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Biografía

Waleed Zuaiter

Waleed Zuaiter

Waleed Zuaiter

Filmografía
Saint Judy

2019 | Saint Judy

William

2019 | William

El espía

2019 | The Spy | Serie TV

Intrigante miniserie basada en hechos reales, creada por Gideon Raff, el responsable de Prisioneros de guerra, la serie israelí que dio pie a la muy popular Homeland. Sigue la trayectoria del espía israelí de origen sirio Eli Cohen –sus padres eran judíos originarios de Alepo–, quien, en los años de la crisis de los altos del Golán, logró infiltrarse en la esfera de influencia las más altas capas del poder en Siria, simulando ser un hombre adinerado que ha regresado a su país para hacer negocios ahí, por motivos patrióticos. De entrada, y cinematográficamente hablando, suena a la típica trama de espionaje mil veces vista. Pero Raff, que también dirige los seis episodios, logra insuflarle una enorme tensión, con una estupenda creación de personajes, de modo que la dificultad de llevar una doble vida, el secretismo, la separación de la familia y las motivaciones por amor al propio país, quedan perfectamente reflejados. Resulta una acertada elección, para el papel protagonista, Sacha Baron Cohen, quien al parecer tiene además un parentesco lejano con el personaje que interpreta. El actor demuestra que puede interpretar perfectamente un papel dramático, y el tener que simular ser quien no es, el exportador Kemal Amin Taabet, le permite moverse en la salsa de sus Brunos y Borats, pero no buscando el efecto cómico zafio de esos roles, sino el de un "encantador de serpientes", el "influencer" del que todo el mundo desea ser amigo. El precio a pagar es el alejamiento de su esposa Nadia, a la que ama tiernamente, pero con la que no puede estar, y el apenas conocer a sus hijitas, que crecen con su madre. La serie pinta bien esta dicotomía, que también tiene reflejo en las amistades que Cohen-Taabet hace en Siria, y el modo en que le pesa en el alma su innegable deslealtad, pese a la inteligencia que reúne para su país auténtico, Israel. A la hora de alcanzar metas loables, se pasa por la deshumanización, lo que invita a pensar hasta qué punto el fin puede justificar determinados medios. Raff sabe acompañar a Cohen-Taabet, pero también a Nadia en casa, sufriente pese a contar con el apoyo de la familia de su esposo –resulta un descubrimiento el buen hacer de Hadar Ratzon Rotem–, y del jefe de éste, muy bien interpretado por Noah Emmerich, que sabe dar el tipo de quien se preocupa por su subalterno, y que al mismo tiempo no puede revelar la verdadera naturaleza de las actividades de su agente. Los entresijos del poder sirio y los intentos por dar con el espía, y el modus operandi del Mossad, también quedan muy bien reflejados. Además se opta por buenas soluciones visuales para plasmar las comunicaciones en morse de Cohen.

7/10
The Angel: La historia de Ashraf Marwan

2018 | The Angel

Interesantísima cinta de intriga que ayuda a entender un poco más los vericuetos de la delicada situación de Oriente Medio, siempre en precario equilibrio. Basada en hechos reales acontecidos en los 70, sigue a la misteriosa figura de Ashraf Marwan, casado con Mona, hija del presidente de Egipto Nasser. Deseoso de lograr la paz, espió para Israel informando de los planes de su país para atacar a los judíos, pero también llevó a cabo delicadas misiones diplomáticas por orden del presidente, por ejemplo ante Gadaffi, en Libia. El esfuerzo para tener equilibrio y lograr credibilidad, tuvo sus consecuencias en la vida familiar. Ariel Vromen desarrolla muy bien la historia, y la metáfora de la fábula de Esopo de "Pedro y el lobo" resulta eficaz a la hora de describir lo difícil que era probar ante Israel que lo suyo no eran "fake news", sino las dudas del presidente acerca del momento idóneo para atacar el Sinaí. Toby Kebbell, que hizo de Messala en la reciente versión de Ben-Hur, resulta una buena elección para encarnar al agente israelí, mientras que Marwan Kenzari, curiosamente también presente en ese film, vende bien su ambigüedad entre los que le rodean.

6/10
The Free World

2016 | The Free World

Objetivo: Londres

2016 | London Has Fallen

Cuando el Primer Ministro británico fallece en su cama de Downing Street, los presidentes de los países más poderosos del mundo se reúnen en Londres para asistir al funeral. Pero allí les espera una trampa, pues un grupo terrorista ha planeado asesinarlos a todos. Sin embargo, su principal obsesión es, por supuesto, acabar con la vida del presidente de los Estados Unidos, algo que no van a tener nada fácil ya que le acompaña su jefe de seguridad, Mike Banning. Digna secuela de Objetivo: La Casa Blanca, película de acción a mansalva que presentó por primera vez a Mike Banning, un agente de seguridad capaz de acabar con todos los indeseables que intenten tocar un pelo a su presidente, Benjamin Asher. Aquí se repite el mismo patrón –un hombre contra todos–, sólo que cambiando de escenario, situando la acción en pleno centro de Londres. Desde luego, aunque el guión es sumamente plano, se cumple la misión de no aburrir en ningún momento, y el director Babak Najafi (Banshee), sabe impactar con algunos planos muy logrados, como las explosiones del puente o de la Torre de Westminster o esos en que se ven las desérticas calles londinenses como si estuviéramos en una ciudad en estado de sitio. También tiene especial gracia el retrato tópico, unas pinceladas casi caricaturescas, que se hace de los principales líderes mundiales según su cultura de procedencia. De fondo, puede verse Objetivo: Londres como un alegato de la política intervencionista norteamericana, que aquí encuentra justificación explícita en las palabras y las acciones violentas del propio presidente. Por lo demás, tampoco hay que tomárselo muy en serio, porque ante todo estamos ante una película muy peliculera (valga el juego de palabras), con un ritmo acelerado que no decae en ningún momento, y donde sigue funcionando a la perfección el personaje de Banning, una especie de puesta al día del sarcástico McClane, interpretado con el carisma necesario por Gerard Butler, mientras que el ‘presi’ Aaron Eckhart conforma un correcto compañero de armas. Sin embargo, llama la atención el poquísimo partido que se saca esta vez a los conocidos secundarios –Morgan Freeman, Melissa Leo, Jackie Earle Haley, Radha Mitchell, etc.–, como si más que nunca lo único que importarán fueran los disparos, los muertos y las explosiones.

5/10
Mujeres del siglo XX

2016 | 20th Century Women

Una película deconstruida, aunque anclada en el año 1979, momento en que el adolescente Jamie vive con su madre cincuentona y separada Dorothea en un hogar un tanto bohemio, que comparte con un hombre, William, y por donde también pululan la joven Abbie, y Julie, una chica de la edad de Jamie, ambos son amigos desde que eran niños. Con tono nostálgico, salpicado de retazos con voz en off que evocan momentos de nacimiento y muerte, se consignan momentos estelares en la vida de estos cinco personajes principales, donde el "mood" lo constituye de algún modo el alma femenina y cambiante en el siglo decisivo del feminismo, o sea, el siglo XX. Mike Mills, que ya llamó la atención con dos filmes singulares, Thumbsucker y Beginners escribe y dirige un film que logró una nominación al Oscar en la categoría de mejor guión original. Logra plasmar esa idea de fragmentación y vidas desorientadas que representa muy bien un sorprendente discurso presidencial de Jimmy Carter. Tenemos así al adolescente Jamie, para quien una madre que no quiere que su hijo repita sus errores, ha señalado como consejeras a dos mujeres, Abbie y Julie, lo que no está tan claro que sea una buena idea: falta el referente masculino, ellas manejan un lenguaje liberado y desinhibido que resulta chocante, y la idea de ir más allá de la amistad con Julie no encuentra un cauce por el que discurrir. Y en el fondo, Jamie echa en falta que sea Dorothea, su madre, la que le guíe. Los actores –Annette Bening, Lucas Jade Zumann, Greta Gerwig, Billy Crudup– están bien, y el uso de la música y algunos efectos visuales –aceleración de las imágenes, deslizamiento de los colores en plan sicodélico– ayuda a atrapar el espíritu de una época de búsqueda de libertad y sentido de la vida, con las inevitables decepciones.

6/10
Omar

2013 | Omar

Omar, palestino, planea casarse con Nadia, hermana de su amigo Tarek. Los dos chicos, junto con Amjad –un tercer amigo que también pretende el amor de Nadia– planean y cometen el asesinato de un soldado judío. La ¿mala suerte? provoca que las tropas israelitas capturen a Omar, quien ante la tortura y las amenazas promete colaborar y traicionar a sus compañeros. El director Hany Abu-Assad vuelve a ahondar en el violento conflicto palestino israelí después de que hace años impactara con su film Paradise Now, sobre  terroristas suicidas. En este caso vuelve a filmar las penurias y humillaciones a las que están sometidos los palestinos por parte de los israelíes. Ambientada en los territorios ocupados de Cisjordania, Omar es una película realista y poco complaciente, pegada al terreno, cuyo protagonista (que da título al film y está encarnado con perfección por Adam Bakri) es un joven que resulta cercano, verosímil, y que logra que sus desventuras atrapen al espectador. Omar plantea una situación terrible, y el director actúa conforme a su estilo, sin juicios acerca de lo que sucede, pero dejando poderosamente hablar a la historia –siempre desde el punto de vista palestino– y a sus personajes, y de nuevo parece afirmar que no hay otra salida que la violencia. Sabe entregar también momentos impactantes, como las múltiples escenas en que el protagonista ha de escalar el muro, más que nunca aquí mostrado como un enorme y gris monumento al odio y la desunión. A la vez el film no es redondo, hacia el final la trama se vuelve algo confusa y la narración es reiterativa. De cualquier forma, viene a decir Abu-Assad, en el conflicto palestino israelí no hay ganadores. Pierden todos. El film fue nominado al Oscar a la Mejor Película en Lengua no Inglesa.

6/10
Los hombres que miraban fijamente a las cabras

2009 | The Men Who Stare at Goats

Debut en el largo del poco conocido actor Grant Heslov. Los hombres que miraban fijamente a las cabras es un film altamente desconcertante. Su muy particular humor surrealista se pone al servicio de una intención satírica, con la guerra de Irak como blanco de los afilados dardos. Respalda en la producción y con un papel coprotagonista George Clooney, y seguramente la película sin su presencia no existiría. La trama sigue a Bob (Ewan McGregor), periodista inmerso en una crisis por la infidelidad de su esposa, que decide ir a cubrir la guerra en Irak para ahogar las penas. Allí conoce a un tipo la mar de raro, Lyn (Clooney), que le habla de una unidad secreta del ejército estadounidense que desarrolla armas parapsicológicas de combate, o sea, el poder de la mente. Él, por ejemplo, es capaz de matar a una cabra, después de mirarla fijamente durante horas. Heslov tiene entre manos un guión de Peter Straughan –cuyo principal crédito, no demasiado estimulante, es Nueva York para principiantes–, que a su vez adapta un libro de Jon Ronson. Y su idea es jugar con ideas delirantes, llevar al extremo la paranoia de algunos militares en su deseo de estar a la altura de ejércitos rivales. Hay algún momento gracioso, pero en general el planteamiento de mezclar a un hippy –el personaje de Jeff Bridges–, que se suele asociar con los deseos de paz, con la cuestión armamentística, no da mucho de sí. Mientras que el egoísta Hooper al que da vida Kevin Spacey, presenta rasgos tan antipáticos que simplemente se hace odioso, y no ayuda a provocar risas.

4/10

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