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Biografía

Mark Bomback

Mark Bomback

Mark Bomback

Filmografía
Defender a Jacob

2020 | Defending Jacob | Serie TV

Entretenida adaptación del best-seller de William Landay, un poco del estilo de thriller judicial que popularizó John Grisham, aunque el formato serial lleva a un alargamiento excesivo de la trama. Se ocupa del guion Mark Bomback, que ha estado en sagas fílmicas como El planeta de los simios y Divergente, y que por primera vez escribe una miniserie completa. Tras la cámara está el eficaz director de Descifrando Enigma, el noruego Morten Tyldum. Indaga en lo que puede ser la peor pesadilla para los Barber, una familia aparentemente feliz: que el hijo único adolescente Jacob sea acusado del asesinato de un compañero de su colegio, Ben Rifkin, que le sometía a bullying. Para más inri, su padre Andy era auxiliar de la fiscal del distrito, que inicialmente se involucra en la investigación, hasta que su hijo es inculpado, momento en que le toca pasar al otro lado del tablero, de la acusación a la defensa, aunque no la ejercerá personalmente, acudirá a la abogada Joanna Klein. Por otro lado la madre, Laurie, que trabaja en una escuela infantil para niños desfavorecidos, también es relegada de su puesto, se convierte en una apestada. Un individuo que vive en los alrededores, en libertad condicional tras una condena de abuso sexual, podría tener que ver con el caso, aunque al mismo tiempo asoman dudas sobre el propio Jacob: ¿habrá heredado ciertas inclinaciones violentas de su abuelo y padre de Andy, en prisión por asesinato? Bomback y Tyldum se las arreglan para ir desenrollando la madeja argumental, con la aparición de elementos novedosos que complican la trama y contribuyen a la angustia que se percibe en el carácter de los protagonistas de la unidad familiar de los Barber, que se enrarece progresivamente por la presión a que están sometidos, y la dificultad en ocasiones de entenderse entre ellos, a pesar del innegable cariño que se profesan. Tiene su gracia ver como matrimonio con problemas al Capitán América Chris Evans y a Lady Mary Crawley Michelle Dockery de Downton Abbey, pero desde luego logran hacer creíbles a sus personajes. También está bien el joven Jaeden Martell, actor que ha sabido crecer desde que tuvimos ocasión de verle como niño en St. Vincent. Resulta creíble como adolescente indolente, poco comunicativo y sin grandes amigos, y pegado gran parte de su tiempo a la videoconsola.

6/10
El arte de vivir bajo la lluvia

2019 | The Art of Racing in the Rain

Gracias al vínculo especial que le une a su dueño Denny Swift, un aspirante a corredor de Fórmula 1, Enzo tiene una espectacular visión de la condición humana y da por hecho que las técnicas que uno necesita para ganar una carrera son las mismas que se necesitan para desenvolverse felizmente y con éxito por el viaje de la vida. La película recorre la historia de Denny y los amores de su vida: su mujer Eve, su hija Zoë, y por último su mejor amigo, su perro Enzo.

El rey proscrito

2018 | Outlaw King

Película basada en hechos históricos, que bien podría venderse como "la secuela de Braveheart", aunque Mel Gibson y compañeros no tengan que ver nada con ella, lo que se nota en un resultado que no pasa de "normalito". Narra las andanzas de Robert Bruce, que fue guerrero rey de Escocia de 1306 a 1329, y es considerado como uno de los adalides de la independencia de Escocia, por delante de William Wallace, el personaje del film citado de Gibson, y que aquí aparece muerto y con sus restos exhibidos como trofeo casi al principio de la historia. De modo principal se describe el segundo matrimonio del viudo Robert, y su larga lucha contra los crueles ingleses, primero contra Eduardo I, que no honra los acuerdos concertados para la paz, y luego contra su hijo y sucesor Eduardo II, al que se enfrenta en la decisiva batalla de Bannockburn en 1314. Después de sorprender en 2016 con Comanchería, había ciertas expectativas con el nuevo film que dirigiría David Mackenzie, que vuelve a repetir con uno de los actores, Chris Pine. Y ciertamente, hay un gran esfuerzo de producción, a la hora de recrear la época, y en las escenas de muchedumbres y batallas. Pero se pierde gran parte del elemento humano, insistiendo en escabechinas hemoglobínicas, destripamientos incluidos, abundan los enfrentamientos armados y las ejecuciones sobre la marcha, y las caminatas y cabalgadas por el fango, hasta resultar todo cansino. Desde luego, en el lado inglés, lo único que tenemos son auténticos "carniceros", sedientos de acumular y conservar el poder sobre las islas. Mientras que el Robert de Pine es más humano, también con su hijita y su nueva esposa, pero le falta quizá algo de empaque y gravedad, la mezcla entre popularidad entre la gente llana, hombre hogareño y líder con gancho, no acaba de dar un personaje totalmente creíble, al que seguirías hasta el fin del mundo. Tampoco ayuda el discurso de supuestos aires épicos, antes de la gran batalla, que palidece ante el célebre shakespereano de Enrique V, e incluso ante el de Braveheart. En tal tesitura, los hombres que siguen al rey de Escocia no están mejor definidos, de modo que el conjunto resulta insatisfactorio.

5/10
La guerra del Planeta de los Simios

2017 | War for the Planet of the Apes

César está a punto de conducir a la comunidad de simios que lidera a una tierra prometida, donde no faltan los suministros de agua y comida. Pero llega al bosque en el que se refugia un grupo de humanos conducido por un siniestro individuo que se niega a escuchar las ofertas de paz de César, así que ataca con saña, con la presencia de algún mono traidor en sus filas. Tras las trágicas consecuencias, los primates tendrán que apañárselas para llegar a su destino sin su máximo dirigente, ya que éste emprenderá un viaje para arreglar un asunto personal con el enemigo, acompañado por un reducido grupo de ayudantes. Digno colofón a la trilogía en la que le preceden El origen del Planeta de los Simios (2011) y El amanecer del Planeta de los simios (2014), que además termina de explicar por qué Charlton Heston se encontró el panorama desolador de El planeta de los Simios (1968), adaptación de la novela distópica de Pierre Boulle. No faltan las referencias un poco frikis, que agradarán a quienes conozcan bien el original, como la presencia de algunos de sus personajes, años atrás. Pero también se alude a alguna película mesiánica, en especial a una de las más conocidas, del actor del clásico de la ciencia ficción, para añadirle relevancia al personaje central, el ya conocido César. Repite como director y coguionista Matt Reeves, que ya se ocupó de la segunda, tomando el relevo de Rupert Wyatt. No tiene miedo a alternar espectaculares secuencias de batalla, con largos momentos dialogados. Por esta razón, quizás tenga más altibajos de ritmo que sus predecesoras, pero supone un más difícil todavía, pues tras una primera entrega humana con algún simio, y una continuación en la que ambas especies tenían el cincuenta por ciento de importancia, ahora acaparan el protagonismo absoluto los monos. Estos personajes están bien descritos, se entiende por qué varían sus emociones. El especialista en captura de imagen Andy Serkis parece superarse a sí mismo, se nota mucho su presencia tras el protagonista digital, pero también su séquito tiene carisma, véase Mal Simio (Steve Zahn), Rocket (Terry Notary) y Maurice (Karin Konoval). Ayuda que los efectos especiales hayan ido avanzando estos años, y eso que ya la primera entrega impresionaba; atención a las impactantes secuencias de masas. Acompaña a los simios un convincente reparto de humanos, donde en realidad casi todos los diálogos los tiene Woody Harrelson, como coronel renegado que trae a la memoria al coronel Kurtz de Apocalypse Now (atención a las pintadas que dicen “Ape Pocalypse Now”, que sería algo así como “Apocalipsis simio ahora”), ¡hasta explica sus motivaciones en un monólogo, como Marlon Brando! No desmerece la sorprendente niña Amiah Miller, pese a que tiene un papel mudo. La guerra del Planeta de los Simios contrapone dos tipos de líderes, el veterano al que la edad le ha dado una amplia perspectiva de las cosas, cuyas reflexivas decisiones conducen a salir adelante dejando vivir a los demás, frente al fanático ofuscado, que se impone desatando el miedo, cuyo odio sólo puede llevar a la tragedia. El camino que separa a ambos es muy estrecho, si nace el deseo de venganza en el primero, tiene posibilidades de derivar en el segundo. Se debe mencionar la trabajada banda sonora de Michael Giacchino, que la mayor parte del tiempo se limita a subrayar sutilmente lo que expresan las imágenes, pero que cuando arranca en el tramo final encandila.  

7/10
Insurgente

2015 | Insurgent

Nueva entrega de la saga juvenil distópica iniciada por Divergente, con una humanidad dividida en 5 facciones (Verdad, Erudición, Cordialidad, Osadía y Abnegación, cuyos miembros destacan en uno de esos rasgos), más un grupo de personas selectas a los que no cabe aplicar tan fácilmente tal molde (los Divergentes, entre los cuales la joven Tris tiene un talento muy especial), y otros que viven en rebeldía anárquica, al margen del orden establecido (los Abandonados). La reducción a pavesas de Abnegación –incluido el asesinato de los padres de Tris– ha llevado a Jeanine, de Erudición y miembro del Consejo por el que gobiernan las distintas facciones, a declarar la ley marcial, mientras usa a Tris y a sus amigos como chivos expiatorios de lo ocurrido. Pronto sabrá que el mecanismo de seguridad de un valioso objeto con un mensaje crucial de los Padres Fundadores del actual orden social, iniciado 200 años antes, sólo podrá ser desmontado por un Divergente excepcional. Por supuesto, Tris es la persona que necesita. Lo que se dijo en su momento de Divergente, puede decirse de Insurgente, en progresión creciente, y con algunas revelaciones que hacen avanzar la trama: de nuevo tenemos a una heroína juvenil como la de Los juegos del hambre, sobre cuyos hombros recae la responsabilidad de ayudar a la humanidad, aunque se sienta pequeña y sin aptitudes, y tenga miedo y se sienta culpable de lo ocurrido a sus seres más queridos, siempre acechados por la muerte. Los adultos no están a la altura, y los amigos pueden traicionar o no, redimirse o no, el juego de la libertad y de hacer lo correcto, la vida misma, vaya. La trama se desarrollla con buen ritmo, Robert Schwentke entrega sin duda su mejor film desde Plan de vuelo: Desaparecida. Quizá sea algo repetitivo volver a someter a Tris a pruebas relativas a Verdad, Erudición, Cordialidad, Osadía y Abnegación, pero lo cierto es que son momentos poderosos, visualmente por la imaginería de unos efectos digitales bien usados, dinámicamente por el ritmo con que están montados, e interpretativamente, porque sirve para mostrar duelos y dilemas morales de los personajes. Shailene Woodley aguanta las comparaciones con su “prima hambrienta y juguetona” Jennifer Lawrence, y también están bien los chicos, Theo James, Ansel Elgort y Miles Teller. Mientras que las adultas Kate Winslet, y la recién llegada Naomi Watts, saben conceder a sus personajes rasgos interesantes, entre la crueldad brujeril y el frío pragmatismo.

6/10
El amanecer del Planeta de los Simios

2014 | Dawn of the Planet of the Apes

Diez años han transcurrido desde los hecho narrados en El origen del Planeta de los Simios. César se ha establecido en un bosque en las proximidades de San Francisco con una importante colonia de congéneres simios altamente evolucionados tras los experimentos genéticos, mientras que el virus que diezmó la humanidad no ha podido con un importante grupo de hombres que sobreviven como pueden en la ciudad. Hasta ahora han usado como fuente de energía los generadores que había en la ciudad, pero ahora deben probar a poner en funcionamiento una presa cercana al bosque, lo que propicia un reencuentro de simios y humanos presidido por la desconfianza y el recelo. ¿Será posible que unos y otros aprendan a convivir? He ahí el dilema. En la cadena evolutiva de los blockbusters veraniegos, los Simios revisitados por Fox ocupan indiscutiblemente en 2014 la cúspide, lo que por otra parte no resulta tan difícil de lograr, vista la chatarra metálica de la cuarta entrega de Transformers y el último y bondadoso Godzilla. El Matt Reeves de Monstruoso y Felicity resiste la comparación con su predecesor Rupert Wyatt en su esfuerzo por recrear un futuro distópico donde hombres y simios se enfrentan de modo casi inevitable, al estilo parabólico de esos enfrentamientos recurrentes del mundo real que parecen no tener solución, piénsese en el eterno conflicto de Oriente Medio, judíos y palestinos, donde las visiones maniqueas que dividen entre "buenos y malos" son sin duda simplistas e injustas. No se puede juzgar colectivamente, siempre cuenta la decisión del individuo. Y a la hora de actuar, pensar en la familias es, sin duda, importante, nos señala el guión urdido por Rick Jaffa, Amanda Silver y Mark Bomback. Técnicamente, el film es prodigioso. Los simios verdaderamente transmiten sentimientos, la recreación digital del trabajo de los actores alcanza niveles asombrosos, no sólo en el líder César, encarnado por Andy Serkis, sino también en el villano de la función, el gorila Koba que cuenta con la interpretación de Toby Kebbell, o el del hijo de César, Ojos Azules, aquí con el trabajo de Nick Thurston. En tal sentido puede uno pensar que por comparación, la actuación de los humanos palidece, Gary Oldman estaría desaprovechado, o la misma Keri Russell no brilla como en The Americans, por citar su contemporáneo y memorable trabajo televisivo. La acción es en todo momento trepidante, verdaderamente vistosa, con un sabor aventurero en las escenas boscosas, y un recuerdo a Soy leyenda en el San Francisco en estado de lamentable abandono de sus lugares más emblemáticos. Tienen gran fuerza las peleas cuerpo a cuerpo de los simios, y los pasajes de lienzo más amplio, las cargas de caballería. Y al tiempo, se logran introducir momentos de cierta intensidad dramática, sobre todo en el campo simiesco, y algún pasaje de humorada negra, el de Koba haciendo "monerías" con dos belicosos humanos no tiene precio.

6/10
Legends (Leyendas)

2014 | Legends | Serie TV

Lobezno inmortal

2013 | The Wolverine

Hugh Jackman se convirtió en una celebridad interpretando a Lobezno, uno de los personajes más populares de Marvel Comics, en X-Men, de 2000. Lo retomó en X-Men 2, X-Men 3: La decisión final, X-Men orígenes: Lobezno, y en un pequeño cameo en X-Men: Primera Generación. También tiene previsto volver a interpretarlo en X-Men: Days of Future Past. En Lobezno inmortal, el personaje no encuentra sentido a su eterna existencia, al tiempo que se siente culpable por la muerte de su compañera mutante Jean Grey. Tras ser requerido en Japón por un antiguo conocido, ayudará a Mariko, la nieta de éste a escapar de una muerte segura. Entre Lobezno y Mariko surgirá el amor, a pesar de que ésta se ha comprometido con un ministro corrupto. Se nota que está al frente de Lobezno inmortal James Mangold, cineasta con algunos títulos de entidad en su haber, como El tren de las 3:10 y En la cuerda floja. Ofrece la espectacularidad esperada, con efectos especiales de primera fila y alguna secuencia deslumbrante, como el combate sobre los vagones de un tren a toda velocidad. Aunque prima la acción, y el ritmo es lo suficientemente dinámico, se agradece que se dedique tiempo a describir la evolución del personaje, en busca de sí mismo. A estas alturas de la película, Jackman se conoce al dedillo al personaje, por lo que como era previsible realiza un buen trabajo. Está bien secundado por un reparto en el que destacan las poco experimentadas actrices orientales Rila Fukushima y Tao Okamoto. Los apasionados de la franquicia mutante agradecerán las breves apariciones de Famke Janssen, de nuevo en la piel de la fallecida Jean Grey, en ensoñaciones. Aunque Lobezno inmortal no defrauda, ni mucho menos, quizás se le puede echar en cara falta de originalidad tras el aluvión de películas de género superheroico de los últimos años. Todo resulta excesivamente convencional, y ningún diseño o efecto especial sorprende o parece mínimamente novedoso. Los incondicionales de la franquicia X-Men no deben perderse la secuencia de 'propina' incluida en los títulos de crédito, con apariciones sorpresa de viejos conocidos.

5/10
Desafío total (Total Recall)

2012 | Total Recall

Futuro no muy lejano. La Tierra ha quedado reducida a la Unión Federal Británica en Europa, que gobierna tiránicamente la Colonia (Australia) a la que se llega por la llamada Catarata. Quaid es un obrero que construye policías cibernéticos, casado pero insatisfecho con su vida, que tiene sueños recurrentes donde es un valiente agente que lucha contra los malos de turno. La publicidad de Rekall, una empresa que ofrece implantar recuerdos en el cerebro, le seduce: quiere tener en la memoria algo más que la rutina diaria, algo que le acerque a aquello con que sueña. Cuando proceden a grabarle los recuerdos solicitados, algo sale mal: y es que el cerebro de Quaid ya había sido manipulado previamente, puede que no sea quien cree que es. Remake de Desafío total (Paul Verhoeven, 1990), de nuevo a partir del relato corto de Philip K. Dick “Podemos recordarlo todo por usted”, que también ha inspirado filmes como la saga Matrix. Los mimbres de la historia son los mismos, o sea, la situación del protagonista tratando de averiguar quién es, con el juego de qué será realidad y qué puro sueño, y el vértigo de descubrir que uno puede ser un héroe o bien un villano sin escrúpulos, con las dudas subsiguientes sobre el libre albedrío, la capacidad de escoger entre el bien y el mal. En tal tesitura, la novedad de Desafío Total (Total Recall), aparte de algunos cambios de guión, casi guiños al conocedor del film original para que participe en una especie de juego de las 7 diferencias (ya saben, ese de "a ver, mire usted, los dibujos son casi idénticos, pero observe atentamente y descubra las 7 diferencias..."), provienen de la traca de efectos visuales e imaginería futurista, donde se constata que en 12 años las posibilidades creativas se han quintuplicado. El problema es que Len Wiseman, conocido por la saga Underworld realizada con su esposa, y actriz también aquí, Kate Beckinsale, entrega su film con una rutina parecida a aquélla de la que se queja su protagonista. La narración de Desafío total (Total Recall) discurre cansinamente, con mucha parafernalia y pocas nueces de personajes que nos conmuevan y con los que compartir andanzas. Vamos, que si nos grabaran la película en el cerebro, el recuerdo no sería memorable.

4/10
Imparable

2010 | Unstoppable

Tras coger el metro neoyorquino en Asalto al tren Pelham 123, Denzel Washington se sube ahora a un tren de largo recorrido en otro thriller con vagones y raíles que también tiene como ‘maquinista’ a Tony Scott. El dinámico cineasta británico ha dirigido al actor afroamericano no sólo en aquella cinta, sino también en Marea roja, El fuego de la venganza y Déjà vu, por lo que ésta es su quinta colaboración. El argumento está inspirado en hechos reales. En la estación ferroviaria de una localidad de Pensilvania, un operario se sube a la máquina de un tren de 39 vagones que debe mover. El tipo es bastante incompetente y no se le ocurre otra cosa que apearse en marcha un momento para cambiar la aguja de las vías él mismo. Cuando quiere volver a subir, el tren se ha descontrolado y acelera peligrosamente. La controladora Connie Hooper descubre que parte de la carga es material tóxico e inflamable por lo que el tren puede producir un enorme desastre allá donde descarrile. Los únicos capaces de idear un plan para solucionar el problema serán un veterano maquinista y un novato que ejerce de jefe de un tren que se cruza con el convoy imparable. Se entiende que Scott recurra a Washington constantemente, porque al actor le bastan un par de frases para dar humanidad a su personaje y meterse al público en el bolsillo. Su personaje de veterano ferroviario padre de dos hijas contrasta radicalmente con el joven novato encarnado por Chris Pine, que tras Star Trek confirma su talento y que no desentona frente a su prodigioso compañero de reparto, lo que no es poco. Realiza también un trabajo meritorio la actriz Rosario Dawson como una controladora de gran personalidad. El argumento es mínimo, pero Scott se conoce al dedillo las reglas del thriller. El realizador filma con un ritmo ‘imparable’ e increíble espectacularidad, con su reconocible estilo a base de rápidas combinaciones de imaginativos planos y movimientos de cámara continuos. Esta vez acierta al ir explicando las partes más técnicas de la trama mediante imágenes de la televisión que cubre los acontecimientos. La principal virtud de Scott es que tiene muy en cuenta que lo importante no son los fuegos de artificio, sino interesar al público por los personajes, para que las secuencias de suspense resulten más cercanas. No todos los directores tienen en cuenta esta regla tan sencilla, a juzgar por la gran cantidad de vistosos blockbusters sin alma que llegan a las carteleras. No trata de ofrecer ninguna reflexión, pero subyace una apología de la unidad familiar, y trata de pasada temas como el compañerismo, el sacrificio, el trabajo bien hecho y las consecuencias de la falta de escrúpulos en la gestión empresarial, que contribuyen a dotar de interés a Imparable para que no descarrile.

6/10
La montaña embrujada

2009 | Race to Witch Mountain

El fornido Jack Bruno trabaja como taxista en Las Vegas. Un día, los jóvenes Seth y Sara se suben en su taxi y le piden que les lleve hasta una zona alejada en el desierto. Hasta aquí, todo podría entrar dentro de la normalidad, pero una serie de acontecimientos empieza a cambiar el rumbo de las cosas. Seth y Sara son dos hermanos alienígenas con forma humana que han aterrizado en la Tierra con la intención de encontrar la llamada ‘montaña embrujada’, la cual contiene información primordial para su planeta, que se encuentra al borde de la extinción. Por ello, inician una carrera a contrarreloj para dar con su nave y regresar a su planeta, pero no sólo un cazador extraterrestre pretende matarlos, sino que la policía les pisa los talones para darles caza y realizar experimentos científicos con ellos. Jack, por su parte, decidirá colaborar con las chicos para que consigan regresar a su hogar; también contarán con la ayuda de la doctora Alex Friedman, una científica astrónoma con pocos seguidores. Trepidante cinta de ciencia ficción de Disney, remake de la película de 1973 dirigida por John Hough, quien a su vez se basaba en el libro de Alexander Key. Andy Fickman rueda aquí su particular versión de la historia, y se luce con espectaculares efectos especiales. El film está especialmente pensado para los jóvenes, que disfrutarán de esta historia sobre niños con poderes, en esta época del cine que no para de llevar a la pantalla cintas sobre superhéroes. La acción y el apartado visual tienen un papel especial en la primera parte de la película, lo que supone un buen comienzo para atrapar al espectador. Dwayne Johnson, alias ‘The Rock’, ya había tocado el género infantil con Papá por sorpresa y ahora se atreve con esta película de la factoría Disney, donde también sale acompañado de dos jóvenes intérpretes. El actor protagonista de El rey Escorpión hace lo que puede dentro de la historia, pero se luce más con la acción. Carla Gugino (Watchmen) interpreta a la astrónoma desengañada que ve en los niños la oportunidad profesional de su vida. En cuanto a los chicos protagonistas, estos son Alexander Ludwig (Los seis signos de la luz), un tanto inexpresivo, pues pone todo el rato la misma cara, y AnnaSophia Robb, una joven actriz incipiente que dará que hablar en el futuro. Lo que uno no se cree demasiado es el leve idilio metido con calzador entre Gugino y Johnson. La trama sobre ovnis que aterrizan en la Tierra, con protagonistas buenos y heroicos perseguidos por agentes del gobierno malos y ambiciosos ya se ha visto antes, pero se sigue con interés por el vibrante ritmo, que no decae en ningún momento.

5/10
La lista

2008 | Deception

Jonathan McQuarry es un tipo gris, tímido, que lleva una vida sin alicientes. Trabaja auditando empresas, y no hace amigos, porque la gente de los departamentos sometidos a examen le ven como una especie de “cazador”, dispuesto a “pillarles” en algo. Por ello da enseguida la bienvenida a Wyatt Bose, un ejecutivo que vive una vida de lujo y placer, que le hace un poco de caso una noche en que ambos se quedan a trabajar hasta tarde. Comienza una amistad, en que Wyatt introduce a Jonathan en un estilo vital que le deslumbra. Un día, por error, se cambian los teléfonos móviles, y Jonathan atiende una misteriosa llamada. Descubre que su amigo es miembro de un exclusivo club, la lista del título, donde ejecutivos de altísimo nivel se llaman de forma anónima con el único propósito de mantener relaciones sexuales. Hay, eso sí, unas reglas, nadie debe identificarse por su nombre o pretender llevar la relación más allá del sexo. Jonathan es una olla a punto de estallar, y sólo necesitaba el empujoncito de ese teléfono para tratar de emular la vida de Wyatt de sexo sin freno. Pero las cosas se complican cuando Jonathan se enamora de una de sus contactos. Thriller erótico, intriga al principio, pero se desinfla enseguida a pesar del gran esfuerzo de producción -fotografía de Dante Spinotti, dirección artística de Patrizia von Brandenstein...-, en el que se ha implicado uno de los protagonistas, el australiano Hugh Jackman. Las supuestas sorpresas parecen más bien caprichos de un guión bastante disparatado y con más agujeros con un colador, obra de Marc Bomback, quien pierde completamente el norte tras el libreto bastante más entonado de La jungla 4.0. El debutante en la dirección Marcel Langenegger se excede en las escenas de sexo, desaprovecha la ocasión de explorar la soledad de tanto “urbanita” que no tiene una vida más allá del trabajo, y se le va completamente de las manos la subtrama amorosa. La conversión de la historia en la clásica historia de timos discurre por vías muy convencionales, y sólo el esfuerzo de los protagonistas, Hugh Jackman y Ewan McGregor, y de una ilustre secundaria, Charlotte Rampling, le dan un poco de brillo. El exótico desenlace en Madrid, España, es de vergüenza ajena.

3/10
La jungla 4.0

2007 | Live Free or Die Hard

Más difícil todavía. De nuevo John McLane vuelve a estar en el lugar y en el momento equivocados, pero, cómo no, con sus expeditivos métodos de trabajo –un hombre analógico en un mundo digital–, logrará salvar al mundo mundial, y estrechar lazos con su joven hija, en la que descubrimos la verdad de aquello de “De tal palo, tal astilla”. Quienes demuestran no estar en el lugar equivocado al retomar la saga son Fox, la productora, y el director fichado para la ocasión, Len Wiseman, el responsable de la vampírica Underworld, otra franquicia hollywoodiense. Quien era un quinceañero cuando se rodó el primer film ofrece la mejor entrega “junglera”, si se exceptúa la original. La película, por supuesto, ofrece un ritmo vertiginoso y elaboradísimas escenas de acción. Son completamente disparatadas pero, ¿qué importa? Aceptada la premisa de la suspensión de la incredulidad, se disfruta sobremanera de auténticos momentos circenses, como el enfrentamiento de la autopista o cómo derribar un helicóptero con un automóvil, o el duelo en la autopista entre un enorme camión y un caza de combate, que invitan a que “el respetable” aplauda entusiasmado las proezas del héroe. Y las escenas del caos circulatorio explotan al límite lo que ya se apuntaba en otro buen film de acción, The Italian Job. Pero los efectos especiales y las coreografías no bastan. Hay además un guión inteligente de Mark Bomback, que toma como punto de partida un artículo periodístico de John Carlin, “A Farewell to Arms” (adiós a las armas), sobre la dependencia excesiva de la tecnología en la sociedad intelectual. La trama especula sobre qué ocurriría si, con piratas informáticos, se pudieran colapsar los equipos que regulan la circulación, el suministro energético, las finanzas, la seguridad nacional… Y el telón de fondo de los miedos post 11-S refuerza el planteamiento. Además presenta a un villano de envergadura (Timothy Olyphant) ejecutando un maquiavélico plan, con oscuros propósitos no desvelados de inmediato. Mientras, McClane debe llevar a cabo una tarea sencilla antes de irse a su casa –buscar en su domicilio a un hacker y ponerlo a disposición del FBI–, pero las cosas se complican cuando un equipo de terroristas trata de eliminar a su hombre. El film es fiel al espíritu de los anteriores, también en la añoranza del héroe por la vida familiar, y en el sacrificio y la renuncia, precio que debe pagar quien tan altas cualidades posee, para enfrentarse a los villanos de turno. Hay además mucho sentido del humor –impagables el gurú informático fan de La guerra de las galaxias de Kevin Smith, la puya a Spiderman o las bromas con “la chinita”–, buenas réplicas y guiños para McClane, inmenso Bruce Willis, cuando conversa con su “protegido”, su hija, el FBI o los “malos malotes”.

7/10
El enviado (2004)

2004 | Godsend

Se suele decir que para un padre y una madre no hay nada peor que perder un hijo. Esto es lo que les sucede a Paul y Jessie, enamorados esposos, y su pena no admite consuelo. ¿O quizá sí? Porque aparece en sus vidas el enigmático doctor Wells, que desea hacer experimentos de clonación a toda costa, y que con las técnicas que ha desarrollado podría devolverles una copia exacta de su hijo Adam. Pero quizá estén jugando con un fuego que puede terminar quemándoles. Jugar a ser Dios es la tentación más vieja del mundo. Y ya sea por la soberbia del científico que desea a toda costa demostrar que sus teorías son ciertas, o por la comprensible añoranza del ser querido muerto, el film señala lo fácil que es sucumbir a ella. Nick Hamm sabe plantear bien la historia, describir toda esta maraña de sentimientos. Pero la cosa se la va un poco de las manos al introducir elementos más propios del cine de terror y del thriller, incluidos los ‘sorprendentes’ traumas de algún personaje. El reparto está en su sitio, con un Greg Kinnear que se aleja de sus tradicionales papeles de comedia, una Rebecca Romijn-Stamos que trata de dejar atrás su imagen de objeto erótico, y un Robert De Niro que compone al médico sin despeinarse.

5/10
Defender a Jacob

2020 | Defending Jacob | Serie TV

Entretenida adaptación del best-seller de William Landay, un poco del estilo de thriller judicial que popularizó John Grisham, aunque el formato serial lleva a un alargamiento excesivo de la trama. Se ocupa del guion Mark Bomback, que ha estado en sagas fílmicas como El planeta de los simios y Divergente, y que por primera vez escribe una miniserie completa. Tras la cámara está el eficaz director de Descifrando Enigma, el noruego Morten Tyldum. Indaga en lo que puede ser la peor pesadilla para los Barber, una familia aparentemente feliz: que el hijo único adolescente Jacob sea acusado del asesinato de un compañero de su colegio, Ben Rifkin, que le sometía a bullying. Para más inri, su padre Andy era auxiliar de la fiscal del distrito, que inicialmente se involucra en la investigación, hasta que su hijo es inculpado, momento en que le toca pasar al otro lado del tablero, de la acusación a la defensa, aunque no la ejercerá personalmente, acudirá a la abogada Joanna Klein. Por otro lado la madre, Laurie, que trabaja en una escuela infantil para niños desfavorecidos, también es relegada de su puesto, se convierte en una apestada. Un individuo que vive en los alrededores, en libertad condicional tras una condena de abuso sexual, podría tener que ver con el caso, aunque al mismo tiempo asoman dudas sobre el propio Jacob: ¿habrá heredado ciertas inclinaciones violentas de su abuelo y padre de Andy, en prisión por asesinato? Bomback y Tyldum se las arreglan para ir desenrollando la madeja argumental, con la aparición de elementos novedosos que complican la trama y contribuyen a la angustia que se percibe en el carácter de los protagonistas de la unidad familiar de los Barber, que se enrarece progresivamente por la presión a que están sometidos, y la dificultad en ocasiones de entenderse entre ellos, a pesar del innegable cariño que se profesan. Tiene su gracia ver como matrimonio con problemas al Capitán América Chris Evans y a Lady Mary Crawley Michelle Dockery de Downton Abbey, pero desde luego logran hacer creíbles a sus personajes. También está bien el joven Jaeden Martell, actor que ha sabido crecer desde que tuvimos ocasión de verle como niño en St. Vincent. Resulta creíble como adolescente indolente, poco comunicativo y sin grandes amigos, y pegado gran parte de su tiempo a la videoconsola.

6/10

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