Monica Vitti
90 años ()Premios: Festival de Berlín (1) Ver más
La novia de Italia
Podía haber quedado encasillada como musa de Michelangelo Antonioni, pero tras sus colaboraciones con él sorprendió con un cambio absoluto de registro, dedicándose sobre todo a las comedias. Monica Vitti fue una de las grandes actrices italianas de los 60. Falleció en la capital italiana el 2 de febrero de 2022.
Nacida en la capital italiana, Maria Luisa Ceciarelli –su nombre real– era hija de un siciliano y una mujer de Bolonia. A los catorce años debutó en el teatro interpretando a una mujer que pierde a su hijo en la guerra, en una función amateur. Estudió interpretación en la Academia Nacional de Artes Dramáticas de Roma, donde tuvo como profesor al gran Vittorio Gassman. Tras graduarse en 1953, participa en largometrajes y alguna producción televisiva de segunda categoría, y emprende alguna gira teatral. “El teatro es el arte más vivo, más mágico y más humano del mundo”, ha declarado. “Cuando se apagan las luces y empiezo a ver desaparecer las cabezas en la oscuridad y sintiendo ya sólo la respiración de los espectadores, noto que me explota la felicidad dentro del corazón. Es como abandonar la dimensión de lo real para entrar durante dos horas en el mágico reino de los sueños”.
A finales de la década conoce a Michelangelo Antonioni, con el que inicia una relación sentimental, y que la dirigirá en representaciones del Teatro Nuovo de Milán. En cine le da el papel principal de La aventura, donde interpreta a Claudia, mujer adinerada que emprende un viaje en yate por el Mediterráneo con Sandro, y Anna, novia de éste, que desaparecerá mientras los otros dos duermen la siesta en una isla volcánica. El film recibió el Premio del Jurado en el Festival de cine de Cannes de 1960, y consagró a Monica Vitti a escala internacional.
Repitió con Antonioni en las otras dos películas que con aquélla forman una trilogía sobre el vacío existencial, La noche –donde dio vida a la hija de un industrial–, y El eclipse, donde fue Vittoria, que rompe con su novio, Riccardo (Francisco Rabal), para marcharse con Piero (Alain Delon). Su colaboración con este realizador se interrumpe durante muchos años con El desierto rojo, en la que fue Giuliana, esposa del propietario de una fábrica, con depresión tras un accidente de tráfico. En esta época rueda también Accattone, de Pier Paolo Pasolini, Las cuatro brujas, dirigida por Mauro Bolognini, Mario Monicelli, Luciano Salce y Antonio Pietrangeli y hace las delicias del gran público protagonizando Modesty Blaise, superagente femenino, de Joseph Losey, su primer film en inglés, donde se convierte en una heroína del cómic.
Tras su ruptura sentimental con Antonioni deja de rodar con él, aunque en 1980 protagonizaría a sus órdenes El misterio de Oberwald. Cansada de haber sido catalogada como actriz especializada en drama, se prodiga en el terreno cómico, con títulos como Esa rubia es mía, y Amor mío, ayúdame, ambas de Alberto Sordi, El demonio de los celos, de Ettore Scola, o La chica de la pistola, de Mario Monicelli. También tiene tiempo para trabajar con Luis Buñuel, como secundaria de El fantasma de la libertad, y para interpretar a una mujer que sospecha que su marido tiene una amante en el drama Flirt, de Roberto Russo, por el que ganó el Oso de Plata a la mejor actriz en Berlín.
A finales de los 80, el diario “Le Monde” la dio por muerta. “Es curiosa la fuerza que tiene la prensa, porque la gente se cree que por lo menos he intentado suicidarme, ¡con las ganas de vivir que tengo!”, explicaba. “De hecho, un día telefoneé a mi madre para decirle que estaba en Milán, y me respondió que no me creía, que estaba en Venecia porque lo había leído en un periódico”. Como venganza hacia los periódicos –aunque ella negó que fuera por eso– volvió a las tablas para protagonizar en Roma una de las grandes sátiras de los medios de comunicación, “Primera plana”, la famosísima comedia de Ben Hecht y Charles MacArthur, publicada en 1928, que ha dado lugar a cuatro versiones cinematográficas. Al parecer, había bofetadas para comprar entradas. “El público parece entusiasmado”, comentaba por aquel entonces. “Muchos jóvenes me dicen que les encanta que no parezca que esté actuando, sino que tienen la sensación de estar viendo a una mujer normal. ¡Es justo lo que los críticos me echan en cara!”. En 1990 debutó como realizadora con Scandalo segreto, que también protagoniza, pero supuso su último trabajo para la pantalla grande.
Celosa de su vida privada, Monica Vitt evitaba siempre salir en la prensa, salvo por su actividad profesional. Tampoco da muchas pistas en su autobiografía, “Sette Sottan”, publicada en 1995. Se sabe que tras Antonioni estuvo unida al director de fotografía Carlo di Palma. En 1995 se casó con Roberto Russo, director y guionista. En 2000 se le diagnostica Alzheimer, por lo que se retira de la vida pública, y pasa sus últimos años en Roma, cuidada por sus familiares. En 2011 el Festival de esta ciudad le dedica un homenaje.
Premios
1 premio
- Oso de Plata a la Mejor Actriz Flirt
