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Biografía

Josiane Balasko

Josiane Balasko

70 años

Josiane Balasko

Nació el 15 de Abril de 1950 en París, Francia
Filmografía
Gracias a Dios

2019 | Grâce à Dieu

Terrible película basada en dolorosos hechos reales, el abuso sexual de menores por el padre Bernard Preynat, que él mismo admite, y la acusación de encubrimiento de su obispo en Lyon, el cardenal Barberin, que niega categóricamente. Está hábilmente estructurada siguiendo a tres víctimas, de protagonismo consecutivo, y cuyo modo de encajar la agresión va de mejor a peor: Alexandre, brillante profesional, está casado, tiene cinco hijos y mantiene su fe; François derivó al ateísmo, pero ha podido formar una familia y pasar página; mientras que Emmanuel ha desarrollado claras patologías. La denuncia del primero en el obispado y una respuesta insatisfactoria dispara el procedimiento civil, con más denuncias y la formación de una asociación de víctimas. François Ozon, director y guionista, tiene en su filmografía dos títulos muy notables, Frantz y En la casa, pero el resto es irregular, también por su inclinación hacia las tramas malsanas que abordan situaciones complejas y personajes psicológicamente desequilibrados, perdidos en mil traumas y obsesiones. Aquí, en la estela de Spotlight, se ciñe por primera vez a sucedidos auténticos, abordando un tema de rabiosa y triste actualidad, los casos de pederastia en la Iglesia que siguen copando la primera plana de los medios. Al poco de presentar su película en el Festival de Berlín, donde fue reconocida con el Gran Premio del Jurado, un tribunal de civil declaraba a Barberin culpable de obstrucción a la justicia, condenándole a ocho meses de prisión, polémica sentencia que ha sido recurrida y sobre la que deberá pronunciarse una instancia superior. No es éste el lugar para indagar sobre todos los detalles del caso, pero me permito incluir este enlace para quien desee más información. No deja de ser curioso que Ozon, conocido por el tono morboso y sexualmente explícito de gran parte de su cine, dé un giro de 180 grados con un enfoque contenido en esta turbia historia anclada en la realidad, procurando abordar los hechos con rigor y calculada ambigüedad, ofreciendo con buen pulso dramático el punto de vista de los distintos personajes y procurando ser delicado en los pasajes que podían ser más escabrosos, aquellos en que se evocan los abusos. De este modo se pueden entender las distintas posiciones, y el daño tremendo que puede seguir al escándalo, incluida la pérdida de la fe, por la inconsecuencia entre las palabras de Cristo, escuchadas y predicadas, y el modo en que se percibe que son encarnadas en la propia vida, por parte de unos pastores que deberían dar buen ejemplo y guiar a las ovejas que se le han confiado, si tomamos al pie de la letra las palabras de Jesús en que describe el ministerio de sus discípulos. Resulta poco menos que imposible ser ecuánime ante un vidrioso film como éste, sobre todo si el espectador parte de posiciones inamovibles. Inevitablemente, dejará mal sabor de boca al fiel católico, por los propios hechos descritos y el terrible daño sufrido por las víctimas, por el uso como arma arrojadiza que algunos harán de la película para atacar a la Iglesia –algunos no entienden, al hablar de “la institución”, que para un creyente la Iglesia la forman todos y cada uno de los fieles unidos a Cristo, no se trata de una “estructura”–, y porque el caso de Lyon y otros han cobrado una enorme fuerza simbólica, amplificados por la caja de resonancia mediática que incluye internet y el propio film Gracias a Dios; reconocido por todos el horror de los casos de sacerdotes pederastas, la carga de la duda se arroja sobre los hombros de sus superiores, si supieron manejar la situación cuando tuvieron conocimiento de ella, si deberían haber denunciado la situación inmediatamente, etcétera. Y hasta puede entenderse que en río tan revuelto las creencias más hondas del creyente devoto puedan sufrir más de una conmoción. Ayuda de modo clave en el buen funcionamiento fílmico del trabajo de Ozon su esfuerzo por retratar seres humanos cercanos, ninguno se convierte en burda caricatura, ya sean víctimas, padres, familia, el sacerdotes pederasta, el obispo, la psicóloga de la diócesis, abogados y funcionarios de la justicia. El cineasta galo era consciente de que haría un daño letal a su obra dotarla de un tono tosco y panfletario, y quizá él mismo ha entendido que debía ser lo más justo posible, sabiendo que llegaría a las salas con el caso todavía en estudio en los tribunales. Y así, aunque pueden parecer incompletos algunos rasgos de ciertos personajes, o que se incide demasiado en un modo de acoger a las víctimas burocrático o calculador, en general se aprecia un interés sincero por ofrecer un retrato creíble de lo que es un relato ficcionado sobre hechos reales. También se advierte el esfuerzo de un enfoque honesto al apuntar que no sólo en la Iglesia ha habido abusos –el caso de la mujer de Alexander–, o las discrepancias que surgen, en el modo de encarar su actuación ante la opinión pública, en el mismo seno de “La Parole Liberée”, la asociación de víctimas, incluso con cotilleos sobre otros cuando están ausentes. Las debilidades de unos y otros, el asomo del odio, el rencor y la incapacidad de perdonar, el arrugarse porque se desea recuperar una vida normal, ayuda a vislumbrar que nadie es un héroe de una pieza en esta triste historia. Por supuesto el elenco actoral ayuda que el espectador vea ante sus ojos personas y se conmueva con sus cuitas, y a tal efecto hacen un buen trabajo, entre otros, Melvil Poupaud, Denis Ménochet, Swann Arlaud y Éric Caravaca, víctimas, y con menos peso, Bernard Verley, el padre Preynat, François Marthouret, el cardenal Barberin, y Martine Erhel, la psicóloga Régine Maire.

7/10
La intervención

2019 | L'intervention

Yibuti, 1976. El pequeño país del cuerno de África es aún colonia francesa. Un grupo armado que busca la independencia secuestra un autobús escolar que transporta a numerosos niños franceses. Su objetivo es llegar a la frontera somalí, pero el vehículo quedará en tierra de nadie, entre los puestos fronterizos defendidos respectivamente por tropas francesas y somalíes. Eludiendo cualquier conflicto internacional, la ministra francesa enviará allí a un todavía inexperto comando de francotiradores. El tiempo apremia. Segundo largometraje del francés Fred Grivois, que narra un episodio bélico real acontecido en un periodo de tan sólo 12 horas en la frontera somalí el 3 de febrero de 1976. Fue un hecho puntual, poco conocido, y es precisamente la naturaleza pequeña de ese suceso el que favorece el resultado del film, que atrapa en todo momento sin alardes imaginarios, sin apenas gestos para la galería. En su escueto realismo recuerda quizá a 7 días en Entebbe, aunque en ese caso había más localizaciones y una mayor amplitud del acontecimiento. La intervención, por su parte, es una película más modesta a priori, pero sus elementos están magníficamente cuidados y está narrada con excelente oficio. Quizá lo más destacado sea el adecuado ritmo que imprime el director. El espectador se introduce en las horas de espera, de tensión vivida por los francotiradores, en sus dudas, en sus prioridades, en sus tiranteces con los mandos militares. A la vez, de modo sutil presenta a los personajes con escasas pero eficaces pinceladas, diálogos certeros, de modo que adquirimos una rica información sobre sus personalidades, su camaradería o, en su caso, discreción. Es creíble también el desarrollo de las actividades de la profesora, aunque alguna conversación con los secuestradores resulta forzada. Y en su apuesta por la sencillez Grivois economiza bien las escenas y va directo al grano. Por ejemplo huye razonablemente de malabarismos formales: en la primera parte del film usa la fragmentación de la imagen con finalidad exclusivamente narrativa, para luego olvidarlas cuando el escenario es único. Y la acción, realista y seca, irrumpirá con fuerza cuando toca, cuando todo ha sido ya preparado. El reparto está a la altura y aunque destacan sin duda los dos protagonistas, el capitán André Gerval y la profesora Jane Andersen, interpretados respectivamente por Alban Lenoir y Olga Kurylenko, ambos se apartan convenientemente de cualquier divismo, al igual que se eluden excesos sentimentales de cualquier género. Al final queda un producto digno, la crónica de una operación bélica llevada a cabo por un grupo de francotiradores franceses que llegaría a ser legendario.

6/10
El bazar de la caridad

2019 | Le bazar de la charité | Serie TV

Miniserie francesa de TF1 que distribuye Netflix en el mercado internacional, creada por Catherine Ramberg y Karin Spreuzkouski. Toma pie de hechos históricos, el devastador incendio que asoló el parisino Bazar de la Caridad, un mercado benéfico en plenos Campos Elíseos, el 4 de mayo de 1897. Todo apunta a que el origen del fuego tuvo lugar en la cabina de proyección del cinematógrafo, el recientísimo invento de los hermanos Lumière. Con hechuras de gran producción, el planteamiento es un poco de culebrón, y se diría inspirado por Titanic –diferencias de clases sociales, la música en pleno incendio para tranquilizar a la gente...– y en general por el cine catastrofista. Los derroteros por los que transcurre son perfectamente previsibles. La idea, al estilo de otras producciones de amor y lujo como las que produce en España Bambú, es mostrar relaciones sentimentales varias, donde con frecuencia el varón es un egoísta dominador, y la mujer ha de tratar de respirar y buscar un poco de libertad en sitios como el Bazar de la Caridad, pero siempre de modo clandestino, para no ser víctima de represalias. Es el caso de la pelirroja Adrienne, que piensa aprovechar el caos del incendio para abandonar a su impresentable marido. O de Alice, que tiene un prometido oficial, Julien, pero que tiene todas las papeletas para encontrar a su “Leonardo DiCaprio” en el desenvuelto ladrón callejero Victor, al que conoce tropezándose con él en el atestado mercado. Los actores son bastante desconocidos.

5/10
Un sol interior

2017 | Un beau soleil intérieur

Isabelle vive insatisfecha, frustrada, triste. Se siente incompleta. Artista, divorciada, va dando tumbos afectivos a diestro y siniestro. Busca el amor, pero no lo encuentra. De flor en flor, mantiene relaciones esporádicas: un banquero, un actor, un colega, un tipo que se encuentra en una discoteca... Tragicomedia francesa que retrata con ligereza y toques de humor los vaivenes afectivos de una mujer de esas que presumiblemente se llaman modernas, tan bellas e independientes, tan parisinas, pero que busca al fin y al cabo lo mismo que todas las personas desde que el mundo es mundo. Es decir, el amor de verdad. Tras las cámaras se sitúa Claire Denis, directora de cierto caché que ha dirigido otras cintas sobre la condición femenina, como Una mujer en África, pero que nunca ha dado el gran salto. Aquí se queda de nuevo a medio camino, con una historia que bien podría haber sido una parábola sobre el amor, pero que no supera en ningún momento su mirada superficial. Y es que había quizá potencial en esta historia, en su desenvuelta y fresca puesta en escena, pero prácticamente estamos ante un "collage" de relaciones –algunas, como en el arranque, mostradas sexualmente con explicitud– sin un mínimo de recorrido interior. No hay desarrollo entre ellas, sino que una tras otra van sucediéndose sin grandes cambios. Llama en ese punto la atención el personaje protagonista, que a pesar de sus repetidos fracasos sigue insistiendo en su modo de enfocar la vida, de buscar el amor, dando muestras de una ingenuidad pasmosa, véase a tal efecto la escena final. Eso sí, qué suerte ha tenido Claire Denis al contar con Juliette Binoche. Omnipresente en el film, su trabajo es asombroso: cada plano, cada diálogo, cada gesto es una lección de interpretación. Algunas escenas, como la conversación en el estrado, en el restaurante con su amiga, etc., dan muestras de una versatilidad sin límites, su rostro lo dice todo, cambia en un segundo de la risa al llanto, de la sorpresa a la emoción, de la alegría a la tristeza. Un prodigio.

4/10
Vuelta a casa de mi madre

2016 | Retour chez ma mère

Tras quedarse en paro, la arquitecta Stéphanie Mazerin se ve obligada a sus 40 años a volver a instalarse en la casa de su madre, Jacqueline, que la recibe con alegría. Sin embargo, la convivencia no será fácil, pues se encuentra con que tiene la casa demasiado caliente, y no para de darle consejos como cuando era una niña, por ejemplo sobre cómo tiene que comportarse en la mesa… Además, tiene un amante. Nueva comedia del realizador Eric Lavaine (Barbacoa de amigos), que permaneció tres semanas a la cabeza de la taquilla en Francia, donde cosechó dos millones de espectadores. El planteamiento promete, en un momento en el que la crisis económica ha obligado a numerosas personas no sólo en Francia, sino también en otros países como España, a reinstalarse en el hogar de sus progenitores. Además, tiene como punto fuerte un buen reparto femenino, pues la veterana Josiane Balasko (Felpudo maldito) forma buen tándem con Alexandra Lamy (Ricky), mientras que Mathilde Seigner (Harry, un amigo que os quiere) realiza un buen trabajo como odiosa hermana mayor. Pero se centra en gags previsibles e incluso reiterativos, en torno a la incapacidad de la madre para apañarse con el correo electrónico, o sus gustos desfasados, que no arrancan demasiadas risas. Sus personajes son demasiado estereotipados, y aunque pretende desarrollar el típico alegato pro familia, a pesar de los defectos de cada uno y de las dificultades que genera, acaba resultando demasiado amarga.

5/10
Maman

2012 | Maman

Un feliz acontecimiento

2011 | Un heureux événement

Un feliz acontecimiento es una adaptación de una novela de Eliette Abecassis. El director francés Rémi Bezançon consiguió convencer a la productora que tenía los derechos, Isabelle Grellat: ella buscaba una mujer que hubiera tenido hijos para dirigirla, y él podía hacer un buen trabajo al tratarse de "un hombre que quiere tenerlos". Finalmente Bezançon se encarga de la realización y también ha escrito el guión con Vanessa Portal, su esposa. Nicolas conoce en el videoclub en el que trabaja a Barbara, la mujer ideal. Cuando inician una relación, ambos siguen comportándose como si fueran solteros, actuando de forma casi infantil. Pero tendrán que madurar a marchas forzadas cuando reciben la feliz noticia de que ella se ha quedado embarazada. Durante el tiempo de gestación, Barbara tendrá que elaborar una tesis doctoral que necesita para conseguir un puesto como profesora. Tras explorar los altibajos de las relaciones familiares en la interesante El primer día del resto de tu vida, Bezançon sigue una línea muy similar a la hora de analizar la maternidad. Los espectadores que disfrutaran de su anterior trabajo no se sorprenderán porque recorra en esta ocasión las consecuencias más difíciles del embarazo y la natalidad, como el sacrificio personal y profesional de la madre para atender al bebé a todas horas, los problemas que la nueva situación causa en la pareja, etc., y sin embargo subyace una conclusión positiva: que nada merece más la pena. Abunda tanto en los detalles que algunos resultan un tanto sórdidos, pero los contrarresta con un agradecible recurso constante al humor. Además, realizan un trabajo correcto los protagonistas, Louise Bourgoin y Pio Marmaï, y algún secundario como la veterana Josiane Balasko. Y Un feliz acontecimiento contiene algún momento imaginativo, como la historia de amor en la que los personajes expresan sus sentimientos a través de carátulas de películas.

5/10
Un deporte de chicas

2011 | Sport de filles

El erizo

2009 | Le hérisson

Fiel adaptación de la popular novela de Muriel Barbery "La elegancia del erizo" a cargo de la debutante Mona Achache, que ha escrito también el guión. Sigue a Paloma Josse, una niña superdotada a punto de cumplir en unos meses los doce años, que ha tomado la determinación de quitarse la vida el día de su cumpleaños. Lo hará inadvertidamente, sin que sus padres –él, ministro del gobierno, ella, ama de casa depresiva– ni su hermana mayor se enteren, ingiriendo un veneno. Pero entretanto llega el planeado y fatal desenlace, se muda al inmueble un nuevo vecino japonés, Kakuro Ozu, tipo encantador y cultivado, que además va a descubrir la vida oculta de la portera Renée Michel, quien detrás de su aspecto gris y desaliñado oculta un alma sensible, a la que encanta la literatura y el cine de categoría. Achache se muestra modesta al hablar de su film como "adaptación libre", porque la realidad es que se nota que le encanta el libro de Barbery, y que se esfuerza en plasmarlo en imágenes. Así que se mantienen pasajes como el de la intuición de Kakuro acerca de cómo es Renée, o la invitación a su apartamento, para cenar y ver una película de Yasujiro Ozu. La idea es mostrar un triángulo ciertamente variopinto, de personajes que externamente no pueden ser más distintos –una niña sabihonda, una mujer culta pero empequeñecida, un exótico nipón– y que sin embargo comparten una enorme sensibilidad y el deseo de amar y ser amados. De modo que la metáfora del erizo –tras los pinchos hay algo más– se revela eficaz. El film adopta el punto de vista de Paloma con el recurso de su cámara de vídeo digital, que a modo de diario sirve para presentarnos sus pensamientos más íntimos, por ejemplo en lo que atañe al extrañamiento de su familia, que no le presta la atención debida. Sirve también para sugerir la sensibilidad audiovisual que en la actualidad tienen los más jóvenes, pues Paloma tiene ideas tan buenas como grabar imágenes con el filtro de una pecera. En general el desarrollo del film es correcto, funcional, aunque el desenlace resulta algo brusco, aunque sea para demostrar que ciertas planificaciones en la vida no tienen demasiado sentido; eso sí, algo semejante ocurría en el libro. En el reparto resulta obligado destacar el trabajo de Josiane Balasko como Renée, la actriz se aleja de ciertos papeles a los que nos tiene acostumbrados, y a la vez nos entrega una portera nada estereotipada. También está bien la jovencita Garance Le Guillermic.

6/10
La clienta

2008 | Cliente

Judith es una cincuentona, que regenta un canal televisivo de teletienda con su hermana Irène. Divorciada y sin hijos -no ha tenido tiempo para tenerlos, aclara esta mujer de 51 años-, en la actualidad satisface sus deseos sexuales mediante anuncios de contactos. Uno de los jóvenes que acude a ejercer con ella de gigoló se llama Patrick -su verdadero nombre es Marco-, y Judith se encapricha con él, de modo que requiere sus servicios cada vez con mayor frecuencia. El oficio de Marco es verdaderamente singular, ya que el tipo está casado y trabaja en la construcción: se supone que ama a su mujer Fanny, pero como hay que pagar las facturas se ha buscado un sobresueldo con sus horas extras de 'puto', de las que nada sabe Fanny. Acabará descubriéndose el 'pastel', pero no está claro cómo se van a acomodar los implicados a la nueva situación.La directora, guionista y actriz Josiane Balasko adapta su propia novela, ejerciendo los tres papeles mencionados, en esta peculiar crónica del desamor y la desorientación afectiva. Y se hace un lío. No es fácil dilucidar lo que pretende la cineasta francesa, y a veces uno duda si está ante una comedia pura y dura, o ante un drama con intenciones moralizantes. Aunque si pensamos que Balasko es la responsable de un título como Felpudo maldito, caeremos en la cuenta de que no se trata de alguien precisamente sutil. La descripción que en un momento dado hace Judith (Nathalie Baye) de sus anhelos resulta bastante ajustada: “la tranquila felicidad del egoísta total”. Se supone que se ha instalado en su cómoda 'burbuja', hasta que Marco le sacude un poquito (pero no mucho). Si la visión de la sexualidad de ella es estrecha, la de su hermana Irène (Josiane Balasko), que se procura placer en solitario, no es mucho mejor; por ello resulta risible que se la presente como la idealista del amor.En general falta mucha coherencia interna a la trama desarrollada por Balasko. Seguramente el papel le permitía sostener mejor a sus múltiples personajes, pero aquí la mayoría apenas quedan apuntados, son meros estereotipos. Pero incluso los más trabajados son difíciles de entender. Resulta disparatado Eric Caravaca como Marco, que casi parece una especie de mártir, que hace de gigoló por amor a su esposa, con las poco creíbles escenas histéricas en la casa de su suegra, donde vive el matrimonio, concebidas para justificar lo injustificable. Lo mismo cabe decir de la reacción de Fanny (Isabelle Carré) al descubrir las 'aficiones' de su marido. El personaje del indio americano da pie al momento más gracioso del film, pero el amor idílico que acaba protagonizando es un poco de vergüenza ajena. La película se estira en exceso, y el desenlace, aunque lógico, no está demasiado bien resuelto, se tiene la impresión de que 'se ha mareado demasiado la perdiz' de quién ama a quién.

3/10
El albergue rojo

2007 | L' auberge rouge

Gérard Krawczyk, mediocre director de títulos como Taxi, versiona muy libremente L’auberge rouge, un clásico de la comedia francesa protagonizado por Fernandel en 1951. A su vez, aquel film estaba basado en un macabro hecho real, ocurrido en 1833. Martin y Rose, con ayuda de su hijo sordomudo, regentan una solitaria posada junto a una carretera poco transitada. Cada vez que llega un huésped, le asesinan sin piedad para quedarse con sus pertenencias. Al lugar llega una diligencia con un sacerdote y un grupo de viajeros en busca de alojamiento, justo cuando está a punto de inaugurarse una nueva carretera que hará que los viajeros dejen de pasar por allí. Martin y Rose deciden eliminar a todos los recién llegados, que serán los últimos que caigan en sus redes. El elegante humor y las ácidas críticas sociales del film original han dado paso a toques groseros, un humor simplón, que no tiene demasiada gracia. Alguna idea funciona, como las dificultades del sacerdote por mantener el secreto de confesión cuando se ha enterado del secreto de la posada, en una especie de variación cómica de Yo confieso, de Hitchcock. Pero no abundan las ideas. Caen en saco roto los esfuerzos de los actores por darle interés al conjunto, pues el reparto es bastante sólido. Krawczyk ha contado con los dos actores principales de Los chicos del coro, el jovencísimo Jean-Baptiste Maunier, y Gérard Jugnot. Y también con el popular cómico Christian Clavier (Los visitantes¡no nacieron ayer!) y Josiane Balasko (su compañera en la saga de Les bronzés, de gran éxito en Francia).

3/10
Les bronzés 3: amis pour la vie

2006 | Les bronzés 3: amis pour la vie

Es una verdad innegable que las fórmulas en el cine se gastan y dejan de funcionar; claro ejemplo de esto es Les bronzés 3, la última entrega de aquella saga iniciada en 1978 con Los bronceados. Esta vez, las locas aventuras de sus protagonistas no hacen tanta gracia ni vienen tan a cuento, todo suena a ya escuchado, nada es novedoso.

4/10
El asunto Ben Barka

2005 | J'ai vu tuer Ben Barka

El cadáver del hombre que hizo estallar el escándalo del asunto Ben Barka es encontrado en enero de 1966 en un apartamento de París. Pero un año antes el tipo en cuestión metió las manos en una trampa: la realización de un documental sobre la descolonización, escrito por la autora Marguerite Duras. Thriller francés de tintes histórico-políticos, que destaca por su estética setentera.

4/10
El raid

2002 | Le raid

Unos criminales de tres al cuarto esperan hacerse de oro asesinando a una mujer, que va a ser su capitana en una competición de deportes de aventura. La idea es simular un accidente en el raid que tiene lugar en la Patagonia. Aunque la cosa parece un modo fácil de ganar cuatro millones de dólares, la torpeza de la banda no parece conocer límites. Comedia de acción a la francesa, en la línea de títulos como Taxi.

4/10
Absolutamente fabulosas

2001 | Absolument fabuleux

Eddie y Patsy son amigas inseparables que llevan juntas una agencia de representación de artistas, aunque su único cliente es una vieja gloria. Aburrida comedia francesa basada en una serie televisiva. El dúo formado por Josiane Balasko y Nathalie Baye tiene su gracia, pero el guión acumula alocadas situaciones sin mucho interés. La veterana Catherine Deneuve interpreta un pequeño papel, así como el diseñador de modas Jean-Paul Gaultier.

4/10
Un crimen en el paraíso

2001 | Un crime au paradis

Jojo y Lulu. Marido y mujer. Se llevan a matar. En la granja donde viven, “El paraíso”, se hacen todo tipo de perrerías, al estilo de las que acontecen en La guerra de los Rose. Pero es ella la más cruel y mezquina, pues él, en el fondo, es un pobre hombre, que se casó con la persona equivocada. Un día, viendo en la tele a un famoso abogado criminalista, a Jojo se le ocurre una idea: acudir al despacho del picapleitos, y sonsacarle cuáles serían las circunstancias atenuantes que lograrían su absolución en el hipotético caso de que asesinara a su esposa. ¿Será capaz Jojo de acometer tal empresa? Después de La cena de los idiotas, el divertido Jacques Villeret y el director Jean Becker vuelven a trabajar juntos en una animada comedia, repleta de humor negro y un poquito de ternura. A partir del clásico francés de Sacha Guitry La poison, Becker y su guionista, Sébastien Japrisot, actualizan la trama y le insuflan mucha, mucha frescura. Merece ser resaltada la escena en que Jojo se entrevista con el abogado (el divertido André Dussollier, que también aparecía en La cena), un prodigio de diálogos y dobles sentidos que provoca en el espectador la deseada carcajada.

5/10
Felpudo maldito

1995 | Gazon maudit

Película sobre un triángulo amososo donde tienen cabida componentes homosexuales. Laurent (Alain Chabat) está casado con Loli (Vistoria Abril). Son una pareja feliz y él en apariencia lo tiene todo: una mujer magnífica, dos niños, una buena casa y suficiente dinero para vivir holgadamente. Aunque también guarda en secreto una serie de aventuras extra matrimoniales. Pero un buen día, una mujer llamada Marijo (Josiane Balasko) tiene una avería en su camioneta junto a la casa de Loli. Ésta le echa una mano y entre las dos mujeres surge una singular relación. Poco a poco, la historia comienza a coger entidad y Laurent y Marijo entran en disputa, ya que parece que tienen una cosa en común: a ambos les gusta la misma mujer. Comedia típica a la francesa con buenas interpretaciones, entre las que sobresale el papel de la española Victoria Abril. Josiene Balasko dirige con soltura esta marginal película y ofrece algunas escenas bien logradas, entre la comedia y el drama familiar.

3/10
Mala fama

1994 | Grosse fatigue

Michel Blanc, un conocido actor, ve cómo su vida se trastoca por la llegada de un doble que intenta suplantar su identidad: personas que le acusan de cosas que no ha hecho, gente que lo odia sin motivo aparente... Su fama se convierte en una pesadilla que le impide llevar una rutina normal.  Comedia francesa que obtuvo el premio al mejor guion en Cannes. Original historia en la que unos actores franceses hacen de ellos mismos.   

5/10
No todo el mundo puede presumir de haber tenido unos padres comunistas

1993 | Tout le monde na pas eu la chance davoir des parents communistes

Interesante debút como director del prestigios productor Jean-Jacques Zilbermann. Retrata de un modo amable el comunismo francés en los años 50 a través de las peripecias de una familia obrera tras la instauración de la V República y la vuelta al poder del general De Gaulle. La trama resulta muy simpática y nostálgica. La realización e intepretaciones son excelentes. Destaca la prestigiosa actriz cómica Josiane Balasko, en el papel de la madre.

4/10
Papy en la resistencia

1983 | Papy fait de la résistance

Los Bourdelle son una familia de músicos que están en contra de la ocupación alemana. Cuando las tropas nazis entran en Francia, y debido a la ayuda prestada a aun inglés, se ven obligados a esconderse. Película que mezcla el tema bélico con la música, contando así una original historia enmarcada en la ocupación alemana de Francia.

6/10
Hôtel des Amériques

1981 | Hôtel des Amériques

Helene todavía soporta el peso de la muerte de su novio hace unos meses. Un día va conduciendo su coche y está a punto de atropellar a Gilles, con quien inicia un complejo idilio. Ella no se siente preparada pero aún así se enamora, mientras que él parece que siempre actúa de manera muy excesiva. La actitud tan extrema de Gilles hace que el público se cuestione en alguna ocasión la credibilidad de esa historia de amor entre dos personajes tan complejos.

4/10
Los bronceados hacen ski

1979 | Les bronzés font du ski

El mismo grupo de amigos que habían ido a Costa de Marfil en Los bronceados se embarca ahora en la aventura de los deportes de invierno. Esta secuela contiene los mismos ingredientes que su predecesora: fiesta, problemas, risas y diversión.

5/10
Los bronceados

1978 | Les bronzés

Un grupo de jóvenes viaja a Costa de Marfil para disfrutar y olvidarse de todos sus problemas. Juegos, competiciones, baños, quemaduras. Todo pasa en esta comedia loca que recuerda, inveitablemente, a la posterior y más superficial American Pie.  

6/10
El quimérico inquilino

1976 | Le locataire

El propio director, Roman Polanski, interpreta a Trelkovsky, un tipo que entra a vivir en un apartamento de París en el que hace poco tiempo una mujer se ha suicidado. El director polaco entrega un film surrealista y cercano a la pesadilla de terror, en la línea de Repulsión. Una casa de vecinos capaz de volver paranoico a cualquiera. Recibida en su día con desprecio, para muchos es hoy una película de culto. La fotografía es del gran Sven Nykvist.

6/10
La clienta

2008 | Cliente

Judith es una cincuentona, que regenta un canal televisivo de teletienda con su hermana Irène. Divorciada y sin hijos -no ha tenido tiempo para tenerlos, aclara esta mujer de 51 años-, en la actualidad satisface sus deseos sexuales mediante anuncios de contactos. Uno de los jóvenes que acude a ejercer con ella de gigoló se llama Patrick -su verdadero nombre es Marco-, y Judith se encapricha con él, de modo que requiere sus servicios cada vez con mayor frecuencia. El oficio de Marco es verdaderamente singular, ya que el tipo está casado y trabaja en la construcción: se supone que ama a su mujer Fanny, pero como hay que pagar las facturas se ha buscado un sobresueldo con sus horas extras de 'puto', de las que nada sabe Fanny. Acabará descubriéndose el 'pastel', pero no está claro cómo se van a acomodar los implicados a la nueva situación.La directora, guionista y actriz Josiane Balasko adapta su propia novela, ejerciendo los tres papeles mencionados, en esta peculiar crónica del desamor y la desorientación afectiva. Y se hace un lío. No es fácil dilucidar lo que pretende la cineasta francesa, y a veces uno duda si está ante una comedia pura y dura, o ante un drama con intenciones moralizantes. Aunque si pensamos que Balasko es la responsable de un título como Felpudo maldito, caeremos en la cuenta de que no se trata de alguien precisamente sutil. La descripción que en un momento dado hace Judith (Nathalie Baye) de sus anhelos resulta bastante ajustada: “la tranquila felicidad del egoísta total”. Se supone que se ha instalado en su cómoda 'burbuja', hasta que Marco le sacude un poquito (pero no mucho). Si la visión de la sexualidad de ella es estrecha, la de su hermana Irène (Josiane Balasko), que se procura placer en solitario, no es mucho mejor; por ello resulta risible que se la presente como la idealista del amor.En general falta mucha coherencia interna a la trama desarrollada por Balasko. Seguramente el papel le permitía sostener mejor a sus múltiples personajes, pero aquí la mayoría apenas quedan apuntados, son meros estereotipos. Pero incluso los más trabajados son difíciles de entender. Resulta disparatado Eric Caravaca como Marco, que casi parece una especie de mártir, que hace de gigoló por amor a su esposa, con las poco creíbles escenas histéricas en la casa de su suegra, donde vive el matrimonio, concebidas para justificar lo injustificable. Lo mismo cabe decir de la reacción de Fanny (Isabelle Carré) al descubrir las 'aficiones' de su marido. El personaje del indio americano da pie al momento más gracioso del film, pero el amor idílico que acaba protagonizando es un poco de vergüenza ajena. La película se estira en exceso, y el desenlace, aunque lógico, no está demasiado bien resuelto, se tiene la impresión de que 'se ha mareado demasiado la perdiz' de quién ama a quién.

3/10
Les bronzés 3: amis pour la vie

2006 | Les bronzés 3: amis pour la vie

Es una verdad innegable que las fórmulas en el cine se gastan y dejan de funcionar; claro ejemplo de esto es Les bronzés 3, la última entrega de aquella saga iniciada en 1978 con Los bronceados. Esta vez, las locas aventuras de sus protagonistas no hacen tanta gracia ni vienen tan a cuento, todo suena a ya escuchado, nada es novedoso.

4/10
Felpudo maldito

1995 | Gazon maudit

Película sobre un triángulo amososo donde tienen cabida componentes homosexuales. Laurent (Alain Chabat) está casado con Loli (Vistoria Abril). Son una pareja feliz y él en apariencia lo tiene todo: una mujer magnífica, dos niños, una buena casa y suficiente dinero para vivir holgadamente. Aunque también guarda en secreto una serie de aventuras extra matrimoniales. Pero un buen día, una mujer llamada Marijo (Josiane Balasko) tiene una avería en su camioneta junto a la casa de Loli. Ésta le echa una mano y entre las dos mujeres surge una singular relación. Poco a poco, la historia comienza a coger entidad y Laurent y Marijo entran en disputa, ya que parece que tienen una cosa en común: a ambos les gusta la misma mujer. Comedia típica a la francesa con buenas interpretaciones, entre las que sobresale el papel de la española Victoria Abril. Josiene Balasko dirige con soltura esta marginal película y ofrece algunas escenas bien logradas, entre la comedia y el drama familiar.

3/10
Los bronceados hacen ski

1979 | Les bronzés font du ski

El mismo grupo de amigos que habían ido a Costa de Marfil en Los bronceados se embarca ahora en la aventura de los deportes de invierno. Esta secuela contiene los mismos ingredientes que su predecesora: fiesta, problemas, risas y diversión.

5/10
La clienta

2008 | Cliente

Judith es una cincuentona, que regenta un canal televisivo de teletienda con su hermana Irène. Divorciada y sin hijos -no ha tenido tiempo para tenerlos, aclara esta mujer de 51 años-, en la actualidad satisface sus deseos sexuales mediante anuncios de contactos. Uno de los jóvenes que acude a ejercer con ella de gigoló se llama Patrick -su verdadero nombre es Marco-, y Judith se encapricha con él, de modo que requiere sus servicios cada vez con mayor frecuencia. El oficio de Marco es verdaderamente singular, ya que el tipo está casado y trabaja en la construcción: se supone que ama a su mujer Fanny, pero como hay que pagar las facturas se ha buscado un sobresueldo con sus horas extras de 'puto', de las que nada sabe Fanny. Acabará descubriéndose el 'pastel', pero no está claro cómo se van a acomodar los implicados a la nueva situación.La directora, guionista y actriz Josiane Balasko adapta su propia novela, ejerciendo los tres papeles mencionados, en esta peculiar crónica del desamor y la desorientación afectiva. Y se hace un lío. No es fácil dilucidar lo que pretende la cineasta francesa, y a veces uno duda si está ante una comedia pura y dura, o ante un drama con intenciones moralizantes. Aunque si pensamos que Balasko es la responsable de un título como Felpudo maldito, caeremos en la cuenta de que no se trata de alguien precisamente sutil. La descripción que en un momento dado hace Judith (Nathalie Baye) de sus anhelos resulta bastante ajustada: “la tranquila felicidad del egoísta total”. Se supone que se ha instalado en su cómoda 'burbuja', hasta que Marco le sacude un poquito (pero no mucho). Si la visión de la sexualidad de ella es estrecha, la de su hermana Irène (Josiane Balasko), que se procura placer en solitario, no es mucho mejor; por ello resulta risible que se la presente como la idealista del amor.En general falta mucha coherencia interna a la trama desarrollada por Balasko. Seguramente el papel le permitía sostener mejor a sus múltiples personajes, pero aquí la mayoría apenas quedan apuntados, son meros estereotipos. Pero incluso los más trabajados son difíciles de entender. Resulta disparatado Eric Caravaca como Marco, que casi parece una especie de mártir, que hace de gigoló por amor a su esposa, con las poco creíbles escenas histéricas en la casa de su suegra, donde vive el matrimonio, concebidas para justificar lo injustificable. Lo mismo cabe decir de la reacción de Fanny (Isabelle Carré) al descubrir las 'aficiones' de su marido. El personaje del indio americano da pie al momento más gracioso del film, pero el amor idílico que acaba protagonizando es un poco de vergüenza ajena. La película se estira en exceso, y el desenlace, aunque lógico, no está demasiado bien resuelto, se tiene la impresión de que 'se ha mareado demasiado la perdiz' de quién ama a quién.

3/10
Felpudo maldito

1995 | Gazon maudit

Película sobre un triángulo amososo donde tienen cabida componentes homosexuales. Laurent (Alain Chabat) está casado con Loli (Vistoria Abril). Son una pareja feliz y él en apariencia lo tiene todo: una mujer magnífica, dos niños, una buena casa y suficiente dinero para vivir holgadamente. Aunque también guarda en secreto una serie de aventuras extra matrimoniales. Pero un buen día, una mujer llamada Marijo (Josiane Balasko) tiene una avería en su camioneta junto a la casa de Loli. Ésta le echa una mano y entre las dos mujeres surge una singular relación. Poco a poco, la historia comienza a coger entidad y Laurent y Marijo entran en disputa, ya que parece que tienen una cosa en común: a ambos les gusta la misma mujer. Comedia típica a la francesa con buenas interpretaciones, entre las que sobresale el papel de la española Victoria Abril. Josiene Balasko dirige con soltura esta marginal película y ofrece algunas escenas bien logradas, entre la comedia y el drama familiar.

3/10
La clienta

2008 | Cliente

Judith es una cincuentona, que regenta un canal televisivo de teletienda con su hermana Irène. Divorciada y sin hijos -no ha tenido tiempo para tenerlos, aclara esta mujer de 51 años-, en la actualidad satisface sus deseos sexuales mediante anuncios de contactos. Uno de los jóvenes que acude a ejercer con ella de gigoló se llama Patrick -su verdadero nombre es Marco-, y Judith se encapricha con él, de modo que requiere sus servicios cada vez con mayor frecuencia. El oficio de Marco es verdaderamente singular, ya que el tipo está casado y trabaja en la construcción: se supone que ama a su mujer Fanny, pero como hay que pagar las facturas se ha buscado un sobresueldo con sus horas extras de 'puto', de las que nada sabe Fanny. Acabará descubriéndose el 'pastel', pero no está claro cómo se van a acomodar los implicados a la nueva situación.La directora, guionista y actriz Josiane Balasko adapta su propia novela, ejerciendo los tres papeles mencionados, en esta peculiar crónica del desamor y la desorientación afectiva. Y se hace un lío. No es fácil dilucidar lo que pretende la cineasta francesa, y a veces uno duda si está ante una comedia pura y dura, o ante un drama con intenciones moralizantes. Aunque si pensamos que Balasko es la responsable de un título como Felpudo maldito, caeremos en la cuenta de que no se trata de alguien precisamente sutil. La descripción que en un momento dado hace Judith (Nathalie Baye) de sus anhelos resulta bastante ajustada: “la tranquila felicidad del egoísta total”. Se supone que se ha instalado en su cómoda 'burbuja', hasta que Marco le sacude un poquito (pero no mucho). Si la visión de la sexualidad de ella es estrecha, la de su hermana Irène (Josiane Balasko), que se procura placer en solitario, no es mucho mejor; por ello resulta risible que se la presente como la idealista del amor.En general falta mucha coherencia interna a la trama desarrollada por Balasko. Seguramente el papel le permitía sostener mejor a sus múltiples personajes, pero aquí la mayoría apenas quedan apuntados, son meros estereotipos. Pero incluso los más trabajados son difíciles de entender. Resulta disparatado Eric Caravaca como Marco, que casi parece una especie de mártir, que hace de gigoló por amor a su esposa, con las poco creíbles escenas histéricas en la casa de su suegra, donde vive el matrimonio, concebidas para justificar lo injustificable. Lo mismo cabe decir de la reacción de Fanny (Isabelle Carré) al descubrir las 'aficiones' de su marido. El personaje del indio americano da pie al momento más gracioso del film, pero el amor idílico que acaba protagonizando es un poco de vergüenza ajena. La película se estira en exceso, y el desenlace, aunque lógico, no está demasiado bien resuelto, se tiene la impresión de que 'se ha mareado demasiado la perdiz' de quién ama a quién.

3/10

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