Me preguntan muchas veces, sobre todo las nuevas generaciones, cómo parecer un friqui del cine, como yo, pues piensan (erróneamente) que se debe ligar mucho. En realidad, es mucho más fácil de lo que parece. Con la actitud adecuada, todo el mundo pensará que eres un gurú capaz de enmendarle la plana al mismísmo Carlos F. Heredero.
Recopilamos los 15 consejos fundamentales para parecer un fundamentalista cinéfilo.
1. Llena tu casa de pósters de películas antiguas, mejor si se trata de clásicos del cine mudo, tipo Metrópolis, de Fritz Lang. Y por supuesto, ponte unas buenas gafas de pasta, si no las necesitas no hace falta que estén graduadas. Lleva siempre contigo una linterna para... ¡tomar notas durante las proyecciones! Eso es lo más.
2. Haz una lista de autores 'cool', por ejemplo Lars Von Trier, Michael Haneke, Abbas Kiarostami, Wong Kar Wai, etc. Repite sus nombres asiduamente y no pares de elogiarles todo el tiempo, aunque seas incapaz de citar cinco de sus películas.
3. Por el contrario, existen una serie de nombres prohibidos y odiados, que siempre debes pronunciar con cara de asco: Jason Statham, Nicolas Cage, Santiago Segura, Michael Bay, Jean-Claude Van Damme, etc. Si tienes toda la colección (como en mi caso) de películas de Bud Spencer y Terence Hill ocúltalas en un lugar recóndito del armario y que no las vea nadie.
4. Memoriza diálogos y espera la ocasión propicia para recitarlos sorprendiendo a tus amistades. El "he visto cosas que vosotros no creeríais" de Blade Runner está muy bien, pero lo escoge todo el mundo, y os aseguro (por experiencia) que cuesta encajarlo en cualquier conversación. Conviene elegir otro, por ejemplo, yo siempre recurro al de Brad Pitt en El club de la lucha, que viene al pelo cada vez que alguien habla de que se va a ir de compras:
"La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos".
Existen muchos otros valiosos, como el del Día de San Quintín, deEnrique V, el mítico del reloj de cuco de El tercer hombre, o uno que aprecio especialmente, el "ningún bastardo ha ganado nunca una guerra muriendo por su país, la ganó haciendo que otro pobre bastardo muriese por el suyo", de la excelente Patton.
5. Anuncia de vez en cuándo que te vas a quedar en casa encerrado 48 horas revisando la filmografía completa de algún autor de prestigio, tipo Jean-Luc Goddard. No temas en invitar a tus amigos, resulta completamente imposible que ninguno acepte.
6. Ir al cine, ¿para qué? Cuesta dinero y te hace perder tiempo. Mejor cómprate una revista de alto nivel cinéfilo-intelectual, tipo Caimán Cuadernos de cine, y apréndete de memoria algunas frases de sus análisis de películas de Gus Van Sant o David Lynch. Cuanto más grandilocuente sea el crítico mejor. "Como si fuera un preciso sismógrafo, la actualidad cinematográfica y audiovisual registra siempre –aunque sea de forma indirecta o metafórica– el pálpito de la realidad social, industrial e incluso institucional del país" (texto verídico).
7. Si se estrena un esperadísimo blockbuster tipo Los mercenarios 3, clama a los cuatro vientos que se trata de "basura comercial". Las frases tipo "imperialismo yanqui", etc., también sirven para darte aires de cultureta. Anuncia que prefieres encerrarte en la Filmoteca o alguna sala de versión original. Por supuesto, no dejes de ver la peli si te apetece, pero intenta ir solo, y si en la sala te encuentras con alguien conocido dile que es un bodrio, y que has tenido que ir para poder opinar de "lo que ve el gran público" (pronunciese arrugando la nariz).
8. Cualquier tiempo pasado fue mejor. O sea, los directores antiguos, como John Ford o Alfred Hitchcock, le dna sopa con onda a "esos aficionados que hacen peliculitas ahora". Si no has visto ninguna de sus películas no importa, defiéndelas igualmente con frases tipo "antes los personajes eran más humanos", o "conocían los mecanismos internos del cine". El buen cine siempre es en blanco y negro, y a ser posible mudo.
9. Todos los remakes son basura, salvo en el caso de Primera plana y contadísimas excepciones.
10. Todas las franquicias y segundas partes jamás deberían haberse rodado salvo en el caso de El padrino II.
11. Habla siempre mirando a tu interlocutor por encima del hombro, con una actitud tipo "yo soy el que sabe y tú sólo eres un pipiolo que estás ahí para escucharme". Para marcar distancias, cita autores como Satyajit Ray, vengan a cuento o no, para dejar claro quién es el experto.
Por supuesto, si te responden, no escuches mucho, no sea que digan algo coherente, y míralos con aires de "lo que tú digas me importa tres narices".
12. Si la película tiene muchos FX desdéñala diciendo que se trata de pirotecnia barata, y repite como un papagayo eso de que los efectos especiales siempre deben estar al servicio de la historia.
13. Las interpretaciones siempre deben ser contenidas, salvo si el actor es Jack Nicholson (a Daniel Day-Lewis también se le perdona a veces). Las películas deben tener tres actos o son experimentales o ejercicios de estilo.
14. Por supuesto, la versión original es fundamental. Aunque la película sea en riguroso japonés y no pilles ni cuando un personaje le dice "sayonara" a otro.
15. Para ligar utiliza frases tipo "tengo el Fausto de Sokurov en Blu-ray, ¿te vienes a verla?", y por supuesto, si la chica acepta a ir a tu casa con esta excusa... ¡ponle la peli!
Todos estos mandamientos se resumen en uno: habla mal de todo aquello que parezca ameno, y alaba cualquier cosa que sea pretenciosa, pedante y te haga bostezar. Un título ideal para citarlo como película de cabecera sería El año pasado en Marienbad, de 'uno de los grandes', Alain Resnais, que cuando fue estrenada en España obligó a algún cine a avisar a los espectadores de lo que iban a ver: "Si acude con la intención de divertirse no vaya".

