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Biografía

Reda Kateb

Reda Kateb

43 años

Reda Kateb

Nació el 22 de Julio de 1977 en París, Francia
Filmografía
El canto del lobo

2019 | Le chant du loup

Un mundo en tensión, con puntos calientes objeto de confrontación entre grandes naciones. Un submarino nuclear francés, “El Formidable”, navega frente a la costa siria, creyendo detectar un submarino ruso, o tal vez iraní; “Calcetines”, un hombre de oído excepcional, es clave para reconocer la procedencia de los sonidos que se captan en el fondo del mar. Mientras, al norte, en Finlandia, los rusos juegan a la provocación. En este escenario, se produce un error que puede ser sólo el prólogo de una guerra nuclear. Ambiciosa superproducción francesa, El canto del lobo se encuadra en el popular subgénero de películas de submarinos, en que se encuentran presentes elementos como los espacios cerrados y la claustrofobia, los momentos de alto nerviosismo, los gritos, las órdenes y los protocolos que no pueden ser cuestionados en una situación de crisis. En tal sentido, la gran novedad es que hablamos de submarinos franceses, el citado “El Formidable” y “Titan”. Más cuestión del hombre de oído fino, algo, nunca oído hasta la fecha, si se me permite la broma. Escribe y dirige el film un inesperado Abel Lanzac, conocido sobre todo por su cómic “Quai d'Orsay”, llevado al cine por Bertrand Tavernier en Crónicas diplomáticas. Quizá algo largo, y con momentos de bajada de ritmo –el tiempo que “Calcetines” recala en Tierra y se queda “coladito” por la chica que le atiende en una librería–, logra en cualquier caso mantener la atención, sobre todo en el último tramo, la crisis nuclear, y al principio, cuando un submarino sufre un ataque desde el aire. Hay un plantel de buenos actores, a los que toca dar matices a las dudas y reacciones sobre el modo de actuar bajo presión.

6/10
Especiales

2019 | Hors normes

El día a día de dos asociaciones solidarias francesas no oficiales, La voz de los Justos y La escala, y de sus máximos responsables, el judío Bruno y el musulmán Malik respectivamente, que se dedican a educar y cuidar de jóvenes con autismo, casos severos que rechazan todas las instituciones, y a dar una oportunidad a jóvenes de barrios desfavorecidos. Bruno lucha además contra las estrecheces económicas pero sigue acogiendo todos los casos desesperados, aunque eso aumente sus dificultades; Malik, musulmán, forma también a futuros cuidadores, jóvenes sin orientación que pueden encontrar un sentido a su vida. El cine de los franceses Olivier Nakache y Éric Toledano es un soplo de aire fresco entre el panorama cinematográfico europeo. Desde su mayor éxito, Intocable, su filmografía ha seguido el mismo itinerario, historias optimistas y con un toque de comedia que no deja de lado completamente el realismo, como se comprueba con Samba o C'est la vie! Ahora con Especiales –Premio del Público en el Festival de San Sebastián– vuelven a entregar una película ejemplar. Por un lado se mantienen fieles a su visión positiva de la vida y por otro se inspiran en hechos reales para ofrecer un relato que resulta inspirador y que desde luego invita al espectador a ser mejor persona. Esta vez los directores franceses adoptan una puesta en escena hiperrealista, de manera que en algunos tramos parecemos asistir a un documental, una especie de crónica periodística de las aventuras solidarias de los protagonistas. En este sentido hay secuencias muy genuinas, como la desesperada búsqueda nocturna de Valentin, en verdad magnífica. Y en una historia coral y deliberadamente abierta como ésta, llevada a buen ritmo, la trama se centra especialmente en las vivencias de cuatro personajes –los jefes de las dos organizaciones (Bruno y Malik), el autista Joseph y el novato cuidador Dylan–, alrededor de los cuales pululan algunos otros secundarios bien trabajados, como la madre de Joseph (sus apariciones son conmovedoras), la joven logopeda del centro o el alegre camarero del bar… Y se vertebra bien una subtrama intrigante sobre la inspección que realiza el Ministerio de Asuntos Sociales acerca de la legalidad de las dos asociaciones. Por encima de otras consideraciones, Especiales es un canto a la solidaridad y a la vida de cada ser humano. Hay mucha virtud y nada de queja, ningún hastío o egoísmo en los trabajadores de esas dos organizaciones, personas corrientes que con enorme paciencia y generosidad dedican su vida a los demás y son capaces hacer milagros con los casos más desesperados. Una labor oscura, difícil y nada glamourosa, que realizan sin alarde alguno, por motivos de pura y compasiva solidaridad, quizá también religiosos. En realidad la película es una gran lección de humanidad y un severo golpetazo al individualismo de las sociedades occidentales. Los actores Vincent Cassel y Reda Kateb están estupendos.

7/10
Enemigos íntimos

2018 | Frères ennemis

Driss y Manuel Marco crecen juntos en un suburbio, pero tomarán caminos contrapuestos. El primero se ha convertido en policía, mientras que el segundo forma parte de una mafia de narcotraficantes. El destino les vuelve a unir cuando Manuel sobrevive milagrosamente a los asesinos que acaban con dos de sus compinches. Tras competir en Venecia con Lejos de los hombres, que tenía como protagonista a Viggo Mortensen, el realizador francés David Oelhoffen volvió a la sección oficial del certamen con esta cinta, de la que también ha coescrito el guión, pero se fue de vacío. El título español coincide con el de Enemigos íntimos (2006), una comedia italiana con la que no tiene nada que ver. Se puede considerar cine negro que sigue el sendero de la magistral Obsesión, de Luchino Visconti, donde lo de menos sería el relato criminal, importa más el retrato social de los desfavorecidos que viven en un barrio desolador, donde todas las circunstancias dan pie a la desestructuración familiar. El realizador se moja al criticar los códigos de honor de inmigrantes que tienen unos valores y un desdén hacia la vida humana poco compatibles con la sociedad occidental que les ha acogido. Quizás el ritmo resulta demasiado lento, el planteamiento carece de originalidad y el uso de la cámara en mano la convierte en una cinta un poco austera, visualmente poco atractiva. Pero eleva su calidad el trabajo de los actores, sobre todo de Matthias Schoenaerts (De óxido y hueso), que da vida a Manuel, mientras que Reda Kateb (Un profeta), a quien le corresponde ser Driss, convence pese a que da la impresión de que no se le puede sacar del mismo registro.

6/10
Inmersión

2017 | Submergence

Albert Einstein es un genio absoluto de la ciencia. Pero se considera en torno a 1915 su época más creativa, con sus experimentos visuales que le permitieron formular la naturaleza también material de la luz y la teoría de la relatividad general. Por supuesto siguió siendo grande después, pero ya no fue lo mismo. Con los directores de cine ocurre lo mismo, o al menos eso podría decirse de Wim Wenders tras el visionado de Inmersión. Esto no es París, Texas o El cielo sobre Berlín, de hace tres décadas, pero se nota que hay un buen cineasta detrás, con un enorme dominio de la cámara. Y que le interesa la historia que tiene entre manos. El amor obliga con frecuencia a sumergirse en las profundidades, lugares oscuros, el hades. Es lo que les ocurre a James y Danielle, que se conocen y enamoran en un hotelito idílico en la costa normanda. Ella es biomatemática que investiga en las profundidades del océano los orígenes de la vida, y a la que aguarda la inmersión en un pequeño submarino, junto a otros dos colegas, al fondo del mar, con riesgo de su vida, hay que recabar datos en una zona donde si algo sale mal, no habrá rescate posible. Él también debe sumergirse en aguas oscuras, las del yihadismo. Espía del servicio secreto británico, con la tapadera de experto en potabilización del agua, será capturado por terroristas radicales que lo someten a mil vejaciones para que confiese su identidad. En uno y otro caso, la fe y el amor, al otro, a la otra, al trabajo, al mundo, les sostiene. Se trata de una película bien realizada, que advierte acerca de dos amenazas bien concretas ante las que el mundo no puede cerrar los ojos, el cambio climático y el cuidado del planeta, y el fanatismo del islam radical. Wenders alterna con acierto el tiempo compartido de los protagonistas, con los pasajes de la separación forzosa que luego viven, en que uno y otra sufren por no poder verse mientras se enfrentan a duras pruebas, aunque vivan una especie de singular comunión, la que permite el amor. Los actores, Alicia Vikander y James McAvoy, saben plasmar bien esas emociones.

6/10
Los hermosos días de Aranjuez

2017 | Les beaux jours d'Aranjuez

El escritor austríaco y también ocasional cineasta Peter Handke estuvo muy ligado a los comienzos de la carrera fílmica de Wim Wenders, el director alemán adaptó su novela El miedo del portero ante el penalti, y luego, como guionista, entregó los libretos de Falso movimiento, y sobre todo, su mejor colaboración, Cielo sobre Berlín. Ahora Wenders dirige Los hermosos días de Aranjuez, que adapta una pieza teatral de Handke, que intenta ser una reflexión sobre la creación artística y las relaciones amorosas hombre-mujer, ¿qué fue antes?, parece preguntarse, a medida que se va intensificando la simbiosis. Un autor, quizá una representación del propio Handke, se enfrenta a la máquina de escribir, mientras imagina una pieza, la conversación entre un hombre y una mujer un día de verano, en una terracita al aire libre, mientras sopla una ligera brisa, cuyo sonido se registra y amplifica en algunos momentos. Y disertan sobre cómo fue la primera vez que ella estuvo con un hombre, y ella contesta divagando con un lenguaje más o menos poético, así se muestra su diferente sensibilidad. La luz, las sombras, los cuerpos, los rayos, el aire, la arcilla, los cuerpos, un columpio... son elementos que se mencionan en frases premiosas y pronunciadas con solemnidad. Quizá se puede incluir en el debe de Wenders intentar arriesgar con una propuesta diferente, saltando del escritor a la pareja, pero lo que entrega son omnipresentes diálogos interminables y engolados, en que se supone que el hombre es provocativo en sus cuestiones, mientras que la mujer sabe ofrecer respuestas simbólicas hablando de sentimientos más profundos que la pura relación física. Pero en fin, exige el visionado del film exige armarse de paciencia, y la experiencia no resulta satisfactoria, se tiene la sensación de haber sido testigo de un pedante ejercicio de estilo. Menos mal que a la hora de seleccionar canciones –la máquina de discos del escritor–, Wenders sigue mostrando su buen gusto musical, lo que incluye la inesperada presencia al piano de Nick Cave.

3/10
Django

2017 | Django

Cuidada película en torno al guitarrista de jazz Django Reinhardt. Nacido en Liberchies (Bélgica) en 1910, su origen gitano le deparó una vida complicada desde su juventud. Este film dirigido por el debutante Etienne Comar a partir de la novela de Alexis Salatko, coautor también del guión, recrea la oscura época de la invasión nazi y cómo el extraordinario guitarrista hubo de sobrevivir como pudo mientras veía que sus seres queridos y sus compañeros de etnia eran torturados y perseguidos por los alemanes. El resultado es estimable, con un protagonista interpretado por un Reda Kateb (Un profeta) que sabe aportar credibilidad a su personaje, atormentado y orgulloso. Sólo por la secuencia del baile (en donde gracias a su guitarra es capaz de manejar a los oficiales nazis) la película sería digna de ser recordada, también como homenaje a la libertad creativa del jazz, un género musical prohibido por los jerarcas a las órdenes de Hitler. Desde luego es una maravilla escuchar los rasgueos de Django y los amantes del jazz clásico lo disfrutaran de lo lindo.

6/10
Los caballeros blancos

2015 | Les chevaliers blancs

Film de tratamiento verista, casi documental, entrega una historia inspirada en hechos reales. Una ONG francesa, Move for Children, pretende llevarse, al margen de los cauces oficiales, a 300 niños huérfanos de un innombrado país africano, para darlos en adopción y procurarles una vida mejor. Una reportera documenta la operación, que se hará pública una vez concluida. Mientras llega ese momento, nadie conoce los propósitos del grupo liderado por Jacques Arnault, tampoco los jefes de la aldea que cooperan creyendo que los niños van a ser vacunados para luego recibir una educación durante 15 años in situ, hasta que alcancen la mayoría de edad. Quizá el belga Joaquim Lafosse resulta algo premioso en su narración, no hay concesiones sensibleras, las interpretaciones de Vincent Lindon y compañía son sobrias. Pero logra que el espectador se crea lo que ve: la mentalidad africana tranquila, la mentalidad neocolonialista del hombre blanco a pesar de sus buena intenciones, las deserciones, la lucha de egos, la corrupción... Hay un problema complejo y las soluciones no son sencillas. La reportera viene a ser como un eco de la pretensión objetiva del film, y la distancia que guarda junto a su paulatina implicación nos recuerdan que a veces hay que tomar partido, con todas sus consecuencias. El final tal vez sea previsible pero no es nada acomodaticio, y en su brusca sobriedad sigue manteniendo al espectador con los pies en el suelo.

6/10
Lost River

2014 | Lost River

Debut en la dirección del actor Ryan Gosling, que parece haber tenido como referentes a Nicolas Winding Refn –aunque en vez de tomar lo mejor de Drive toma el esteticismo vacuo de Sólo Dios perdona, los dos filmes protagonizados por él– y al David Lynch más contestado y críptico, el de, por ejemplo, Inland Empire. A modo de muy particular cuento terrorífico, pinta una América oscura, el reverso tenebroso del sueño que todos los habitantes de Estados Unidos desean ver cumplido. Es el país de la crisis financiera, con préstamos hipotecarios donde no se ha leído la letra pequeña, y donde el desahucio se cierne sobre una madre soltera, Billy, con dos hijos, un joven que comercia con cobre robado, lo que no gusta al mafioso que maneja el cotarro, y un crío. El lema de la reforma educativa de Bush Jr., "que no se quede detrás ningún niño" suena a broma pesada en un paisaje casi apocalíptico, con una ciudad sumergida por la construcción de un pantano y extrañas imágenes de casas ardiendo y bicis en llamas sin conductor. La madre acepta in extremis un depravado trabajo en un garito de espectáculos sadomasoquistas, regentado por el director del banco que la tiene pillada, y el hijo mayor debe apañárse con ayuda de Rat, una chica-novia con una mascota que es una rata, para zafarse de su perseguidor. Gosling, autor también del guión, firma sin duda un proyecto personal, donde se empeña a fondo en crear una atmósfera que produzca mal cuerpo en el espectador, estamos ante una pesadilla tenebrista casi siempre, sólo al principio vemos una imágenes idílicas para crear contraste, con imágenes impactantes. Pero al final, más allá del videoarte capaz de impresionar, se diría un ejercicio de estilo un tanto hueco, con una mirada antropológica algo elemental, aunque Christina Hendricks, con su expresivo rostro, logra transmitir el horror de quien está cayendo muy bajo y lo sabe.

4/10
Hipócrates

2014 | Hippocrate

Benjamin es un joven médico residente que hace las prácticas en un hospital parisino que dirige su padre. Aún bisoño en la práctica médica diaria, encuentra una especie de protector en Abdel, un médico argelino con bastante más experiencia, pero que se ve obligado a pasar una temporada como residente para que sea reconocida su titulación. El día a día sirve para mostrar las limitaciones con las que los profesionales pueden trabajar a veces, y su acostumbramiento a una situación que puede lugar a errores, donde es fácil que se encubran unos a otros, si es que no estallan las rencillas entre distintos departamentos, que se intentan lavar en casa. Interesante film de Thomas Lilti, con formación médica, lo que se nota en el realismo con que se pinta el quehacer cotidiano en un hospital público, con la relación entre los colegas, o entre personal sanitario y pacientes; sin embargo ha generado cierta polémica en Francia, muchos profesonales han señalado que la sanidad en su país no se asemeja a lo que consideran una imagen tercermundista y poco profesional. En cualquier caso, la cinta está lejos de planteamientos como la serie House, citada explicitamente, pues los médicos parecen conocerse al dedillo los casos que afronta el ácido médico televisivo, sobre el que ironizan. Hay un esfuerzo por presentar la normalidad, mostrando el contraste entre un novato, Benjamin, y un veterano, Abdel, verdaderamente Vincent Lacoste y Reda Kateb hacen un buen buen trabajo, con una relación casi de hijo y padre, ya que Benjamin no encuentra demasiada ayuda en su auténtico progenitor; de modo que se hace hincapié sobre todo en el sentido de responsabilidad, que lleva a ver personas en los pacientes, y en la toma de decisiones aceptando sus posibles consecuencias. Y se trata de dar una "foto" completa en cuestiones peliagudas, como en la falta de medios que a veces afronta el sistema sanitario público, y la posible dejadez de los profesionales que por no complicarse la vida pueden no pedir otra máquina necesaria para hacer un electrocardiograma. Como ese dibujo de la simple normalidad podría resultar a la postre poco cinematográfico, el film incide dramáticamente en un caso de una paciente octogenaria con un cáncer con múltiples metástasis, planteando cuestiones como el encarnizamiento terapéutico y la opción de no reanimar a quien está en fase terminal. En tal sentido asegura Lilti que su film no aborda la eutanasia –"una cuestión muy compleja, para la que no tengo respuesta"–, sino el ejercicio de una medicina humana, incluidos los cuidados paliativos. En cualquier caso la cuestión queda apuntada, y sin duda invita a reflexionar sobre la mejor praxis de la medicina, en la más pura tradición hipocrática de volcarse en el paciente, a la que alude el título de la película.

6/10
Lejos de los hombres

2014 | Loin des hommes

Adaptación libre de "El huésped", un relato breve de Albert Camus. La acción se sitúa en 1954, cuando la insurrección de la población local de Argelia contra los colonos franceses está ya en marcha. Daru es un maestro de escuela, hijo de colonos españoles, que no se identifica con ninguno de los bandos, aunque sabe que con ojos externos siempre será visto como integrante de los ocupantes extranjeros. Veterano de la Segunda Guerra Mundial, su experiencia vital le ha marcado, y cree que lo más importante es ayudar a comprender el mundo a las nuevas generaciones. Por ello se siente terriblemente incómodo cuando le encomiendan una misión insólita, de parte de las autoridades locales: debe custodiar al prisionero Mohammed, acusado de haber asesinado a su primo, y entregarlos a las autoridades francesas de una población cercana. Aunque es culpable, algo se rebela en el interior de su guardián, pues en el contexto beligerante, la sensación es que será ejecutado sin piedad. David Oelhoffen afirma que se ha planteado el film en clave de western, respetando el espíritu de Camus, lo que a la postre significa una cinta densa y de "tempo lento", en clave existencialista, que muestra las contradicciones del ser humano, con dos personajes muy distintos y distantes inicialmente, pero entre los cuales acaba surgiendo un inesperado lazo de amistad. Aunque a ratos cansa, el cineasta entrega planos generales de gran belleza, la composición de cada uno y el montaje de las escenas está muy cuidado. La facilidad con que llega la muerte, y el acostumbramiento a olvidar el valor de la vida humana y su dignidad, forman parte de la trama, donde están muy bien los dos actores principales, Viggo Mortensen y Reda Kateb.

6/10
La noche más oscura (Zero Dark Thirty)

2013 | Zero Dark Thirty

El 11 de septiembre de 2001 el mundo cambió para siempre. Pero sobre todo cambió el modo en que Estados Unidos se iba a enfrentar al terrorismo a partir de entonces. Eliminar a los responsables de las masacres se convirtió en el primer objetivo de un país encolerizado y fuera de sí. Millones de dólares, de recursos y de agentes se pusieron manos a la obra. Diez años después las noticias del mundo entero se hicieron eco de la muerte de Osama Bin Laden, el jefe de Al Qaeda. Este film es una crónica de más de dos horas y media acerca de esos años. El hilo conductor es Maya, una joven agente de la CIA que es enviada desde Washington hasta Pakistán para obtener pistas acerca del paradero de Bin Laden. Una vez allí los esfuerzos de Maya se centrarán en la búsqueda de un hombre, Abu Ahmed, presumiblemente el correo de Bin Laden. Maya está segura de que encontrándole a él podrán llegar hasta su objetivo número uno. La noche más oscura tiene un comienzo discreto, quizá poco imaginativo, que remite a las típicas películas de denuncia, con esas primeras secuencias tan sucias, tan desagradables, de las torturas que los estadounidenses infligen a los presos para sacarles información; sin embargo, tal impresión inicial es un espejismo, porque poco a poco todo va adquiriendo una inusitada intensidad, una visión más amplia, más traumática, hasta llegar al impactante clímax final, ya en escenario bélico, visión nocturna de por medio, con el objetivo claro de abatir al hombre más buscado del mundo. Entre medias, muchos días, años, de pesquisas, de interrogatorios, de testigos, de decisiones, de muertes, de atentados en diferentes países. Después de En tierra hostil, la oscarizada Kathryn Bigelow vuelve a demostrar que se ha convertido en una directora muy, muy seria. Sigue buscando el hiperrealismo, que en este film está remarcado con la efusión con movimientos de cámara a menudo nerviosos y una planificación cuidadísima para que parezca “descuidada”, real, como si viéramos un trozo de lo que ocurre en el enorme puzzle de los conflictos bélicos, del terrorismo, del mundo de los agentes, de las cárceles secretas e inhumanas, de las reuniones de despacho, etc., con encuentres abiertos y una tendencia enorme a cambiar de localizaciones, no vaya a ser que la cosa resulte aburrida o previsible... En este aspecto destaca el buen uso temporal de la historia, que no acusa debilitamiento alguno pese a abarcar desde 2001 hasta 2011, y que va situando al espectador en numerosos lugares del planeta –aunque centre su base de operaciones en Pakistán y Estados Unidos–, mostrando los hechos que en ese momento suceden, sus investigaciones y avances en cuanto a las pistas que llevan hacia el posible paradero de Bin Laden. Para realizar el film, el equipo de Bigelow ha contado con información privilegiada acerca de los hechos reales que llevaron a la localización y muerte del jefe de Al Qaeda. Y parece bastante lógico que todo lo que se cuenta sea más o menos lo que ocurrió. Porque hay en La noche más oscura algo que llama mucho la atención: el poco interés que se presta a la investigación propiamente dicha. En el fondo, todo el film es una investigación, pero a Bigelow no le interesa mostrar las migas de pan que llevan al objetivo, ni trasladar al espectador una serie razonamientos que ofrezcan a lo Sherlock Holmes la solución matemática de la ecuación. Para Bigelow y su guionista Mark Boal (que ya trabajó con ella en En tierra hostil) cuenta la intensidad de esa investigación (que en realidad es la obsesión de todo un país, y así se enfatiza), las vivencias traumáticas de sus personajes protagonistas, la presión a la que están sometidos, sus tomas de postura, sus crisis, sus enfrentamientos, su frustración. Resulta genial el dibujo a trazo grueso que hace del organigrama de la CIA, donde cada uno cree una cosa, donde todo son dudas y la presumible infalibilidad del mejor sistema de espionaje del mundo se desmorona al revelarse simplemente como ineficiente. Y donde, al final, quien tiene el poder de decisión es capaz de doblegarse ante una sola persona con verdadera seguridad en sí misma. Jessica Chastain ofrece excelentes secuencias con este enfoque gracias a su portentosa interpretación de Maya, de una altura que raya la perfección. El Oscar llama a su puerta. Pero, lógicamente, para que La noche más oscura pueda ser tenida en consideración ha de poner en la picota toda la sucia realidad de la lucha contra el terrorismo. Aquí no hay casi nada para la galería. Todo es directo, despiadado, frío. No se esconden las intenciones inmorales, asesinas, de la CIA, a quien sólo interesa llegar a hasta su objetivo, da igual las vidas que siegue en su camino. Se muestra la falsedad de la Casa Blanca, pero Bigelow lo hace con enorme displicencia y a la vez sabe enfocar (o desenfocar) la mirilla para huir del puro maniqueísmo y, así, muestra, por ejemplo, cómo la inhumanidad de la tortura también acaba pasando factura a los verdugos. Visualmente el film está tan cuidado como todo lo demás aunque hay momentos destacados y de un atroz realismo, como en la escena del atentado del restaurante o en la incursión final en Abbottabad. Desde luego lo más llamativo es ese peculiar aire documental que se imprime a toda la narración, hecho que adquiere mayor entidad a la hora de sembrar la historia de numerosos personajes, sin que ninguno, salvo la Maya de Chastain, se lleve la gloria. Así, con un elenco de actores excelentes en papeles menores –Jennifer Ehle, Stephen Dillane, Mark Strong, James Gandolfini, etc.– la narración aumenta en verosimilitud a la hora de ofrecer una trama equilibrada que quiere acercarse lo más posible a lo que ocurrió en la realidad.

8/10
Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!

2013 | Les garçons et Guillaume, à table!

Desde que recuerda, Guillaume nunca fue tratado como un hermano más entre su familia. Siempre fue especial, rarito. Guillaume idolatra a su madre y el mundo de los chicos y sus diversiones le resultan totalmente ajenas. En realidad, Guillaume siente que es una mujer en un cuerpo de hombre y así ha entendido su vida. Sin embargo, su orientación sexual le causa mil y un problemas... El galo Guillaume Gallienne dirige, escribe y protagoniza esta película con un marcado sello personal. Curtido en la denominada Comedie-Française, grupo teatral del que es miembro y accionista desde 1998, Gallienne traslada a la pantalla su propio éxito sobre las tablas y lo hace sin abandonar el tono teatrero. El resultado es una comedia de temática gay –directa, desvergonzada y ligera– cuyo objetivo es hacer reír con un único tema: la condición sexual de su protagonista. Lo que hace atípico al film es que los líos de identidad del protagonista son aparentemente provocados por el entorno, de modo que tendrá que embarcarse en una especie de investigación personal para saber realmente quién es. Heterosexual u homosexual, tanto monta, monta tanto. Porque hay que rebelarse, parece decir Gallianne, ante lo que los demás –la sociedad, la familia, la educación– quiere imponernos en materia sexual. La película se estructura como si fuera la escenificación gráfica de los capítulos de un monólogo biográfico que el propio Galliene interpreta en el escenario. Así da cuenta de un sinfín de situaciones, a menudo esperpénticas y siempre humorísticas, que ejemplifican el descomunal desconcierto vital del protagonista –él mismo–, sus dificultades para ser amado, sus dubitativos acercamientos sexuales, sus traumas edípicos y sus desventuras emotivas en diferentes lugares –un pueblo andaluz, un colegio religioso, un college de Oxford, unas vacaciones en Marruecos, una clínica–, en diversas épocas y con distintas personas, especialmente con su adorada madre. El material tiene mucho de 'sketch', donde prevalece el gesto corporal acompañado del diálogo cómico o la voz en off, sobre cualquier otro elemento externo. La libertad narrativa de Galliene se manifiesta en multitud de detalles, aunque destacan las proyecciones materno-mentales del protagonista y también las logradas transiciones que van del monólogo del escenario a su correspondiente recreación cinematográfica. En su conjunto, Los chicos y Guillaume, ¡a la mesa! es desde luego un producto original. Sin embargo, tampoco Gallienne ha podido sustraerse a la variada lista tópicos referidos al inagotable terreno homosexual, entre ellos el recurso al socorrido gabinete del psicoanalista o al de la represión religiosa. Tienen especial gracia las situaciones –tronchantes, la verdad– en donde el protagonista da muestras de su amor por la emperatriz Sissi, pero también es cierto que tanto chiste y amaneramiento puede llegar a ser muy agotador. Y en este sentido no hace ningún favor el narcisismo que desprende Gallienne, que no contento con ser el protagonista también interpreta el papel de su madre. Al menos se puede disfrutar del trabajo de una de las grandes actrices francesas, la veterana Françoise Fabian, así como de una leve aunque intensa aparición de Diane Kruger.

4/10
A moi seule

2012 | A moi seule

Mientras uno aguante los otros seguirán

2009 | Qu'un seul tienne et les autres suivront

Aunque no se conocen, Stéphane, Zohra y Laure transitan las calles de la misma ciudad. Stephany es una treintañera desorientada y con una vida sin rumbo hasta que le ofrecen una oportunidad que podría cambiar su vida. El problema es, ¿a que precio? Por otro lado, Zhora abandona Argelia para tratar de comprender la muerte de su hijo asesinado en Francia. Finalmente está Laure, quien experimenta el amor por primera vez. Un amor lleno de pasión e inocencia con hombre joven y rebelde que acaba siendo encarcelado. No hay razón concreta por la cual estas tres personas se acaben juntando en una sala de visitas de la misma prisión...

Un profeta

2009 | Un prophète

Vigorosa y sombría mirada a la nueva realidad carcelaria francesa, propiciada por inmigración magrebí, cada vez más numerosa. El film, Gran Premio del Jurado en Cannes, sigue a Malik, de 19 años, que no sabe leer ni escribir, y no cuenta con amigos en la prisión en la que acaba de ingresar por motivos que nunca se nos desvelan. Uno de los ‘capos’ del lugar, el mafioso corso César Luciani, le presiona para que mate a otro preso incómodo, una forma de pagar por su protección. De este modo Malik irá haciendo ‘trabajillos’ para Luciani, de modo que se hace más fuerte, y su poder le permite planear sus propios trapicheos. ¿Llegará el momento en que el aprendiz supere al maestro? Jacques Audiard es dueño de una filmografía breve pero intensa, seis películas como director en quince años, donde brilla Un héroe muy discreto. Aquí pinta una trayectoria, la de Malik, verdadero descenso a los infiernos, y lo hace con realismo desnudo donde domina una seca y repulsiva violencia, sin juzgar su conducta ni la de los que le rodean. Estamos en un mundo inmoral, donde sólo parece contar la supervivencia y la cuota de poder. La diferencia con otros títulos de prisiones es pintar el ‘paisaje’ del nuevo milenio, donde los antiguos jefes pueden quedarse anticuados, mientras que una nueva ‘raza’ pasa a ocupar su lugar; de modo que la relación de César y Malik –grandísimos trabajos de Niels Arestrup y Tahar Rahim– es más compleja que la simplemente paternofilial, con el consiguiente salto generacional, o la del amo y el siervo, hay además una mirada diferente al mundo en uno y otro. Y utilizamos ‘raza’ en el sentido más amplio, pues Malik puede proceder del Magreb y el mundo islámico, pero sobre todo es un marginado con talento para sobrevivir en las circunstancias más adversas posibles de los nuevos tiempos. De ahí que la designación en un momento dado de Malik como ‘profeta’, por cierta premonición, tenga un alcance más amplio que el de ese detalle concreto.

7/10

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