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Biografía

Justin Long

Justin Long

42 años

Justin Long

Nació el 02 de Junio de 1978 en Fairfield, Connecticut, EE.UU.
Filmografía
Jay y Bob el Silencioso: El reboot

2019 | Jay and Silent Bob Reboot

Jay y Bob el Silencioso son engatusados por un abogado, de modo que pierden el derecho de sus propios nombres, y aceptan que en Hollywood se haga un “reboot” sobre las andanzas de Bluntman y Chronic. Además se va a encargar de hacer la película un director nefasto, nada menos que Kevin Smith. Kevin Smith sigue haciendo películas autorreferenciales, que sólo interesan a sus incondicionales. Remake, secuela, reboot, qué más da, la idea del nuevo film es hacer gracietas con frecuencia zafias sobre Jay y Bob el Silencioso –interpretados por Jason Mewes y el propio Smith–, o aludiendo a temas de cultura popular, ahora mencionando además de cómics, Star Wars y superhéroes, a Netflix, o sacando los kioskos de Red Box de alquiler de películas. Una especie de parodia de ComicCon tiene escasa gracia, y la idea de decirnos que Jay tuvo una hija con Justice, que resulta que ahora es lesbiana, en fin, no sé, parece ocurrencia propia de los hiperfumados protagonistas. Y ver al Silencioso aporreando las teclas de su “smartphone” resulta sencillamente patético. Pero en fin, los amiguetes de Kevin Smith siguen prestándose a ayudar al cineasta, véanse los cameos tontorrones de Matt Damon y Ben Affleck.

3/10
Giri/Haji: Deber/Deshonor

2019 | Giri/Haji | Serie TV

Vistosa serie policíaca con dos escenarios urbanos, Londres y Tokio. Tras el asesinato de un nipón en la capital del Reino Unido, el inspector de policía Kenji Mori es enviado ahí con la excusa de hacer un curso. En realidad debe hacer averiguaciones, porque el asesinado estaba relacionado con Fukuhara, líder de una de las bandas de la yakuza, la mafia japonesa, y el autor del asesinato podría ser Yuto, hermano de Kenji a quien creía muerto, y que debería traerse de vuelta a casa. El tiempo corre, y Kenji debe apresurarse antes de que estalle en Tokio una guerra entre clanes, de imprevisibles consecuencias. Acaba ayudándole un chapero medio japonés, y Sarah, la policía que imparte el curso. Al tiempo tiene problemas en casa, su padre se está muriendo, su esposa se siente poco querida, y ambos tienen a Taki, una hija adolescente rebelde. Joe Barton, que participó en la serie Humans, y firmó el guion de El ritual, está detrás de esta serie de la BBC, de compleja estructura con idas y venidas temporales, y piezas de un misterioso puzzle que van encajando poco a poco. Sabe combinar la intriga y los tiroteos, con la presentación de personajes complejos y vitalmente desorientados que llevan dobles vidas y que, como reconocen con motivo de un brindis, se dejan llevar a veces por malos deseos y malas decisiones. Especial fuerza tiene Kenji –lo hace bien el desconocido Takehiro Hira–, del que vamos conociendo la naturaleza de la relación con su hermano, y sus dificultades familiares, siente que el amor por su esposa se ha esfumado; y Sarah –gran trabajo de Kelly Macdonald–, la policía al que sus compañeros le hacen el vacío, y a quien parece acosarle su ex pareja, también policía, por motivos que se van aclarando poco a poco. También tiene su interés el chapero Jiro, de personalidad hipnótica, frívolo y de lengua afilada, sensible y con poco sentido común en el modo en que guía a Taki, pero cuya conciencia no deja de acusarle de ciertas acciones, al igual que les ocurre a otros personajes. La serie es violenta y desabrida, y como no podía ser manos en una serie de la yakuza, seremos testigos de cómo se amputa un dedo, algo mostrado demasiado gráficamente. Y al modo oriental, trata de mostrar cómo lo que aparece inconexo puede formar parte de una curiosa unidad, o desarrollar los conceptos del título de la serie, el sentido del deber y de hacer lo correcto, y la vergüenza de no estar a la altura de lo que se espera de uno.

6/10
Frank & Lola

2016 | Frank & Lola

Frank, aspirante a chef que trabaja como cocinero en un restaurante, se enamora de Lola, una chica joven y guapa. Su relación es intensa y ambos van a vivir juntos, pero al poco tiempo Lola se acuesta con otro hombre y la relación se desmorona. Lo peor es que parece que no se trata de un simple desliz sino que todo proviene de un turbio pasado que Frank está dispuesto a descubrir. Sórdido film escrito y dirigido por el desconocido Matthew Ross, que narra una historia turbulenta y viciosa de amores y relaciones sexuales, que poco tiene que ver con la felicidad. La culpa de que el resultado no sea un completo desastre es que cuenta con un reparto estelar, con actores que son capaces de sacar adelante escenas de gran intensidad, como la del encuentro en París entre Michael Shannon y Michael Nyqvist. De todas maneras, todo es enrevesado y enfermizo y no acaba de interesar demasiado.

4/10
Literally Right Before Aaron

2016 | Literally Right Before Aaron

Yoga Hosers

2016 | Yoga Hosers

Ask Me Anything

2014 | Ask Me Anything

Tusk

2014 | Tusk

En busca de un personaje peculiar al que entrevistar para el 'podcast' que graba habitualmente y difunde por internet con cierto éxito, Wallace Bryton viaja a Canadá, donde buscará a un torpe joven que se ha hecho popular por un vídeo de YouTube. Pero éste se ha suicidado por la traumática experiencia. Así que para aprovechar el viaje, Wallace alquila un coche y se traslada al caserón donde reside Howard Howe, anciano que asegura que cuenta experiencias apasionantes. Tras la prescindible pero superior a sus habituales comedias chabacanas Red State, Kevin Smith reincide en el género de terror con Tusk. Repite con el protagonista, el actor Michael Parks, prácticamente lo mejor de aquélla, que compone de nuevo un inquietante personaje. Le rodea de un reparto irregular, conformado por los jóvenes actores en decadencia Justin Long y Haley Joel Osment, por la expresiva Genesis Rodríguez (hija de José Luis Rodríguez "El Puma") y un Johnny Depp sobreactuado, que firma en los títulos como Guy Lapointe, el nombre de su personaje. El realizador salpica el relato desde el principio con sus características 'gracietas', casi siempre groseras y de dudoso gusto. Por ejemplo, abusa de las confusiones causadas por la similitud de la pronunciación en inglés del nombre del programa del protagonista, "Not See Party", y "Nazi Party" (el partido nazi), o arremete contra Canadá. También abundan los detalles de humor negro propios del 'gore', mientras que el desarrollo de la historia resulta demasiado estrambótico. Una etapa más en la caída en picado de Smith desde que debutó con la barata pero prometedora Clerks.

3/10
Movie 43

2013 | Movie 43

Dos amigos adolescentes creen estar arrasando en YouTube con su nuevo vídeo. Pero todo es la broma del hermano pequeño de uno de ellos, geniecillo de la informática. Como venganza, quieren cargarse su ordenador, pero necesitan distraerle e inventan una historia de que están buscando en internet la mítica película “Movie 43”, con contenidos archiprohibidos, y el chaval, picado, se pone a buscarla en los servidores más recónditos. Y en efecto, esto sirve de hilo conductor para ir mostrando metraje de las situaciones más desopilantes, una sucesión de sketches varios en competición para ganar en grosería y zafiedad. Película gamberra para adolescentes –y adultos– descerebrados, que tiene detrás a uno de los hermanos Farrelly, Peter, no sabemos qué pasa con Bobby, esperemos que no se hayan enfadado, a lo mejor pensó que la propuesta no era suficientemente guarra y transgresora. La idea de Movie 43, que cuenta con 12 directores no superbrillantes, entre ellos la actriz Elizabeth Bank, es provocar una mezcla de asco, repulsa y risas, lo que funciona parcialmente. Tiene gracia la ocurrencia de presentar a Hugh Jackman con una “disfuncionalidad” en el cuello que provoca unos divertidos caretos de Kate Winslet en una cita a ciegas, lo más divertido de la cinta, aunque lo bueno, si breve, dos veces bueno, divisa que olvida Peter Farrelly, responsable de ese segmento. Otros actores célebres se han sumado a la función, con mayor o menor fortuna, y se supone que parte de la gracia del film es ir reconociéndolos. El modo de “pegar” las historias o cortos en Movie 43 es ingenioso, incluida la ocurrencia homenaje a Terminator. Pero tanta caca (sí, literalmente), genitales, pechos, reglas y compresas, y hasta incesto, a ver quién es más salvaje, acaba agotando; incluso otras ideas paródicas sobre Apple, enanos y superhéroes no evitan la tentación escatológica y procaz. El film es mejor que otras propuestas de los hermanos Farrelly, últimamente cuesta abajo, pero es que no han hecho nada mejor que Algo pasa con Mary, allá por 1998, y cuyos barros han traído un auténtico lodazal de películas perfectamente prescindibles.

3/10
Best Man Down

2013 | Best Man Down

Mom

2013 | Mom | Serie TV

Christy, una madre soltera, consigue dejar el alcohol. Tratará de remontar su vida en Napa Valley.

Para pasar un buen rato, llama...

2012 | For a Good Time, Call...

Ari Graynor (Nick y Nora, una noche de música y amor), Lauren Anne Miller (Supersalidos), Justin Long (Cuestión de Pelotas) y Nia Vardalos (Mi gran boda griega) protagonizan esta comedia tan sexy como divertida. La sobresaliente Lauren (Miller), tras ser abandonada por su novio, se siente muy sola en su apartamento. Katie (Graynor), todo un espíritu libre, va a quedarse sin un apartamento de ensueño a menos que encuentre una compañera de piso. De mala gana, deciden vivir juntas conscientes de que no tienen nada en común, hasta que Lauren descubre que Katie trabaja como operadora de una línea erótica y está convencida de que ahí existe una buena oportunidad de negocio. Su asociación comienza a dar buenos resultados económicos, pero su incipiente amistad se enfrenta a desafíos inesperados que bien podría dejar a las dos muy “colgadas”…

Ten Years

2011 | Ten Years

Salvando las distancias

2010 | Going the Distance

Garrett es un solterón de Nueva York que se pasa la vida frivoleando con su pandilla de amigotes, manteniendo relaciones esporádicas sin ningún compromiso. Es difícil así que siente la cabeza, aunque es un tipo simpático y de gran corazón. Conocerá una noche en un bar a la rubia Erin, que ha llegado desde San Francisco y estará trabajando unos meses en un periódico de la ciudad. Sin embargo, lo que parece una relación superficial con la risueña jovencita acabará por convertirse en una gran atracción mutua. El amor llegará con fuerza. Lo malo del asunto es que Erin ha de marchar de nuevo a San Francisco y tendrán que vivir separados, con lo que mantener la llama de la pasión no será fácil. Una pena. Ésa es la triste sensación que queda tras ver esta película, o más bien tras ir comprobando cómo va perdiendo enteros cada diez minutos, hasta convertirse en un producto del montón. Simpaticorro, pero del montón. Podría no haber sido así, porque el planteamiento clásico a lo Nora Ephron (Algo para recordar, Tienes un e-mail) tiene a priori cierto tirón y hacía presagiar un film romántico, fresco, moderno y divertido. Pero Nanette Burstein lo tira todo (o casi) por la borda con su agotadora insistencia en la grosería sexual, el lenguaje soez y el humor grueso al estilo de las peores comedias adolescentes yanquis. La cosa es desconcertante porque no pega ni con cola tanta obsesión (una, dos veces, bueno..., pero ¿continuamente?). Da la sensación de que es la única manera que tiene de estirar el argumento, lo cual hace que se haga más y más largo. Hay, es cierto, algunas escenas divertidas, inspiradas, y momentos logrados de evocación romántica, pero son tan sólo pequeños puntos de luz que se deben a la química que hay entre los protagonistas. Porque este film sería insostenible sin Justin Long (imposible que este joven caiga mal) y la cada vez más divertida Drew Barrymore. Ellos dos hacen lo que pueden para sacarlo a flote.

4/10
La conspiración

2010 | The Conspirator

Tras una guerra civil traumática que ha desangrado a los Estados Unidos, el país sufre una auténtica conmoción por el asesinato de su presidente, Abraham Lincoln, cuando asistía a una representación teatral. Una serie de personas son detenidas bajo la acusación de conspirar para acabar con las vidad del presidente, vicepresidente y secretario de estado. La única mujer inculpada en un juicio ante un tribunal militar es la cuarentona Mary Surratt, que regentaba la casa de huéspedes donde se reunieron los otros acusados con el actor John Wilkes Booth, el autor material del magnicidio. Se encargará a regañadientes de su defensa el joven abogado Frederick Aiken, héroe de guerra en el bando de la Unión, quien poco a poco se involucra más a fondo en el caso, convencido de la inocencia de su cliente, pero también de que hay algo más en juego, el derecho de todo ciudadano a un juicio justo, por encima de afanes de venganza o de apaciguar a cualquier precio al pueblo. Vibrante cine histórico encuadrable también en el atractivo subgénero del drama judicial, dirigido con estupendo clasicismo por Robert Redford, a quien le gustan las historias basadas en hechos reales, piénsese en sus film Quiz Show (El dilema). El cuidado guión de Gregory Bernstein y James D. Salomon sale airoso de lo que se dirían sus metas principales: describir un ambiente de posguerra aún crispado, donde todavía saltan chispas entre vencedores y vencidos, las heridas aún tardarán en ser restañadas, hay todavía mucho odio, rencor, miedo y prejucios acumulados; pintar el “viaje del héroe” acometido por un joven abogado, que sabrá hacer suyo un caso por el que no sentía ninguna atracción, aun a costa de ganarse el desprecio de “los suyos”; y atrapar el dilema de una madre, Mary Surratt, que nunca sacrificará a su hijo, en busca y captura como sospechoso de formar parte de la misma conspiración, aunque desarrolla una especie de relación materna inesperada con su abogado. El film tiene la virtud de tener muy bien trenzadas las distintas subtramas, de saber crear intriga acerca de cuál será el veredicto, de ser emotivo respetando al mismo tiempo al espectador sin baratos trucos sensibleros. Es hermosa la paleta de colores apagados, una adecuada fotografía de Newton Thomas Sigel adecuada al luctuoso contexto histórico en que se sitúa la historia. Y el reparto está fantástico, tanto los actores principales, James McAvoy y Robin Wright, como otros más secundarios -Tom Wilkinson, Evan Rachel Wood, Kevin Kline, Danny Huston-, pero decisivos para armar esta sólida película. Se trata de la primera producción de The American Film Company, una compañía que tiene el loable propósito de abordar cine histórico, porque al decir de uno de sus responsables “la realidad supera la ficción no solo porque es más sorprendente sino también más interesante”.

7/10
Dos canguros muy maduros

2009 | Old Dogs

John Travolta repite a las órdenes de Walt Becker, que le dirigió en Cerdos salvajes, en otra comedia disparatada con muecas exageradas, muy en la línea, aunque tiene un tono mucho más familiar. Ésta cuenta con el tirón de que Travolta está emparejado por otro peso pesado del cine reciente, Robin Williams, y que le acompañan en el reparto su esposa, Kelly Preston y su hija, Ella Bleu Travolta. Charlie y Dan son dos maduros sin pareja, que viven despreocupadamente. Charlie es un solterón con dotes para la seducción, y Dan está divorciado. Mientras preparan un importante negocio con una empresa japonesa se presenta una antigua conquista ocasional de Dan, que le confiesa que como consecuencia de su relación dio  a luz a dos mellizos que ahora tienen 6 años. Como ella tiene que ausentarse una temporada, Dan acepta cuidar mientras tanto de los niños. El viejo esquema de solterones a los que se les viene el mundo encima cuando tienen que cuidar niños ha sido sobreexplotado por Disney en comedias amables como Papá por sorpresa y Un canguro superduro. Esta cinta es más de lo mismo. Podría funcionar, pero todo resulta exagerado y excesivo. Sólo tiene a su favor la gracia natural de sus dos protagonistas y poco más. Eso sí, al menos se agradece que tanto Travolta como Williams están dispuestos a bromear sobre los efectos de la edad, que se empiezan a notar, incluso en dos actores como ellos, que parecían a prueba de envejecimiento.

4/10
Qué les pasa a los hombres

2009 | He's Just Not That Into You

Película basada en “He's Just Not That Into You: The No-Excuses Truth to Understanding Guys”, libro coescrito por Greg Behrendt y Liz Tuccillo, que se adentra con sentido del humor en la forma de pensar masculina y femenina a la hora de afrontar las relaciones hombre-mujer. Figura como productora la actriz Drew Barrymore, que se reserva un pequeño papel, y ha contado con la pareja de guionistas Abby Kohn-Marc Silverstein, que ya hicieron para ella el libreto de Nunca me han besado. Se trata de jugar con la idea de las mil y una excusas que uno puede inventar para no admitir lo que no marcha en una relación amorosa. Para ello, punteada la trama con varias frases creadas a partir de lugares comunes y falsas encuestas a personas que opinan desde su experiencia, se plantea una historia coral, donde somos testigos de los altibajos que atraviesan distintas parejas, todas interconectadas. Después de 7 años de convivencia, Beth no logra que Neil piense en el matrimonio; Janine se ha vuelta muy racional en la vida conyugal, lo que empuja a un Ben con mala conciencia a interesarse por la aspirante a cantante Anna; Conor está desesperado porque su relación con Anna parece estancada; Mary, amiga de Anna, busca una relación a través de internet; y Gigi es una ingenua que no acierta con los hombres, hasta que empieza a atender los consejos de Alex, vecino de Conor y observador excepcional de la mente de hombres y mujeres. La película es ágil, cuenta con un plantel de actores difícilmente mejorable -entre ellas Jennifer Aniston, Jennifer Connelly, Scarlett Johansson, y la poco conocida pero encantadora Ginnifer Goodwin; y entre ellos Justin Long, magnífico, además de Ben Affleck, Bradley Cooper y Kevin Connolly- y se sigue con agrado porque sabe penetrar bien en los complicados engranajes del alma masculina y femenina, que hacen difícil, e incluso muy difícil, lo sencillo, pues al final, en una relación, todo es cuestión de amor. Hija de su tiempo, la visión que se ofrece del compromiso en las relaciones amorosas es simplista, se concede una preponderancia excesiva a los sentimientos y al sexo, mientras se ignoran, casi siempre, otras necesarias actitudes como la paciencia, el espíritu de sacrificio, o la capacidad de ceder por amor al otro. Atender a “señales”, o pensar en “técnicas de conquista y seducción” suena muy interesante, y nadie negará que se puede llamar la atención o adivinar intenciones gracias a unas u otras, pero no deja de resultar una mirada demasiado elemental, muy a ras de suelo. De todos modos, en la completa madeja argumental hay muchos hilos, y algunos son muy sugerentes, como el de la mentira, que lo echa todo a perder -esas colillas de cigarrillos-, el del “sabio” que tiene consejos para todos y es incapaz de analizar su propia situación amorosa, o el de agachar la cabeza y acudir junto a la persona amada cuando lo necesita, aunque se haya discutido previamente con ella. Hay un inteligente equilibrio de sonrisas y lágrimas, y cierta contención en la inevitable frivolidad.

6/10
Arrástrame al infierno

2009 | Drag Me to Hell

Tras ser un "niño bueno" durante el tiempo que ha dedicado a la trilogía de Spider-Man –que pronto conocerá una nueva entrega, faltaría más–, Sam Raimi vuelve a los orígenes, y entrega una película de terror gamberra con la que parece quitarse unos años de encima, recordando los viejos tiempos de Posesión infernal y secuelas. Le ayuda en la tarea Ivan Raimi, su hermano, que firma con él el guión, además de ser coproductor de la película. Tras un prólogo terrorífico, que introduce con habilidad las ideas de maldición, posesión y arrastramiento al infierno, los traviesos hermanos Raimi nos plantean una escena de miedo en un lugar quizá insólito a primera vista, pero no tanto en realidad: la oficina de un banco de Los Ángeles. Allí trabaja Christine, una buena chica, con un prometido estupendo, Clay, y que aspira a un ascenso. Tiene enfrente un duro rival, que hace la pelota al jefe todo el tiempo, además de ponerle zancadillas, siempre con una amplia sonrisa. De modo que cuando acude a ella la señora Ganush, una anciana gitana, suplicando que le prolongue el plazo de pago de la hipoteca, Christine, para ganar méritos ante su jefe, que la pone a prueba dejando la decisión en sus manos, rehusa ayudarla. Como consecuencia será víctima de la maldición gitana de la Lamia, que tras hacerle padecer tormentos sin cuento durante tres días, debería concluir con Christine siendo arrastrada al infierno. Viendo que la cosa va en serio, Christine acude a un vidente para que le eche uno mano que anule la maldición, mientras su novio Clay se debate entre su racionalidad y el amor que siente por ella, que debería empujarle a creerla, sin más, incondicionalmente. Tiene el film de los Raimi varios puntos a su favor. La película tiene un aire retro que agrada, desde su mismo inicio, con uno de los viejos logos en technicolor de la Universal. La atmósfera de terror está plenamente lograda, con pasajes muy a lo "poltergeist", de casas encantadas y objetos que se mueven, a lo que se momentos macabros de violencia paródica, no aptos para todos los paladares, siempre con un humor algo negro, por ejemplo con cierta mosca enredadora. Y este aire está unido a una historia muy reconocible, la de Christine –muy bien escogida Alison Lohman para el papel protagonista–, una chica algo acomplejada por que es de campo, mientras que su prometido es de clase alta, y sus padres insoportablemente presuntuosos; que quiere ayudar a los demás, o es sensible con los animales, pero cuando es su felicidad la que está en juego, pone en primer lugar sus intereses personales. De modo que la película adquiere forma de cuento con moraleja, Arrástrame al infierno es un fábula, donde la falta inicial de generosidad de Christine no va a quedar sin castigo. Eso sí, un cuento de humorada negra, a ratos cruel, bien rematado con el inteligente final.

6/10
Hazme reír

2009 | Funny People

Sorprendente comedia de Judd Apatow, para empezar por su inusual duración, casi dos horas y media. Sigue a George Simmons, un importante actor de comedia, al que le acaban de diagnosticar una enfermedad terminal. Hecho polvo, y sin nadie a quien contárselo, va a un local donde suelen acudir aspirantes a comediantes a hacer sus monólogos, con el deseo de hacerse un hueco en el difícil mundo de los profesionales de la risa. Allí le caen en gracia Ira y Leo, dos novatos, hasta el punto de que al día siguiente llama a Ira para que le componga gags cara a sus actuaciones en vivo, al tiempo que se convierte en una suerte de secretario y confidente. Primero en saber del grave estado de salud de George, le aconsejará que aproveche el tiempo que le queda para estar con sus seres queridos.Judd Apatow se ha convertido en el comediante de moda en Hollywood, combinando según le da los roles de guionista, director y productor. Aquí aúna los tres, en una trama con buen ritmo y cierta moraleja, como ocurría en Lío embarazoso, aunque el contexto sea conscientemente frívolo, sobre todo en su limitada mirada al sexo, donde no faltan las zafiedades de rigor. A veces da la impresión de que Apatow lleve a cuestas el complejo de que le tachen de moralizante. Porque lo cierto es que dentro del humor bestial que le ha dado fama, plantea la idea de qué cosas son las que hacen que la vida merezca la pena. George ha alcanzado las cotas más altas en su profesión, posee todo lo que el dinero puede comprar, se ha acostado con mujeres hermosas... Pero se ha alejado de su familia, y nunca se casó, dejó escapar a la mujer de su vida, la aventura de tener hijos. Curiosamente es la cercanía de la muerte lo que hace que se replantee las cosas, aunque un inteligente giro de guión invita a reflexionar sobre la sinceridad de ciertas resoluciones.Un grupo de actores cómicos con los que Apatow se siente muy a gusto, representan la función. Adam Sandler es el protagonista al que acecha la muerte, un rol con su lado un poquitín serio, tiene algo de su trabajo en En un lugar de la memoria. A Seth Rogen le toca hacer de “Pepito Grillo”, él es el inesperado amigo con ciertos principios, que asume su obligación de decir las cosas a las claras. Y luego están esos personajes cuya función principal es hacer reír, como Jonah Hill y Jason Schwartzman.De justicia es reconocerlo, aunque el film en parte sea una mirada al propio ombligo -el ombligo cómico de Apatow y compañía, al que se le perdonan todos sus excesos- contiene un buen puñado de gags que funcionan. Está, por supuesto, esa especie de homenaje a los profesionales de la comedia, y el tono es más festivo que el de otro título de estas características, El rey de la comedia de Martin Scorsese. Y una cierta capacidad de reírse de uno mismo, no tomarse demasiado en serio, una receta siempre eficaz, y que tiene un buen botón de muestra en ese intercambio entre Ira y el auténtico cantante James Taylor: “¿No te cansas de cantar siempre las mismas canciones?”, le dice el primero, a lo que el otro repone “¿No te cansas de hacer siempre bromas con la p.....?”.

5/10
Youth in Revolt

2009 | Youth in Revolt

Alvin y las ardillas 2

2009 | Alvin and the Chipmunks: The Squeakquel

Secuela de las peripecias de las ardillas cantarinas. La especialista en comedias de irregular calidad Betty Thomas (28 días, La tribu de los Brady) sustituye a Tim Hill, responsable de la entrega anterior. Repiten David Cross, en el papel de productor sin escrúpulos, y Jason Lee como Dave, el padre adoptivo de las ardillas. Esta vez Dave tiene menos presencia, pues acaba en un hospital: durante un concierto de las ardillas en París, Alvin provoca un accidente que le deja fuera de juego. Tendrá que encargarse de cuidar a los protagonistas su primo Toby, un chico torpe y tímido, con problemas para relacionarse con las mujeres que le atraen, y que es todo un fanático de los videojuegos. Aunque son grandes estrellas del pop, las ardillas deben incorporarse al instituto, donde tendrán problemas con un estudiante matón. Al mismo tiempo, Ian, su antiguo productor, intentará destronarles de su puesto en la cima de la popularidad, Para ello, está impulsando la carrera de The Chippettes, un grupo de ardillas femeninas. El film cumple su función, pues entretendrá sobre todo al público infantil. Destacan las cuidadas animaciones de los personajes animales, y lo bien integrados que están con su entorno, ya que tienen sombra, interactúan con otros objetos como si realmente estuvieran ahí, etc. Si cabe, mejora la alta calidad de la primera parte. Destaca especialmente la dinámica secuencia de una persecución con un helicóptero y un coche de juguete. Además, divulga valores muy positivos, pues apuesta por las relaciones familiares, y habla de la superación de pequeñas rencillas entre hermanos. Sin embargo, se pierde la capacidad de sorpresa de la primera parte. Betty Thomas se muestra como una directora inferior a su predecesor, pues apenas logra disimular la ausencia en gran parte del metraje de Jason Lee, un actor muy dotado para el género cómico, capaz de resultar divertido sin excesos histriónicos. Le sustituye la mayor parte del metraje Zachary Levi, inferior a él, aunque más o menos eficaz repitiendo el papel de “friqui” que le ha hecho popular con la serie Chuck.

5/10
Más allá de la muerte

2009 | After.Life

Tras sufrir un horrible accidente de tráfico, la joven Anna, a la que dan por muerta, despierta y se encuentra a Eliot Deacon, el director de una funeraria, preparándola para ser enterrada. Confusa y aterrorizada, Anna descubre que Eliot puede comunicarse con los difuntos. Atrapada en la funeraria y condenada a aceptar su propia muerta, intentará escapar de semejante pesadilla con la ayuda de su novio Paul.

¿Hacemos una porno?

2008 | Zack and Miri Make a Porno

Definitivamente, Kevin Smith se ha estancado. Es cierto que Clerks prometía, como opera prima fresca que estaba rodada con un presupuesto bajísimo, y que Persiguiendo a Amy tenía elementos de interés. Pero han pasado los años, y Smith sigue empeñado en filmar las vivencias de inadaptados obsesionados con el sexo. En esta ocasión, narra las peripecias de Zack, un chico que comparte piso con Miri, su amiga de la infancia. Ambos trabajan en una cafetería, donde dos chicos graban a Miri mientras se cambia de ropa. También filman al propio Zack que, enojado ante la actitud de estos individuos, les hace el gesto grosero de enseñarles el culo. Poco después, Zack y Miri descubren que el vídeo está en internet y que recibe muchísimas visitas. Cuando unos días después, ambos amigos se ven acosados por las deudas, y hasta les cortan el agua, Zack tiene una idea descabellada. Le propone a Miri rodar una película pornográfica casera, que podría tener éxito gracias a su recién adquirida fama mediática. Primero se ponen manos a la obra con ‘La guarra de las galaxias’, una versión erótica de Star Wars, y después rodarán una cinta en la cafetería donde trabajan. Es cierto que al principio logra dar cierto interés a la trama, por el fondo romántico –Zack descubrirá que se siente atraído por su compañera de piso–, y también porque aunque se excede en groserías, algunas veces las mezcla con referencias cinéfilas con cierta gracia, en la línea de una broma sobre Glengarry Glen Rose que arranca una sonrisa. Además, es evidente la gracia natural de Seth Rogen –aunque últimamente está tan activo que empieza a cansar–, mientras que Elizabeth Banks demuestra que es una actriz competente para la comedia. También tiene algún momento divertido el actor Jason Mewes, que interpretó a Jay, personaje habitual de numerosas películas de Smith. Pero enseguida el film se desinfla y Smith se limita a hilvanar bromas poco inspiradas en torno a las películas pornográficas, hasta llegar a resultar cansino. No beneficia al conjunto la inclusión de estrellas del cine porno –Traci Lords y Katie Morgan– como secundarias, pues son pésimas actrices.

2/10
La jungla 4.0

2007 | Live Free or Die Hard

Más difícil todavía. De nuevo John McLane vuelve a estar en el lugar y en el momento equivocados, pero, cómo no, con sus expeditivos métodos de trabajo –un hombre analógico en un mundo digital–, logrará salvar al mundo mundial, y estrechar lazos con su joven hija, en la que descubrimos la verdad de aquello de “De tal palo, tal astilla”. Quienes demuestran no estar en el lugar equivocado al retomar la saga son Fox, la productora, y el director fichado para la ocasión, Len Wiseman, el responsable de la vampírica Underworld, otra franquicia hollywoodiense. Quien era un quinceañero cuando se rodó el primer film ofrece la mejor entrega “junglera”, si se exceptúa la original. La película, por supuesto, ofrece un ritmo vertiginoso y elaboradísimas escenas de acción. Son completamente disparatadas pero, ¿qué importa? Aceptada la premisa de la suspensión de la incredulidad, se disfruta sobremanera de auténticos momentos circenses, como el enfrentamiento de la autopista o cómo derribar un helicóptero con un automóvil, o el duelo en la autopista entre un enorme camión y un caza de combate, que invitan a que “el respetable” aplauda entusiasmado las proezas del héroe. Y las escenas del caos circulatorio explotan al límite lo que ya se apuntaba en otro buen film de acción, The Italian Job. Pero los efectos especiales y las coreografías no bastan. Hay además un guión inteligente de Mark Bomback, que toma como punto de partida un artículo periodístico de John Carlin, “A Farewell to Arms” (adiós a las armas), sobre la dependencia excesiva de la tecnología en la sociedad intelectual. La trama especula sobre qué ocurriría si, con piratas informáticos, se pudieran colapsar los equipos que regulan la circulación, el suministro energético, las finanzas, la seguridad nacional… Y el telón de fondo de los miedos post 11-S refuerza el planteamiento. Además presenta a un villano de envergadura (Timothy Olyphant) ejecutando un maquiavélico plan, con oscuros propósitos no desvelados de inmediato. Mientras, McClane debe llevar a cabo una tarea sencilla antes de irse a su casa –buscar en su domicilio a un hacker y ponerlo a disposición del FBI–, pero las cosas se complican cuando un equipo de terroristas trata de eliminar a su hombre. El film es fiel al espíritu de los anteriores, también en la añoranza del héroe por la vida familiar, y en el sacrificio y la renuncia, precio que debe pagar quien tan altas cualidades posee, para enfrentarse a los villanos de turno. Hay además mucho sentido del humor –impagables el gurú informático fan de La guerra de las galaxias de Kevin Smith, la puya a Spiderman o las bromas con “la chinita”–, buenas réplicas y guiños para McClane, inmenso Bruce Willis, cuando conversa con su “protegido”, su hija, el FBI o los “malos malotes”.

7/10
Separados

2006 | The Break-Up

Gary y Brooke se casaron muy enamorados. Pero el tiempo ha pasado, y sus diferencias de carácter han empezando a abrir grietas en su matrimonio. Él trabaja en una empresa familiar turística; es un tipo campechano, poco refinado, y que suele ir ‘a su bola’; ella es más sofisticada, detallosa y sensible, y presta sus servicios profesionales en una galería de arte. Los pequeños resquemores se van sumando y un día estalla la trifulca; en lo que se diría una reedición de La guerra de los Rose a pequeña escala empiezan a hacerse la vida imposible. Y lo curioso y absurdo del caso es que, en el fondo, se quieren. Peyton Reed (A por todas, Abajo el amor) tiene un pequeño gran problema en su film de ribetes tragicómicos: la situación única en que consiste todo él. Y una vez planteada ésta, la cosa se estanca hasta hacerse insufrible. Ni todo el encanto de la ‘friend’ Jennifer Aniston puede remediarlo.

2/10
Accepted (Admitido)

2006 | Accepted

Bartleby ha acabado en el instituto. Debería ir a la Universidad, pero como era un estudiante mediocre, las ocho universidades en las que ha intentado entrar le han rechazado. Si sus padres se enteran, será una tragedia, por lo que pone en marcha un complejo plan para engañarles. Para ello, alquila un psiquiátrico abandonado, en el que cuelga un cartel que avisa de que es una universidad. Con eso, es capaz de convencer a sus padres de que estudia en la ilustre South Harmon Institute of Technology (S.H.I.T.). Pero corre el rumor de que en esta universidad admiten a todo tipo de estudiantes, por lo que se presentan decenas de candidatos que pretenden matricularse. Fue John Landis quien popularizó las comedias estudiantiles subidas de tono, con Desmadre a la Americana. Tras American Pie, que actualizaba el esquema, llega la enésima repetición de los mismos tópicos: fiestas salvajes, chicos más interesados en el sexo que en estudiar. Pero a pesar de alguna secuencia subida de tono, el guión es menos grosero y un poco más inteligente que otras comedias similares. 

4/10
Herbie: a tope

2005 | Herbie: Fully Loaded

Maggie Peyton acaba de graduarse y su padre le ofrece un regalo muy típico de su familia: un coche. Y es que los Peyton llevan años compitiendo en carreras de bólidos y llevan los motores en la sangre, aunque últimamente el hermano de la chica no tiene suerte y si algo no cambia les van a retirar el patrocinador. En fin, que Maggie acude a un desguace y por casualidades de la vida acaba llevándose un Volkswagen escarabajo que tiene pintado en el capó el número 53 y dentro de la guantera una nota con su nombre: Herbie. Muy pronto Maggie se da cuenta de que el coche no es normal, va por su cuenta, parece enfadarse cuando le apetece y sobre todo corre como un condenado. Eso le despierta el gusanillo de la competición y aunque su padre se lo tiene prohibido, las circunstancias empujan a la joven a correr en una carrera callejera contra Trip Murphy, el actual campeón de la categoría Nascar. Ése es el comienzo de una aventura sorprendente, en la que Herbie cambiará la vida de Maggie para siempre… Gracioso remake de Ahí va ese bólido, la entrañable película de Disney dirigida en 1968 por Robert Stevenson y que dio lugar en su día a varias secuelas. Aquí la reina de la función es la chica de moda en Hollywood, la pelirroja Lindsay Lohan, que, desde luego, da un recital de simpatía y gracejo durante todo el film. Por encima de la previsibilidad y las limitaciones del guión destacan los buenos sentimientos de los personajes y el buen sentido del guionista para conservar el espíritu de las viejas comedias de Disney, al estilo La bruja novata o Un gato del FBI. Entre los secundarios, además de Matt Dillon, destaca el hasta ahora casi desaparecido Michael Keaton.

4/10
¡Marchando!

2005 | Waiting...

Un joven camarero es contratado para trabajar en el restaurante ShenaniganZ. Allí se topa con un grupo de camareros frustrados a cual más loco. La entonces estrella juvenil Ryan Reynolds (Terror en Amityville) protagoniza una insoportable comedieta, tan escatológica que a los espectadores se les quitarán las ganas de volver a comer fuera.

1/10
Cuestión de pelotas

2004 | Dodgeball: A True Underdog Story

Peter LaFleur es un tipo bonachón que regenta un gimnasio de barrio venido a menos. El cutre local, que se cae a pedazos, es como una prolongación de sus clientes: una pandilla de perdedores más raros que un perro verde (un loco que se cree un pirata, dos escuchimizados bastante lelos, un gordo seboso y apocado, y un fanático de los deportes raros).  Y todos ellos tienen en común un grado de patosidad superlativo… En el extremo opuesto del negocio de LaFleur se encuentra Globo Gym, una especie de supertemplo para la gimnasia, que tiene todas las tecnologías del momento para obtener un cuerpo 10. Su jefe, el ególatra White Goodman, quiere hacerse con el humilde gimnasio de LaFleur. Éste no tiene muchas posibilidades de poder mantenerlo, según descubre Kate Veatch, una guapa abogada enviada por el banco para ver el estado de las cuentas del gimnasio.  La única posibilidad es conseguir una gran suma de dinero y el plan que se le ocurre a la cuadrilla de LeFleur no es otro que participar en el campeonato internacional de Balón prisionero. Kate, que se ha quedado prendada de LaFleur, decidirá también echarles una mano. Y la van a necesitar. Una película sobre el balón prisionero sólo puede enfocarse desde el género de la comedia más disparatada, y si además se cuenta con un consumado experto en estas lides como Ben Stiller la cosa puede ser bastante divertida. Hay pelotazos tan absurdos como tronchantes, caretos de espanto a cámara lenta… y hasta una perorata del mismísimo Lance Armstrong sobre la superación que resulta de una comicidad ridícula. Sin grandes honduras la historia enseña hasta dónde puede llegar la absurdez en el cuidado de los musculitos, los rayos uva y todas esas pamplinas. Y los actores cumplen, aunque Ben Stiller destaca especialmente en un papel poco habitual, el del malo de la peli.

3/10
Jeepers Creepers 2

2003 | Jeepers Creepers II

Un autobús que traslada a los miembros del equipo de baloncesto de un instituto y a sus animadoras, se avería en medio de una carretera desértica. La conductora no puede pedir ayuda, porque los teléfonos móviles no funcionan, y nadie contesta a la radio de onda corta. La otra radio, la de AM/FM, informa, para colmo de males, sobre unos terribles asesinatos que se están cometiendo en la zona. Al caer la noche, una misteriosa criatura ataca a la comitiva, aniquilando a los entrenadores. Los supervivientes no saben si permanecer atrincherados en el autobús, o intentar escapar campo a través. Al fin, alguien contesta a la radio: Taggart, un granjero que persigue al abominable monstruo, porque se ha llevado a uno de sus hijos. El director Victor Salva asegura que nunca tuvo intención de continuar la historia original, pero el caso es que vuelve a ponerse tras la cámara, nuevamente con producción de Francis Ford Coppola. No sabemos qué fue de la chica superviviente de la primera, ni de aquella adivina negra que le daba consejos, pues del reparto original, sólo queda el monstruo. Al menos se mantienen los golpes de humor, que aligeran la violencia de algunas secuencias.

4/10
Crossroads (Hasta el final)

2002 | Crossroads

Tres amigas muy diferentes entre sí inician un viaje hacia California para buscar a la madre de una de ellas. Por el camino, conocerán a un joven músico que sueña con convertirse en un gran compositor. Road movie adolescente con rostros desconocidos exceptuando a Dan Aykroyd o Kim Cattrall; y producto para lucimiento de la estrella, por aquel entonces, Britney Spears, antes de que convirtiera su vida en un verdadero escándalo mediático.

2/10
Jeepers Creepers

2001 | Jeepers Creepers

Peli de miedo producida por Francis Ford Coppola. Lo mejor, la primera media hora, de suspense notable. Es la parte del viaje de dos hermanos, chico y chica, que van en coche por una carretera poco transitada. Un amenazador camión les atosiga, al más puro estilo de El diablo sobre ruedas de Steven Spielberg. En una parada, ven de refilón al conductor, arrojando unos bultos a un pozo. ¿Serán unos cadáveres? Los jóvenes se debaten entre investigar u olvidar el tema. Victor Salva se pierde un poco al enseñar su criatura, una especie de zombi patoso. El film empieza a parecerse entonces a otros títulos de monstruos y demonios sedientos de sangre. Sólo algún detalle ingenioso (las llamadas telefónicas donde suena una canción) sobresale. Esto no ha impedido el éxito del film. Hasta el punto de que existe una resultona segunda parte, Jeepers Creepers 2, donde el zombi trata de merendarse a los viajeros de un autobús, los jugadores de un equipo de baloncesto y su grupo de animadoras.

4/10
Loca aventura

2001 | Happy Campers

Cuando el director de un campamento de verano se lesiona, el consejero de un diverso grupo de estudiantes universitarios decide tomar el mando para continuar con la rutina del campamento. Es una comedia universitaria con cierto aroma a la gamberra American pie, aunque muy alejada del éxito que logró ésta. Tiene bromas muy malas y sin sentido, convirtiéndose en una película totalmente prescindible.

4/10
Héroes fuera de órbita

1999 | Galaxy Quest

El comandante Peter Quincy, la teniente Tawny, el doctor Lazarus... Ellos son los protagonistas de una serie mítica de ciencia ficción, al estilo de Star Trek, que reúne a fans de medio planeta en convenciones anuales. La pena es que la serie ha sido cancelada. Pero no les va a faltar trabajo a estos actores. Pues unos extraterrestres un poco despistados han seguido la serie con pasión, creyendo que la misiones espaciales allí relatadas eran reales. Y como resulta que el universo está en grave peligro, recurren a la “heroica” tripulación. Parodia descacharrante en torno a los fans de series de culto de ciencia ficción. Podía haber sido más disparatada (en ese aspecto, Mars Attacks! de Tim Burton se lleva la palma), pero el film ofrece unos cuantos gags resultones en torno a la supuesta bravura de los personajes de ficción y a la ingenuidad de los alienígenas. El diseño de las criaturas marcianas corre a cargo del especialista Stan Winston.

5/10

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