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Biografía

Craig Hall

Craig Hall

Craig Hall

Filmografía
Peter y el dragón

2016 | Pete's Dragon

El pequeño Pete sobrevive a un accidente de automóvil en el que pierden la vida sus padres. Perdido en el bosque, se encuentra con un enorme dragón, que le ayudará a sobrevivir. Tras cinco años instalado con la criatura, fuera de la civilización, se encuentra con una niña, hija de una guardia forestal. En plena oleada de adaptaciones en imagen real de sus clásicos de animación, Walt Disney reinventa Pete’s Dragon, de 1977, que entonces se tradujo como Pedro y el dragón Elliot, que combinaba actores con un único personaje de dibujos, el ser verde, aquí recreado con modernos gráficos de ordenador. Tiene al frente al realizador David Lowery (En un lugar sin ley), también coautor de un guión que mantiene muy poco del original, básicamente los dos protagonistas. Además, se han suprimido todas las canciones. Cuenta con impresionantes localizaciones de Nueva Zelanda, aunque la acción transcurre en Estados Unidos, y se trata de un film positivo. Pero aunque parece tener como inspiración E.T., el extraterrestre, no se ha captado la sutilidad de Steven Spielberg, así que sus excesos de sentimentalismo y escenas de abrazos provocan que no consiga conmover como aquélla. Además, tras las potentes Maléfica y El libro de la selva, saben a poco las secuencias de este film, no dirigidas de forma brillante. El diseño de la criatura, que asemeja un dragón de peluche, no acaba de resultar convincente. Por su parte, los personajes son planos, excepto algunos que se salvan porque están interpretados por actores solventes, en concreto la guardia forestal (Bryce Dallas Howard), el padre de ésta (Robert Redford), su cuñado (Karl Urban) y el niño protagonista (el prometedor Oakes Fegley).

5/10
El hobbit: La desolación de Smaug

2013 | The Hobbit: The Desolation of Smaug

Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.

7/10
Una decisión del corazón

2011 | Emilie Richards: Entscheidung des Herzens

Una familia que vive en Nueva Zelanda lucha por salvar su granja de las manos de un terrateniente adinerado que se quiere hacer con la propiedad a toda costa. Adaptación alemana de una novela romántica de Emilie Richards. Con argumento cercano al culebrón, cuenta sin embargo con correctas interpretaciones.

4/10
Vínculos que matan

2010 | Bloodlines

Recreación de un caso criminal acontecido en 1999. El médico psiquiatra Colin Bouwer asesinó a su esposa poco a poco, llevando a cabo un plan macabro que consistía en irle suministrando veneno a lo largo del tiempo por medio de la manipulación de medicamentos. Sin embargo, no contaba con la tenacidad de la policía. Correcto telefilm neocelandés, inspirado en hechos reales, dirigido por Peter Burger (El tatuador). Los actores son prácticamente desconocidos pero cumplen con sus papeles.

4/10
Mi monstruo y yo

2007 | The Water Horse: Legend of the Deep

Una pareja de jóvenes turistas entra en la típica taberna escocesa, en las proximidades del lago Ness. Allí, cuando muestran su escepticismo acerca de una foto sobre el supuesto monstruo del lago, un anciano les cuenta una larga historia, que enseguida atrapa su interés. Los hechos se remontan a la Segunda Guerra Mundial. Angus es el hijo del ama de llaves de una casa señorial, y el chico vive allí con ella y su hermana; el padre desapareció en el frente, algo que no han acabado de asimilar; y la casa y las proximidades sirven de acuartelamiento de un retén de soldados. Un día Angus encuentra un huevo a orillas del lago. De ahí saldrá una simpática criaturita, de cuya especie no hablan los libros de biología de Angus. Todo el esfuerzo del chico es ocultar a Crusoe –ese nombre pone al animal–, de ojos no amistosos, aunque la hermana de Angus, y el encargado de mantenimiento, sabrán la verdad y contará con su complicidad para cuidar y esconder al monstruo. Porque a medida que crece –y lo hace muy rápidamente– un monstruo es justamente lo que parece. La productora Walden Media continúa con su envidiable ritmo de producción de títulos familiares de alta calidad y con personajes reales, campo en el que se ha convertido en líder indiscutible, ya por encima de Disney, gracias a títulos como Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario. Aquí se parte de una novela de Dick King-Smith que parte de la leyenda del monstruo del lago Ness, que tantos ríos de tinta ha hecho correr. Y ofrece una trama amable, repleta de aventuras a la vieja usanza, cuya columna vertebral recuerda a E.T., el extraterrestre, donde el amigo que vino del espacio habría sido sustituido por un monstruo con cierta inteligencia, al que también habría que esconder de los adultos y otros peligros, aquí representados por un petulante oficial, unos soldados amenazadores, y un perro con cara de malas pulgas. El film habla de la dificultad de aceptar la muerte del progenitor y pasar página, de las relaciones familiares, maternofiliales y fraternales, y de la capacidad de hacer buenos amigos. Todo narrado con buena factura visual, efectos especiales fotorrealistas muy conseguidos de la criatura –sobre todo cuando es pequeño, momento en que parece una pequeña foca–, buenos sentimientos y muy correcto sentido del humor.

6/10
30 días de oscuridad

2007 | 30 Days of Night

David Slade debutó en el largometraje con Hard Candy, un brillante thriller sobre la pederastia que dio a conocer a Ellen Page. El segundo trabajo del cineasta es mucho más convencional, pues se trata de una rutinaria cinta de vampiros, basada en un cómic de Steve Niles y Ben Templesmith, conocido en España como “30 días de noche”. Ejercen como productores Sam Raimi y Robert Tapert, dos leyendas del género fantaterrorífico por la saga de Posesión infernal. La idea, podría haber dado juego, pues presenta a un grupo de vampiros tan astutos que deciden que como la luz del sol les destruye, lo mejor es poner rumbo a Barrow (Alaska), el pueblecito más al norte de los Estados Unidos, que cada verano queda sumido en la oscuridad durante 30 días. En ese tiempo, podrán hacer de las suyas a sus anchas. Allí, el sheriff Eben, que intenta superar que el abandono de su mujer, se convertirá en líder de un grupito que intenta sobrevivir escondiéndose hasta que salga el  sol. La aislada localidad en donde transcurre la acción, con su noche interminable, podría haber propiciado una inquietante ambientación, al estilo de La cosa, de John Carpenter. El principio resulta más o menos prometedor, en este sentido. Además, el maquillaje de los vampiros y la fotografía son aspectos bastante cuidados. Pero los personajes no están desarrollados, Josh Hartnett y Melissa George son una pareja de lo más insulso, y Danny Huston, un gran intérprete, no puede hacer olvidar el hecho de que el vampiro malvado que interpreta es de lo más maniqueo. Los diálogos son absurdos, y algunas secuencias parecen haber sido recortadas. El film sufre graves caídas de ritmo, y todo es tan simplón que no está a la altura de lo que se espera del director.

4/10
La criatura perfecta

2006 | Perfect Creature

En un mundo parecido al nuestro, hace trescientos años, unos descubrimientos genéticos propiciaron la difusión de enfermedades mortales. Pero, un paso adelante en la evolución del 'homo sapiens', los miembros de 'La hermandad' son genéticamente perfectos o casi, una especie de vampiros, con los sentidos muy agudizados, que se reúnen en una especie de iglesia; ellos son de algún modo superiores al resto de los mortales. Nunca se ha oído de ningún miembro de 'La hermandad' que cometiera actos violentos, pero ahora un tal Edgar comete asesinatos en busca de 'la criatura perfecta'. Investiga los crímenes una policía humana corriente, Lilly, que no ha podido superar la muerte de su esposo y su hijita por una plaga mortal. Y le asesora Silus, prominente personaje de 'La hermandad'. Aburrida variación de las películas de vampiros, le falta un guión medianamente interesante, y alguna escena de acción que valga la pena visionar. Los actores entregan interpretaciones estólidas, sin corazón. Dice el pressbook de la película que su director y guionista Glenn Standring se licenció en arqueología con matrícula de honor. No sabemos si de tal inclinación le viene la idea de mezclar, en curioso batiburrillo, una ciudad con toques dickensianos, la alusión a una reina, unos bajos fondos a lo Chicago años 20, unos soldados con uniforme que recuerda a los alemanes de la Segunda Guerra Mundial, un templo dedicaco a San Agustín, unos policías que parecen los "bobbies" británicos... Pero la verdad es que la cosa despista.

3/10
King Kong

2005 | King Kong

Tras acometer de modo maestro la difícil adaptación de El Señor de los Anillos, el neozelandés Peter Jackson cumple un viejo sueño de infancia: contar la historia de King Kong que, en su versión de 1933 de Merian C. Cooper, alimentó sus deseos de hacer cine cuando contaba nueve años. El resultado es una notable película, ambiciosa al tratar de ampliar el alcance del original. Para ello, en el guión de Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens, se cuidan con esmero los tramos neoyorquinos que enmarcan la narración, que sirven primero para describir los duros años de la Depresión, y luego para construir el magnífico clímax en el Empire State Building. Entre medias tenemos el viaje en barco que conduce a un equipo de cine a una isla misteriosa, y sus andanzas entre prehistóricas criaturas y terroríficos indígenas. Hay un deseo consciente de Jackson por hacer una gran película, donde no estén reñidos espectacularidad e intimismo: la sombra de Titanic de James Cameron es alargada. Una perfecta recreación de Times Square y los parajes selváticos, no impiden cuidar los personajes, incluidos los secundarios. Envalentonado por la duración de sus filmes tolkienianos, el director vuelve a apostar por el largo metraje. Hay en esto cierto error de cálculo, pues la sencilla trama de aventuras a la vieja usanza, por muy enriquecida que esté, no da para tanto; el film habría ganado con más concisión, sobre todo en la parte ‘jurásica’. No obstante, hay tanta pasión en la realización, que el resultado deslumbra. Naomi Watts compone bien su actriz de vodevil, y la escena ejercitando sus habilidades escénicas ante King Kong, plasma bien la relación entre ‘la bella’ y ‘la bestia’. Adrien Brody saca adelante su galán autor de teatro, obligado a escribir libretos para el cine, valiente a su pesar. Y Jack Black nos hace cómplices de su egoísta entusiasmo, cruce de un Orson Welles juvenil y el John Hammond de Parque Jurásico. El gigantesco gorila rezuma expresividad, labor encomiable del equipo de efectos especiales y del actor Andy Serkis, referencia perfecta para los casi humanos gestos del gorila.

6/10

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