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Biografía

Ágnes Hranitzky

Ágnes Hranitzky

Ágnes Hranitzky

Filmografía
El caballo de Turín (The Turin Horse)

2011 | A Torinói ló

Antes de arrancar esta película, testamento fílmico de Béla Tarr según palabras del propio cineasta húngara, se nos relata una curiosa anécdota sobre el filósofo Friedrich Wilhelm Nietzsche, quien al ver en Turín al tipo que lleva un carro fustigando al caballo que se niega a avanzar, se abraza al animal y llora, para iniciar luego algo muy cercano a la locura que padeció diez años, hasta su muerte. A tal arranque siguen las imágenes de un anciano que avanza con su carro tirado por un caballo, hasta llegar a la casa que comparte con su hija, un paraje inhóspito y solitario donde el viento no deja de silbar, tierras pobres que hacen que lo único que tengan para llevarse a la boca sea una patata caliente. Con un ritmo que se diría imita al de los siete días de la creación, pero a la inversa y con tintes apocalípticos, se nos muestra la vida penosa de padre e hija, que va apagándose poco a poco, si es que alguna vez estuvo encendida. Tarr, con la ayuda de su colaborador, el escritor László Krasznahorkai, entrega un largo film contemplativo, con su habitual blanco y negro, largos planos secuencia, y magnífico uso de la partitura musical. El lirismo es innegable, las imágenes son hipnóticas, nadie con sensibilidad quedará indiferente ante lo que el director nos estrega; aunque al tiempo transmite una tremenda tristeza, como una invitación a la resignación ante lo que sería un mundo dejado de la mano de Dios. Como afirma Tarr, "la película retrata la mortalidad, con ese dolor profundo que todos nosotros, que estamos sentenciados a muerte, sentimos". De modo que sólo cabe aceptar el día a día, mientras el tiempo pasa, y se van perdiendo las facultades. Es parte del discurso del vecino que irrumpe en el solitario hogar, única presencia extraña en toda la cinta, para pedir una botella de aguardiente, otro elemento que puede hacer las jornadas más llevaderas.

6/10
El hombre de Londres

2007 | A Londoni férfi

Noche de niebla en el muelle de un puerto. Desembarcan los pasajeros de un barco. Maloin, un empleado portuario, desde un puesto con una vista privilegiada, es testigo de extraños acontecimientos: una maleta lanzada a cierto punto para evitar el control aduanero, dos hombres peleando por ella, una muerte fatal y el asesino huyendo. La maleta queda allí, y Maloin la recoge. Descubre que en su interior contiene un montón de dinero.Adaptación de una novela del francés George Simenon, a cargo de Béla Tarr. El cineasta húngaro entrega una película estilizada, de fuerte sabor expresionista, con una música subyugante, su habitual fotografía en blanco y negro y sus hipnóticos y elegantes planos secuencia. El film explora con parsimonia la codicia humana, más acuciante cuando se vive en condiciones miserables, con un empleo nocturno que no es vida. Es interesante el dibujo de la familia de Maloin, la esposa preocupada por el futuro, fácilmente irritable, y la hija cuyo padre teme que en el porvenir puede aguardarle la prostitución, algo que no quisiera de ninguna de las maneras. En tal tesitura, el dinero es un precioso espejismo, que tal vez pueda ayudar a plantear una vida mujer. Pero claro, los hombres que esperaban ese dinero no se están de manos cruzadas. Es audaz Tarr en sostener los planos, particularmente en el último, de la esposa del asesino, más expresivo que mil palabras. Y utiliza bien a los actores, ya sea el lacónico Miroslav Krobot, el minucioso perro de presa Itstván Lénart, o la camaleónica Tilda Swinton.

7/10
Armonías de Werckmeister

2000 | Werckmeister harmóniák

Béla Tarr vuelve a entregar una película tan fascinante como críptica. Con su eterna fotografía en blanco y negro y sus largos y elegantes planos secuencia, parte de una novela de László Krasznahorkai, que él mismo ha guionizado junto al director. El film sigue al joven János, y la narración se inicia en un bar a punto de cerrar, donde a petición de los habituales del local, hace una representación de la armonía del sistema solar, con la tierra girando alrededor del sol, y la luna alrededor de la tierra. Ocasionalmente se producen eclipses, pero siempre vuelve a brillar la luz. Esta descripción del equilibrio cósmico va a contrastar con lo que ocurre después en la innombrada ciudad de János, donde el orden queda alterado por la llegada de un circo en uno de cuyos vagones se encuentra una enorme ballena disecada y maloliente; también viene con el grupo el Príncipe, una especie de misterioso charlatán con desconocidas intenciones. Tünde, tía de Jäno, le pide que convenza a su tío György, estudioso de la armonía musical y del que se ha separado, para que ayude a mantener el orden entre la gente. En realidad le quiere utilizar como pieza de una extraña conspiración en la que participa el jefe de policía.El film de Tarr habla de los miedos que nos atenazan, y de los desmanes que puede realizar una turba incontrolada, pero también el individuo manipulado. Es difícil adivinar el sentido simbólico de algunos elementos, como la ballena varada en el plano final en la plaza del pueblo, que parece desmentir una armonía providente, como si hablara de Dios, piénsese en otra ballena literaria, la imaginada por Herman Melville en “Moby Dick”.

7/10

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