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Biografía

Luna Zimic Mijovic

Luna Zimic Mijovic

Luna Zimic Mijovic

Filmografía
Hotel Europa

2016 | Smrt u Sarajevu

Sarajevo, 2016. Un siglo después del asesinato del heredero al trono austrohúngaro, el archiduque Francisco Fernando de Austria, por parte del joven nacionalista bosnio Gavrilo Princip, se preparan una serie de actos oficiales conmemorativos en el Hotel Europa, a pocos metros del lugar del atentado del 28 de junio de 1914, que propició la Primera Guerra Mundial. En el edificio están teniendo lugar diversas entrevistas televisivas, preparación de discursos, ensayos diversos, por lo que la seguridad ha sido reforzada. El director del hotel vela porque todo salga perfectamente. Los empleados, sin embargo, tienen otros planes: han elegido ese día para ir a la huelga, pues no cobran desde hace meses y saben que ése es el mejor día para que su protesta sea escuchada. La carrera de Danis Tanovic alcanzó su cénit cuando dirigió su primer film de ficción, En tierra de nadie, con el que se llevó el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. El director y guionista presentaba, a modo de comedia negra, una esperpéntica y angustiosa situación en el frente durante la Guerra de los Balcanes. Quince años después –tras una filmografía siempre interesante– llega Hotel Europa, en donde vuelve a poner la mirada en la difícil convivencia social que hay en su país, siempre en equilibrio inestable, en donde la palabra paz puede no ser más que el simple eslogan que esgrimen los políticos en connivencia con los intereses internacionales. Porque, como una gran metáfora del avispero balcánico, Hotel Europa viene a decir que no hay paz en Bosnia-Herzegovina, que a la vuelta de un siglo permanecen los odios ancestrales entre países vecinos, la corrupción campea a sus anchas, los problemas sociales y la precariedad laboral se multiplican, no hay paz en el corazón de las personas, incapaces de perdonar, de asumir errores propios, de construir juntos. Y mientras de modo oficial se preparan discursos y homenajes, cualquier detalle puede causar un imprevisible estallido de violencia entre ciudadanos, un foco de injusticia, de dolor y sufrimiento, y vuelta a empezar. Con habilidad hiperrealista Tanovic nos mete dentro de su hotel-avispero y nos va llevando como seres invisibles por diversos vericuetos de un personaje a otro (el jefe, una recepcionista, una limpiadora, un policía, un actor), con cámara en movimiento, desde la azotea a los sótanos, por pasillos interminables y salas de juego, por habitaciones y comedores, por la recepción y los despachos, de modo que parece que estamos ante una gran colmena con jefes y empleados llenos de inseguridades y nervios. El resultado es un film coral que hace pensar acerca de la inextricable situación en los Balcanes, pero que también es algo frío, tanto por la distancia generada hacia los personajes como por la seca y desoladora resolución provocada por la mirada crítica del director, demasiado desesperanzada.

5/10
La juventud

2015 | La giovinezza

El compositor y director de orquesta británico Fred Ballinger, ya retirado, pasa sus vacaciones en un hotel-balneario de lujo en los Alpes suizos. Le acompaña su amigo del alma y coetáneo Mick Boyle, director de cine, que junto a un pequeño equipo están inmersos en la preproducción de su nueva película. La hija del anciano Fred, Lena, que ejerce de asistente, se hunde en la miseria cuando su esposo le anuncia que la deja porque está encandilado por una joven cantante pop. Se diría que es un capricho de divo, pero Fred rehúsa atender el requerimiento de un enviado de la mismísima reina de Inglaterra para que dirija un concierto. Entretanto pasa el tiempo lánguidamente, con huéspedes del lugar variopintos, desde un grueso futbolista que se parece mucho a Diego Armando Maradona, a una despampanante e inteligente Miss Mundo, pasando por un actor que está preparando un personaje, una adolescente que le reconoce, un niño que toca el violín, un matrimonio mayor que nunca hablan entre sí... El italiano Paolo Sorrentino rueda en inglés, lo que no significa un cambio en lo referente a las claves estilísticas y temáticas de su anterior film La gran belleza. De nuevo estamos ante un subyugante ejercicio esteticista, un canto a la sensualidad y a la búsqueda del cumplimiento de los deseos, de ritmo perfecto, y hermosas fotografía y música. De algún modo se diría que sigue el modelo de “La montaña mágica” de Thomas Mann para pintar una suerte de lugar en que el tiempo parece haberse detenido, y que invita a la indolencia y al hedonismo, limitarse a estar, dejar que la vida pase disfrutando de los placeres que brinda, y acotando posibles males, la próstata o lo que sea; y aunque lleguen noticias del exterior capaces de agitar a los personajes, la tentación de seguir en la burbuja, aunque sólo sea durante las vacaciones, resulta demasiado poderosa para no caer en ella. Juventud, vejez, ¿cuáles son sus rasgos distintivos? ¿Existen principios irrenunciables en la vida? ¿Hay que estar dispuestos a hacer cualquier cosa en la propia profesión artística, ya se llame música, interpretación, cine? ¿Dónde acaban la sinceridad y franqueza, y empiezan el despecho y la desconsideración? Son algunas de las preguntas que plantea el film de Sorrentino, cuya antropología tal vez sea limitada, pero sin duda que resulta plenamente sugerente, e invita con inteligencia a la reflexión. El director cautiva. Las limitaciones humanas de sus personajes –grandes Michael Caine, Harvey Keitel, Paul Dano, Rachel Weisz, Jane Fonda, pero también los secundarios– no impiden la concepción de escenas grandiosas, creíbles paradójicamente en la atmósfera irreal y mágica de la montaña donde hasta podría levitar un monje tibetano. Imposible e innecesario hacer una enumeración exhaustiva de tales momentos, pero citemos la bajada de la montaña, Venecia, y el precioso clímax que cierra el film.

7/10

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