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Biografía

Wass Stevens

Wass Stevens

49 años

Wass Stevens

Nació el 11 de Octubre de 1970 en Brooklyn, Nueva York, EE.UU.
Filmografía
Worth

2020 | Worth

Reprisal

2018 | Reprisal

Jacob es un director de sucursal bancaria que vive obsesionado con un robo que sufrió en el trabajo y por el cual murió un amigo. Junto con su vecino James, ex policía, intentará descubrir la identidad del atracador, pero éste parece conocer todos sus movimientos. Rutinario thriller de acción con una factura que le acerca al telefilm, en donde se asocian de nuevo Bruce Willis y el director Brian A. Miller, tras The Prince y Vice. El guión, por lo demás, va en la línea habitual de la pareja: entretiene más o menos aunque no es precisamente muy original. Ayuda el reparto, con la presencia de un convincente Frank Grillo (Election: La noche de las bestias) como protagonista.

4/10
Sollers Point

2017 | Sollers Point

Las andanzas de Keith, un preso recién salido de la cárcel, que recala en la casa de su padre en Baltimore. Está en libertad condicional, tras una etapa de arresto domiciliario, lo que limita sus movimientos, no puede ir al cumpleaños de su sobrina porque vive en otro estado. En su vagar de aquí para allá buscando algo que hacer, se dibuja la dificultad de integrarse en una vida normal y honrada, los líos aguardan a la vuelta de la esquina, antiguas malas compañías, prontos violentos, necesidad de dinero que podría obtenerse con los viejos trapicheos. Matthew Porterfield, director y guionista, ya tenía varias películas a sus espaldas que han circulado en festivales, y que pintan sencillos dramas familiares de personas con problemas. Aquí describe minuciosamente los tumbos que va dando Keith, sus necesidades afectivas, su contacto con pandilleros, drogadictos y prostitutas, el encuentro con la abuela, la visita al cementerio. McCaul Lombardi encarna bien al protagonista, aunque quien sorprende es Jim Belushi como su padre, en un papel muy alejado de sus comedias habituales. Es una película correcta, pero también algo insulsa.

5/10
John Wick. Pacto de sangre

2017 | John Wick: Chapter Two

Tras vengarse de la muerte de su esposa y de su perro, el antiguo asesino a sueldo John Wick intenta regresar a la tranquilidad de su retiro. Pero un líder mafioso le hará una oferta que no podrá rechazar, así que irá a Roma para matar a la hermana de éste, que una vez desaparecida ocupará su sillón en una organización de capos. Tras varios años de capa caída, Keanu Reeves logró un extraordinario éxito en taquilla, sobre todo en Estados Unidos, con John Wick. Supuso el debut como realizador de Chad Stahelski, coordinador de especialistas de Matrix. El dúo vuelve a hacer tándem en la secuela, a la que se ha apuntado también –para un papel muy secundario– Laurence Fishburne, que fue Morfeo en la saga de ciencia ficción. Si en la anterior ya se notaba demasiado la procedencia del realizador, esta segunda parece concebida para enseñársela a los de su gremio, pues consiste en una sucesión de interminables secuencias de acción, y poco más. Quienes se aburran si éstas duran más de tres minutos no encontrarán mucho más en el film. Salvo por un par de golpes de humor, los diálogos son bastante lacónicos, por lo que se desaprovecha a actores tan solventes como Ian McShane, John Leguizamo o Bridget Moynahan. Si Reeves se hubiera rapado el pelo, John Wick. Pacto de sangre no se diferenciaría demasiado de cualquier film de Jason Statham, y si se deja coleta parecería una de Steven Seagal. Para alegría de los incondicionales, el final parece dejar abierta la puerta a una tercera entrega.

4/10
The Bleeder

2016 | The Bleeder

Public Morals

2015 | Public Morals | Serie TV

Serie policia gangsteril creada, escrita, dirigida y protagonizada por Edward Burns, que cuenta con Steven Spielberg en la producción ejecutiva. Sigue las andanzas de un grupo de la división de moral pública de la policía de Nueva York, que se mueve entre el cumplimiento de la ley y los chanchullos para mantener lo que acontece en el mundo de la prostitución y el juego dentro de ciertos límites, a modo de peculiares "caseros", según una autodescripción policial. Sus componentes son tipos duros, formados en lo barrio, y que tienen parientes en el mundo criminal. Es el caso de Terry Muldoon, un hombre de familia, casado y con tres hijos, y que deberá tomarse el asesinato a balazos de su tío gángster como un asunto personal que no puede quedar impune, aunque podría derivar todo en una guerra de bandas de imprevisibles consecuencias. La serie están bien ambientada, y sabe pintar la ambigüedad moral de los variopintos personajes, lo borrosa que es la línea que separa lo admisible de lo que no lo es. Cuenta con un buen equipo de actores, y atrapa la descripción del mundo policiaco y criminal de origen irlandés, que tanto gusta a Burns, a la que se dota de ciertos aires padrinescos. Hay pasajes violentos y de apareamiento algo cansinos, aunque se evita ser demasiado gráfico.

6/10
Demolición

2015 | Demolition

Davis es corredor de bolsa en Wall Street, trabaja en la empresa de su suegro Phil, está casado con Julia, una bella mujer con conciencia social. Debería ser feliz. Pero la muerte de ella mientras conducía, en un accidente del que él sale ileso, le permite descubrir que tal vez él era quien realmente estaba muerto hasta ese momento, con una vida desamorada y anodina. Necesitado de expresar sus sentimientos a alguien, adopta una fórmula insólita y disparatada, de puro desahogo, convencido de que nadie le atenderá: en una carta de reclamación por el mal funcionamiento de una máquina expendedora de chocolatinas, en el hospital donde llevaron a Julia, junto a su queja descarga los sentimientos de su confuso corazón. Para su sorpresa, recibe una llamada de Karen, una mujer del departamento de atención al cliente, conmovida por sus misivas. El canadiense Jean-Marc Vallée, aunque va cambiando de guionistas y orígenes de las tramas de sus películas –Café de fiore, Dallas Buyers Club, Alma salvaje–, mantiene una línea coherente al presentar personajes que se encuentran en una encrucijada existencial, en la cual tratan de encontrar algo de sentido en sus desnortadas vidas. Todo para señalar que hay que buscar respuestas, que tal vez no se encuentren todas, pero que el simple hecho de emprender el camino para dar con ellas merece la pena. En Demolición, que tiene un guión del desconocido Bryan Sipe, el planteamiento es radical, con la metáfora bastante evidente de desmontar aparatos, tirar tabiques, romper cosas, echar abajo edificios, para tratar de entender que es lo que no funciona en ellos, o lo que esconde una fachada de confort que es pura apariencia. Bien desarrollada la narración, Vallée logra que nos creamos las sorprendentes reacciones del protagonista, muy bien encarnado por Jake Gyllenhaal, el papel le viene al pelo. Y nos intriga con la misteriosa Karen y sus llamadas, lo que convive con situaciones tipo "la vida sigue", lo que incluye el regreso al trabajo y la idea de los suegros para honrar la memoria de Julia. Todo, bastante bien ensamblado, sirve para hablar del desconcierto, de cómo el dolor puede nublar el juicio, hasta el punto de llevar a olvidar casi que una vez se amó. También de cómo a veces se halla un bálsamo para las situaciones difíciles por caminos completamente inesperados. Aquí el encuentro con Karen, la siempre eficaz Naomi Watts, introduce una subtrama interesante, también por la relación con el hijo adolescente: la escena sobre el uso de los tacos es modélica, aunque introducir sus dudas sobre la orientación sexual parece algo metido con calzador; en cualquier caso, la idea de usarla para señalar eso del dicho "consejos tengo, pero para mí no tengo" resulta inteligente.

6/10
Los amos de Brooklyn

2009 | Brooklyn's Finest

Antoine Fuqua, director de Training Day (Día de entrenamiento), vuelve al género policíaco, de nuevo con Ethan Hawke en el reparto. En este caso, lleva al cine un guión original del debutante Michael C. Martin, que se inspiró en las confidencias sobre su trabajo como agente de un compañero de piso, y escribió el film durante su convalecencia, tras un accidente de tráfico. Entrecruza los periplos de tres agentes. Eddie (Richard Gere) se enfrenta a su última semana de servicio antes de la jubilación. Desencantado de todo, sólo siente afecto por una prostituta. Tango (Don Cheadle) se ha infiltrado en la banda de Caz (Wesley Snipes), un peligroso narcotraficante, con el que tiene una buena relación hasta el punto de que se ha convertido en su mejor amigo. Por último, Sal (Ethan Hawke) es un policía de estupefacientes capaz de cualquier irregularidad con tal de conseguir dinero para comprar un piso para su esposa enferma. Aborda nuevamente la ética en el trabajo policial, como el film más famoso de Fuqua, aunque también trata de seguir la estela de la muy superior Sérpico, y de las memorables series Canción triste de Hill Street y The Wire (Bajo escucha). Richard Gere tiene un papel de perdedor a su medida, Ethan Hawke es un actor ideal para interpretar a un hombre que sucumbe a la corrupción y al todoterreno Don Cheadle le corresponde ser un tipo que añora recuperar su identidad. Cuenta con un buen plantel de secundarios entre los que figuran Lili Taylor, Vincent D'Onofrio, Will Patton, Wesley Snipes y Ellen Barkin.

5/10
El luchador

2008 | The Wrestler

Cuarto trabajo del ‘marciano’ Darren Aronofsky, que aunque fue el impulsor del proyecto, decidió –por primera vez en su carrera– mantenerse totalmente fuera del guión, y encargárselo a Robert Siegel, que fue editor de The Onion, famosa revista satírica estadounidense. Aronofsky ha conseguido una hazaña inesperada, pues ha sido el primero en ganar el León de Oro en Venecia con una producción íntegramente estadounidense, o sea, sin contar coproducciones. Randy ‘The Ram’ Robinson es un luchador de wrestling que se hizo muy famoso en los 80, sobre todo por su combate contra un rival conocido como ‘el Ayatolah’. Veinte años después, se ha retirado. Vive en un humilde remolque cuyo alquiler apenas puede pagar con su trabajo en el almacén de un supermercado. Los fines de semana se saca un dinero extra reapareciendo como luchador, en combates de segunda fila para viejos admiradores. Tras uno de esos combates, sufre un ataque al corazón que obliga a los médicos a realizarle un bypass. Como consecuencia, le prohíben seguir inyectándose esteroides, y volver a pelear. Randy se replantea su vida, intenta sobrevivir como charcutero, recuperar el cariño de su hija que se distanció por completo de él, y conquistar a Cassidy, una madura bailarina de striptease, madre soltera. Acierta Aronofsky al describir en este drama el estrafalario mundo del wrestling, la lucha libre americana, un auténtico filón narrativo. Se trata de una mezcla de deporte y actuación, con gigantones que interpretan los papeles de exageradísimos héroes o villanos, pero que tienen que estar en plena forma, pues aunque amañan las peleas, ejecutan coreografías que tienen su complejidad. Y aunque siempre siguen un guión muy similar –el malo empieza ganando y provoca al público, hasta que el bueno se recupera milagrosamente y gana el combate–, cientos de miles de espectadores siguen los combates con pasión, como si fueran absolutamente reales, y aclaman a los luchadores como auténticos dioses. Resulta difícil imaginar qué hubiera sido de este film sin Mickey Rourke, pues interpreta a un personaje con el que tiene muchos puntos en común: una vieja gloria que ha perdido el estrellato. El actor se ha trabajado muchísimo su interpretación, hasta el punto de que entrenó con auténticos luchadores. Están a su altura la también madura Marisa Tomei y la joven Evan Rachel Wood. Consciente de que tenía entre manos un guión de primera fila, de gran valor humano, sobre la lucha por la dignidad de un auténtico perdedor –también lo es la bailarina–, Aronofsky ha sabido renunciar a sus excesos estilísticos habituales. La fotografía y la puesta en escena son realistas y muy brillantes, pero a diferencia de otras ocasiones, Aronofsky ha sabido contenerse. Por una vez, ha colocado su maestría al servicio de una historia que logra llegar al espectador, a pesar de varios momentos de gran sordidez. Se luce especialmente al describir el combate del protagonista contra su propia soledad, de la que sólo parece hacerse consciente cuando se da cuenta de que no ha podido contarle a nadie que ha estado a punto de morir, lo que provoca la decisión de acercarse a su hija y a la bailarina.

7/10

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