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Biografía

Jackie Earle Haley

Jackie Earle Haley

59 años

Jackie Earle Haley

Nació el 14 de Julio de 1961 en Northridge, California, EE.UU.
Filmografía
Alita: Ángel de Combate

2018 | Alita: Battle Angel

Estamos en el siglo XXVI es una sociedad distópica, la guerra con los marcianos 300 años atrás ha dejado profunda huella en la Tierra. En la ciudad aérea de Salem vive una élite inalcanzable, mientras que en tierra firme se encuentran los parias, un conjunto abigarrado de seres humanos, los cárnicos, y de cyborgs, que tiene partes de su cuerpo artificiales. En Iron City, en la zona de desguace, el doctor Ido experto en curar a cyborgs encuentra los restos de la desechada Alita, con un cerebro humano en perfecto estado, y a la que reconstruye en su clínica. Cuando logra que despierte, ella, de aspecto adolescente, no recuerda nada de su pasado, pero pronto sale a la luz que posee cualidades muy especiales, sus dotes físicas son realmente extraordinarias, propias de una guerrera; lo que no quita para que destaquen en Alita unos sentidos muy acendrados de la bondad, la lealtad y la justicia, como se advierte en sus relaciones con esa figura quasi paterna que es el doctor Ido, o con su nuevo amigo Hugo, que le guía en ese mundo hostil, donde se siente muy atraída por un deporte muy popular, el Motorball. Trepidante adaptación del manga de Yukito Kishiro, que ya antes había conocido una versión como serie de anime no demasiado apreciada por los fans. Teniendo detrás la mente creativa de James Cameron, que ejerce como coguionista y productor, puede imaginarse que técnicamente Alita: Ángel de Combate alcanza una perfección inusitada en sus aspectos visuales, tanto en el uso de efectos especiales CGI como en la presentación del 3D, usado con tanta inspiración como en Avatar, el proyecto que tan enfrascado le tiene, da la impresión de que el resto de su carrera sólo dirigirá las secuelas de ese film. Para la dirección, Robert Rodriguez se revela como una acertada elección, pues se nota que el cineasta de origen hispano admira la fuente original, y que posee un talento especial para el cine de acción. Estamos ante un film donde el entretenimiento de calidad es la meta principal, meta que se alcanza sobradamente. La recreación del universo futurista es espectacular, con muchísimos detalles, grandes planos generales de Iron City con edificios semiderruidos o del estadio donde se juega al Motorball. También es fabulosa la calidad y movimiento de los cyborgs, la simbiosis de las partes puramente mecánicas o de robots, con las humanas, manos o rostros, en muchos casos tratados visualmente, como los espectaculares ojos de Alita, todo un homenaje a los clásicos de los personajes del anime, con su redondez saltona. Y las peleas, persecuciones, etcétera, están muy logradas, nada que ver con el cansinismo de ciertas perezosas producciones de acción, está todo muy bien estudiado para asegurar la diversión. Quizá alguno considere que los elementos que componen la trama son muy sencillos o arquetípicos, pero sea como fuere, lo cierto es que funcionan a las mil maravillas. La chica sin memoria que necesita arraigar en algún sitio, conocer el sentido de su vida; los padres sacudidos por una tragedia que les marcó para siempre; los sentimientos paternales y filiales entre Ido y Alita, al modo de una revisión moderna del cuento de Pinocho; la élite controladora de los parias desde la distancia, sin mezclarse nunca con ella; los cazarrecompensas y demás tipos duros; el amigo que decepciona, pero donde siempre cabe el perdón. Rosa Salazar, abonada a las sagas distópicas –Divergente, El corredor del laberinto– asume con aplomo el protagonismo del film y logra hacer creíble la mezcla de pureza y fuerza de su personaje; y funciona muy bien el resto del reparto, incluidos tres oscarizados secundarios de lujo, Jennifer Connelly, Mahershala Ali y Christoph Waltz.

7/10
La torre oscura

2017 | The Dark Tower

Teniendo en cuenta que Stephen King es uno de los autores que cuenta con más adaptaciones cinematográficas, llama la atención que hasta 2017 no se hubiera llevado a cabo una traslación de "La Torre oscura", una saga de ocho novelas que King escribió a lo largo de treinta años, en la que el autor estadounidense ha creado una amplia epopeya en donde caben diversos mundos, criaturas fantásticas, viajes interdimensionales, personajes terroríficos. Que la producción de este mismo film haya tenido un azaroso desarrollo (se llegó a pensar en hacer tres películas bajo la producción de Ron Howard e incluso una serie de televisión) habla de las dificultades para trasladar a la pantalla esta monumental creación que mezcla numerosos géneros, como la ciencia ficción, el terror, las aventuras, la fantasía o el western. Los padres de Jake Chambers, un chaval adolescente que vive en Nueva York, están preocupados por él. Jake tiene pesadillas extrañas en donde ve cómo unas malvadas criaturas, ocultas bajo piel humana y lideradas por Walter, un demoniaco hombre de negro, secuestran niños en la Tierra y los utilizan para destruir una altísima torre situada en un universo desconocido. Esos seres parecen tener un sólo enemigo, el “Pistolero” Roland, un hombre inmune a las hechicerías del diabólico Walter. Cada vez que la torre se tambalea en las visiones de Jake, la Tierra sufre fuertes terremotos, prueba de que ambos mundos están conectados. Parece claro que el argumento del film es poca cosa si se tiene en cuenta la dimensión de la saga original. El equipo de guionistas, todos ellos pesos pesados, entre los que se encuentran Akiva Goldsman o Anders Thomas Jensen, ha cogido elementos de aquí y de allá, de una novela y de otra, y ha pergeñado un libreto quizá simple en sus planteamientos, pero que, una vez asumido que se tratará de una sola película, con las limitaciones que eso conlleva, tiene a su favor el gran dinamismo logrado. Porque La torre oscura es notablemente entretenida, mantiene siempre el atractivo, está bien narrada, dirigida con brío por el danés Nikolaj Arcel (Un asunto real) y ofrece elementos de interés (el uso de los propios dones, el cumplimiento de la misión, el peligro de la seducción de la venganza, la ausencia del padre), aunque la cuestión de fondo principal y la que aporta un tono apocalíptico al conjunto no es otra que la de la eterna lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad. La Torre oscura recuerda a otras producciones en donde los humanos son arrancados de su hábitat y deben asumir un importante papel en otros mundos. Son argumentos propuestos por filmes tan dispares como Matrix, Harry Potter y la piedra filosofal, Percy Jackson y el ladrón del rayo, El corredor del laberinto. El tema exige que el héroe esté a la altura. En este sentido, el trabajo del protagonista, el hasta el momento desconocido Tom Taylor, es muy convincente, pero sobre todo está flanqueado por dos lugartenientes cuyo antagonismo hace crecer la película, un Idris Elba que rebosa presencia y oficio, y un extraordinario Matthew McConaughey que borda su perverso personaje.

6/10
The Tick

2017 | The Tick | Serie TV

El nacimiento de una nación

2016 | The Birth of a Nation

Siglo XIX. El niño nacido en una plantación de algodón Nat Turner recibe de su ama como regalo una Biblia. Años más tarde, su patrón anda necesitado de dinero, por lo que acepta una oferta para que Nat utilice sus dotes de predicador por todo el condado y así reprima cualquier deseo de los esclavos de rebelarse, recurriendo a la palabra de Dios. Las injusticias que llega a ver cambiarán a Nat para siempre. Esta reconstrucción de una trágica historia real supone la ópera prima como director, guionista y protagonista de Nate Parker, hasta ahora actor secundario en títulos como La vida secreta de las abejas o Non-Stop (Sin escalas). Obtuvo buenas críticas cuando se presentó en el Festival de Sundance de 2016, donde ganó el Gran Premio del Jurado al Mejor Drama, y el del Público. Entonces se preveía que haría carrera de cara a unos Oscar que buscaban redimirse en pleno debate racial. Sin embargo, un triste episodio dio al traste con sus posibilidades: el hermano de una mujer que había acusado de agresión sexual a Parker –quien resultó absuelto de tal acusación– anunció que ésta se había suicidado. En cuanto a lo estrictamente cinematográfico, llama la atención el título, pues se ha buscado aposta que coincida con el del clásico de David W. Griffith, acusado de racismo, con una trama que justificaría el nacimiento del Ku Klux Klan. En este caso se ejecuta la jugada contraria, ya que se explica el origen de la violencia por parte de los esclavos negros. Relato desesperanzado, pero de corte mesiánico, con continuas citas y referencias al Dios del Antiguo Testamento, se centra en la fe, por un lado sincera y espontánea, pero muestra sobre todo las consecuencias de una mala utilización de la misma, bien sea para adormecer a quienes se está tratando de forma injusta, o como justificación de la violencia. Más dura incluso que títulos como 12 años de esclavitud, lo cierto es que aprovecha al máximo su limitado presupuesto. Y que cuenta con correctos trabajos interpretativos, del propio Parker, pero también de los secundarios, por ejemplo, el otras veces desaprovechado Armie Hammer, el extraordinario villano Jackie Earle Haley, la veterana Penelope Ann Miller y la joven Aja Naomi King. Por desgracia, todo esto y algunos momentos de altura no logran remontar un guión irregular que peca de maniqueísmo en algunos pasajes y personajes.

6/10
Objetivo: Londres

2016 | London Has Fallen

Cuando el Primer Ministro británico fallece en su cama de Downing Street, los presidentes de los países más poderosos del mundo se reúnen en Londres para asistir al funeral. Pero allí les espera una trampa, pues un grupo terrorista ha planeado asesinarlos a todos. Sin embargo, su principal obsesión es, por supuesto, acabar con la vida del presidente de los Estados Unidos, algo que no van a tener nada fácil ya que le acompaña su jefe de seguridad, Mike Banning. Digna secuela de Objetivo: La Casa Blanca, película de acción a mansalva que presentó por primera vez a Mike Banning, un agente de seguridad capaz de acabar con todos los indeseables que intenten tocar un pelo a su presidente, Benjamin Asher. Aquí se repite el mismo patrón –un hombre contra todos–, sólo que cambiando de escenario, situando la acción en pleno centro de Londres. Desde luego, aunque el guión es sumamente plano, se cumple la misión de no aburrir en ningún momento, y el director Babak Najafi (Banshee), sabe impactar con algunos planos muy logrados, como las explosiones del puente o de la Torre de Westminster o esos en que se ven las desérticas calles londinenses como si estuviéramos en una ciudad en estado de sitio. También tiene especial gracia el retrato tópico, unas pinceladas casi caricaturescas, que se hace de los principales líderes mundiales según su cultura de procedencia. De fondo, puede verse Objetivo: Londres como un alegato de la política intervencionista norteamericana, que aquí encuentra justificación explícita en las palabras y las acciones violentas del propio presidente. Por lo demás, tampoco hay que tomárselo muy en serio, porque ante todo estamos ante una película muy peliculera (valga el juego de palabras), con un ritmo acelerado que no decae en ningún momento, y donde sigue funcionando a la perfección el personaje de Banning, una especie de puesta al día del sarcástico McClane, interpretado con el carisma necesario por Gerard Butler, mientras que el ‘presi’ Aaron Eckhart conforma un correcto compañero de armas. Sin embargo, llama la atención el poquísimo partido que se saca esta vez a los conocidos secundarios –Morgan Freeman, Melissa Leo, Jackie Earle Haley, Radha Mitchell, etc.–, como si más que nunca lo único que importarán fueran los disparos, los muertos y las explosiones.

5/10
Actividades criminales

2015 | Criminal Activities

Cuatro amigos se reúnen en el entierro de un antiguo compañero. Uno de ellos les recomienda hacer una inversión que les hará ricos. Sin embargo, las cosas salen mal y pierden el dinero... Debut en la dirección del actor Jackie Earle Haley, que se reserva uno de los papeles. Se trata de un thriller rutinario, rodado con estilo efectista, violencia y escaso presupuesto pero con un gran reparto que consigue más o menos mantenerlo a flote.

4/10
RoboCop

2014 | RoboCop

José Padilha, brasileño que se prodiga en el documental, se ha labrado un sólido prestigio internacional con sus dos únicos filmes de ficción, Tropa de elite, y su secuela, estrenada directamente en DVD en España, a pesar de las buenas críticas cosechadas. Hollywood se ha fijado en él, contratándole para ocuparse del remake de RoboCop, el exitoso film de ciencia ficción de Paul Verhoeven. El argumento de RoboCop parte del mismo esquema que su predecesor. 2028. Estados Unidos provee a todos los países de robots capaces de reemplazar a soldados y policías. Pero éstos están prohibidos en el interior del país. La corporación que los diseña, presidida por Raymond Sellars, tratará de influir en el Senado mediante el último trabajo del doctor Norton, que ha construído un híbrido de máquina y humano, para devolverle la vida a Alex Murphy, policía y padre de familia gravemente herido en un atentado. Padilha ha sido una elección acertada, pues imprime a las secuencias de acción un aire cercano al documental que las dota de enorme realismo. Su integración naturalista de los logrados e impactantes efectos especiales recuerda a District 9 y Elysium, del sudafricano Neill Blomkamp. Imprime además un ritmo ágil, sólo roto por alguna caída de ritmo, y logra la necesaria espectacularidad, A diferencia de otros directores que pretenden exhibir demasiado la sofisticada técnica de que disponen, el cineasta la pone al servicio de la narración, y logra resultados impactantes, especialmente en la secuencia –posiblemente la mejor del film– en la que el protagonista se enfrenta a lo que queda de humano en él, después de que le retiren la parte robótica. El guionista Josh Zetumer, debutante aunque ha colaborado sin aparecer en los créditos en Quantum of Solace y La hora más oscura, introduce numerosas diferencias menores con el original (se desplaza en moto, tiene un compañero masculino, etc.), y algunas significativas como una mayor presencia de la esposa y el hijo del protagonista, lo que contribuye a humanizarle. Pero el mayor acierto del libreto de este RoboCop consiste en actualizar la trama, aportando elementos para la reflexión de temas candentes, por ejemplo con los paralelismos de la trama con el uso militar de drones y máquinas. También reabre el debate de la renuncia a la libertad en beneficio de la seguridad, habla de la esencia del ser humano, y reivindica la necesidad de que sean las personas las que tomen las decisiones. Además, mantiene cuestiones ya presentes en el original, como la corrupción, y la avaricia que puede llevar por el mal camino a las grandes corporaciones. El sueco Joel Kinnaman, conocido por The Killing, realiza un notable trabajo en el rol principal. No es el único acierto total del reparto, que cuenta como inventor de RoboCop con un eficaz Gary Oldman que en los últimos tiempos se ha propuesto demostrar que también puede interpretar a personajes honestos, el siempre inquietante Jackie Earle Haley en el papel de uno de los villanos, una Abbie Cornish estupenda como desconsolada esposa, y unos exagerados pero bien elegidos Samuel L. Jackson –un locutor televisivo– y Michael Keaton –el CEO de la megacorporación–.

6/10
Sombras tenebrosas

2012 | Dark Shadows

Se diría que Tim Burton anda carente de ideas. Se abrió camino con guiones originales, pero a lo largo de la última década ha entregado entre otras cosas dos remakes –Charlie y la fábrica de chocolate, El planeta de los simios (2001)–, y una aproximación al universo de Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas). Ahora lleva a la gran pantalla Sombras en la oscuridad, culebrón televisivo con tintes sobrenaturales poco conocido fuera de Estados Unidos que se emitió entre 1966 y 1971, alcanzando la friolera de 1.225 episodios. 1752, en la ciudad de Collinsport (Maine). El rico inmigrante inglés Barnabas Collins (cuyo apellido da nombre a la localidad) rompe el corazón de Angelique, que resulta ser una bruja. Para vengarse, ésta incita a su novia a suicidarse, y a él le convierte en un vampiro al que sus vecinos acaban enterrando vivo. Pero en 1972, unos obreros le liberan accidentalmente de su tumba, por lo que vuelve a su mansión, donde residen sus descendientes: la matriarca Elizabeth Collins al frente de su disfuncional familia. Su antigua enemiga sigue viva y se ha convertido en una mujer muy poderosa. Burton mantiene en Sombras tenebrosas su potencia visual, y logra los mejores resultados en las secuencias que ilustra con clásicos de la música de los 70. El elemento nostálgico tiene gran importancia en la trama, que sigue el típico esquema de pez fuera del agua con un personaje del XVIII desfasado que se despierta en el siglo XX. La época de los hippies, cuando transcurrió la infancia del realizador, y de donde proviene la serie, se describe con amabilidad. Tampoco ha perdido el toque para caracterizar como estrambóticos seres a actores de primer orden, como Johnny Depp (en su octava colaboración juntos) y Eva Green (la otra actriz que tienen más peso), una recuperada Michelle Pfeiffer que fue la Catwoman de Batman vuelve, Jackie Earle Haley, Chloë Moretz, la prometedora Bella Heathcote (In Time) y por supuesto, unos Christopher Lee y Helena Bonham Carter, su esposa, a los que suele dar papeles siempre. Por desgracia, Burton no logra remontar el mayor punto débil, un guión muy poco inspirado de su nuevo descubrimiento, Seth Grahame-Smith, al que ha apoyado también como productor de la adaptación al cine de su novela Abraham Lincoln: Cazador de vampiros que dirige Timur Bekmambetov. Para empezar, quedan absolutamente desdibujados todos los secundarios, y aunque el original venía a ser similar a La familia Addams y La familia Monster, en Sombras tenebrosas parecen sobrar todos los descendientes del personaje de Johnny Depp. Está lleno de elementos que no encajan en el universo de Burton, como algún chiste grosero y una escena de sexo sobrenatural, que el realizador parece haber rodado con muy poca autoconvicción. Los golpes cómicos no acaban de funcionar, y el romanticismo decimonónico que pretende imprimir al vampiro protagonista acaba rompiéndose al involucrar a éste en relaciones sexuales. Debido a estos defectos, Burton no puede evitar ofrecer cierta sensación de agotamiento, pues en el fondo, al ritmo de otra partitura de Danny Elfman, ha vuelto a convertir a Depp en inadaptado que a pesar de sus buenas intenciones choca con su entorno, como el protagonista de Ed Wood, Eduardo Manostijeras, Jack Skeleton, etc.

5/10
Lincoln

2012 | Lincoln

Enero de 1865. Estados Unidos lleva cuatro años desangrándose en una terrible guerra civil después de que los estados del Sur proclamaran su secesión de la Unión. En ese tiempo el presidente Abraham Lincoln ha declarado la emancipación de los esclavos arrogándose poderes especiales en tiempos de guerra, y acaba de ser reelegido para ocupar de nuevo la Casa Blanca. La lucha fraticida podría estar llegando a su final, pues las autoridades del Sur desean negociar una paz honrosa; pero Lincoln tiene intención de lograr antes la votación en el Congreso de la décimotercera enmienda de la Constitución, que aboliría de una vez por todas la esclavitud; el desafío consiste no sólo en lograr los apoyos políticos necesarios –cuenta con los republicanos de su partido, pero debe ganar votos entre los demócratas–, sino en el dilema de posponer la polémica votación, para llegar a la paz cuanto antes, lo que dejaría sin resolver la cuestión esclavista. Formidable lección de historia a cargo de Steven Spielberg, que maneja en Lincoln un solidísimo guión de Tony Kushner, quien ya escribió para el director el libreto de Munich, y que aquí parte del libro de Doris Kearns Goodwin “Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln”. Sorprende la fuerza de una película muy discursiva, con numerosos personajes y abundante información histórica, sin apenas desahogos que amplíen el lienzo y que se considerarían muy razonables, ya sea a través de los campos de batalla, o de los discursos memorables de corte épico. A veces uno tiene la sensación de estar siendo testigo directo de la historia, pero una historia que es un drama muy íntimo y personal, sin concesiones a la lágrima fácil o la emoción impostada. Y sin embargo, oh, paradoja, hay espacio para la épica, pera la lágrima y para la emoción. Spielberg consigue que el ejercicio de la política parezca algo grande en Lincoln; no obvia que es necesario negociar, comprar voluntades, ejercer la persuasión de modo diferentes con personas diferentes. Aquello de que “la política es el arte de lo posible” se entiende en las concesiones que unos y otros deben hacer, la necesidad de tragarse el orgullo, pero también de intentar lo imposible para hacerlo posible. Y en medio de las decisiones de trascendencia histórica, donde están en juego los grandes conceptos, la igualdad entre los hombres que radica en su igual naturaleza otorgada por el Creador, blancos o negros, hombres o mujeres... se encuentra lo personal, la esposa amantísima pero con problemas mentales, el hijo que desea cumplir con su papel en la guerra y no limitarse a ser... el hijo de su padre. Probablemente nunca ha sido Spielberg mejor director de actores que en este film, donde nadie parece actuar, tan naturales son las interpretaciones de todo el reparto, empezando por ese prodigio de la naturaleza llamado Daniel Day-Lewis, transfigurado en Abraham Lincoln, con una modestia y humildad deslumbrantes. No hay villanos ni personajes caricaturescos, y están muy bien introducidos los personajes negros, su presencia no parece forzada. Resulta una maravilla la composición de los planos, la dirección artística, naturalista, se diría que se ha rodado con luz disponible, que nada está iluminado artificiosamente, en el Congreso, en la Casa Blanca, o en esos exteriores sucios, donde vemos la crudeza de la guerra, o el deambular de unos y otros. Películas como Lincoln, sencillamente, dignifican la profesión cinematográfica.

9/10
Escudo humano

2010 | Human Target | Serie TV

Adaptación de un cómic, sigue a Christopher Chance, que tiene una peculiar forma de proteger a las personas cuya vida está potencialmente amenazada de muerte. La idea es integrarse en su entorno, de modo que él mismo, como si suplantara al objetivo, se convierte en blanco humano de los agresores. A medida que avanzan los episodios, se conocen las oscuras razones por las que Chance arriesga su vida de ese modo. Entre el reparto destacan los nombres de Jackie Earle Haley (Watchmen) e Indira Varma (Roma).

5/10
Pesadilla en Elm Street. El origen

2010 | A Nightmare on Elm Street

Remake 26 años después de Pesadilla en Elm Street, la mítica película de terror de Wes Craven, que dio pie a una de las sagas más largas de la historia del cine. Freddy Krueger forma parte del imaginario colectivo y Hollywood ha decidido rescatarlo del baúl de los recuerdos. Debuta en la dirección el director de videoclips Samuel Bayer, que ha contado con el genial Jackie Earle Haley para interpretar al monstruoso Krueger. Quentin, Nancy, Kris, Dean y Jesse tienen terribles pesadillas con un tipo quemado que tiene cuchillas en vez de dedos en una de sus manos. La cosa empeora cuando los jóvenes comienzan a ser asesinados por el siniestro tipo que aparece en sus sueños. La película se toma muchas licencias con respecto al original, reflejadas por ejemplo, en nuevas formas de matar y morir –aunque mantiene escenas célebres como la de la bañera-, más acción, etc. La principal diferencia reside en que esta película es mucho más explicativa que su predecesora respecto la trama, lo que lleva a tratar el delicado tema de la pedofilia, que sólo estaba esbozado en la de Craven. Esta elección puede provocar el desconcierto entre los espectadores, pues dado el carácter simplista del género hace que chirríe el intento de desarrollo de una cuestión tan delicada. Por otra parte, los amantes de la película original y de los “slasher” para adolescentes son los primeros en saber que el género ha evolucionado mucho. La película de 1984 se ve ahora con una media sonrisa por sus efectos sangrientos y el tipo de sustos. En este sentido, quizás la nueva película “asuste” más, aunque nadie espere estar aterrorizado todo el metraje. Lo que está claro es que Freddy se convirtió en leyenda y aún impresiona. Habrá que ver si la nueva película consigue, como él, pasar a la posteridad.

4/10
Watchmen

2009 | Watchmen

El imaginativo director Zack Snyder obtuvo un gran éxito con 300, adaptación de un famoso cómic de Frank Miller. Ahora, se atreve a llevar a la gran pantalla Watchmen, la cumbre del género de superhéroes, una obra maestra elaborada en 1986 por el guionista Alan Moore y el dibujante Dave Gibbons, que muestra de forma realista cómo sería el mundo si los enmascarados justicieros existieran. La obra conectaba con el público adulto, pues supuso una ruptura con lo que se publicaba por aquel entonces, casi siempre historias con mucha acción y nulo contenido, para adolescentes. Desde el mismo momento de su publicación se empezó a hablar de su versión cinematográfica, un proyecto que ha estado a punto de ser llevado a cabo por grandes nombres como Terry Gilliam, Darren Aronofsky y Paul Greengrass. Al final el film ha llegado en un buen momento, pues su vuelta de tuerca desmitificadora de los superhéroes desembarca en los cines cuando están de moda en la pantalla las peripecias de este tipo de uniformados con poderes. Sin ánimo de entrar en odiosas comparaciones, Watchmen se disfruta mejor si se conoce el género, como Sin perdón si se han visto antes los grandes westerns, por citar un ejemplo. Una de las principales pegas a priori es la complejidad de un argumento que se extiende a lo largo de más de 400 páginas, y que tiene muchas subtramas y personajes. Snyder ha logrado una gran concisión narrativa, ayudado por un buen libreto de David Hayter (X-Men) y el debutante en cine Alex Tse, que han apostado por la claridad expositiva, incluso en pasajes deliberadamente crípticos de su modelo. Aún así, es posible que al espectador neófito –que no conozca previamente la historia– le cueste asimilarlo en un primer visionado. La acción se desarrolla en 1986, en Estados Unidos. Pero el mundo no es tal y como lo conocemos en la realidad, por una serie de sucesos que han cambiado la historia. Por ejemplo, Richard Nixon sigue siendo el presidente de los Estados Unidos, sobre todo porque este presidente ganó la guerra de Vietnam con la intervención del Dr. Manhattan, un científico que tras sufrir un accidente obtuvo poderes sobrehumanos que le permiten manipular la materia a voluntad. Años atrás, surgió una oleada de vigilantes (watchmen) enmascarados, que alarmados por el aumento de la delincuencia, decidieron patrullar las calles. Ninguno de ellos tenía superpoderes, como el Dr. Manhattan, pero usaban sofisticados vehículos, variados artilugios y vistosos uniformes. Antes del acta gubernamental que prohibió las actividades superheroicas en los 70, varios de estos vigilantes formaron los Minutemen, un famoso grupo de superhéroes. Ahora, uno de sus miembros, Edward Blake, conocido en su momento como El Comediante, es brutalmente asesinado por un desconocido. Investiga el asunto Rorschach, un psicópata que sigue ejerciendo de justiciero en la clandestinidad. Rorschach está convencido de que alguien está eliminando a los superhéroes enmascarados, y decide advertir a varios de ellos: Ozymandias, Búho Nocturno, Espectro de Seda II y al propio Dr. Manhattan. Su tono oscuro, violento y descarnado aleja esta desesperanzada cinta de los espectadores más sensibles, pero Snyder muestra su habilidad para crear imágenes potentes, muy fieles a las viñetas originales, que no dejarán a nadie indiferente, aunque no les interese la historia. Y las ha sabido aliñar con una banda sonora muy acertada, compuesta por clásicos del rock –de Leonard Cohen, Bob Dylan y hasta Simon y Garfunkel–, que subrayan a la perfección los momentos más dramáticos. No sólo se luce en muchos momentos –el asesinato inicial, las rebeliones callejeras, la guerra de Vietnam, el motín en la cárcel, el paseo por Marte del Dr. Manhattan, y tantos otros– sino que además le saca partido a los numerosos símbolos que había en el original –la sonrisa ensangrentada, los omnipresentes relojes, las manchas del test de Rorschach, etc–, que tienen mucho que ver con la historia. Como Snyder logró un gran éxito de taquilla con 300 sin necesidad de grandes estrellas –por aquel entonces Gerard Butler y Lena Headey eran prácticamente desconocidos–, ha vuelto a apostar por actores correctos, pero que carecen por sí mismos de tirón en las taquillas. Resulta especialmente convincente Patrick Wilson –en un personaje, Búho Nocturno, algo tímido y apocado–, Malin Akerman –una mujer, Espectro de Seda II, acomplejada por el recuerdo de su madre, que mantiene una relación sentimental bastante inusual con el Dr. Manhattan– y Matthew Goode –cuyo personaje, Ozymandias, es el que tiene una postura más compleja de defender en escena–. Transformado por los efectos especiales, Billy Crudup es un convincente Dr. Manhattan. En general, todos hacen un buen trabajo, aunque otros actores superiores le habrían podido sacar más tajada dramática a la historia. Pesa un poco la obsesión de Snyder por reconstruir en la pantalla los dibujos originales, pues demasiado a menudo da la impresión de que sus actores están posando para el dibujante, o adoptan posturas que parecen irreales. Al tiempo que se recrea en varios detalles de brutalidad un tanto abruptos, resultan un poco fantasiosas sus secuencias de acción al estilo del cine moderno, y ha optado por mostrar imágenes de contenido sexual explícito. También abusa del croma, fiel a su propio estilo, lo que no acaba de resultar del todo convincente, si bien en esta ocasión –a diferencia de 300– acierta al combinar esta técnica con decorados reales. Al condensar la enorme variedad temática de las viñetas, el film puede resultar excesivamente pretencioso, pues trata de abarcar asuntos tan variopintos como el tiempo –de ahí sus numerosos relojes–, los sentimientos humanos, la capacidad de empatizar con los demás y sobre todo el idealismo y el heroismo, y su choque con la realidad. La principal aportación de Snyder es que logra actualizar el argumento, que se había quedado desfasado en lo referente a la carrera nuclear entre Estados Unidos y la URSS, pues aún existían las dos superpotencias cuando se editó la obra. Consigue –sin cambiar ningún elemento esencial– adaptar sus advertencias contra el peligro de los avances armamentísticos a la era post 11 de septiembre. Además, ha sabido subrayar lo que para muchos es lo más valioso, las complejas reflexiones del cómic ante el relativismo moral, representado por las diversas posturas de los protagonistas ante las injusticias del mundo. Mientras que Rorschach es un radical, algo fascistoide, que defiende la necesidad de tomarse la justicia por su mano y aplastar a los delincuentes, El Comediante poco a poco es descrito como un hedonista cercano al nihilismo, capaz de las mayores atrocidades en beneficio propio, y Ozzimandias resulta ser un utilitarista que justifica acciones dudosas si traen consigo el bienestar de la mayoría de la población.

7/10
Shutter Island

2009 | Shutter Island

Verano de 1954. Teddy y Chuck, agentes del FBI, acuden a Shutter Island, una apartada isla de la bahía de Boston, donde tiene su sede Ashecliffe, un centro psiquiátrico para criminales peligrosos. La paciente-prisionera Rachel se ha fugado del modo más misterioso, y a pesar de que los guardias han rastreado hasta el último rincón de la isla, no han dado con ella. En realidad la presencia de Teddy en la isla no es casual: él mismo, veterano de la Segunda Guerra Mundial, solicitó que le asignaran el caso, pues sospecha que en ese particular manicomio se realizan experimentos comparables a los perpetrados por los criminales nazis. Inteligente adaptación de la novela de Dennis Lehane a cargo de Martin Scorsese, que maneja un buen guión de Laeta Kalogridis. El título de la filmografía de Marty que más se parece al que nos ocupa tal vez sea El cabo del miedo, pero por fortuna Shutter Island es muy superior. El director italoamericano sabe crear desde el primer momento un ambiente opresivo muy adecuado, a lo que ayudan mucho esos cielos encapotados que anuncian tormenta y los sonidos de la partitura musical. De modo que se desarrollan bien, dentro de una atmósfera gótica con elementos de terror y cine negro, las dudas de dónde radican los límites de locura y cordura que proporcionan nuestros traumas y construcciones mentales, del alcance que puede tener una conspiración de proporciones colosales, del tratamiento que necesita una mente enferma. Hay sorpresas narrativas que no es cuestión de desvelar, preparadas sin trampa ni cartón, y los personajes son sólidos, no hay villanos de opereta ni héroes sin fisuras. Aunque puedan venir a la cabeza enseguida títulos inolvidables de manicomios, como Alguien voló sobre el nido del cuco, el cinéfilo Scorsese menciona otras referencias clásicas que le han guiado en su notable film: El gabinete del doctor Caligari, Laura, Retorno al pasado, El proceso... Sin duda que son influencias que están ahí, aunque también se podrían mencionar títulos de Alfred Hitchcock como Recuerda y De entre los muertos (Vértigo). Se trata de la cuarta ocasión en que trabajan juntos Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio. Este último sigue confirmando su estatura interpretativa, su personaje se mueve en un delgadísimo filo de navaja con enorme soltura, su composición está muy matizada. Le apoya un notable reparto, de esos que obligan a quitarse el sombrero.

8/10
Semi-profesional. Un equipo de pelotas

2008 | Semi-Pro

Los Flint Tropics son equipo semiprofesional que compite en una liga. Una mala racha económica hace tambalearse al equipo, que corre el riesgo de desaparecer. Esto es algo que preocupa muchísimo a sus jugadores que harán lo que sea con tal de que el equipo no se disuelva. Inspirada en hechos reales, esta comedia vuelve a mostrar la cara más exagerada y sobreactuada de Will Ferrell. Aunque esta historia se desarrolla en los años setenta, puede considerarse más de lo mismo en cuanto a comedia simple y algo zafia.

4/10
Todos los hombres del rey

2006 | All the King’s Men

Adaptación de la novela homónima de Robert Penn Warren de 1946, que ya había sido llevada al cine en 1949 por Robert Rossen en El político con excelentes resultados, entre los que se cuentan el Oscar a la mejor película. Aborda la nueva versión como director y guionista Steven Zaillian, quien ha demostrado poderío, sobre todo en el segundo campo, en títulos como En busca de Bobby Fischer y La lista de Schindler. El film describe el ascenso político de Willie Stark, desde unos primeros tiempos en que es poco menos que un paleto con buenas intenciones de mejorar las cosas, hasta su mandato como gobernador del estado sureño de Luisiana. El punto de vista narrativo, al igual que en el libro, lo aporta Jack Burden, un periodista desprovisto de armas morales, que de cronista político de un diario pasa a convertirse en el hombre que hace gran parte del trabajo sucio a Stark. Un desengaño amoroso parece haber endurecido el corazón de Burden –la amistad con los hermanos Stanton, Adam y Anne, hijos de un antiguo gobernador, se enfrió–, hasta convertirse en cínico observador de los acontecimientos. La novela de Warren es voluminosa y compleja, de modo que hay que apuntar en el haber de Zaillian un guión trazado con tiralíneas, que incluye la mayoría de las subtramas del original. Resulta, por ejemplo, un acierto, conservar el viaje nocturno para visitar al juez Irwin, que vertebra la historia. No obstante se echa en falta algún pasaje –da la impresión de que parte del metraje ha caído al editarse el largo film–, principalmente el accidente del hijo de Stark, en el que Zaillian apuntaba un interesante paralelismo con la figura de Adam. En cualquier caso, queda clara la reflexión acerca de la corrupción política y de la divisa ‘el fin justifica los medios’, tentaciones difíciles de resistir cuando se carece de asideros sólidos a los que agarrarse. El correcto film desprende cierta frialdad, se asemeja a un cuerpo inanimado. Con un excelente diseño de producción, y uno de esos repartos que quitan el hipo, no despierta sin embargo demasiadas emociones. Da la sensación de que la película habría salido ganando con unos actores menos conocidos. Uno ve a Anthony Hopkins, y no puede menos de decirse ‘Ahí está Anthony Hopkins haciendo de juez Irwin’, en vez de pensar ‘Ahí hay un juez teóricamente justo, con algún oscuro secreto en su pasado’. No digamos nada de James Gandolfini, al que uno ve y sólo se le ocurre preguntarse ‘¿Qué hace Tony Soprano por aquí, algún enjuague mafioso, tal vez?’.

6/10
Juegos secretos

2006 | Little Children

Un barrio residencial, del estilo del de Mujeres desesperadas, habitado por gente de clase media. Sarah Pierce coincide en el parque con otras mujeres casadas, que llevan a sus niños a jugar ahí. Sus vidas son anodinas. Les falta ilusión, metas dignas de ese nombre, hasta el punto de que la mayor emoción del día sucede cuando llega con su crío el apolíneo Brad Adamson. Los ojillos se les van, fantasean y bromean sobre él, pero ninguna se atreve a dirigirle la palabra. Excepto la hastiada Sarah, que acepta el reto de una de sus amigas para pedirle el teléfono, y hasta le planta un beso en la boca. A partir de ese momento ninguno de los dos puede olvidar al otro. El descubrimiento de Sarah de que su marido es adicto al cibersexo hasta límites enfermizos, y la frustración profesional de Brad –no acaba de sacar su título de derecho, los éxitos y control de su esposa le exasperan– propician primero una “inocente” amistad con la excusa de llevar a sus respectivos hijos a la piscina, y luego el adulterio (im)puro y duro. Se suman al cuadro de personajes insatisfechos un policía amargado, que descarga adrenalina jugando al fútbol americano, y que se ha arrogado el papel de garante de la seguridad de los niños del barrio; y Ronnie J. McGorvey, un exhibicionista convicto, recién salido de la cárcel y con serios problemas psicológicos, que vive en casa de su madre. Una película triste, muy triste. Decididamente deprimente. Se basa en un novela de Tom Perrotta, coguionista del film con el director, Todd Field, que firmó la también deprimente En la habitación. Y pese a ese tono que no te alegra el día, la película está contada con garra, y se habla de frente y sin tapujos de una sociedad enferma y desamorada, a la que faltan alicientes para seguir adelante, donde la satisfacción del propio yo parece el único objetivo. Ante tal vacío interior, el lema “sentir que estoy vivo” se convierte en motor de la existencia que sólo genera nuevas frustraciones, porque ni se acerca a colmar las ansias de felicidad que cualquier ser humano alberga. Es cierto que estamos ante una de esas historias que apunta a los problemas, pero no va más allá… Algo es algo, pero tal planteamiento sabe a poco, y la crudeza con que se expone todo no ayuda a mejorar las cosas. Nos presenta unas patologías obsesionadas por el sexo, que por desgracia los medios de comunicación alimentan de modo exponencial… Habla de los miedos, auténtico pánico, a enemigos externos, mientras no se reconoce al peor enemigo, al que llevamos dentro… La incomunicación es un problema, en el matrimonio no se encaran las dificultades, que se tratan de resolver por “la puerta trasera”… Hay escaso margen para cambiar de vida, las etiquetas y los prejuicios te marcan para siempre… En el film subyace una antropología profundamente pesimista, donde impera el egoísmo, y el bien familiar no se valora suficientemente. Sólo las situaciones límite y el incontrolable azar parece que puedan dar la oportunidad de enderezar la propia vida. Todd Field vuelva a demostrar que es un gran director de actores, todos están en su sitio. Sobresale Kate Winslet, una de las mejores actrices del momento, de ésas que hacen fácil lo difícil, o al menos que parezca así. Ha sido nominada al Oscar por su trabajo, al igual que el desconocido Jackie Earle Haley, que encarna al patético y frágil Ronnie.

7/10
Ir a perderlo y perderse

1983 | Losin' It

En plenos años 60, Woody, Dave y Spider son tres jóvenes amigos que realizan un viaje hacia México con el único propósito de pasarlo en grande y perder la virginidad. El director de La mano que mece la cuna y Río salvaje (1994) lleva la batuta de este bodrio ochentero de segunda, similar a la saga American Pie de los 90, donde un grupo de mozalbetes con dos dedos de frente no hacen otra cosa que pensar en el sexo y la juerga. El mayor atractivo de la cinta podría ser ver a un jovencito Tom Cruise en uno de sus primeros papeles. Pero ni por esas...

2/10
El relevo

1979 | Breaking Away

En una ciudad de Indiana, Dave, Moocher, Mika y Ciryl son cuatro jóvenes que se encuentran en plena adolescencia y en un momento de sus vidas lleno de dudas e incertidumbre. Uno de ellos, Dave, tiene una profunda afición por el ciclismo y es seguidor del equipo italiano Cinzano. Una carrera de bicis será su objetivo primordial hasta el punto de cambiar su identidad para poder participar. La competición cambiará su vida y la de sus amigos. Peter Yates dirige este drama deportivo con un jovencísimo Dennis Quaid (Elegidos para la gloria, El chip prodigioso, Dragonheart). Steve Tesich recibió un Oscar por el guión, y película y director fueron nominados al premio.

6/10
The Bad News Bears Go to Japan

1978 | The Bad News Bears Go to Japan

Insulsa comedia, que supuso la tercera entrega de la serie "The Bad News Bears". Aparece el veterano Tony Curtis como un promotor de poca monta que se lleva a los chicos protagonistas –un equipo de béisbol– a Japón, para enfrentarse a un equipo local. Sigue las pautas del género deportivo.

4/10
Funeral en Los Ángeles

1972 | Un homme est mort

Curioso y a menudo críptico thriller de espías, un poco al estilo francés de Jean-Pierra Melville. Un hombre llamado Lucien llega a Los Ángeles procedente de París para hacer un trabajito. En el hotel le espera una maleta con dinero y una pistola. Tras recibir una llamada de teléfono va a ver a un hombre, a quien asesina. Pero, de vuelta al hotel, se da cuenta de que alguien se ha llevado sus pertenencias. El actor francés Jean-Louis Trintignant (Un hombre y una mujer) hace un gran papel protagonista y está bien acompañado por un reparto internacional muy sólido. Dirige con mano firme y sabia el más que competente Jacques Deray (La piscina, Borsalino). Destaca además la música de jazz de Michel Legrand.

6/10
Actividades criminales

2015 | Criminal Activities

Cuatro amigos se reúnen en el entierro de un antiguo compañero. Uno de ellos les recomienda hacer una inversión que les hará ricos. Sin embargo, las cosas salen mal y pierden el dinero... Debut en la dirección del actor Jackie Earle Haley, que se reserva uno de los papeles. Se trata de un thriller rutinario, rodado con estilo efectista, violencia y escaso presupuesto pero con un gran reparto que consigue más o menos mantenerlo a flote.

4/10

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