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Biografía

Constance Cummings

Constance Cummings

95 años ()

Constance Cummings

Nació el 15 de Mayo de 1910 en Seattle, Washington, EE.UU.
Falleció el 23 de Noviembre de 2005 en Oxfordshire, Inglaterra, Reino Unido
Filmografía
Amor prohibido (1963)

1963 | In the Cool of the Day

Amor culpable entre una mujer aburrida de su rutinario matrimonio, y un antiguo colega de su esposo, cuya mujer padece una enfermedad. Su relación se convierte en una huida hacia adelante de final incierto. Del atractivo reparto cabía espera un film más sólido, que tiene un pase por el trabajo actoral.

5/10
Sammy, huida hacia el Sur

1963 | Sammy Going South

1956. Durante la crisis del Canal de Suez, un chico de diez años pierde a sus padres en un bombardeo. Decide cruzar el continente africano de norte a sur, en busca de su tía, su única pariente viva, establecida en Sudáfrica. En su búsqueda se unirá a un contrabandista de diamantes al que le salva la vida. Dos años antes de su famosa cinta Viento en las velas, el gran director Alexander MacKendrick exploró el mundo de la infancia, y la iniciación a la vida, en esta cinta que comparte el tono a medio camino entre el drama y el cine de aventuras.

6/10
La batalla de los sexos

1959 | The Battle of the Sexes

Divertida historia de guerra de sexos en el mundo empresarial, del director de comedias de la Ealing, Charles Crichton (Oro en barras). Cummings representa la modernidad y Sellers la empresa chapada a la antigua.

5/10
Intimidad con un extraño

1956 | The Intimate Stranger

Un director de cine intenta solucionar sus problemas con el estudio. Poco conocida cinta codirigida por Joseph Losey en Gran Bretaña, aunque en algunas copias no aparece en los títulos de crédito.

5/10
El espíritu burlón

1945 | A Blithe Spirit

El espíritu de una mujer, muerta años atrás, se aparece a su marido, un cínico escritor que se ha vuelto a casar, con el fin de amargarle la vida. El escritor tratará por todos los medios de librarse de la presencia de tan funesto fantasma. Acudirá a una medium a la que da vida una Margaret Rutheford la mar de divertida. La dirección y la interpretación sostienen esta comedia fantástica que, además de ganar un Oscar por sus ingeniosos efectos especiales, se convirtió en un clásico tras su presentación en West End en 1941.

7/10
Una avería en la línea

1934 | Looking for Trouble

Una comedia que tiene como pilar central de la misma a la compañía de teléfonos. Allí dos trabajadores se pelean por conquistar a una chica, según una amable historia de J.R. Bren. Que uno de los protagonistas sea Spencer Tracy le otorga cierto empaque a la trama, aunque es cierto que vista hoy en día acaba por resultar demasiado ingenua y poco creíble. En su reparto también destacan los nombres de Jack Oakie (1903-1978), un actor cómico que adquirió su momento de gloria por parodiar a Mussolini en El gran dictador (donde fue nominado al Oscar); y Constance Cummings, principalmente una actriz de teatro que desarrolló su carrera entre Estados Unidos e Inglaterra. Lo mejor es la eficaz dirección de Wellman y algunos diálogos simpáticos, en una de las colaboraciones que el director realizó para el productor Darryl F. Zanuck.

4/10
Fascinación (1934)

1934 | Glamour

Linda es una corista con ganas de triunfo que se enamora de Victor, un compositor de éxito. Ambos se casan y tienen un hijo, pero ella pronto empieza a sentirse atraída por el joven y atractivo bailarín Lorenzo Valenti. Drama de William Wyler (La heredera) donde pone sobre el tapete los entresijos del mundo del espectáculo y los artificios de unos y otros artistas por triunfar.

5/10
Este hombre es mío

1934 | This Man Is Mine

6/10
Billion Dollar Scandal

1933 | Billion Dollar Scandal

Thriller dramático en la que un preso usa sus habilidades como entrenador y masajista para salir de la cárcel y convertirse en preparador personal de un magnate. Pero las cosas se ponen difíciles cuando su hermano menor se enamora de la hija del empresario y se enteran de que tiene chanchullos con el gobierno.

4/10
La locura del dólar

1932 | American Madness

Thomas Dickson regenta su banco asentado en un sólido principio: la confianza en la gente. Su establecimiento cuenta con los depósitos de muchos clientes, y él hace circular el dinero concediendo préstamos a quien los solicita de modo justificado. De este modo, está convencido, contribuye a crear riqueza y empleo, gracias a la gente emprendedora que acude a él. Pero los otros componentes de la junta directiva del banco opinan que presta el dinero demasiado alegremente, y que sería conveniente una fusión con otras entidades financieras. Las ideas de Dickson sufrirán una dura prueba, cuando uno de sus empleados facilita desde dentro el robo del banco. Puro Frank Capra. Con un excelente guión de su colaborador habitual Robert Riskin, el director italoamericano entrega una interesantísima reflexión acerca de la gente corriente, capaz de lo mejor, pero también de lo peor. Las escenas de muchedumbres enloquecidas, haciendo cola para retirar el dinero del banco, porque han oído que tras el robo la situación es de bancarrota, dan qué pensar al respecto. Pero también hay diatribas hacia el capitalismo inhumano, que no piensa en servir a las personas, tema muy sensible en la época tras la Gran Depresión, y que apenas había sido tocado por el cine. Además se hace hincapié en aquellos detalles que agostan el amor en el matrimonio, en una subtrama donde la señora Dickson flirtea con el empleado traidor. Por supuesto hay en este film, optimista a machamartillo, y que por su trama conecta bien con la futura ¡Qué bello es vivir!, detalles de genuina comedia. Los chistes con que Matt suele abrir la cámara acorazada, escena con que arranca el film, tiene un eco al final de la historia, de un ingenio deslumbrante. Y el modo en que una telefonista desata los rumores sobre la marcha del banco, además de estar resuelto con un brioso, dinámico montaje, tiene su rato de gracia, no exento de crítica mordaz. Capra asegura que en esta película descubrió qué es el ritmo de una película. E hizo cosas como abreviar entradas y salidas, eliminar fundidos y solapar diálogos, para acelerarlo, lo que tenía efectos sorprendentes. El reparto es excelente, repleto de personajes secundarios que enriquecen el conjunto: el miembro de la junta directiva al que nunca dejan hablar, el inspector de policía, el guardia jurado… Pero por supuesto sobresale Walter Huston, el banquero cuyos principios tienen un momento de colapso, con la tentación del suicidio incluida, o la del leal empleado al que da vida Pat O’Brien, magnífico en el interrogatorio de la policía. A propósito de este film, al que sus detractores tachaban de “puro fuego de artificio”, Capra respondía: “Nosotros, puro fuego de artificio, decimos con eufemismo que somos de la escuela ‘optimista’, en contraste con los ‘pesimistas’, a los que no relegamos con eufemismo a la escuela ‘del cubo de la basura’, porque sus filmes pintan la vida como un callejón lleno de gatos arañando las tapas de los cubos de basura, y al hombre como menos noble que la hiena. (…) Y ellos nos llaman sensibleros sentimentales, cursis fabricantes de finales felices.”

8/10
Cinemanía

1932 | Movie Crazy

Harold es un joven que sueña con triunfar en el mundo del cine. Por un error, la carta que acompaña a su petición de trabajo en Hollywood contiene una foto que no es la suya, sino la de un apuesto tipo, motivo por el cual es convocado para una prueba de galán. A pesar de sus buenos deseos, Harold resulta ser supertorpe y el auténtico prototipo del antiactor. Mientras organiza mil y un líos conoce a una famosa actriz, pero no la distingue del personaje de chica española cuando está caracterizado, por lo cual su carácter enamoradizo le provocará algún que otro problema.Harold Lloyd abordó en este film de su etapa sonora una historia de cine dentro del cine. Aunque el resultado es desigual -el sonido supuso un problema para el actor, en lo que a la agilidad narrativa de las tramas se refiere- hay algunos momentos notables, curiosamente los que se acercan más al puro gag mudo, como el del día lluvioso, cuando ayuda a la chica a poner la capota del coche; o la de la fiesta, francamente divertido, cuando por error Harold se pone la chaqueta llena de trucos de un mago.

6/10
Tras la máscara

1932 | Behind the Mask

Un agente federal consigue infiltrarse en una peligrosa operación de contrabando de drogas dirigida por una extraña identidad secreta, una mente criminal cuyo verdadero nombre es un misterio incluso para sus secuaces. El lugar donde se realizan las diferentes acciones ilegales es un hospital. El suspense está bien conseguido durante todo el film. Es un clásico del género de terror, y en eso tiene mucho que ver la intervención del legendario actor Boris Karloff (Pasillos de sangre).

5/10
Los hijos de los gángsters

1931 | The Guilty Generation

Basado en la obra teatral de Jo Milwar, su argumento no es otro que el del clásico de Shakespeare “Romeo y Julieta”, aunque pasado por el filtro de la modernidad. Algo que el cine ha hecho con frecuencia con esta inmortal obra, como podemos observar en West Side Story (1961) y Romeo debe morir (2000), por poner solo dos ejemplos. En el Nueva York de los años 30, dos familias de gángsteres, los Palmero y los Rica, luchan encarnizadamente por controlar el negocio de los bajos fondos de la ciudad, aunque respetándose uno a otro. Todo cambiará cuando la hija del líder de los Palmero se enamora de un arquitecto que resulta ser el hijo del jefe de la banda rival. Aunque ambos jóvenes intentan mantener en secreto este hecho, la sangre alcanzará a ambos clanes familiares.

5/10
El código penal

1931 | The Criminal Code

Un individuo toma posesión de su cargo, como alcaide de una prisión. Uno de los reclusos se enamora de su hija. En una de las películas más desconocidas de su primera etapa, Howard Hawks aprovecha el talento de Walter Houston (El tesoro de Sierra Madre).  El propio Hawks la consideraba una de las películas más discretas de su filmografía, pero mezclaba cine romántico con el género carcelario.

4/10

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