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Biografía

Paul Schneider

Paul Schneider

44 años

Paul Schneider

Nació el 16 de Marzo de 1976 en Asheville, North Carolina, EE.UU.
Filmografía
Historias del Bucle

2020 | Tales from the Loop | Serie TV

Singular serie de ciencia ficción, creada por Nathaniel Halpern, que ha participado en otras ficciones televisivas como Legión y Outcast. Parte del planteamiento puede hacer pensar en Interstellar, aunque estaba mas lograda la película de Christopher Nolan. La acción transcurre en la pequeña población de Mercer, en cuyo subsuelo trabaja un buen puñado de gente en las instalaciones de “El Bucle”, un experimento comandado por Russ, que permite explorar los misterios más insondables del universo. Todos los capítulos están interconectados, aunque cobran más protagonismo unos y otros personajes, ofreciendo narraciones paradójicas que invitan a preguntarse sobre la propia identidad y el sentido de la vida. Así, a una niña puede ocurrirle que su madre desaparezca de la noche a la mañana, sin dejar rastro, lo que le lleva a una búsqueda angustiosa que concluye con un sorprendente descubrimiento sobre sí misma. Dos buenos amigos pueden encontrar en el bosque una extraña esfera a modo de batiscafo, que les permite intercambiarse, estar uno dentro del cuerpo del otro, lo que les lleva a vivir temporalmente una vida ajena, que no conocían tanto como pensaban. El tiempo puede detenerse y posibilitar una historia de amor, pero que tal vez se quede en simple gratificación, dejando un regusto de amargura. Las ciencias adelantan que es una barbaridad, pero les resulta imposible evitar y explicar la muerte, y deben limitarse a reconocer la frágil condición mortal del ser humano. Hay que reconocer que los guiones de Halpern, basados en la obra con pinturas digitales de Simon Stålenhag, resultan inquietantes y sugerentes. Y los distintos directores –algunos tan prestigiosos como Mark Romanek, Jodie Foster y Andrew Stanton– saben imprimirles, con un tempo muy medido y magnífica puesta en escena, con impecable diseño visual, la atmósfera perfecta, algo a lo que ayuda, y mucho, el tema musical compuesto para la ocasión por Philip Glass, y el resto de la partitura de Paul Leonard-Morgan, a veces con reminiscencias de lo que compuso Max Richter para The Leftovers. El reparto cuenta con buenos trabajos de Jonathan Pryce –de moda por haber interpretado al Papa Francisco en Los dos papas- y Rebecca Hall como la madre que constata que un sueño recurrente puede ser algo más que un sueño. Entre los recién llegados destaca por su presencia en todos los capítulos el joven Daniel Zolghadri, que se diría abonado a la ciencia ficción, ya que apareció en Ready Player One y Fahrenheit 451. Como reproche, cabe tal vez pensar que lo que se nos cuenta tiene menos trascendencia de lo que aparenta. El tono puede ser solemne y reconcentrado, y sin duda late un humanismo de fondo, pero quizá apenas se arañan las grandes cuestiones que interesan al hombre, sobre todo en comparación con los grandes clásicos de la ciencia ficción.

6/10
Café Society

2016 | Café Society

Bobby Dorfman es un joven judío neoyorquino que parte hacia Hollywood en los años 30 en busca de una vida mejor. Busca paradójicamente liberarse de sus padres, su hermana casada con un comunista y su hermano gángster, pues acude a otro pariente, su tío Phil, célebre agente de las estrellas de cine. La idea es que le dé algún trabajillo, aunque sea como chico de los recados. Phil le coloca bajo la tutela de su secretaria Vonnie, de la que enseguida se enamora. Pero ella tiene novio, e incluso cuando rompe con él, surgirán nuevos obstáculos, el destino puede ser muy irónico. Es ya un lugar común decirlo, pero repitámoslo, Woody Allen nunca defrauda. Aunque eso sí, uno le pone el listón tan alto, que en el film que nos ocupa cabe decir: esperábamos más. Su Café Society se encuadra en sus películas "serias", aunque siempre haya espacio para las bromas, en esta caso negras o agridulces, como las que propicia un gángster que nos hace pensar en Balas sobre Broadway. Siguiendo la vena filosófica pesimista de la que ya hiciera gala con profesor de la materia incluido en Irrational Man, el director y guionista nos viene a decir que no es posible la felicidad plena, que las oportunidades vienen y van, que la vida consiste en elecciones, aunque no es lo mismo una Veronica que otra Veronica, las dos mujeres principales en la vida de Bobby. Anhelamos una vida auténtica, pero no sabemos lo que es eso, y con frecuencia en el camino nos dejamos llevar sin más, por lo que nos ocurre, no somos tan dueños de nuestras decisiones como creemos. El desencanto impregna el film, que muestra sobre todo a tres personajes, Bobby, Vonnie y Phil, agitados cada uno por el amor, el trabajo, lo que quieren hacer en sus vidas, y que sin duda acaban ejerciendo su libertad, pero lo que han hecho no les deja satisfechos (aunque intuimos que de haber seguido otros derroteros, tampoco su felicidad habría estado garantizada). De modo que Allen traza con habilidad el arco vital de este trío, mientras coloca un telón de fondo de glamour hollywoodiense, y de gángsteres neoyorquinos, quizá algo forzado, pero que ayuda a sostener el entramado, y hacer el trago amargo en que consiste el film más llevadero. Como es habitual, el cineasta acierta con sus actores, Jesse Eisenberg y Steve Carell –los alter ego de Allen, sobre todo el primero, pero también el segundo–, más las chicas, Kristen Stewart y Blake Lively, y los numerosos y eficaces secundarios.

6/10
Goodbye to All That

2014 | Goodbye to All That

Los babymakers

2012 | The Babymakers

Tommy no logra que su esposa se quede embarazada. En su orgullo dice que su esperma es de calidad, que ya donó hace tiempo a un banco. El caso es que con unos amigos organiza un plan para robar su "semilla vigorosa". Las comedias alrededor de la fecundación artificial abundan, y pocas logran superar la tentación de las bromas gruesas, lo que resulta comprensible, pues la concepción de un nuevo ser humano carece del contexto amoroso adecuado, y la supuesta asepsia del asunto tiene sus matices. Sea como fuere, el caso es que Jay Chandrasekhar entrega una comedia con muy poca gracia, se mire como se mire. De modo que aparte de contar con la presencia siempre agradable de Olivia Munn, poco más se puede destacar del film.

2/10
Las flores de la guerra

2011 | Jin líng shí san chai

Nanking, 1937. Los japoneses cometen tropelías sin fin en su invasión de China. John, un pícaro americano, se refugia en un internado anejo a la catedral católica, donde sólo queda una docena de jovencitas más el chico secretario del fallecido sacerdote. Se suma además un grupo de prostitutas, ocultas en un sótano. Ante el intento de violación de las chicas, John finge ser cura, pero ese “muro de defensa” podría ser demasiado débil. Aunque dura en la violencia sexual, emociona esta cinta del chino Zhang Yimou. A partir de la novela de Geling Yan, sorprende la humanidad de la historia y los dilemas morales de unos personajes que parecen guiados por principios evangélicos, “las prostitutas os precederán en el reino de los cielos”, o “si no os hacéis como niños...”. El film cuenta con buenos personajes para un gran reparto, Christian Bale y un puñado de desconocidos. El principal defecto, que se carga la mano sin matices contra los nipones. Impresiona la factura visual de quien se ocupara de la inauguración y clausura de la Olimpiada de Pekín.

7/10
Agua para elefantes

2011 | Water for Elephants

El joven Jacob, estudiante de veterinaria en los años de la Gran Depresión en EE.UU., abandona su carrera tras la trágica muerte de sus padres. Deprimido y sin amigos, la providencia quiere que se suba por la noche en un tren en marcha, que resulta ser un circo que recorre el país ofreciendo sus funciones. Dirige con mano férrea la empresa con más de un centenar de personas August, un tipo alcohólico de carácter mercurial, tiránico con sus empleados y con su esposa Marlena. August acepta que Jacob se sume a la gran familia circense, aunque no puede prever que se va a enamorar de su mujer. Adaptación de la novela superventas de Sara Gruen, sigue la estela romanticona y melodramática de autores como Nicholas Spark. Básicamente la película está planteada como un largo flash-back en que el anciano Jacob recuerda su aventura en el espectáculo más grande del mundo; y el eje primordial de tales recuerdos es el triángulo amoroso que componen Marlena, Jacob y August, aunque no falten momentos que pintan la camaradería y las diferencias entre la gente del circo, la crueldad del líder, o las acrobacias de la elefanta Rossie, que podría salvar una empresa que está en declive. Aunque a veces se diría que el modelo que inspira a Richard LaGravenese (guionista, entre cuyos trabajos se encuentra el de otro amor adúltero, Los puentes de Madison) y Francis Lawrence (director, que cambia de registro después de Soy leyenda) es Titanic, el resultado dista bastante del film de referencia. No logran ambos disimular un poco el carácter folletinesco de la trama, y el clímax de la última función no consigue el objetivo de ser memorable. Se agradece el esfuerzo de Robert Pattinson por acometer un papel dramático que demuestre que es capaz de algo más que Crepúsculo, pero le pesa la responsabilidad de llevar el peso de la historia. Y resulta demasiado obvio que Christoph Walz ha sido escogido para encarna a August por su anterior trabajo en Malditos bastardos, el actor corre el riesgo de quedar encasillado, al menos en el paisaje hollywoodiense. La más entonada es sin duda Reese Witherspoon, que no sólo se ha preparado para trabajar con el elefante, sino que imprime credibilidad a un personaje cercano al estereotipo.

5/10
Un lugar donde quedarse

2009 | Away We Go

Burt y Verona han decidido unir sus vidas, formar algún día una familia. Aunque ella no quiere oír hablar de la palabra 'matrimonio'. Las cosas se aceleran cuando Verona descubre que está embarazada. A la hora de sacar adelante su hogar, contaban con la ayuda de los padres de Burt, que no viven lejos de su casa en Colorado. Pero reciben la noticia de que se van a vivir dos años a Europa. Como nada les liga a Colorado, deciden visitar a parientes y amigos en distintas ciudades (Fénix, Tucson, Wisconsin, Montreal, Miami), tratando de ver cuál sería el mejor lugar para echar raíces. Lo que les permite ver con nuevos ojos las distintas situaciones familiares, e interrogarse con más seriedad acerca de cuál debería ser su proyecto de familia. Pequeña película de Sam Mendes sobre el desafío de formar y sacar adelante una familia, un tema recurrente en su filmografía, de modo meridiano en American Beauty y Revolutionary Road. Aquí, a pesar del tono ligero del guión de Dave Eggers y Vendela Vida, que sigue un esquema que recuerda a Flores rotas de Jim Jarmusch, no se trata con menos rigor la cuestión, aunque sí con más optimismo. De modo que se pintan las relaciones de pareja con las contradicciones propias de la modernidad. Así, puede haber más franqueza al hablar de su vida íntima, pero también mayor zafiedad; y botón de muestra elocuente de las abundantes paradojas es la decisión sentimental de Verona de no casarse -Burt sí querría-, aunque el compromiso de permanecer juntos, hasta que la muerte los separe, aparezca bastante firme, desde luego más que el de algunos matrimonios a los que visitan en su periplo de búsqueda del lugar donde quedarse a que alude el título. En tal sentido el 'catálogo' de familias mostradas es interesante: están los padres mediocres e insensibles, que no temen herir la sensibilidad de sus hijos con comentarios inoportunos y nada constructivos; aquéllos cuya fortuna permite seguir un estilo de vida falsamente espiritual, con originalidades que les permiten creerse más o menos superiores; el matrimonio amigo de Montreal, que no pudiendo tener hijos -ella ha pasado por dos abortos naturales-, han llegado a adoptar hasta cinco retoños; y el hermano al que de pronto su mujer ha dejado, y que sabe que nunca podrá dar a su hijo la educación completa que merece, por la ausencia materna. Son distintas 'fotos' de la vida conyugal, y de las responsabilidades que conlleva la paternidad y la maternidad, que hacen madurar a los protagonistas -atinados John Krasinsky y Maya Rudolph-, para tomarse muy en serio el futuro que les aguarda.

6/10
Bright Star

2009 | Bright Star

Amor. Amor apasionado, romántico, espiritual, total, que lleva a tener al amado en la cabeza las 24 horas del día. Donde la distinta sensibilidad no impide el deseo de comunión, y donde lo principal no es consumar el amor físicamente, cuanto antes. Este tipo de amor es el que unió al genial poeta inglés del siglo XIX John Keats con Fanny Brawne, una joven brillante, que vive una vida apacible de alterne y bordados de costura junto a su madre viuda y sus dos hermanos pequeños, como si de una auténtica heroína de Jane Austen se tratara. De una relación inicial donde se marcan más las diferencias -el alma de artista de él frente a la mente pragmática y ajena a la poesía de ella-, acentuadas por la amistad de Keats con Charles Brown, quien desprecia sin disimulos a Brawne, se pasará a un progresivo acercamiento. A Keats le agrada la familia de Fanny, y los esfuerzos de ella por crecer en aprecio por la poesía; y a la joven incansablemente enamorada le conmueven los cuidados de John a su hermano enfermo. Cuando los sentimientos mutuos se clarifican, también parecen más imponentes los obstáculos para un posible matrimonio: él no es un escritor reconocido, sin posición social le carcomen las deudas y su salud es quebradiza.La directora neozelandesa Jane Campion, que describió muy gráficamente unos amores decimonónicos en El piano, aborda aquí una historia romántica de corte visual parecido -vestuario y fotografía aproximan uno y otro film-, pero con enfoque moral completamente diverso. Coinciden las películas en la pasión, pero en Bright Star hay fidelidad amorosa, atención a la conciencia, respeto al otro. Y esto concede al amor de Keats y Brawne un aura hermosa, que hasta supera las limitaciones de una Campion algo reiterativa, que en cierto momento se estanca -cansa un poco, por ejemplo, el Brown burlón-, aunque sea para abundar en ese amor grande que no sabe de obstáculos. La pareja protagonista -Abbie Cornish, Ben Whishaw-, poco conocidos, están muy bien, así como los otros actores, que en sus pequeños papeles -hermanos, madre, amigo...- componen su atractivo cortejo. La directora hace un uso razonable y hermoso de las poesías de Keats, incluida la que acompaña a los títulos de crédito finales, que resulta obligatorio escuchar en su lengua original.

6/10
Parks and Recreation

2009 | Parks and Recreation | Serie TV

Lars y una chica de verdad

2007 | Lars and the Real Girl

Un pueblecito norteamericano. Los hermanos Lars y Gus Lindstrom son vecinos en la casa que heredaron de su padre. Gus, casado con Karin, que está encinta, vive en la casa principal, mientras que Lars ocupa el garaje contiguo. Algo le pasa a Lars, decididamente no es un joven normal. Es extremadamente tímido, y su capacidad mental se diría fronteriza. De modo especial le cuesta el trato con la gente, y concretamente que le toquen. Un día anuncia a su hermano y su cuñada que tiene visita femenina. Se trata de Bianca, que viene de Brasil, quien resulta ser... ¡una muñeca hinchable! En efecto, es una muñeca de ésas que compran en internet pervertidos sexuales para combatir su soledad afectiva; aunque en Lars no hay nada retorcido al respecto, parece creer que se trata de una verdadera persona, o juega a fingirlo. Ante tal tesitura, Lars y Karin se las arreglan para que Lars acuda con Bianca a ver a una amiga doctora. El consejo de ésta es que le sigan la corriente, pues la construcción mental de que Bianca es una persona debe deshacerla el mismo que la creó, o sea, Lars. Como éste es muy querido en el pueblo, sus vecinos y compañeros de trabajo mantendrán la ficción de que Bianca es una mujer de verdad. Una insólita película, de guión ciertamente original, lo que explica la nominación al Oscar en este apartado. Aunque la premisa tenga algo de surrealista, en realidad se emparenta el film con la mejor tradición de la comedia, desde Frank Capra a los amables títulos de la Ealing. El libreto se debe a una guionista curtida hasta ahora en la serie televisiva A dos metros bajo tierra, Nancy Oliver, y su director, Craig Gillespie, es un completo desconocido. Se trata, obviamente, de un cuento a modo de parábola, donde la muñeca Bianca se va a convertir en despertador de los mejores sentimientos de los distintos personajes. El dúo Gillespie-Oliver sortea el serio peligro de caer en el ridículo, la ñoñería o el mal gusto; hay delicadeza y amor a la hora de contar su historia. Ryan Gosling se las arregla para componer a la perfección al ingenuo protagonista, mientras que el resto del reparto le arropa a la perfección, conjugando su bondad con el sufrimiento por no ver reconocidos sus esfuerzos. Hay momentos de intenso dramatismo, entendemos la soledad y el dolor de unos y otros, levemente apuntados; y se incluyen situaciones divertidas, pero apuntadas ligeramente, sin cruzar la frontera de lo grotesco.

6/10
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford

2007 | The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford

El forajido Jesse James es uno de los personajes más célebres de la historia del Oeste en Estados Unidos. Comparte ese aire legendario que también tienen tipos como, por ejemplo, Billy el niño, Dave Crockett, Wyatt Earp, el general Custer, Toro sentado, Buffalo Hill o Daniel Boone, claro está que en el caso de los dos primeros se trataba de asesinos. James (1847-1882) se hizo famoso robando trenes y bancos después dela GuerraCivilAmericana, en la que había servido como sudista. Decepcionado ante la victoria de sus enemigos, formó diferentes bandas de ladrones a lo largo de veinte años, junto a su hermano Frank, y se calcula que asesinó a cerca de veinte personas. En la última etapa de su vida vivió con nombre falso en Saint Joseph, un pueblo de Missouri, con su mujer y sus hijos, y guardando todavía cierta relación con los últimos hombres de su banda, especialmente con su primo Wood Hite, Ed Miller, Dick Liddil y con los hermanos Charley y Robert Ford. El film es una atípica crónica de lo que ocurrió en los últimos años de la vida de Jesse James, desde que comete su último robo hasta su asesinato el 3 de abril de 1882. Es atípico porque apenas suceden hechos reseñables a lo largo de casi tres horas de metraje, aunque los hay, sino que más bien se quiere explorar lo que acontecía en el interior de los diferentes personajes, especialmente de Jesse James y de Bob Ford. Este último, un verdadero don nadie, vivía obsesionado con la figura del forajido, deseaba tener su arrojo, su valor, y participar en sus correrías, parecerse a él, identificarse con él. Sin embargo, pese a la estrecha relación de vida que tenía con sus hombres y sobre todo con los hermanos Ford, James no era fácil conocer. Tenía una mentalidad desconcertante, inaccesible, desequilibrada. El film es sobre todo un retrato –por momentos también algo confuso– de un tipo con una personalidad muy dominante, que ejercía un poder absoluto sobre sus hombres –con una aguda perspicacia para percibir la mentira y el engaño–, aunque también caía presa de reacciones contradictorias, y tan pronto era irascible hasta el espanto como chistoso y ocurrente, se convertía en asesino compulsivo o caía en altibajos depresivos con tendencia suicida. Y si algo queda claro es que nada de lo que hace en la película engrandece su persona. El guionista y director Andrew Dominik (Chopper) ha escrito esta historia a partir de la novela de Ron Hansen, del mismo título. Y se nota que se ha tomado el trabajo con verdadero interés, con un cuidadoso esmero por plasmar una atmósfera determinada, contemplativa, e imprimir un marcado toque literario al film. El ritmo es lento, algo premioso, con muchos instantes para el silencio, y desde el principio la voz en off tiene una fuerza enorme, ofrece ideas hondas y sitúa al espectador ante una visión romántica, mitificada de la historia. Pero esto, por otra parte, es compatible con una absoluta falta de idealización del héroe, pues aquí ningún personaje es ejemplar, más bien todo lo contrario, y además Dominik se esfuerza por transmitir al espectador la total soledad que invade sus corazones. Quizá éste sea el punto clave del film, y también el más destacable desde el punto de vista de su plasmación estética. Porque Dominik incide en una puesta en escena muy sobria y realista (la poca violencia que hay es brutal), y establece un claro paralelismo entre las desoladas tierras del Oeste, con sus grandiosos espacios, vastos, invernales, desérticos, y el vacío que carcome la vida patética de los forajidos, seres tristes, errantes, sin esperanza. Tan es así –y aquí esta el quid de la cuestión– que toda la película desprende un excesivo desasosiego, un fatalismo buscado que provoca en el espectador un distanciamiento y una frialdad que a la postre restan emoción a lo que ve. Por lo demás, a la perfección técnica del film, rodado con primor, se une la excepcional fotografía de Roger Deakins, con planos de tremenda belleza, como en el asalto nocturno al tren, y una preciosísima partitura musical, obra de Nick Cave y Warren Ellis. Y en el terreno interpretativo es necesario elogiar tanto a Brad Pitt como a Casey Affleck. La imponente presencia del primero es ya conocida y en esta película no hace más que confirmar su maestría, pero Casey Affleck es todo un descubrimiento. Su doliente composición de Robert Ford es sencillamente perfecta.

6/10
La joya de la familia

2005 | The Family Stone

Las tramas sobre personas que se enfrentan a la situación de conocer a la familia de su novio hacen furor. Esta enésima versión de la fórmula la protagoniza Everett Stone, que durante unas vacaciones de Navidad visita a sus padres y hermanos, que viven en una pequeña localidad, para presentarles a Meredith, su introvertida novia. Todo acabará en desastre, porque Meredith no tiene prejuicios a la hora de hablar de cualquier tema, o expresar sus recelos hacia la homosexualidad. Por su parte, los Everett son permisivos, declaradamente liberales y uno de los hermanos resulta ser homosexual. Frente a Los padres de ella o Adivina quién, de esquema similar, el guionista y director Thomas Bezucha imprime un tono tragicómico que combina momentos hilarantes, y apuntes de cierta entidad dramática sobre la tolerancia como base para la convivencia familiar. Lo mejor son sus homenajes al musical Cita en St. Louis, y el elenco, del que sobresale una magnífica Sarah Jessica Parker en un difícil papel, con muchos matices.

4/10
Elizabethtown

2005 | Elizabethtown

Siguiendo la estela de Casi famosos, el cineasta Cameron Crowe transita de nuevo por una historia nostálgica y sentimental, con ribetes autobiográficos y estupendo acompañamiento musical. Todo arranca con un joven ejecutivo al borde del suicidio tras saberse que la multinacional donde trabaja va a perder millones de dólares, debido a su errado diseño de un calzado deportivo. Una llamada al móvil le salva la vida: su hermana le anuncia entre lágrimas la repentina muerte de su padre, que estaba visitando a unos parientes en la otra punta del país. Él se hará cargo de las gestiones funerarias, y en el camino conocerá a un ‘ángel’ (la azafata de su avión, flechazo rápido al corazón), y descubrirá el encanto de la gente sencilla en una idílica ciudad, lejos del mundanal ruido. Crowe parte de una excelente idea, la de la añoranza del fallecido progenitor, para quien el protagonista nunca tenía tiempo, muy ocupado en cuestiones que al final se revelaron banales. La idea de un viaje del protagonista, no sólo físico sino espiritual, a la tierra de sus ancestros, es simpática, y la apoyan bien los secundarios, reflejo de una vida buena y sencilla que el personaje de Orlando Bloom ignora por completo. Pero el director y guionista se complica la vida en esta narración clásica de aires caprianos con un metraje excesivo y algo arrítmico, y con personajes mal definidos (la madre, desaprovechada Susan Sarandon, patética en el discurso en memoria del marido). Orlando Bloom confirma lo que ya apuntó en Reino del cielo: no tiene fuste para sostener una historia. Menos mal que está la encantadora Kirsten Dunst, para echarle un cable. Alguno podría creer que la ciudad de Elizabethtown no existe, que es un invento de Crowe. Pues ese tal estaría muy equivocado. El lugar es auténtico, y se encuentra a 70 kilómetros de Louisville, en Kentucky. Lo cierto es que Crowe no conocía Elizabethtown, y fue buscando un lugar adecuado para rodar como dio con ella; le agradó tanto la ciudad, que incluso decidió que diera nombre a la película.

5/10
Adolescente y desaparecida

2007 | Seventeen and Missing

Tras acudir a una fiesta, la adolescente Lori desaparece sin dejar rastro. Emilie, su madre, denuncia su desaparición. Pero la investigación de la policía no fructifica. Emilie experimenta breves visiones que sitúan a su hija en un misterioso lugar. Previsible producción canadiense destinada a la pequeña pantalla, de desarrollo poco imaginativo. Al menos cuenta con un guión con los suficientes giros para mantener pegado al espectador. Además, tiene como protagonista a Deedee Pfeiffer, hermana menor de Michelle Pfeiffer, que realiza un aceptable trabajo.

4/10

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