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Biografía

Michael Stuhlbarg

Michael Stuhlbarg

52 años

Michael Stuhlbarg

Nació el 05 de Julio de 1968 en Long Beach, California, EE.UU.

Un actor serio

22 Enero 2010

Prestigioso actor de teatro, Michael Stuhlbarg se ha pasado toda una década demostrando su buen hacer en pequeños papeles en el cine. Y sin embargo, ha pasado casi desapercibido hasta que se han fijado en él dos hermanos, los Coen, que le han dado el papel de su vida.

Nacido en la localidad californiana de Long Beach, Michael Stuhlbarg estudió en la Academia Juilliard, una de las grandes escuelas de artes escénicas neoyorquinas. Completó sus estudios de arte dramático en Londres y Los Ángeles, antes de debutar en el teatro, en diversos montajes. Por su trabajo en la obra “The Pillowman” recibió un premio al mejor actor de la asociación de la crítica de Nueva York.

A finales de los 90 rodó algún episodio televisivo y debutó en el cine con un papel muy secundario en A Price Above Rubies, un drama protagonizado por Renée Zellweger. Tim Blake Nelson le dio un papel mucho más importante en su inquietante drama La zona gris, donde era uno de los judíos que ayudan a los nazis en las cámaras de gas de Auschwitz.

Desde entonces, Stuhlbarg sobrevivía interpretando personajes muy menores. Por ejemplo, interpretó a un abogado en Red de mentiras. Su primer papel protagonista le llegaría un poco por casualidad, cuando decidió presentarse a una prueba para interpretar a un personaje secundario en el prólogo de Un tipo serio, de los hermanos Coen.

El personaje en cuestión tenía que hablar en yiddish, y aunque Stuhlbarg no conocía el idioma, se aprendió toda la escena fonéticamente. A los Coen les gustó el actor, pero finalmente decidieron dar el papel a un actor que supiera el idioma. No se olvidaron de Stuhlbarg, y unos meses después le llamaron para otro casting. Esta vez buscaban el papel ideal para interpretar a Larry Gopnik o a su hermano Arthur.

Como no sabía qué papel le darían, se aprendió los diálogos de tres secuencias de cada uno. Finalmente, los Coen le vieron más apropiado para Larry, que era el personaje central del film. Decisión sin duda arriesgada la de los hermanos, que suelen contar otras veces con grandes estrellas, incluso para papeles secundarios.

Tras Un tipo serio, Stuhlbarg ha fichado para ser uno de los personajes habituales de la serie Boardwalk Empire, donde interpretará a un mafioso de la época de la ley seca. La serie está protagonizada por Steve Buscemi, y la produce todo un experto en gágnsteres, nada menos que Martin Scorsese.

Filmografía
Shirley

2020 | Shirley

Los archivos del Pentágono

2018 | The Post

Una película más dentro de la amplia tradición del cine periodístico estadounidense, en donde son puntas de lanza los clásicos Primera plana o Todos los hombres del presidente y filmes más recientes como Matar al mensajero o Spotlight. Tiene en común con la laureada película de Lumet sobre el “watergate” la época en que transcurre la acción, el hecho de que se trate de una historia real y el protagonismo del medio más emblemático cuando hablamos de investigación periodística, The Washington Post, aunque en Los archivos del Pentágono el quid de la cuestión no es tanto la indagación sobre una historia oculta, sino las dificultades, dudas y peligros de publicar información sensible. Está en juego la misma esencia del periodismo, la libertad de prensa frente a los abusos del sistema, valores que abandera con orgullo la constitución de Estados Unidos. Al principio de la década de los 70 The Washington Post está en serias complicaciones económicas. No le queda más remedio a su editora, Katherine Graham, que asumir su salida a bolsa y recibir inversiones que hagan evolucionar el Post de un periódico local y familiar a un gran medio global. En esta situación el director del diario, Ben Bradlee, sigue de cerca qué hace su competidor The New York Times. Cuando éste publica un artículo acerca de un informe gubernamental que cinco años atrás denunciaba la situación en la Guerra de Vietnam, cosa que fue acallada por el gobierno –con los presidentes Johnson y Nixon a la cabeza–, Bradlee perseguirá el hilo de una noticia que, intuye, podría conmocionar al país entero. El mérito del guión de Josh Singer –forjado en películas de línea similar, como El quinto poder o la citada Spotlight– es haber logrado una narración de enorme fluidez que se despliega como si se tratara de una película de intriga. Y eso cuando en realidad todo gira en torno a algo tan simple (y a veces tan difícil) como tomar una decisión. De atrapar al espectador se encarga la genialidad de Steven Spielberg, que sabe usar como nadie la banda sonora de John Williams para generar inquietud y que concibe algunas escenas con una impresionante maestría, al alcance de muy pocos, como la de la advertencia de la amenaza de desacato, la reunión final en casa de Graham (ese reloj, esa rotativa) o la conversación telefónica a varias bandas en casa de Bradlee, quizá el mejor momento de la película. Spielberg ofrece con su film un explícito homenaje al periodismo clásico, al mundo del papel impreso –primer eslabón en la cultura, se dice en el film–, de los reporteros y sus fuentes, pero le da tiempo a tocar otros temas interesantes: la ineludible responsabilidad moral en la información; la no injerencia de los propietarios en el trabajo periodístico; la incipiente y difícil llegada de las mujeres a puestos de alta dirección; e incluso el vínculo esencial que comparten todos los medios, aun cuando compitan como leones en las calles. Aunque se trata de una película bastante coral, con secundarios de renombre como Bruce Greenwood y Bradley Whitford, resulta simplemente perfecta Meryl Streep (Kay Graham) en su papel de mujer frágil y valiente cuya labor al frente del Post inspiraría a tantas mujeres para llegar a puestos directivos, mientras que Tom Hanks (Ben Bradlee) demuestra una vez más su camaleónica capacidad de convicción.

7/10
The Looming Tower

2018 | The Looming Tower | Serie TV

Miniserie basada en el libro de Lawrence Wright, que muestra la hoja de ruta que siguió Osama Bin Laden hasta llegar a los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001. Vertebrada a través de la Comisión de Investigación del Senado de 2004, para saber cómo pudieron llegar a ocurrir los hechos, presenta desde su arranque la rivalidad entre agencias, especialmente la CIA y el FBI, que teóricamente deben compartir información, pero que para salvaguardar su independencia, y también por celos y rivalidad, no cumplen con lo previsto, uno de los motivos de que se pillara a Estados Unidos con la guardia bajada en los ataques terroristas, empezando por el terrible sufrido por su embajada en Nairobi (Kenia) en 1998. En esta falta de cooperación se pone el acento sobre todo en la CIA, que no entregó información solicitada por el FBI. Figuran acreditados como cocreadores Alex Gibney –célebre por sus documentales sobre temas controvertidos como el escándalo Enron, el dopaje de Lance Armstrong, WikiLeaks, o los casos de sacerdotes pederastas– y Dan Futterman –guionista nominado al Oscar por Truman Capote–, experto en partir de casos reales, que conceden a su narración un tono atravesado de verismo, aunque en este caso se trate de una dramatización con actores; eso sí, en bastantes pasajes se recurre a metraje auténtico. La serie se sigue con interés, pues hay un enorme esfuerzo de producción, y se aporta mucha información, entregada ordenadamente. Recuerda a esfuerzos recientes en esta línea con Manhunt: Unabomber –el criminal que enviaba bombas por correo postal– y Show Me A Hero –corrupción política en Yonkers–. Quizá pesa al principio que los abundantes datos de la complicada trama ahoguen el lado humano de los personajes, aunque se trata de dibujarlos adecuadamente, por ejemplo a John O’Neill, agente del FBI experto en Bin Laden, y de vida familiar desarreglada, que confía en un agente de origen libanés, Ali Soufan, para recabar información en árabe. Jeff Daniels y Tahar Rahim son los actores que se encargan de insuflarles vida, y están muy bien, igual que el resto del acertado reparto. Uno de los aspectos de interés que incluye la trama es la fe de los personajes, O'Neill es católico al que la Biblia ayuda, aunque no sea muy coherente en ciertos aspectos personales de su vida, sí le ayuda en momentos de zozobra y en la búsqueda de la verdad. Mientras que Ali ofrece el rostro humano del islam, frente a las interpretaciones torcidas que guían a los sicarios de Al-Qaeda, que ni siquiera han leído el Corán. También se aborda lo complicado que es conciliar el trabajo en las agencias de seguridad con una vida familiar normal. Choca la insistencia y explicitud de las escenas de sexo, algo que no viene a cuento.

6/10
Traidores

2018 | Traitors | Serie TV

El caso Sloane

2017 | Miss Sloane

Elizabeth Sloane trabaja para los lobbies que se encargan de persuadir a congresistas y senadores estadounidenses para que apoyen determinados proyectos legislativos que deben aprobarse en el Capitolio. Mujer de arrolladora personalidad, sin pelos en la lengua, tremendamente cínica, su objetivo es siempre ganar a toda costa, yendo un movimiento por delante de su adversario. En el logro de sus objetivos ha sacrificado cualquier atisbo de vida privada, no tiene familia, y acude a los servicios de un "profesional" en lo relativo a su vida sexual. Ahora está en el ojo del huracán por una investigación de un comité del Senado, que le acusa de faltar a los estándares éticos previstos en el ejercicio de su profesión. Potente película cuyo guión firma el desconocido Jonathan Perera, cuyos libretos anteriores, si es que existen, nunca antes habían sido llevados a la pantalla. Pinta un cuadro descorazonador de lo que es un lobby –grupo de presión política, de larga tradición en países como Estados Unidos– y lo que mueve a los políticos, siendo cínico sobre los cínicos, aquello es poco menos que la selva. Está estructurada en torno a la declaración que Sloane realiza ante el comité, y de esta comparencia arrancan los diversos flash-backs que nos ponen en antecedentes de cómo la lobbista ha terminado siendo objeto de tan graves acusaciones. Un caso en que ha podido tener una actuación dudosa es la excusa para cargar contra ella por el modo en que está consiguiendo apoyos para una legislación que podría poner coto, con severos controles, al derecho a la posesión de armas de fuego. Algo que no agrada a la industria del sector, y por lo que encuentra oposición en antiguos compañeros, que trabajan en sentido contrario para lograr los votos suficientes que detengan la ley. John Madden, cuyo Shakespeare enamorado fue recompensado con el Oscar a la mejor película, maneja bien el dinámico y muy verbalizado guión, repleto de frases ingeniosas y mucha y vertiginosa información, y sabe crear cierto suspense y hasta sorprender; eso sí, ya había dado muestras de moverse bien en ese terreno en La deuda. Aunque justo es reconocer que el director cuenta con la baza de una columna vertebral magnífica, que es el soberbio trabajo de Jessica Chastain, que logra hacer creíble a la ambiciosa protagonista. Es difícil que te caiga bien, pero a la vez produce una fascinación semejante a la de, por ejemplo, Francis Underwood en House of Cards: tenemos a alguien odioso, que no sabe ver personas en los demás, sino peones para conseguir sus propósitos en una partida donde todo vale, hasta hacer trampas si no te pillan o el daño puede ser controlado. Dándose paradojas, en que personajes a priori de escasa catadura moral demuestran poseer algunos principios básicos, mientras que algunos políticos que se supone sirven al interés público van a lo suyo. El resto del reparto está a la altura, aunque no dejen de ser satélites que giran alrededor del planeta Chastain: bien, pues, por Mark Strong, Alison Pill, Sam Waterston, Gugu Mbatha-Raw, Michael Stuhlbarg, John Lithgow, etcétera, que sacan todo el jugo posible a sus personajes, siempre al servicio de la historia.

7/10
Call Me by Your Name

2017 | Call Me by Your Name

1983. Lánguidas vacaciones estivales en un pueblo del Norte de Italia. Elio, un joven de 17 años que estudia música, es testigo de cómo un año más su padre, profesor universitario, acoge en la casa de campo a un postgraduado que está haciendo su doctorado. En esta ocasión se trata del apuesto Oliver, de 24 años, al que Elio debe ceder su habitación, y por cuya presencia se sentirá atraído y perturbado, un confuso manojo de sentimientos en que conviven el enamoramiento homosexual, la conciencia de gustar a una chica de su edad, Marzia, los juegos eróticos y las perversiones sexuales. Adaptación de una novela del académico y escritor André Aciman, el guión lo firma James Ivory, y aunque inicialmente se suponía que la película la iban a codirigir él y el italiano Luca Guadagnino, al final es sólo éste quien ha dado las órdenes detrás de la cámara. Ya antes Ivory había tratado la cuestión gay en Maurice, y Guadagnino sigue la senda academicista de éste, aunque quizá sabiendo que este calificativo maldito podía perseguirle, intenta algunas soluciones esteticistas menos convencionales. La trama de un sublimado amor homosexual entre un adulto y un menor de edad, ante la mirada de unos padres que dejan que las cosas discurran, se presta inevitablemente y con razón a la polémica. Pues aunque no se ocultan el desconcierto y sufrimiento de Elio, el planteamiento que subyace en el film es el de una tramposa defensa a ultranza del individualismo, que lleva a cada uno a tomar sus propias decisiones libremente y sin interferencias: si uno se equivoca, que cargue con las consecuencias, al menos habrá hecho lo que deseaba. Y en tal sentido la educación parece reducirse a proporcionar un bagaje de cultura y conocimientos, pero falta el legado mucho más valioso de un sentido moral, la responsabilidad ante las propias acciones y las consecuencias que tienen en los otros tienen en el film una importancia muy relativa. Película larga, muy larga, reiterativa quizá para que todo rezume de languidez y sensualidad, con una concepción paupérrima del amor, funciona medianamente en sus propósitos durante el primer tramo, pero cuando la relación entre los dos protagonistas va a mayores, resultan difíciles de aceptar el modo que en que evoluciona Elio, y la intención aleccionadora de cómo deberían comportarse unos padres ante la afectividad agitada de su hijo, todo ello se encaja artificialmente con calzador. Los actores, Armie Hammer y Timothée Chalamet, no desentonan porque se pliegan a la consigna de modos suaves, nunca hay irritación y conflicto en su relación, sus escenas parecen concebidas como un “prueba y que la pieza encaje”.

4/10
Fargo (3ª temporada)

2017 | Fargo | Serie TV

Noah Hawley vuelve a demostrar haber captado plenamente la filosofía Fargo de los hermanos Coen en esta tercera entrega de la serie televisiva, donde se atreve a entregar una historia compleja, con múltiples ramificaciones, alguna incluso apartándose de lo que sería la trama principal. Es el caso del tercer episodio que nos lleva a Hollywood, con una subtrama sobre un personaje novelista de ciencia ficción y la película que se puso en marcha a partir de su obra. Otro divertimento hace que un narrador compare a los personajes con los distintos instrumentos de una orquesta. Dos hermanos gemelos, Emmit y Ray Stussy, mantienen diferencias irreconciliables. Uno, Ray, es policía, agente de la condicional, que se ha enamorado de la delincuente Nikki Swango, que está a su cargo. El otro, Emmit, tiene mucho dinero, regenta un próspero negocio de aparcamiento. Al negarse a concederle un préstamo para casarse con Nikki, Ray planea robar al otro hermano, con el desastroso resultado de la muerte de otro tipo de apellido Stussy, que resulta ser padrastro de la jefa de policía local Gloria Burgle. Curiosamente, y con resonancias bíblicas, un deudor gangsteril de Emmit, procedente de Alemania del Este, al no recibir de vuelta lo que había prestado, se convierte en su socio a la fuerza. De nuevo tenemos una historia provinciana con personajes mediocres a la hora de dejarse llevar por las pasiones más elementales, y una mujer policía pletórica de sentido común. Tiene mérito el doble papel fraterno de Ewan McGregor, pero están igualmente bien los otros componentes del reparto, con mención especial para Carrie Coon, Mary Elizabeth Winstead y David Thewlis.

7/10
La forma del agua

2017 | The Shape of Water

Los años de la guerra fría en Estados Unidos. Elisa Esposito es una mujer muda, con un sencillo trabajo como limpiadora en unas instalaciones militares supersecretas del gobierno, lo que no le impide tener un alma delicada y sensible, que busca dar y recibir amor. Sus mejores amigos son Zelda, compañera del trabajo, y Giles un vecino ya maduro, artista de diseño gráfico cuyos trabajos no son apreciados por empresas que le consideran anticuado. El descubrimiento de que en su lugar de puesto están haciendo crueles experimentos con una extraña criatura anfibia de aspecto humanoide, despierta la sensibilidad de Elisa, que concebirá un plan para liberarlo. Lo que pasa por enfrentarse con Strickland, el responsable de las instalaciones, y verse inmersa en el clásico duelo de espionaje entre rusos y americanos. El mexicano Guillermo del Toro entrega un cuento de hadas que se desarrolla en un contexto histórico bien preciso, esquema que ya utilizó exitosamente en El laberinto del fauno. Aquí la guerra fría reemplaza a la guerra civil española, en vez de un fauno tenemos al humanoide anfibio, y el sádico militar franquista que componía Sergi López encuentra un eficaz recambio en Michael Shannon, que combina la imagen falsamente idílica de padre de familia en un feliz hogar con la de un agente del gobierno cruel e implacable a la hora de cumplir con su deber. Aunque Del Toro no renuncia, por supuesto, a su fuerte personalidad temática y visual, firma el guión del film con Vanessa Taylor, conocida sobre todo en su faceta televisiva donde ha intervenido como productora y libretista en series como Alias, Everwood y Juego de tronos, y que quizá puede aportar un mejor conocimiento de la realidad sociológica estadounidense, elementos como el racismo o la consideración de la mujer. La forma del agua es una película muy de Del Toro, lo que se percibe en su cuidado diseño de producción, en la concepción de la criatura, el laboratorio, la casa de Elisa situada en el mismo inmueble que una gran sala de cine, y en el exquisito gusto en la concepción de los planos, empezando por el fascinante arranque acuático. A la vez, su historia resulta deudora del universo de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, cierto toque surrealista retro con componente siniestro y la importancia del agua traen a la memoria títulos como Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos, y el fuerte personaje femenino compuesto por Sally Hawkins hacen pensar en Audrey Tautou y Amelie. Por supuesto, también se puede pensar en las clásicas de películas de monstruos o en tramas del tipo la bella y la bestia, donde Doug Jones, habitual en el cine del mexicano, vuelve a hacer de anfibio tras su experiencia en la saga Hellboy. El planteamiento lírico de algunos pasajes, la capital historia de amor y la camaradería representada por los personajes de Octavia Spencer –la amiga que todos querríamos tener–, Richard Jenkins –el vecino perfecto– y Michael Stuhlbarg –el inesperado aliado– cuentan con el respaldo de una estructura narrativa sólida. En cambio, pesan algunos trazos gruesos, los toques gore de los que Del Toro parece no poder prescindir –a diferencia de lo que hizo su colega Peter Jackson al abordar el universo de Tolkien–, y el componente erótico que podía haber sido más comedido, aunque se revista a veces de sensual lirismo. En esa relación que parece imposible entre humana y lo que sea, puede verse simbolizada, con calculada ambigüedad, una apuesta por el amor entre dos personas, por muy diferentes que sean, aunque al menos el director mexicano señala, algo groseramente, que estamos siendo testigos de una relación entre seres mujer y varón, lo que no deja de ser una audacia en los tiempos de ideología de género que corren.

7/10
La llegada

2016 | Arrival

La doctora Louise Banks. La mayor experta en lenguas del planeta. Que conoce lo que es el dolor, perdió a una hija en edad universitaria, seguramente por un cáncer. A punto de comenzar a impartir una clase en la facultad donde trabaja, se entera, como el resto del mundo, del aterrizaje de 12 naves espaciales en otros tantos puntos diferentes del planeta. Una de ellas está en montana, y Louise es requerida, junto a otros muchos expertos en distintos campos de la ciencia, como el matemático Ian, para tratar de comunicarse y entender cuáles son las intenciones de los visitantes extraterrestres. La situación es delicada, pues la población está asustada, se han producido disturbios y saqueos, reacciones violentas de todo tipo, más los planteamientos de distintos tipos de iluminados. Además, países como China y Rusia, se muestran más temerosos y podrían responder con un ataque militar preventivo. El canadiense Denis Villeneuve (Prisioneros, Sicario) sigue dando muestras de su poderío narrativo y visual a través de las películas. Aquí adapta un relato corto de Ted Chiang, convertido en guión por Eric Heisserer, que en el mismo año ha visto convertido en película otro de sus libretos, Nunca apagues la luz, lo que por comparación permite ver cómo las cosas cambian cuando hay detrás un director con claro peso específico. La película incide en la idea de la comunicación, hacerse entender, ponerse en el lugar del otro, no obrar precipitadamente, como fundamento para cualquier tipo de entendimiento, ya sea entre naciones, ya sea entre personas. Y la paradoja estriba en que una puede ser muy buena en conocimiento de teoría del lenguaje, y aplicar esto a la comunicación con otra civilización, y al mismo tiempo advertir que en el trato directo con personas no sabe expresarse exactamente como quisiera. Suerte de Encuentros en la tercera fase con personalidad propia –resulta curioso advertir cómo otros cineastas importantes, con mayor o menor fortuna, han intentado abordar este tipo de historias, además de Steven Spielberg, están Stanley Kubrick (2001, una odisea del espacio), Robert Zemeckis (Contact) y Christopher Nolan (Interstellar)–, la película estética y visualmente está muy bien resuelta, las escenas en que humanos y alienígenas se encuentran frente a frente son muy originales, así como el modo en que "hablan" entre ellos. La banda sonora de un Jóhann Jóhannsson en alza ayuda a crear la adecuada atmósfera que exige la historia. El reparto está muy bien, con una sobresaliente Amy Adams, que sabe entregar una combinación perfecta de fortaleza y fragilidad, sabiduría y ternura, miedo y confianza, lo que ayuda a que la complicada resolución del film con sorpresa funcione y deja al espectador dando vueltas y revueltas a lo que ha visto.

7/10
Doctor Strange (Doctor Extraño)

2016 | Doctor Strange

El doctor Stephen Strange es un afamado neurocirujano asentado en Nueva York, cuyas manos obran algo parecido al milagro a la hora de acometer delicadas operaciones en el cerebro de sus pacientes. Con un ego bastante subido, sólo vive para el trabajo, pero su mundo va a venirse abajo cuando sufre un terrible accidente de automóvil: aunque salva la vida, sus manos han sufrido múltiples lesiones, y conservan un temblor que no parece fácil que desaparezca. A pesar de su empeño en recuperarse con rehabilitación, los avances son lentos, y se convierte en un tipo amargado. Hasta que se entera de la recuperación de quien debía ser un tetrapléjico, un tal Pangborn, quien le explica que ha sido gracias a la sabiduría ancestral de una mujer conocida como la Anciana. Aunque escéptico, Stephen viaja a Nepal, y aprenderá que existen unos conocimientos diferentes a la ciencia en la que siempre ha confiado. De modo que se empapa de misticismo, y de la existencia de multiversos, universos paralelos, hasta el punto de que encuentra un nuevo sentido a su vida, hay otras metas y posibilidades para ayudar a los demás más allá de la mesa de operaciones del hospital. Adaptación de las andanzas del personaje de cómic, creado por Steve Ditko en 1963. Aunque no es de los más populares, parece claro que Walt Disney pretende sacar el máximo partido a la amplia galería de personajes de superhéroes de cuyos derechos es propietaria tras la compra de Marvel en 2009. La idea aquí es entregar aventuras con un componente mágico, y de este modo explorar nuevos terrenos frente a las tramas de los típicos superhéroes con su superpoder correspondiente, los grupetes de superhéroes, u otras recientes vías "innovadoras" que incluyen el cine negro (Jessica Jones y compañía) o la parodia (Deadpool). De modo que se presenta el conflicto fe-razón, para lo que parece muy adecuada la elección del director, Scott Derrickson (que brilló en la cinta sobre posesión diabólica El exorcismo de Emily Rose), que es también uno de los autores del guión. Además se incide en la egolatría inicial del protagonista (el eficaz Benedict Cumberbatch), que recibe la correspondiente cura de humildad, a la que contribuyen primero su compañera de hospital Christine Palmer (Rachel McAdams), y luego sus compañeros de aprendizaje (la Anciana a la que da vida Tilda Swinton), más Mordo (Chiwetel Ejiofor) y Wong (Benedict Wong). Los efectos visuales están muy cuidados, con esos edificios que se pliegan y la dinámica acción con las peleas de rigor, deudores de títulos como Origen y Matrix. Y aunque puede agotar la pirotecnia digital, que a veces resulta excesiva, los conflictos aligerados con dosis de humor bien calculadas, hacen que el visionado del film sea en líneas generales altamente disfrutable. Quizá el villano de Mads Mikkelsen sea demasiado hierático, pero en fin, tiene su lado medianamente inquietante, y da pie a un clímax bucle la mar de ingenioso.

6/10
Trumbo

2015 | Trumbo

Los años posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial. Dalton Trumbo es un guionista respetadísimo en Hollywood, casado y con tres hijos, que acaba de firmar un sustancioso contrato con uno de los grandes estudios. Aunque también es el blanco de la gacetillera del show business Hedda Hopper, que no deja de sembrar la duda sobre su posible comunismo, debido a su sensibilidad social y al apoyo de los derechos laborales en la industria del cine. En el contexto de la Guerra Fría, donde domina el miedo a la "amenaza roja", se forma el Comité de Actividades Antiamericanas, que investiga la infiltración de comunistas en Hollywood. Trumbo será llamado a declarar y al negarse a confirmar o desmentir su comunismo, amparándose en la Primera Enmieda, será condenado por desacato, el destino de los Diez de Hollywood, que les condena al ostracismo. Figurará en las "listas negras", pero Trumbo se las va a ingeniar para conseguir trabajo encubierto escribiendo películas, con inesperado éxito. El cine de Jay Roach se mueve en dos terrenos: las populares aunque algo tontorronas comedias de las sagas Austin Powers y Los padres de ella, y las más serias películas aunque partidistas películas basadas en hechos reales de la política americana reciente, Recuento y Game Change. En el caso que nos ocupa, Trumbo estaría más cerca del segundo tipo de películas, aunque con la indudable ventaja de que Roach ha madurado, el cineasta sabe entregar una película más equilibrada, quizá porque asume el discurso conciliador del propio protagonista cuando, en los 70, con su figura en creciente proceso de rehabilitación, recibió un premio del Gremio de Guionistas. Quizá a la película, que adapta la biografía de Bruce Cook, le falta un hervor, y no se evita cierto estereotipamiento, en las escenas familiares, con la arpía Hopper o en los momentos creativos en la bañera. También es un inconveniente que actores de presencia tan imponente en pantalla como Edward G. Robinson, John Wayne y Kirk Douglas, tengan que ser representados por intérpretes esforzados, pero que juegan claramente en una división muy inferior a la de sus personajes. Pero la cinta tiene a su favor un grandísimo actor, Bryan Cranston, que borda su papel, y que sostiene la película en todo momento, la película es su personal "viaje del héroe", y gracias a él en gran medida, y a la fuerza de los hechos históricos descritos, se trata de un viaje por una etapa de la historia del cine que merece la pena emprender.

6/10
Steve Jobs

2015 | Steve Jobs

Inteligente adaptación de la voluminosa biografía autorizada del fundador de Apple, donde su autor Walter Isaacson gozó de acceso a Steve Jobs, y libertad para dar su punto de vista entrevistando a los principales personajes de su vida, antes de su prematura muerte por el cáncer. El hábil guión de Aaron Sorkin –creador de El ala oeste de la Casa Blanca, y guionista de otro acercamiento biográfico a un empresario de las nuevas tecnologías, Mark Zuckerberg de Facebook, en La red social– evita seguir manidas estructuras al uso, en simple orden cronológico, desde su nacimiento hasta su muerte, con algún elemental flash-back. Aquí, aunque sigue una estructura clásica de tres actos –que facilitaría, por cierto, una hipotética adaptación teatral–, lo hace alrededor de la presentación de 3 productos importantes para la trayectoria de Jobs: el Macintosh de 1984, el NeXTcube de 1988 cuando había sido expulsado de la compañía por él creada, y el iMac de 1998, en su regreso, por así decir, a "casa". El gran mérito del film, que dirige Danny Boyle con un dinamismo comparable a la de la mencionada El ala oeste, consiste en condensar en esos 3 momentos, gracias a unos diálogos inteligentes, y a una buena definición del resto de los personajes, la personalidad y trayectoria vital de Steve Jobs, encarnado por un magnífico Michael Fassbender, verdaderamente transfigurado en el genial, singular y con frecuencia insoportable protagonista, por su personalidad cerrada, maniática y arrolladora, capaz de crear a su alrededor el famoso "campo de distorsión de la realidad" que se le solía atribuir. Hay un increible esfuerzo de condensación a la hora de aportar datos sobre Jobs, pero lo importante, más que apabullar con información, es ofrecer un retrato cabal, plausible, de ese gran empresario flautista de Hamelín, innovador y visionario, pero que como los productos Apple se caracteriza también por una arquitectura cerrada, por la que tiene serias dificultades de comunicación y empatía con las personas que tiene a su alrededor. Algo en lo que se incide a la hora de hablar de su hija Lisa, a la que no reconocía inicialmente –y a la que vemos crecer en el film–, y al modo despreciativo de referirse a su antigua novia y madre de su hija, Chrisann. O de las relaciones de sus colaboradores, como el ingeniero Woz o el presidente de la compañía John Sculley, hace falta gente con mucho aguante como su fiel colaboradora Joanna Hoffmann para no abandonar el barco, y buscarse a otro jefe. Estos personajes –y otros– están muy bien compuestos por Seth Rogen, Jeff Daniels, Kate Winslet y compañía.

7/10
Miles Ahead

2015 | Miles Ahead

Acercamiento cinematográfico a la controvertida figura del trompetista Miles Davis (1926-1991), uno de los grandes músicos de jazz de todos los tiempos. Don Cheadle persiguió este proyecto durante años, hasta convertirlo en una apuesta muy personal, de modo que el actor de Kansas City produce, escribe, dirige y protagoniza este retrato decididamente incompleto, algo gamberro y poco amable de quien fue un músico genial y una persona difícil, poco accesible. Desde luego ha echado el resto en su meritoria interpretación, con esa voz de cazalla tan característica de Miles. Para trazar su argumento, Cheadle se fija en un crítico periodo de tiempo en el que Miles Davis desapareció de la escena musical durante cinco años, más o menos entre 1975-1980. Fueron tiempos con problemas de drogas, de creatividad, de afectividad, e incluso sufrió algunos delirios que hicieron peligrar su futuro. Cheadle toma como punto de partida de Miles Ahead la supuesta entrevista del jazzmen con un redactor de The Rolling Stone (excelente Ewan McGregor), lo que da lugar a una serie de recuerdos que acaban por componer una punteado tapiz de episodios biográficos –musicales, afectivos, personales– que no pretenden agotar la figura del carismático protagonista, ni siquiera hacer un recorrido por su música o sus creaciones, sino más bien ofrecer flashes de su vida e imaginar sucesos ubicados en ese periodo en blanco del trompetista, en donde los desórdenes de su vida, su ausencia de amistades, su falta de tacto con las discográficas, su temperamento a veces violento y desagradable, dan buena muestra de la complicada personalidad de Davis. Especialmente se centra en dos cuestiones, la relación amorosa con quien fue el gran amor de su vida, la bailarina Frances Taylor, y la desenfrenada búsqueda de una grabación que ha sido robada por el jefe de una discográfica. Estas dos líneas vertebrales no están del todo equilibradas: mientras que los recuerdos con Taylor ofrecen una visión biográfica más estándar y realista, la alocada aventura por recuperar su grabación aporta un punto de vista cómico y delirante, una acción habitualmente nocturna acrecentada por los sonidos electrónicos del jazz fusión. El film es entretenido, pero también puede resultar desconcertante debido a su contenido inventado y algo episódico, por lo que quizá decepcione un poco a quienes no sean fans del protagonista. Y aunque la música de Miles suena continuamente en la película, no se hace lo que se dice un recorrido siquiera mínimo por lo que significó su carrera. Especialmente hay referencias y suenan acordes continuos de dos de sus discos más emblemáticos, "Kind of Blue" y "Sketches of Spain", además del leitmotiv amoroso de "Someday My Prince Will Come", o del LP que da título al film, "Miles Ahead", éste último quizá como un recordatorio de que la música de Miles Davis aún avanza y sigue generando sentimientos a varias generaciones. Don Cheadle deja clara su postura cuando cierra la película dejado en blanco la fecha de muerte del trompetista. Para él y para tantos otros Miles sigue vivo.

6/10
Cut Bank

2014 | Cut Bank

Cut Bank es un pequeño pueblo de Montana, famoso por ser el más frío de América. Al menos así reza un cartel publicitario a la entrada de la localidad. Al joven Dwayne le gustaría salir de allí, irse lejos con su novia Cassandra, que sueña con ser actriz. Además se siente atrapado porque tiene que cuidar de su padre enfermo. Un día, mientras los dos novios pasan el tiempo en su pradera favorita, Dwayne presencia y graba un asesinato. La víctima es el cartero del pueblo. El sheriff comenzará a investigar los hechos... El planteamiento y los personajes de Cut Bank recuerdan sobremanera a los de Fargo: pueblo perdido de Estados Unidos, tipos que quieren engañar con un falso crimen para sacar tajada, y plan fallido que desemboca en un desastre... Pero conforme avanza el relato se ve que el guión de Roberto Patino no ha incluido ni un ápice del humor negro y surrealista de los hermanos Coen. El director Matt Shakman, curtido en series como Mad Men, entrega un thriller singular, historia de asesinos en la América profunda, uno de esos lugares ideales para fabricar y albergar a tipos solitarios, ciudadanos corrientes a los que se cree conocer, sin saber que en realidad son peligrosos psicópatas. Adopta un tono seriote, aunque las andanzas de los lugareños –el sheriff compuesto por John Malkovich, el visitante Oliver Platt, el indio Match– desconciertan un poquito con la forma de actuar, ofreciendo un retrato quizá algo caricaturesco de la idiosincrasia propia y estrafalaria de los grupos humanos de esos sitios remotos. El caso es que las relaciones entre los personajes sugieren una familiaridad soterrada, típica de pueblos pequeños, pero su trato frío y distante (quizá a eso y no a la temperatura se refiera el cartel de entrada al pueblo) se transmite también al espectador, que no se siente muy identificado con sus problemas. Algunas interpretaciones son buenas, especialmente la de Michael Stuhlbarg (Un tipo serio), verdaderamente modélica, pero también las de los mentados Malkovich y Platt. Mucho menos carisma tiene Liam Hemsworth (Los juegos del hambre), que desaprovecha una buena ocasión de brillar en un film muy diferente al resto de su filmografía.

5/10
El caso Fischer

2014 | Pawn Sacrifice

Película basada en hechos reales, narra el enfrentamiento por el campeonato mundial de ajedrez del aspirante estadounidense genial, excéntrico y desequiibrado Bobby Fischer con el jugador que ostenta el título, el ruso Boris Spassky. Ello ocurre en Reikiavik, Islandia, en 1972, o sea, en plena guerra fría, de modo que la lucha cobra un claro simbolismo, y acapara la atención mundial de la opinión pública. La fragilidad mental de Fischer queda explicitada en el acertado título original –"Sacrificio de peón"–, alusivo a la disposición de algunos a considerar al ajedrecista como una pieza prescindible en el tablero de la escena internacional, cara a asegurar por encima de todo la victoria de Estados Unidos sobre la Unión Soviética. Como se ve, la trama no puede ser más apasionante –incluso inspiró otro film de ficción que no cuenta la vida del ajedrecista, En busca de Bobby Fischer–, y plegarse a lo que ocurrió es suficiente para asegurar una película que atrape. Esto hace en gran parte el guión de Steven Knight –no deja de ser curioso que su apellido sea el nombre de una pieza de ajedrez, en España el caballo–, que maneja un director al que le gustan las historias de corte épico, Edward Zwick –Tiempos de gloria, El último samurái–. El dramatismo de las partidas funciona muy bien, aunque por desgracia hay algo de brusquedad tras el discurrir de las primeras, que precipitan un final demasiado brusco. Tobey Maguire, productor y protagonista, compone bien a Fischer con sus rarezas y exigencias, mientras que su némesis, Liev Schreiber, entrega un meritorio Spassky, incluido su esfuerzo por hablar en ruso. En cambio otros personajes saben a poco, el espectador se queda con ganas de saber más del abogado Paul Marshall (Michael Stuhlbarg) y el sacerdote Lombardi (Peter Sarsgaard), que ejercen como manager y consejero ajedrecístico de Fischer, y de la madre y la hermana del jugador, de las que apenas se nos ofrecen unos apuntes que ayudan a hacernos una idea del entorno familiar en que ha crecido.

6/10
Hitchcock

2013 | Hitchcock

Después de estrenar con gran éxito Con la muerte en los talones, Alfred Hitchcock anda a la búsqueda de ideas para una nueva película. Los asesinatos reales de Ed Gein y el libro de Robert Block inspirado en ellos le seducen para intentar un provocativo film de terror que asusta a la Paramount, Psicosis, hasta el punto de que sólo aceptan, y a regañadientes, distribuirlo, Hitchcock deberá financiarlo. Su paciente y amada esposa Alma Reville acepta, y como siempre, será su fiel sostén para sacar adelante el proyecto, además de hacer al mismo sus propias contribuciones. Hitchcock tiene detrás a Sacha Gervasi, que antes dirigió Anvil. El sueño de una banda de rock, un documental. Se podría caer entonces en el error de creer que la película se ajusta a la perfección a los hechos reales en que se basa. Esto puede ser cierto en lo referente al rodaje –el film adapta un libro de Stephen Rebello sobre el tema–, del que existe abundante información, ya sean los problemas con los estudios y la censura, o la célebre escena de la ducha. Pero en cambio existe bastante espacio para la imaginación en lo referente a la intimidad del matrimonio de Alfred y Alma, tarea a la que se aplica el guionista John McLaughlin. Con los elementos que conforman el imaginario popular del cinéfilo sobre el personaje –a Hitchcock le pirrarían las rubias, era un sádico reprimido debido a una estricta educación, se ocultaba tras una capa de bromas irónicas y con frecuencia crueles...– y un poco de psicoanálisis barato, se acaba cayendo en el cliché y vemos –somos voyeurs nosotros también– a Hitchcock con sus obsesiones, y a Reville paciente, sufriente, y buscando un poco de “aire” con la inocente “aventura” de prestar ayuda a un guionista y escritor, Whitfield Cook. Lo que hay alrededor de esto resulta un tanto vulgar, y sólo el buen hacer de los actores –sobre todo Helen Mirren– evita que la cosa vaya cuesta abajo; en cambio, el recurso a un personaje imaginario, el mismísimo Ed Gein, resulta completamente innecesario y distrae, tan artificioso resulta. Lo cierto es que el film tiene aciertos parciales –está bien Scarlett Johansson como Janet Leigh, y empezar al estilo Alfred Hitchcock presenta es un buen hallazgo–, pero también tópicos innegables, cierta irregularidad en el paso. Quizá el alma de la película acaba siendo...¡Alma!, o sea, la gran Mirren, pues el maquillaje y los esfuerzos de Anthony Hopkins por imitar el acento “british” de Hitchcock, aunque meritorios, tienen el efecto no deseado de sacar de la trama, de hacer pensar al espectador si se parece o no se parece. Un suspense no deseado, suponemos.

5/10
Blue Jasmine

2013 | Blue Jasmine

Historia contada en dos tiempos sobre dos hermanas, Jasmine y Ginger, con la misma familia de adopción y distintos padres biológicos. Sus vidas tomaron rumbos muy distintos, pues Jasmine se casó con Hal, un hombre de negocios de Wall Street que le trajo lujo y sofisticación, mientras que Ginger unió su vida con Augie, un “chapuzas” al que la otra considera un perdedor. La detención de Hal por delitos financieros da un vuelco a la vida de las dos hermanas, hasta el punto de que Ginger debe acoger a Jasmine en su sencillo hogar de San Francisco. La mejor película “seria” de Woody Allen desde que filmara Match Point, y del nivel de la también notabilísima Midnight in Paris. Esta vez el director y guionista vuelve con Blue Jasmine a Estados Unidos, con notable presencia de su amada Nueva York, a la que se suma la de San Francisco, ciudad donde se criaron las dos hermanas. Y aunque la filmografía de Allen siempre ha pintado a cierto tipo de personas contemporáneas que él conoce bien, enfrentados a las grandes cuestiones que se plantea siempre el ser humano, aquí, quizá por primera vez, aborda un tema de rabiosa actualidad, el de la actual crisis económica con las actitudes que han dado pie a tan dramática situación y sus consecuencias. La cinta pivota alrededor de ese colapso económico y vital, centrada sobre todo en Jasmine, con numerosos flash-backs que permiten comparar la época de estar en la cima del mundo, con la de la precariedad, sobre todo psicológica, que dificulta asumir las nuevas circunstancias para pasar página. En tal sentido Cate Blanchett hace un trabajo formidable, su personaje de rica venida menos que quiere mantener su estatus se prestaba a la caricatura o al histrionismo, y en sus manos se convierte en un ser humano al que podemos entender y compadecer. Por supuesto, como suele ocurrir en las películas de Woody Allen, todos los actores de Blue Jasmine lo hacen muy bien, incluida la estupenda Sally Hawkins como la otra hermana, pero lo de Blanchett es sencillamente increíble. Con su clásica actitud pesimista, Allen invita a reflexionar sobre las vidas huecas, construidas sobre una fantástica nada. Y donde el bienestar, la riqueza, las relaciones sociales, la pose, resultan tener bastante menos valor que el simple hecho de mantener los pies pegados al suelo, lo que ayuda a encajar las inevitables contrariedades que consigo lleva la existencia. ¿Es Ginger mejor que Jasmine? Desde luego no es perfecta, pero está armada de ciertos recursos morales para rectificar, algo que parece imposible en el caso de su “cristalizada” hermana, que nunca se ha ganado la vida, y que en más de un sentido se ha labrado su propia ruina, aceptando que la mentira presida su existencia. Blue Jasmine es una película muy bien armada, con espacio incluso para la sorpresa. Contiene algún momento humorístico –Jasmine trabajando en la recepción de un dentista–, pero domina un tono de amargura, pues pinta con acierto la degradación moral de una persona. Y nos hace preguntarnos, cómo hacía Mario Vargas Llosa en “Conversación en la catedral”: ¿en qué momento se jodió todo?

8/10
Boardwalk Empire (4ª temporada)

2013 | Boardwalk Empire | Serie TV

Nueva entrega de los turbios negocios en el mundo del hampa de Nucky Thompson, afincado en Atlantic City, y asociado criminalmente con famosos gángsteres de Nueva York y Chicago, y dispuesto a extender sus tentáculos en Tampa, Florida. La trama transcurre en 1924, y su creador, Terence Winter, sabe desplegar los distintos hilos narrativos, creando una atractiva telaraña con múltiples derroteros. De modo que aparece una nueva mujer en la vida de Nucky, la aguerrida Sally Wheet, en Florida. Su sobrino, Ben, se mete en líos en la universidad, y la muerte de un compañero por envenenamiento puede complicar mucho las relaciones fraternales de los Thompson. Y en Harlem se van a ver las caras, en torno al Onix Club, Chalky White y el Doctor Narcisse. Tarea inútil mencionar aquí todas las subtramas que componen la compleja y ambiciosa serie Boardwalk Empire. Esta cuarta temporada confirma el cuidado puesto en su desarrollo, con personajes trabajados, así como la abundante violencia y exceso de morbo en las escenas de sexo. Los actores hacen un buen trabajo, con Steve Buscemi perfectamente anclado a su personaje, nexo de unión de las tribulaciones de todos los demás.

7/10
Men in Black III

2012 | Men in Black III

Tercera entrega de la saga de los “hombres de negro”, dirigida una vez más por Barry Sonnenfeld. El argumento se centra ahora en una ancestral rivalidad entre un malvado alienígena llamado Boris el Animal y el duro agente K. Tras escapar de la prisión donde ha permanecido 30 años, Boris viajará al pasado para matar a K, que es el hombre que le condujo a la cárcel y que le seccionó uno de sus brazos. Men in Black III mantiene todas las constantes de las anteriores películas de la saga, entre ellas las diferencias de carácter entre el pavisoso Agente K (Tommy Lee Jones) y el locuaz agente J (Will Smith), diferencias aquí convertidas en clave de la trama, pues pueden ser consecuencia de un suceso secreto ocurrido en el pasado. Sonnenfeld sigue por otro lado aportando frecuentes golpes de humor, apariciones de alienígenas rarísimos y, por supuesto, estudiadas dosis de acción. Sin embargo, el resultado no pasa de entretenido y es claramente inferior al de las dos anteriores películas. Esto puede deberse a que los gags apenas sorprenden pues se basan en un planteamiento fantasioso que da muestras de estar agotado: falta inspiración y los chistes de Will Smith suenan enlatados, repetitivos. Esa sensación también aumenta porque el tono general quiere ser, en este caso concreto, un poco más serio, debido al propio argumento ideado por un equipo de cuatro guionistas diferentes. Y a la postre esa elección de aportar gravedad al asunto se revela un error. De todas formas, en Men in Black III hay momentos que funcionan, claro está, como la escena en la que se desenmascara a Andy Warhol, el panorama histórico-visual de la caída desde el Chrysler Building y algún otro. Por otro lado, la acción está muy bien rodada, aunque es más escasa que otras veces y a decir verdad el 3D tampoco ayuda mucho a ensalzarla. En cuanto al reparto, se incorpora Josh Brolin (No es país para viejos) en el papel de K en su juventud. El actor es una elección perfecta pues parece una réplica sin arrugas del pétreo agente K. Y también destaca la gran Emma Thompson, cuyo mínimo papel también tiene sus secretos y además regala uno de los gags más tontorrones y tronchantes de la película.

4/10
Siete psicópatas

2012 | Seven Psychopaths

Martin McDonagh ya era un dramaturgo prestigioso cuando despuntó en 2008 con Escondidos en Brujas, singular y notable debut. Pero posteriormente el británico ha pasado cuatro años sin dar un golpe de claqueta, tiempo en el que únicamente ha aparecido en los títulos de crédito de un largometraje, como productor ejecutivo. Fue en El irlandés, otra meritoria ópera prima, firmada por su hermano, John Michael McDonagh. McDonagh vuelve a contar con Colin Farrell, que en esta ocasión interpreta a Marty, que intenta escribir un guión cinematográfico titulado Siete psicópatas. Le echa una mano su mejor amigo, Billy, un actor desempleado que junto con un cómplice, Hans, ha 'secuestrado' al perro de Charlie, un psicótico gángster. Los sucesos subsiguientes servirán de gran inspiración para que Marty describa a los asesinos de su obra, pero su vida correrá serio peligro... La única pequeña pega de Siete psicópatas es que ya no coge al espectador por sorpresa, pues el cineasta mantiene el tono, a medio camino entre el thriller y la comedia negra. El elemento un poco novedoso sería su carácter metacinematográfico, ya que el protagonista, Marty –que no por casualidad comparte el nombre de pila con el director– va componiendo el guión conforme transcurre el metraje, hasta que se mezclan realidad y ficción. Siguiendo el modelo del cine de Quentin Tarantino y Guy Ritchie –a ratos también recuerda a los hermanos Coen–, Siete psicópatas es un film de elaborados diálogos, y tiene un carácter muy coral. McDonagh aprovecha que ha contado con un reparto excepcional, en el que el citado Farrell está acompañado por un Sam Rockwell al que le viene al pelo un papel de desquiciado, el intachable Christopher Walken y un correcto Woody Harrelson. No desentonan en Siete psicópatas Olga Kurylenko, Harry Dean Stanton, Gabourey Sidibe –la protagonista de Precious– y el veteranísimo Tom Waits, algunos en apariciones muy breves. La secuencia inicial homenajea a la serie Boardwalk Empire, con dos de sus protagonistas, Michael Pitt y Michael Stuhlbarg, como asesinos conversando sobre trivialidades.

6/10
Lincoln

2012 | Lincoln

Enero de 1865. Estados Unidos lleva cuatro años desangrándose en una terrible guerra civil después de que los estados del Sur proclamaran su secesión de la Unión. En ese tiempo el presidente Abraham Lincoln ha declarado la emancipación de los esclavos arrogándose poderes especiales en tiempos de guerra, y acaba de ser reelegido para ocupar de nuevo la Casa Blanca. La lucha fraticida podría estar llegando a su final, pues las autoridades del Sur desean negociar una paz honrosa; pero Lincoln tiene intención de lograr antes la votación en el Congreso de la décimotercera enmienda de la Constitución, que aboliría de una vez por todas la esclavitud; el desafío consiste no sólo en lograr los apoyos políticos necesarios –cuenta con los republicanos de su partido, pero debe ganar votos entre los demócratas–, sino en el dilema de posponer la polémica votación, para llegar a la paz cuanto antes, lo que dejaría sin resolver la cuestión esclavista. Formidable lección de historia a cargo de Steven Spielberg, que maneja en Lincoln un solidísimo guión de Tony Kushner, quien ya escribió para el director el libreto de Munich, y que aquí parte del libro de Doris Kearns Goodwin “Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln”. Sorprende la fuerza de una película muy discursiva, con numerosos personajes y abundante información histórica, sin apenas desahogos que amplíen el lienzo y que se considerarían muy razonables, ya sea a través de los campos de batalla, o de los discursos memorables de corte épico. A veces uno tiene la sensación de estar siendo testigo directo de la historia, pero una historia que es un drama muy íntimo y personal, sin concesiones a la lágrima fácil o la emoción impostada. Y sin embargo, oh, paradoja, hay espacio para la épica, pera la lágrima y para la emoción. Spielberg consigue que el ejercicio de la política parezca algo grande en Lincoln; no obvia que es necesario negociar, comprar voluntades, ejercer la persuasión de modo diferentes con personas diferentes. Aquello de que “la política es el arte de lo posible” se entiende en las concesiones que unos y otros deben hacer, la necesidad de tragarse el orgullo, pero también de intentar lo imposible para hacerlo posible. Y en medio de las decisiones de trascendencia histórica, donde están en juego los grandes conceptos, la igualdad entre los hombres que radica en su igual naturaleza otorgada por el Creador, blancos o negros, hombres o mujeres... se encuentra lo personal, la esposa amantísima pero con problemas mentales, el hijo que desea cumplir con su papel en la guerra y no limitarse a ser... el hijo de su padre. Probablemente nunca ha sido Spielberg mejor director de actores que en este film, donde nadie parece actuar, tan naturales son las interpretaciones de todo el reparto, empezando por ese prodigio de la naturaleza llamado Daniel Day-Lewis, transfigurado en Abraham Lincoln, con una modestia y humildad deslumbrantes. No hay villanos ni personajes caricaturescos, y están muy bien introducidos los personajes negros, su presencia no parece forzada. Resulta una maravilla la composición de los planos, la dirección artística, naturalista, se diría que se ha rodado con luz disponible, que nada está iluminado artificiosamente, en el Congreso, en la Casa Blanca, o en esos exteriores sucios, donde vemos la crudeza de la guerra, o el deambular de unos y otros. Películas como Lincoln, sencillamente, dignifican la profesión cinematográfica.

9/10
Boardwalk Empire (3ª temporada)

2012 | Boardwalk Empire | Serie TV

Atlantic City, 1922: Los locos años 20 están a punto de empezar seriamente. A pesar de una economía en auge, hay escasez de alcohol y la violencia de los gángsterse es cada vez peor. En medio de este panorama, Nucky Thompson (Steve Buscemi), cuyo matrimonio con Margaret se ha convertido en una farsa después de que firmara la cesión de su dinero a la iglesia, se enfrenta al desafío de reparar las viejas relaciones. Nucky también se encuentra con la nueva competencia de un gángster de gatillo fácil que crea una mampara estratégica entre Nueva York y Atlantic City en un intento de desviar el negocio de alcohol de Nucky. El conflicto saca lo mejor y lo peor de Nucky, mientras nuevas y conocidas caras sufren una convincente metamorfosis en esta tercera temporada de la serie.

La invención de Hugo

2011 | Hugo Cabret

París, tras la Primera Guerra Mundial. El pequeño Hugo Cabret, que ha heredado de su padre el gusto por los inventos, se ha quedado huérfano. Y tras desaparecer su viejo tío borrachín, que se ocupaba del mantenimiento del reloj de la estación de tren, vive solo en la torre, junto a la complicada maquinaria que ayuda a marcar las horas, sin que nadie lo sepa. Toda su ilusión es poner en marcha un autómata que andaba reparando su padre, y que cree que le ayudará a dar un sentido a su vida. Le ayudará Isabelle, que siempre ha deseado vivir una ventura, y se encuentra bajo la tutela de sus padrinos Georges y Jeanne. El viejo Georges regenta una tienda de juguetes mecánicos, de la que de vez en cuando Hugo birla piezas, y está amargado por algún suceso indeterminado del pasado. Imaginativa adaptación de un libro infantil de Brian Selznick -pariente del mítico productor David O. Selznick-, con guión de John Logan, que ya había colaborado con Martin Scorsese en El aviador. Por fin el director italoamericano entrega una película infantil disfrutable por pequeños y grandes –no nos parece que el “ladrillo” Kundun entre en las categorías de “infantil” y “disfrutable”–, su historia de un huérfano al que intenta capturar el lisiado y cuadriculado inspector de la estación, que trata de resolver un enigma atravesando mil aventuras en compañía de una amiga, con la moraleja de encontrar el propio sitio en el mundo, arreglando lo que está roto, está perfectamente servida. Nunca es ñoña y desprende emociones genuinas, tiene magia y el encanto de un relato de Charles Dickens. Además Scorsese asume con La invención de Hugo el reto de rodar una película en 3D, y lo hace con brillantez, sacando todo el partido al formato, de modo que la deslumbrante imaginería –maravilloso diseño de producción de Dante Ferretti– luce en todo su esplendor, el apartado visual del que es responsable el director de fotografía Robert Richardson resulta deslumbrante, y la música de Howard Shore acompaña muy bien. El cineasta se suma al selecto grupo de colegas –James Cameron, Wim Wenders, Werner Herzog...– que sí saben utilizar la tridimensionalidad en sus historias, lo suyo no es la simple excusa de otros para que la productora haga más “caja”. Destaca el partido que se saca al tren que quiere salirse de la pantalla, guiño a los Lumière, pero también en los planos picados y contrapicados, e incluso en algunos primeros planos, y ello de un modo nada artificial, justificado por lo que se está contando. El ritmo es muy dinámico, no en balde colabora por enésima vez con Scorsese en el capítulo de montaje Thelma Schoonmaker Scorsese es un estudioso del cine, que ha publicado libros y hecho documentales para llamar la atención sobre los grandes maestros del Séptimo Arte, desconocidos con demasiada frecuencia por el gran público. Ahora suma a tal faceta este film que rescata a grandes genios del cine mudo del olvido, ahí está presente como personaje el gran mago y pionero del cine francés, Georges Méliès, a cuyos logros se rinde homenaje, pero también, aparte de los mentados hermanos Lumière, Harold Lloyd, Charles Chaplin, etc. Una magnífica pedagogía de los orígenes del cine, en forma de entrañable película familiar. Acierta el director en el reparto de La invención de Hugo. Los chavales protagonistas resultan encantadores, mientras que Ben Kingsley, que ya hizo a un eficaz Faggins en el Oliver Twist (2005) de Roman Polanski, encaja muy bien como el cascarrabias Georges. No es cuestión de hacer aquí el repaso completo de los actores secundarios, pero merece la pena destacar las composiciones de Sacha Baron Cohen y Emily Mortimer, su delicada historia de amor da pie a un par de escenas memorables. Puestos a poner un “pero” al film, podemos decir que el secreto del estado de decaimiento de Georges no encuentra una explicación plenamente satisfactoria, uno esperaba algo de más calado. Pero en fin, como decía Billy Wilder, “nadie es perfecto”.

8/10
Boardwalk Empire (2ª temporada)

2011 | Boardwalk Empire | Serie TV

Segunda temporada de esta potente serie gangsteril, respaldada en la producción por Martin Scorsese y Mark Wahlberg, y con buena parte detrás del equipo creativo de Los Soprano. Las tramas siguen dibujando con complejidad los tejemanejes gangsteriles de Nucky Thompson, tesorero de la ciudad de Atlantic City, que hace y deshace a su antojo con un alcalde que es mero hombre de paja, está ciego a sus actividades ilegales que se centran en gran parte en el contrabando con el alcohol en los años de la Ley Seca. Pero sus vínculos con las actividades delictivas de las ciudades de Chicago, Nueva York y Filadelfia se complican. Las nuevas generaciones, con Jimmy Darmody en primera fila -pero también en otros lares Al Capone, Lucky Luciano y compañía-, llegan pisando fuerte y queriendo hacer las cosas sin contar con sus mayores, iniciando por ejemplo el tráfico de heroína. Terence Winter y compañía saben imprimir complejidad y aires trágicos a las andanzas de un puñado de hombres sin escrúpulos y sus seres queridos. Y ello con un rico telón de fondo histórico, y no sólo porque los personajes son reales, también porque se hacen presentes hechos como los desmanes del Ku Klux Klan y la lucha por los derechos de los negros o los esfuerzos para lograr fondos para la independencia de Irlanda. Continúan presentes los excesos violentos y eróticos, bastante gráficos, cortesía de una HBO que presume de prescindir de la censura, aunque quizá hay una mayor contención que en la temporada anterior, alguien ha debido darse cuenta que el resultado de este cuadro de un mundo inmoral no mejora por ello. En cualquier caso hay un esfuerzo serio por insuflar alma a los personajes y mostrar sus conflictos, aunque con frecuencia se muevan por puro egoísmo, el miedo o el instinto de supervivencia. Pero en Nucky es cierto que hay un deseo de sacar adelanta una familia, y en su amante viuda Margaret un conflicto de conciencia, intensificado por su fe católica y su miedo a ser castigada. En el lado de la ley hay que constatar que tampoco se mueven por motivos limpios, ya sea el rígido agente encarnado por Michael Shannon, o la nueva fiscal que quiere lograr la condena de Nucky, y ello por no hablar de los políticos corruptos que son la regla más que la excepción. El esfuerzo de producción y recreación de la época es excelente. Los actores, imposible nombrarlos a todos, pero destaquemos a Steve Buscemi y Kelly Macdonald, son magníficos, todos encajan a la perfección en sus personajes.

7/10
Boardwalk Empire

2010 | Boardwalk Empire | Serie TV

1920, la Ley Seca está vigente en Estados Unidos, pero el alcohol fluye por todo el país, el suministro está asegurado por la proliferación de destilerías ilegales, y la bandas de gángsteres hacen su agosto con el contrabando del codiciado líquido. Atlantic City es un hervidero de actividad para estos contrabandistas, y el 'amo' de la ciudad es Nucky Thompson, político y gángster a partes iguales. Conexiones con otras ciudades como Chicago y Nueva York, donde impera el hampa con tipos tan conocidos como Al Capone y Lucky Luciano, más el avance del movimiento sufragista, que pide el voto para la mujer, configuran la atmósfera de una época irrepetible. Lujosa serie de HBO basada en hechos reales y con una asombrosa reconstrucción de época, cuenta como productor ejecutivo con Martin Scorsese, que además dirigió el episodio piloto, en su momento anunciado como el más caro de la historia de la televisión. El reparto, con el gran Steve Buscemi al frente, realiza un formidable trabajo. Pero como en otras producciones de HBO, existe un regodeo llamativo en el sexo y la violencia, como si sus responsables quisieran alardear de un material "sensible" que las televisiones americanas no pueden dar en abierto porque así está regulado, y ellos sí por emitir en canales de pago. Cortada por el mismo patrón que Los Soprano, no en balde su creador Terence Winter y algunos directores de episodios fueron artífices de esa serie, en Boardwalk Empire se describe con todo detalle, gracias a unos guiones muy trabajados, un mundo profundamente inmoral y determinista, donde los personajes apenas parecen tener un ápice de libertad para forjar su propio destino. Si esta óptica puede entenderse en lo relativo a los criminales, llama más la atención en el retrato del agente de la ley Van Alden, del que resulta difícil comprender su sentido de la justicia y el deber, o en el de la viuda irlandesa madre de dos niños Margaret, que en aras a la supervivencia se sumerge paulatinamente en el mundo de Nucky. Precisamente el personaje de Margaret sirve para introducir, en un mundo machista dominada por los hombres, el elemento feminista: ella es una mujer inteligente y culta, que en una sociedad asfixiante donde la mujer es con frecuencia simple instrumento de placer y compañía, intenta encontrar su sitio.

6/10
Un tipo serio

2009 | A Serious Man

A pesar de su título, este trabajo de los hermanos Coen no es nada serio. El tono se acerca más a Quemar después de leer que a No es país para viejos. Por lo demás, es una película un poco atípica en la filmografía de los cineastas, pues han contado con un presupuesto muy bajo. También llama poderosamente la atención que hayan renunciado por completo a incluir estrellas en el reparto. De hecho, el film está protagonizado por Michael Stuhlbarg, secundario de títulos como Red de mentiras, y que tuvo su papel más destacado en el film La zona gris. El resto del reparto esta compuesto por actores sin tirón comercial, pero buenísimos, como Richard Kind (Vías cruzadas), Fred Melamed (habitual del cine de Woody Allen) y el veteranísimo Adam Arkin (Hitch). Los Coen vuelven a demostrar su capacidad para seleccionar, no se sabe cómo, a actores de lo más expresivo, hasta para los papeles anecdóticos. Esta vez siguen a una familia judía, encabezada por Larry Nidus, marido modélico, padre afectuoso y profesor de matemáticas comprometido con su trabajo. Sin embargo, atraviesa una mala racha. Su mujer le anuncia que tiene un amante y que quiere que se vaya de casa, en el trabajo tiene problemas con un estudiante coreano que pretende sobornarle, alguien envía anónimos que comprometen su futuro profesional, su hermano se ha instalado en su casa, su hija le roba billetes de la cartera para operarse la nariz, su hijo fuma marihuana, etc. Los Coen se han convertido en un valor seguro. Nunca decepcionan, e incluso se diría que su película menos lograda, Ladykillers, mantiene cierto nivel. Esta vez tampoco se sentirá defraudado ningún espectador del tipo que sea. Los hermanos cineastas han tejido una comedia negra, más surrealista aún que otras cintas de su filmografía, pues incluye algunos sueños y un comienzo desconcertante. Pero sobre todo es cínica, aunque mantiene un tono elegante. En tal sentido recuerda mucho más a las comedias de Billy Wilder que a los últimos éxitos del género. Es cierto que los Coen miran la religión con sarcasmo –especialmente las costumbres judías: sólo ellos, judíos, podrían haber hecho un film así–, pero lo hacen con tanto estilo que nadie se sentirá ofendido. En el fondo, el tono se asemeja a las bromas de Woody Allen al respecto. El modo de abordar la cuestión contrasta con la irreverencia que impregna las películas de algunos cineastas procedentes del catolicismo. No será recordada como uno de los grandes trabajos de los hermanos, pero bajo su apariencia ligera oculta interesantes consideraciones en torno a la serenidad y la resignación. El protagonista está inspirado en la paciencia del bíblico Job, pues el guión se centra sobre todo en sus esfuerzos por salir adelante frente a las más disparatadas adversidades inesperadas. Algunos momentos dan que pensar en asuntos como el egoísmo en las relaciones personales y familiares, o la desintegración familiar.

6/10
Afterschool

2008 | Afterschool

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