Decine21

Noticias

Muere a los 77 años

Adiós a Jeremy Thomas, el último emperador de la producción

El productor británico Jeremy Thomas, responsable de más de 80 películas y ganador del Óscar a la mejor película por "El último emperador", ha muerto a los 77 años. Su equipo comunicó que falleció el viernes 11 de septiembre en su casa de campo de Oxfordshire, rodeado por su familia y sus seres queridos. La muerte se produce cuando dos de sus últimas producciones siguen presentes en el circuito internacional de festivales: "Bucking Fastard", dirigida por Werner Herzog, acaba de pasar por la competición de Venecia, mientras que "Bad Lieutenant: Tokyo", de Takashi Miike, tiene previsto estrenarse estos días en el Festival de Toronto.

Adiós a Jeremy Thomas, el último emperador de la producción

Jeremy Jack Thomas había nacido en Londres el 26 de julio de 1949 en una familia dedicada al cine. Su padre, Ralph Thomas, dirigió más de cuarenta películas, entre ellas 39 escalones, mientras que su tío Gerald Thomas fue el responsable de buena parte de las comedias de la serie Carry On. Jeremy Thomas creció, por tanto, en un ambiente donde hacer películas no era una extravagancia artística, sino una profesión familiar.

Sin embargo, su entrada en la industria no se produjo por la puerta grande de la producción. Jeremy Thomas comenzó trabajando en salas de montaje y pasó por películas como The Harder They Come y El viaje fantástico de Simbad. También trabajó como montador para Ken Loach antes de dar el salto a la producción. Su primera película como productor fue Mad Dog Morgan, dirigida por Philippe Mora en 1976 y protagonizada por Dennis Hopper, una experiencia australiana tan accidentada como podía esperarse de una película cuyo protagonista tenía una particular afición a convertir los rodajes en pruebas de resistencia.

En aquellos años comenzó a definir el modelo que marcaría toda su carrera: producir películas en las que creía personalmente, aunque resultaran difíciles de financiar, polémicas o poco acomodadas a los gustos del mercado. Jeremy Thomas no concebía al productor como un mero administrador de dinero. "No hay película si no hay productor", explicaba, porque este debe situarse entre el dinero y la creatividad y acompañar la obra "desde su primer aliento hasta el último".

En 1978 produjo El grito, de Jerzy Skolimowski, y poco después se embarcó en Contratiempo y Eureka, ambas de Nicolas Roeg. También produjo The Great Rock 'n' Roll Swindle, de Julien Temple, y en 1983 llegó una de las películas que mejor explica su inclinación por los proyectos internacionales y poco convencionales: Feliz Navidad, Mr. Lawrence, dirigida por Nagisa Oshima y protagonizada por David Bowie, Tom Conti, Ryuichi Sakamoto y Takeshi Kitano.

La relación con Bernardo Bertolucci cambiaría definitivamente la dimensión de su carrera. Jeremy Thomas produjo El último emperador, estrenada en 1987, después de que el director italiano le propusiera llevar al cine la vida de Puyi, el último emperador de China. El proyecto exigió cuatro años de preparación y seis meses de rodaje. Una de las grandes dificultades fue conseguir autorización para filmar en la Ciudad Prohibida, que permanecía cerrada a los rodajes occidentales. "Fue épico", recordaría Jeremy Thomas años después. La producción llegó a movilizar miles de extras y técnicos, además de soldados, especialistas y una auténtica legión de profesionales.

La aventura culminó en los Óscar de 1988. El último emperador ganó las nueve estatuillas a las que estaba nominada, entre ellas mejor película, dirección, guion adaptado, fotografía, montaje, música y vestuario. Jeremy Thomas subió al escenario para recoger el premio a la mejor película y pasó de ser un respetado productor independiente a convertirse en uno de los nombres fundamentales del cine internacional de autor.

La colaboración con Bernardo Bertolucci continuó con El cielo protector (1990), adaptación de la novela de Paul Bowles protagonizada por Debra Winger y John Malkovich; Pequeño Buda (1993), Belleza robada (1996) y Soñadores (2003). Fueron cinco películas con el director italiano a lo largo de varias décadas, una relación que Jeremy Thomas describió como una de las grandes fortunas de su carrera. Sobre Bernardo Bertolucci llegó a decir que era "uno de los cineastas más importantes que jamás hayan pisado la Tierra".

Pero reducir a Jeremy Thomas al productor de El último emperador habría sido injusto. Su verdadera importancia se encuentra precisamente en las películas que un productor más preocupado por la seguridad comercial quizá habría rechazado. Trabajó con David Cronenberg en El almuerzo desnudo y Crash (Colisión); con Jonathan Glazer en Sexy Beast; con Terry Gilliam en Tideland y El hombre que mató a Don Quijote; con Takeshi Kitano en Brother; con Takashi Miike en varias ocasiones; con Matteo Garrone en Dogman, El cuento de los cuentos y Pinocho; con Jim Jarmusch en Sólo los amantes sobreviven; y con otros cineastas como Richard Linklater, Wim Wenders o Nicolas Roeg.

Crash constituye quizá el ejemplo más extremo de su filosofía. La adaptación de la novela de J. G. Ballard dirigida por David Cronenberg provocó un enorme escándalo en su estreno en Cannes de 1996. Jeremy Thomas recordaría que la reacción fue "sensacionalista y alocada" y que en Inglaterra llegó a sufrir consecuencias personales: sus hijos fueron objeto de insultos en el colegio a raíz de la controversia. "No sabíamos qué iba a pasar. No teníamos ni idea", reconoció sobre la recepción de la película.

Para Jeremy Thomas, sin embargo, precisamente ahí estaba parte del sentido de producir cine independiente. "Si me gusta la literatura o el material, lo siento dentro de mí y tengo que hacerlo", explicó en una entrevista. Su criterio no consistía tanto en calcular qué película podía funcionar como en encontrar una película que mereciera existir y después descubrir cómo hacerla posible.

En 2006 recibió el premio a la Contribución Europea Sobresaliente al Cine Mundial de los European Film Awards. Por entonces resumía su filosofía con claridad: desde los años setenta había participado en decenas de películas independientes y consideraba su mayor logro "seguir haciendo películas desafiantes" y poder rodarlas por todo el mundo, allí donde estuvieran las historias.

También se atrevió a ponerse detrás de la cámara. En 1998 dirigió su única película, Todos los animales pequeños, protagonizada por John Hurt y un joven Christian Bale. La película, adaptación de la novela de Walker Hamilton, cuenta la huida de Bobby, un joven maltratado por su padrastro, y su encuentro con un hombre obsesionado con enterrar a los animales atropellados en las carreteras. El filme se presentó en Cannes y constituye una curiosa prolongación de las preocupaciones de Jeremy Thomas como productor: personajes marginales, una mirada poco convencional y una historia difícil de encajar en las categorías comerciales habituales.

En las últimas décadas siguió trabajando con una energía poco habitual para un productor de su edad. Participó en películas como Un método peligroso, High-Rise, El cuento de los cuentos, Sólo los amantes sobreviven, La espada del inmortal, El hombre que mató a Don Quijote, Dogman, Pinocho, Hasta el fin del mundo y Wilder & Me, además de documentales como Anselm y Ryuichi Sakamoto | Opus.

El documental Jeremy Thomas, una vida de cine, dirigido por Mark Cousins en 2021, sigue al productor durante uno de sus viajes por carretera desde Inglaterra hasta el Festival de Cannes. Durante cinco días, Jeremy Thomas y Mark Cousins recorren la Francia rural mientras recuerdan las películas que marcaron su trayectoria. El dispositivo es sencillo pero especialmente apropiado para un productor: en lugar de sentarlo ante una sucesión de entrevistas solemnes, Mark Cousins lo pone en movimiento, conduciendo, hablando de cine y contemplando su propia carrera mientras las imágenes de sus películas aparecen en pantalla.

El documental incorpora además testimonios de intérpretes vinculados a su carrera, entre ellos Tilda Swinton y Debra Winger, y utiliza fragmentos de películas como El último emperador, Crash, Feliz Navidad, Mr. Lawrence, El grito, Contratiempo, Sexy Beast y El almuerzo desnudo. Más que una biografía convencional, Mark Cousins construye el retrato de un hombre que entiende la producción como una forma de autoría. El propio Jeremy Thomas explicó que le interesó especialmente el planteamiento porque él no tenía que "hacer" el documental: simplemente conduciría, mientras Mark Cousins lo filmaba y después relacionaba aquellas conversaciones con las películas de su carrera.

La película tiene además un valor añadido porque permite escuchar al propio Jeremy Thomas hablar de aquello que realmente le movía. "Me gusta la contracultura", dice en el documental. No es una declaración menor para entender una filmografía que pasó de Bernardo Bertolucci a David Cronenberg, de Nagisa Oshima a Jonathan Glazer y de Terry Gilliam a Takashi Miike. Jeremy Thomas parecía sentirse especialmente cómodo allí donde una película podía incomodar, desconcertar o directamente provocar al espectador.

En agosto de 2025, durante el Festival Internacional de Cine de Edimburgo, seguía hablando del oficio con la lucidez de quien había sobrevivido a varias revoluciones industriales del cine. "Estaba en el final de la edad de oro del cine, cuando las películas ganaban dinero en los cines antes incluso de que se pensara en el VHS", afirmó. Pero también sabía que aquel mundo había desaparecido: "Para seguir trabajando, para seguir siendo relevante, tengo que mutar. Y eso es un hecho, y lo acepto".

Quizá esa capacidad de mutación explique mejor que ningún premio la trayectoria de Jeremy Thomas. Ganó el Óscar con una superproducción histórica rodada en la Ciudad Prohibida, provocó escándalos con Crash, apostó por adaptaciones consideradas imposibles, produjo películas de autores europeos y asiáticos, se aventuró en el terror, la ciencia ficción, el cine de autor y el documental, y terminó su carrera trabajando simultáneamente con Werner Herzog y Takashi Miike. Cuando murió, tenía todavía películas pendientes de estreno. Más que una carrera cerrada, dejó la impresión de un productor que nunca había entendido el cine como una profesión que pudiera darse por terminada.

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers oficiales

¡Hola, soy Hal21, tu androide experto en películas!
HAL21 Chatbot