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Biografía

Grímur Hákonarson

Grímur Hákonarson

Grímur Hákonarson

Filmografía
Oro blanco

2019 | Héraðið / The County

Una película impactante acerca de cómo una iniciativa tan loable como son las cooperativas en el mundo rural puede corromperse hasta extremos insospechados. Sigue a Inga y su esposo que trabajan duro en el campo, con sus vacas y sus cultivos. Ella no entiende que compren productos como abonos a la cooperativa, cuando les costarían mucho más baratos si los compraran en el mercado. Y es que en la práctica la cooperativa local se ha convertido en un monopolio con métodos no muy diferentes a la mafia, que obliga a los socios a seguir las consignas del líder, quien hace y deshace a sus anchas. Después de que el marido sufra un accidente, Inga empezará a tomar sus propias decisiones, lo que supone un auténtico terremoto en la comunidad, pues hay miedo a posicionarse, pero también sed de remediar una situación palmariamente injusta. El islandés Grímur Hákonarson sorprendió en 2015 con Rams, el valle de los carneros, que pintaba con realismo las dificultades de los que se ganan la vida en el campo en su país natal. Reincide en temática con un film de mujer fuerte “sola ante el peligro”, que sabe plantar cara a la adversidad, y ganar partidarios para su causa. Sorprende el vigor narrativo de Hákonarson, que atrapa la atención del espectador poniendo el foco en la protagonista, muy bien encarnada por Arndís Hrönn Egilsdóttir, una suerte de Frances McDormand a la escandinava, por así decir. Por momentos la cinta adquiere un tono casi épico, pero sin abandonar nunca el realismo que se pretende.

6/10
Rams, el valle de los carneros

2015 | Hrútar

Gummi vive solo, únicamente preocupado por cuidar a sus ovejas, en la casa contigua a la de Kiddi, su rudo hermano, con el que no se habla desde hace varias décadas. Cuando el 'scrapie', una enfermedad degenerativa, afecta al ganado, la veterinaria local decreta que todas las reses deben ser sacrificadas. Para la pequeña rebelión que Gummi piensa llevar a cabo, con el fin de salvaguardar el antiguo linaje de sus animales, necesitará lograr la reconciliación fraterna. El desconocido fuera de su país, Islandia, Grímur Hákonarson, no ha parado de cosechar premios con Ram. El valle de los carneros, su segundo film de ficción, entre ellos el de la sección Un certain regard, del Festival de Cannes, y los relativos a mejor película y mejor nuevo director en la Seminci, además de convertirse en la representante nacional a los Oscar. De hecho, parece un material expresamente concebido para lograr estatuillas, con protagonistas desfavorecidos, un tempo pausado para dar pie a la reflexión, mucho simbolismo, pocos diálogos, mucha introspección. Acierta sobre todo con su visión realista pero en cierto modo positiva de las relaciones familiares, donde puede haber conflictos, a veces intensos, pero al final prevalecen los lazos, en especial ante una amenaza exterior. Los veteranos Sigurður Sigurjónsson y Theodór Júlíusson llevan a cabo interpretaciones muy naturales. Se nota que el director proviene del documental, a la hora de concebir imágenes costumbristas, descriptivas del ámbito rural islandés. Comienza con algunos golpes de humor muy propios del norte europeo, piénsese para hacerse una idea en el cine de Aki Kaurismaki, que dejan paso con fluidez al dramatismo y fatalismo final.

6/10
Oro blanco

2019 | Héraðið / The County

Una película impactante acerca de cómo una iniciativa tan loable como son las cooperativas en el mundo rural puede corromperse hasta extremos insospechados. Sigue a Inga y su esposo que trabajan duro en el campo, con sus vacas y sus cultivos. Ella no entiende que compren productos como abonos a la cooperativa, cuando les costarían mucho más baratos si los compraran en el mercado. Y es que en la práctica la cooperativa local se ha convertido en un monopolio con métodos no muy diferentes a la mafia, que obliga a los socios a seguir las consignas del líder, quien hace y deshace a sus anchas. Después de que el marido sufra un accidente, Inga empezará a tomar sus propias decisiones, lo que supone un auténtico terremoto en la comunidad, pues hay miedo a posicionarse, pero también sed de remediar una situación palmariamente injusta. El islandés Grímur Hákonarson sorprendió en 2015 con Rams, el valle de los carneros, que pintaba con realismo las dificultades de los que se ganan la vida en el campo en su país natal. Reincide en temática con un film de mujer fuerte “sola ante el peligro”, que sabe plantar cara a la adversidad, y ganar partidarios para su causa. Sorprende el vigor narrativo de Hákonarson, que atrapa la atención del espectador poniendo el foco en la protagonista, muy bien encarnada por Arndís Hrönn Egilsdóttir, una suerte de Frances McDormand a la escandinava, por así decir. Por momentos la cinta adquiere un tono casi épico, pero sin abandonar nunca el realismo que se pretende.

6/10
Rams, el valle de los carneros

2015 | Hrútar

Gummi vive solo, únicamente preocupado por cuidar a sus ovejas, en la casa contigua a la de Kiddi, su rudo hermano, con el que no se habla desde hace varias décadas. Cuando el 'scrapie', una enfermedad degenerativa, afecta al ganado, la veterinaria local decreta que todas las reses deben ser sacrificadas. Para la pequeña rebelión que Gummi piensa llevar a cabo, con el fin de salvaguardar el antiguo linaje de sus animales, necesitará lograr la reconciliación fraterna. El desconocido fuera de su país, Islandia, Grímur Hákonarson, no ha parado de cosechar premios con Ram. El valle de los carneros, su segundo film de ficción, entre ellos el de la sección Un certain regard, del Festival de Cannes, y los relativos a mejor película y mejor nuevo director en la Seminci, además de convertirse en la representante nacional a los Oscar. De hecho, parece un material expresamente concebido para lograr estatuillas, con protagonistas desfavorecidos, un tempo pausado para dar pie a la reflexión, mucho simbolismo, pocos diálogos, mucha introspección. Acierta sobre todo con su visión realista pero en cierto modo positiva de las relaciones familiares, donde puede haber conflictos, a veces intensos, pero al final prevalecen los lazos, en especial ante una amenaza exterior. Los veteranos Sigurður Sigurjónsson y Theodór Júlíusson llevan a cabo interpretaciones muy naturales. Se nota que el director proviene del documental, a la hora de concebir imágenes costumbristas, descriptivas del ámbito rural islandés. Comienza con algunos golpes de humor muy propios del norte europeo, piénsese para hacerse una idea en el cine de Aki Kaurismaki, que dejan paso con fluidez al dramatismo y fatalismo final.

6/10

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