IMG-LOGO

Biografía

Martin Rappeneau

Martin Rappeneau

Martin Rappeneau

Filmografía
Una pequeña mentira

2019 | Fourmi

El guionista francés Julien Rappaneau ha alcanzado una filmografía suficientemente notable como para que ya no nos refiramos a él como el hijo de Jean-Paul Rappaneau. En 2015 decidió emular a su progenitor y debutó como director con la estimable Rosalie Blum, una comedia dramática sobre la soledad y la necesidad de ser amado. En su segunda película, Una pequeña mentira, consolida su buen hacer tras las cámaras con una historia entrañable y sencilla sobre el amor entre un padre y su hijo y demuestra que sabe tocar la fibra y que lo suyo son las historias optimistas que hacen ser mejores a las personas. Desde que se cerró la fábrica donde trabajaba, Laurent no levanta cabeza. Recién separado de su mujer, malvive en casa de su tía y se pasa el día bebiendo. Su hijo Théo le adora pero nada parece ayudar a Laurent a cambiar de vida. Cuando un ojeador del Arsenal acude a un pequeño partido de fútbol en el pueblo, Théo, que es la estrella local, es finalmente rechazado. Sin embargo, como quiere ilusionar a su padre inventa la noticia de que ha sido elegido para jugar en el club londinense. Una pequeña mentira es la adaptación la gran pantalla del cómic “Dream Team”, obra de los españoles Mario Torrecillas y Artur Laperla, escritor e ilustrador respectivamente. Estamos ante una comedia dramática, amable y con encanto, donde el alma es el jovencito Théo –alias "Hormiga"–, de doce años, que rebosa bondad y responsabilidad. Resulta conmovedor cómo a pesar de las decepciones sigue creyendo en su padre, mientras todos a su alrededor lo dan por perdido. Hay un amor genuino, cuestión que nos queda clara ya desde la primera escena de la espera infructuosa. Y aunque a primera vista parezca un tema secundario, se toca así el mundo de la preadolescencia desde una perspectiva muy comprensiva: tanto el protagonista, como su amiga Romane y su colega friki son jovencitos con sus traumas y sus frustraciones, sus limitaciones y tristezas. Precisamente lo más llamativo del guión de Rappeneau es esa mirada afectuosa hacia los jovenzuelos, porque más que del amor de un padre por su hijo de lo que aquí se habla es ante todo de lo que el amor de un hijo puede hacer por su padre. Está bien medido el desarrollo de la historia, los leves hechos que hacen cambiar, las buenas influencias e incluso el pequeño toque casi capriano que dará lugar al giro final en el partido de fútbol. El director mima bastante a sus personajes, un puñado de hombres, mujeres y niños de buen corazón. Ahí están en primer lugar François Damiens en el papel del padre, su cansada madre (Ludivine Sagnier), la dulce y bondadosa trabajadora social (Laetitia Dosch), el entrenador (André Dussollier) e incluso el nuevo compañero de la madre (Nicolas Wanczycki). Todos ellos, junto con los amigos del protagonista, tienen su lugar importante en la trama y participan equilibradamente en la historia de Théo, bien interpretado por Maleaume Paquin.

6/10
Cómo ser un french lover

2019 | Just a Gigolo

Alex aspiraba desde niño a ser un cazafortunas. Cuando era un joven apuesto consiguió encandilar a Denise, madura millonaria que despilfarraba dinero a espuertas con él. Pero veinticinco años después, la buena vida ha hecho mella en Alex, que ha perdido la forma física, por lo que ella le reemplaza por un vendedor de coches más joven. Tras salir de la mansión con una mano delante y otra detrás, se verá obligado a pedir alojamiento a su hermana, Sara, de la que no se ha preocupado durante años, hasta el punto de que no conoce al hijo de ésta, Hugo. Intentará recuperar su estatus conquistando a la abuela de una compañera del colegio del niño, otra anciana forrada. El franco-argelino Kad Merad ha triunfado en el drama, con Los chicos del coro, y en la comedia, con Bienvenidos al norte, dos de los títulos más populares del cine galo de los últimos tiempos. Pero lleva unos años en caída libre, por lo que se ha visto obligado a protagonizar el remake francés de la insulsa cinta estadounidense Instrucciones para ser un latin lover, protagonizada por el mexicano Eugenio Derbez. El guión adaptado, coescrito por el propio Merad con Olivier Baroux, que dirige la cinta, no aporta significativas novedades, por lo que la cinta acaba siendo una mera fotocopia del original, y hereda su principal defecto, el arranque promete, pero el final no acaba de resultar del todo satisfactorio, sobre todo porque su personaje central no evoluciona. En cualquier caso, Merad demuestra un gran talento para el género, y se luce en diversos gags parodiando a los típicos hombres sin escrúpulos, y vividores. Destaca una secuencia con el veterano Thierry Lhermitte, como decano de lo que los protagonistas consideran una profesión, donde incluso se apela a que los políticos deberían preocuparse por sus problemas. El protagonista demuestra su valía como actor sobre todo porque pese a interpretar a un egoísta, le imprime un punto de humanidad, y sabe hacer creíble que éste deslumbre a su sobrino. Gracias a su talento y a unos secundarios correctos, el film funciona como entretenimiento menor.

5/10
Familia a la fuerza

2018 | Les dents, pipi et au lit

Antoine es un vividor que se dedica a ligar e ir de fiestas. Pero se le va a acabar el chollo cuando acoge a una nueva compañera de cuarto... ¡con dos hijos! Simpática comedia francesa que explota un tema muchas veces visto: el poder transformador de los niños sobre los adultos, sobre todo cuando éstos necesitan dar un paso hacia la madurez. Cuenta con dos intérpretes eficaces, aunque casi todo el peso recae sobre Arnaud Ducret (Historias de una indecisa).

5/10
Grandes familias

2015 | Belles familles

Tras años de ausencia de Francia, Jerôme regresa a París con su novia china, con idea de anunciar a su madre viuda y a su hermano su próxima boda. Es un viaje relámpago, pues la pareja, colegas de trabajo, tienen pendiente una importante reunión de negocios en Londres. El caso es que Jerôme se entera que los planes de venta de la gran casa familiar en el campo están paralizados por un contencioso judicial del que se ocupa su amigo de la infancia Piaggi. Así que viaja sólo ahí, en lo que será una especie de regreso al pasado para afrontar el trauma de la relación con su padre, que nunca le mostró demasiado afecto. El encuentro con la querida de su progenitor, que tiene una hija, complicará las cosas. No se ha prodigado demasiado en la dirección de películas Jean-Paul Rappeneau después de cautivar a medio mundo con su Cyrano de Bergerac, de 1990. Después sólo ha hecho tres películas no muy apasionantes, y entre la que nos ocupa y la anterior media una docena de años. Ha sido con 83 años cuando Rappeneau ha decidido que aún tenía algo que decir, en relación a la familia, y lo ha hecho colaborando con sus hijos Martin, compositor, y Julien, coguionista. El caso es que esta historia de líos familiares, donde nadie es perfecto, a priori prometía, pero el cineasta estira la trama en exceso, e incluye extremos poco creíbles para justificar relaciones románticas, la más increíble que la hija de la querida de su padre, no sea también hija de su padre, sino de algún anónimo personaje, lo que permite jugar con un posible enamoramiento de Jêrome sin caer en el incesto. Aunque algo larga, la cinta es medianamente agradable, y tiene un ritmo aceptable y un reparto apañado, encabezado por Mathieu Amalric. Pero le falta chispa, resulta anodina, y algunos trucos de guión son demasiado obvios.

5/10
Entre amigos

2015 | Entre amis

Richard reúne a sus mejores amigos para pasar unos días de vacaciones en Córcega. Para llegar hasta allí ha alquilado un precioso yate, que en un par de idílicas jornadas de crucero les llevará a su destino. Además Richard quiere aprovechar el evento para presentarles a Daphnée, su nuevo amor. Aunque se trata de una joven muy simpática, no será fácil que sus viejos amigos –los matrimonios formados por Philippe y Astrid, y Gilles y Carole– acepten fácilmente a la recién llegada y olviden así a Charlotte, la ex mujer de Richard, con quien les unía una amistad de muchos años. Comedia francesa cuyo planteamiento suena a mil veces visto, aunque no por ello sea desdeñable: un grupo de viejos amigos ya maduros se reúnen en vacaciones y poco a poco irán saliendo a la luz algunos secretos, las viejas rencillas, las situaciones vitales. El director Olivier Baroux (Quiero ser italiano) se las compone para ir soltando mecha poco a poco, al tiempo que vamos conociendo mejor a los personajes, sus limitaciones y miserias: la mujer triste e irritada, siempre pendiente del móvil; su marido amargado e incapaz; el matrimonio simple y risueño, sin aparentes problemas; el hombre que cree tener todo bajo control; la recién invitada; y sobre todos ellos el nombre de la ausente Charlotte, que junto con la tremenda galerna que se les echa encima provocará el caos en la embarcación, la frustración, la desesperación, una situación límite que servirá en bandeja la catarsis de todos los pasajeros. Película de diálogos, de réplicas, de rostros, su concepción teatral está fuera de duda, y es cierto que el argumento prometía más de lo que al final da –detrás del tópico, la cosa acaba derivando a hacia la comedia delirante y casi surrealista–, pero aun con sus defectos (pues la cosa hace aguas sin ninguna duda) Entre amigos permite disfrutar durante un buen rato de un elenco de intérpretes de prima fila. Ellos y ellas brillan equilibradamente: el gran Daniel Auteuil, su joven conquista Mélanie Doutey, el genial el taciturno François Berléand y su insufrible mujer Zabou Breitman, y los encantadores Gérard Jugnot y la pizpireta Isabelle Gélinas.

5/10
Rosalie Blum

2015 | Rosalie Blum

La vida de Vincent Machot es aburrida, muy aburrida. Vive en un pequeño pueblo y regenta la peluquería que heredó de su padre, con una clientela archiconocida. Olvidado por una novia que marchó a París, Vincent vive aún bajo las faldas de su madre, mujer excéntrica y acaparadora que el bueno de Vincent, de carácter tranquilo y apocado, no puede eludir. Pero un día de otoño, por casualidad, conoce a una mujer que cambiará su vida para siempre. Se trata de Rosalie Blum, cuyo rostro triste a Vincent le resulta familiar y misterioso. Intrigado comenzará a espiarla. El hijo del prestigioso cineasta Jean-Paul Rappeneau (Cyrano de Bergerac, El húsar en el tejado) debuta con solidez en el cine con una película que va de menos a más y que a pesar de su sencillez y de la aparente grisura de su personajes acaba ganándose al espectador por su tono tragicómico y positivo. Para contar su historia Julien Rappeneau, autor también el guión, se vale de las novelas gráficas creadas por Camille Jourdy y efectivamente la trama de Rosalie Blum se presta a la perfección para recoger las numerosas viñetas que muestran las idas y venidas de los personajes, en un juego divertido de espías aficionados, cuyo empeño responde a una cierta huida de su vida rutinaria y sofocante. A través de esa aventura insólita que viven Vincent, Rosalie y Aude se esconde sin duda una fabula cotidiana sobre la búsqueda del amor, del ansía por llenar el corazón humano. Los tres protagonistas comparten la sensación de haber sido abandonados, lo cual provoca en ellos una insatisfacción vital que los ha convertido en personas tristes, sin alicientes, con un vacío emocional que quizá pueda empezar a llenarse una vez que sus vidas comienzan a entrecruzarse. La película se despliega así lentamente, al tiempo que Rappeneau va insertando ajustadamente momentos cómicos que, aunque no produzcan la carcajada, funcionan en medio de la cotidianidad del relato –el esperpéntico compañero de piso de Aude, la entrada en la casa de la madre, el numerito del bosque, los sueños de la peluquería– y otros que desprenden especial ternura, como cuando ante la oculta mirada de Aude, el bueno de Vincent vuela su cometa en el descampado, bella metáfora de su vida atada a la tierra, incapaz de volar. Todo el reparto está estupendo, aunque si hay que destacar a alguien habría que decantarse por Kyan Khojandi y Noémie Lvovsky, en sus papeles de Vincent y Rosalie respectivamente.

6/10
Quiero ser italiano

2010 | L'italien

Comedia al servicio de Kad Merad, conocido por títulos como Los chicos del coro, Bienvenidos al norte, El pequeño Nicolás, etc. El actor se ha puesto a las órdenes de Olivier Baroux, más prolífico como actor, aunque ha dirigido títulos como Safari, también con Merad y varios de los actores principales que recupera en este otro trabajo. Mourad Ben Saoud, inmigrante argelino instalado en Niza, se ha hecho pasar por italiano, inventándose la identidad de Dino Fabrizi. Está convencido de que con esta nacionalidad le va mucho mejor a la hora de alquilar un piso o conseguir trabajo que si confiesa su origen magebrí. Como Dino se ha convertido en exitoso vendedor de coches y tiene una novia con la que todo va viento en popa. Pero la vida se le complica cuando tiene que competir con un rival en el trabajo por un ascenso al mismo tiempo que su padre moribundo le pide que cumpla el Ramadán en su nombre porque su salud no se lo permite. Recuerda a otras muchas comedias sobre la impostura y las consecuencias de la mentira, por ejemplo la también francesa Salir del armario, la alemana Good Bye, Lenin! y otras. Pero el guión tiene su gracia al tiempo que reflexiona sobre el tema central y otros como el poder terapéutico de la religión, la familia, y el racismo. Merad vuelve a demostrar su capacidad para la comedia, pero también resulta eficaz en las secuencias más dramáticas. Además está respaldado por actores como Valérie Benguigui (La clase) o Philippe Lefebvre (El primer día del resto de tu vida).

6/10

Últimos tráilers y vídeos