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Biografía

Jordi Gràcia

Jordi Gràcia

Jordi Gràcia

Filmografía
Vulcania

2015 | Vulcania

En un pequeño pueblo de las montañas vive una comunidad de trabajadores en torno a una fábrica de hierro. Son hombres y mujeres clasificados en dos grandes grupos, entre los que no hay relación. El régimen de vida en el villorrio es estricto, casi de esclavitud: trabajo en la fábrica y regreso a sus casas, sin posibilidad de salir del estrecho cerco que los rodea, denominado “la frontera”. Pero un trabajador, Jonás, empezará a indagar sobre su situación cuando un accidente cuesta la vida a su mujer y su hijo. Interesante film español de planteamiento sumamente atractivo, escrito y dirigido por el debutante argentino José Skaf. Los primeros minutos atrapan sobremanera, marcados por la atmósfera opresiva del lugar, donde hombres y mujeres pululan cual muertos vivientes, sin iniciativa, sin alegría, al tiempo que reciben las consignas de una especie de gobernador. La sensación es que estamos ante una especie de secta cuyo líder –qué enorme presencia tiene José Sacristán– mantiene bajo su bota a unos súbditos sometidos intelectualmente que sólo funcionan como peones para servir a ocultos propósitos. Las gentes de esa pequeña localidad viven perpetuamente asustados de lo que sea que haya tras la enigmática “frontera” y se mueven por una especie de kantiano deber ancestral del que no dudan ni un momento y que escuchan cada día una y otra vez: mantener el fuego, es decir, dedicar su vida a trabajar el hierro en la fundición. Pero qué lástima. Podíamos haber estado ante un film brillante, inolvidable, muy de acuerdo con los tiempos distópicos, pero con el paso de los minutos se van simplificando las cosas y deja finalmente un regusto a decepción. Porque desde luego Vulcania daba para mucho más. Incomprensiblemente el guión no aprovecha los puntos calientes que se han ido sugiriendo –la libertad, la búsqueda de la verdad y, el más importante de ellos, la capacidad magnética del protagonista que le permite dominar el hierro– y el desenlace es excesivamente precipitado, casi un bosquejo. Parece como si al término del primer acto las ideas se hubieran esfumado, de modo que apenas hay avance ni en la trama ni en las relaciones entre personajes –tenue esbozo el de la relación entre Jonás y Marta–, de manera que se desemboca directamente, torpemente, en el final del tercer acto. Con todo, Vulcania es un film meritorio, original, con algún giro logrado, y que entretiene sin duda gracias a su planteamiento intrigante al estilo El bosque y a la intensidad mantenida durante todo el metraje por el equipo artístico. Miquel Fernández (Fin) aprueba con nota en su papel protagonista, y no le van a la zaga la atemorizada Aura Garrido (qué gran actriz) y el siempre estupendo Ginés García Millán.

5/10
Los últimos días

2013 | Los últimos días

Los barceloneses David y Àlex Pastor debutaron en el largometraje con Infectados, producción estadounidense de Paramount sobre un virus que devastaba a la humanidad. También se adscribe al género apocalíptico su segundo trabajo, Los últimos días, esta vez bajo bandera de su propio país, y rodada en español, que parte de un guión de los propios hermanos. Los últimos días parte del supuesto de que por razones inexplicadas los seres humanos han adquirido una variedad extrema de agorafobia que les impide abandonar los espacios cerrados. El que lo intenta muere por un ataque de pánico. Marc, un informático que sobrevive encerrado con sus compañeros de trabajo en su propia oficina, se aventura por el metro y las alcantarillas, pobladas de vagabundos desesperanzados, para buscar a su novia con ayuda de Enrique, su antiguo superior, que cuenta con un GPS, lo que se ha convertido en una preciada posesión. Se le pueden sacar defectos, sobre todo su extremada falta de originalidad, pues desarrolla en clave de thriller la misma idea de El ángel exterminador, mientras que las diferentes secuencias homenajean progresivamente a títulos como Soy leyenda, Hijos de los hombres, The Road (La carretera), Mad Max, más allá de la Cúpula del Trueno y hasta aparece de buenas a primeras un oso que trae a la memoria la serie Perdidos. También algunos segmentos (sobre todo el encuentro fortuito con el personaje de Leticia Dolera) resultan excesivamente efectistas y sus dos horas de metraje se hacen innecesarias. Pero Los últimos días acierta al apuntarse al camino que más alegrías puede dar al cine español, el de las producciones de género de calidad con la vista puesta en el mercado, al estilo –salvando las distancias– de las películas de Juan Antonio Bayona. Técnicamente impecable en todos sus aspectos, cuenta con una lograda y sugerente ambientación de una Barcelona devastada que evidencia un buen uso de los efectos digitales y un presupuesto ajustado. Incluye alguna secuencia de acción, no especialmente memorable, pero con un nivel impensable en la mayoría del cine español hasta el momento. Encabezan el reparto de Los últimos días los expresivos Quim Gutiérrez, José Coronado y Marta Etura –con una presencia menor–, que se han trabajado a fondo a sus personajes. Además, tiene un toque esperanzador y reflexiona de forma positiva sobre la necesidad de afrontar los miedos personales.

6/10
Elisa K

2010 | Elisa K

Judith Colell llamó la atención con su largometraje 53 días de invierno. En Elisa K aúna fuerzas con Jordi Cadena para adaptar un relato de Lolita Bosch. El film presenta dos tramos bien diferenciados, incluido el paso del blanco y negro al color. La historia se inicia probablemente bien avanzada la década de los 80 del pasado siglo. Elisa y sus dos hermanos pasan unos días con su padre en Barcelona, habitualmente viven con la madre en un pueblo, donde van a una escuela rural. Y es que el matrimonio está separado. Acuden a la primera comunión de una prima, pasan una tarde con en el parque de atracciones con el padre y una familia amiga. A punto de cumplir los once años, Elisa vivirá una traumática experiencia, es violada sin que nadie lo sepa por el padre de la mentada familia, un joyero que le promete una pulsera de plata. De regreso al pueblo, Elisa no es la misma, no sabe lo que le ha ocurrido, no lo comprende ni es capaz de contarlo, a pesar de la insistencia amorosa de la madre, que nota que le pasa algo. El tiempo transcurre, y a Elisa le toca ir a la universidad, pero aquello le ha quedado muy dentro, y acabará saliendo a flote el recuerdo reprimido de un modo explosivo. La película de Colell y Cadena aborda el espinoso tema de los abusos a menores, un problema escandaloso en nuestra hipersexualizada sociedad, que no sabe cómo encararlo por no mirar a sus raíces. Los directores se esfuerzan en mostrar cómo afecta a la protagonista, y contraponerlo a la influencia benéfica de un maestro que supo ayudarla para acudir a la universidad en el momento en que sus notas flojeaban. Resulta especialmente dura y excesiva la escena en que Elisa recupera la memoria, una reacción demasiado prolongada, en que se desnuda y autolesiona, su dolor no puede ser más intenso. Lo más impactante del film es la voz en off, que tras haber estado contando una historia más o menos banal, con lenguaje literario, anuncia la próxima y elíptica violación. En cambio cuesta aceptar las circunstancias en que tiene lugar. Quizá el defecto más grave del film, y le pesa mucho, es que la voz en off esté omnipresente, sin el necesario control. Viene a la cabeza a modo de contraejemplo Smoke, de Wayne Wang, que incluía en su metraje "El cuento de Navidad de Auggie Wrenn". El director había pensado inicialmente combinar imágenes del cuento en blanco y negro, con la narración que lleva a cabo el actor Harvey Keitel. Al final quedó tan fascinado por la interpretación de Keitel, que decidió quedarse con su relato, y dejar las imágenes evocadoras para los títulos de crédito, desligadas de la película propiamente dicha. El caso es que en su film, rodado íntegramente en catalán, Colell y Cadena incluyen voz en off, los personajes en sus diálogos expresan lo que dice la voz en off, y finalmente las propias imágenes nos están diciendo esto mismo. Pesa tal reiteración, y no se entiende que a veces la voz en off anticipe lo que se nos va a mostrar, aunque hay que entender tal opción cómo claramente deliberada. Es justo señalar el mimo primoroso con que se tratan las imágenes, planos muy elaborados, pero incluso aquí hay un sentido del 'tempo' a veces equivocado en su entrega, pienso en la conversación de padre e hija en el café, un plano largo tiempo sostenido desde la calle, para luego conducirnos al interior y reiterarnos lo que ya se nos había dicho previamente.

4/10

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