Huelga decir que en España se ha convocado una movilización general contra el gobierno de Zapatero. Es un buen día para recordar que la huelgas han dado lugar a grandes películas de la historia del Séptimo Arte. ¡Compañeros del metal, todos unidos a favor del buen cine y si siguen estrenando bodrios organicemos una manifestación!
Los trabajadores fueron históricamente los primeros que aparecieron en la pantalla, desde la celebérrima “Salida de los obreros de la fábrica Lumière”, filmada por los inventores del cine.
Pronto se pudieron ver movilizaciones en pantalla, sobre todo en el cine soviético, en películas como La huelga, debut del maestro Sergei M. Eisenstein, todo un clásico del cine mudo, que muestra la rebelión de los trabajadores de una fábrica metalúrgica en el Moscú prerrevolucionario, tras el suicidio de uno de sus compañeros, acusado injustamente de robo. Otros compatriotas suyos trataron el mismo tema, aunque destaca especialmente La madre, brillante adaptación de la novela de Maximo Gorki, a cargo de Vsevolod Pudovkin.
Las movilizaciones de la clase obrera dieron lugar a una de las más tronchantes secuencias de Tiempos modernos, cuando Charles Chaplin intenta devolver un banderín rojo que se ha caído de un camión, y de repente detrás de él aparece una gran manifestación.
El maestro John Ford
Tom Joad se encuentra en su camino a unos campesinos en huelga en la época de la Gran Depresión en la obra maestra fordiana Las uvas de la ira. El realizador más grande supo retratar como nadie a la clase trabajadora, sobre todo en ¡Qué verde era mi valle! donde las movilizaciones de los mineros separaban a una familia, pues dos de los hijos se van de casa porque no están de acuerdo con su padre, acusado de esquirol.
Por su parte, el maestro del cine japonés Yasujiro Ozu trató mejor que nadie el tema con mucho humor en su genial y simpatiquísima Buenos días, donde unos niños deciden hacer una huelga de silencio hasta que su madre les compre un televisor.
Uno de las mejores trabajos sobre el tema es, sin duda La sal de la tierra, reivindicativa cinta de Herbert J. Biberman, represaliado por el Comité de Actividades Antiamericanas del senador McCarthy, aunque hoy en día su película ha sido preservada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por su importancia histórica. Cuenta en un tono cercano al documental el conflicto laboral de nos mineros de Nuevo México.
En el lado contrario se sitúa Elia Kazan, acusado de colaboracionista, que mostró que en ocasiones el esquirol puede ser el héroe en La ley del silencio, donde un estibador (Marlon Brando), denuncia la corrupción de unos sindicatos mafiosos que tiene a su alrededor.
Bernardo Bertolucci supo contar como nadie las movilizaciones obreras en Novecento, donde destaca la terrible secuencia de las mujeres cantando el himno de la libertad ante la inminente carga de los soldados.
Sally Field bordó el papel de una sindicalista que trata de organizar a sus compañeros para rebelarse contra las duras condiciones de trabajo en una fábrica textil, en Norma Rae. La Patagonia rebelde, un clásico del cine argentino de Héctor Oliveira, reconstruye una rebelión real de sindicalistas en los años 20.
El cine galo retrata a los trabajadores
Yves Montand fue un sindicalista español que dudaba de que la huelga general planificada por los suyos fuera a tener éxito, en la excelente La guerra ha terminado, de Alain Resnais, con un guión muy autobiográfico de Jorge Semprún. El cine francés también trató el tema en Todo va bien, de Jean-Luc Godard y Jean-Pierre Gorin, en la que un matrimonio en crisis se ve atrapado en una fábrica, con el jefe de la misma, durante una huelga de trabajadores. Asímismo, destaca Germinal, adaptación de la novela de Émile Zola sobre una huelga de mineros a mediados del XIX.
En Hoffa, Jack Nicholson interpretó al famoso líder del sindicato de camioneros aludido en el título, muerto en extrañas circunstancias. Nicholson fue secundario (el dramaturgo Eugene O’Neill) en Rojos, en la que Warren Beatty narra el desencanto con la causa comunista. Y es necesario citar a la activista interpretada por Barbra Streisand en la lacrimógena Tal como éramos, a la que el personaje de Robert Redford trata de convencer de que no vaya a una manifestación por la libertad de expresión, y entonces descubren que se quieren... ¡pero son incompatibles!
Sin duda, el mayor especialista en retratar a la clase obrera del cine británico actual, Ken Loach, no podía dejar de retratar movilizaciones obreras. Al inicio de su carrera rodó Which Side Are You On, una serie de reportajes sobre las huelgas mineras de los 80, y en Days of Hope retrató la huelga de 1926. Fue también el responsable de Pan y rosas, sobre trabajadoras de la limpieza y cuyo título hace referencia al lema de las huelguistas textiles de Lawrence (Massachussets), en 1912. Adrien Brody era un rebelde sindicalista, figura idealizada por Loach.
El cine más reciente ha tratado el tema con fortuna, en películas como Billy Elliot (Quiero bailar), que tiene de trasfondo las movilizaciones de los mineros. Santa, el personaje de Javier Bardem en Los lunes al sol, es denunciado por romper una farola durante las movilizaciones de los trabajadores de astilleros. Y es imprescindible citar una joyita de 1999, Recursos humanos, de Laurent Cantet, en la que los trabajadores de la fábrica donde trabajan los protagonistas (un padre y su hijo) se ponen en huelga en contra de una reestructuración de la empresa.
