IMG-LOGO

Biografía

Caroline Sihol

Caroline Sihol

Caroline Sihol

Filmografía
Una chica cortada en dos

2008 | La fille coupée en deux

La razón de que la chica a la que alude el título esté ‘cortada en dos’ es que se divide entre dos amores. Gabrielle Deneige (cuyo apellido ‘de nieve’ parece una metáfora relativa a que se trata de una joven inocente y pura) trabaja como mujer del tiempo en una cadena televisiva de Lyon. Se ha enamorado de ella locamente Paul Gaudens, joven caprichoso y desequilibrado, heredero de una importante industria farmacéutica, pero sin ocupación aparente, pues no se encarga personalmente de dirigir sus propios negocios. Gaudens no puede aceptar que Gabrielle le rechace, por lo que su actitud es agresiva, próxima al acoso sexual. Por su parte, Gabrielle en principio sólo piensa en Charles Saint-Denis, un famoso escritor que le deslumbra con su brillantez, y que se convertirá en su amante ocasional, a pesar de que se trata de un hombre casado. Claude Chabrol, uno de los decanos del cine francés, dirige a buen ritmo. Recogió merecidos elogios por Borrachera de Poder, sobre una juez que investigaba un asunto de corrupción. En su siguiente trabajo, regresa a la especialidad de la casa, pues se trata de una disección de la decadencia moral de la sociedad occidental, en forma de thriller dramático, que se desarrolla en un entorno de provincias, como ocurre en otras de sus películas –En el corazón de la mentira, Gracias por el chocolate, La flor del mal–. Como en aquellas, también tiene en esta ocasión una importante presencia una familia burguesa que oculta algún secreto escabroso del pasado y que le sirve al director para criticar a esta clase social que en realidad es la suya propia, obsesionada por mantener las apariencias. Esta vez también describe otras dos familias muy diferentes, la del escritor, que vive sólo con su esposa en una felicidad superficial, pero que en realidad es infiel, y la de la chica del tiempo, hija de madre soltera. Curiosamente, éstas últimas, la madre y la hija, parecen las más alegres.  Esta vez, el cineasta parisino confiere un carácter alegórico a esta historia que parece un microcosmos sobre la moderna sociedad, con una joven cándida arrastrada a la inmoralidad por su relación con dos personajes muy representativos de la Europa actual, el maduro hecho a sí mismo elegante, que esconde todo tipo de depravaciones, y el joven más pasional y directo, que ha nacido con la vida resuelta, pero enajenado y sin muchos horizontes vitales. Aprovecha la ocasión Chabrol a un nivel más secundario para elogiar la vida en un sitio apartado, lejos del bullicio de la gran ciudad, y para arremeter contra los artistas, el mundo de la cultura y los medios de comunicación, que conoce muy bien. La secuencia del entrevistador televisivo que tras una mediocre entrevista le pregunta al escritor si aspira a ganar un premio que en realidad ya le dieron, parece inspirada en la propia vida de Chabrol. Sin ser tan brillante como las obras mayores del autor de La ceremonia, ni como su anterior film, Chabrol imprime un enorme nivel a su trabajo. Con una gran economía de medios, describe a sus personajes con tantos matices que son únicos –el escritor que recurre constantemente a la cita de frases célebres para desconcertar a sus conocidos, el joven envidioso a pesar de que lo tiene todo, la chica bienintencionada y responsable, capaz de caer en lo más bajo por amor, etc.–. Parte de un guión sólido, que dosifica de forma modélica los detalles de la historia, coescrito por él mismo con Cécile Maistre, que hasta ahora solía trabajar con él como primera ayudante. Al parecer, el relato se inspira en un suceso acontecido en el siglo XIX, y que recogió Richard Fleischer en el film El trapecio rojo, de 1955. Su puesta en escena es deslumbrante, con hallazgos de maestro, como la confesión de la madre de Paul, encuadrada de tal forma que parece estar escondiéndose de la cámara, como si le avergonzara lo que está contando. Como siempre, Chabrol saca lo mejor de unos actores selectos, aunque esta vez no está presente como es habitual en su cine Isabelle Huppert (que hubiera  sido la perfecta madre de Paul, pero probablemente no le ofreció el papel porque es muy secundario). Sí que aparece otro de sus habituales, Benoît Magimel (Paul) que sale airoso del papel más difícil y François Berléand, un peso pesado, que en Borrachera de poder era el empresario encarcelado. También le saca partido a Ludivine Sagnier, que está haciendo carrera desde que llamó la atención de la crítica  en Swimming Pool.

6/10
La vida en rosa

2007 | La Môme

Hollywood ha sabido explotar la vida de grandes estrellas de la música estadounidense, como Ray Charles (Ray) y Johnny Cash (En la cuerda floja). En Europa ha habido músicos y cantantes legendarios, pero Édith Piaf, la musa de los existencialistas, era la candidata ideal para un buen biopic, y de hecho, Claude Lelouch recogió su romance con el boxeador Marcel Cerdan en su película Edith et Marcel. No es de extrañar el éxito de este nuevo acercamiento a su vida, sobre todo en Francia. Se explica porque sus canciones marcaron a toda una generación en los años 50, mientras que las posteriores todavía son capaces de reconocerlas. Además, la intérprete no tuvo precisamente una vida de color de rosa, como indica el título, sacado de uno de sus temas más famosos, sino que su existencia fue tan azarosa que parece salida de una novela de las hermanas Brontë o de Charles Dickens. Édith Giovanna Gassion (su verdadero nombre), nació en una calle parisina, según la leyenda debajo de una farola. Lo que es rigurosamente cierto es que sus padres, un acróbata y una cantante ambulante que vivían en la indigencia, se desentendieron de ella. Finalmente quedó al cuidado de su abuela paterna, que regentaba un prostíbulo, donde creció rodeada de depravación, como se muestra en la película, que acierta en los pasajes en los que describe la relación maternal con una de las meretrices, interpretada por Emmanuelle Seigner. A mediados de los años 30, la descubre cantando en la calle el gerente de un cabaret de moda, un tal Louis Leplée, breve papel con el que se luce Gérard Depardieu. Leplée la contrata para su local, y le sugirió que apareciera con el nombre artístico de ‘la môme piaf’ (la niña gorrión), por su baja estatura y porque su voz le recordaba a un pájaro cantor. Lo más destacable de la cinta es la interpretación de Marion Cotillard, secundaria de títulos como Big Fish, Largo domingo de noviazgo y Un buen año, que literalmente se transforma en Edith Piaf. Su trabajo es comparable al que le valió el Oscar al mejor actor a Jamie Foxx cuando interpretó al citado Ray Charles. Cotillard imita su patosa forma de andar, su aspecto frágil y hasta el gesto característico que hacía con la boca al cantar. Olivier Dahan se muestra como un director imaginativo en la lograda reconstrucción de la época, y por si fuera poco, resulta una gozada para el oído escuchar las mejores canciones de la protagonista en su versión original.

6/10
Vivamente el domingo

1983 | Vivement dimanche!

La película que cierra la filmografía de François Truffaut, prematuramente fallecido al año siguiente, 1984, de un tumor cerebral, con sólo 52 años. Se trata de un apañado divertimento con guiños al cine negro y al suspense de Alfred Hitchcock, pergeñado a partir de una novela de Charles Williams, "Larga noche del sábado", transformada convenientemente en su versión cinematográfica para conceder protagonismo absoluto a Fanny Ardant, musa de Truffaut en su film anterior, La mujer de al lado. La trama se inicia con un asesinato ejecutado en una mañana de caza, mientras Barbara, fiel secretaria del dueño de una inmobiliaria, se dirige a su oficina. Todo apunta a que su jefe Julien ha asesinado a ese tipo, antiguo amante de su mujer. A partir de aquí los elementos intrigantes empiezan a acumularse, con interrogatorios de la policía, viajes nocturnos, caracterizaciones de prostituta, taquilleras misteriosas y llamadas intrigante. Y domina, de fondo, un tono de farsa, de no tomarse la acción demasiado en serio, para retratar así la levedad de unos personajes donde sobresale la luminosa Ardant. Algunos elementos son autocitas, como la agencia de detectives que remite a Besos robados, mientras que el apuñalamiento de una mujer no desmerece de filmes de Hitchcock como Con la muerte en los talones; y hay ideas graciosas, como la de la actriz luciendo sus piernas por la claraboya donde se esconde Julien. Entre las audacias que se permite Truffaut, absolutamente contracorriente, está la de rodar en blanco y negro, algo que le va que ni piripintado a un film que homenajea sin rubor a los modelos citados.

6/10

Últimos tráilers y vídeos