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Biografía

Christophe Beaucarne

Christophe Beaucarne

Christophe Beaucarne

Filmografía
Amants

2020 | Amants

El centro del horizonte

2019 | Le milieu de l'horizon

Verano del 76. Una ola de calor está provocando que el campo suizo se seque a toda velocidad. En un ambiente sofocante, Gus, que tiene trece años y es hijo de un granjero, ve cómo su entorno familiar y su inocencia se resquebrajan: está viviendo el fin de un mundo.

Casanova, su último amor

2019 | Dernier amour

Anodina cinta sobre las conquistas amorosas del célebre mujeriego Giacomo Casanova, que consignó en sus memorias y que han inspirado a cineastas como Federico Fellini o Lasse Hallström. La cinta arranca en Bohemia, donde vive semirretirado escribiendo sus recuerdos; una mujer viene a verle para que le ilustre con clases sobre Aristóteles, aunque le entretienen más los relatos de sus amoríos, donde asegura que todas las mujeres con las que mantuvo relaciones venían a ser la primera y la última. Todas excepto una, Marianne de Charpillon, a la que conoció en Londres y le cambió para siempre. El film de Benoît Jacquot consiste en su casi totalidad en un flash-back que pretende dar cuenta de esa relación tan especial. Pero el director, con sus coguionistas Jérôme Beaujour y Chantal Thomas, pergeñan una plúmbea narración, muy premiosa, donde nunca hay espacio para la emoción. La turbación de un descolocado Vincent Lindon –que interpreta a Casanova,– por una mujer que se supone muy especial y que juega con él –papel a cargo de Stacy Martin, que se estrenó en cine con las cinta cargada de sexo de Lars von Trier Nymphomaniac–, nunca llega a entenderse. Y si se ha intentado entregar algún tipo de fábula seudomoral acerca del cazador cazado o el seductor seducido, al que al fin atrae de algún modo la monogamia, sólo cabe decir que la opacidad de su moraleja es total. Ni con la mejor de las disposiciones del crítico resulta posible salvar esta propuesta de tristes personajes desamorados con pelucas empolvadas y personalidad nula.

3/10
Django

2017 | Django

Cuidada película en torno al guitarrista de jazz Django Reinhardt. Nacido en Liberchies (Bélgica) en 1910, su origen gitano le deparó una vida complicada desde su juventud. Este film dirigido por el debutante Etienne Comar a partir de la novela de Alexis Salatko, coautor también del guión, recrea la oscura época de la invasión nazi y cómo el extraordinario guitarrista hubo de sobrevivir como pudo mientras veía que sus seres queridos y sus compañeros de etnia eran torturados y perseguidos por los alemanes. El resultado es estimable, con un protagonista interpretado por un Reda Kateb (Un profeta) que sabe aportar credibilidad a su personaje, atormentado y orgulloso. Sólo por la secuencia del baile (en donde gracias a su guitarra es capaz de manejar a los oficiales nazis) la película sería digna de ser recordada, también como homenaje a la libertad creativa del jazz, un género musical prohibido por los jerarcas a las órdenes de Hitler. Desde luego es una maravilla escuchar los rasgueos de Django y los amantes del jazz clásico lo disfrutaran de lo lindo.

6/10
Rodin

2017 | Rodin

Isabelle Adjani y Gérard Depardieu protagonizaron en 1988 La pasión de Camille Claudel, y Juliette Binoche  Camille Claudel, 1915, en 2013. Ahora el veterano Jacques Doillon (La golfilla, Ponette) dirige un biopic de su ilustre amante, el escultor Auguste Rodin, estrenado cuando se cumplen cien años de su fallecimiento, pero centrado sobre todo en la relación con la también artista Camille Claudel. Parte de un guión un tanto deslavazado, que parece ofrecer pinceladas sueltas en la vida del protagonista, con algunos aciertos, por ejemplo al mostrar la elaboración de su Monumento a Balzac, pero casi siempre se detiene en sus devaneos amorosos con Claudel, que abortó al quedarse embarazada, o con algunas de sus modelos. Por otro lado, la relación con Rose, madre de su hijo no reconocido, se queda coja. Sus encuentros con otros personajes de la época, como Victor Hugo, Monet, Rilke o Cezanne parecen acartonados, se nota demasiado que tienen una intención didáctica, y están metidos con calzador. Fracasa también por una vez Vincent Lindon, que le pone mucha pasión, pero bordea el ridículo, parece un iluminado capaz de hablar a sus propias obras, y le falta algo de humanidad. No le ayuda un trabajo poco inspirado de Izïa Higelin, que se dio a conocer en Un amor de verano. Resulta un tanto forzado que se apunte a la ola del feminismo de moda, reivindicando a Rodin como el primero que captó en su obra el placer sexual femenino, y denunciando la marginación sufrida por Claudel por ser mujer. En suma, pese a tratarse de un film correcto a nivel técnico, y a que interesará a los estudiosos del protagonista, le viene un poco grande haber participado en la sección oficial del Festival de Cannes, en 2017.

4/10
Barbara

2017 | Barbara

Un director llamado Yves Zand rueda una película sobre Barbara, famosa cantante real que triunfó en los cabarets franceses en la década de los 60 y 70. La actriz que la interpreta toca el piano y canta en el plató ante la fascinación del director, fan de la musa desaparecida. El actor Mathieu Amalric gusta de ponerse de vez en cuando detrás de las cámaras para dirigir proyectos bastante personales, no siempre del todo complacientes con el público, véase Tournée o La chambre bleue, de corte claramente minoritario. Así es también Barbara, metacine singular que no entra en los parámetros de biopic convencional, pues ni siquiera pretende contar la vida de la protagonista, sino que asistimos a una serie de escenas que se suceden a raíz de la película que se está rodando sobre Barbara (1930-1997). Las andanzas de la actriz Brigitte, las tomas del film, los traslados a las localizaciones, las canciones interpretadas en diversos escenarios, etc., dan una idea del personaje aunque arrojan poca luz sobre él. Al menos se trata de un material insuficiente para quien no haya estado antes familiarizado con la cantante. Sin un discurso narrativo lineal, más bien valiéndose del que traza sinuosamente el propio rodaje ficticio, Amalric (que también interpreta al director en la pantalla) da muestras de una visión formal novedosa en este bastante peculiar cine dentro del cine, muchas veces desconcertante –a veces es difícil situar lo que estamos viendo en el plano correcto–, otras ciertamente original, como en la mezcla de filmaciones reales y simuladas en una misma secuencia narrativa. En cualquier caso, Barbara es una película rarita, de esas en donde el cineasta se convierte claramente en autor. Mejora el resultado general la presencia de la magnífica actriz Jeanne Balibar, que se metamorfosea en su personaje y que como ella es capaz de interpretar su música a la perfección, con una solidez llamativa.

5/10
Maryline

2017 | Maryline

Maryline es una joven que aspira a ser actriz y con esa intención abandona su pequeño pueblo. Pero sus primeros intentos frente a las cámaras son un desastre y poco a poco la joven se irá decepcionando y la bebida será una tentación para olvidar las penas. El director y actor Guillaume Gallienne (Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!) firma su segunda película para la pantalla grande, que viene a ser un ajuste de cuentas con su profesión. Las desventuras de Maryline, una joven marcada ya desde que sus padres eligieran ese nombre, ejemplifican el difícil itinerario que espera a quien aspira a convertirse en intérprete. Gallienne escribe un personaje poco vivaz, melancólico e incluso con una fuerte tendencia al abatimiento, que se siente incapaz de superar sus dudas y miedos cuando ha de enfrentarse a un papel. Seguimos desde fuera sus intentos frustrados, su miedo escénico, su caída en el alcoholismo, algo que sólo podrá cambiar cuando perciba cariño, un interés real que haga florecer su autoestima. El desarrollo de la historia es lento, pesaroso, falto de vida también en la grisácea puesta en escena. Servida como una comedia agridulce, no consigue Gallienne imprimir la agilidad necesaria y pese a su triste situación las cuitas de Maryline tampoco conmueven demasiado, por lo que el desenlace carece de la emoción requerida. Y resultan baladís las relaciones que entabla la protagonista con sus colegas, personajes demasiado desdibujados, al igual que sus familiares. No se entiende además que se incluya un importante punto de giro, con la decisiva intervención del personaje de Vanessa Paradis, y acto seguido se abandone un camino que prometía algo novedoso. Hay, eso es cierto, un estupendo trabajo de la actriz Adeline D'Hermy, reclutada por Gallienne de la Comédie-Française, de donde él mismo proviene.

4/10
Cartas de Berlin

2016 | Alone in Berlin

Berlín, 1940. Cuando a Otto y Anna Quangel, un matrimonio de clase obrera, les comunican que su único hijo ha muerto en el campo de batalla, ambos emprenden una campaña nada menos que en contra de Hitler, el nazismo y la guerra, pero pronto comenzarán a ser perseguidos por la Gestapo.

El sueño de Gabrielle

2016 | Mal de pierres

Adaptación de la novela “Mal di pietre” de la escritora italiana Milena Agus, la cineasta francesa Nicole Garcia y su coguionista Jacques Fieschi trasladan la acción de la original Cerdeña a la Provenza francesa de los años 50, en un contexto rural de terretenientes que emplean a jornaleros españoles exiliados a causa de la aún reciente guerra civil. La película se ha llevado el máximo galardón de la primera edición del Festival Internacional de Cine de Barcelona Sant Jordi. Los padres de Gabrielle, que trabajan en el campo, ven con buenos ojos que su hija Gabrielle, que no acaba de tener los pies en el suelo, se case con José Rabascal, un buen hombre, honrado y poco expresivo. Pero la relación no es todo lo satisfactoria que sería de desear, y además los hijos no llegan. Como ella tiene un problema de cálculos renales, su mal de piedras, ingresará en un sanatorio donde desarrolla una pasión creciente hacia otro de los pacientes, André Sauvage. La directora demuestra su capacidad para crear atmósferas, a partir del flashback que propicia la casi entera narración. Pero se mueve en claves antropológicas algo pobres, personajes resignados a lo que toca o que se dejan llevar por sensaciones y sentimientos exacerbados, donde la pasión sexual libremente desatada se considera un valor más alto que otras posibles opciones. Es buena la recreación de la época, y Marion Cotillard logra hacer creíble un personaje muy ambiguo, en el que no sabemos dónde radica la locura o la capacidad de decidir por sí misma, o de rebelarse contra lo que se le impone. En cambio sus intereses amorosos están menos logrados, tanto Louis Garrel, el oficial que vienen de la guerra de Indochina, ingresado en el sanatorio, como Alex Brendemühl, aunque justo es reconocer que el hermetismo bondadoso y simplón de su José le viene como anillo al dedo.

6/10
El nuevo Nuevo Testamento

2015 | Le tout nouveau testament

El belga Jaco Van Dormael no ha seguido una carrera fílmica muy regular, sólo hay cuatro largometrajes en su carrera, entregados en 1991 –Totó, el héroe, Cámara de Oro en Cannes–, 1996 –El octavo día–, 2009 –Las vidas posibles de Mr. Nobody– y 2015 –el que nos ocupa, El nuevo Nuevo Testamento–. Todos tienen ciertos elementos comunes, un formato de fábula de gran fuerza visual en que se mira a la infancia, y cierto realismo mágico atravesado de lirismo. Su última creación presenta la novedad de abordar el tema de Dios. Pero que nadie espere un pequeño tratado teológico, o una reflexión mínimamente seria sobre el sentido de la vida, el amor, el sufrimiento, la muerte y el papel que el Ser Supremo juega en todo esto. Más o menos su film es, por así decir, una queja sobre el actual estado de las cosas, sea quien sea el responsable. Y para ello inventa un cuentecillo bastante tontorrón y reiterativo, un conjunto de ocurrencias en que viene a decir que si alguien hay detrás de todo esto, sólo podría ser una especie de sádico al que le encanta ver sufrir al ser humano. Van Dormael se declara no creyente, aunque educado en el catolicismo. Asegura no haber buscado ofender, aunque admite que tampoco ha buscado no ofender. Desde luego la visión que da de la religión es pobre, caricaturesca, simple excusa para sus gracietas. El film imagina a Dios como un tipo bastante tosco y odioso, en pijama y bata, encerrado en un cuartucho lleno de ficheros y con un ordenador donde idea lo que ocurre en el mundo, haciendo que los pobrecillos hombres y mujeres padezcan. Tiene una esposa algo lela, un hija llamada Ea que se rebela ante el modo de hacer de su padre, y un hijo, Jesús o JC, que hace tiempo que se fue de casa para escoger 12 apóstoles. Esto mismo va a hacer Ea, buscando 6 apóstoles adicionales, no sin antes montar un lío considerable al mandar por mensaje de texto a todos los habitantes del planeta un contador en que les comunica el tiempo de vida que les resta. La mezcla de tonos de otras ocasiones no le funciona a Van Dormael, seguramente por reinventar de modo provocador a Dios y al ser humano, junto al amor que debiera moverles; y al hacerlo, los vacía completamente de contenido, reduciéndolos a meros peleles. El amor desustanciado del cineasta es una atracción mágica y desconoce el sacrificio; no consiste en cuidar de tu esposa e hijo si ya no les quieres; en el trabajo cotidiano no puede haber amor, sino que hay que hacer viajes extraordinarios; que un niño se vista de niña y se enamore de Ea puede ser una idea estupenda, bienvenidos a una nueva fórmula de venta de la ideología de género; también puede ocurrir que un gorila sea mejor amante que un marido anodino; o que el sexo enfermizo permita el reencuentro con la mujer amada. Mientras que Dios no es Dios, o al menos no tiene ninguno de los atributos que los fieles de cualquier religión le dan; sin su ordenador, está perdido. Es curioso, porque la idea de que tenemos el tiempo contado, y cobrar conciencia de ello, podía haber dado juego, pero Van Dormael y su coguionista Thomas Gunzig no saben sacarle partido, se quedan en un ejercicio de estilo con supuestos ribetes poéticos que nunca despega, lastrado por sus propias limitaciones: un conocimiento epidérmico de la religión, y lo que es aún más grave, de la antropología más elemental. Sin duda, un retroceso con respecto a su anterior filmografía.

3/10
Noche real

2015 | A Royal Night Out

Recreación libre de lo que podría haber ocurrido el 8 de mayo de 1945, cuando los aliados reciben la noticia de la rendición de la Alemania nazi, y los ciudadanos de Londres se lanzan a la calle para festejar la victoria. Mientras el rey George VI prepara su discurso, sus dos hijas, Elizabeth (futura Isabel II), apodada Lillibeth, de 19 años, y Margaret, de 14, solicitan permiso para unirse de incógnito a las celebraciones, mezclándose entre la población, con el acompañamiento de dos oficiales. Tras dar esquinazo a estos últimos, Lillibeth se separará de su hermana, pero recibirá la ayuda de Jack Hodges, un soldado de clase humilde con ideas republicanas, que no sospecha quién es su nueva amiga. El especialista en cine de época Julian Jarrold, responsable de La joven Jane Austen y Retorno a Brideshead, trata de imitar el tono agridulce de Vacaciones en Roma, de William Wyler, también sobre una princesa mezclada con la gente de a pie. Si allí se aprovechaban (de forma magistral) las localizaciones de la Ciudad Eterna, en esta ocasión se recorren los lugares más emblemáticos de la capital inglesa: Trafalgar Square, el Soho, el East-End… Por desgracia, las comparaciones son bastante odiosas, pues aquí todo se queda en una sucesión de situaciones amables pero excesivamente ligeras, con humor de baja intensidad, filmadas con demasiado academicismo y la voluntad decidida de no molestar demasiado a la Corona. Queda la sensación de que gran parte del metraje consiste en mostrar a los protagonistas en medio del bullicio y el jolgorio, y poco más. Al menos, cuenta con una convincente ambientación de la época. La relación entre la joven en alza Sarah Gadon (también protagonista femenina de la serie 22.11.63), y su cicerone, Jack Reynor, desprende cierta química. El resto del reparto desempeña su labor sin aspavientos, aunque  queda la sensación de que se ha desaprovechado un poco a los reyes, los veteranos Rupert Everett y Emily Watson, con poca presencia.

5/10
La Bella y la Bestia

2014 | La belle et la bête

Continúa la tendencia a versionar cuentos en cine y televisión, piénsese en las casi coetáneas adaptaciones de “Blancanieves”, “Hansel y Gretel”, “Caperucita Roja”... o en la serie que aúna un montón de cuentos Érase una vez. Ahora le toca el turno al relato de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1711–1780), que sedujo previamente al surrealismo de Jean Cocteau en 1946, y a los animados estudios Disney en 1991. Christophe Gans, cineasta muy visual pero excesivo –piénsese en El pacto de los lobos–, se autocontrola con una historia de sugestiva imaginería, que subraya bien el sacrificio de Bella para salvar a su familia, y la evolución en el trato con su captor Bestia. Sin que se invente la pólvora, funcionan la estructura de cuento narrada por una mamá a sus niños al estilo La princesa prometida y los flash-backs en la mansión, con elegantes transiciones del presente al pasado. El director demuestra inteligencia creando algo de intriga acerca de cuál será el aspecto de Bestia, y los villanos capitaneados por el español Eduardo Noriega tienen su gracia. Aunque los reyes de la función actoral son Léa Seydoux (La vida de Adèle) y el siempre inquietante y ambiguo Vincent Cassel (Promesas del Este).  

5/10
La chambre bleue

2014 | La chambre bleue

Adaptación de una obra de Georges Simenon, sobre un adulterio vulgar, que implica a personajes anodinos, y una investigación criminal, con un telón de fondo provinciano subrayado por el estrecho formato de pantalla casi cuadrado, 4:3, que subrayaría esa vida asfixiante y sin alicientes. Mathieu Amalric compagina las tareas de director y protagonista, con una estructura narrativa en forma de encuesta policial y judicial para esclarecer unos hechos que la opinión pública y los investigadores parecen tener más que claros, y que el espectador va descubriendo paulatinamente. Amalric demuestra habilidad narrativa al seguir a Julien, casado con Delphine y padre de una niña, que tiene un tórrido romance con Esther, casada con un adinerado farmacéutico más por sus bienes que por amor. El director sabe crear la atmósfera que demanda el film, también por la mirada perdida del protagonista, que está perdiendo a su familia, pero se equivoca de cabo a rabo con el exhibicionismo corporal de la pareja adúltera, un esteticismo decadente cuando no, simplemente, ridículo por innecesario.

5/10
Primavera en Normandía

2014 | Gemma Bovery

Martin aspiraba a ser editor de libros en París, pero se volvió a su pueblo en la campiña de Normandía, a ocuparse del negocio familiar, una panadería. Casado y con un hijo adolescente más interesado por los videojuegos, sin embargo no ha abandonado su amor a la literatura, y en el matrimonio de sus nuevos vecinos ingleses cree empezar a ver reproducida en la vida real la historia de "Madame Bovary", de su amado Gustave Flaubert, de hecho se da la coincidencia de que ella se llama Gemma Bovery. Aunque la idea de la novela que adaptan Anne Fontaine y Pascal Bonitzer constituye un buen punto de partida, aquello de que la vida imita al arte, o viveversa, la película se queda en poco más que homenaje sentido a Flaubert –se diría que el personaje de Fabrice Luchini es como su "alter ego" con un punto humorístico de casi enamorado y celoso adolescente–, y su mirada a la burguesa mujer aburrida, que no sabe disfrutar de la vida ni encontrar el verdadero amor. Decididamente la narración se estanca en las escenas eróticas, y algunos pasajes no están demasiado logrados, sobre todo el desenlace, que parece una broma mal contada. Además falta definición a los personajes, que a veces parecen versos sueltos. Luchini y Gemma Arterton están bien, pero los secundarios parecen meros convidados de piedra.

5/10
Dos madres perfectas

2013 | Two Mothers

Adaptación de la primera de las novelas cortas que componen "Las abuelas", el texto de la premio Nobel ya fallecida Doris Lessing, que se distingue por no haber tenido demasiada suerte hasta el momento con las traslaciones de sus obras a la pantalla. Dirige Dos madres perfectas la francesa Anne Fontaine, autora de varios filmes con ideas interesantes pero que no acaban de funcionar, como Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel o Nathalie X. Dos madres perfectas tiene como personajes centrales a Lil y Roz, amigas desde la infancia con sendos hijos de la misma edad. Mientras que la primera de ellas es viuda, la otra está casada con un profesor universitario al que ofrecen un buen puesto en la lejana Sidney. Cuando éste último se ausenta, ambas mujeres inician al mismo tiempo una relación, cada una con el hijo de la otra. Repite la temática habitual en la filmografía de la directora, las mujeres que desafían a la sociedad. Ésta se esfuerza con rodar con relativa elegancia una historia sórdida que plantea una doble relación semincestuosa. Además, logra que su folletinesco punto de partida no resulte tan ridículo como podía haber sido. Pero por lo demás, todo resulta fallido en Dos madres perfectas. Aunque cuenta como protagonistas con dos actrices de excepción, Naomi Watts y Robin Wright, ninguna de ellas logra que su personaje resulte mínimamente creíble, por culpa sobre todo de un guión plúmbeo, que además, dicho sea de paso, cuenta con unos diálogos demasiado explicativos, que resultan pedantes en diversas ocasiones. Peor es el trabajo que realizan los dos jóvenes que encarnan a sus retoños, James Frecheville y Xavier Samuel, de los que la directora explota su buena presencia ante las cámaras, pero que no parecen haber recibido indicaciones de ningún tipo, hasta el punto de que realizan una interpretación insulsa, a pesar de que el primero hizo un trabajo encomiable en Animal Kingdom. Curiosamente el que fuera su tío atracador en aquélla, Ben Mendelhson, encarna aquí a su padre, convirtiéndose en el único actor que se salva mínimamente en el film. La historia no acaba de resultar creíble, por la poca humanidad con la que se presentan las acciones de los personajes, algunas no del todo claras. No se comprende por qué Roz, de la que no se han observado problemas en su matrimonio, inicia el primero de los 'affaires', mientras que tampoco resulta del todo creíble la motivación de Lil, que hace lo propio en principio por venganza ante lo sucedido. Ambas mujeres se plantean únicamente su propio hedonismo, y si acaso que alguien desde fuera pudiera no entender su comportamiento, pero nada más. Por ejemplo, el hecho de que éste afecte a su relación con otras personas cercanas no parece importarles lo más mínimo.  

3/10
La espuma de los días

2013 | L'écume des jours

El peculiar Michel Gondry dio un giro a su carrera con The Green Hornet, un film de gran presupuesto que adaptaba al cine las peripecias del superhéroe. Supuso un fracaso tanto comercial como artístico, por lo que el director de ¡Olvídate de mí! y Rebobine, por favor ha decidido volver a sus orígenes. Al tratarse de una producción francesa, La espuma de los días recuerda sobre todo a su cinta La ciencia del sueño. La espuma de los días adapta la obra homónima de Boris Vian, importante contribución a la literatura de la postguerra francesa, cuyo tono surrealista le viene que ni pintado al cineasta francés. Tiene como protagonista a Colin, un hombre acomodado que se enamora de Chloé, una joven vitalista a la que conoce en una fiesta. Mientras la relación progresa, su inseparable amigo Chick tiene problemas económicos que le impiden casarse con su nueva novia, y su cocinero, Nicolás, también ha conocido a la mujer de su vida. Gondry ha rodado una adaptación bastante fiel y respetuosa con el original, y consigue sacarle una enorme tajada a sus referencias al jazz, y especialmente al tema "Mood Indigo", de Duke Ellington, que suena varias veces. De la misma forma, gira sobre todo en torno al amor y la enfermedad, y recoge su denuncia de la deshumanización en el trabajo industrial, en serie, con imágenes muy sugerentes como la cadena de máquinas de escribir. Existen hallazgos que quedan muy bien en pantalla, como el imaginativo 'pianocktail' (un piano que al apretar las teclas prepara combinados de bebidas alcohólicas) o el poético paseo aéreo de los nuevos novios en una nube de atracción de feria. El reparto consigue adaptarse muy bien a este particular universo de Michel Gondry, con trabajos adecuados de la pareja protagonista, Audrey Tautou y Romain Duris, dos grandes estrellas del cine galo con enorme carisma. El elenco se engrandece con secundarios excelentes, como Omar Sy (el gran descubrimiento de Intocable), genial como el cocinero, o el cómico Gad Elmaleh (El juego de los idiotas) como el amigo del protagonista. Sobra alguna crítica la Iglesia Católica, a la que acusa de ambiciosa, y de tratar a las personas en función del dinero que puede aportar, que ya estaba presente en el trabajo de Vian. Debido a la omnipresencia de elementos alocados, le cuesta esta vez conseguir un tono dramático cuando el relato lo requiere, y el film resulta algo frío cuando en su tramo final debería conmover al espectador. Además, en su esfuerzo por resultar imaginativo, Gondry muchas veces acaba apabullando al espectador con una sobredosis de elementos extrafalarios que en ocasiones apabullan al espectador.

5/10
Superstar

2012 | Superstar

Pollo con ciruelas

2011 | Poulet aux prunes

Segundo largometraje del tándem formado por el francés Vincent Paronnaud y la francoiraní Marjane Satrapi, que ya adaptaron la novela gráfica de la segunda Persépolis. En Pollo con ciruelas adaptan otro cómic de Satrapi, con la diferencia de que esta vez convierten las viñetas en imagen real. Pollo con ciruelas transcurre en Teherán, a finales de los 50. Nasser Ali Khan, un músico al que se le ha roto su violín, trata de sustituirlo, pero no encuentra ningún otro que suene lo suficientemente bien. Desesperado, decide meterse a la cama a aguardar la muerte durante unos días en los que conversa con Azrael, el ángel de la muerte, y también rememora su juventud y la intensa historia de amor que ha marcado su vida. Los directores buscan en cada plano una riqueza visual que en algunos momentos intenta recordar al Jean-Pierre Jeunet de Amelie, y aunque no consiguen estar a la altura logran hallazgos imaginativos. Han juntado a un reparto de primera, y si bien algunos actores, como Jamel Debbouze (el frutero del film citado) resultan claramente exagerados, otros cumplen, como la portuguesa Maria de Medeiros, tan singularmente expresiva como siempre, y sobre todo el protagonista, Mathieu Amalric, recordado por su papel en Munich. También está a la altura la iraní Golshifteh Farahani, conocida por sus trabajos en películas como Red de mentiras y A propósito de Elly. Pollo con ciruelas acusa demasiado el hecho de que se ha tenido que alargar la trama del cómic, para dar pie a un largometraje. Como consecuencia, tarda en arrancar, y se detiene en elementos que no aportan nada al conjunto. Sin embargo, adquiere ritmo hacia el final, cuando llega a su apogeo la trama romántica,

5/10
Hors-la-loi

2010 | Hors-la-loi

Historia de tres hermanos argelinos durante los años anteriores de la Independencia de Argelia. El film, que fue nominado al Oscar a la Mejor Película Extranjera, se centra especialmente en la lucha armada y la represión que pueblo argelino sufrió a manos de los franceses. El prestigioso director Rachid Bouchareb (Days of Glory) incide en el drama humano de las gentes de su país en una época clave de su historia.

6/10
Tournée

2010 | Tournée

El actor y ocasional director Mathieu Amalric (La escafandra y la mariposa) se embarca en un extraño proyecto con este film, por el que fue premiado como mejor director en el Festival de Cannes. Amalric interpreta a un productor del mundo del espectáculo, Joachim Zand, que regresa desde Estados Unidos a su país natal, Francia, capitaneando a una troupe de artistas yanquis del llamado New Burlesque: show de striptease, con un punto teatral, cómico y cabaretero, dirigido tanto a hombres como a mujeres. Con ese grupo de mujeres voluptuosas, entre risas nocturnas y soledades varias, Zand realizará una gira por diversas ciudades francesas –Nantes, La Rochelle, Bordeaux...–, con el objetivo de actuar en París como colofón. Y entretanto podrá volver a ver a sus hijos pequeños. Película bastante desconcertante. Rodada como una ficción, tiene mucho más de documental: de crónica real de una triste gira de personajes solitarios, que ahogan su sed de amor en risotadas locas y en carnalidades vacías de sentido. La cámara se mueve a menudo en medio de los personajes, nerviosa, natural y el montaje es abrupto, con saltos de tiempo y lugar inesperados. Por si esto fuera poco, las mujeres protagonistas –individualmente dibujadas muy, muy levemente– están interpretadas por verdaderas artistas del burlesque, de modo que la verosimilitud de sus actuaciones, caracteres, obscenidades, no son para nada objeto de interpretación. Son precisamente ellas mismas. Llegados a este punto, lo único realmente ficticio debería ser el guión, pero aquí es justo donde la maquinaria se rompe totalmente. Porque el guión no lleva a casi ninguna parte, como no sea a mostrar la inmensa soledad de Zand y de sus mujeres, lo cual no resulta a estas alturas muy original. En definitiva, un film fallido, una curiosidad grosera que apenas cuenta nada, que sólo retrata un modo de vida nocturno y sórdido que ríe y ríe por no llorar.

2/10
Las vidas posibles de Mr. Nobody

2009 | Mr. Nobody

Singular e inclasificable película del belga Jaco Van Dormael, con capacidad a partes iguales de fascinar e irritar al espectador, tan apabullante y extraño es el despliegue visual y narrativo de la cinta, deudor entre otros filmes de 2001: una odisea del espacio. Ya dio idea de su talento, en esta línea, en la estimable Toto, el héroe (1991). Se trata de una invitación a considerar las infinitas posibilidades que ofrece la vida, una elección u otra pueden llevar por caminos insospechados. Seguimos a Nemo Nobody, el último mortal de un mundo futurista donde los seres humanos ya no mueren, él es el último que seguirá ese camino. Pero hasta llegar a la ancianidad, su vida ha estado marcada por elecciones conscientes y accidentes fortuitos, hasta el punto de que no tiene muy claro cuál ha sido su verdadera existencia. En efecto, su infancia está marcada por la separación de sus padres, y la decisión de vivir con una u otro. En el primer caso conocerá a Anne, y tendrá un padrastro, conocerá a la mujer de su vida y la perderá; en el otro formará una familia con Elise, mujer depresiva... o no, sino que decidirá casarse con la primera chica que le invite a bailar. Lo que sorprende de la película de Van Dormael es su increíble dinamismo, la capacidad de proponer mecanismos narrativos distintos, contradictorios, extrañas piezas de un complejísimo puzzle. Nobody está bajo los efectos de la hipnosis, o tal vez está soñando, o en coma, o concediendo una entrevista, o agonizando en el fondo de un lago... Puede que viaje a Marte, o que se convierta en un vagabundo. El efecto “mariposa” puede cambiar su vida, pero al final, viene a decir el cineasta, lo importante es vivir, poco importa qué vida. Van Dormael apunta a que las certezas del hombre son pocas –si sabemos tan poco de la vida actual, ¿cómo podemos preguntarnos sobre la existencia de la otra vida, después de la muerte?, se interroga en cierto momento del metraje–, de modo que su propuesta, aunque estéticamente subyugante, no conduce a ninguna parte, se queda en nihilista ejercicio de estilo.

6/10
Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel

2009 | Coco avant Chanel

Gabrielle Chanel, más conocida como ‘Coco’ Chanel, es un auténtico icono de la moda, un personaje carismático que cambió para siempre el vestuario femenino del siglo XX, además de ser la creadora del celebérrimo perfume Nº 5 que sustituía al pijama de Marilyn Monroe. La durísima vida de Mademoiselle Chanel daba bastante juego para un biopic. De hecho, ha habido otros filmes sobre su vida, como Coco Chanel (1981). En muy poco tiempo han salido casi a la vez tres títulos sobre la diseñadora: Coco Chanel & Igor Stravinsky, de Jan Kounen, la televisiva Coco Chanel, de Christian Duguay –con Shirley MacLaine interpretando a la protagonista de anciana– y ésta que dirige Anne Fontaine, responsable de Nathalie X. Como avisa claramente su título original, ‘Coco avant Chanel’ (Coco antes de Chanel), se trata de una aproximación al personaje en los años previos a su consagración en el mundo de la moda. La directora comienza con un prólogo que narra su internamiento en un orfanato, tras la muerte por tuberculosis de su madre, cuando ella tenía 12 años. Su padre se desentendió por completo de ella, aunque nunca perdió la esperanza de que fuera a visitarla. Convertida en una veinteañera, Gabrielle intenta triunfar como cantante en un cabaret de mala muerte, donde interpreta una canción de cuyo estribillo (“Qui a vu Coco dans l´Trocadero”) surge su célebre apodo. Allí conoce al adinerado vividor Étienne Balsan, que se convierte en su amante y protector, e introduce a Coco en la alta sociedad, a pesar de que mantiene con ella una relación agridulce. Mientras sigue estando apoyada por él, Coco hace sus pinitos como modista, y se enamora de uno de sus socios, el jugador de polo británico Arthur ‘Boy’ Capel. La directora Anne Fontaine despliega una refinada puesta en escena y ha coescrito un guión –a partir de un libro biográfico de Edmonde Charles-Roux– que traza un hábil paralelismo entre la lucha de la protagonista por abrirse camino en un mundo de hombres, y su visionaria habilidad para quitar de sus diseños inútiles ornamentos –plumas del sombrero, corsés...– que convertían a la mujer así vestida prácticamente en un mero objeto decorativo, ya que imposibilitaban su movilidad. Además, la directora ha dado con una actriz principal, Audrey Tautou, de extraordinario parecido físico con la protagonista de joven, y facilidad para dar vida a personajes tan poco convencionales como la que inmortalizó en Amélie. Está a su altura el resto del reparto, que cuenta con actores eficaces como el francés Benoît Poelvoorde (Balsan) y el italoamericano Alessandro Nivola (Capel). Por desgracia, la narración se limita a profundizar en el triángulo amoroso, de interés bastante limitado. La estrafalaria personalidad de Balsan, que tan pronto se siente atraído por Coco Chanel, como se deja de interesar por ella, permite a su amante que se vaya con ella unos días o se arrepiente de su decisión, resulta un poco chocante, pero no sostiene un metraje cercano a las dos horas. El ritmo es bastante premioso y decepcionará a quienes busquen un retrato histórico del mundo de la moda, ya que éste apenas aparece reflejado en un emotivo desfile final, donde unas modelos lucen varios de los vestidos emblemáticos de Chanel.

4/10
París

2008 | Paris

El director francés Cédric Klapisch encontró el éxito con el film Una casa de locos en 2002, y repitió buenas críticas con la segunda parte, Las muñecas rusas en 2005. Cuatro años después no ha podido emular la altura de esas obras con París, la película que nos ocupa. Por primera vez se aleja del aire tragicómico de sus otros guiones y entrega un drama coral, de resultado correcto pero falto de la emoción y la vitalidad de sus otros filmes. El planteamiento es atractivo: se trata de ofrecer una visión coral de las vidas de unas cuantas personas que confluyen en París. El nexo de unión es Pierre, un joven a quien han diagnosticado una grave enfermedad de corazón. Ante la perspectiva de la muerte comienza a ver con otros ojos a las personas que le rodean. Ese es el resorte que le sirve a Klapisch para introducirnos en las existencias de un grupo de personajes mínimamente conectados, que pasan su días normalmente, que trabajan, sufren, ríen y buscan el amor: la hermana de Pierre, trabajadora social; el vendedor de fruta y verdura; una guapa vecina que estudia en la universidad; el profesor de ésta, enamorado como un quinceañero; el hermano arquitecto; un emigrante africano; la dependienta de una panadería, etc. Quizá el mayor defecto de la película es haber querido abarcar demasiado. Hay dispersión en la historia y aunque los personajes resultan verosímiles, apenas avanzan e interesan poco. Es cierto que hay algunos momentos logrados, magníficamente ambientados con la escogida música (uno de los puntos fuertes del cine de Klapisch), pero al final sólo planea la idea algo manida de la dura realidad de la muerte, que tarde ayuda a darnos cuenta de la maravilla de estar vivo. Lo mejor son los actores, con especial mención al formidable y cómico Fabrice Luchini y a la sempiterna Juliette Binoche.

4/10
Irina Palm

2007 | Irina Palm

Maggie, una respetable viuda británica de clase media, necesita urgentemente dinero para costear el tratamiento médico de su nieto. Mientras pasea descubre un cartel que solicita una azafata, en un local que resulta ser un club erótico. Miki, el dueño del local, le desvela que necesita una mujer para un trabajo inmoral, que consiste en masturbar a hombres a través de un agujero en la pared. Como último recurso, y puesto que está dispuesta a todo por su nieto, acepta. Su compañera, Luisa, una madre soltera sin recursos, le explica cómo se realiza su impúdico cometido. Segundo largometraje de Sam Garbarski (Le tango des Rashevski), nacido en Alemania, nacionalizado belga, y que ha rodado el film en inglés en Gran Bretaña. El cineasta se ha propuesto darle un tono amable a esta historia sórdida, que propone un caso extremo de mujer empujada a la inmoralidad por razones familiares. Se trata de un reto complicado, pues la amabilidad tiene sus límites. No es lo mismo justificar a unos tipos que se ven obligados a hacer un show subido de tono, como en Full Monty, que a una abuela que prácticamente se prostituye. Consigue sus objetivos parcialmente, sobre todo porque sus personajes están bien descritos en el guión, algunos con mucha humanidad, y cuenta con actores de nivel, como Miki Manojlovic, que interpreta a Miki, el patrón de la protagonista, en un registro que recuerda al abogado sin escrúpulos al que daba vida Walter Matthau en la comedia En bandeja de plata. No acaba de estar a la altura la legendaria cantante Marianne Faithfull, pues aunque no desentona, su gesto es siempre uniforme, y no se percibe la evolución de una mujer que en un principio debería estar asustada del trabajo que le ha tocado en suerte, y que posteriormente tendría que acostumbrarse al día a día. El punto de partida, forzado, casi surrealista, da pie a algún que otro momento efectivo de humor inglés, e incluso explora las consecuencias de la ocupación de la protagonista, en su relación con su familia, y sus vecinas. Y aunque algunos puntos no acaban de resultar creíbles –la relación incipiente que nace entre Maggie y su jefe–, el film tiene algún interés.

5/10
La vida interior de Martin Frost

2007 | The Inner Life of Martin Frost

Esta película de Paul Auster recuerda a los esbozos y borradores de los grandes maestros, o a los escritos inéditos, inacabados, del novelista, que se publican de modo póstumo. Rara vez presentan la genialidad de las grandes realizaciones –piénsese en las muchas obras póstumas que le han salido a J.R.R. Tolkien, el autor de “El Señor de los Anillos”–, y es lógico, pues por alguna razón su autor no las había entregado para su publicación. La vida interior de Martin Frost nace de la novela de Paul Auster “El libro de las ilusiones”. Allí el protagonista descubría las películas geniales de Hector Mann, un cineasta cómico de la época muda; a medida que investigaba en su obra, llegaba a conocer una película que se distanciaba mucho en tono del resto de su producción, “La vida interior de Martin Frost”. Y es esta película imaginaria la que Auster se ha propuesto convertir en realidad fílmica. Estamos ante una película pequeña, con tan sólo cuatro personajes. Martin Frost (David Thewlis) acaba de publicar su última novela, y como es su costumbre, ha decidido retirarse al campo, lejos del mundanal ruido. Le ha prestado su casa un matrimonio amigo, y allí espera encontrar paz y tranquilidad. Pero una mañana se despierta con una mujer en su cama. La sorpresa de ambos es mayúscula. La desconocida se presenta como Claire (Irène Jacob), sobrina de los dueños del lugar, que tenía llaves de la casa y que ignoraba que hubiera un invitado. Martin se siente molesto, pero ella le asegura que no le molestará; ella está escribiendo su tesis en filosofía sobre Berkeley, y también necesita aislamiento y concentración. Así que comienza la convivencia, que termina en pasión amorosa. El misterio surge cuando una llamada telefónica revela que Claire no es quien dice ser. Quiere ser ésta una exploración sobre la inspiración y la creación artísticas, y los sacrificios que conllevan. Hay detalles bonitos sobre el afecto manifestado en cosas pequeñas, la delicia de una vida sencilla y hasta cierto punto, contemplativa, y las consecuencias del amor. La intencionalidad simbólica permite variadas lecturas, se puede sacar punta a lo que ven nuestros ojos. La declaración de que es más importante el amor que la obra de arte –ésta debería ser de algún modo una declaración de amor, o no sería tal obra de arte– es valiente, más en un artista reconocido como Auster. Pero dicho esto, el film no deja de transmitir la sensación de un trabajo menor, donde su autor da vueltas sin avanzar a lo que ha dicho y hecho otras veces. Es como si ante una casa ya existente hubiera decidido remozar el tejado, o pintar las paredes de los pasillos. Hay buenos hallazgos, como la imagen de la rueda. Y la idea de “la musa encarnada”, con la que son tocados los aspirantes a escritores, propicia también la entrada en escena de los personajes de Michael Imperioli (un fontanero, que escribe en sus ratos libres novelas horribles, y que tiene cierta conexión con el personaje de Harvey Keitel en Smoke, como el de Thewlis la tiene con el de William Hurt en ese mismo film) y Sophie Auster. La presencia de la hija del director es algo caprichosa, parece que nos haya querido mostrar lo guapa que es y lo bien que canta. Recuerda a la decisión de Francis Ford Coppola de fichar para El padrino III a su hija Sofia, algo que le valió la acusación de nepotismo, y que frenó algo la carrera cinematográfica de Sofia Coppola, ahora sí, definitivamente catapultada. Esperemos que no le pase lo mismo a Sophie.

5/10
Algunos días en septiembre

2006 | Quelques jours en septembre

Septiembre de 2001. Elliott es un hombre de la CIA que desea encontrarse en París con sus dos hijos -una chica a la que abandonó cuando era niña, y un hijo adoptivo, fruto de su segundo matrimonio- y para ello contacta con su antigua socia, Irene. Ésta localiza a los jóvenes, pero la reunión no puede llevarse a cabo, pues entra en liza un asesino que espera el momento de eliminar a Elliott. Entretanto, un poderoso grupo económico ha recibido información privilegiada por parte de Elliott, según la cual el mercado económico de Estados Unidos va a experimentar un enorme receso en los próximos meses. Durante algunos días tendrá lugar una tensa espera, hasta que la reunión familiar pueda tener lugar en Venecia. Peculiar acercamiento al mundo de los espías internacionales y los trasiegos políticos, con implicaciones de fondo en la tragedia del 11-S. Se trata del debut como director del guionista argentino, afincado en Francia, Santiago Amigorena. El film se ve con interés, aunque hay fases de estancamiento y el tono es ciertamente ambiguo: uno no acaba de dilucidar si se trata de un drama de personajes (casi todo el film es la espera de los tres protagonistas: conversaciones, cenas, comidas, etc.) o un thriller de acción (el psicópata asesino ronda por allí constantemente, dejando muertes colaterales a su paso). Amigorena no esconde su particular interpretación del atentado del World Trade Center, con las implicaciones políticas y económicas que uno puede imaginar, donde se desdibujan las fronteras entre 'buenos' y 'malos'. Pero todo es demasiado frío y borroso, 'pequeño' quizá, excesivamente sugerido. Lo mejor es el retrato de personajes que ofrece Amigorena, desde la socia Irene (grande Binoche), pasando por los jóvenes hijos (fantásticos Sara Forestier y el debutante Tom Riley), hasta llegar al Elliott encarnado por Nick Nolte, quien en su única escena en pantalla es capaz de aportar a toda la trama una intensidad poco común. Chirría un poco, en cambio, el personaje de Turturro, cuya locura se antoja muy pasada de rosca.

5/10
Pintar o hacer el amor

2005 | Peindre ou faire l'amour

William y Madeleine. Un matrimonio de larga duración, basado en el amor. O eso se supone. Él se ha prejubilado, su única hija se ha ido a estudiar a Italia… Le sobra el tiempo, al igual que a su esposa. Ésta, que se dedica a pintar al aire libre, conoce un día a Adán, alcalde ciego de un pueblo cercano, que le muestra una hermosa casa en venta, cercana a la suya. Con su marido, deciden comprarla. Y cuando arde en un incendio la casa de Adán, él y su novia serán acogidos por sus nuevos vecinos. Y un buen día ambos matrimonios se dedican a intercambiar sexo, y le cogen el gustillo. Amoral comedia francesa, sin demasiadas pretensiones, tan frívola como poco creíble, y que alardea de un exhibicionismo exagerado y ridículo. Lo mejor, el trabajo de Sabine Azéma, de Daniel Auteuil y del español "afrancesado" Sergi López.

4/10
Caminos cruzados

2004 | Chemins de traverse

Adaptación de la novela de Ignacio Martínez de Pisón, llevada no hace mucho al cine por Emilio Martínez-Lázaro con el título Carreteras secundarias. Se entiende que el francés Manuel Poirier, especialista en retratar hombres maduros en crisis (Western, La curva de la felicidad), haya optado por ofrecer su particular versión de la historia, con quien viene siendo su actor fetiche, el catalán Sergi López. El film retrata básicamente a dos personajes. El padre, un hombre que va dando tumbos por la vida, sin trabajo ni relaciones afectivas estables; y su hijo adolescente, que apenas lo soporta por otra razón que por el hecho de que ‘padre no hay más que uno’. Los dos viajan con frecuencia, cambiando de ciudad, pero su última parada va a servir para estrechar lazos, y para que el hijo viva su primer amor. Aunque premiosa, la película ofrece un dibujo creíble de la relación paternofilial.

4/10
Un homme, un vrai

2002 | Un homme, un vrai

La evolución en la relación entre un hombre y una mujer, a lo largo de diez años, sirve a los hermanos Arnaud y Jean-Marie Larrieu para urdir una pequeña tragicomedia, donde Boris y Marilyne se conocen por casualidad, se enamoran, se casan, tienen hijos, se separan... y vuelven a reunirse. O sea, miserias y grandezas de la naturaleza humana.

4/10
La curva de la felicidad

2002 | Les femmes… ou les enfants d'abord

Tom. Padre de familia. Una buena esposa, dos niños estupendos. No es mal tipo. Pero sus jornadas son aburridas, cada una igual a la otra. Su trabajo es anodino y la vida parece ofrecer pocos alicientes. Cerca de los 40, la crisis podría estallar en cualquier momento. Porque tiende, además, a la disipación: se distrae con la publicidad de lencería y las chicas guapas que se cruzan en su camino, y halaga a su ego masculino que una compañera le tire los tejos. Pero una inesperada noticia, que le trae una antigua novia, trastoca todo: hace nueve años, ella tuvo una hija de él; y le ocultó el hecho. Ahora está sin blanca, y antes de que vaya a un orfanato, prefiriría que él se hiciera cargo de Nina. ¿Aceptará su mujer a la niña en casa? El francés Manuel Poirier sorprendió con Western, que permitió descubrir a un excelente actor español, Sergi López. Ahora vuelven a trabajar juntos en un film luminoso sobre amor y responsabilidad. Guionista y director, Poirier despliega la historia con ritmo tranquilo, adecuado al ambiente rural de la Bretaña donde se desarrolla. Y compone una galería de personajes entrañables, con problemas semejantes a los de Tom, que se hacen querer. Lejos de la sensiblería presenta, con optimismo muy de agradecer, gente de carne y hueso, y problemas que a todo el mundo atañen. El detonante de la trama (el descubrimiento de la hija desconocida) sirve a Tom a modo de potente foco, que ilumina lo que un estilo de vida acomodaticio había empañado.

6/10
Le stade de Wimbledon

2001 | Le stade de Wimbledon

Segunda película como director del habitualmente actor Mathieu Amalric. Sigue los pasos de una mujer, encarnada por Jeanne Balibar, que viaja a la ciudad de Trieste con intención de indagar la misteriosa trayectoria de un escritor que nunca vio publicado un libro suyo. Se cruza con personajes que nunca vuelve a ver, en lo que parece una reflexión sobre el 'viaje' de la vida.

Los visitantes regresan por el túnel del tiempo

1998 | Les Couloirs du Temps: Les visiteurs 2

Secuela de Los visitantes ¡no nacieron ayer! El increible éxito de esta película francesa propicia esta divertida continuación. De nuevo tenemos a un par de guerreros medievales (el competente Christian Clavier, y el cada vez más activo internacionalmente Jean Reno), que viajan en el tiempo, y que no acaban de acostumbrarse a cómo está organizada la sociedad del siglo XX. Abundan las situaciones desternillantes, de humor sencillo pero eficaz.

4/10
Richest, belles, etc

1998 | Richest, belles, etc

Una niña sola en un gran hotel durante la ausencia de su rica y famosa madre intenta entender lo que significa ser una mujer. Para ello recorrera un camino entrevistando a varias mujeres para llegar a comprenderlo.

4/10
Ángeles guardianes

1995 | Les anges gardiens

Antoine Carco, ex-detective y propietario de un club nocturno de París, viaja a Hong Kong para rescatar de la mafia al hijo de su difunto amigo. Una película que se construye a base de personajes antiheroicos que se ven en situaciones donde tienen que dar lo mejor de sí mismos. Todo ello sin renunciar a los gags cómicos. 

4/10

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