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El nuevo Nuevo Testamento

El nuevo Nuevo Testamento

Le tout nouveau testament

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Sinopsis oficial

El nuevo Nuevo Testamento

Dios existe y vive en Bruselas. Es grosero y odioso con su esposa y con su hija. Mucho se ha hablado de su hijo, pero muy poco de su hija.  Su hija soy yo, mi nombre es Éa y tengo 10 años. Para vengarme de él, he mandado por SMS a la humanidad las fechas de sus muertes.

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El nuevo Nuevo Testamento

Crítica decine21.com

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Ea, Ea, Ea
Ea, Ea, Ea

El belga Jaco Van Dormael no ha seguido una carrera fílmica muy regular, sólo hay cuatro largometrajes en su carrera, entregados en 1991 –Totó, el héroe, Cámara de Oro en Cannes–, 1996 –El octavo día–, 2009 –Las vidas posibles de Mr. Nobody– y 2015 –el que nos ocupa, El nuevo Nuevo Testamento–. Todos tienen ciertos elementos comunes, un formato de fábula de gran fuerza visual en que se mira a la infancia, y cierto realismo mágico atravesado de lirismo.

Su última creación presenta la novedad de abordar el tema de Dios. Pero que nadie espere un pequeño tratado teológico, o una reflexión mínimamente seria sobre el sentido de la vida, el amor, el sufrimiento, la muerte y el papel que el Ser Supremo juega en todo esto. Más o menos su film es, por así decir, una queja sobre el actual estado de las cosas, sea quien sea el responsable. Y para ello inventa un cuentecillo bastante tontorrón y reiterativo, un conjunto de ocurrencias en que viene a decir que si alguien hay detrás de todo esto, sólo podría ser una especie de sádico al que le encanta ver sufrir al ser humano. Van Dormael se declara no creyente, aunque educado en el catolicismo. Asegura no haber buscado ofender, aunque admite que tampoco ha buscado no ofender. Desde luego la visión que da de la religión es pobre, caricaturesca, simple excusa para sus gracietas.

El film imagina a Dios como un tipo bastante tosco y odioso, en pijama y bata, encerrado en un cuartucho lleno de ficheros y con un ordenador donde idea lo que ocurre en el mundo, haciendo que los pobrecillos hombres y mujeres padezcan. Tiene una esposa algo lela, un hija llamada Ea que se rebela ante el modo de hacer de su padre, y un hijo, Jesús o JC, que hace tiempo que se fue de casa para escoger 12 apóstoles. Esto mismo va a hacer Ea, buscando 6 apóstoles adicionales, no sin antes montar un lío considerable al mandar por mensaje de texto a todos los habitantes del planeta un contador en que les comunica el tiempo de vida que les resta.

La mezcla de tonos de otras ocasiones no le funciona a Van Dormael, seguramente por reinventar de modo provocador a Dios y al ser humano, junto al amor que debiera moverles; y al hacerlo, los vacía completamente de contenido, reduciéndolos a meros peleles. El amor desustanciado del cineasta es una atracción mágica y desconoce el sacrificio; no consiste en cuidar de tu esposa e hijo si ya no les quieres; en el trabajo cotidiano no puede haber amor, sino que hay que hacer viajes extraordinarios; que un niño se vista de niña y se enamore de Ea puede ser una idea estupenda, bienvenidos a una nueva fórmula de venta de la ideología de género; también puede ocurrir que un gorila sea mejor amante que un marido anodino; o que el sexo enfermizo permita el reencuentro con la mujer amada. Mientras que Dios no es Dios, o al menos no tiene ninguno de los atributos que los fieles de cualquier religión le dan; sin su ordenador, está perdido.

Es curioso, porque la idea de que tenemos el tiempo contado, y cobrar conciencia de ello, podía haber dado juego, pero Van Dormael y su coguionista Thomas Gunzig no saben sacarle partido, se quedan en un ejercicio de estilo con supuestos ribetes poéticos que nunca despega, lastrado por sus propias limitaciones: un conocimiento epidérmico de la religión, y lo que es aún más grave, de la antropología más elemental. Sin duda, un retroceso con respecto a su anterior filmografía.

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  • Últimos comentarios de los lectores (2)

    1439 | José Félix - 2015-10-18 01:31:29
    Me encantó. Me pareció genial.

    Dura casi 2 horas. Y se me hizo corta.
    Una sátira muy ácida sobre un supuesto ser divino a quien no le conmueve para nada el dolor humano.
    Y una sucesión de historias pura poesía sobre la búsqueda de la felicidad de seres indefensos y más o menos atormentados.

    1431 | Ignacio Román - 2015-10-15 00:00:00
    Impresentable film: es una película sin pies ni cabeza, que además resulta insultante para los creyentes, al ridiculizar la figura de Dios de forma incoherente y absurda. Resulta hiriente, por no tener en cuenta el mínimo respeto de las personas de fe. Es mejor no verla, y hasta un buen servicio a la buena cinematografía, para que nadie siga el ejemplo de esta burda caricatura de lo que debe ser el cine. ¿Comedia? Ni siquiera, solo es una cinta para olvidar.
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