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Biografía

Mercedes Hoyos

Mercedes Hoyos

Mercedes Hoyos

Filmografía
La primera cita

2019 | La primera cita

Isabel y Sebastián forman un matrimonio sevillano de mediana edad. Él es un militar prejubilado y ella es ama de casa. Pero ahora le va a tocar a él cuidar de su mujer, ya que el mal de Alzheimer se aproxima e Isabel empieza a perder la memoria y a tener vacíos mentales. En esa situación Sebastián descubre que su mujer tuvo una aventura con otro hombre hace años. Tras Todo saldrá bien, el sevillano Jesús Ponce vuelve a insistir en una película dramática de sesgo realista. Con leves incursiones de otros personajes, la historia se vertebra en la relación que une a Isabel y Sebastián, dos personas muy opuestas, cuyo matrimonio no ha sido de color de rosas. El guión de La primera cita se excede quizá al pintar los clichés del militar machista, putero, sumamente egoísta, no muy inteligente y sobre todo desconsiderado con su esposa. En el otro lado, la mujer servil que lleva aguantando toda su vida los desprecios y ninguneos de su marido. La idea de contar una historia de redención es por supuesto elogiable, pero no acaba de resultar creíble la evolución interior de Sebastián, ni tampoco muchos de los momentos en la relación con su mujer, falta imaginación. Quizá destaque más el realismo que se desprende en la conversación con el médico o con el ex compañero militar. Tampoco hace un favor al conjunto la puesta en escena muy sosa, con una iluminación especialmente desvaída, que lleva a pensar por momentos en el cine amateur. Entre el reparto destacan actores habituales del director, en primer lugar Isabel Ampudia, que hace un trabajo esforzado, y luego Mercedes Morán y Víctor Clavijo. Por su parte, Sebastián Haro no parece sentirse cómodo con su rol protagonista, y sí hace una convincente aparición Bruto Pomeroy.

4/10
Todo saldrá bien

2016 | Todo saldrá bien

Isabel, humilde trabajadora de una empresa, logra que uno de sus compañeros de oficina haga la vista gorda, lo que le permite regresar a su pequeña localidad natal, donde a su madre enferma le quedan pocos días de vida. La mujer está bajo los cuidados de Mercedes, la otra hija. Con el reencuentro de ambas hermanas reaparecerán viejos rencores. Cuarto trabajo del sevillano Jesús Ponce, tras 15 días contigo, Skizo y Déjate caer, con el que retoma el tono de drama social de su ópera prima. Su título puede inducir a confusión entre los cinéfilos, pues coincide con el del film homónimo estrenado por Wim Wenders en 2015. Salvo por la aparición breve de personajes interpretados por Víctor Clavijo (oficinista), Darío Paso (médico rural) y Juan Carlos Sánchez (doctor de un centro de salud), y puesto que la moribunda únicamente sale en off, el film supone un duelo interpretativo entre las veteranas Isabel Ampudia y Mercedes Hoyos, que ya habían estado a las órdenes del realizador en su primer trabajo, y que demuestran su valía. Tiene interés su tratamiento de temas como las relaciones familiares, la culpa por haber estado lejos de casa, y sobre todo el modo en que se afronta la muerte de un ser querido. Pero acusa una puesta en escena poco imaginativa, y el conjunto acaba resultando algo errático y se alarga en demasía.

4/10
Techo y comida

2014 | Techo y comida

Jerez de la Frontera, Cádiz, 2012. Rocío es una madre soltera, joven, con un niño despierto y vivaracho que acude al instituto local. En el paro desde hace tres años, Rocío vive en un piso de alquiler, que no paga desde hace ocho meses. El propietario le exige el dinero cada vez con mayor vehemencia, mientras que Rocío sólo piensa en salir adelante cada día, en encontrar trabajo, en conseguir algo de dinero para poder dar de comer a su hijo. Juan Miguel del Castillo debuta con personalidad en el largometraje con este durísimo drama social que denuncia la situación de pobreza y desesperación de miles de familias en España. Habla el director sin contemplaciones, alejándose de la ficción lo más posible para retratar con realismo la tragedia de la pobreza, pero no de la carestía de los “pobres” que piden por la calle una limosna y van tirando cada día miserablemente. No. Techo y comida quiere desviar la atención hacia una situación más desesperada, la de miles de personas que poco a poco lo han ido perdiendo todo por culpa de la crisis: el trabajo, el dinero, la alegría, la salud, la dignidad, hasta llegar a carecer de lo más básico (el título ya es suficientemente explícito). Quiere hacer ver Del Castillo que la crisis se ceba en los más débiles, en los menos preparados. Es decir, en la mayoría de la población, en gente absolutamente normal que, pese a sus diarios esfuerzos, no logra salir adelante. Es ésta una pobreza más difícil de reconocer y de aceptar, y por eso más trágica: es la carencia de quien va al supermercado y sólo puede comprar pan, la de quien no puede lavarse porque no tiene jabón, la de la madre que ve horrorizada cómo su hijo se desmaya de hambre. El director demuestra su seriedad a la hora de tratar la cuestión. Por un lado no se distrae con otras líneas narrativas; por otro, lo lleva a cabo con seca sobriedad. Aquí no hay más cera que la que arde, como en la vida. Hay en este sentido algún pasaje significativo, como esa audaz y terrible conversación con el abogado, en fuera de campo, como quien no tiene interlocutor posible. Y, a la vez, aunque evita complacencias, Del Castillo es capaz de reconocer que no es todo negrura, que también hay bondad en las personas, en gentes de bien que no miran hacia otro lado ante el sufrimiento. En este punto tampoco esconde el film la enorme y callada labor que realiza la Iglesia por los desfavorecidos, aunque también haya que lamentar una vez más lo que parece ser una obligación en el cine español: dibujar a las monjas, aunque sea con un detalle, como personas grotescas y desagradables. Cuenta la película con una puesta en escena muy pegada al terreno, nada artificiosa, con localizaciones en un barrio humilde de Jerez de la Frontera. Rodada con cámara a menudo en movimiento, la narración no deja en ningún momento de posarse sobre la protagonista, Rocío, personaje doloroso al que el acento natural y la capacidad interpretativa de una extraordinaria Natalia de Molina (Vivir es fácil con los ojos cerrados) saca una enorme humanidad, una veracidad agobiante, perfecta encarnación de las víctimas de una situación que clama al cielo.

6/10
El pacto (serie)

2010 | El pacto | Serie TV

Siete amigas, estudiantes de ESO, deciden quedarse embarazadas al mismo tiempo. El hecho levanta un gran revuelo en la localidad costera en la que viven y llama la atención de los medios de comunicación, mientras que sus padres y profesores tratan de esclarecer las motivaciones de las muchachas. El veterano Fernando Colomo dirigió esta serie de dos episodios, libremente basada en un suceso real. La trama es bastante frívola y las jóvenes protagonistas acusan su inexperiencia.

3/10
Déjate caer

2007 | Déjate caer

Javier Ponce, director de Skizo, un thriller a la española que no acabó de funcionar, ha filmado una comedia dramática que sigue los pasos de tres jóvenes muy representativos de la sociedad española actual. Se trata de Roberto Carlos, Nandi y Grabi, que en realidad se llama Gabriel pero nadie sabe pronunciar su nombre. Sin valores, sin perspectivas en la vida, sin ilusiones, se pasan literalmente todo el día en un banco de una plaza de su barrio, entretenidos entre sus comentarios soeces, bebiendo un litro de cerveza, o vigilando a la dependienta de la panadería, una mujer madura, pero atractiva, que a pesar de estar casada, se acuesta ocasionalmente con Roberto Carlos. Éste se enamora de Sunci, una chica de su edad que parece buena persona. Gabri se enfrentará con los amigos del novio de su hermana, que se ha liado con otra. Y a Nandi le atrae la vecina de arriba, una madre soltera que malvive con el reducido sueldo que le pagan limpiando la escalera, y el dinero que le pasa su amante de toda la vida. Lo cierto es que los personajes son auténticos, muy reconocibles, como afirma el director: “Los he visto en Carabanchel bebiendo Mahou, en Buenos Aires bebiendo Quilmes, y aunque no he estado, seguro que están en China, en alguna plaza roja, bebiendo cerveza Mao”. Son bastante espontáneos los miembros del reparto, entre los que se encuentra Benito Pocino, aquel actor que interpretó a Mortadelo. Alguno tiene gracia natural, lo que propicia alguna que otra risa, aunque predomina el tono grosero y por momentos parece una versión española de Supersalidos. Recoge algunos problemas muy actuales, como la incomunicación paternofilial, el reduccionismo en las relaciones amorosas, la obsesión por el sexo. Pero las salidas que ofrece a esta situación son bastante deprimentes, pues parece que el director no es capaz de encontrar nada positivo cara al futuro de sus personajes.

4/10
Yo soy la Juani

2006 | Yo soy la Juani

Tras retratar hace más de una década al prototipo de ‘macho ibérico’ en la sobrevalorada Huevos de oro, Bigas Luna prueba suerte con esta versión femenina, que podría haberse llamado ‘Ovarios de oro’. La Juani es una de esas jóvenes con pocos recursos y mucho desparpajo, de una ciudad de provincias. Tras sorprender a su novio con otra, decide viajar a Madrid, para intentar cumplir su sueño de convertirse en actriz. Elegida entre 3.000 aspirantes, la debutante Verónica Echegui encarna a la perfección este personaje, que en el fondo es como ella misma. A Luna se le nota demasiado que busca la complicidad del público juvenil, ofreciéndoles todo aquello con lo que puedan sentirse identificados: música de moda, videojuegos, mensajes a móviles y una ridícula secuencia de carreras de coches ‘tuneados’ a lo A todo gas, pero sin los medios de A todo gas. Al menos, se nota alguna crítica constructiva a este tipo de jóvenes desorientados, que por ejemplo sueñan con triunfar en el cine, pero no están dispuestos a dar clases o aprender inglés para conseguirlo. Vane, amiga de la protagonista, está obsesionada por operarse los pechos, como otras tantas chicas de hoy en día. Pero Luna les cuestiona de forma sutil, sin hacerles caer en el ridículo, intentando comprender su punto de vista. En algunos momentos, el espectador llega a sentir empatía por la Juani, que no es nada más que un producto de la sociedad actual, una joven ingenua sin estudios, predestinada a fracasar en un mundo duro.

4/10

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