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Biografía

Howard Shore

Howard Shore

73 años

Howard Shore

Nació el 18 de Octubre de 1946 en Toronto, Canadá

Premios: 2 Oscar

18 Octubre 2006
Escucha la banda sonora de "El hobbit: Un viaje inesperado", una de las composiciones más conocidas de Howard Shore.
Oscar
2004

Ganador de 1 premio

Oscar
2002

Ganador de 1 premio

Filmografía
Pieces of a Woman

2020 | Pieces of a Woman

Martha y Sean Carson son una pareja de Boston a punto de ser padres, cuyas vidas cambian irrevocablemente tras un parto en casa a manos de una comadrona nerviosa, que deberá responder de cargos por negligencia criminal.

La canción de los nombres olvidados

2019 | The Song of Names

Desde que era un niño prodigio, Dovidl Rappoport se ha preparado para su gran momento de debutar tocando el violín en un prestigioso escenario londinense. Pero esa gran noche de 1951 no aparece, desaparece sin dejar rastro dejando colgada a la familia que le acogió, y al que era su gran amigo, Martin Simmonds. Con un juego narrativo de flash-backs y flash-forwards, se nos cuenta la infancia de Dovidl, cuando su padre judío residente en Varsovia lo dejó a cargo de los Simmonds, que prometen respetar sus creencias religiosas. El chico tiene un gran talento, pero es de carácter difícil, y el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el incierto destino de su familia le hacen mella. El canadiense François Girard vuelve a abordar una trama donde tiene importancia primordial la música, como lo hiciera anteriormente en El violín rojo y El coro. En esta caso adapta una novela de Norman Lebrecht, que convierte en guión Jeffrey Caine, responsable de los libretos de El jardinero fiel –otra adaptación– o Exodus: Dioses y reyes, trama judía por excelencia, la bíblica historia de Moisés y el éxodo del pueblo de Israel. Girard acierta al crear intriga, y funciona la estructura narrativa de indagación sobre el paradero de Dovidl por parte de un Martin adulto, que le lleva a viajar a lugares diversos como Varsovia y Nueva York, y los recuerdos del pasado y de cómo se forjó la amistad de los dos protagonistas. Aunque hay algún momento más forzado, o del que se habría agradecido un mejor desarrollo –las mujeres en las vidas de ambos, apenas esbozadas, el otro músico polaco que perdió la cordura–, capta la atención del espectador, y se acepta el momento-revelación que tiene lugar la noche del concierto perdido, hay que decir que a partir de ese momento la película se eleva, con grandes momentos musicales. Y dejando espacio para las ideas de rechazo y aceptación de la voluntad de Dios ante las desgracias y el sufrimiento, siempre entretejidas en la historia del holocausto, el destino terrible de tantísimos judíos en los campos de exterminio como el de Treblinka. Los actores están muy bien, tanto en la versión adulta de sus personajes –Tim Roth y Clive Owen–, como en los que interpretan su infancia y adolescencia, estos absolutos desconocidos.

6/10
El catcher espía

2018 | The Catcher Was a Spy

Película basada en hechos reales, que a priori suenan a sugestivos, pero que al menos tal y como se desarrollan, resultan finalmente algo insulsos. El título original suena a juego de palabras, "The Catcher Was a Spy" se parece mucho a "The Catcher in the Rye", o sea "El guardián entre el centeno", la famosa novela de J.D. Salinger, con la que el film no tiene nada que ver. La trama sigue la trayectoria del enigmático jugador de béisbol Moe Berg, que durante la Segunda Guerra Mundial trabaja en el OSS, el servicio de inteligencia estadounidense, como espía, en una cuestión muy delicada, el desarrollo de la bomba atómica por parte de los alemanes, donde sería pieza clave el célebre físico ganador del premio Nobel Werner Heisenberg. A Berg le toca averiguar hasta que punto el científico tiene desarrollada la investigación, y su grado de cooperación con los nazis, pues en determinados supuestos, su misión sería asesinarle. El guión corre a cargo de Robert Rodat, a partir de la obra de Nicholas Dawidoff, lo que parecía una buena opción dada su experiencia en libretos de corte histórico como los de Salvar al soldado Ryan, El patriota, y más recientemente, Kursk. Pero se pone tanto el acento en la personalidad misteriosa de Berg –imposible saber si es homosexual o bisexual, y por qué parece incapaz de comprometerse o empatizar con alguien, sus alardes de intelectualidad acaban conformando una actitud impostada algo irritante– y en su cometido secreto –¿será capaz de intentar matar a alguien a sangre fría?–, que no se cubren las expectativas, el espectador acaba con la sensación de que le han estafado. También puede haber pesado  en el resultado final insatisfactorio la personalidad del director Ben Lewis, que escribió y dirigió Las sesiones, y a quien parecen interesar la psicología indescifrable y sexualmente ambigua de ciertos personajes. Sea como fuere, lo que se cuenta, o el magnífico reparto de actores en pequeños papeles, no bastan para dar suficiente consistencia y solidez a la historia, que se acerca a la nadería.

5/10
Peter y el dragón

2016 | Pete's Dragon

El pequeño Pete sobrevive a un accidente de automóvil en el que pierden la vida sus padres. Perdido en el bosque, se encuentra con un enorme dragón, que le ayudará a sobrevivir. Tras cinco años instalado con la criatura, fuera de la civilización, se encuentra con una niña, hija de una guardia forestal. En plena oleada de adaptaciones en imagen real de sus clásicos de animación, Walt Disney reinventa Pete’s Dragon, de 1977, que entonces se tradujo como Pedro y el dragón Elliot, que combinaba actores con un único personaje de dibujos, el ser verde, aquí recreado con modernos gráficos de ordenador. Tiene al frente al realizador David Lowery (En un lugar sin ley), también coautor de un guión que mantiene muy poco del original, básicamente los dos protagonistas. Además, se han suprimido todas las canciones. Cuenta con impresionantes localizaciones de Nueva Zelanda, aunque la acción transcurre en Estados Unidos, y se trata de un film positivo. Pero aunque parece tener como inspiración E.T., el extraterrestre, no se ha captado la sutilidad de Steven Spielberg, así que sus excesos de sentimentalismo y escenas de abrazos provocan que no consiga conmover como aquélla. Además, tras las potentes Maléfica y El libro de la selva, saben a poco las secuencias de este film, no dirigidas de forma brillante. El diseño de la criatura, que asemeja un dragón de peluche, no acaba de resultar convincente. Por su parte, los personajes son planos, excepto algunos que se salvan porque están interpretados por actores solventes, en concreto la guardia forestal (Bryce Dallas Howard), el padre de ésta (Robert Redford), su cuñado (Karl Urban) y el niño protagonista (el prometedor Oakes Fegley).

5/10
Negación

2016 | Denial

1996. La historiadora estadounidense Deborah Lipstadt, profesora de la Universidad de Emory y especializada en el holocausto judío en la II Guerra Mundial, es denunciada por difamación por el historiador británico David Irving. En sus escritos Lipstadt ha tachado a Irving de mentiroso, pues en sus trabajos éste niega el exterminio de judíos en Auschwitz. Lipstadt se sentará en el banquillo de los acusados en la corte londinense, pero tanto ella como sus abogados saben que el juicio va mucho más allá de un asunto personal de difamación e injurias. Más que defender a una persona, saben que está en juego la defensa de la realidad del Holocausto. El veterano director Mick Jackson (El guardaespaldas) narra los hechos que tuvieron lugar en torno al juicio entre ambos historiadores, a partir del propio libro de Deborah Lipstadt. El caso levantó mucha polvareda mediática, pero el guión de David Hare (Las horas, El lector) procura ceñirse únicamente y someramente a las relaciones de Lipstadt con sus abogados británicos y a sus intervenciones en la sala judicial. Se muestra con eficacia la magnitud de ese juicio, el nerviosismo que genera, pues una sentencia a favor del demandante (Irving), parecería justificar la aceptabilidad de la postura negacionista. En este sentido la película es clara y evita confusiones, lo cual se acentúa con una narración muy clásica desde el punto de vista visual. La trama de Negación puede parecer excesivamente leve, pero el resultado es muy interesante. Es cierto que apenas hay giros argumentales o grandes intervenciones en el estrado que deslumbren a la concurrencia. Todo se desarrolla de modo convencional, lo cual no significa rutinario, porque lo que se cuenta se ajusta a la realidad, de ahí su fuerza. En este sentido hay que agradecer pequeños detalles enriquecedores. Se muestra bien el estupor de la historiadora al saber que en el derecho británico es el demandado el que ha de probar su inocencia ante una acusación, algo que hiere su orgullo americano. A eso se suman las estrategias de su equipo de abogados, con las que ella no está de acuerdo, sus desencuentro con la comunidad judía británica, etc. Esas asperezas dan lugar a un convincente arco del personaje de Lipstadt, que Rachel Weisz interpreta con oficio. Pero en un film judicial de estas características todo el reparto debe estar perfecto y felizmente así ocurre, gracias a Tom Wilkinson en la piel del abogado Richard Rampton, y a un estupendo Timothy Spall en el difícil y poco honorable papel de Irving. Sus miradas, sus gestos, sus dudas y su credibilidad transmiten la importancia que tuvieron aquellos hechos.

6/10
Spotlight

2015 | Spotlight

Concienzuda reconstrucción de la investigación periodística llevada a cabo por el equipo Spotlight del Boston Globe y premiada con el Pulitzer, acerca de los casos de pederastia perpetrados por sacerdotes de la diócesis de Boston, y manejados torpemente por la jerarquía, que quiso evitar el escándalo promoviendo acuerdos extrajudiciales y conformándose con cambiar de destino pastoral a los implicados. El film maneja material muy sensible, tanto para las víctimas y sus allegados, como para los fieles católicos. Y su mérito es hacer honor al título, poner el foco de luz en un punto, la profesionalidad con que se llevó a cabo la investigación, siendo rigurosos en la exposición de los hechos sin pretender convertir en superhéroes a los protagonistas, ni arrastrar por el lodo a los culpables, lo sucedido resulta suficientemente elocuente. No hay espacio para recrearse en los detalles sórdidos de los abusos –se dan las pinceladas justas–, ni para los trazos toscos de los encubridores, una tentación en la que habría resultado muy fácil caer. Ni siquiera se cae en el manido recurso de incluir pasajes de ceremonias religiosas que subrayen la posible doble moral. En tal sentido Spotlight se encuadra en la tradición de títulos modélicos en el subgénero del drama periodístico como Todos los hombres del presidente. Presenta un guión sólido, obra del propio director, Tom McCarthy, y de Josh Singer, que abordó el tema del WikiLeaks en El quinto poder. McCarthy no fuerza las cosas. El trabajo de los periodistas consiste en entrevistar a personas, llegar a fuentes que confirmen los hechos, manejar la documentación, cotejar datos. Un montaje dinámico, e incluso las carreras de Mike Rezendes para llegar al juzgado, no son óbice para que la narración sea en general tranquila y clarificadora, se evita una trama embarullada y difícil de seguir. Y se señala el background de estos chicos de la prensa, la condición judía de Martin Baron, recién incorporado editor del Globe, que impulsa la investigación, o la de católicos no practicantes de los componentes del equipo Spotlight. Sin ocultar sus errores, incluida la posible culpa en no haber abierto antes los ojos a los crímenes de los que eran víctimas los más débiles, los niños. Somos testigos del desequilibro psíquico, mayor o menor, de éstas ya adultos, e incluso de uno de sus depredadores. O las actitudes bienintencionadas pero erradas de no armar escándalo de los que sabían y callaban. Una cuestión importante que aborda el film es la quiebra de confianza que sufre la Iglesia por el modo en que maneja el caso. En tal sentido está lleno de fuerza un pasaje protagonizado por Mark Ruffalo –Rezendes–, en que confiesa haber abandonado la práctica religiosa, como tantos, en la juventud, pero que siempre había albergado la idea de regresar algún día, y cómo los hechos investigados han roto tal añoranza. Es la misma pena del breve plano de la piadosa Nana leyendo el Globe. De algún modo se señala lo fácilmente que se pueden quebrar ciertos lazos de vinculación a la Iglesia si éstos se encuentran ya debilitados, cuando se produce el escándalo. Como cabe imaginar, el cardenal Bernard Law queda malparado por su actitud encubridora. Aunque lo más discutible del film es la inclusión en off –una voz telefónica– de las opiniones de un ex cura casado psiquiatra, A.W. Richard Sipe, que achaca al celibato sacerdotal los crímenes sexuales ocurridos, una relación causa-efecto que parece bastante insostenible, o como mínimo, simplista. Spotlight es de esas películas que merecería un premio a su reparto al completo, los actores tienen la suerte de que sus personajes están muy bien trazados en el guión con unos pocos rasgos, y ellos hacen el resto. Con carácter, pero no arrogantes, están estupendos Mark Ruffalo, Michael Keaton, Brian d'Arcy James, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery y Stanley Tucci, más otros secundarios desconocidos y harto eficaces.

7/10
Maps to the Stars

2014 | Maps to the Stars

Ácida y estrambótica mirada al mundo del cine servida por un experto en películas de atmósfera malsana, el canadiense David Cronenberg, que maneja un guión de Bruce Wagner, personaje de irregular carrera como guionista, director, productor e incluso ocasional actor. El título, más o menos irónico y de doble sentido, alude a los mapas para turistas que permiten teóricamente saber donde viven o vivieron en Hollywood las grandes estrellas de cine. Por un lado seguimos a la popular y rarita actriz Havana Segrand, sobre la que siempre ha pesado la sombra de su madre actriz, que murió en un incendio; y que acoge como ayudante a la recién llegada a Hollywood Agatha, recomendada por Carrie Fisher, que la conoció en Twitter. Por otro lado tenemos a una familia de cine, los Weiss, con el insoportable actor adolescente Benjie, y sus padres Stafford, escritor, y Christina, algo parecido a una agente de Benjie. A medida que los conocemos sabremos que Agatha es la hermana de Benjie, y que ambos son hijos del incesto, Stafford y Christina son hermanos. Verdaderamente lo que se nos cuenta en Maps to the Stars no logra interesar demasiado, se reduce a una broma hueca. En otras ocasiones el retorcido Cronenberg nos ha sumergido en los demonios ocultos del ser humano, y al menos lograba perturbarnos, nos recordaba que todos albergamos dentro un lado oscuro, egoísta y desagradable, al que a veces concedemos desacertadamente el control, con imprevisibles consecuencias. Su intención de hacer lo mismo en ese subgénero de cine dentro del cine no logra dar con el tono, sus personajes no despiertan empatía, a pesar del lustroso reparto donde las mejores composiciones son para Julianne Moore y Mia Wasikowska. La humorada negra no tiene maldita la gracia, ocurrencias como la de un niño que "ve muertos" –¿un chiste, que justifica la presencia de Olivia Williams, que actuaba en El sexto sentido?– no se entienden, tampoco la ocurrencia incestuosa. Y cuando llega la violencia desagradable –que llega, son cosas del carácter de Cronenberg, no puede evitarlo, como el escorpión–, el asesinato a Oscarazo –u otro premio contundente y pesado– limpio, deja al espectador absolutamente atónito.

4/10
El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

2014 | The Hobbit: The Battle of the Five Armies

Broche de oro para la trilogía de Peter Jackson basada en la novela de J.R.R. Tolkien, un gran logro fílmico más allá de la realidad de que este cuento no posee la misma entidad de El Señor de los Anillos, por mucho que el director y sus tres coguionistas se empeñen esmeradamente en la tarea. Smaug, el dragón, dispuesto a asolar la Ciudad del Lago, no es el mayor de los problemas que amenazan a la Tierra Media, pues el enano Thorin Escudo de Roble está cegado por las riquezas que encierra la montaña de Erebor, y está dispuesto a defenderlas con las armas de elfos y hombres, antes que compartir con ellos lo que es justo. Un ejército de orcos y la amenaza en la sombra de Sauron abrirá los ojos a unos y otros, y no tendrá parte pequeña en el nuevo enfoque de la situación un mediano que solía vivir cómodo en un agujero, llamado Bilbo Bolsón. Un guión bien trenzado, donde la ambición del oro ocupa el lugar que en El Señor de los Anillos tenía el atractivo fatal del Anillo Único, y en que la amistad, el amor, y el aprecio del hogar son poderosas razones por las que actuar con espíritu de sacrificio, es plasmado en vistosas imágenes por el director neozelandés, que imprime un formidable aire épico a las escenas de la gran batalla, incluidos los duelos individuales, verdaderamente sobrecogedores y de enorme fuerza visual. Jackson, Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro tienen el mérito de conjugar una acción trepidante, cuyo desarrollo se entiende perfectamente, con un buen perfilado de los personajes, donde destacan Martin Freeman y Richard Armitage, las escenas que comparten como Bilbo y Thorin tienen fuerza, bien bañadas por la humanidad que puede desprender una simple bellota encerrada en una mano. Las diferencias entre elfos, enanos y hombres se dibujan bien, con la cabezonería de no ceder un ápice en las respectivas posiciones, e incluso la subtrama del inventado triángulo amoroso de la elfa Tauriel, que implica a otro elfo y a un enano y supone un claro riesgo, se resuelve bien. Se incluye algún desahogo humorístico con el traicionero Alfrid, y Jackson se permite algún momento de diversión con el bestiario de criaturas malignas, aunque es el tono épico con apuntes de entrañable camaradería lo que domina. Una vez alcanzado el momento climático, el epílogo en la Comarca, y el enlace con lo que contará El Señor de los Anillos, están bien concebidos.

7/10
Rosewater

2014 | Rosewater

El lobo de Wall Street

2013 | The Wolf of Wall Street

La trayectoria real del corredor de bolsa Jordan Belfort, desde sus inicios como principiante en Wall Street, cuando está casado con una sencilla peluquera, hasta el momento en que alcanza la cúspide del poder, la riqueza y el placer, al precio de una vida desquiciada y sin principios, y del acoso del FBI. Enseguida su entrada en el mundo profesional supone una inmersión en la depravación moral, a partir de las lecciones que le imparten sus superiores sobre su trabajo y los -a su entender-, necesarios hábitos sexuales y de consumo de drogas para no perder el paso en la vertiginosa actividad de compraventa de acciones. Lo que parece un bache en su andadura laboral se convertirá en la construcción de un imperio gracias a la venta de activos de muy dudoso valor, primero a incautos paletos, luego a gente adinerada que puede permitirse el lujo de perder dinero. Martin Scorsese adapta las memorias de Belfort, convertidas en guión por Terence Winter, uno de los responsables de la gangsteril serie televisiva Los Soprano, que colaboró luego con el italoamericano en Boardwalk Empire, también centrada en el mundo criminal y de los políticos corruptos. Lo hace con tono de comedia esperpéntica muy pasada de vueltas y no exenta de cinismo, usando la voz en off de Belfort al modo en que lo ha hecho en tantas ocasiones a lo largo de su filmografía, de un modo especial en Uno de los nuestros, con la que mantiene no pocos puntos de conexión, con su atractivo reparto de múltiples personajes, lo dinámico de la narración, las canciones de la banda sonora, y también con en el modo en que finalmente se resuelven –es un decir– las cosas. Sorprende la larga duración de la cinta, tres horas, con muchos paisajes reiterativos, que no hacen más que ofrecer más de lo mismo, en forma de discursos estimulantes para empleados, engaños a compradores codiciosos, desmadres orgiásticos mostrados muy gráficamente y subidones procurados con el recurso a la droga. De un algún modo Scorsese conecta con el discurso de otras cintas de su filmografía en que muestra el lado feo de América, el capitalismo insolidario y egocéntrico llevado hasta sus últimas consecuencias, donde en realidad nada importa, más allá de satisfacer las pulsiones más primarias. Por supuesto, el italoamericano es un gran virtuoso, las imágenes y el ritmo muestran en bastantes ocasiones el poderío que le conocemos a este astuto prestidigitador, lo que no impide que acabe produciendo finalmente hastío. En su momento el Gordon Gekko de Wall Street de Oliver Stone –citado en un momento del film– se convirtió en referente popular de aspirantes a yuppies, para sorpresa de propios y extraños. Resulta difícil pensar –aunque nunca se sabe– que pueda ocurrir lo mismo con El lobo de Wall Street, más en tiempos de crisis en que se estrena el film, algo posteriores a los hechos narrados, donde los productos financieros y sus creadores se miran con lógica desconfianza y repulsa. El personaje encarnado por Leonardo DiCaprio resulta tremendamente antipático, sólo piensa en sí mismo y su supervivencia, incluso su familia no parece tener una entidad mayor que otra cualquiera de sus posesiones, como su yate de recreo. Por supuesto la amistad y la lealtad no existen en su mundo de “lobos”, los otros depredadores son en el mejor de los casos socios útiles y compañeros de francachelas. Poco hay en Belfort del granuja impresentable y nada modélico, al que, no se sabe por qué, se le acaba mirando con indulgencia, el personaje es odioso, patéticamente odioso. A Scorsese no le van las narraciones con advertencias morales, muestra al emperador desnudo pero no hay ni un amago de cómo volver a vestirle para que recupere su dignidad. Quien busque moralejas o alguna indicación de cuál es el camino a emprender cara a la redención, puede seguramente esperar sentado largo tiempo. Ya que le hemos citado, podemos decir que el modo de presentar las cosas de Scorsese recuerda un tanto a Salvajes, de Oliver Stone: de algún modo se pinta un mundo frenético de delincuencia criminal, el espectador participa en un adrenalítico viaje de puras sensaciones, pero al final no queda nada. Como mucho, una sensación de que ‘éste no es el camino’, pero la alternativa, viajar oliendo a sudor en el metro, la experiencia del agente del FBI, no resulta mucho más atractiva.

6/10
Jimmy P.

2013 | Jimmy P.

Jimmy Picard, soldado norteamericano de raza india, es llevado a un hospital tras sufrir un percance en la II Guerra Mundial, por el cual sufre con frecuencia tan agudos dolores de cabeza que no le permiten llevar una vida normal. En el centro médico pronto lo trasladan a la zona de enfermos psíquicos graves, aunque fisiológicamente parece no sufrir ninguna lesión cerebral. Para seguir su caso, el equipo médico solicitará lo servicios de Georges Deveraux un doctor de origen húngaro, que vive en París y que es experto en antropología y en nuevos métodos de psicoterapia. El director francés Arnaud Desplechin (Un cuento de Navidad) se inspira en el libro “Realidad y sueño” de Georges Deveraux, cuya publicación data de 1951, para narrar un caso clínico real que supone toda una avanzadilla para la psiquiatría de los años 50, una época en que los métodos del psicoanálisis y la logoterapia empezaban a encontrar fundamentos sólidos en el mundo de la medicina mental, sobre todo en una Europa cada vez más materialista. En realidad, el film viene a ser prácticamente la traslación a la pantalla de las sesiones entre paciente y doctor, a la luz de las cuales empieza a mostrarse la historia de Jimmy P., un hombre con un pasado afectivo traumático que ha hecho mella en su sensibilidad. El film en este sentido sienta las bases de la psiquiatría moderna, cuando el paciente ha dejado de ser pura materia para convertirse en un “alma sufriente” –como se dice en el film–, que para su curación quizá necesite más la comprensión y aceptación personal que un puñado de frascos de pastillas. Jimmy P. tiene su interés por el tema que trata y por reflejar un momento de la historia médica, pero desde el punto de vista narrativo tiene carencias que rebajan el resultado. Hay mucha “planicie” en la trama y el giro o el cambio de ritmo que se espera nunca llega. Además los episodios del pasado del protagonista se cuentan de modo abrupto, bailan los personajes, los nombres, y el propio Jimmy P. nunca resulta cercano, aunque le entendamos. Tampoco el excéntrico Deveraux está totalmente logrado. Se dejan muchos cabos sueltos, más allá de su innegable exotismo, de cierta relación amorosa o de ese interés por etiquetar a la religión al menos como sospechosa de culpabilidad de la inestabilidad mental. Visto lo cual, lo mejor del film acaba siendo el trabajo de sus dos actores principales, formidables ambos, tanto el agónico paciente Benicio del Toro, como el expresivo doctor Mathieu Amalric.  

5/10
El hobbit: La desolación de Smaug

2013 | The Hobbit: The Desolation of Smaug

Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.

7/10
Cosmópolis

2012 | Cosmopolis

Nueva York, época convulsa. El capitalismo no vive sus mejores momentos, y la vida de los que se han enriquecido con el sistema corre serio peligro. Es el caso del preboste Eric Packer, joven que se mueve en la cúspide del poder, y que decide recorrer la ciudad de punta a punta en su larga limusina blanca, con intención de procurarse un corte de pelo. En el lento trayecto -una visita presidencial, un entierro y otros múltiples eventos- departe con unos y otros, y hace diversos altos en el camino. Adaptación de la novela homónima de Tom DeLillo, el propio David Cronenberg ha escrito en solitario el guión de Cosmópolis, además de dirigir. Aunque hay ideas que visualmente dan juego -la limusina como una especie de burbuja insonorizada, donde el protagonista se aísla de lo que ocurre afuera, en el mundo-, lo cierto es que Cronenberg se equivoca manteniendo los largos y afectados intercambios verbales entre los personajes, prácticamente calcados de la obra de DeLillo, que agotan a pesar de su aparente brillantez, la sensación de que son pronunciados como si se estuvieran definiendo grandes verdades universales sobre las que se sostiene el mundo acaba resultando ridícula. Parece claro que la elección de un correctito Robert Pattinson en el papel principal tiene subtexto, Cronenberg nos estaría describiendo en Cosmópolis a un arrogante "vampiro" capitalista que chupa la sangre al mundo, que está entregado a las pompas del poder y el dinero, y se mueve por pulsiones sexuales recurriendo a una violencia fría y brutal cuando lo estima necesario. El resto de personajes son absolutamente episódicos, da pena ver a Juliette Binoche en un papelito sin interés, por citar un ejemplo. El cineasta canadiense imprime a Cosmópolis una atmósfera malsana y una frialdad gélida tan típicas en su filmografía, aunque aquí la limusina no llega a jugar el papel perverso de los autómoviles de Crash (1996). A la hora de describir a un Packer banal y decadente, Cronenberg no puede evitar incluir alguna de esas escenas repulsivas que tanto le gustan, como el momento en que le da por dispararse en la propia mano.

4/10
El hobbit: Un viaje inesperado

2012 | The Hobbit: an Unexpected Journey

Bilbo Bolsón es un hobbit de la Comarca, que como todos los suyos ama la vida hogareña, las fiestas y los amigos, la paz y la tranquilidad. Pero un día llama a su puerta el mago Gandalf, que para Bilbo es sólo un recuerdo de la infancia, el tipo que organizaba en el solsticio de verano unos magníficos fuegos artificiales. Hombre sabio que escudriña en el interior de las personas, cree que Bilbo es justo el hombre que necesitan trece enanos liderados por Thorin Escudo de Roble, quienes, despojados tiempo atrás por el dragón Smaug y los trasgos de todo lo suyo, vagan sin poder llamar a ningún sitio su hogar. En efecto, los trece enanos planean viajar a la Montaña Solitaria para recuperar sus antiguas posesiones, actualmente en poder de Smaug. Se ha hecho esperar la adaptación de “El hobbit”, la primera obra de J.R.R. Tolkien situada antes de los acontecimientos de “El Señor de los Anillos”, convertida en trilogía de películas dirigidas por el neozelandés Peter Jackson. Aquí, tras amagar con confiar la dirección a Guillermo del Toro, finalmente el mexicano figura como coguionista con el propio Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh, poniéndose él finalmente detrás de la cámara. Si “El Señor de los Anillos” daba claramente para tres películas, e incluso para seis, se hacía necesario suprimir pasajes de la obra de Tolkien, aquí claramente la decisión de entregar tres filmes se antoja exagerada y descaradamente comercial, lo que obliga a estirar las escenas de acción, batallas muy espectaculares y bien rodadas, pero que apabullan. Ello más la invitación a personajes de “El Señor de los Anillos” que no aparecen en “El hobbit” de Tolkien, pero que aquí tienen su papel, medianamente justificado. Dicho lo anterior, y pese a que el film se hace largo, hay que reconocer que El hobbit: un viaje inesperado es, además de un gran espectáculo donde al carácter de cuento se le aplican proporciones épicas de gran “scope” en muchos pasajes, una película fiel a Tolkien en lo esencial. El amor por el hogar, dulce hogar; el perdón a los enemigos, mayor muestra de coraje que rebanarles el pescuezo; el heroísmo cotidiano y salido del corazón de los pequeños –¿o habría que decir “medianos”?–, de mayor valor que los combates vistosos guiados por la furia. Estos elementos conceden gran parte de su grandeza al film, al igual que los divertidos momentos humorísticos, bien trenzados. Aunque muchos espectadores se quedarán sobre todo en los magníficos paisajes neozelandeses, las criaturas como orcos, trasgos y águilas, o lo que se esconde en las entrañas de la Tierra, al final lo que cuenta son las emociones que transmiten los personajes, bien presentes en los intercambios entre Gandalf y Bilbo, Bilbo y los enanos, en particular Thorin, o Gandalf y cierta dama élfica, y, por supuesto, Bilbo y Gollum. Martin Freeman como Bilbo se revela una magnífica elección para el papel protagonista.

7/10
Un método peligroso

2011 | A Dangerous Method

1904. El psiquiatra Carl Jung, inspirado por las enseñanzas del vienés Sigmund Freud, aplica el psicoanálisis en Zurich a su muy trastornada paciente rusa Sabina Spielrein. Logrará avances para su curación, sacando a la luz sus oscuros traumas sexuales, pero al precio de implicarse en una relación íntima con Sabina, con el agravante de que él es un hombre casado y padre de familia. Además su deseo de humanizar y espiritualizar el psicoanálisis chocará frontalmente con Freud, dando pie a un creciente distanciamiento. Las razones ocultas y malsanas que a veces explican el comportamiento humano configuran sin duda el grueso de la filmografía de David Cronenberg. Por ello no extraña que el cineasta canadiense se haya visto atraído por la obra de teatro "The Talking Cure" de Christopher Hampton, quien, interesado por el nacimiento y evolución del psicoanálisis se documentó profusamente sobre la relación entre Sigmund Freud –el padre de esta metodología clínica–, Carl Jung –el discípulo que finalmente decide transitar sendas que no agradan al maestro–, y Sabine Spielrein –paciente estudiante de medicina, que también acabará siendo una erudita psiaconalista–. Hampton adapta su propia obra, y trenza bien temas, caracterización de personajes y los lazos que les unen. Al trío de caracteres ya mentado conviene añadir, aunque su peso es menor, el de Otto Gross, un psiquiatra internado que empuja a Jung metafóricamente al abismo, y el de Emma, la esposa de Jung. Aunque la película resulta un tanto desoladora al mostrar al desnudo –metafóricamente de nuevo, aunque no falten escenas escabrosas– a los personajes, hay que reconocer un esfuerzo de objetividad del que el título es muy expresivo. Sumergirse en la intimidad sexual de las personas, aunque sea para ayudar como médico o para hacer avanzar la ciencia como investigador, puede producir trastornos en los "curadores", resulta difícil en tal tesitura mantener el equilibrio mental y la necesaria distancia. Resultan muy interesantes planteamientos como el del maestro encerrado en su torre de marfil, que no se deja aleccionar por nadie, sólo desea seguidores sumisos que vayan por donde él indica; o el del médico al que un planteamiento puramente materialista no le basta, las personas no son simples objetos de estudio científico, existe en todo hombre un anhelo de trascendencia. Los actores hacen bien su trabajo, aunque a ratos pueden parecer algo monolíticos –Viggo Mortensen como Freud– o cansar con sus tics nerviosos –Keira Knightley como Sabina–; en cualquier caso logran expresar los dramas internos, sus desgarramientos intensificados por el esfuerzo que hacen para racionalizarlos.

6/10
La invención de Hugo

2011 | Hugo Cabret

París, tras la Primera Guerra Mundial. El pequeño Hugo Cabret, que ha heredado de su padre el gusto por los inventos, se ha quedado huérfano. Y tras desaparecer su viejo tío borrachín, que se ocupaba del mantenimiento del reloj de la estación de tren, vive solo en la torre, junto a la complicada maquinaria que ayuda a marcar las horas, sin que nadie lo sepa. Toda su ilusión es poner en marcha un autómata que andaba reparando su padre, y que cree que le ayudará a dar un sentido a su vida. Le ayudará Isabelle, que siempre ha deseado vivir una ventura, y se encuentra bajo la tutela de sus padrinos Georges y Jeanne. El viejo Georges regenta una tienda de juguetes mecánicos, de la que de vez en cuando Hugo birla piezas, y está amargado por algún suceso indeterminado del pasado. Imaginativa adaptación de un libro infantil de Brian Selznick -pariente del mítico productor David O. Selznick-, con guión de John Logan, que ya había colaborado con Martin Scorsese en El aviador. Por fin el director italoamericano entrega una película infantil disfrutable por pequeños y grandes –no nos parece que el “ladrillo” Kundun entre en las categorías de “infantil” y “disfrutable”–, su historia de un huérfano al que intenta capturar el lisiado y cuadriculado inspector de la estación, que trata de resolver un enigma atravesando mil aventuras en compañía de una amiga, con la moraleja de encontrar el propio sitio en el mundo, arreglando lo que está roto, está perfectamente servida. Nunca es ñoña y desprende emociones genuinas, tiene magia y el encanto de un relato de Charles Dickens. Además Scorsese asume con La invención de Hugo el reto de rodar una película en 3D, y lo hace con brillantez, sacando todo el partido al formato, de modo que la deslumbrante imaginería –maravilloso diseño de producción de Dante Ferretti– luce en todo su esplendor, el apartado visual del que es responsable el director de fotografía Robert Richardson resulta deslumbrante, y la música de Howard Shore acompaña muy bien. El cineasta se suma al selecto grupo de colegas –James Cameron, Wim Wenders, Werner Herzog...– que sí saben utilizar la tridimensionalidad en sus historias, lo suyo no es la simple excusa de otros para que la productora haga más “caja”. Destaca el partido que se saca al tren que quiere salirse de la pantalla, guiño a los Lumière, pero también en los planos picados y contrapicados, e incluso en algunos primeros planos, y ello de un modo nada artificial, justificado por lo que se está contando. El ritmo es muy dinámico, no en balde colabora por enésima vez con Scorsese en el capítulo de montaje Thelma Schoonmaker Scorsese es un estudioso del cine, que ha publicado libros y hecho documentales para llamar la atención sobre los grandes maestros del Séptimo Arte, desconocidos con demasiada frecuencia por el gran público. Ahora suma a tal faceta este film que rescata a grandes genios del cine mudo del olvido, ahí está presente como personaje el gran mago y pionero del cine francés, Georges Méliès, a cuyos logros se rinde homenaje, pero también, aparte de los mentados hermanos Lumière, Harold Lloyd, Charles Chaplin, etc. Una magnífica pedagogía de los orígenes del cine, en forma de entrañable película familiar. Acierta el director en el reparto de La invención de Hugo. Los chavales protagonistas resultan encantadores, mientras que Ben Kingsley, que ya hizo a un eficaz Faggins en el Oliver Twist (2005) de Roman Polanski, encaja muy bien como el cascarrabias Georges. No es cuestión de hacer aquí el repaso completo de los actores secundarios, pero merece la pena destacar las composiciones de Sacha Baron Cohen y Emily Mortimer, su delicada historia de amor da pie a un par de escenas memorables. Puestos a poner un “pero” al film, podemos decir que el secreto del estado de decaimiento de Georges no encuentra una explicación plenamente satisfactoria, uno esperaba algo de más calado. Pero en fin, como decía Billy Wilder, “nadie es perfecto”.

8/10
Eclipse

2010 | Eclipse

Adaptación de la novela homónima de Stephenie Meyer, tercera entrega de la saga vampírico-romántico iniciada con Crepúsculo, convertida por los adolescentes en uno de los mayores fenómenos de masas del siglo XXI. Summit Entertainment, productora de las películas, parece seguir la premisa de reclutar directores de prestigio para cada entrega, por lo que la primera la dirigió Catherine Hardwicke (Thirteen), la segunda Chris Weitz (Un niño grande) y en espera de que cierre la serie Bill Condon (Dreamgirls), en esta ocasión han recurrido a David Slade, responsable de la impactante Hard Candy, también protagonizada por una adolescente. En esta ocasión, Edward detecta gracias a su olfato que un vampiro desconocido ha estado en casa de Bella. Detrás de todo adivina a la vampiresa Victoria, cuyo amado murió a manos de Edward, y que ha organizado para vengarse a un ejército de neófitos, vampiros recién convertidos y por ello más salvajes que el resto. Jacob y el resto de lobos se ofrecen para aliarse con sus enemigos vampiros, con tal de proteger a Bella y frenar a Victoria y sus aliados, a punto de llegar. El principal problema de Eclipse es que no aporta nada a sus predecesoras. Los personajes no evolucionan lo más mínimo, ni ocurre nada decisivo, por lo que un espectador que pasara del film anterior al próximo no notaría nada. Slade aporta un poco de violencia –marca de la casa–, pues aunque está todo controlado, hay descabezamientos que sorprenden teniendo en cuenta que las predecesoras eran más comedidas. Y ha desaparecido la sutilidad con la que se transmitía el mensaje proautocontrol en las relaciones amorosas, a través de una lograda metáfora del vampirismo como representación de la sexualidad. En esta ocasión se explica claramente, por si alguien no lo había entendido. Fichar a actrices con posibilidades como Bryce Dallas Howard y Dakota Fanning resulta bastante absurdo, pues apenas aparecen en pantalla. Por lo demás, resulta un tanto repetitivo que Bella siga debatiéndose entre el vampiro y el hombre lobo, y que Taylor Lautner continúe descamisándose. Hasta parece que este tema se lo toman a broma, pues Edward Cullen llega a decir: “¿Este tío no tiene camisa?”. A veces se excede en diálogos edulcorados, y algún momento roza peligrosamente el ridículo, como la irrupción del hombre lobo en la tienda de campaña de Bella y Edward para ofrecerse a abrazarla a ella y darle calor en el lecho en esa gélida noche, ya que el vampiro está frío. Pero adapta con la suficiente fidelidad el libro, por lo que gustará a los fans, y además repite como director de fotografía el español Javier Aguirresarobe, que logra imágenes sugerentes, sobre todo de los bosques. Lo fundamental es que su reivindicación del romanticismo a la antigua aporta algo de fondo, y no viene mal que se transmita a la joven audiencia, dados los tiempos que corren. Aboga por el compromiso y el matrimonio con tanta frescura, que dará que pensar a la audiencia ‘teen’.

4/10
La duda

2008 | Doubt

Años 60. Una escuela en el Bronx neoyorquino. La regentan unas religiosas dirigidas por la hermana Aloysius, una mujer severa, a la que temen todos los chicos, e incluso sus monjas, a los que trata de encauzar por la ortodoxia más rigurosa. La hermana James sabe que ella es joven y algo inexperta, pero no puede por menos de desaprobar tanto rigor, y ella querría estar más cerca de los alumnos. Por ello simpatiza con el capellán del colegio, el padre Flynn, que sabe congeniar con los muchachos, y ofrece homilías diferentes, que dan que pensar. En cambio, la hermana Aloysius desaprueba esa tendencia a contemporizar de Flynn, lo que la predispone a sospechar lo peor del sacerdote, cuando una serie de extraños indicios apuntan a que podría haber abusado de Donald, un chico negro que no acaba de adaptarse. Adaptación de la obra teatral de John Patrick Shanley, triunfadora en los Tony en 2005, a cargo del propio autor, que ha hecho la adaptación a la pantalla, además de dirigir el film. Shanley evita que el origen teatral sea demasiado evidente aireando la narración por el Bronx, y con escenas tan plásticas como la del sermón sobre el chismorreo. La trama se inspira en los tristes escándalos de abusos sexuales de parte del clero católico en Estados Unidos, sacados a la luz en los últimos años. Y pivota alrededor de apenas cuatro personajes y de conceptos tan potentes como la duda, la presunción de inocencia, la inhibición a la hora de actuar, el miedo a salir escaldados, la rectitud de intención ante las propias acciones. En ese sentido, Shanley ha armado un drama de interés, que permite construir personajes de entidad e indagar en su compleja maraña de sentimientos e inclinaciones. Lo que permite el lucimiento de los actores, estupendos Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams y Viola Davis. Si el cuadro logra el deseado equilibrio, es discutible. Pero hay un esfuerzo por abordar el tema con seriedad, evitando simplismos o enfoques panfletarios. Este punto –si se nos permite el juego de palabras– está fuera de toda duda. Una pega que presenta el film, es lo poco católico que parece. De acuerdo, hay monjas, sacerdotes y monseñores, iglesias y sacristías, el vino de misa escamoteado, alusiones a la confesión. Y se plantean dilemas morales. Pero llama la atención lo poco piadosos que son los personajes, o detalles como la omisión de referencias a las escrituras en la homilía dominical, hasta el nombre de Jesús brilla por su ausencia a lo largo del metraje. Parece que Shanley se educó en una escuela católica, e incluso dedica su film a una religiosa que conoció allí. Pero la sensación es de una visión voluntariosa de los ambientes católicos, pero pobre e incompleta, e incluso artificial, véase el contraste entre la silenciosa comida de las monjas, y las risotadas de los amigos sacerdotes, algo poco creíble. Pero yendo al meollo argumental, hay que decir que el cineasta sabe montar bien el mecanismo de dudas e intercambios verbales entre los personajes, y juega bien con el deseo de conocer la verdad del espectador, artificio que logra mantener el interés. El riesgo es que este espectador desea que le satisfagan las dudas creadas, y en este sentido la resolución puede desconcertar, aunque se intente explicar por una coherencia exigida por el tema central de la duda que reconcome. En cualquier caso el director subraya la imposibilidad de conocer lo que hay dentro del corazón de cada persona, allí sólo tienen acceso Dios y esa misma persona. Shanley parece querer denunciar una posición de inferioridad de la mujer en la Iglesia. Así, es significativo el momento en que el padre Flynn ocupa la silla de la hermana Aloysius en su mismo despacho, como subrayando su posición superior. En fin, late la vieja cuestión del sacerdocio femenino, imposible entre los católicos, y que algunos interpretan como síntoma de una organización machista. Curiosamente, la película viene a demostrar que las mujeres mandan, de otra forma; en definitiva, lo que importa es la superioridad moral y no la del cargo, en el fondo unos y otras están para servir a todos los fieles. La cuestión de la posición de la mujer en la sociedad también está bien presente en la terrible escena que comparten la hermana Aloysius y la madre del chico que podría haber sufrido abusos, donde salen a la luz la violencia doméstica, y los carros y carretas que puede alguien llegar a tragar para salir adelante.

6/10
Mimzy. Más allá de la imaginación

2007 | The Last Mimzy

Una conocida cadena de hamburgueserías financió un film titulado Mi amigo Mac, que fusilaba la trama de E.T., el extraterrestre, con la novedad de que el extraterrestre protagonista era capaz de recuperar sus energías, cuando consumía comida de uno de los restaurantes de la empresa patrocinadora. Ahora se repite la jugada con esta cinta familiar, claramente sufragada por una empresa fabricante de los procesadores con que funciona el peluche que da título al film. La trama, basada en The Last Mimzy, un cuento de Lewis Padgett, imita al milímetro el esquema de la citada E.T., pero con un conejo de peluche. El conejo es Mimzy, que aparece dentro de una caja que encuentran casualmente dos hermanos, Emma y Noah, en la playa. Desde ese momento, Emma lleva siempre consigo a Mimzy, que según ella le enseña cosas, y que puede incluso hacer que la niña vuele. Su hermano se entretiene con otros objetos extraños que también contenía la caja. Éstos provocan un apagón en toda la ciudad, lo que atrae la atención de las autoridades, que deciden investigar el asunto. El cineasta Robert Shaye es un veterano productor ejecutivo de títulos como La brújula dorada, que también introducía muchos elementos fantásticos que no conseguían interesar lo más mínimo al espectador. Funciona mucho mejor esta otra cinta, porque se centra en la descripción de los personajes. Éste es el principal acierto del correcto guión de Toby Emmerich (Frequency) y Bruce Joel Rubin, oscarizado por Ghost.  Los dos niños protagonistas tienen talento, y están secundados por veteranos notorios, como Timothy Hutton, Michael Clarke Duncan y Joely Richardson.  Además, el film contiene un sano mensaje ecológico, que advierte de la necesidad de cuidar el planeta. Se disculpa parcialmente su falta de originalidad y que abusa de la filosofía budista, lo que llega a resultar cansino. 

4/10
Promesas del Este

2007 | Eastern Promises

Una constante del cine del canadiense David Cronenberg es la violencia morbosa, que busca conscientemente herir al espectador. Esta película de mafiosos rusos en Londres reincide en la cuestión, con dos cuellos rebanados y una terrible pelea de Viggo Mortensen desnudo en unos baños públicos. El film cuenta cómo una adolescente embarazada, Tatiana, llega sangrando al hospital donde Anna, de origen ruso, trabaja como comadrona. Allí se salva al bebé, una niña, pero la madre muere. Eso sí, deja un diario que revela su triste historia como prostituta. Una sórdida violación llevada a cabo por el jefe de una de las mafias rusas, y el trabajo de “conductor” de Nikolai, un tipo ambiguo que parece querer prosperar en la mafia, son algunos de los hilos que configuran la trama firmada por Steven Knight, un cuadro sobre las ilusiones truncadas, la trata de blancas jovencitas y la violencia salvaje del crimen organizado. Sólo la inocencia de la recién nacida puede traer algo de luz a cuadro tan oscuro, tenebroso, sórdido... Pero de ahí a producirse una deseable redención hay mucho camino que recorrer, lo que Cronenberg no hace. Hay un gran reparto de nombres conocidos, Viggo Mortensen, Naomi Watts, Armin Mueller-Stahl, Vincent Cassel, y una buena factura visual. Pero no es una película genial. Interesan algunos elementos, como esa especie de triángulo mafioso que conforman el jefe de la familia (Mueller-Stahl), su hijo (Cassel) y el “conductor” (Mortensen), que puede retrotraer a la saga de El padrino –el hijo que decepciona, el “hijo” (no lo es en realidad), que sí responde a las expectativas, pero que no es exactamente lo que parece ser, no pertenece del todo a ese mundo mafioso–, o a títulos como Camino a la perdición, ya de hecho Una historia de violencia bebía de cierta influencia de cómic. El diario es una buena excusa argumental para plantear los conflictos, y Naomi Watts, con el ambiente de su casa familiar, pone la nota humana por su preocupación por el bebé, con una interpretación muy matizada.

6/10
Infiltrados

2006 | The Departed

Cuatro años después de que Wai Keung Lau y Siu Fai Mak sorprendieran con el magnífico thriller hongkonita Juego sucio (2002), Martin Scorsese entrega un brillante remake. Ciertamente la historia le viene al pelo, como le hizo ver un avispado Leonardo DiCaprio, transformado en actor fetiche del cineasta –antes hicieron juntos Gangs of New York y El aviador–, heredero del Robert De Niro de antaño, y quien además le puso sobre la pista de la película. El film cuenta cómo la policía de Boston ha logrado infiltrar en una banda de la mafia irlandesa a uno de sus agentes, que se crió en el barrio donde opera; mientras que la mafia irlandesa ha hecho lo propio colocando a uno de sus hombres en un alto puesto de la policía. Las identidades de los topos sólo son conocidas por sus respectivos superiores. De modo que entre unos y otros acontece un verdadero juego del ratón y el gato, en que resulta imprescindible anticiparse. El guión de William Monahan sigue con fidelidad el original, aunque se aprovecha la coyuntura para introducir algunos nuevos elementos –el triángulo amoroso de los dos topos con la misma mujer, una psiquiatra, o alguna otra vuelta de tuerca en el desenlace– y enriquecer los diálogos. Se mantiene el tema de fondo de la esquizofrenia que supone mantener una doble vida presidida por la mentira y, por supuesto, el director ‘scorsesiza’ la película, lo que significa una inaudita violencia, un lenguaje altamente procaz, y algunos elementos irreverentes hacia el catolicismo completamente innecesarios. El film conserva un ritmo endiablado, Scorsese vuelve a demostrar que es un director de increíble fuerza visual. Acierta además con un reparto de primera, en el que nadie desentona. Leonardo DiCaprio se convierte en un serio candidato al Oscar, y en que actores como el otras veces inexpresivo Mark Wahlberg, el ‘presidente’ Martin Sheen, o la desconocida Vera Farmiga brillan con luz propia.

8/10
Una historia de violencia

2005 | A History Of Violence

Adaptación con actores de carne y hueso de la novela gráfica de John Wagner y Vince Locke, a cargo del habitualmente hiperviolento cineasta canadiense David Cronenberg. Y aunque el director, conocido por sus historias de atmósfera malsana, no se corta un pelo en las escenas violentas, está ‘moderado’ para lo que nos tiene acostumbrados. El film arranca con la vida cotidiana de una familia, el matrimonio (Tom y Edie) y dos hijos (Jack y Sarah), en la América profunda. Él trabaja en un bar, y el discurrir cotidiano parece completamente anodino. Pero un día dos gangsters irrumpen en el bar, y contra pronóstico, Tom les planta cara y los liquida. De pronto se convierte en un héroe, el ciudadano anónimo capaz de defenderse por sí mismo. Estrella mediática, su acción atrae a nuevos gangsters. Y es que la respuesta tan contundente de Tom no ha sido fruto de la casualidad. El tipo oculta un pasado oscuro, y su gusto por el gatillo y la violencia, que parecía definitivamente enterrado en una arcadia feliz, pugna por volver a salir a la luz. Se nota el origen ‘comiquero’ de este film, pariente próximo de Camino a la perdición, que sigue los mismos derroteros de esquematismo en la definición de personajes, y de dibujo de una sociedad en que la violencia forma parte del paisaje diario. Y sorprende Viggo Mortensen, en un papel ambiguo, que nos hace olvidar que hubo un tiempo en que fue Aragorn en El Señor de los Anillos. El film tuvo dos nominaciones al Oscar, a guión adaptado, y al actor de reparto, un histriónico William Hurt, como corresponde a su personaje.

7/10
El aviador

2004 | The Aviator

Aunque el periplo del peso pesado del Séptimo Arte Martin Scorsese ha estado lleno de altibajos en los últimos años, el cineasta remonta el vuelo con esta biografía del fascinante y controvertido Howard Hughes. Playboy, millonario, inversor inmobiliario, productor y director cinematográfico, también fue empresario aeronáutico y gran aficionado a la aviación. El guión del consagrado John Logan (El último samurái, Gladiator) sigue los pasos del personaje durante dos décadas, arrancando a finales de los años 20, cuando ronda los 25 años de edad. Heredero de la empresa paterna, decide invertir una desorbitada suma de dinero en Ángeles del infierno. Se trata de una película de aventuras áereas para la que contrata numerosos pilotos que propician asombrosas secuencias de aviones filmadas sin efectos especiales. El film describe minuciosamente su romance con la mítica Katharine Hepburn, una actriz de fuerte personalidad, y también su aventura en la potente compañía aérea TWA. Como empresario aeronáutico, Hughes prueba sus prototipos de sofisticados aparatos, y realiza un fuerte desembolso para llevar a buen puerto la construcción del Hércules, un aparato. Pero Hughes se estrella con uno de sus aviones, y también empieza a sufrir una enfermedad degenerativa, que le lleva a convertirse en un fanático de la higiene y a recluirse sin apenas contacto con el exterior. Scorsese ha conectado con DiCaprio, actor tan italoamericano como él, con el que repite por segunda vez consecutiva, y que fue el promotor del proyecto. Pero nadie diría que se trata de una iniciativa ajena, pues Scorsese fagocita al personaje. En sus manos, Hughes se convierte en uno de sus típicos antihéroes excéntricos que tras un meteórico ascenso asimilan malamente el éxito y acaban trastocados. El esquema del film recuerda sobre todo a Toro salvaje, pero también a Uno de los nuestros y Casino. Por otro lado, la odisea del personaje para sacar adelante el Hércules, una iniciativa tan bienintencionada como megalómana, recuerdan a empresas épicas del propio Scorsese, como la de sacar adelante Gangs of New York, enfrentándose incluso a los productores del film. En este sentido viene a la memoria Tucker, un hombre y su sueño, donde Coppola hablaba de sí mismo, aprovechando la historia de un empresario real, obsesionado con construir el mejor coche el mundo (como Hughes el mejor avión del mundo). Si bien los detractores pueden argumentar que sobra algo de metraje, también es cierto que realiza una fascinante reconstrucción de la época, incluidos los años dorados de Hollywood. Y como siempre, compone más de una secuencia espectacular (sobre todo el rodaje de Ángeles del infierno) y otras intimistas, pero apasionantes, como la comida en casa de los padres de Hepburn. Maestro del cine, Scorsese integra de forma apabullante elementos fílmicos como la vistosa fotografía de Robert Richardson, responsable de Kill Bill o la música del autor de El señor de los anillos, el canadiense Howard Shore. En definitiva, un título que sin ser totalmente redondo, devuelve a su autor al Olimpo. Y aunque a Scorsese se le escapó una vez más ese Oscar que injustamente nunca le ha llegado, el film se llevó cinco de once nominaciones, convirtiéndose en la más premiada del año. La estatuilla más merecida quizás fue la que se llevó Cate Blanchett, estupenda como la irrepetible Hepburn.

7/10
El Señor de los Anillos: El retorno del rey

2003 | The Lord Of The Rings. The Return Of The King

Cuando una película forma parte de una trilogía, y hace la número tres, un desafío importante para el cineasta es iniciarla con buen pie. Ese tercer título tiene ya a sus espaldas un pasado, un puñado de buenas vibraciones que el espectador ha vivido, pero que quizá están adormecidas. Y se hace preciso despertarlas. Peter Jackson tiene el buen tino de empezar el film recordándonos el pasado de Gollum. Esa desdichada criatura, carcomida por el deseo de poseer el Anillo único, fue tiempo atrás un tipo normal, como cualquiera de nosotros, que se llamaba Smeagol, y que sabía disfrutar de una mañana de pesca en compañía de Deagol, un buen amigo. Explicándonos cómo casualmente, al caer al agua, halló su compañero de pesca ese bonito anillo, Jackson mata dos pájaros de un tiro: nos recuerda que el Anillo está repleto de maldad, que aunque concede a quien lo posee un poder inmenso, corrompe los corazones y empuja al asesinato; y al señalarnos que Gollum no siempre fue un ser repulsivo, el espectador cae en la cuenta del peligro al que está expuesto Frodo Bolsón, el hobbit portador del Anillo. Se nos anticipa que, a pesar de sus buenas intenciones, de llevar su pesada carga hasta el Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, el atractivo creciente que emana del Anillo le está transformando: Frodo empieza a parecerse peligrosamente a Smeagol-Gollum. El film no sólo sigue las evoluciones decisivas de Frodo, acompañado en su incursión a las tierras de Mordor por su fiel compañero Sam Samsagaz, y por el inesperado guía Gollum. Entretanto los que fueron compañeros de la Comunidad del Anillo trabajan a fondo para enfrentarse al todopoderoso ejército de Sauron, el Señor Oscuro. Saben que si Frodo fracasa, todo su esfuerzo será en vano. Pero ellos deben ganar tiempo, poner toda la carne el asador, porque todo lo que hagan es importante cara a la salvación de la Tierra Media. Hasta la más pequeña criatura tiene un papel que cumplir. Por un lado, Aragorn, el legítimo heredero de Isildur, tiene que pensar en asumir sus responsabilidades para reinar en Gondor. Con ayuda del elfo Legolas y el enano Gimli se enfrentará a mil peligros, incluido el de convocar a las tropas del rey de los muertos, que tendrá así ocasión de reparar el perjurio del pasado. El rey Theoden, librado de las malas artes de Saruman, empezará a reunir las tropas necesarias para acudir en ayuda de Minas Tirith. Merry está a su servicio, y Eowyn se destacará en el campo de batalla, siendo la mujer capaz de plantar cara a un Nazgûl. Mientras, Gandalf acude con Pippin a Gondor, para preparar la defensa de Minas Tirith. La tarea no es sencilla, pues Denethor, el Senescal, ha enloquecido de dolor desde que supo de la muerte de su muy querido hijo Boromir. Sometido al influjo de fuerzas oscuras, nunca ha sabido reconocer la valía de su otro hijo, Faramir. Tres horas y media de espectáculo épico ofrece Peter Jackson, durante las cuales se ha de esforzar por trenzar los diferentes hilos narrativos, y lograr que, ante un espléndido y fuerte tejido, el público no se pierda. ¡Y a fe nuestra, que lo consigue! Jackson, gracias a su guión, coescrito con su mujer Fran Walsh, y con Philippa Boyens, nos lleva de un lado para otro con elegancia y precisión, entrando y saliendo de las distintas tramas justo cuando la historia lo requiere. Dice Jackson: “Los personajes principales no se encuentran ni interaccionan uno con otro, lo que es bastante extraño. Así que siempre buscábamos formas de crear conexiones que transmitieran la sensación de que los hechos están ocurriendo simultáneamente, para dar la ilusión de que, aunque no compartan el mismo espacio, existe una coherencia en el devenir de los acontecimientos.” Las escenas de batalla son, una vez más, impresionantes. La batalla de los Campos de Pelennor, con populosos ejércitos, poderosas catapultas, o los sorprendentes olifantes, rodada en los increíbles parajes de Nueva Zelanda, tiene toda la capacidad del mundo para dejar boquiabierto al espectador más reticente. Sin embargo, Jackson usó un truco elemental para no convertir aquello en una serie de escenas de acción llamativas pero rutinarias: “Ninguna escena dura más de cinco minutos. Si no, se convierte en impersonal. Aunque los efectos sean todo lo espectaculares que tú quieras, después de unos minutos de observarlos, deja de importarte. Y tienes que empezar a fijarte en los personajes.” Tan es así, que los guionistas personalizaron incluso a uno de los orcos, con más peso que el resto: Gothmog, que apenas tiene presencia en el libro, nos presta sus ojos para ver la batalla desde el campo enemigo. La espectacularidad del film no impide que Jackson preste una esmerada atención a los numerosos personajes. Aunque precisamente el hecho de contar con tantos, todos con peso, y evitando dar protagonismo absoluto a uno u otro, ha jugado en contra de premios y nominaciones para las actores. De los tres filmes, sólo ha habido una nominación al Oscar para el reparto: la de Ian McKellen, por su composición de Gandalf en el primer film. Pero realmente todos están estupendos, ninguno desentona: Elijah Wood como Frodo, y Sean Astin como el fiel compañero Samsagaz, que lo aguanta todo, están maravillosos. Igual que los otros dos hobbits, Billy Boyd como Pippin (también visto en Master & Commander), y Dominic Monaghan como Merry, y un envejecido Bilbo, que es Iam Holm. El que ha dado un mayor empujón a su carrera ha sido Orlando Bloom, Legolas, que ha rodado luego Piratas del Caribe y Troya; y tampoco ha salido mal parado Viggo Mortensen, que da vida a Aragorn. Luego están John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Theoden), John Noble (Denethor), Sean Bean (Boromir), David Wenham (Faramir), Hugo Weaving (Elrond), y perdón por los que nos dejamos en el tintero. Y entre las chicas, hay tres importantes: Liv Tyler que es Arwen, la amada de Aragorn; Cate Blanchett, la dama Galadriel; y Miranda Otto, que encarna a la guerrera Eowyn. Rematar la historia, oh, qué difícil es. Pero Jackson y cía lo consiguen. El clímax en el Monte del Destino es impresionante, se logra visualizar lo que escribió Tolkien. Y le dan un toque de sorpresa y suspense, cuando las dudas y el atractivo del mal vuelven a surgir con toda su fuerza. Después, hay varios ‘falsos’ finales (el bromista de Billy Cristal, presentador de los Oscar, decía exagerando que había recibido 11 nominaciones, tantos como finales presentaba la peli), necesarios: en la batalla, en la Comarca, en los Puertos Grises. Porque de verdad hemos llegado, como decía Frodo, al “final de todas las cosas”.

9/10
La habitación del pánico

2002 | Panic Room

Tras su divorcio, Meg quiere comenzar una nueva vida junto a su hija Sarah, razón por la cual se mudan a una lujosa mansión situada en pleno Manhattan. La enorme casa cuenta con los más modernos dispositivos de seguridad, entre los cuales sobresale la llamada habitación del pánico, una cámara acorazada integrada en el dormitorio principal y dotada con una línea telefónica independiente, múltiples pantallas que recogen lo que acontece en la casa y una despensa de víveres suficiente como para sobrevivir en ella durante largo tiempo. Durante la primera noche unos delincuentes entran en la mansión creyéndola vacía. Buscan un tesoro escondido por el antiguo inquilino. El problema es que el dinero se encuentra en la habitación del pánico, el lugar donde desesperadamente se han refugiado las asustadas y todavía inexpertas inquilinas. Angustioso thriller cuya naturaleza claustrofóbica se basa en la propia concepción de la historia: la acción discurre en tiempo real, durante la noche, y el rodaje tiene lugar casi íntegramente en el interior de la casa. Además, las presentaciones se reducen al mínimo: apenas conocemos a los protagonistas cuando ya estamos metidos en faena, una característica que hace que el espectador intente inútilmente respirar hondo durante las casi dos horas de película. Es elogiable el virtuosismo formal de la puesta en escena que emplea David Fincher (Seven, El club de la lucha), un director con pasado de publicista que se atreve a rodar planos secuencia larguísimos y de impecable factura, aunque con ello sugiera imposibles movimientos de cámara. El sólido guión es obra de uno de los jóvenes talentos con más futuro de Hollywood. Tan sólo con la hitchcockiana escena de la conversación entre Meg y el policía en el umbral de la puerta, David Koepp (Parque Jurásico, Misión imposible, Spider-Man), da muestras de una sorprendente eficacia en el manejo del suspense narrativo. La archiestrella Jodie Foster obtiene nota alta en su papel de madre sufridora y resuelta, y el fantástico Forest Whitaker hace lo propio como ladrón con buenas pulgas.

7/10
El Señor de los Anillos: Las dos torres

2002 | The Lord of the Rings: The Two Towers

La Comunidad del Anillo, que debía ayudar a Frodo a llevar el Anillo Único al Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, se ha disuelto. Los hobbits Merry y Pippin son prisioneros de los orcos, y un extraño trío (Aragorn, un hombre, Legolas, un elfo, y Gimli, un enano), emprenden una veloz y agotadora carrera con el propósito de liberarles. Pero cada grupo seguirá trayectorias distintas. La pareja de hobbits va a conocer a los ents, unas criaturas que son como árboles gigantes, la mar de ecologistas, y a su jefe Bárbol; y deberán vérselas con Saruman. Mientras que el trío citado se reencuentra con Gandalf, ahora conocido como Gandalf el Blanco. Y deben acudir en ayuda de Théoden, rey de Rohan, que ha caído bajo la pésima influencia de su consejero Lengua de Serpiente. Finalmente Frodo, con su pesada carga a cuestas y en compañía del fiel Sam, se dispone a cumplir su misión; y van a encontrar una ayuda inesperada. La de Gollum, antes Smeagol, que fue portador del Anillo, y que ha hecho de él un ser deleznable, en el que quedan pocos restos de humanidad. Más difícil todavía. El neozelandés Peter Jackson triunfa nuevamente al adaptar la segunda parte de la trilogía de J.R.R. Tolkien. Teóricamente se trata del film más difícil (el primero tiene la ventaja de la novedad, el tercero el de presentar el emocionante desenlace final), pero Jackson ha sabido no enredarse y combina las tres subtramas descritas antes con innegable maestría. A los hermosos paisajes que ya pudimos disfrutar en La comunidad del anillo (nos deja sin resuello la larga carrera de Aragorn, Legolas y Gimli por las espectaculares montañas), se suman espectaculares escenas de batalla nunca vistas, sobre todo la del Abismo de Helm. Desafíos como el del diseño de los ents son resueltos sin ningún problema. La peli fue una vez más nominada al Oscar como mejor película, una verdadera hazaña si se tiene en cuenta la posible tendencia de los académicos a no votar un film cuya primera parte estuvo nominada el año anterior.

8/10
Spider

2002 | Spider

Con su habitual elegancia siniestra, el canadiense David Cronenberg nos propone un desasosegante viaje al interior de la mente de un esquizofrénico. Dennis Cleg, conocido como Spider por su extraña afición a tejer telas con hilos, como si de una araña se tratase, está a punto de ser dado de alta, tras pasar años en una institución psiquiátrica. Pero antes tiene que recluirse una temporada en un hospicio. Allí es ignorado por la gobernanta, lo que provoca que no se tome la medicación que le impedía recordar los trágicos sucesos de su infancia que le empujaron a la locura. Cuando era un muchacho de mente frágil, su madre fue asesinada por su padre, que la reemplazó por una prostituta. No se trata de una película convencional, su atmósfera es oscura y propia del cine de terror, y obviamente resulta imposible identificarse con el protagonista, pero tampoco con ningún otro personaje. Sin embargo, el espectador quedará atrapado por su original narrativa, que poco a poco le va alertando para que se pregunte: ¿es cierto lo que estoy viendo o producto de la mente enfermiza del protagonista? Interpretar a tan singular personaje suponía todo un reto, del que sale airoso el siempre impresionante Ralph Fiennes.

5/10
Gangs of New York

2002 | Gangs of New York

Año 1847. Nueva York, que a principios de siglo contaba con 60.000 habitantes, ha alcanzado una cifra cercana a las 800.000 almas. La hambruna desatada en Irlanda ha forzado a la gente a emigrar, y el puerto de la ciudad recibe a diario a muchas personas que creen haber llegado al fin a la tierra de las oportunidades. Pero las cosas no son tan sencillas. Sobre todo porque los neoyorquinos de origen protestante, que ya llevan un tiempo establecidos en el lugar y se autodenominan “nativos”, odian a los irlandeses. Lo que despierta el mismo sentimiento en los recién desembarcados. Las reyertas callejeras no son raras, y en una de éstas que enfrenta a los nativos con los “Conejos muertos”, una banda irlandesa, el cura Vallon, su líder, muere a manos de Bill “El carnicero”, el jefe del otro bando. Su único hijo, Amsterdam, entonces un niño, es testigo de la muerte, y se jura vengar la memoria de su padre. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, de modo que dieciséis años de estancia en un orfanato no es demasiado tiempo para Amsterdam, que al salir está listo para infiltrarse en la banda de Bill y ganarse así su confianza. Ha llegado la hora del desquite. El proyecto de Gangs of New York se remonta a 1970, cuando Martin Scorsese descubrió el libro del mismo título de Herbert Asbury, escrito en 1928. Allí se contaban historias de los bajos fondos neoyorquinos del siglo XIX. Para alguien como Scorsese, siempre interesado por el mundo gangsteril y los repliegues más oscuros y atormentados del ser humano (la prueba está en títulos como Malas calles, Taxi Driver, Uno de los nuestros o Casino), era material de primera. De modo que con el guionista Jay Cocks empezaron a pergeñar un guión. La cosa era compleja y el despliegue de medios impensable en aquel momento. Así que pasaron los años, nuevos guionistas (Steven Zaillian y Kenneth Lonergan) se sumaron a la tarea… y así hasta hoy, en que el film es una realidad. En la trama de la película se pueden observar claramente dos niveles. Por un lado está el trasfondo histórico, que Scorsese interpreta en clave ideológica con su tesis “América está construida sobre la violencia”, en una línea muy a lo Hobbes y su célebre aforismo “El hombre es un lobo para el hombre”. Y, en un esfuerzo por abarcarlo todo, se suceden hechos como la llegada masiva de inmigrantes irlandeses, los disturbios en Five Points, el estallido de la guerra de secesión con el consiguiente reclutamiento forzoso de soldados. Lo que convierte las calles de Nueva York en una enorme olla a presión a punto de explotar. A todos estos elementos se suman los enfrentamientos étnicos (donde el origen y la religión se convierten en señas de identidad), sociales (los pobres no tienen más remedio que alistarse, los ricos pueden evitarlo pagando una alta suma de dinero) y políticos (va a haber elecciones en la ciudad). El esfuerzo de Scorsese por ofrecer un fresco del Nueva York del siglo XIX necesita, obviamente, de una historia con unos personajes. Y Scorsese y su equipo de guionistas han imaginado una que pivota alrededor de Amsterdan y sus planes de venganza. El joven, un tipo habilidoso, se las apaña para entrar en el círculo más próximo de Bill “el carnicero” (Daniel Day-Lewis). Pero no puede prever que entre ambos va a surgir una curiosa relación paternofilial, donde Bill ve en Amsterdam algo más que un secuaz competente. Esto conduce a conductas muy, muy inesperadas, por parte de Amsterdam. Por supuesto que si Amsterdam tiene la cara de Leonardo DiCaprio, éste necesita con urgencia un motivo amoroso para seguir adelante. Y se lo da Jenny Everdeane (Cameron Díaz), una raterilla que consigue robar dinero y corazones con gran facilidad; el personaje, que desea reunir pasta para poder marchar al oeste, oculta un lado oscuro, y una relación especial con Bill.

6/10
The Score (Un golpe maestro)

2001 | The Score

Nick (Robert De Niro). Un mago del robo. Nunca falla, porque es prudente. Pero piensa que ha llegado la hora de sentar la cabeza: casarse con su chica, y regentar honradamente un club de jazz. Pero Jackie (Edward Norton), un joven ambicioso, y Max (Marlon Brando), su viejo mentor, le convencen para que dé un último golpe. Y no en cualquier ciudad de Europa o Estados Unidos, sino en Montreal, donde vive habitualmente. Lo que supone un riesgo, “trabajar” en casa, nunca tomado hasta ahora. Una de las cosas más curiosas del film es que se pretende robar un objeto cuya existencia ignoran sus guardianes. Se trata de un cetro real, oculto en la pata de una mesa, retenida en el Edificio de Aduanas. Inicialmente el guión señalaba que el robo sucedía en un museo, pero Oz buscaba localizaciones para el rodaje vio el viejo Edificio de Aduanas, actualmente abandonado, y cambió la historia para adecuarla a este estupendo emplazamiento. Reparto de ensueño. Tres grandes actores, que saben dar a sus personajes la hondura dramática que un film de género les permite. La película, entretenimiento puro, se enmarca en la tradición de títulos de robos (Como robar un millón o la reciente La trampa), y sabe jugar perfectamente las cartas del suspense y la sorpresa. Sobre todo en el último tercio de la película, estupendo ejercicio de cómo mantener en vilo al espectador y triunfar en el intento.

5/10
El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo

2001 | The Lord Of The Rings: The Fellowship Of The Ring

Nada menos que 47 años hemos esperado los espectadores para presenciar en la gran pantalla una de las aventuras más fascinantes inventadas por la mente humana. Para los lectores de la novela, El señor de los anillos era mucho más que una historia, formaba parte del ideal de la vida, de la lucha perpetua entre el bien y el mal, una epopeya legendaria a la altura de los grandes mitos clásicos. La noticia de la filmación de una trilogía sobre la misión de Frodo y sus amigos fue sin duda una buena noticia, ya que los fans habían quedado algo desilusionados con la incompleta aunque laudable película en dibujos animados realizada en 1978 por Ralph Bakshi. La nueva versión prometía cerca de 9 horas de aventuras, tres películas correspondientes a las tres partes de la obra original. El estreno mundial de La comunidad del anillo el 19 de diciembre del pasado año se convirtió en el mayor acontecimiento cinematográfico que se recordaba en muchos años y la historia no había hecho más que empezar... Todo arranca en un territorio denominado La Comarca. Allí se celebra el cumpleaños de un hobbit llamado Bilbo (Ian Holm), en otros tiempos gran aventurero. Entre los invitados se encuentra el mago Gandalf (Ian McKellen), que sabe que Bilbo posee un extraño anillo lleno de poder encontrado en uno de sus viajes. Cuando, tras los festejos, Bilbo decide abandonar el pueblo, Gandalf le pide que se desprenda por su bien del anillo mágico. Éste pasará a manos de Frodo (Elijah Wood), el sobrino de Bilbo, quien tras recibir los consejos del mago, deberá a su vez escapar de su casa e impedir que el anillo caiga en manos de Sauron, quien lo busca con ahínco. El anillo en cuestión es de una importancia capital para el destino del mundo, su poder es incalculable y quien lo posea será el dueño de todas las conciencias. Fue forjado por el malvado Sauron, quien ahora quiere recuperarlo para sembrar el mal y reinar sobre todas las criaturas. La única manera de impedirlo es arrojar el anillo en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino, en la tierras de Mordor, dominio de Sauron. Allí se dirigirá Frodo, a quien en diversas etapas de su viaje se le irán uniendo otras criaturas (hobbits, hombres, enanos, elfos) hasta formar un número de nueve. La comunidad del anillo irá recorriendo la Tierra Media, un lugar lleno de sorpresas y peligros, de lugares mágicos y sórdidos y, poco a poco, Frodo irá siendo consciente de la importancia de su misión para el destino del mundo, sobre todo cuando los nueve compañeros tengan que afrontar peligros inimaginables: los repugnantes orcos, los trolls, los temibles nazgul, los peligros enterrados en las minas de Moria, el mismo poder oscuro del anillo… El director neozelandés Peter Jackson (Criaturas celestiales), fiel seguidor de la obra de Tolkien, se hizo cargo de un proyecto que contemplaba la filmación de toda la trilogía en una sola etapa. Esto, por una parte, posibilitó ajustarse al presupuesto de 270 millones de dólares, y, por otra, facilitó la unidad intrínseca de la trilogía, concebida por su creador como una única historia. El resultado es una apabullante aventura visual, rodada con una majestuosidad impresionante gracias a los grandiosos escenarios naturales de Nueva Zelanda. Batallas, persecuciones, romance, traición… Todo lo reúne esta obra filmada con la sensibilidad de quien conoce el excepcional material que tiene entre manos. Cuanta para ello en esta primera parte con un reparto encomiable, sobre todo por su adecuación a los personajes, pero de entre ellos sobresalen con fuerza Ian McKellen en el papel de Gandalf, el joven Elijah Wood en el de Frodo, y Viggo Mortensen en el del humano Aragorn, todo un seguro de vida para el pequeño hobbit portador del preciado anillo.

8/10
La celda

2000 | The Cell

Un asesino en serie tiene atrapada a su última víctima en una trampa mortal, que le quitará la vida en un breve plazo de tiempo. Lo malo es que el asesino está en coma. La única forma de averiguar el paradero de la chica secuestrada es utilizar una moderna terapia psiquiátrica, todavía en experimentación, que permite al médico introducirse en la mente de sus pacientes. La doctora Deane (a la que da vida la explosiva Jennifer López) arriesga la piel y la cordura para tratar de entender la mente del asesino y rescatar de ese modo a la inocente. Debut en la dirección de Tarsem Singh, quien hasta ahora estaba especializado en videoclips y anuncios publicitarios. A una agobiante historia repleta de sorpresas, el director añade una concepción visual muy imaginativa: "Lo consideré como una ópera, un viaje salvaje y dramático en cuyo centro se encontraba un asesino en serie". El guionista Mark Protosevich declara sin rubor alguno: "Deseaba utilizar mi interés en las pesadillas, los sueños y las fantasías para crear un nuevo tipo de historia sobre un asesino en serie. Quería dar un paso adelante, dejar atrás El silencio de los corderos". Para lograrlo, además de la participación de la mencionada López, se ha contado con el trabajo del camaleónico Vincent D'Onofrio (Men in Black, Ed Wood).

4/10
Alta fidelidad

2000 | High Fidelity

Rob Gordon es un pirado de la música. Regenta una tienda de discos en Chicago, con la particularidad de que sólo los tiene de vinilo. Él y sus dos empleados son capaces de reconocer cualquier canción en milésimas de segundo, y juegan con frecuencia a elaborar “la lista de las cinco mejores canciones de... lo que sea”. La película habla del amor, y para ello se estructura en torno a “Cinco canciones para decir a la persona que te ha abandonado que te ha roto el corazón, pero que sobrevivirás.” Y con tan original modo narrativo asistimos a las cinco relaciones amorosas determinantes en la vida de Gordon. Original, fresca, y con una música maravillosa (se llegan a escuchar hasta 60 canciones diferentes, aparte de la propia partitura de la película). La historia, adaptación de una novela de Nick Hornby, atrapa, cae bien. Mezcla romanticismo –la búsqueda del amor perfecto, las canciones que recuerdan tiempos mejores– con buenos golpes de humor agridulce. Entre las sorpresas, alguna aparición inesperada, como la de Bruce Springsteen, que se interpreta a sí mismo.

7/10
La otra cara del crimen

2000 | The Yards

Leo (Mark Wahlberg) es un joven que acaba de salir de la cárcel y que desea emprender una nueva vida, pero todavía siente una poderosa atracción por el dinero fácil. Es un buen chico, pero su timidez le convierte en objeto ampliamente manipulable. Sin saber dónde se mete se alía con su amigo Willie (Joaquin Phoenix) para hacer un trabajito para la empresa de su tío Frank (James Caan), dedicada a conseguir contratos para el metro de Nueva York de modo poco convencional: sobornos, estafas, sabotajes y asesinatos. Poco a poco Leo comprenderá la verdad y constatará que haga lo que haga él siempre será un cuerpo extraño en su familia. Un cuerpo extraño que quizá sea necesario extirpar. Hace algo más de siete años James Gray logró el León de Plata en el Festival de Venecia con su primer film, Cuestión de sangre. Ahora ha contado con un reparto de lujo para rodar su segunda película, escrita por él mismo. Gray recrea con eficacia los bajos fondos de Nueva York para narrar el drama de la redención de un hombre indeciso, cuya inocencia infantil le lleva por derroteros que no desea. Hay mucha sordidez en esta historia, filmada de modo sobrio y convencional, a medio camino entre el thriller y el drama. Del reparto sobresale un cínico James Caan y un Joaquin Phoenix que cada día se encasilla más en papeles que interpreta a la perfección, el clásico tipo desdoblado capaz de erizarte los pelos cuando pierde los papeles. Y Ellen Burstyn y Faye Dunaway demuestran una vez más que en esto de interpretar, como en la mili, la veteranía es un grado.

5/10
Esther Kahn

2000 | Esther Kahn

Esther Kahn (Summer Phoenix) es una adolescente judía que vive en la Inglaterra de finales del siglo XIX. No tiene más aspiraciones que las de heredar la fábrica de costura familiar, hasta que un día ve una obra de teatro con sus propios ojos y empieza a replantearse su vida. Una película muy bien acogida por la crítica, que incluso compitió en Cannes por la Palma de Oro. El largometraje logra una gran ambientación y unos personajes muy creíbles.

6/10
Una terapia peligrosa

1999 | Analyze This

Paul Vitti: un gángster neoyorkino, respetado y temido por sus colegas. Una crisis: Paul ya no es el matón que era; lloriquea sin motivo, no resuelve sus negocios como antes, le cuesta liquidar a sus oponentes... Definitivamente, algo no marcha. Así que Paul hace de tripas corazón y acude a Ben Sobel, un psiquiatra al que ha conocido de modo casual. El gángster querría que nadie supiera que ha tenido que recurrir a un loquero. Y éste querría no haber conocido nunca a un tipo tan peligroso; menos aún teniendo en cuenta que en pocos días va a contraer matrimonio. Harold Ramis ha demostrado tener una excelente mano para la comedia. Atrapado en el tiempo ha sido una de las mejores películas del género en los 90; y Mis dobles, mi mujer y yo, junto a los guiones de Los cazafantasmas, ofrecían algunos momentos memorables. Ahora acierta de nuevo juntando a dos actores muy distintos (estupendos Robert De Niro y Billy Crystal), que dan el contraste perfecto entre el gángster enloquecido y cabezón y el psiquiatra de vida ordenada y aburrida. El film contiene un buen puñado de escenas tronchantes y, más difícil todavía, están bien trenzadas: no da nunca la sensación de una acumulación de gags sin orden ni concierto. Hay parodia de films míticos de gángsters, como El padrino; pero con medida, sin caer en la simple farsa, o en el puro mimetismo de secuencias clásicas. Las escenas de sesiones de terapia, o el congreso de gángsters, tienen un "timing" perfecto, que provoca el efecto de la carcajada en el momento previsto. Aunque no se pretende una asombrosa construcción de personaje, éstos se revelan de una pieza. Incluso los puramente secundarios (el divetido y simple matón de Paul; el padre de Ben, también psiquiatra; Primo Sindone, el principal rival de Paul; la novia de Ben...) son un apoyo constante a la historia. A la vez se deslizan, sin estridencias, ironías y pullas sobre el psicoanálisis y el deseo de una vida cómoda y sin problemas; o el dibujo, muy atractivo, de lo que acaba siendo una sólida amistad.

6/10
Gloria (1999)

1999 | Gloria

Gloria es una mujer fuerte y dura, que se ha movido siempre entre maleantes. Recién salida de la cárcel, y por azares de la vida, debe proteger a un chiquillo de unos asesinos. Se trata de un grupo de mafiosos que ha matado a toda su familia, pues el padre tenía información comprometedora sobre sus actividades delictivas. Ahora creen que es el crío quien podría incriminarles. Sharon Stone osa romper con su imagen "glamourosa", y encarna a una mujer vulgar, cuyos instintos maternales se despiertan al ver al indefenso chaval. Bien dirigida por Sidney Lumet, el resultado es una entretenido "remake" de un film de 1980, con dos personajes vigorosos (Gloria y Nicky, el crío). Además hay buenos momentos de acción, como el de la vibrante persecución automovilística.

5/10
eXistenZ

1999 | eXistenZ

Allegra es una innovadora creativa de videojuegos, que acaba de diseñar algo totalmente revolucionario: eXistenZ, un juego orgánico que se descarga en el sistema nervioso de los seres humanos, hasta el punto de que les introduce en un mundo donde es difícil distinguir qué es real y qué ficción. Cuando unos fanáticos tratan de asesinar a Allegra, ella no tiene más remedio que huir con ayuda de Ted, un vigilante jurado, al mundo imaginario inventado por ella. El canadiense David Cronenberg (La mosca (1986), Scanners, Videodrome, El almuerzo desnudo) firma un film coherente con su filmografía. Ambientes futuristas extraños, escenas repulsivas (atentos a la pistola de cartílagos, o al asqueroso metaflesh), violencia, sirven para configurar un raro universo, en el que las apariencias engañan. Cronenberg asegura: "Estoy convencido de que lo que la gente hace con los ordenadores y videojuegos es tratar de acercarse cada vez más al juego y fusionarse con él". Inquietante, ¿no? Pues para contarlo, el director ha contado con Jennifer Jason Leigh y Jude Law, éste candidato al Oscar por El talento de Mr. Ripley.

6/10
Dogma

1999 | Dogma

Un obispo norteamericano decide, ante la alarmante disminución de fieles católicos, conceder indulgencia de las penas por los pecados a quien pase bajo el arco de su iglesia (una condición tan tonta como la de un concurso televisivo). Dos ángeles desobedientes a Dios no fueron enviados al Infierno en su momento, sino a una especie de purgatorio, a Nueva Jersey; y quieren ganar esa indulgencia plenaria propuesta, ¡para volver al Cielo! Si uno busca teología en este film de un Kevin Smith que se dice “católico practicante”, quizá deba consultar otras fuentes. Su película es una comedia que se mueve en el terreno del disparate, y que se aleja de títulos como Clerks o Persiguiendo a Amy. Seguramente Smith no pretende herir sensibilidades, pero el film toca cuestiones delicadas, y... no llueve, desde luego, a gusto de todos. El reparto está plagado de rostros muy populares, entre ellos los de Ben Affleck y Matt Damon.

5/10
Cop Land

1997 | Cop Land

Murray (Michael Rapaport) es un policía de Nueva York que tiene un altercado con unos individuos que van conduciendo en el coche que va delante de él. En unos instantes, el coche de ellos, que está atravesando un puente, choca brutalmente y los ocupantes mueren. Al lugar, acuden en seguida, las autoridades policiales y el sheriff Heflin (Sylvester Stallone), que llevará el caso. El suceso empieza a convertirse en una bola de nieve donde Murray no sabe si saldrá bien parado. Entretenido thriller policíaco que, a pesar de no ser la octava maravilla del mundo, alcanza un nivel bastante por encima de la media. Cuenta con un conjunto de buenos actores, donde destaca Harvey Keitel, Ray Liotta, un fugaz Robert De Niro y un orondo Sylvester Stallone, en uno de sus papeles más convincentes. James Mangold (Inocencia interrumpida, En la cuerda floja) dirige la cinta, donde hace una crítica de la corrupción policial.

6/10
The Game

1997 | The Game

Nicholas Van Orton, un ejecutivo, solitario y egoísta, que cree haberlo visto todo y está un poco cansado de la vida, recibe un curioso regalo de cumpleaños de parte de su hermano: un juego con experiencias excitantes. Poco a poco, la vida de Nicholas empieza a convertirse en una angustiosa carrera por salvar el pellejo. Tras el bombazo de la impactante Seven, el director David Fincher dirigió esta original y vibrante película, suavemente pesadillesca, con Sean Penn y Michael Douglas como hermanos.

6/10
La verdad sobre perros y gatos

1996 | The Truth About Cats And Dogs

Abby es una inteligente y espabilada veterinaria que tiene su propio programa de radio. Con problemas para mantener una relación sentimental y poco segura de sí misma, en su programa se describe como alta y rubia, cuando en realidad es bajita y morena. Un oyente se siente atraído por su fuerte personalidad e intenta tener una cita con ella. Abby se ve obligada a pedirle a su vecina Noelle, alta y rubia, que asuma su identidad, por lo que se desata una serie de enredos y de problemas. Deliciosa comedia repleta de un excelente tono agridulce, en la que tanto Uma Thurman como la más desconocida Janeane Garofalo realizan unas excelentes actuaciones. El realizador Michael Lehman aborda una versión moderna de hermoso tema de Cyrano de Bergerac, sólo que aquí, en lugar del narigudo Cyrano nos encontramos con la locutora de radio, de bella voz pero llena de complejos por su físico. La eterna cuestión de dónde radica el atractivo de las personas se afronta lejos de los parámetros de la radicalidad, y permite al espectador mantener durante hora y media la sonrisa en la boca. Un buen guión y una excelente banda sonora completan un filme elegante y divertido.

6/10
Looking For Richard

1996 | Looking For Richard

Debut de Al Pacino como director. El film sigue a un grupo de actores que preparan una adaptación de Ricardo III, de Shakespeare. El cineasta entrevista a los actores, que reflexionan sobre su profesión, en un film que respira amor por el teatro por todos sus poros.

5/10
Antes y después

1996 | Before And After

El hijo de la pediatra de un pequeño pueblo y de un artista es acusado del asesinato de su novia. Los padres luchan para esclarecer la verdad, aunque no están seguros de lo que pueden encontrarse, ni siquiera de la inocencia de su hijo. Apasionante drama con toques de thriller que adapta un sugestivo best-seller de Rosellen Brown. La dirección de Barbet Schroeder (Mujer blanca soltera busca) es muy ágil y el punto fuerte está en la interpretación de los protagonistas, tanto de los consagrados Meryl Streep (La decisión de Sophie) y Liam Neeson (La lista de Schindler) como del joven Edward Furlong (American History X).

5/10
The Wonders

1996 | That Thing You Do!

Durante el verano de 1964, Guy Patterson trabaja como dependiente de la tienda de electrodomésticos de su padre en un pequeño pueblo de Pennsylvania. Tras pasar todo el día vendiendo tostadoras y radios, por la noche ensaya con la batería. Un día se entera de que un grupo de rocknroll local se ha quedado sin batería, y éstos le piden que actúe con ellos en un concurso universitario. Juntos consiguen sonar mejor que nunca, por lo que en poco tiempo, consiguen un contrato de un prestigioso sello discográfico, para grabar un disco y hacer una gira por todos los Estados Unidos. Paralelamente a su éxito en directo, su tema That Thing You Do se convierte en la revelación del año, y encabeza las listas de ventas. Sin embargo, comienza a haber ciertas tensiones en el interior del grupo. Debut como guionista y director del popular actor Tom Hanks. Describe el rápido camino hacia el éxito de un modesto grupo de rock and roll de los años 60. Rodada con sencillez y agilidad, resulta simpática por su tono amable y nostálgico, aunque le falta un punto de hondura dramática, probablemente deliberado, pues el realizador busca un tono intrascendente y divertido. Buenas interpretaciones y magnífica banda sonora. El propio Tom Hanks se reservó un pequeño papel, aunque el joven Tom Everett recuerda a Hanks cuando era joven.

6/10
Striptease

1996 | Striptease

Uno de los filmes que comenzaba a apuntar la caída de la "estrella" de su protagonista, Demi Moore, empeñada en mantener su imagen de mito erótico. La trama es de lo más rocambolesca, pues la actriz da vida a una antigua secretaria del FBI que se queda sin trabajo porque su marido es un perfecto desastre, drogata, ladrón y vete a saber qué más. Así que, ante la inevitable separación matrimonial, la pobre mujer se queda sin la custodia de su hijita por carecer de empleo... hasta que consigue uno de... ¡stripter! Cuando uno no sabe si reír o llorar, la cosa se complica con una trama de thriller, con congresista corrupto con la jeta de Burt Reynolds.

2/10
Crash (1996)

1996 | Crash

James y Catherine son un matrimonio acostumbrado a experimentar nuevas sensaciones en su vida íntima y amorosa. Un día, James choca con su automóvil con el de una mujer llamada Helen y ambos sienten una irresistible atracción sexual. Esto no será más que el comienzo de una tortuosa y salvaje relación que implicará también a Catherine, a otro individuo de nombre Vaughan, al cual le gusta coleccionar noticias y fotos de relevantes accidentes de coche, y a una extraña mujer que tras un accidente debe cargar con una ortopedia enganchada a la pierna. David Cronenberg, director de La mosca (1986) o El almuerzo desnudo, lleva la batuta, como nadie podría hacerlo, en esta historia enfermiza sobre cuatro personajes cruzados que se ven arrastrados por sus más bajas pasiones, siendo ésta la única fuerza que mueve sus vidas. Alabada por algunos y odiada por otros, lo cierto es que la cinta recoge una buena sucesión de escenas eróticas y sexuales cargadas de intenciones perversas, morbosas y escandalosamente retorcidas. Entre los actores destacan el rarito James Spader, así como una enigmática Holly Hunter, una sensual Deborah Kara Unger y la siempre turbia Rosanna Arquette. La película estuvo nominada ala Palma de Oro y fue galardonado con el premio especial del jurado de Cannes en el año 1996, además de recibir otros galardones.

4/10
Mujeres bajo la luna

1995 | Moonlight and Valentino

Rebecca Lott espera la llegada de su marido, que vuelve del trabajo. Pero le comunican que ha muerto, atropellado por un autobús. Sylvie, su mejor amiga, Alberta, su madrastra, y Lucy, su hermana pequeña, tratan de consolarla, pero a ella le cuesta trabajo aceptar la pérdida. Convencional drama, con un reparto irregular, en el que destaca la presencia como secundarias de la joven Gwyneth Paltrow y de la veterana Kathleen Turner.

5/10
Atrapado

1995 | White Man's Burden

Lo verdaderamente original de esta película es su peculiar modo de tratar el racismo y la xenofobia. Esta vez se trata de un mundo dominado por los negros, donde el hombre blanco es tratado como una raza inferior. Louis Pinnock (John Travolta) es un modesto trabajador que lucha denodadamente en un ambiente hostil por sacar a su familia adelante. Sin embargo, al ser despedido injustamente de su empresa, se decide a secuestrar a Thaddeus Thomas (Harry Belafonte), el dueño de la fábrica, que es de raza negra. Pero, poco a poco, la relación con el secuestrado le descubre la única realidad posible: que la bondad o maldad no depende de las razas, y que por encima de diferencias sociales y raciales se eleva una única raza humana. Interesante perspectiva social que ahonda en la misma base de las relaciones humanas. John Travolta (Pulp Fiction, Phenomenon, Grease) demuestra una vez más su carisma y su gran variedad de registros en esta película profundamente humana.

4/10
Seven

1995 | Se7en

David Fincher (The Game, El club de la lucha) le sacó partido a su impactante estilo visual, al servicio de un guión sorprendente, muy impactante y a la vez reflexivo, sobre la corrupción en la sociedad actual. A punto de jubilarse, el teniente Somerset, de homicidios, va a ser reemplazado por el joven detective David Mills. Antes, ambos deben enfrentarse a un violento psicópata, que asesina a sus víctimas horrible y fríamente, “inspirado” en los siete pecados capitales. Una angustiosa y oscura ambientación enfatiza las dramáticas interpretaciones de Morgan Freeman, Brad Pitt y, sobre todo, Kevin Spacey. Los asesinatos son realmente retorcidos y algunas escenas permanecen en la memoria del espectador por mucho tiempo. La escena final, antológica.

7/10
Ni un pelo de tonto

1994 | Nobody's Fool

Sully (Paul Newman) es un obrero de la construcción en edad de jubilarse. Vive en una pequeña comunidad del estado de Nueva York, donde todo el mundo se conoce. Sully realiza pequeños trabajos, en parte para estar ocupado y en parte para subsistir. Hace años que abandonó a su familia. Vive en casa de la antigua profesora miss Beryl (Jessica Tandy), junto a su hijo, un especulador inmobiliario. A cambio del alojamiento, Sully hace trabajos domésticos, mientras que intenta ser contratado por el propietario de la constructora local, Carl Roebuck (Bruce Willis). La mujer de éste, Toby (Melanie Griffith), siente una irrefrenable pasión por Sully. Todo se complica en su vida cuando su hijo y su nieto, al que no conoce, se presentan en casa de su ex mujer. El guión está basado en la novela homónima del norteamericano Richard Russo. Paul Newman, en una interpretación excelente, obtuvo aquí su séptima nominación al Oscar. Su personaje está lleno de humanidad y de humor, y llega enseguida al espectador, con todos sus defectos. Un personaje que con el tiempo entrará en la historia del cine, como el arquetipo del que arregla los desperfectos y las vidas de los demás, cuando la suya se va a pique. Una película conmovedora, que se ve con deleite de principio a fin. Jessica Tandy, en su duelo interpretativo con Newman, está sensacional. La música es del prestigioso Howard Shore.

6/10
El cliente

1994 | The client

Un atrevido muchacho de 11 años se encuentra en el bosque a un abogado que, antes de suicidarse, le revela los secretos sobre un turbio asesinato y el lugar donde se encuentra el cuerpo de un senador desaparecido. La mafia se entera de lo sucedido y trata de eliminar al niño, mientras que un fiscal, interpretado por Tommy Lee Jones, quiere desentrañar de una vez por todas los hechos. Una abogada con una fuerte personalidad, interpretada por Susan Sarandon, intenta proteger al niño de unos y otros. Un emocionante thriller en el que el crimen y la acción de la justicia se mezclan con la inocente visión de un niño indefenso. Tommy Lee Jones, como implacable fiscal, está soberbio, y Susan Sarandon, especializada en la defensa de causas difíciles, aporta dramatismo y tensión a la historia. La trama se va desenmarañando poco a poco y no sin dificultades. Cuenta con todos los ingredientes del buen cine de suspense y acción.

6/10
Ed Wood

1994 | Ed Wood

El peor director de cine de la historia tiene un estusiasmo contagioso, tipo Orson Welles. Sus historias son espantosas, y rueda chapuceramente. Por no hablar de las limitaciones de presupuesto. Pero tiene un don: ama el cine, y ningún obstáculo le detiene. Lo que explica que Ed Wood lograra filmar un buen puñado de películas, involucrando en su aventura al mismísimo Bela Lugosi. Tim Burton aplica con acierto un filtro romántico al empeño de Ed Wood, y crea una relación conmovedora entre el director y Bela Lugosi. No tienen sólo un trato profesional, sino que llegan a ser auténticos amigos, que se ayudan el uno al otro dejándose el pellejo. Son magníficas las composiciones de Johnny Depp y Martin Landau (que se llevó el Oscar). El blanco y negro de Stefan Czapsky y la música inquietante de Howard Shore se revelan perfectas para un film ya mítico.

8/10
Philadelphia

1993 | Philadelphia

Andrew Beckett (Tom Hanks) es un joven ambicioso que tiene un brillante futuro como abogado en el bufete donde trabaja. En su compañía nadie conoce su condición de homosexual, aunque Andrew no se preocupa en ocultarlo. El mundo se le viene encima cuando empieza a sentirse mal. Le aparecen unas ronchas por todo el cuerpo y en el hospital le comunican que ha contraído el sida. Enseguida se lo dice a su amante, interpretado por Antonio Banderas. Andrew trata de seguir haciendo su vida con normalidad, pero sus superiores acaban despidiéndole, argumentando negligencia profesional. Ahora Andrew está dispuesto a que se haga justicia, aunque tenga que enfrentarse con el poderoso bufete donde hasta hace poco trabajaba. Sabe que su caso puede sentar un precedente muy valioso para la gente como él. Animado por su novio, contrata los servicios del único abogado que se presta a defenderle, Joe Miller (Denzel Washington). Una arriesgada película que plantea a las claras por primera vez en el cine el problema del sida. Narrada con habilidad por Jonathan Demme, tiene un afán realista en medio de la terrible tragedia de esta enfermedad. Significa el primer papel de relevancia de Antonio Banderas en Hollywood. Tom Hanks realiza una actuación soberbia, por la que consiguió el Oscar. Oscar también para la mejor canción original a Bruce Springteen, por 'Streets of Philadephia', un prodigioso tema musical.

6/10
Señora Doubtfire

1993 | Mrs. Doubtfire

Tras divorciarse de su mujer, Daniel Hillard, un alocado e inusual padre, busca el modo de pasar más tiempo con sus tres hijos, ya que no ha recibido la custodia. Para ello, decide disfrazarse, con una peluca y maquillaje, de un ama de llaves inglesa, la Señora Doubtfire, y se ofrece para cuidar de los chicos y realizar las tareas del hogar. De todos modos, el engaño no durará mucho y además, le causará más de un altercado. De la mano de Robin Williams, las risas están aseguradas, en esta loca y divertida película que la convirtió en una de las comedias de mayor éxito de todos los tiempos.

6/10
El abogado del diablo

1993 | Guilty as Sin

Historia judicial, inferior a otras de su director, Sidney Lumet, como Doce hombres sin piedad o Veredicto final. Cuenta cómo una ambiciosa abogada ha de defender a un peligroso psicópata, acusado de asesinar a su mujer, y que en un primer momento parecía el clásico playboy. Cuando quiera abandonar la defensa será demasiado tarde.La historia no resulta muy verosímil, pero Lumet derrocha profesionalidad y logra un producto al menos digno. El guión de Larry Cohen sigue el modelo de filmes con asesino loco y la pareja protagonista es correcta. Las groserías están claramente de más.

4/10
M. Butterfly

1993 | M. Butterfly

En los años 60 del siglo XX un diplomático francés, René Gallimard, se enamora de una cantante de ópera en China. Sin embargo, Gallimard ignora quién es de verdad el objeto de su deseo. Turbio y tristón drama de insanos amores, muy del estilo del actor Jeremy Irons (Herida), que trae a colación cuestiones como el travestismo y la homosexualidad.

4/10
Sliver (Acosada)

1993 | Sliver

Carly Norris (Sharon Stone) es una atractiva joven que acaba de poner fin a un matrimonio desgraciado. En busca de nuevas sensaciones que hagan cambiar su vida, se traslada a vivir a un edificio de construcción alargada típico de Nueva York, llamado "Sliver". Allí conoce a unos atractivos vecinos, Zecke y Jack. Pronto, Carly comienza un apasionado romance con Zecke. Jack, que es un escritor de novelas basadas en crímenes reales, sospecha que Zecke puede estar detrás de unos extraños y mortales accidentes que están sucediendo en el edificio. Un thriller para el lucimiento de Sharon Stone, con un guión pasablemente ágil. Los dos actores, Baldwin y Berenger, realizan una interpretación efectiva. La película es una mezcla explosiva entre el suspense de la situación y la seductora presencia de Sharon Stone.

5/10
Preludio de un beso

1992 | Prelude to a Kiss

Adaptación de una obra teatral de Craig Lucas, en la línea de Ghost, del año anterior. Sigue a Peter y Rita, que se conocen en una fiesta, y enseguida acaban en la cama. El caso es que se llevan muy bien, se toman afecto, aunque existe la pega de que ella es una ceniza, siempre ve el lado negro de las cosas. Hasta que llega el día de su boda, y un viejecito desconocido pide besar a la novia. Cuando lo hace, se produce algo extraño y mágico: intercambian los cuerpos, el alma del viejo está dentro del cuerpo de Rita. Como se ve, es un cuento celestial y romántico, que incide en la idea de que la belleza está en el interior. Alec Baldwin y Meg Ryan dan vida a la pareja protagonista, y a la actriz le toca mostrar una doble personalidad en la pantalla.

4/10
Mujer blanca soltera busca...

1992 | Single White Female

Cuando Allison Jones comprueba que su novio le engaña decide echarlo de su casa de Nueva York y alquilar una habitación a otra persona. La mejor candidata resulta ser Hedra, una tímida joven con la que Allison parece rápidamente congeniar debido a su buen corazón. Pero las cosas no son como parecen. Intrigante y morboso thriller dirigido por Barbet Schroeder (El misterio Von Bulow), quien, con guión de Don Roos (El amor y otras cosas imposibles), adapta con buena e inquietante atmósfera una novela de John Lutz. La película ofrece numerosos momentos de insano erotismo y escenas de angustia opresiva apoyadas en una trama de demencia mental que resulta muy efectiva. Magnífica Bridget Fonda.

5/10
El almuerzo desnudo

1991 | Naked Lunch

Adaptación libre de la rarita novela homónima de William S. Burroughs, a cargo del también rarito David Cronenberg. William es un tipo que, además de ser escritor, se dedica a exterminar insectos, y que ha tenido problemas en el pasado con la droga. De hecho, su esposa ha caído en una extraña adicción al producto que él utiliza para matar bichos. Y él no parece estar demasiado bien de la cabeza, pues sufre extrañas alucinaciones, en las que es una especie de espía al que encargan misiones extrañas criaturas, a modo de insectos gigantes, que se metamorfosean a partir de objetos como su máquina de escribir. Como puede verse, esta trama sólo cabe calificarla de completo desparrame mental, concebida por Burroughs con toda probabilidad bajo los efectos de algún alucinógeno, y bajo el peso de un duro trauma (la esposa de Burroughs murió de un disparo accidental del escritor, un hecho que Cronenberg incorpora a esta trama semiautobiográfica, con el permiso del interesado). Aunque el diseño de los insectos está muy cuidado, el desarrollo argumental se acerca peligrosamente a lo plúmbeo, con la creación de una atmósfera pesada en la que resulta difícil entrar. La coartada de ‘película experimental’ no justifica al film, ni mucho menos.

4/10
Bésame antes de morir (1991)

1991 | A Kiss Before Dying

Para ascender en la escala social, el ambicioso Jonathan Corliss mantiene una relación con Dorothy Carlsson, hija de un poderoso empresario. Cuando ésta se queda embarazada, Jonathan teme que su padre la desherede, por lo que decide acabar con su vida. Su hermana gemela investiga el suceso, pues está convencida de que no se suicidó. Adaptación de una novela de Ira Levin, ya llevada al cine en 1956 por Gerd Oswald, con Robert Wagner, en una versión muy superior. Matt Dillon realiza un gran trabajo, así como algunos de los secundarios, pero Sean Young no está ni mucho menos a la altura.

5/10
El silencio de los corderos

1991 | The Silence of the Lambs

Se busca a un asesino psicópata. ¿Qué mejor ayuda para la agente Clarice que la de un asesino psiquiatra? El doctor Hannibal Lecter está encerrado en una prisión de máxima seguridad, pues tiene la malísima costumbre de comerse a sus víctimas. Una agente novatilla, Clarice Starling, cuenta con su asesoramiento para detener al criminal "Buffalo Bill", que secuestra y asesina a mujeres jóvenes y rollizas con un propósito muy, muy peculiar. Este inquietante thriller, adaptación de la novela de Thomas Harris, arrasó en taquilla y se llevó los cinco Oscar más importantes (película, director, guión, actor y actriz principales). El silencio de los corderos fue la película que lanzó al estrellato a Anthony Hopkins, hasta entonces poco conocido pese a una trayectoria notable. Jodie Foster preparó su papel consultando con una auténtica agente del FBI, que le habló de la agencia, y de la presencia de la mujer allí.

8/10
The Lemon Sisters

1990 | The Lemon Sisters

Tres amigas –encarnadas por Diane Keaton, Carol Kane y Kathryn Grody– soñaban con triunfar en el mundo de la música como grupo: efímera visión jamás materializada. Película de mujeres, dirigida por una mujer, pinta a tres perdedoras a las que se mira de modo agridulce, comparando sus anhelos y la realidad que viven. Les queda la amistad y el amor, pero... La referencia que maneja Joyce Chopra es Magnolias de acero, pero el resultado es bastante inferior.

3/10
Un hombre inocente

1989 | An Innocent Man

Jimmie, un hombre normal, se ve implicado en caso de drogas por culpa de unos policías corruptos. Como consecuencia acabará en la cárcel. Al salir intentará recomponer su vida con su familia, pero los policías irán tras él. Entonces Jimmie decide que no puede dejarse vencer y desatará su furia. Notable thriller que contra todo pronóstico va ganando enteros conforme avanza el metraje. La causa del buen resultado es el excelente guión, bien diseñado por Larry Brothers, y a un muy convincente trabajo de Tom Selleck.

6/10
Vida y amores de una diablesa

1989 | She-Devil

Una matrimonio entra en crisis cuando el esposo se lía con una novelista rosa. Les hará la vida imposible, como una auténtica diablesa. Una de las raras ocasiones en que Meryl Streep ha hecho comedia.

4/10
Big

1988 | Big

Un joven adolescente pide un deseo en una extraña máquina de feria. Está harto de ser pequeño y quiere convertirse en una persona adulta. Para su desesperación, su deseo se hace realidad y, cuando se despierta al día siguiente, se ha hecho mayor. Su madre se asusta al verle y él tiene que irse de casa. Ser adulto no es tan maravilloso como él creía en un principio, y tiene que hacer frente a varias complicaciones, entre ellas ganar dinero. Entra a trabajar en una multinacional del juguete, donde alcanza una sólida posición debido a sus conocimientos de los gustos infantiles. Una de sus compañeras de trabajo se enamora de él. Sin embargo, todas sus esperanzas residen en volver a convertirse en un niño, por lo que con ayuda de su mejor amigo, el único que le cree, intentará encontrar la extraña y prodigiosa máquina de feria. La realizadora Penny Marshall es la artífice de esta tragicomedia que basa su efectividad en la abundancia de momentos emotivos. Consagrado como actor de comedia, ésta fue la primera vez que el actor Tom Hanks abordaba un papel más complejo, lo que le permitió dar el gran paso hacia papeles dramáticos, como los que interpretaría en títulos como Philadelphia o Salvar al soldado Ryan. Hanks está perfecto como el niño que se ha hecho grande, pues tras su apariencia de adulto consigue imitar a la perfección los gestos típicos infantiles. El diseño de producción corrió a cargo de Santo Loquasto, colaborador habitual de las películas de Woody Allen. La fotografía es de Barry Sonnenfeld, profesional que poco después daría el salto a la realización con títulos como La familia Addams. La música es de Howard Shore.

5/10
Inseparables

1988 | Dead Ringers

David Cronenberg (eXistenZ) dirige este film que nos narra la extraña relación que se establece entre una paciente, y dos hermanos gemelos, ambos reconocidos médicos ginecólogos. Lo peculiar de la relación es que la mujer ignora que se trata de dos personas diferentes. El film cuenta con la doble interpretación de Jeremy Irons que es quien da vida a esta peculiar pareja de hermanos gemelos, realizando un trabajo memorable. Geneviève Bujold, le acompaña en el encabezamiento del reparto. La película cuenta con los "tics" morbosos propios del director y puede que defraude a los espectadores poco entusiastas del cine de Cronenberg. Es preciso resaltar la espléndida banda sonora realizada por Howard Shore

5/10
Arma joven

1988 | Young Guns

John Tunstall es un granjero de México que se dedica a recoger a jóvenes muchachos sin recursos para que le ayuden en el negocio y con ello, hacer de ellos hombres de provecho. Uno de ellos, Billy ha desarrollado gran habilidad con el rifle. Western que da otra vuelta de tuerca a las historias del mítico Billy 'el niño', como ya hizo Sam Peckinpah con Pat Garrett y Billy the Kid. En esta ocasión, el director Christopher Cain cuenta con un reparto juvenil en auge de los años 80, pues a parte de Emilio Estevez (Rebeldes), le acompañan también Lou Diamond Phillips (Stand and deliver), Charlie Sheen (El principiante), o Dermot Mulroney (Compañeros inseparables). Además, les sostienen los veteranos Terence Stamp, Kiefer Sutherland y Jack Palance. La cinta no está a la altura de las clásicas del Oeste, pero hay buena ambientación, buen ritmo de acción de la historia, rostros jóvenes y una música pegadiza que consigue atraer al espectador.

5/10
Nadine

1987 | Nadine

Vernon y Nadine son una pareja separada. Nadine, de forma involuntaria se ve relacionado con un gángster. La casualidad le hace ser testigo de un asesinato, y a causa de una equivocación se hace con unos documentos secretos. A partir de entonces, y con la ayuda de Vernon, deberá pasar por todo tipo de peripecias para librarse de la persecución a la que se ve sometida. Nadine es una comedia romántica, que parte de una trama policiaca. El film sitúa la acción en la América de los gángsters y policías corruptos de los años treinta. Robert Benton (Kramer contra Kramer, Ni un pelo de tonto) dirige esta historia muy bien hilvanada, que combina acertadamente acción, amor e inteligentes diálogos. La pareja protagonista está encarnada por una espectacular Kim Basinger, entonces en la cúspide de su carrera (años más tarde vería reconocido su labor como actriz con un Oscar de la Academia por su trabajo en L.A. Confidential) y por un siempre divertido Jeff Bridges.

4/10
La mosca (1986)

1986 | The Fly

En un congreso científico se conocen un científico que ultima un proyecto revolucionario para transmitir la materia y una periodista ansionsa por escribir un artículo que le haga famosa, por lo que considera que las investigaciones de su nuevo conocido pueden servirle para sus fines. Ella asiste a la transmisión de diversos objetos como manzanas. Cuando el científico ultima el experimento, todo parece salir bien excepto por un suceso inesperado: una mosca se cruza en su camino cuando él mismo intenta transmitirse de un lugar a otro. Poco después, descubre que su metabolismo se ha cruzado con el de la mosca, por lo que está dejando de ser humano para adquirir la apariencia del insecto. A pesar de que comienza una relación sentimental con la periodista, poco a poco se convierte en un ser monstruoso. Esta nueva versión del clasico de La mosca (1958) se convirtió en uno de los mejores filmes de terror de los últimos tiempos gracias a la genialidad del realizador especializado en el género David Cronenberg. El canadiense coescribió el guión con Charles Edward Pogue y adaptó la historia al universo personal que había desarrollado en filmes como Scanners o Vinieron de dentro de. Los prodigiosos efectos especiales y la cuidada ambientación hicieron el resto para conseguir un filme que aterroriza a los espectadores, enriquecido por la inquietante música del maestro Howard Shore. El reparto está encabezado por dos estrellas que por aquel entonces estaban en alza, pero que hoy son dos de los nombres más célebres del cine norteamericano. Jeff Goldblum (El sueño del mono loco) se consagró con este filme, mientras que Geena Davis obtuvo un pequeño éxito que se agrandaría posteriormente con títulos como Thelma y Louise.

6/10
Jo, ¡qué noche!

1985 | After Hours

Al salir de la oficina, Paul Hackett, un informático de vida gris, conoce a la joven Marcy, que le da su número de teléfono. Tras llamarla y concertar una cita, empezarán a suceder inesperados y raros acontecimientos encadenados, que evitarán que Paul pueda volver a casa. Y así descubrirá que la noche neoyorquina está poblada por estrafalarios personajes. Planteada como una obra menor por su autor, Martin Scorsese (Taxi Driver), lo cierto es que se trata de un divertido homenaje a la "screwball comedy" de los años 30, con numerosas situaciones kafkianas y momentos cómicos. Desde luego es un film muy singular dentro de la filmografía del director neoyorquino.

6/10
Nada es eterno

1984 | Nothing Lasts Forever

En un futuro Nueva York, la ciudad vive dominada por burócratas. El joven Adam quiere ser artista pero sólo le conceden un permiso para trabajar dirigiendo el tráfico. Debido a un error, subirá a un autobús que va con destino a la Luna. En su viaje, al menos estará acompañado por una guapa mujer llamada Mara. Comedia futurista protagonizada por Zach Galligan, actor de serie B que se le ha podido ver en cintas como Waxwork: museo de cera o Gremlins 2: La nueva generación. La trama sigue la odisea de un infeliz muchacho en un viaje lleno de infortunios, con la aparición de peculiares personajes como Dan Aykroyd, haciendo de su jefe, o Bill Murray, en el papel del conductor de autobús.

4/10
Videodrome

1983 | Videodrome

El controvertido e iconoclasta director canadiense David Cronenberg (eXistenZ) entregó con este film una de sus obras más significativas, aunque no por eso de mayor calidad que otras. La trama es rara a más no poder, donde se mezclan sueños y realidades, e imágenes grotescas y desconcertantes. Es difícil descifrar qué quiere contar Cronenberg, hasta el punto de que parece que el producto final ha sufrido demasiadas manipulaciones. Max (James Woods) es un productor televisivo que busca nuevas películas que contengan experiencias fuertes de sexo y violencia. No le vale con escenas blanditas, etc. Así llega a su poder una señal pirateada de un producto llamado "videodrome" y queda fascinado por el realismo de las secuencias masoquistas y de tortura. Lo malo es que ese producto parece tener terribles efectos secundarios para quien lo observa.

4/10
Scanners

1981 | Scanners

Una organización inyecta una fórmula a mujeres embarazadas, para que sus hijos desarrollen poderes psiquícos. Violenta mezcla de terror y ciencia ficción, con la que empezó a despuntar David Cronenberg.

4/10
Cromosoma 3

1979 | The Brood

El doctor Raglan es un psicoterapeuta con cierto prestigio. Pero su nueva terapia, por la que los pacientes alivian sus dolores exteriorizando unos extraños estigmas, puede resultar un rato peligrosa. El canadiense David Cronenberg ofrece una vez más un film desasosegador, en que el espectador sufre cada vez más. Tampoco faltan las vísceras a las que es tan aficionado este director.

5/10

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