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Biografía

Dragan Micanovic

Dragan Micanovic

Dragan Micanovic

Filmografía
Coriolanus

2011 | Coriolanus

Caius Martius Coriolanus (Ralph Fiennes) es el orgullo de Roma, un general que mantiene el orden con mano dura y extraordinario patriotismo, y ha consagrado su vida a la guerra. Para salvaguardar la paz ha debido enfrentarse a numerosos enemigos en el campo de batalla. No obstante, como el pueblo demanda mayor justicia y se siente oprimido por los nobles, ciernen su odio sobre el héroe Coriolanus. Así, cuando éste es nombrado cónsul tras su última victoria sobre el rebelde pueblo volsco, comandado por el aguerrido Tullus Aufidius (Gerard Butler), los tribunos envidiosos, que ven en Coriolanus la amenaza de un líder que les haga perder influencia, verán la oportunidad de soliviantar al pueblo desafecto para que protesten y revoquen el nombramiento del triunfante militar. El actor Ralph Fiennes debuta como director trasladando a la pantalla la célebre tragedia “Coriolanus”, de su paisano William Shakespeare. Además de reservarse el protagonismo, Fiennes elige audazmente una puesta en escena realista y contemporánea, cuyo esfuerzo de producción es notable, de modo que al espectador bien podría parecerle que observamos acontecimientos bélicos procedentes de cualquier guerra urbana del siglo XX. Esta actualización temporal de una historia que originalmente corresponde a la Roma preimperial, remite a otros títulos cinematográficos como Ricardo III (1995), de Richard Loncraine; Titus, de Julie Taymor; o Hamlet (2000), con Ethan Hawke. A propósito de anacronismos, también llama la atención que en Coriolanus los diálogos mantengan el lenguaje original del bardo inglés, por lo que inevitablemente suena algo artificial en boca de militares que sostienen metralletas y senadores con chaqueta y corbata. Por otra parte, es claro que las palabras de Shakespeare siguen teniendo un ímpetu desbordante que los siglos no han mermado. Porque, por supuesto, la fuerza del film está sin duda en las pasiones humanas contenidas en la historia recreada por Shakespeare. Patriotismo, envidia, traición, ira, compasión, amor y asesinato son algunos de los temas que desprende Coriolanus. Todo esto basta para generar un film más que correcto, muy por encima de lo acostumbrado. Y, sin embargo, el resultado final no es memorable debido a su, digamos, asepsia, a su falta de catarsis. Al espectador le será difícil encontrar un personaje con quien identificarse mínimamente, de modo que la tragedia sólo emociona lo justo. Y no hace ningún favor al protagonista la composición adusta y angustiada de Ralph Fiennes, el cual resulta a veces desconcertante en su mudo interior. Quizá una interpretación más humana y natural le hubiera granjeado mayor complicidad. En cambio sí están muy logrados los trabajos de la veterana Vanessa Redgrave –cuya materna composición de Volumnia en la intensa escena de petición de perdón es seguramente lo mejor de la película–, y del fiel y desesperado Brian Cox, estupendo como el senador Menenius. Sorprende por último que Jessica Chastain tenga tan escasa presencia como la mujer del protagonista.

6/10
RocknRolla

2008 | RocknRolla

El británico Guy Ritchie continúa fiel a su moderno estilo cinematográfico, tras sufrir las consecuencias del fiasco romántico de Barridos por la marea y dirigir seguidamente proyectos de poco renombre, como Revolver o el telefilm Suspect. Ahora regresa con fuerza gracias un producto genuinamente 'Ritchie', en la línea de los trabajos que le han dado fama, como Lock & Stock y sobre todo Snatch. Cerdos y diamantes. La cosa vuelve a ir de mafias, criminales, rateros de poca monta, mujeres de armas tomar, ajustes de cuentas, asesinos violentos, malentendidos y coincidencias. Todo ello regado con buenas dosis de violencia y humor negro, y ambientado en el Londres de la actualidad. Junto a su lugarteniente Archie (Mark Strong), el capo Jenny Cole (Tom Wilkinson) ha controlado desde hace tiempo los negocios en la City, los negocios criminales se entiende: trapicheos con la justicia, sobornos a los concejales, pelotazos inmobiliarios, asesinatos y extorsión, etc. Sin embargo, últimamente le ha salido un competidor más duro de lo previsto, el empresario ruso Uri Omovich (la comparación con un famoso magnate del fútbol es obligada). Con motivo de la cesión de unas licencias de obra entrarán en contacto, pero el pago de 7 millones de libras del ruso será 'interceptado' sin que él lo sepa por su bella contable Stella (Thandie Newton), quien, por su parte, para llevar a cabo su plan se vale de One Two (Gerard Butler), cabecilla de una banda de los barrios bajos denominada 'Grupo salvaje', que a su vez debe dinero a Jenny. Contar más del argumento no serviría de mucho y además no haría sino enrevesar todavía más la historia, porque la verdad es que Ritchie se pasa esta vez un poquito a la hora de liar las cosas, entrecruzar hilos narrativos y establecer relaciones entre los múltiples personajes. Durante los primeros minutos el espectador queda apresado por el frenético ritmo impuesto por el director, con profusos diálogos, explicaciones con voz en off, música estridente, variedad de personajes y continuos saltos de plano, tanto que pueden dejarle a uno demasiado aturdido. Lo mejor, por tanto, es dejarse llevar sin preguntarse demasiado "¿quién es éste?", "¿qué están buscando esos?" o "¿de qué se conocen esos otros?". Aquí sólo importa la acción, la rapidez, la tensión. Menos mal que atrapan las imágenes creadas por Ritchie, visualmente virtuosas, con gran profusión de recursos técnicos. Todo un antídoto contra el aburrimiento. Dicho esto, se le puede achacar al la película su absoluta falta de seriedad, y la consecuencia es que el olvido de la película puede llegar demasiado pronto. La hondura de la historia es mínima y en realidad todo es como un gran castillo de fuegos artificiales. Los gags humorísticos son frecuentes y no faltan los momentos de violencia, aunque en general se busca con sabiduría el fuera de campo. Destaca sobremanera la larga secuencia del segundo robo, con la persecución de los matones rusos, un verdadero alarde de dirección y montaje, con brutalidad y humor excelentes. También resulta muy ocurrente el recurso al 'macguffin' del cuadro, que acaba por resultar divertidamente misterioso. El reparto coral hace un buen trabajo, especialmente el trío formado por Tom Wilkinson, Gerard Butler y Mark Strong.

6/10

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