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Biografía

Sylvia Hoeks

Sylvia Hoeks

37 años

Sylvia Hoeks

Nació el 01 de Junio de 1983 en Maarheeze, Noord-Brabant, Holanda
Filmografía
Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte

2018 | The Girl in the Spider's Web

La hacker Lisbeth Salander atiende al requerimiento de Frans Balder, científico brillante, con un niño autista, que ha desarrollado un revolucionario software para la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, pero se ha arrepentido y quiere recuperarlo para borrarlo. Pese a que la joven consigue robarlo, unos tipos irrumpen en su escondrijo en busca del programa, dejándola herida en la espalda. Debido a la popularidad de las novelas de Stieg Larsson, cuando Sony lanzó en 2011 Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres, sus ejecutivos albergaban la esperanza de haber iniciado una franquicia rompetaquillas. Y aunque el film dirigido por David Fincher no se estrelló, tampoco recaudó todo lo previsto; posiblemente le habrán echado la culpa a que en Europa el film tenía menos tirón del esperado, porque habían triunfado las versiones suecas de la trilogía. Así, la siguiente entrega ha tardado siete años en estrenarse, y no sólo se ha sustituido a aquel realizador –que continúa acreditado como productor ejecutivo– y a los protagonistas, sino que se ha decidido evitar los siguientes dos libros, ya adaptados a la pantalla, y pasar al primero escrito por David Lagercrantz, designado por los herederos del autor original para continuar con las peripecias de sus personajes. El resultado ni te mata ni te hace más fuerte, o sea puede resultar más o menos entretenido pero deja poco poso. El uruguayo Fede Álvarez, hasta ahora especializado en películas de terror (Posesión infernal: Evil Dead, No respires), compone una inquietante atmósfera, y enlaza a ritmo frenético una escena de acción tras otra –alguna vistosa–, convirtiendo al personaje central en heredera de James Bond y Jason Bourne, así como en una especie de superheroína, que dedica su vida a proteger a las víctimas de violencia de género. En la adaptación del texto ha metido mano nada menos que Steven Knight (Promesas del Este) que recupera la mayoría de elementos de la novela original, pero que la reinventa por completo, exagerando la presencia de Salander y los elementos feministas de la trama, reduciendo bastante la presencia del periodista Mikael Blomkvist, y curiosamente dando mucha presencia a Camilla, hermana de la protagonista, que en los libros apenas salía. Por desgracia, queda bastante reducida la motivación psicológica de los personajes, empezando por la propia Salander, pues se presenta por encima la explicación del trauma que la convirtió en un personaje solitario, pero como mera presentación para el público recién llegado, sin ahondar mucho más. Peor dibujada queda Camilla, pues ha pasado de víctima de abusos sexuales por parte de su padre durante la infancia, a verdugo y villana sin que se cuente por qué. Claire Foy trata de darle algo de tridimensionalidad a su personaje, a través de una mirada que le humaniza en cierta forma, pero no resulta del todo suficiente, falta darle una vuelta al guión. Llama la atención que no tenga ninguna química (ni siquiera aparecen mucho en pantalla juntos) con Blomkvist, esta vez en manos de Sverrir Gudnason –Björn Borg en Borg McEnroe– que al igual que el resto del elenco se esfuerza en vano, pues no suple las carencias del libreto.

4/10
El escuadrón del diablo

2018 | All the Devil's Men

Collins es un cazarrecompensas que viajará a Londres para encontrar a un miembro renegado de la CIA. Se adentrará entonces en una lucha con ex compañeros militares. Producto de acción a mansalva, con un guión muy poco profundo pero que da lo que promete: violencia y acciones militares. La película es intensa en este sentido y se sigue con interés, aunque la simplicidad de la propuesta es manifiesta y tampoco resulta visualmente espectacular. Gana enteros gracias a la presencia de actores reconocidos, como William Fichtner (Black Hawk Down) o Sylvia Hoeks (Blade Runner 2049). Cumple correctamente el protagonista Milo Gibson, desconocido hijo de Mel Gibson.

5/10
Blade Runner 2049

2017 | Blade Runner 2049

A pesar de que en su estreno allá por 1982 Blade Runner no obtuvo una gran acogida por parte del público, poco a poco fue haciéndose un hueco entre las mejores películas de ciencia ficción. Con el paso del tiempo pronto se convirtió en una obra de culto y su influencia en el cine posterior se hizo patente en numerosas películas. Décadas después son millones los aficionados que han disfrutado de la historia concebida originalmente por Philip K. Dick, en donde los humanos nacidos de una mujer compartían su vida en la megalópolis de Los Ángeles con otros hombres y mujeres creados artificialmente y denominados replicantes, considerados de segunda categoría. Tal escisión entre la población daba lugar a un enfrentamiento entre ambas partes en el curso de la cual los replicantes demostraban tener los mismos amores, anhelos y miedos que sus creadores. En Blade Runner 2049 han pasado ya treinta años de aquellos acontecimientos y la situación social no parece haber cambiado demasiado. Los Ángeles sigue siendo una megaurbe insalubre, casi siempre sumida en la bruma, la lluvia o la noche, en donde conviven todo tipo de dialectos y la vida hipermasificada se hace casi irrespirable. Tras un apagón generalizado tras el cual todos los archivos de la Tyrell Corporation se perdieron, ahora campea por la ciudad una actualizada versión de replicantes, los Nexus 8, creados por una nueva y sofisticada corporación biotecnológica heredera de la anterior, la Wallace Corporation, liderada por el enigmático Nandier Wallace. Uno de esos Nexus 8 es el Blade Runner KB36-3.7, llamado simplemente “K”, cuyo objetivo es “retirar” a replicantes fuera de control. Una misterioso hallazgo le pondrá sobre la pista de Rick Deckard, antiguo Blade Runner. Vaya por delante que no hacía ninguna falta resucitar el universo creado por Ridley Scott y compañía. Pero, en fin, una vez que la inevitable maquinaria empresarial de Hollywood se empeñó en traer de vuelta a los replicantes, los productores –entre ellos el propio Scott– han procurado no estropear la obra maestra original, de modo que vuelven a jugar con los mismos elementos que fascinaron en los años 80. Visto el resultado la decisión de contratar al prestigioso Denis Villeneuve (fan confeso del primer film) como máximo responsable es un gran acierto, pues alguien como él podía retomar con precaución el “mood” original y ofrecerlo en los tiempos actuales sin pisotear la identidad de la historia. Y eso es lo que ha hecho. Como ya dejó patente en películas como La llegada, Villeneuve da fe de una potencia expresiva pocas veces igualada en pantalla. Cuenta su historia con imágenes subyugantes (¡esa larga secuencia en la ciudad devastada por la radiación!), con un sonido ambiente atronador y envolvente que te deja pegado a la butaca y, por supuesto, con una puesta en escena de sabor añejo, que emocionará a los amantes del original de Ridley Scott. Ante la rotundidad formal de la película el espectador quedará como hipnotizado durante muchos, muchos minutos. Cada plano está sumamente estudiado, trabajado hasta la perfección, tanto los exteriores como las localizaciones que definen a los personajes (la casa de K, la Wallace Corporation, la vivienda en la ciudad fantasma), en donde una de las constantes del universo Blade Runner –la convivencia entre lo nuevo y lo viejo, lo actual y lo clásico– se sublima, con múltiples homenajes al film ambientado en 2019. Pero toda esa desbordante imaginería visual tiene también una contrapartida no tan deseada: una cierta falta de dinamismo. La solemnidad y preciosismo de las imágenes deja un poco de lado el ritmo y también el guión es confuso en algunos tramos. Si antaño algunos achacaron cierta pesadez al film original, hay que avisar de que en este caso las cosas pueden ponerse aún más difíciles para aquellos que esperen una película de acción, persecuciones y emociones al uso. Los fans, sin embargo, probablemente quedarán satisfechos, aun cuando serán inevitables desiguales comparaciones que no es cuestión de ponerse a enumerar aquí. Fiel a su procedencia, la identidad de Blade Runner 2049 tiene también su punto fuerte en las eternas preguntas que importan a todo ser humano. ¿Quién soy? ¿Adónde voy? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Tengo alma?, implícitas o explícitas en el guión de Hampton Fancher y Michael Green, mientras que la búsqueda del amor y el anhelo por ser deseado genera aquí fuertes y extremas referencias a la realidad virtual y la inteligencia artificial, cuerpos y sexualidad digitales que quieren llenar el vacío emocional del replicante. Porque las emociones no son el punto fuerte del protagonista, compuesto por un sólido Ryan Gosling cuya carismática presencia en pantalla es ideal para componer a tipos lacónicos al estilo Drive, galanes que no mueven un músculo de la cara, pero a quien en este film se le echa en falta quizá un poco más de la expresiva humanidad que se le demanda en momentos clave. Aunque para eso ya está Harrison Ford.

7/10
Renegados

2017 | Renegades

Un equipo de los Navy Seals es el encargado de realizar una serie de peligrosas  operaciones encubiertas durante la Guerra de Bosnia. En el curso de sus actividades descubren que el fondo de un lago esconde un enorme tesoro de lingotes de oro procedente del expoliio nazi de París en la Segunda Guerra Mundial. Aun a costa de sus vidas decidirán recuperar el botín. Intensa y entretenida película coescrita y coproducida por el mismísimo Luc Besson, que mezcla con equilibrio el género bélico y el de aventuras llenas de acción. Cuenta para ello con un reparto experto en estas lides, con Sullivan Stapleton (Blindspot) al frente, pero sin olvidar otros rostros conocidos como el del oscarizado J.K. Simmons o el de Sylvia Hoeks (Blade Runner 2049).

5/10
La mejor oferta

2013 | La migliore offerta

Virgil Oldman es todo un personaje en el mundo del arte. Está al cargo de una casa de subastas en Roma, y un vistazo a un cuadro le basta para saber si se encuentra ante una obra maestra o un trabajo del montón. Petulante y siempre exhibiendo aires de superioridad, ha reunido en complicidad con su amigo Billy, que puja en su nombre, una secreta colección de magistrales retratos femeninos, que guarda en una cámara privada, para su único y personal goce. La suya es una vida solitaria y egoísta, pero va a sufrir un vuelco cuando entra en su vida Claire, una misteriosa mujer que desea vender la colección de arte heredada de sus padres. Ella, encerrada en su villa romana, evita verle, pues padece agorofobia. Aunque irritado al principio, la fascinación de Virgil por su elusiva cliente puede más, al igual que el misterio de las piezas dispersas que va encontrando por toda la casa, partes de un valioso autómata del siglo XIX, y que entrega a otro amigo, Robert, para que lo arme. Cinta escrita y dirigida por Giuseppe Tornatore, con vocación internacional por la ambiciosa producción, el atractivo reparto -donde destaca sobre todo Geoffrey Rush-, y el hecho de que esté rodada en inglés. El cineasta italiano ganador del Oscar por Cinema Paradiso saca a pasear sus mejores señas de identidad, un romanticismo angustiado, el deseo a aprehender algo que se nos está escapando; y ello con un amplio lienzo, rico visualmente -piénsese también en La leyenda del pianista en el océano-, en el caso que nos ocupa acentuado por las obras de arte y el autómata, más la fusión sonora con la partitura de Ennio Morricone, su compositor habitual. Estamos, desde luego, ante una fábula, la del hombre que en su amor por el arte cree haber cumplido todas sus aspiraciones, incluida la que podría suponer el compartir la vida con una mujer, pues sus cuadros habrían satisfecho y sublimado esa necesidad. Pero incluso la torre de marfil del egoísta, atrincherado tras sus muros, tiene vías de acceso a realidades nunca experimentadas antes, como es el enamoramiento, la posibilidad de darse a otra y ser correspondido. Tornatore presenta la tensión entre esa dulzura, apenas gustada, y la comodidad de esa otra vida fabricada durante años, con la ventaja de que los cuadros no protestan, no se quejan. El director y guionista sabe intrigar con esa mujer cuyo aspecto se nos hurta, inteligentemente, durante casi todo el metraje. Mientras que vemos que lo único que humaniza a Virgil son sus relaciones humanas, la amistad, suscitada gracias a su trabajo, con Billy y Robert. Y utiliza con habilidad el marco donde transcurre su cuento, las escenas de la subasta, de la villa con sus antigüedades, del taller en que va cobrando forma el autómata, del “sancta sanctorum” que contiene los lienzos de las “novias” de Virgil.

7/10

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