de HBO basada en hechos reales y con una asombrosa reconstrucción de época, cuenta como productor ejecutivo con Martin Scorsese, que además dirigió el episodio piloto, en su momento anunciado como el más caro de la historia de la televisión. El reparto, con el gran Steve Buscemi al frente, realiza un formidable trabajo. Pero como en otras producciones de HBO, existe un regodeo llamativo en el sexo y la violencia, como si sus responsables quisieran alardear de un material "sensible" que las televisiones americanas no pueden dar en abierto porque así está regulado, y ellos sí por emitir en canales de pago. Cortada por el mismo patrón que Los Soprano, no en balde su creador Terence Winter y algunos directores de episodios fueron artífices de esa serie, en Boardwalk Empire se describe con todo detalle, gracias a unos guiones muy trabajados, un mundo profundamente inmoral y determinista, donde los personajes apenas parecen tener un ápice de libertad para forjar su propio destino. Si esta óptica puede entenderse en lo relativo a los criminales, llama más la atención en el retrato del agente de la ley Van Alden, del que resulta difícil comprender su sentido de la justicia y el deber, o en el de la viuda irlandesa madre de dos niños Margaret, que en aras a la supervivencia se sumerge paulatinamente en el mundo de Nucky. Precisamente el personaje de Margaret sirve para introducir, en un mundo machista dominada por los hombres, el elemento feminista: ella es una mujer inteligente y culta, que en una sociedad asfixiante donde la mujer es con frecuencia simple instrumento de placer y compañía, intenta encontrar su sitio.

6/10
Synecdoche, New York

2008 | Synecdoche, New York

La trayectoria existencial del autor teatral Caden en Nueva York. Casado y con una hija, prepara una nueva y ambiciosa obra, en cuyo contenido resuena su tragicómica vida de un modo asombroso, hasta el punto de que será difícil distinguir donde está la realidad y dónde la ficción. Así, vemos a Caden envejecer, sus tribulaciones sentimentales, en lo que se convierte su encantadora hijita, y al final, el horizonte de la muerte. Como en todo el cine del guionista Charlie Kaufman, que aquí debuta como director, estamos ante una obra inclasificable, coherente con su filmografía, que puede adorarse o provocar una tremenda irritación, aunque nadie podrá negar el talento de quien la ha pergeñado. Como el título indica, se acude a la figura retórica de la sinécdoque, tomar la parte por el todo, para señalar que una obra de teatro, o una vida entre millones, puede ser representativa de Nueva York, del artista, o del mundo entero. Así que las afecciones de salud de Caden, su decadencia física, su relación con distintas mujeres, conforman un arquetipo de la vida como absurdo en que uno desarrolla sus propias cualidades. El gran mérito de Kaufman, al igual que hiciera en los guiones de filmes como Cómo ser John Malkovich o Adaptation. El ladrón de orquídeas, es el trazado de la metahistoria de un modo ingenioso y medianamente coherente. Maneja un estupendo reparto encabezado por el gran Philip Seymour Hoffman, y sólo cabe reprocharle, tras el asumible artificio, su visión puramente ridiculesca del ser humano.

6/10

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