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Biografía

Wojciech Has

Wojciech Has

75 años ()

Wojciech Has

Nació el 01 de Abril de 1925 en Kraków, Malopolskie, Polonia
Falleció el 03 de Octubre de 2000 en Lódz, Lódzkie, Polonia

Premios: 1 Festival de Cannes

Cineasta en singular

14 Junio 2007

Se trata quizá del cineasta polaco más singular e inclasificable. Su personalísimo lirismo, el aire surrealista de varios de sus filmes, y la mirada que dirige al ser humano no tienen parangón con sus colegas compatriotas.

Wojciech Jerzy Has nació el 1 de abril de 1925 en Cracovia, Polonia. Moriría en Lodz en 2000, aunque no hizo cine después de 1988, dedicado más al mundo de la enseñanza, donde ya se movía años antes. Durante la Segunda Guerra Mundial estudió en la Escuela de Comercio y en la Escuela de Artes Industriales en Cracovia, aunque esta última era una tapadera de la Escuela de Bellas Artes, cerrada en aquellos años, y donde completó sus estudios terminada la contienda. Además, Has estudió un año de cine en el Instituto de Cine de su ciudad natal. Entre 1947 y 1955 firmará una decena de filmes educativos y documentales para la Wytwornia Filmow Dokumentalnych. Aunque le interesa sobre todo contar historias de ficción, y ya en 1947 dirige un mediometraje, Harmonia. Pero no es hasta 1957, cuando film Petla, que logra una cierta repercusión, en su dramática mirada al alcoholismo.

Aunque Has trabaja en los años del auge de la prestigiosa Escuela Polaca, su cine está al margen del de sus coetáneos, él “hace la guerra por su cuenta”, por así decir. Dirige películas con una gran carga de drama psicológico, aunque los filmes por los que es más conocido son los de aire surrealista y buñuelesco, singularmente las tres horas de El manuscrito encontrado en Zaragoza (1965), personalísima adaptación de la novela de Jan Potocki. Historia ambientada en la España invadida por las tropas napoleónicas, el manuscrito del título hallado por Alfonse Van Worden da lugar a un auténtico juego de muñecas rusas, de historias que se abren dentro de la historia, un despliegue de curioso barroquismo, con seductoras mujeres, extraños monjes, y vaticinadores del porvenir, que cautiva y cansa a partes iguales, pero que no puede dejar a nadie indiferente. Este esquema lo adoptaría también Has en el título que cierra su filmografía, Las tribulaciones de Balthasar Kober (1988). También es singularísima Sanatorium pod klepsydra (1973), del “Kafka” polaco Bruno Schulz, una reflexión diferente sobre el Holocausto, premiada en Cannes.

“El tópico fundamental de cine para mí es el viaje”, asegura el cineasta, y desde luego en estos dos filmes es sin duda el artificio que vertebra la historia. Pero está además su imaginería visual y sus fuentes literarias, que maneja de modo maestro aplicándolas al Séptimo Arte: “El punto de partida es siempre la literatura”, explica. “Operar en el tiempo. Abreviar el tiempo. Saltos temporales. Líneas colaterales y varias capas. El espacio es el dominio de la pintura; el tiempo es el dominio de la literatura y el cine. Jugar con el tiempo activa la imaginación de los espectadores.”

No obstante los filmes referidos, el director también aborda historias más asequibles, de tipo psicológico. La nostalgia domina en películas como Los adioses (1958), Habitación común (1960), Adiós, juventud (1961), El oro de mis sueños (1962) y El arte de ser amado (1963). La cuestión de la autoestima el punto subrayado en Lalka (1968), adaptación de una novela de Boleslaw Prus. También visita a Anton Chejov en Una historia banal (1982), triste historia sobre la soledad de una vida sin alicientes.

Decía Has que “las cosas del pasado, cuestiones dejadas atrás hace tiempo, se superponen a la realidad actual. El subconsciente invade la realidad. Los sueños así permiten una revelación, nos muestran el futuro”. Comentario que seguramente cabe aplicar a sus dos categorías de películas.

Ganador de 1 premio

Filmografía
Las tribulaciones de Balthasar Kober

1988 | Niezwykla podróz Baltazara Kobera

Película póstuma del inclasificable director polaco Wojciech Has. Adapta la novela del francés Frédérik Tristan, situada en el siglo XVI, en plena contrarreforma, y hace una peculiar mezcla de magia, alquimia y seudomisticismo a cuento de Balthasar, un tipo ingenuo, estudiante de teología, que asegura que se le aparece el mismísimo arcángel Gabriel, lo que despierta las suspicacias de sus compañeros de seminario y de un rector inquisidor.El film, que sigue la constante temática recurrente en Has del viaje, es valiosa sobre todo por su desbordante y mágica imaginería, con un inteligente uso de música y fotografía, más que por su seudoteológica y surrealista trama, de vocación hermética, casi pura excusa, aunque parezca querer atacar a la intolerancia religiosa. El conjunto tiene un punto de consciente disparate, y tan pronto se pasa de la visión idílica del amor del personaje de Rosa con su laúd, a la mirada a la culpa y el querer saber, representado por los espectros de la familia de Baltasar, o por sus compañeros de seminario, recluidos por el diablo en el infierno en una onírica secuencia.

6/10
El sanatorio del reloj de arena

1973 | Sanatorium pod klepsydra

Una época previa a la Segunda Guerra Mundial. Józef viaje en un extraño tren, rodeado de peculiares pasajeros, rumbo al sanatorio donde está su padre Jakub agonizante. Se trata de un lugar rarísimo, donde le comunican que su padre ha muerto, pero que de alguna manera el tiempo se ha detenido, y puede recorrer con él distintas épocas del pasado, que confirman la idea de que la humanidad se repite continuamente, no somos muy originales. Resulta muy, muy difícil, hacer una descripción que haga justicia a esta película del polaco Wojciech Has, al fin y al cabo hablamos del director de películas tan personales y asombrosas como El manuscrito encontrado en Zaragoza. Lo que sí resulta innegable es que nos encontramos ante una película barroca, de imaginería desbordante, ante la que es difícil no sucumbir a su encantamiento. Desde el plano inicial de un cielo nublado oscuro, con unas aves suspendidas, que resulta estar viéndose desde la ventanilla de un tren, en cuyo interior, sin ruptura de montaje, vemos a un montón de gente ocupando un vagón, incluido el protagonista, uno sabe que está viendo algo distinto. El protagonista de El sanatorio del reloj de arena, y con él el espectador, realiza un viaje alucinante y grotesco, de exuberante barroquismo y meta imposible de adivinar, servido con objetivos cortos y grandes angulares, donde salta de un lado a otro para ver a soldados de distintas épocas siempre inmersos en las mismas guerras, o extraños maniquíes como los del emperador de Austria Francisco José y Maximiliano de México, o bien charla con su padre y con su madre. Lejos de lo que pudiera creerse, el resultado no es irritante, sino que Has fascina con su propuesta. El film ganó el Premio del Jurado en Cannes.

6/10
El manuscrito encontrado en Zaragoza

1965 | Rekopis znaleziony w Saragossie

Guerras napoleónicas. El capitán Alphonse inicia un viaje mágico. En efecto, un manuscrito diabólico que encuentra en Zaragoza le traslada a distintos lugares de España, sierra Morena, Cadiz, Madrid, a un mundo poblado de extrañas criaturas. Este film polaco es una rareza delirante, que despertó la admiración de personajes como Luis Buñuel, que decía haberla visto tres veces. Con influencias claras de El barón Munchausen, se diría título de referencia de directores visionarios: Terry Gilliam, David Lynch y compañía.La película de Wojciech Has adapta la obra homónima del conde polaco Jan Potocki, y presenta una estructura ciertamente original, pues el relato contiene en su interior otros relatos narrados por distintos personajes, lo que configura un consciente embrollo, al estilo del "Decamerón" o de "Las mil y una noches". Hay apariciones espectrales, lascivas tentaciones, situaciones picarescas... Todo ello impregnado de un aire surrealista y goyesco, con una inspirada fotografía en blanco y negro de Mieczyslaw Jahoda y la ingeniosa partitura, con guiños a Beethoven y a Falla, del maestro Krzysztof Penderecki.

6/10
El arte de ser amado

1963 | Jak byc kochana

Felicja es una actriz de teatro a la que la Segunda Guerra Mundial sorprende preparando el papel de Ofelia en “Hamlet”. Se verá obligada a abandonar las tablas y ejercer de camarera. Un cúmulo de circunstancias le obliga a esconder en su apartamento a Wiktor, un compañero actor al que ama, acusado de un asesinato de un nazi en la Polonia ocupada. Para asegurar su supervivencia, acude a una convocatoria que busca voces para la radio, lo que le hará sospechosa de colaboracionismo una vez retorna la paz. Felicja recuerda estos y otros sucesos mientras viaja en avión rumbo a París.Wojciech Has lleva con fuerza a la pantalla una novela de Kazimierz Brandys adaptada por él mismo. Aunque ambientada en los años de la guerra, y con temas tan queridos por el cine polaco como el del cuestionamiento del heroísmo, realmente el film aborda sobre todo un drama psicológico teñido de tintes fatalistas, el protagonizado por Felicja. Esta mujer sacrifica todo al amor que siente por Wiktor, pero la gran pregunta es si este personaje merece tal entrega, que pasa incluso por aceptar el trance de una violación de unos soldadotes. El film presenta muchos matices de interés, por ejemplo, jugar con esas continuas copas de coñac que reclama Felicja en el avión para que nos preguntemos hasta qué punto se nos presentan sus recuerdos o deformaciones producto del alcohol. No estamos, evidentemente, ante los barrocos mecanismos narrativos de Has en El manuscrito encontrado en Zaragoza, rodada dos años después, pero sí se adivina a su director. También resulta interesante el personaje compañero de vuelo de Felicja, un científico de origen polaco que vuelve a Inglaterra tras participar en un congreso, y del que la protagonista se ha hecho una idea completamente equivocada. Con estos planteamientos, se apunta, dando vueltas con inteligencia a Shakespeare, a lo dicho con bellas palabras al final a propósito del suicidio, que no es otra cosa que “morir de sed ante un falso arroyo”.

6/10
El lazo

1958 | Petla

Veinticuatro horas en la vida de un alcohólico. Kuba, ayudado por la mujer que le quiere, Krystyna, ha decidido dejar la bebida. Ese mismo día ingresará en una clínica para desintoxicarse. Para evitar tentaciones ha decidido quedarse en casa solo. Pero el teléfono no deja de sonar, con llamadas de personas que se congratulan de su decisión. Incapaz de soportarlo, sale a la calle, donde diversos encuentros no dejan de recordarle su adicción. Al final acabará bebiendo en compañía de otro borracho, que le vaticina un destino semejante al suyo.Formidable debut en el largo del polaco Wojciech Has. Su película, que adapta un relato de Marek Hlasko, es sencillamente brillante, aunque eso sí, terriblemente desesperada. Pinta el director un drama existencial planteado en soledad para el que no hay salida, los demás no ayudan, y todo apunta a un infierno en la tierra, del que sólo se puede salir yendo a... otro infierno. Con ritmo formidable, magnífico uso de la música, simbolismos sutiles, e interpretaciones memorables, sobre todo de Gustav Holoubek y Tadeusz Fijewski, Has apunta ya la maneras de un gran cineasta que se introduce en la mente atormentada del ser humano.

8/10
Las tribulaciones de Balthasar Kober

1988 | Niezwykla podróz Baltazara Kobera

Película póstuma del inclasificable director polaco Wojciech Has. Adapta la novela del francés Frédérik Tristan, situada en el siglo XVI, en plena contrarreforma, y hace una peculiar mezcla de magia, alquimia y seudomisticismo a cuento de Balthasar, un tipo ingenuo, estudiante de teología, que asegura que se le aparece el mismísimo arcángel Gabriel, lo que despierta las suspicacias de sus compañeros de seminario y de un rector inquisidor.El film, que sigue la constante temática recurrente en Has del viaje, es valiosa sobre todo por su desbordante y mágica imaginería, con un inteligente uso de música y fotografía, más que por su seudoteológica y surrealista trama, de vocación hermética, casi pura excusa, aunque parezca querer atacar a la intolerancia religiosa. El conjunto tiene un punto de consciente disparate, y tan pronto se pasa de la visión idílica del amor del personaje de Rosa con su laúd, a la mirada a la culpa y el querer saber, representado por los espectros de la familia de Baltasar, o por sus compañeros de seminario, recluidos por el diablo en el infierno en una onírica secuencia.

6/10
El sanatorio del reloj de arena

1973 | Sanatorium pod klepsydra

Una época previa a la Segunda Guerra Mundial. Józef viaje en un extraño tren, rodeado de peculiares pasajeros, rumbo al sanatorio donde está su padre Jakub agonizante. Se trata de un lugar rarísimo, donde le comunican que su padre ha muerto, pero que de alguna manera el tiempo se ha detenido, y puede recorrer con él distintas épocas del pasado, que confirman la idea de que la humanidad se repite continuamente, no somos muy originales. Resulta muy, muy difícil, hacer una descripción que haga justicia a esta película del polaco Wojciech Has, al fin y al cabo hablamos del director de películas tan personales y asombrosas como El manuscrito encontrado en Zaragoza. Lo que sí resulta innegable es que nos encontramos ante una película barroca, de imaginería desbordante, ante la que es difícil no sucumbir a su encantamiento. Desde el plano inicial de un cielo nublado oscuro, con unas aves suspendidas, que resulta estar viéndose desde la ventanilla de un tren, en cuyo interior, sin ruptura de montaje, vemos a un montón de gente ocupando un vagón, incluido el protagonista, uno sabe que está viendo algo distinto. El protagonista de El sanatorio del reloj de arena, y con él el espectador, realiza un viaje alucinante y grotesco, de exuberante barroquismo y meta imposible de adivinar, servido con objetivos cortos y grandes angulares, donde salta de un lado a otro para ver a soldados de distintas épocas siempre inmersos en las mismas guerras, o extraños maniquíes como los del emperador de Austria Francisco José y Maximiliano de México, o bien charla con su padre y con su madre. Lejos de lo que pudiera creerse, el resultado no es irritante, sino que Has fascina con su propuesta. El film ganó el Premio del Jurado en Cannes.

6/10
El lazo

1958 | Petla

Veinticuatro horas en la vida de un alcohólico. Kuba, ayudado por la mujer que le quiere, Krystyna, ha decidido dejar la bebida. Ese mismo día ingresará en una clínica para desintoxicarse. Para evitar tentaciones ha decidido quedarse en casa solo. Pero el teléfono no deja de sonar, con llamadas de personas que se congratulan de su decisión. Incapaz de soportarlo, sale a la calle, donde diversos encuentros no dejan de recordarle su adicción. Al final acabará bebiendo en compañía de otro borracho, que le vaticina un destino semejante al suyo.Formidable debut en el largo del polaco Wojciech Has. Su película, que adapta un relato de Marek Hlasko, es sencillamente brillante, aunque eso sí, terriblemente desesperada. Pinta el director un drama existencial planteado en soledad para el que no hay salida, los demás no ayudan, y todo apunta a un infierno en la tierra, del que sólo se puede salir yendo a... otro infierno. Con ritmo formidable, magnífico uso de la música, simbolismos sutiles, e interpretaciones memorables, sobre todo de Gustav Holoubek y Tadeusz Fijewski, Has apunta ya la maneras de un gran cineasta que se introduce en la mente atormentada del ser humano.

8/10

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