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Biografía

Mohamed Hamidi

Mohamed Hamidi

Mohamed Hamidi

Filmografía
Une belle équipe

2020 | Une belle équipe

Bienvenidos al barrio

2019 | Jusqu'ici tout va bien

Pese a haber afrontado un doloroso divorcio, las cosas parecen ir bien para el cuarentón y padre de un hijo adolescente Fred Bartel, al frente de una compañía que realiza diseños para perfumes y cosméticos. Pero Hacienda descubre que ha mentido, domiciliando la entidad en un barrio pobre, para lograr incentivos fiscales previstos para quienes den trabajo a los desfavorecidos. Cuando le dan a elegir entre pagar un pastizal como sanción, o trasladarse realmente con sus trabajadores a la zona periférica parisina, Bartel escoge lo segundo. Acaba en la Corneuve, zona muy conflictiva, donde los recién llegados no parecen encajar demasiado bien, aunque el jefe contratará a un tipo que le suplica que le dé un trabajo, Samy, guardia de seguridad que resultará de gran ayuda. Nicolas Duval Adassovsky, uno de los productores de Intocable, está detrás de esta comedia que pretende ir en la misma línea, pues acumula chistes sobre el contraste de clase social entre los dos protagonistas principales, al tiempo que muestra la realidad de las zonas más pobres de Francia, dándola a conocer en tono amable, sin ocultar problemas que han dado lugar a terribles disturbios. No en vano, la realización le ha sido encomendada a Mohamed Hamidi, que abordaba con gran sentido del humor la disparidad entre inmigrantes y franceses de origen en sus dos anteriores trabajos, Mi tierra y La vaca. Quizás no resista comparaciones con el film sobre el millonario tetrapléjico y su asistente, y se le podría haber sacado algo más de jugo al punto de partida. Pero logra arrancar carcajadas, en momentos inspirados, como el recorrido turístico en autobús de los subalternos de Bartel por la nueva ubicación de su empresa, o la lección de Samy para integrarse en el barrio. A Gilles Lellouche se le da tan bien el terreno de la risa como actuar en dramas del nivel de En buenas manos, y forma buen tándem con el menos conocido Malik Bentalha, secundario en las dos anteriores cintas del director.

6/10
La vaca

2016 | La vache

Segundo largometraje como realizador y guionista de Mohamed Hamidi, con muchos puntos en común con el primero Mi tierra, donde un joven viajaba de Francia al pueblecito de sus padres, emigrantes procedentes de Argelia. Aquí se produce el viaje contrario. Fatah, granjero argelino de una remota localidad donde todos se conocen, recibe una invitación para que su vaca, Jacqueline, participe en un concurso que tiene lugar en el Salón de la Agricultura de París. Debe sufragarse él mismo los gastos de desplazamiento, pero no tiene dinero. Cuando sus vecinos reúnen lo necesario para el ferry hasta Marsella, decide que recorrerá el resto del camino, hasta la capital, a pie, junto a Jacqueline. Estamos ante una sencilla y predecible comedia con estructura episódica de ‘road movie’, y tono amable. Sin embargo, sorprende al espectador, pues consigue arrancar carcajadas, en enorme medida por el buen trabajo de Fatsah Bouyahmed, también presente en el anterior trabajo del realizador, pues se trata de uno de esos actores de rostro particular y comicidad natural que saca mucho partido a las situaciones cercanas al surrealismo del film. Le arropa un competente reparto, en el que destaca el quizás infravalorado Lambert Wilson, como aristócrata venido a menos, y Jamel Debbouze, recordado como ayudante del frutero de Amélie, en esta ocasion el desagradable cuñado del personaje central. Aquí hasta la vaca tiene cierta gracia en sus apariciones en pantalla.  Aborda el choque cultural, con una bonhomía un tanto exagerada pero se beneficia de su pretendida ligereza y falta de pretensiones. Toma como referencia La vaca y el prisionero, clásico protagonizado por Fernandel, cuyas imágenes aparecen en un momento dado de la trama.   

6/10
Mi tierra

2013 | Né quelque part

Debut como realizador y guionista de Mohamed Hamidi, francés de origen argelino que por lo que parece ha volcado en buena medida su experiencia personal, y la de sus familiares y amigos a lo largo del metraje. Hamidi proviene del sector empresarial, y ha acabado en el cine tras ejercer como director artístico en varios espectáculos teatrales del reconocido cómico Jamel Debbouze, que le apadrina con un importante papel en Mi tierra. Mi tierra sigue los pasos de Farid, joven estudiante de derecho en Francia, al que su padre envía a Argelia, lugar de donde procede la familia, para evitar que expropien su casa de allí. Pero Farid jamás ha estado allí, ni habla árabe. Hamidi se apoya en el humor para hablar de la realidad de la inmigración, mostrando –frecuentemente con rasgos caricaturescos– toda la tipología posible de personajes, como los hijos ya nacidos en el extranjero, los parientes que eligieron quedarse en su lugar de origen, los desesperados a punto de convertirse en ilegales en busca de una vida mejor, etc. Mi tierra está llena de pasajes hilarantes, como las conversaciones por teléfono desde el teléfono público. A pesar de su aparente ligereza, Mi tierra reflexiona sobre la necesidad del ser humano de buscar sus raíces y las de su familia. Además, cuenta con un gran trabajo del hasta ahora poco conocido fuera de Francia Tewfik Jallab, en el rol protagonista, acompañado de grandes secundarios ideales para el registro cómico, como el citado Debbouze, inolvidable frutero de Amelie.

6/10
Une belle équipe

2020 | Une belle équipe

Bienvenidos al barrio

2019 | Jusqu'ici tout va bien

Pese a haber afrontado un doloroso divorcio, las cosas parecen ir bien para el cuarentón y padre de un hijo adolescente Fred Bartel, al frente de una compañía que realiza diseños para perfumes y cosméticos. Pero Hacienda descubre que ha mentido, domiciliando la entidad en un barrio pobre, para lograr incentivos fiscales previstos para quienes den trabajo a los desfavorecidos. Cuando le dan a elegir entre pagar un pastizal como sanción, o trasladarse realmente con sus trabajadores a la zona periférica parisina, Bartel escoge lo segundo. Acaba en la Corneuve, zona muy conflictiva, donde los recién llegados no parecen encajar demasiado bien, aunque el jefe contratará a un tipo que le suplica que le dé un trabajo, Samy, guardia de seguridad que resultará de gran ayuda. Nicolas Duval Adassovsky, uno de los productores de Intocable, está detrás de esta comedia que pretende ir en la misma línea, pues acumula chistes sobre el contraste de clase social entre los dos protagonistas principales, al tiempo que muestra la realidad de las zonas más pobres de Francia, dándola a conocer en tono amable, sin ocultar problemas que han dado lugar a terribles disturbios. No en vano, la realización le ha sido encomendada a Mohamed Hamidi, que abordaba con gran sentido del humor la disparidad entre inmigrantes y franceses de origen en sus dos anteriores trabajos, Mi tierra y La vaca. Quizás no resista comparaciones con el film sobre el millonario tetrapléjico y su asistente, y se le podría haber sacado algo más de jugo al punto de partida. Pero logra arrancar carcajadas, en momentos inspirados, como el recorrido turístico en autobús de los subalternos de Bartel por la nueva ubicación de su empresa, o la lección de Samy para integrarse en el barrio. A Gilles Lellouche se le da tan bien el terreno de la risa como actuar en dramas del nivel de En buenas manos, y forma buen tándem con el menos conocido Malik Bentalha, secundario en las dos anteriores cintas del director.

6/10
La vaca

2016 | La vache

Segundo largometraje como realizador y guionista de Mohamed Hamidi, con muchos puntos en común con el primero Mi tierra, donde un joven viajaba de Francia al pueblecito de sus padres, emigrantes procedentes de Argelia. Aquí se produce el viaje contrario. Fatah, granjero argelino de una remota localidad donde todos se conocen, recibe una invitación para que su vaca, Jacqueline, participe en un concurso que tiene lugar en el Salón de la Agricultura de París. Debe sufragarse él mismo los gastos de desplazamiento, pero no tiene dinero. Cuando sus vecinos reúnen lo necesario para el ferry hasta Marsella, decide que recorrerá el resto del camino, hasta la capital, a pie, junto a Jacqueline. Estamos ante una sencilla y predecible comedia con estructura episódica de ‘road movie’, y tono amable. Sin embargo, sorprende al espectador, pues consigue arrancar carcajadas, en enorme medida por el buen trabajo de Fatsah Bouyahmed, también presente en el anterior trabajo del realizador, pues se trata de uno de esos actores de rostro particular y comicidad natural que saca mucho partido a las situaciones cercanas al surrealismo del film. Le arropa un competente reparto, en el que destaca el quizás infravalorado Lambert Wilson, como aristócrata venido a menos, y Jamel Debbouze, recordado como ayudante del frutero de Amélie, en esta ocasion el desagradable cuñado del personaje central. Aquí hasta la vaca tiene cierta gracia en sus apariciones en pantalla.  Aborda el choque cultural, con una bonhomía un tanto exagerada pero se beneficia de su pretendida ligereza y falta de pretensiones. Toma como referencia La vaca y el prisionero, clásico protagonizado por Fernandel, cuyas imágenes aparecen en un momento dado de la trama.   

6/10
Mi tierra

2013 | Né quelque part

Debut como realizador y guionista de Mohamed Hamidi, francés de origen argelino que por lo que parece ha volcado en buena medida su experiencia personal, y la de sus familiares y amigos a lo largo del metraje. Hamidi proviene del sector empresarial, y ha acabado en el cine tras ejercer como director artístico en varios espectáculos teatrales del reconocido cómico Jamel Debbouze, que le apadrina con un importante papel en Mi tierra. Mi tierra sigue los pasos de Farid, joven estudiante de derecho en Francia, al que su padre envía a Argelia, lugar de donde procede la familia, para evitar que expropien su casa de allí. Pero Farid jamás ha estado allí, ni habla árabe. Hamidi se apoya en el humor para hablar de la realidad de la inmigración, mostrando –frecuentemente con rasgos caricaturescos– toda la tipología posible de personajes, como los hijos ya nacidos en el extranjero, los parientes que eligieron quedarse en su lugar de origen, los desesperados a punto de convertirse en ilegales en busca de una vida mejor, etc. Mi tierra está llena de pasajes hilarantes, como las conversaciones por teléfono desde el teléfono público. A pesar de su aparente ligereza, Mi tierra reflexiona sobre la necesidad del ser humano de buscar sus raíces y las de su familia. Además, cuenta con un gran trabajo del hasta ahora poco conocido fuera de Francia Tewfik Jallab, en el rol protagonista, acompañado de grandes secundarios ideales para el registro cómico, como el citado Debbouze, inolvidable frutero de Amelie.

6/10

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