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Biografía

François Damiens

François Damiens

47 años

François Damiens

Nació el 17 de Enero de 1973 en Uccle, Bélgica
Filmografía
Le prince oublié

2020 | Le prince oublié

Una pequeña mentira

2019 | Fourmi

El guionista francés Julien Rappaneau ha alcanzado una filmografía suficientemente notable como para que ya no nos refiramos a él como el hijo de Jean-Paul Rappaneau. En 2015 decidió emular a su progenitor y debutó como director con la estimable Rosalie Blum, una comedia dramática sobre la soledad y la necesidad de ser amado. En su segunda película, Una pequeña mentira, consolida su buen hacer tras las cámaras con una historia entrañable y sencilla sobre el amor entre un padre y su hijo y demuestra que sabe tocar la fibra y que lo suyo son las historias optimistas que hacen ser mejores a las personas. Desde que se cerró la fábrica donde trabajaba, Laurent no levanta cabeza. Recién separado de su mujer, malvive en casa de su tía y se pasa el día bebiendo. Su hijo Théo le adora pero nada parece ayudar a Laurent a cambiar de vida. Cuando un ojeador del Arsenal acude a un pequeño partido de fútbol en el pueblo, Théo, que es la estrella local, es finalmente rechazado. Sin embargo, como quiere ilusionar a su padre inventa la noticia de que ha sido elegido para jugar en el club londinense. Una pequeña mentira es la adaptación la gran pantalla del cómic “Dream Team”, obra de los españoles Mario Torrecillas y Artur Laperla, escritor e ilustrador respectivamente. Estamos ante una comedia dramática, amable y con encanto, donde el alma es el jovencito Théo –alias "Hormiga"–, de doce años, que rebosa bondad y responsabilidad. Resulta conmovedor cómo a pesar de las decepciones sigue creyendo en su padre, mientras todos a su alrededor lo dan por perdido. Hay un amor genuino, cuestión que nos queda clara ya desde la primera escena de la espera infructuosa. Y aunque a primera vista parezca un tema secundario, se toca así el mundo de la preadolescencia desde una perspectiva muy comprensiva: tanto el protagonista, como su amiga Romane y su colega friki son jovencitos con sus traumas y sus frustraciones, sus limitaciones y tristezas. Precisamente lo más llamativo del guión de Rappeneau es esa mirada afectuosa hacia los jovenzuelos, porque más que del amor de un padre por su hijo de lo que aquí se habla es ante todo de lo que el amor de un hijo puede hacer por su padre. Está bien medido el desarrollo de la historia, los leves hechos que hacen cambiar, las buenas influencias e incluso el pequeño toque casi capriano que dará lugar al giro final en el partido de fútbol. El director mima bastante a sus personajes, un puñado de hombres, mujeres y niños de buen corazón. Ahí están en primer lugar François Damiens en el papel del padre, su cansada madre (Ludivine Sagnier), la dulce y bondadosa trabajadora social (Laetitia Dosch), el entrenador (André Dussollier) e incluso el nuevo compañero de la madre (Nicolas Wanczycki). Todos ellos, junto con los amigos del protagonista, tienen su lugar importante en la trama y participan equilibradamente en la historia de Théo, bien interpretado por Maleaume Paquin.

6/10
Sácame de dudas

2017 | Ôtez-moi d'un doute

El viudo de mediana edad Erwan trabaja rastreando y desactivando bombas que han quedado enterradas por la Segunda Guerra Mundial. Su vida personal explosiona cuando casualmente se entera de que el hombre que le ha criado no es su padre biológico. Tras reclutar a una peculiar detective privada, ésta le pone tras la pista del verdadero, un anciano con el que entabla contacto, que no tenía ni idea de su existencia. Por desgracia, éste tiene otra hija, la veterinaria Juliette, por la que Erwan ha empezado a sentirse atraído. Tercer largometraje de Carine Tardieu, aunque en España no se han estrenado los dos primeros, La tête de maman y Du vent dans mes mollets. La realizadora parte de un tema que abordado por Lars Von Trier habría sido totalmente escabroso, la posibilidad de cometer incesto, pero lo utiliza para dar pie a una especie de folletín, con un tono bastante amable y humano. El guión, coescrito por ella misma, tiene varios momentos ingeniosos que hacen reír, y deriva con habilidad por momentos hacia el drama. Habla de la necesidad de tener un padre, y de que por otra parte no basta con serlo biológicamente hablando, se requiere de esfuerzo. Rodada con habilidad, destaca la habilidosa inclusión en la banda sonora del famoso “Papagena! Papagena! Papagena!”, de “La flauta mágica”, de Mozart, al que se saca mucho provecho. Gran trabajo de François Damiens, que ya ha demostrado su versatilidad en títulos como La delicadeza o La familia Bélier y de la normalmente resultona Cécile de France. Alguna interpretación resulta exagerada, sobre todo la de Brigitte Roüan como investigadora privada, pero no resulta dañina para la cinta.

6/10
La bailarina

2016 | La danseuse

La traslación a la pantalla, con algunas libertades, de la trayectoria artística y personal de Loïe Fuller (1862-1928), bailarina americana que asombró al público con la puesta en escena de su "Danza de la Serpiente", un espectáculo audiovisual que incluía un vestido de seda de 350 metros, que requería una asombrosa forma física para moverse sobre las tablas, y que tuvo la visión de patentar sus creaciones en Francia. Tras la cámara, debutando en el cine, se encuentra Stéphanie Di Giusto, también conocida por su nombre artístico Paf le chien, con el que había realizado su trabajo fotográfico y de dirección artística y realización de vídeos creativos. Precisamente el apartado estético es lo más conseguido de este film, los números de la protagonista en el escenario son de una belleza cautivadora, de los que quitan el aliento. En cambio, la parte dramática peca de artificiosa, resulta algo forzada la mirada a la existencia de la protagonista en un mundo que tiene algo de decadente y depravado, donde seguimos a una mujer sensible y sufriente, con dificultades para hacer vida social, en la tradición de títulos ocmo Las zapatillas rojas o Cisne negro. Hay una insistencia excesiva en un ambiente familiar opresivo, y en lo sensual y sexual, desde el primer esfuerzo por conseguir un trabajo, una sesión de fotos subidas de tono, donde hay un "peaje" que la protagoniza acepta como si tal cosa. Y resulta algo retorcido el modo de plantear la relación con su singular mecenas (Gaspard Ulliel), o con las mujeres. Se nota de algún modo que la directora no proviene del cine, pues se conforma con apuntar ligeramente las motivaciones, muy complejas, de los personajes, sin acabar de definirlos, por ejemplo en la relación con Isadora Duncan (Lily-Rose Depp, hija de Vanessa Paradis y Johnny Depp, en su primer papel de entidad en el cine), a la que Loïe conoce en París. También toma la decisión de dar el papel protagonista de "patito feo" a la rockera y ocasional actriz Soko, que sirve para encarnar la idea de la artista que tiene dificultades para transmitir su arte por no responder a los cánones de belleza al uso, y por estar un poco en las nubes.

5/10
Ils sont partout

2016 | Ils sont partout

Des nouvelles de la planète Mars

2016 | Des nouvelles de la planète Mars

El nuevo Nuevo Testamento

2015 | Le tout nouveau testament

El belga Jaco Van Dormael no ha seguido una carrera fílmica muy regular, sólo hay cuatro largometrajes en su carrera, entregados en 1991 –Totó, el héroe, Cámara de Oro en Cannes–, 1996 –El octavo día–, 2009 –Las vidas posibles de Mr. Nobody– y 2015 –el que nos ocupa, El nuevo Nuevo Testamento–. Todos tienen ciertos elementos comunes, un formato de fábula de gran fuerza visual en que se mira a la infancia, y cierto realismo mágico atravesado de lirismo. Su última creación presenta la novedad de abordar el tema de Dios. Pero que nadie espere un pequeño tratado teológico, o una reflexión mínimamente seria sobre el sentido de la vida, el amor, el sufrimiento, la muerte y el papel que el Ser Supremo juega en todo esto. Más o menos su film es, por así decir, una queja sobre el actual estado de las cosas, sea quien sea el responsable. Y para ello inventa un cuentecillo bastante tontorrón y reiterativo, un conjunto de ocurrencias en que viene a decir que si alguien hay detrás de todo esto, sólo podría ser una especie de sádico al que le encanta ver sufrir al ser humano. Van Dormael se declara no creyente, aunque educado en el catolicismo. Asegura no haber buscado ofender, aunque admite que tampoco ha buscado no ofender. Desde luego la visión que da de la religión es pobre, caricaturesca, simple excusa para sus gracietas. El film imagina a Dios como un tipo bastante tosco y odioso, en pijama y bata, encerrado en un cuartucho lleno de ficheros y con un ordenador donde idea lo que ocurre en el mundo, haciendo que los pobrecillos hombres y mujeres padezcan. Tiene una esposa algo lela, un hija llamada Ea que se rebela ante el modo de hacer de su padre, y un hijo, Jesús o JC, que hace tiempo que se fue de casa para escoger 12 apóstoles. Esto mismo va a hacer Ea, buscando 6 apóstoles adicionales, no sin antes montar un lío considerable al mandar por mensaje de texto a todos los habitantes del planeta un contador en que les comunica el tiempo de vida que les resta. La mezcla de tonos de otras ocasiones no le funciona a Van Dormael, seguramente por reinventar de modo provocador a Dios y al ser humano, junto al amor que debiera moverles; y al hacerlo, los vacía completamente de contenido, reduciéndolos a meros peleles. El amor desustanciado del cineasta es una atracción mágica y desconoce el sacrificio; no consiste en cuidar de tu esposa e hijo si ya no les quieres; en el trabajo cotidiano no puede haber amor, sino que hay que hacer viajes extraordinarios; que un niño se vista de niña y se enamore de Ea puede ser una idea estupenda, bienvenidos a una nueva fórmula de venta de la ideología de género; también puede ocurrir que un gorila sea mejor amante que un marido anodino; o que el sexo enfermizo permita el reencuentro con la mujer amada. Mientras que Dios no es Dios, o al menos no tiene ninguno de los atributos que los fieles de cualquier religión le dan; sin su ordenador, está perdido. Es curioso, porque la idea de que tenemos el tiempo contado, y cobrar conciencia de ello, podía haber dado juego, pero Van Dormael y su coguionista Thomas Gunzig no saben sacarle partido, se quedan en un ejercicio de estilo con supuestos ribetes poéticos que nunca despega, lastrado por sus propias limitaciones: un conocimiento epidérmico de la religión, y lo que es aún más grave, de la antropología más elemental. Sin duda, un retroceso con respecto a su anterior filmografía.

3/10
Mi hija, mi hermana

2015 | Les cowboys

Alain acude a un festival de música country en el este de Francia, con su esposa y sus dos retoños. Poco después de bailar con la hija, Kelly, la mayor, ésta desaparece sin dejar rastro. Tras descubrir que la desaparecida ha seguido los pasos de un fundamentalista islámico que la ha seducido, y puesto que la policía no hace nada, él mismo emprenderá con el apoyo del hijo, Kid, un intenso rastreo que le llevará años, desplazándose por varios países… Enésimo guionista con inquietudes de pasarse a la realización, en este caso uno de los más sólidos del cine francés, pues de la pluma de Thomas Bidegain han salido nada menos que títulos como Un profeta, De óxido y hueso, Dheepan (Palma de Oro en Cannes) y hasta La familia Bélier. Un todoterreno. De hecho, cuenta con el protagonista de esta última, el belga François Damiens, que realiza un gran trabajo, al igual que el resto del reparto. La ópera prima de Bidegain actualiza los códigos del western clásico, pues recuerda sobre todo a Centauros del desierto. Aquí los vaqueros son los ciudadanos franceses, mientras que el choque cultural se produce con los musulmanes, aunque en concreto se pretende abordar el fenómeno yihadista. No faltan los continuos homenajes, pues una persecución en Amberes por los tejados recuerda mucho al cine del oeste, el hijo fuma la pipa de la paz con unos talibanes, etc.  En ese sentido, el original galo Les cowboys  queda empobrecido con la insulsa españolización del título, Mi hija, mi hermana. Las diferencias entre el caso de los pioneros americanos y el mundo moderno son evidentes: ahora se utiliza sin piedad la táctica del terrorismo (el film recorre los años del 11-S, en 2001, y de los atentados de Madrid, 2004, y Londres, 2005), la chica protagonista no ha sido secuestrada exactamente… Pero la tensión étnica produce los mismos efectos, es decir, miedo del ciudadano ante el estallido de violencia, perplejidad por la incapacidad de entender lo que ocurre, el nacimiento de suspicacias racistas… Se trata de un film valiente, pues su tratamiento de la parte oscura de la multiculturalidad no pretende resultar agradable ni políticamente correcto. Tampoco se sabe aportar soluciones, como se puede imaginar. Por otro lado, aparece la misma obsesión que deriva de la incertidumbre por el destino de seres queridos, de la magistral obra de John Ford. Se nota cierto aire de realismo, se entiende la presencia como productores de los hermanos Dardenne. La elaborada banda sonora, que cambia para subrayar los diferentes tonos del film, tiene como autor a Raphaël, nombre artístico de Raphaël Haroche, que no tiene nada que ver con el intérprete de “El tamborilero”.

6/10
La familia Bélier

2014 | La famille Bélier

Los Bélier son una familia muy unida y muy peculiar. De sus cuatro componentes, el padre –Rodolphe–, la madre –Gigi– y el hermano pequeño –Quentin– son sordomudos. A sus 16 años Paula lleva toda su vida haciendo de intérprete de su familia en la multitud de ocasiones en que han de relacionarse. Porque, lejos de ser apocados, los Bélier son una familia muy normal y llevan una vida muy activa, trabajan y gestionan su propia granja, elaboran y venden quesos en el mercado, etc. Son, en definitiva, personas muy conocidas en su tranquilo pueblo, Lassay. Sin embargo, algo va a cambiar en la familia cuando, con la ayuda de un profesor del colegio, Paula descubre que tiene un don para cantar. Amable comedia franco-belga dirigida por Eric Lartigau, más acertado que en su último film Los infieles. Aquí sabe manejar la idea rocambolesca de la historia y hacerla verosímil sin que se le desmadre lo insólito de la situación vivida en casa de los Bélier. Hay momentos en que la trama podría haber derivado en comedia descontrolada –esa subtrama en que el padre de familia pretende presentarse a alcalde en las elecciones–, pero poco a poco el eje conductor se endereza y queda claro que estamos ante una comedia dramática que habla, casi al modo de fábula, de la necesidad de dejar a los hijos volar en paz, ley de vida que muchas veces los padres frustran con un mal entendido amor posesivo. La ambientación bucólica de la historia, en donde el duro trabajo de la granja parece tan idílico, las interpretaciones de los simpáticos y expresivos Karin Viard y François Damiens (que ya trabajaron juntos en la graciosa Nada que declarar), junto con la original armonía reinante en el hogar familiar hacen que el resultado sea agradable. Por otro lado, la debutante Louane Emera se esfuerza con un papel nada fácil, en donde debe encandilar transmitiendo infelicidad, una sensación donde se ha de confundir el amor por su familia y la falta de libertad. La escena clave del concurso parisino resulta por eso tan ejemplar, muy cinematográfica y de enorme emotividad.

5/10
Tip Top

2013 | Tip Top

Dos inspectoras de Asuntos Internos de la policía son enviadas a una comisaría provincial para investigar la muerte de un informador de origen argelino. A una le gusta vigilar, a la otra golpear.

Tango libre

2012 | Tango libre

Jean-Christophe, vigilante de una prisión, se siente atraído por Alice, con la que coincide en clases de tango. Pero resulta ser la mujer de Fernand, uno de los internos a su cargo, además de amante de otro, Dominic. Lo que, tras algunos titubeos, no parece ser obstáculo para que empiecen un romance. Al hijo adolescente de ella no deja de afectarle la situación. Fallida película de Frédéric Fonteyne, se mire como se mire, y a pesar de la también transgresora Una relación privada, discutible pero más lograda. En Tango libre la relación a varias bandas supera sobradamente el listón del esperpento para convertirse en algo increíble y poco aceptable, incluido el final. Excusarse en que se trata del espíritu del tango o algo así parece pobre excusa para esta libertaria cinta rancia, Fonteyne no logra la cuadratura del círculo, seguramente porque no era posible obtenerla. Además los personajes están muy desdibujados, ya sea el de Sergi López, o incluso el de François Damiens, que no logra la frescura ingenua que sí tenía su papel de La delicadeza.

3/10
Nada que declarar

2011 | Rien à déclarer

1993. La puesta en marcha de la Eurozona está a punto de acabar con las fronteras. De este modo, los puestos fronterizos van a desaparecer y todas las infraestructuras derivadas de ello (gasolineras, tiendas, restaurantes, agentes de aduanas, policías) tienen los días contados. En un puesto de la frontera entre Francia y Bélgica el que lo lleva peor es el agente belga Ruben, enemigo patológico de todo lo que no sea belga y especialmente agresivo con los franceses (franchutes o gabachos para él). Pero Ruben no sabe que Mathias, su archienemigo y colega francés al otro lado de la frontera, es novio en secreto de su hermana Louise y que hará todo lo posible por conseguirla. Simpática película gala, obra de quien es la punta de lanza actual de la comedia francesa, el director, guionista y actor Dany Boon. Prosigue Boon con su modo de hacer cine amable, romántico, basando el humor en los diálogos y en los cómicos caracteres de los personajes, capaces de crear gags a cada minuto, y tocando temas referentes a la idiosincrasia de sus compatriotas. Si antes triunfó mostrando las diferencias entre el norte y el sur de Francia (Bienvenidos al norte), ahora retrata paródicamente el legendario enfrentamiento entre franceses y belgas. El resultado no alcanza quizá el de otras películas de Boon, como la antes mentada o Mi mejor amigo, dirigida por Patrice Leconte. Y es que el personaje de Pierre (Benoît Poelvoorde) es seguramente demasiado delirante, de modo que por momentos el espectador queda agotado del belga. Eso no quita para que haya escenas despiporrantes, como la del pobrecillo que ha de pasar por el detector de metales o algunos momentos "automovilísticos". También funciona la subtrama del matrimonio del restaurante, con los simpáticos Karin Viard y François Damiens.

5/10
La delicadeza

2011 | La délicatesse

Nathalie ha encontrado el amor de su vida, Charles, se quieren con locura, se casan enseguida, no pueden esperar a tener un hijo, tienen intención de compartir todos los días de su existencia. Pero un accidente acelera las cosas, él muere y ella queda completamente desconsolada. Se refugia en su trabajo de ejecutiva en una empresa sueca, y hace caso omiso a los avances amorosos de su jefe. Sin embargo las flechas de Cupido van a impactar en ella del modo más inesperado. Los hermanos David Foenkinos y Stéphane Foenkinos debutan en el largometraje adaptando una novela del primero, superventas en Francia. Y entregan una buena cinta romántica, que llega directa al corazón. Para ello toman algunos riesgos, siendo el principal el tener descolocado al espectador durante la primera media hora de metraje, una sensación incómoda de no saber uno dónde está. Superado este escollo, los Foenkinos entregan con La delicadeza una agradable, sorprendente y –cómo no, habida cuenta del título–, delicada historia de amor, verdaderamente contracorriente –tiene gracia que la distribuidora del film en España se llame precisamente así, “A contracorriente”, está claro que aquí hacen honor a sus intenciones a la hora de lanzar cintas–. Pues el amor que asoma en La delicadeza no responde a las convenciones o estereotipos en boga. Nathalie necesita un cariño y afecto que nunca le han negado padres y suegros, o su mejor amiga, pero que en lo referente a un nuevo hombre en su vida, no parecía posible. Las soluciones que suele proponer la sociedad actual en tales casos van desde el “salga, diviértase, hay muchos hombres apuestos por ahí fuera, sírvase usted misma, aunque sólo sea para pasar el rato” al “acepta a tu jefe que no te quita los ojos de encima y llegarás lejos”; en cualquier caso no resulta aceptable “abstenerse” o “mirar más allá de las apariencias de la presión social”. El film ofrece en cambio una visión del amor de largo alcance, y no lo hace con aburrido tono moralizante, sino narrando una historia que evoluciona gradualmente y conmueve, precisamente porque la delicadeza preside la relación. Contiene La delicadeza emociones genuinas, conviven en armonía los pasajes lacrimosos y los hilarantes, equilibrados y sin excesos, bien apoyados por música con preciosas canciones de Emilie Simon. Y realizan magníficas composiciones la siempre encantadora Audrey Tautou y el más bien desconocido François Damiens.

6/10
Los seductores

2010 | L'arnacoeur

Agradable y original comedia francesa dirigida con ritmo e inspiración por Pascal Chaumeil, que ejerció de director de segunda unidad en varias películas de Luc Besson, como El profesional (León), El quinto elemento o Juana de Arco (1999), y que posteriormente comenzó una carrera en solitario como director de telefilmes y de series galas con cierto tirón, como Engrenages o L'état de Grace. En este caso traslada a la pantalla un atractiva historia romántica escrita por un desconocido trío de guionistas que en general demuestran estar bastante inspirados. Alex Lippi es un joven francés, de modales exquisitos, aire cool y mucho cuento: lo que se llama un seductor. Sin embargo, no es un seductor al uso, sino que se dedica profesionalmente a cautivar mujeres con su encanto. Ese trabajo suena a chusco y sucio, pero no es tan burda la cosa... En realidad, Alex, su hermana Mélanie y el marido de ésta, Marc, es decir su cuñado, conforman una surrealista ‘empresa’ que se dedica a buscar la felicidad de la gente de modo un tanto peculiar. En concreto, son expertos en romper compromisos entre hombres y mujeres que, de contraer matrimonio, estarían abocados a la infelicidad. Al menos a priori, claro. Los tipos son unos hachas y son capaces de cualquier estrategia para conseguir sus propósitos, aunque el núcleo de la acción es siempre la capacidad de Alex para seducir a la mujer de turno, de modo que ésta se convenza de que no le conviene casarse con su prometido. Por otra parte, esta rara empresa funciona de modo bastante limpio, con unas reglas estrictas: en primer lugar, si hay amor sincero entre la pareja, no se interponen por mucho dinero que les pague su cliente, y en segundo lugar, nunca, nunca, puede Alex enamorarse de su “objetivo”. Así las cosas, un día reciben el encargo de un hombre poderoso que desea separar a su hija Juliette de su novio inglés Jonathan. La dificultad estriba en que sólo hay un margen de diez días para lograrlo, pues la boda es inminente. Y por si esto fuera poco, Alex se da cuenta rápidamente de que Juliette y Jonathan son una pareja perfecta... Ya sólo el planteamiento de la historia resulta gracioso y es de prever que dé lugar a situaciones embarazosas y divertidas, como así ocurre. Y aunque podrían verse paralelismos con otras películas americanas como Las seductoras, lo cierto es que hay mucha menos similitud de la aparente, ya que en el caso francés las intenciones que se buscan son, en el fondo (y dentro de la más pura ficción), algo bueno, y por eso mismo los medios que utilizan y todos los resortes que genera la trama resultan simpáticos. En realidad, y para seguir con las comparaciones, podría tratarse de la película Hitch, pero al revés: en lugar de unir parejas se trata de separarlas... por su propia felicidad. El guión acumula, con gran ritmo e inteligencia, momentos divertidos, tiernos y románticos, sin resultar tópicos (y eso que arriesga mucho con las alusiones a Dirty Dancing), y las escenas humorísticas son muy numerosas. Por otra parte, aunque hay algunas cesiones al desenfreno más frívolo, Chaumeil sabe mantenerse entre ciertos límites y en conjunto pergeña una comedia romántica de hechuras muy clásicas, que podría haber interpretado el mismísimo Cary Grant. Por supuesto, Romain Duris (Las aventuras amorosas del joven Molière) no le llega ni a la suela de los zapatos al astro del hoyuelo, pero eso no quita que haga un formidable trabajo, al igual que sus compañeros de empresa, un matrimonio que pone la salsa de la comicidad y el amor más encantadores. Y hay que aplaudir el protagonismo femenino de Vanessa Paradis (La chica del puente), una actriz bastante magnética pero que no se prodiga demasiado en las pantallas.

6/10
La familia Wolberg

2009 | La famille Wolberg

Simon es el alcalde de una pequeña localidad y el patriarca de la familia Wolberg. Amante esposo de su mujer, amigo de sus hijos, pendiente de su padre viudo y muy implicado en su comunidad, Simon es a la vez un personaje indispensable e irritante, capaz de irrumpir en la casa de sus votantes o hacer grandilocuentes discursos sobre soul a unos escolares. Cuando se encuentra de campaña electoral, todo parece revolucionarse: llega su cuñado, un “bohemio” que le planta cara, su matrimonio pasa por una crisis, su hijo pequeño quiere estudiar música contra su voluntad y su hija está a punto de cumplir 18 años (y reclama independencia sin éxito). Y mientras todos piensan que necesitan un descanso de tan solícito padre y alcalde, Simon esconde un secreto: pronto tendrán lo que desean.

JCVD

2008 | JCVD

Sin duda, la mejor película de Jean-Claude Van Damme, si bien esto no es decir mucho. Tras unos años de declive, en parte –como se dice en la propia película– por sus problemas con las drogas, felizmente superados, el karateka belga protagoniza esta fresca cinta que mezcla varios géneros –thriller, drama, comedia, acción– y en la que se interpreta a sí mismo. En el film, Van Damme atraviesa graves problemas, ya que le ofrecen proyectos muy poco imaginativos para rodar, están a punto de quitarle la custodia de su hija, y sufre dificultades económicas que le impiden pagar a sus abogados y seguir viendo a la pequeña. Un día acude a una oficina postal que es asaltada por unos atracadores, que toman a todos los presentes como rehenes, incluido al actor. Éste es obligado por sus captores a ser el que hable con la policía, que cree que es el responsable del ataque. El desconocido Mabrouk El Mechri rueda a base de planos secuencia muy bien ejecutados, imprime un ritmo agilísimo, y logra que sus actores resulten convincentes. Van Damme demuestra tener una gran capacidad para reírse de sí mismo, e incluso para interpretar con cierta convicción, sobre todo en un intenso monólogo en el que entona un ‘mea culpa’ acerca de los errores de su vida, e incluso critica la violencia de sus películas y espera que las horrendas muertes que salen en ellas no ocurran también en el mundo real. La trama recuerda muchísimo a Tarde de perros, de Sidney Lumet, donde un atraco similar acababa convirtiéndose en un gran show. Algunos momentos son muy divertidos, con diálogos ingeniosos llenos de referencias a su propia filmografía o incluso a actores que le hacen la competencia.

6/10
Taxi 4

2007 | Taxi 4

Una entrega más de la saga francesa iniciada con Taxi Express, protagonizada por el taxista Daniel Morales (Samy Naceri). En este caso sin el saberlo ha trasladado a un importante criminal belga huido de la policía. Cuando su amigo Emilien le pide ayuda para cazarlo, ambos se prondrán manos a la obra. La idea creada y producida por Luc Besson sigue teniendo vida y, aunque la fórmula se agota, se salvan algunos momentos divertidos y la acción está correctamente rodada.

3/10

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