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Biografía

Martina Gusman

Martina Gusman

41 años

Martina Gusman

Nació el 28 de Octubre de 1978 en Buenos Aires, Argentina

La musa

19 Junio 2012

Ha logrado formar un tándem perfecto en lo profesional y en lo personal. Primero como productora, luego también como actriz, Martina Gusman es la musa indiscutible de Pablo Trapero.

Martina Gusman nació el 28 de octubre de 1978 en Buenos Aires, Argentina. Como actriz se ha formado junto al maestro de interpretación Carlos Gandolfo, y además estudió Artes Combinadas en la Universidad de Buenos Aires.

Su trabajo en el cine lo ha desarrollado casi íntegramente al lado de su marido, el director Pablo Trapero. Con él creó en 2002 la compañía Matanza Cine, e inicialmente realizó tareas de producción en títulos de Trapero, como El bonaerense. Sólo a partir de 2005, con Nacido y criado, se convirtió en actriz habitual de las películas de su esposo. Desde entonces ha intervenido en Leonera (2008), Carancho (2010) y Elefante blanco (2012), las dos últimas con Ricardo Darín.

Sobre cómo es trabajar con el propio esposo, con quien ha tenido un hijo, Martina explica que “trabajar con él es realmente un placer. Es muy creativo, aporta muchísimo y, al mismo tiempo, te da mucho espacio para poder construir los personajes. Obviamente, no es fácil mezclar la pareja con el trabajo, pero nos conocimos así, en otro rol —productora y director— que es distinto de actriz y director. Pero en el proceso creativo, cuando tienes mucha confianza con alguien, es muy lindo porque puedes explorar o sacar un montón de cosas. Y Pablo, en cuanto a la dirección de actores, tiene muy claro lo que quiere y te da un espacio bastante grande. Entonces, si te sientes seguro con lo que quieres armar, te da el espacio para que lo puedas construir.”

La actriz asegura que se prepara concienzudamente sus personajes, ya sea visitando una cárcel para Leonera, o las urgencias de un hospital para Carancho. Considera que “Ese es el granito de arena que a mí me interesa aportar como actriz: una forma de poder reflexionar sobre las diferentes realidades que uno va viviendo”. En televisión, Gusman ha hecho alguna incursión, sobre todo en la serie Para vestir santos, de 2010.

Filmografía
El año de la furia

2020 | El año de la furia

En el convulso Montevideo de 1972, mientras el país se despeña irremisiblemente hacia el precipicio de la dictadura, Diego y Leonardo, dos guionistas de un conocido programa de humor de televisión, luchan por mantener su integridad ante las presiones de sus superiores para que rebajen el tono de sus mordaces sátiras políticas y eviten ofender a los altos militares que se están apoderando del control del país. Paralelamente, del lado de los opresores, Rojas, un teniente del ejército que ha sido presionado para torturar a militantes o simpatizantes de la guerrilla de los Tupamaros, exorciza sus demonios con Susana, una prostituta con la que encuentra una suerte de refugio emocional ante su fuerte sentimiento de culpabilidad. Poco a poco, las confluyentes vidas de los guionistas y del militar se ven profundamente afectadas por el yugo de la dictadura que se va cerniendo sobre ellos, y tanto uno como otros luchan por encontrar una escapatoria, una salida digna que les permita aguantarse la mirada ante el espejo.

La quietud

2018 | La quietud

El anciano Augusto sufre un colapso, cuando le acompañaba su hija Mia en un despacho de abogados. Lo que supone el regreso desde París de Eugenia, y el reencuentro de dos hermanas que siempre han estado muy unidas. Prácticamente paralizado, sin capacidad de habla y de recuperación incierta, Augusto vuelve a casa, su magnífica e imponente hacienda de "La Quietud", van a acompañarle y cuidarle, aparte del servicio y enfermeras de guardia, las dos hijas, y la esposa Esmeralda. La película escrita y dirigida por el argentino Pablo Trapero responde al arquetipo de familia acomodada que se reúne ante situación de crisis, lo que facilita que salgan a la luz oscuros secretos y sentimientos no reconocidos. Pero a pesar de la habilidosa puesta en escena, y del buen trabajo del reparto, la trama no deja de ser un tremendo e inverosímil culebrón, donde se quiere combinar de modo muy artificial el dramón –madre que se lleva fatal con la hija pequeña, hija embarazada pero liado con otro hombre, la otra hermana liada con su cuñado...–, con cuestiones políticas, un expolio realizado en tiempos de la dictadura militar. Todo resulta muy retorcido, desde la escena casi en el arranque de confidencia entre hermanas, muy sensual y de rasgos lésbicos e incestuosos, la única manera de anticipar cosas que vendrán después, y que sorprenderían al mismísimo doctor Freud; tampoco resulta mucho más fácil de aceptar el tipo de relación que tenían el enfermo y su esposa, o el odio entre madre y Mia, con esa discusión estúpida pero violenta acerca del año en que ocurrió no se sabe qué. Es una cinta en la que resulta imposible suspender la incredulidad, incluido lo que, hemos de suponer, es un "happy end".

4/10
Sólo para dos

2013 | Sólo para dos

Gonzalo (Santi Millán) y Valentina (Martina Gusman) son un matrimonio que regenta un hotel playero en la Isla Margarita, un lugar diseñado para pasar unos días de amor y felicidad junto a la pareja. Paradójicamente el matrimonio de Gonzalo y Valentina va mal, está en crisis, y a duras penas Gonzalo logra que Valentina se quede una semana más para intentar arreglar sus diferencias. Esos días llegarán allí nuevos huéspedes, entre los que destacan un cantante y su última conquista, y un joven argentino que en el último momento ha sido abandonado por su reciente esposa... Roberto Santiago (El penalti más largo del mundo, El sueño de Iván) se ha ido labrando poco a poco una filmografía bastante homogénea, películas con tramas ligeras, ricas en diálogos, que suelen reunir a varios personajes cuyas vidas de alguna manera se enredan para dar pie a normalmente a una veta cómica de engaños, dudas, temores, amoríos, etc. De ese mismo estilo es Sólo para dos, una comedia muy ligerita, amable en su estilo, que se vale del ambiente frívolo de un hotel vacacional para dar lugar a una serie de enredos amorosos entre sus huéspedes. El film se ve con agrado, los personajes son gente simple, perdedores en el terreno amoroso, que van dando tumbos en busca de una estabilidad inaccesible. El director ofrece innumerables situaciones cómicas, siempre leves, que en general sacan una sonrisa, aunque muchas de ellas no acaben de funcionar. Entre tanta liviandad, Roberto Santiago tampoco carga la mano en el terreno grosero, lo cual se agradece en este tipo de comedias tan dadas al chiste burdo, aunque eso no quita que la superficialidad del conjunto sea enorme. Destaca el buen trabajo de Santi Millán en su papel protagonista.

4/10
Elefante blanco

2012 | Elefante blanco

“Elefante blanco” es el nombre con el que se conoce un gran hospital en Ciudad Oculta, una barriada deprimida de Buenos Aires, que nunca terminó de construirse pese a las promesas de varios gobiernos, y que sólo sirve para que recalen allí los sin techo y los drogadictos. Trabaja como párroco de la zona Julián, que cuida con caridad de sus fieles y realiza una importante labor de promoción junto a otros sacerdotes y la asistente social Luciana, impulsando la construcción de viviendas populares. Se sumará al grupo Nicolás, un sacerdote buen amigo de Julián, traumatizado por la matanza que se produjo en una aldea en la selva en la que ejercía su ministerio, como no pudo hacer nada arrastra cierto complejo de culpa. Julián piensa en Nicolás como su sustituto para un futuro quizá no tan lejano, pues se encuentra gravemente enfermo. Pero resulta imposible controlar y preverlo todo: la violencia del entorno, la falta de recursos que debería aportar el obispado, la debilidad de la carne, la necesidad de afecto que todos tenemos, el silencio de Dios y las paradojas de la existencia humana, nos llevan por caminos inesperados. Ambiciosa película de uno los cineastas argentinos de mayor prestigio, Pablo Trapero (El bonaerense, Leonera, Carancho), también coautor del guión. En la producción se encuentra Juan Gordon, que anduvo detrás de También la lluvia, lo que no parece casual, pues ambas películas plantean las dificultades para que cale el mensaje social de la Iglesia. Las andanzas de los curas protagonistas se inspiran en un sacerdote auténtico, Carlos Mugica, creador de la iglesia de Cristo Obrero, asesinado a tiros en 1974, y que rezaba la oración “Señor, quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos”, citada varias veces en el film. Se puede decir que Elefante blanco tiene puntos a su favor y en su contra. En el primer apartado destaca el formidable diseño de producción, se trata de una película de envergadura, con elegantes planos secuencia, y algunas escenas de acción muy dinámicas y bien coreografiadas. Trata además un tema serio, y lo hace de forma seria; resulta altamente llamativa la ausencia de de cualquier cosa parecida al maniqueísmo, en la narración vemos seres humanos creíbles con virtudes y defectos, sean los sacerdotes “a pie de obra”, la asistente social, el obispo, los obreros, los drogatas, la policía, los mafiosos... Ninguno es una caricatura de sí mismo, lo que resulta muy de agradecer. Por supuesto en Elefante blanco se centra el tiro en unos personajes, tres: Julián (Ricardo Darín, en su buena línea habitual), el sacerdote enfermo, piadoso y preocupado por todos, unido a su obispo pero impaciente, cuya fragilidad se hace patente al escuchar una curación milagrosa atribuida al padre Mugica, pues para él su tumor progresa; Nicolás (Jérémie Renier, creíble en su evolución, aunque ésta sea medianamente previsible), el sacerdote recién llegado de la selva, que ha sufrido una verdadera crisis que le hace ansiar la acción y un afecto humano palpable, que se pueda tocar; y Luciana (Martina Gusman, la que más díficil lo tiene, los rasgos de su personajes son más simples, aparte de que le toca ser mirada como la esposa de Pablo Trapero), que parece moverse sólo por noble motivos humanos, a la que intriga qué puede llevar a dos hombres como Julián y Nicolás a renunciar a una vida más cómodo, y que vivirá una aventura amorosa de porvenir dudoso. Y sin embargo... Hay algo cansino en la narración de Elefante blanco, que parece avanzar con el paso pesado típico de este animal. De modo que se trasluce una sensación de reiteración, de dar vueltas a lo mismo, tal vez con la intención de crear la deseada atmósfera opresiva, fatalista, de lo difícil, casi imposible, que resulta cambiar las cosas, aunque no falten las buenas intenciones. También existen algunas soluciones de guión algo elementales, como el modo de precipitar las cosas hacia un final algo forzado, aunque, es justo reconocerlo, existe un esfuerzo real por evitar el tópico.

6/10
Carancho

2010 | Carancho

Sosa es lo que se conoce como un “carancho”, un “buitre” abogado especializado en accidentes de tráfico, siempre al acecho de una “presa”, o sea una víctima necesitada de asesoramiento legal para cobrar la pertinente indemnización. Hasta la fecha no ha tenido demasiados escrúpulos. Y no se conforma con los accidentes que lo son, sino que a veces también escenifica otros con pobres diablos que se prestan a sufrir la lesión de turno, tan desesperados están por la falta de dinero. El encuentro con la joven doctora Luján que trabaja en urgencias con una ambulancia, es un poderoso estímulo para tratar de cambiar de vida. Pero las cosas no son tan sencillas. El film del argentino Pablo Trapero se inscribe en la tradición de delincuentes que han tocado fondo, y que cuando quieren imprimir un nuevo rumbo a sus vidas se encuentran con las inevitables dificultades. A ello se suma una especie de complicidad en el protagonismo de Ricardo Darín, estafador consumado en Nueve reinas, y que aquí también maneja el “timo del accidente”, un tema cuando menos original. Dicho esto, hay que señalar que estamos ante una película fallida, no funciona ni como fábula, ni como denuncia, tampoco como divertimento. Una vez planteada la trama, entramos en un romance de escaso interés, en que las perpetuas complicaciones van acompañadas de un “perdona, perdona, perdona” de Sosa a Luján que cansa. Falta además una mirada más humana al padecimiento de las víctimas, el aprovechamiento de su desgracia. La cosa se enreda de tal modo, que Trapero pierde un poco los papeles, introduce elementos que no vienen demasiado a cuento –la adicción a un estimulante de la doctora para aguantar las guardias–, y se pierde con la violencia de algunos elementos mafiosos, y del propio Sosa, en una escena brutal, involuntariamente risible. El irónico final, que se ve venir, también roza el ridículo.

4/10
Leonera

2008 | Leonera

Película carcelaria con mujer protagonista, cuyo lanzamiento coincide casi en el tiempo con El patio de mi cárcel. La diferencia es que aquí el tono es mucho más seco, realista y duro, sin concesiones sentimentales. El film comienza con el ingreso en prisión de Julia, acusada de la muerte de Nahuel. Como Julia está embarazada, ingresa en una unidad especial para las mujeres de su estado. La autoría del crimen es confusa ya que la mujer estaba cargada de droga cuando ocurrió, y el asesino bien podría ser Ramiro. En cualquier caso, la mujer va a dar a luz en prisión, y la maternidad le hace descubrir el amor. Pero también el dolor, pues su propia madre quiere quedarse con la criatura, criarlo en la cárcel no le parece la mejor solución. Por otro lado tiene una compañera de celda que se ha encariñado con Julia, puede que demasiado, pues tal afecto tiene un componente sexual. Ardua película del argentino Pablo Trapero, autor de Mundo grúa y Familia rodante, entre otras. Le falta un punto de humanidad, y le sobra un detallismo excesivo y mugriento, capaz de agotar al espectador más paciente. Aunque sin duda son buenas las intenciones del cineasta –"la maternidad, la soledad, el amor, la reclusión y la esperanza son los ejes de esta película", asegura–, el caso es que su estilo casi documental resulta demasiado áspero, se echa en falta una mejor definición de los personajes y sus conflictos, que sólo acaban tomando forma avanzado el metraje.

4/10
Nacido y criado

2006 | Nacido y criado

Santiago es un joven que vive cómodamente con su esposa y su hija. Sin embargo, no se siente feliz. Acaba yéndose a trabajar en un aeropuerto, al sur de Argentina. Pablo Trapero (Mundo grúa) construye un film sobre el desarraigo y la soledad. Con momentos de gran intensidad, destaca el intenso trabajo de los actores.

5/10

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