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Biografía

Robert D. Siegel

Robert D. Siegel

Robert D. Siegel

Filmografía
El fundador

2016 | The Founder

1954. Ray Kroc es un viajante, que recorre Estados Unidos a lo largo y a lo ancho tratando de colocar sus batidoras de varias cabezas con escaso éxito. Tampoco antes le ha ido mucho mejor vendiendo vasos, mesas plegables, o el producto que le parece que puede triunfar en el mercado. Cincuentón, con una paciente esposa que soporta sus frecuentes ausencias y sus quimeras, lo que no falta es entusiasmo y constancia. Un pedido inusual, 6 batidoras que se convierten en 8, le llevan a San Bernardino, quiere conocer “in situ” a su cliente. Resultan ser dos hermanos, Dick y Mac McDonald, que han ideado una hamburguesería que tiene gran afluencia de público: el servicio es ultrarrápido, se cuida la calidad, hay mil detalles que explican la buena acogida. Ray ve una posibilidad de negocio, crear franquicias, pero los McDonald firmarán un meditado contrato, no quieren que la cosa se le vaya de las manos, conceptualmente y en lo relativo a la calidad. Feliz asociación de John Lee Hancock, director, y Robert D. Siegel, guionista, que han ido a más en sus respectivos trabajos, el segundo también probando en la dirección. Hancock ha mostrado ya su gusto en películas basadas en personajes reales y genuinamente americanas, como las notables The Blind Side (Un sueño posible) y Al encuentro de Mr. Banks, mientras que Siegel firmó para Darren Aronofsky el libreto de El luchador. El fundador es una especie de parábola sobre Estados Unidos, con un ritmo formidable, que presenta la particularidad de que McDonald’s es una marca muy real, bien conocida y familiar en el mundo entero. Funciona como entusiasmante relato de lo que puede dar de sí una buena idea de negocio, la mentalidad emprendedora que ha hecho grande a los Estados Unidos; y al mismo tiempo no se deja de señalar el lado oscuro de las aventuras capitalistas en que se dejan jirones del alma, traicionando lealtades, sacrificando principios si es que alguna vez se tuvieron, la paradoja del individualismo atroz en que todo vale, o casi, a la vez que se ofrece trabajo, oportunidades y felicidad a miles y miles de personas. Resulta irónico el descubrimiento de que un equipo ideal para el negocio es el matrimonio bien conjuntado, y que se asegure que McDonald’s es para las familias, mientras tras esa fachada su principal impulsor tiene problemas y su particular visión de la cuestión. Verdaderamente ésta es una de esas películas que deberían proyectarse en las escuelas de negocios, por su eficacia narrativa –se explican estupendamente los problemas financieros y su resolución– y el debate que puede generar. ¿Qué es lo más importante para emprender? ¿La idea, el talento, la educación, la suerte, la constancia, de todo un poco? Visualmente es brillante, se aprovechan muy bien los populares arcos de McDonald’s, y es muy gráfica la primera explicación que hacen los hermanos de su negocio, con los planos cenitales de pizarra, la estudiada coreografía del restaurante, y el momento en que acompaña Kroc al piano a la esposa de un posible futuro franquiciado, con la melodía “Pennies from the Heaven” tiene algo de mágico. El reparto está muy bien escogido. Michael Keaton da el tipo de vendedor entusiasmante, al que acecha el fracaso, pero que tiene a su favor la perseverancia, nunca se rinde. A su lado, todos los demás actores vienen a ser secundarios, pero qué bien están Nick Offerman y John Carroll Lynch como hermanos McDonald de caracteres complementarios, Laura Dern como la gris esposa, Patrick Wilson y Linda Cardellini como un matrimonio que impulsa una nueva franquicia, B.J. Novak como un astuto consultor.

7/10
Turbo

2013 | Turbo

Turbo, caracol de jardín aficionado a la Fórmula 1, lleva una vida monótona con su hermano, en una comunidad que se dedica a recoger tomates. Se entrena incansablemente para competir algún día en las 500 Millas de Indianápolis, pero no supera la marca de recorrer una pista de 91 centímetros en 17 minutos. Su vida cambiará por completo tras caer accidentalmente en la válvula de entrada de un deportivo, accidente que le otorga una velocidad asombrosa... DreamWorks continúa pisándole los talones a Pixar en la endiablada carrera de la animación digital. Su último estreno llega a la línea de meta después de la aparición secundaria de un memorable caracol en Monstruos University, y lo cierto es que resulta inevitable acordarse de este personaje del film de Pixar en un principio, así como de Cars y A todo gas, si bien Turbo finalmente demuestra tener entidad propia. Las películas animadas por ordenador parecen haberse convertido en el terreno más propicio para tratar sobre la autosuperación. Tras la rata que en un alarde de surrealismo quería convertirse en chef, en la redonda Ratatouille, parece que la idea del caracol que sueña con ser campeón de Fórmula 1 está concebida como un "más difícil todavía". Técnicamente cercana a la 'pole position' que ostenta Pixar, y de ritmo trepidante, Turbo cuenta con personajes memorables, como los caracoles de carreras o el mexicano empeñado en triunfar. También incorpora mucho humor, aunque a veces ligeramente negro, como en todo lo relativo a los cuervos que aparecen súbitamente en numerosas ocasiones para atrapar a un caracol que llevarse al estómago. Aún así acaba resultando positiva, en su elogio de la amistad, las relaciones fraternales y el trabajo en equipo.

6/10
Big Fan

2009 | Big Fan

Una mirada inteligente y mordaz al fenómeno de los hinchas y fans incondicionales, que convierte el seguimiento de sus equipos en una suerte de religión, con fatales consecuencias. El mundo de un fan de los Gigantes de Nueva York sufre una fuerte sacudida cuando su jugador favorito le golpea. A partir de aquí, sin maniqueísmos, se exploran los componentes irracionales del aficionado deportivo, un "creyente" de un culto que tal vez no merece tanta entrega incondicional. Escribe y dirige el film Robert D. Siegel, que pintó el mundo de la lucha libre en El luchador, como guionista. Tiene la inteligencia de usar actores poco conocidos, que encarnan bien así el tipo de persona corriente. Sobresale Patton Oswalt.

6/10
El luchador

2008 | The Wrestler

Cuarto trabajo del ‘marciano’ Darren Aronofsky, que aunque fue el impulsor del proyecto, decidió –por primera vez en su carrera– mantenerse totalmente fuera del guión, y encargárselo a Robert Siegel, que fue editor de The Onion, famosa revista satírica estadounidense. Aronofsky ha conseguido una hazaña inesperada, pues ha sido el primero en ganar el León de Oro en Venecia con una producción íntegramente estadounidense, o sea, sin contar coproducciones. Randy ‘The Ram’ Robinson es un luchador de wrestling que se hizo muy famoso en los 80, sobre todo por su combate contra un rival conocido como ‘el Ayatolah’. Veinte años después, se ha retirado. Vive en un humilde remolque cuyo alquiler apenas puede pagar con su trabajo en el almacén de un supermercado. Los fines de semana se saca un dinero extra reapareciendo como luchador, en combates de segunda fila para viejos admiradores. Tras uno de esos combates, sufre un ataque al corazón que obliga a los médicos a realizarle un bypass. Como consecuencia, le prohíben seguir inyectándose esteroides, y volver a pelear. Randy se replantea su vida, intenta sobrevivir como charcutero, recuperar el cariño de su hija que se distanció por completo de él, y conquistar a Cassidy, una madura bailarina de striptease, madre soltera. Acierta Aronofsky al describir en este drama el estrafalario mundo del wrestling, la lucha libre americana, un auténtico filón narrativo. Se trata de una mezcla de deporte y actuación, con gigantones que interpretan los papeles de exageradísimos héroes o villanos, pero que tienen que estar en plena forma, pues aunque amañan las peleas, ejecutan coreografías que tienen su complejidad. Y aunque siempre siguen un guión muy similar –el malo empieza ganando y provoca al público, hasta que el bueno se recupera milagrosamente y gana el combate–, cientos de miles de espectadores siguen los combates con pasión, como si fueran absolutamente reales, y aclaman a los luchadores como auténticos dioses. Resulta difícil imaginar qué hubiera sido de este film sin Mickey Rourke, pues interpreta a un personaje con el que tiene muchos puntos en común: una vieja gloria que ha perdido el estrellato. El actor se ha trabajado muchísimo su interpretación, hasta el punto de que entrenó con auténticos luchadores. Están a su altura la también madura Marisa Tomei y la joven Evan Rachel Wood. Consciente de que tenía entre manos un guión de primera fila, de gran valor humano, sobre la lucha por la dignidad de un auténtico perdedor –también lo es la bailarina–, Aronofsky ha sabido renunciar a sus excesos estilísticos habituales. La fotografía y la puesta en escena son realistas y muy brillantes, pero a diferencia de otras ocasiones, Aronofsky ha sabido contenerse. Por una vez, ha colocado su maestría al servicio de una historia que logra llegar al espectador, a pesar de varios momentos de gran sordidez. Se luce especialmente al describir el combate del protagonista contra su propia soledad, de la que sólo parece hacerse consciente cuando se da cuenta de que no ha podido contarle a nadie que ha estado a punto de morir, lo que provoca la decisión de acercarse a su hija y a la bailarina.

7/10
Big Fan

2009 | Big Fan

Una mirada inteligente y mordaz al fenómeno de los hinchas y fans incondicionales, que convierte el seguimiento de sus equipos en una suerte de religión, con fatales consecuencias. El mundo de un fan de los Gigantes de Nueva York sufre una fuerte sacudida cuando su jugador favorito le golpea. A partir de aquí, sin maniqueísmos, se exploran los componentes irracionales del aficionado deportivo, un "creyente" de un culto que tal vez no merece tanta entrega incondicional. Escribe y dirige el film Robert D. Siegel, que pintó el mundo de la lucha libre en El luchador, como guionista. Tiene la inteligencia de usar actores poco conocidos, que encarnan bien así el tipo de persona corriente. Sobresale Patton Oswalt.

6/10

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