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Biografía

Suso Bello

Suso Bello

Suso Bello

Filmografía
El sabor de las margaritas

2019 | O sabor das margaridas | Serie TV

Año 2010, en fechas próximas a la visita del Papa Benedicto a Santiago. La teniente de la guardia civil Rosa Vargas, novata pero decidida agente de la división judicial, se presenta en la aldea gallega de Murias. Está investigando la desaparición de la joven Marta Labrada. Los guardias civiles locales –el sargento Alberte, a punto de jubilarse, y el cabo Mauro, destinado a sucederle– no le han concedido al caso demasiada importancia, pues Marta andaba en trapicheos y pasaba marihuana, y piensan que seguramente ha dejado el pueblo. Mauro no la va a echar mucho de menos, pues casado y con una hija, Ana, no le hacía mucha gracia que ésta frecuentara su compañía. Sea como fuere la tozuda Rosa insiste en sus pesquisas, y detectará elementos extraños en el caso, hasta relacionar a Marta con un negocio de prostitución, con la firme sospecha de que la desaparecida es sólo la punta del iceberg de un asesino en serie fetichista, que fantasea con relaciones sexuales con chicas jovencitas. Sorprendente serie policíaca de televisión rodada enteramente en gallego, y con productoras detrás de la zona, que logró un acuerdo con la televisión autonómica y con Netflix para su distribución, con una inesperada buena acogida. Presenta un formato de thriller a la americana, esforzándose en evitar los clichés –algo que no siempre se consigue, pero sí la mayor parte de las veces– y sabe guardar varias cartas en la manga a medida que transcurre la narración, cara a sorprender al espectador, en algún con giros notables. Saca partido al cerrado mundo rural y al reservado carácter gallego, por lo que no extraña que los personajes tengan secretos que ocultar. Y denuncia acertadamente el sórdido mundo de la explotación sexual de las mujeres, y la complicidad con el mismo de los poderosos. La serie juega bien la carta de la protagonista, a la que el espectador acompaña en el singular viaje en que consiste su investigación; y las menciones a Dante y la "Divina Comedia", que dan título a los capítulos, o las constantes menciones al viaje del Papa, son un buen recurso para crear la deseada atmósfera, y contribuir a conformar un punto de vista moral sobre las cosas que ocurren en este turbio mundo. Y desarrolla los diversos personajes con los trazos necesarios, resultando razonable que Ana oculte información cuando Rosa la interroga, por temor a disgustar a sus padres, apuntar las desavenencias entre Mauro y su esposa, o introducir elementos intrigantes como la autoinculpación de un sospechoso. Ciertamente tiene elementos morbosos, a veces desagradables, pero el director Miguel Conde, con amplia experiencia en series, sabe mostrar al menos cierta contención y sutileza, por ejemplo en la cuestión del culto satánico. El modo en que evoluciona el caso tiene sentido, no se deja llevar por la arbitrariedad caprichos de otras series que recurren a trucos de trilero, el trío de guionistas –Eligio R. Montero, que ha escrito para muchas series, y los debutantes o casi Ghaleb Jaber Martínez y Raquel Arias– ha hecho bien los deberes. También sirve esta serie para descubrir a un conjunto de actores bastante desconocidos, pues a excepción de Nerea Barros, los demás no suenan, y hacen bien su trabajo, especialmente María Mera, que da vida a la protagonista, y Miquel Insua, el sargento a punto de jubilarse.

7/10
Clara no es nombre de mujer

2013 | Clara no es nombre de mujer

Jorge, un boticario atractivo que ya ha cumplido los cuarenta, lleva una vida que él considera válida y cómoda, pero que, en realidad, resulta mucho más cómoda y menos válida de lo que él había pensado. Está casado desde hace años con Ruth, su novia de la Facultad, pero ella no le quiere como se merece, por lo que Jorge se refugia en sus amigos y en su querida moto.

Los muertos van deprisa

2008 | Los muertos van deprisa

Una de esas películas pequeñas, que uno empieza a mirar con simpatía, pero que acaban perdiendo el favor del espectador mejor dispuesto. El arranque es simple, y debía ser la excusa para entregar una divertida comedia. En un pueblecito costero de Galicia, acaba de morir el padre de Filomeno. Tras velar al muerto y seguir todas las costumbres del lugar, van a llevar a enterrar al muerto al cementerio. Pero en el puente que conduce al camposanto se ha quedado atrapado un enorme camión, que no puede maniobrar ni hacia delante ni hacia atrás. Mientras se dilucida si desmontar una escultura obra del finado, o un cruceiro en el otro extremo del puente, vamos conociendo a un montón de personajes del lugar -Filomeno, la mujer con fama de “meiga” (o sea, bruja) que fue su novia, los hijos de uno y otra que viven una historia de amor clandestino a lo Romeo y Julieta, el guardia civil, el dueño del bar, el amigo, un trío de señoras enlutadas...- y de los recién llegados -la camionera y un compañero que está enamorado de ella-.El guionista y director, Ángel de la Cruz, hizo antes los propio con los filmes de animación El bosque animado, sentirás su magia y El sueño de una noche de San Juan, lo que no deja lugar a demasiadas dudas acerca de su amor por Galicia. Aquí orquesta una historia que pretende ir en la línea de las encantadoras comedias de la Ealing británica, pero que queda demasiado lejos de su modelo. No hay demasiada gracia y “timing” en esta “historia de percebes” (así la define un narrador que abre y cierra el film, comparando estos crustáceos, de modo más o menos entrañable, con los personajes del film), en que apenas sonríe uno con un par de gags, los propiciados por el cura del pueblo y sus prácticas de “hacker” en internet, o los del trío que recuerda sus años de juventud imitando las aventuras de la serie televisiva Bonanza. El final del “secreto desvelado” se alarga excesivamente y chirría dentro del tono general asumidamente ingenuo del film un par de zafiedades que parecen metidas con calzador. En el reparto se ha apostado por rostros no tremendamente populares, donde los que más suenan son Neus Asensi, Chete Lara y Manuel Manquiña.

3/10
El niño de barro

2007 | El niño de barro

El madrileño Jorge Algora lleva años dirigiendo documentales como Terra de náufragos y Camino de Santiago. El origen. Ahora, debuta en el cine de ficción con este thriller, cuyo guión le llegó de Argentina y le dejó fascinado. Aunque pensaba que era una historia inventada, el guionista le dijo que su trabajo se basaba libremente en los asesinatos del Petiso Orejudo, un peculiar asesino de niños que aterrorizó a la sociedad bonaerense a principios del siglo pasado. Le apodaron así porque un testigo afirmó que había visto junto a la víctima “a un individuo ‘petiso’ (bajito) y orejudo. Cuando fue detenido, resultó ser menor de edad, como sus víctimas. La acción transcurre en Buenos Aires, en 1912. Mateo, un niño de 10 años que ha sufrido una experiencia muy negativa, tiene extrañas visiones que le muestran asesinatos. El comisario Petrie cree que Mateo es el asesino, por lo que Estela, su madre, con el apoyo del Dr. Soria, forense de la policía, intenta demostrar que Mateo es inocente, y buscar una explicación lógica a las visiones. Película muy dura, aunque Algora aborda la violencia en el mundo infantil con cierta elegancia y sutilidad. El director le saca partido a sus actores, sobre todo a Juan Ciancio, un niño de lo más expresivo, y a Maribel Verdú, en un eficaz trabajo como mujer maltratada, similar a su personaje en El laberinto del fauno. El film combina una efectiva trama de intriga criminal, con toques fantásticos y numerosos elementos dramáticos en torno a la soledad, la pederastia y los malos tratos, males que siguen aquejando a la sociedad moderna. Sobre todo, analiza las consecuencias de la violencia en los niños, los traumas que pueden sufrir, y la impotencia de quienes han sido víctimas de algún tipo de ataque. Con un ritmo más ágil habría devenido en un correcto film de género.

4/10

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