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Biografía

Samantha Barks

Samantha Barks

29 años

Samantha Barks

Nació el 02 de Octubre de 1990 en Laxey, Isla de Man, Reino Unido

La voz manesa

14 Enero 2013

Debuta en el cine con "Los miserables, el musical", como Éponine, la joven abocada a un final trágico. Pero Samantha Barks ha logrado destacar por su talento para la canción, por lo que se le vaticina un futuro prometedor.

La manesa –proviene de la Isla de Man, Dependencia de la Corona Británica– Samantha Jane Barks nació el 2 de octubre de 1990 en Laxey, localidad de la costa este del lugar. Empezó a bailar a los 3 años, recibiendo clases de ballet y baile moderno. Posteriormente estudió en The Arts Educational Schools, de la capital británica.

Inició su carrera lanzando un álbum musical, "Looking in Your Eyes", que tuvo un éxito relativo, pero no fue un fenómeno de masas. Posteriormente, fue elegida para competir en el concurso de talentos de la televisión británica "I'll Do Anything", cuyo premio consistía en interpretar a Nancy, en la nueva versión teatral de Oliver!. Su enorme valía causó sensación, se convirtió en una celebridad, y llegó a la final, quedando tercera en el programa.

Tras finalizar el show de la pequeña pantalla, Barks fue reclutada para diversos musicales. Obtuvo un enorme éxito en los escenarios británicos con Los miserables, el musical, interpretando a Éponine, la hija de los Thénardiers, los mezquinos dueños de la posada. Cuando Tom Hooper se planteó dirigir la adaptación al cine, decidió contratarla para repetir el papel en la pantalla, primero por su privilegiada voz, y segundo para concederles una especie de guiño a los apasionados de la versión teatral.

Acostumbrada al teatro, le resultó complicado acostumbrarse al rodaje de un film musical. "Creo que repetí el tema 'On My Own' unas quince veces, toma tras toma. Fue algo totalmente nuevo para mí. Estaba acostumbrada a cantarla una o dos veces al día, ocho veces a la semana. Durante el rodaje, cantábamos todo el tiempo, es otro tipo de disciplina. Había que cuidarse mucho para no perder la energía".

A pesar de ser la única actriz protagonista del film absolutamente desconocida para los aficionados al cine, Samantha Barks roba literalmente la cinta a Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway y Amanda Seyfried, con su potente voz, cuando sola, bajo la lluvia, canta su canción principal. Ya la han reclutado para otro film, Walking on Sunshine, de Max Giwa y Dania Pasquini (StreetDance ¡A bailar!), donde tendrá como compañeras de reparto a Kylie Minogue y Gemma Arterton.

Filmografía
Cosecha amarga

2017 | Bitter Harvest

Ambiciosa película ucraniana sobre el llamado Holodomor, la hambruna provocada por Josef Stalin al esquilmar las cosechas de Ucrania, el "granero ruso", en 1932 y 1933, provocando la muerte de millones de personas, en lo que muchos consideran una acción genocida, y donde todos coinciden en señalar un crimen contra la humanidad. Este telón de fondo histórico tiene en primer plano las tribulaciones de una familia, desgarrada por la represión soviética, prestando especial atención a Yuri, con vocación de pintor, y Natalka, su esposa, a la que ama desde que era niño. De modo que la narración abarca desde el asesinato de los zares y el triunfo de la revolución rusa, hasta la tiranía que impone Stalin tras la muerte de Lenin, donde Ucrania padece excesos sin fin. El toque de campana que antaño avisaba de los ataques tártaros, ahora ha cambiado su función, y sirve para alertar de los nuevos invasores. Es muy de agradecer que el cine se lance a contar los crímenes de Stalin, parece claro que existen varas de medir distintas a la hora de condenar los horrorosos crímenes de Adolf Hitler, y los del dictador soviético. La pena es que a la película, producción canadiense, le falta fuelle, sus personajes son bastante convencionales. Sí, vemos el horror, y también cómo los protagonistas resisten por sus convicciones, los lazos familiares, el amor a Ucrania, y su fe religiosa. Pero de un modo algo desdibujado, algo folletinesco, se echan en falta emociones genuinas, la capacidad de crear empatía en el espectador. Aunque el director, George Mendeluk, tiene una dilatada carrera como artesano, sobre todo televisiva, quizá no era el más indicado para entregar la deseable historia de proporciones épicas que demandaba el Holodomor. Tampoco los actores resultan memorables, ni siquiera Terence Stamp como el abuelo. Stalin, que tiene un par de escenas y está encarnado por el desconocido Gary Oliver, se presenta de un modo demasiado estereotipado.

5/10
100 calles

2016 | 100 Streets

Londres. Un matrimonio en crisis, debido a la infidelidad de él –ex estrella de nacional de rugby– y a la consecutiva infidelidad de ella, que intenta salir de ese estado y ser feliz con sus dos hijos pequeños; otro matrimonio sin hijos que aspira a poder adoptar un bebé; un joven camello que desea salir de la delincuencia y que conoce a un actor que podría ayudarle a vivir un futuro diferente. Tres historias humanas entrelazadas, algunas mínimamente apuntadas, que pinta un panorama dramático en cuanto a la búsqueda de la felicidad y la paz en los ciudadanos del Londres contemporáneo. El director Jim O'Hanlon logra imprimir la intensidad necesaria a cada una de las tramas narrativas, que interesan por igual, gracias a una estupenda labor actoral de un reparto a medias conocido, en donde sobresalen unos fantásticos Idris Elba y Gemma Arterton. La historias, sin dejar de ser realistas, y a menudo trágicas, ofrece una visión medianamente optimista, lo cual no significa que a menudo las vidas de las personas retratadas sean plenas o perfectas, nada más lejos de la vida real.

6/10
Dracula. La leyenda jamás contada

2014 | Dracula Untold

Universal resucita al personaje del novelista Bram Stoker, que dio lugar a uno de los emblemáticos clásicos del terror de la factoría. Se le ha encomendado la tarea a Gary Shore, otro responsable de anuncios publicitarios que debuta en el largometraje a lo grande, lo que se explica posiblemente por su procedencia irlandesa, dato que comparte con el creador del príncipe de los vampiros. La historia de Vlad el empalador, el personaje histórico que inspiró a Stoker ya ha sido contada en las pésimas cintas Vlad, el príncipe de la oscuridad, Vlad, la maldición de Drácula, y diversas cintas rumanas. Drácula. La leyenda jamás contada se desarrolla en 1462, cuando Vlad III, príncipe de Valaquia temido por empalar a sus víctimas, trata de mantener la paz con el Imperio Otomano. Pero cuando el sultán Mehmed II le exige la entrega de mil niños, entre ellos su hijo Ingeras, Vlad decide enfrentarse a él. Para ello, llega a un siniestro acuerdo con una monstruosa criatura ancestral que vive oculta en una misteriosa cueva, que le otorga poderes sobrenaturales con los que puede hacer frente a sus enemigos. Por contra, sentirá sed de sangre humana... En líneas generales, Drácula. La leyenda jamás contada se esfuerza con denuedo en encontrar su propia personalidad, con un realizador que se fija en grandes éxitos recientes para atraer al público. Así, se apunta a la moda de los reinicios de personajes como Batman y 007, toma el punto de vista del que originalmente era el villano como Maléfica, presenta batallas multitudinarias en la línea de las adaptaciones de Peter Jackson de J.R.R. Tolkien, y de hecho tiene como protagonista a Luke Evans, Bardo en El hobbit: La desolación de Smaug, y realiza numerosos guiños a Juego de tronos, al tener a Charles Dance (Tywin Lannister en la serie) en un rol maquiavélico y al compositor Ramin Djawadi. También resulta evidente la influencia del Drácula, de Bram Stoker, de Francis Ford Coppola, sobre todo en las referencias estéticas a la obra del pintor Klimt, y en que se le busca un lado romántico al personaje. La cinta se ha filmado al estilo videoclipero, con licencias históricas, y diálogos pseudosustanciosos. Y el guión trata de captar la complejidad del personaje, teóricamente un carnicero capaz de asesinar en masa a personas inocentes para asegurar a base de miedo la tranquilidad de su reino, pero que en el film se comporta además como un padre de familia ejemplar. Por esta razón, el actor principal, Evans, se ha hecho un lío, aunque cumple con profesionalidad, al igual que el resto del reparto. En cualquier caso el relato acaba obteniendo cierta tensión dramática, al centrarse en el sacrificio personal del protagonista motivado por el amor a su familia, con un tono de tragedia que más o menos funciona.

5/10
Los miserables, el musical

2012 | Les misérables

Año 1815. Jean Valjean cumple condena de trabajos forzados por robar una hogaza de pan, bajo los vigilantes ojos del estricto inspector de policía Javert. Obtenida la libertad condicional, desespera porque nadie le da trabajo cuando se conoce que es un ex convicto. Pero su vida da un vuelco cuando redescubre el amor y la compasión gracias al obispo que le acogió en su casa, a quien robó su cubertería, y que descarta denunciarle asegurando que el botín fue un regalo. Valjean iniciará una nueva existencia bajo otra identidad, pero a lo largo de los años Javert se cruzará en varias ocasiones decisivas de su vida, poniendo en peligro todo lo logrado. Pese a todo siempre optará por intentar hacer lo correcto, lo que supone entre otras cosas ayudar a su ex empleada Fantine, obligada a prostituirse, y que tiene una hijita, Cosette. Mientras, en las calles de París, entre los miserables, cada vez se extiende más el anhelo de la libertad frente a la tiranía y la injusticia social. “Los miserables” de Victor Hugo ha sido repetidamente adaptada al cine, además de convertirse en maravilloso musical de Alain Boublil, Claude-Michel Schönberg y Herbert Kretzmer, el más representado hasta la fecha en los escenarios. Tom Hooper (ganador del Oscar por El discurso del rey) acomete el desafío de versionar para el cine musical, con un guión donde a los autores originales se suma William Nicholson, que dio muestra de sensibilidad con historias tan humanas como la de Tierras de penumbra. Él y Hooper consiguen dar a la película aliento cinematográfico, no tiene el espectador la sensación de que las canciones se encadenen abruptamente saltando de un escenario o año a otros, y los diálogos no cantados se han reducido para este fin al mínimo. Los temas de Los miserables, el musical, son, por supuesto, los bien conocidos para todo aquel familiarizado con la obra de Hugo. Es decir, la confianza en Dios en situaciones extremas, el mantenimiento de la esperanza y la necesidad de dar gratis el amor a los demás. También el realismo de no negar la existencia de la miseria y de aprovechados que sacan partido exprimiendo a los más débiles o simplemente a los incautos, la disposición a dar la vida por ideales que merecen la pena, la lucha por la libertad. O la importancia de tener corazón frente a la tentación de atarse a frías normas y reglamentaciones. El mérito del musical, en los escenarios y en el cine, es no volver simplón este amplio y rico abanico de cuestiones. En la película Los miserables, el musical, Hooper añade un arriesgado tono épico, apostando por un marco abrumador en el que se desarrolla la acción, como subrayando más la universalidad y grandeza de lo narrado, eso no es simplemente una pequeña historia en el devenir de la humanidad. Y deslumbra con escenarios como el lugar de los trabajos forzados de Valjean, un muelle sacudido por la tormenta, el paisaje por el que vaga ya en libertad, o los marcos de la capilla donde hace su plegaria, del París sediento de libertad, o el que marca el destino de Javert. También es muy hábil el montaje, sobre todo en el momento climático que une diversos temas musicales y a casi todos los personajes. Pero por supuesto, lo importante es el drama humano de los personajes, expresado en desgarradoras canciones. El director pone el acento sobre todo en los aspectos trágicos, lo que hace que los personajes cómicos de los mesoneros Thénadier (Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen), presentados con zafiedad, queden algo desdibujados, no producen gracia sino repulsa, y hasta se acercan a lo grotesco con su aparición en la boda. A cambio, Valjean crece, ayudado por la increíble interpretación de Hugh Jackman, verdaderamente notable en sus solos como “What Have I Done?”, al igual que Anne Hathaway como Fantine -increíble con “I Dreamed a Dream” y, sorpresa, la desconocida Samantha Barks como Éponine que deslumbra con “On My Own”. Es meritorio el trabajo del resto de actores, niños y mayores, con Russell Crowe interpretando a su racionalista Javert de modo contenido, evitando cualquier asomo de histrionismo, una arriesgada opción que acaba dando sus frutos.

8/10

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