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Biografía

Jim Jarmusch

Jim Jarmusch

67 años

Jim Jarmusch

Nació el 22 de Enero de 1953 en Akron, Ohio, EE.UU.

Premios: 2 Festival de Cannes

Fuera de la ley

02 Junio 2015

Jim Jarmusch es uno de esos pocos cineastas independientes con sello muy personal. Diferente, atrevido y siempre alejado de los estereotipos marcados por el cine comercial. Junto con otros directores como Wes Anderson, Noah Baumbach o los hermanos Coen, forma un pequeño grupo de privilegiados realizadores capaces de trasladarnos a su universo particular, en el que no falta el rock ni algunos personajes memorables.

Nacido el 22 de enero de 1953 en Akron, Ohio, James R. Jarmusch, conocido como Jim, compagina su amor por el cine con su afición por la música. Comenzó tocando en la banda “The Del-Byzanteens” durante los años 80, aunque actualmente pertenece a un grupo conocido como “Sqürl”, que compuso varias canciones de su última película: Solo los amantes sobreviven. Jim procede de una familia humilde con rasgos europeos, pues tiene ascendencia irlandesa y alemana por parte materna, mientras que su padre tiene sangre checa y alemana. Su pasión por el cine estaba predestinada, ya que su madre era crítica teatral y cinematográfica y le inculcó, ya desde niño, el cariño por el celuloide. Su padre en cambio, era un trabajador de la empresa aeronáutica Goodrich.

Su forma de trasladar sus ideas a la pantalla es única. Sus personajes son irrepetibles, extravagantes y marginales. Su cine gustará o no pero es innegable que es uno de los directores más peculiares del momento. Es confeso seguidor del actor Lee Marvin, a raíz del cual fundó una sociedad secreta conocida como Los hijos de Lee Marvin, cuyo principal requisito para formar parte es tener algún parecido físico con él. Otros ilustres miembros de esta sociedad son Tom Waits, Richard Boes, John Lurie, Nick Cave, Neil Young, Iggy Pop y Thurston Moore. Muchos de ellos han colaborado en sus películas.

Jarmusch comenzó sus estudios universitarios en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Allí cursó Historia de la Literatura Inglesa, cuya influencia se puede apreciar en sus largometrajes. Pocos años después, se matriculó en la University of New York Film School, donde realizó su primer trabajo importante en 1980: Permanent Vacation. Drama rodado en 16 mm, contó con el apoyo del director de fotografía Tom DiCillo y con un presupuesto muy bajo. La película narra la historia de un joven que camina por las calles de Manhattan y en donde podemos ver la interpretación de Sara Driver, su futura esposa.

Cuatro años después, con el estreno de Extraños en el paraíso comenzó a forjar su prestigio. Ganó el premio Cámara de Oro en el Festival de Cannes, recibiendo muy buenas críticas. El film, rodado en blanco y negro, cuenta con un humor muy característico en la filmografía de Jarmusch y narra el peculiar viaje de tres jóvenes desde Nueva York hasta Florida.

En los años venideros rodó tres cortos conocidos como Café y cigarrillos 1, 2 y 3, que en 2003 reconvirtió en un largometraje del mismo nombre con actores de la talla de Roberto Benigni, Steve Buscemi, Cate Blanchett o  el cantante Iggy Pop.

Tras el éxito de Extraños en el paraíso y el primer corto de Café y cigarrillos, Jarmusch estrena en 1986 Bajo el peso de la ley, un drama sobre tres presos que escapan de la cárcel y en el que trabaja por segunda vez con el cómico italiano Roberto Benigni. En 1989 y 1991 estrenaría dos largometrajes muy parejos en su trasfondo: Mystery Train y Noche en la tierra. Ambas cuentan una serie de relatos cortos con personajes marginados que sufren y buscan lograr sus objetivos. Regresó al blanco y negro con Dead Man, estrenada en 1995 e interpretada por Johnny Depp e Iggy Pop. Un western atípico que instantáneamente se convertiría en un film de culto para los amantes del cine independiente americano, pero que también recibió opiniones negativas. Mezcla violencia y surrealismo, abandona su conocido humor y adopta un tono serio.

En 1999 Jim Jarmusch estrenó Ghost Dog, el camino del samurái, que también compitió en Cannes. La película se centra en un asesino a sueldo que se rige bajo el sistema de los samuráis, interpretado por el ganador del Oscar, Forest Whitaker. Cuenta con una estética muy cuidada, violencia, humor y hace alusión a un gran número de libros.

Flores rotas (2005) es una de sus películas con mejores críticas. Interpretada por el cómico Bill Murray, cuenta las andanzas de un solterón que indaga en su pasado al recibir la noticia de que es padre. El film consiguió el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. A este último éxito le siguió, en 2009, Los límites del control, largometraje sobre un asesino a sueldo rodado en Madrid, Almería y Sevilla. Como en toda su filmografía, Jarmusch le da más importancia a lo visual, pues la producción contó con tan solo veinticinco páginas de guion.

Su último trabajo, Solo los amantes sobreviven, estrenado en 2013, narra la historia de amor entre dos vampiros. La banda sonara es del grupo del propio Jarmusch y abarca temas como la soledad, la raza humana y su naturaleza. Aunque carece de un constante diálogo, contiene imágenes profundas y filosóficas reflexiones.

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Los muertos no mueren

2019 | The Dead Don't Die

Centerville, un pueblecito de la América profunda. Dos policías, Robertson y Peterson, apatrullan la zona, en que afrontan denuncias como la de que, según el supremacista granjero Frank Miller, el sintecho Hermit Rob está matando a sus gallinas. Más serio resulta el salvaje destripamiento de dos mujeres en una cafetería, podrían haber sido víctimas de uno o varios animales salvajes. Aunque la culpa la podrían tener también los zombis, que comienzan a salir de sus tumbas, coincidiendo con el fracking de los casquetes polares. Curiosamente, algunos lugareños tienen sólidas nociones de cómo acabar con los muertos vivientes, lo mejor es cortarles la cabeza, según sabe bien Zelda, que regenta la funeraria, o Bobby, que se ocupa de la tienda de la gasolinera, y ha visto todas las películas de zombis que puedan imaginarse. En cambio, tres jovenzuelos de ciudad, que se alojarán en un motel, parecen carne de cañón para los zombis. Delirante película escrita y dirigida por Jim Jarmusch, que ha demostrado ya antes que las películas de género pueden abordarse de un modo “diferente”, ya sea el western (Dead Man), las cintas de sumuráis (Ghost Dog) o las de vampiros (Sólo los amantes sobreviven). En esta ocasión se encuentra lejos de las elevadas cotas de maestría alcanzadas en sus mejores filmes –con permiso de sus cintas de los 80–, Paterson y Flores rotas, que protagonizaron respectivamente Adam Driver y Bill Murray, presentes en el film, así como otros de los artistas con los que trabaja más a gusto, como Tilda Swinton y sus buenos amigos Tom Waits e Iggy Pop. Porque se limita a entregarnos un divertimento, donde entre guiño y guiño parece tomarse a cuchufleta el subgénero de terror de muertos vivientes, con un sentido del humor muy reconocible y surrealista, que apreciarán sus seguidores incondicionales. En cambio a los abonados a The Walking Dead o a las películas de George A. Romero, puede que les rompa el saque, y no perdonarán tal vez que se quite el hierro al supuesto sublime simbolismo del zombi, de una sociedad que se encuentra ya muerta en vida, o sea, no puede morir, como indica con guasa el tautológico título del film, citando una canción recurrente de Sturgill Simpson compuesta para la película. Y eso que Jarmush ha sembrado el film de homenajes y citas a películas de muertos vivientes. Aunque abundan las escenas de decapitamientos, no estamos antes una película de violencia gráfica y desagradable, se busca sobre todo ofrecer momentos de lacónico surrealismo, con intercambios dialécticos que no disgustarían seguramente al finlandés Aki Kaurismäki. El resultado, aunque simpático, es irregular, aparte de que Jarmusch no inventa precisamente el género paródico de zombis, que ya ha dado pie a títulos como Bienvenidos a Zombieland o Memorias de un zombi adolescente.

5/10
Gimme Danger

2016 | Gimme Danger

Documental de Jim Jarmusch sobre The Stooges, el mejor grupo de rock de la historia en opinión del director de Noche en la Tierra. Decir The Stooges es decir Iggy Pop (1947) y Gimme Danger –título también de una célebre canción de la banda– recoge sobre todo una extensa entrevista con él, y en menor medida con otros miembros. Jarmush se encarga de ir intercalando al hilo del interesante relato de Iggy Pop –cuyo verdadero nombre es Jim Osterberg– imágenes de archivo, fotografías antiguas, grabaciones de conciertos, etc. que ilustren las palabras del líder de The Stooges. Nacidos en Ann Arbor (Michigan) en 1967, The Stooges fueron desde sus inicios el paradigma del grupo contestatario rebelde, sello de la contracultura del momento. Célebres por sus puestas en escena en los conciertos, la música estridente de The Stooges no era fácil de digerir por gran mayoría del público (se les considera pioneros del punk y del Garage Rock) y durante su existencia pasaron por numerosos altibajos, desacuerdos con los sellos discográficos, rupturas, cambios de personal, separaciones y reencuentros, hasta que el grupo desapareció definitivamente en 1975, con sólo tres álbumes publicados. A lo largo de su trayectoria The Stooges tuvo muchos miembros aunque el núcleo más importante lo formaron principalmente cinco –Iggy Pop, Ron y Scott Asheton, Dave Alexander y Jim Williamson–, mientras que el peso de su fama y de su influencia en otras agrupaciones musicales se debe ante todo a Iggy Pop, genio y figura donde lo haya. Él fue quien casi treinta años después de la desintegración volvió a reunir en 2003 a los supervivientes para seguir en la brecha. Pero el modo de ser de su líder también les pasó factura. Las alocadas interpretaciones de Iggy Pop sobre el escenario asustaban. Desnudo de cintura para arriba, con sus bailes estrambóticos, sus performances –fue el primero en lanzarse al público desde el escenario, por ejemplo– y sus gritos violentos y alucinados fueron revolucionarios. Sin embargo, las discográficas no vendían demasiado su música y recelaban de la banda de Detroit también por su estrecha colaboración con las drogas –heroína y LSD sobre todo–, que generaron problemas de comportamiento. Llama la atención en este sentido las sinceras palabras de un Iggy Pop casi septuagenario, que parece sentir vergüenza de ese pasado. El ritmo que impone Jim Jarmusch –gran exponente del cine independiente estadounidense– es el adecuado para que el film no aburra, incluso para aquellos que se sientan lejanos a la música de The Stooges. También ayudan al entretenimiento algunos momentos llenos de  sentido del humor, como esos originales insertos que Jarmusch introduce a modo de chistes gráficos en medio de la narración. Al final Gimme Danger queda como documento magnífico para conocer un poco más los inicios del rock y de sus protagonistas, una época legendaria en la historia de la música.

6/10
Paterson

2016 | Paterson

Una auténtica joya fílmica, compuesta a partir de la vida cotidiana, poesía que sigue la pista a un poeta urbano que a su vez lee y ama la poesía, de nombre Paterson, igual que la ciudad del medio Oeste estadounidense donde se gana la vida conduciendo un autobús de línea. Allí tiene su hogar con su esposa Laura, a la que ama tiernamente. Es muy comprensivo con los afanes artísticos de ella, algo veleidosos, sus diseños en blanco y negro, o su deseo de aprender a tocar la guitarra para llegar a ser cantante country, aunque tengan que comprarla con un curso que para su economía se acerca un poco al lujo; o con la mascota de la casa, el bulldog Marvin, al que le toca sacar a pasear. Estructurada la trama rítmicamente a lo largo de una semana, con la rutina diaria de Paterson, dentro del ciclo habitual en que consiste la jornada –levantada, paseo hasta el trabajo, intercambios dialógicos con los colegas, conducción, vuelta a casa, paseo del perro, cerveza en el bar...–, siempre hay elementos que aportan la novedad –comentarios de uno u otro pasajero, una avería, sucedidos entre los que frecuentan el bar, ir a ver una película de cine en blanco y negro...–. En cualquier caso, el observador Paterson se muestra inspirado por lo que ocurre a su alrededor, y en su cuaderno secreto de notas, escribe sus poemas, que sólo conoce Laura, que los aprecia mucho, por lo que le insta a darlos a conocer al mundo. Con estos mimbres Jim Jarmusch logra algo prodigioso, que lo ordinario se vuelva extraordinario, contagia al espectador la visión tranquila y artística del protagonista, de lo que acontece a su alrededor. Y no suceden grandes cosas, pero en la épica de lo cotidiano, hay espacio para la ternura, la sonrisa, las risas y el drama; y por supuesto para la inspiración y la creación artística. Además, en su devenir Paterson encuentra personas con las que empatiza, y a las que escucha, creando una solidaridad lacónica pero muy expresiva, él entiende al otro. Ese paisaje humano está muy bien interpretado, por el protagonista Adam Driver –curiosamente su apellido alude a su profesión, igual que el de su personaje de ficción al de la ciudad donde vive y a la obra principal de un famoso poeta americano–, y por el resto de personajes, desde la más presente, su esposa –la iraní Golshifteh Farahani–, al enamorado no correspondido Everett –William Jackson Harper–, el barman Doc –Barry Shabaka Henley–, etcétera. Y también, lo que supone un gozo enorme, el protagonista se encuentra con otros artistas como él, momentos fugaces compartidos con otras personas –la niña poetisa, el rapero de la lavandería, el ocasional visitante japonés admirador de la poesía de William Carlos Williams, nativo precisamente de Paterson, donde ejercía como médico... Lo que al final supone una expresiva declaración de que todos podemos ser artistas, basta con mirar al mundo, descubrir su belleza y contarlo. Tan sencillo –y tan difícil– como eso.

10/10
Sólo los amantes sobreviven

2013 | Only Lovers Left Alive

  Una atípica historia de vampiros, como no puede ser de otra manera si viene firmada por uno de los reyes del cine independiente underground americano, Jim Jarmusch. Describe el reencuentro de los eternos enamorados Adam y Eva en la ciudad del primero, Detroit, ella ha decidido dejar Tánger porque sabe que su amado sigue dando vueltas a una de sus ideas recurrentes, el suicidio. Con siglos de existencia a sus espaldas, estos vampiros ya no van matando gente y chupándoles la sangre de la yugular, sino que compran material de primera calidad en hospitales, o acuden a otros proveedores humanos, que ignoran su particular condición. El cultivado Jarmusch ofrece un film fantasmal y lánguido, en su línea habitual, ligero aunque esté sembrado de referencias literarias y musicales que plasman sus personales gustos. Sin ser una de las siete maravillas de la humanidad, hay que reconocer en el director su habilísima realización con fotografía perpetuamente nocturna, la capacidad de manejar y combinar tonos, a veces románticos, con tintes trágicos, otras veces siguiendo planteamientos gamberros, propiciados por la aparición de Ava, la hermana de Eva, que muestra que los instintos primitivos siguen existiendo en nuestra sofisticada civilización actual, también entre los vampiros. Los actores se prestan de buen grado al juego de Jarmusch, ya sean los protagonistas, Tilda Swinton y Tom Hiddleston, o secundarios de lujo como John Hurt y Mia Wasikowska.  

6/10
Los límites del control

2009 | The Limits of Control

Un tipo solitario, negro, con manías como la de pedir siempre dos cafés expreso en tazas separadas. Tiene encuentros con misteriosos personajes en aeropuertos y terrazas de bar. Mediante frases clave que permiten el mutuo reconocimiento intercambian mensajes cifrados contenidos en cajitas de cerillas. ¿A qué se dedica este hombre? Misterio, no sabemos, pero intuimos que no se trata de una hermanita de la caridad, que su oficio es más bien siniestro, y precisa un absoluto dominio o control. Nuestro misterioso personaje se mueve por España: Madrid, Sevilla, un pueblo de Almería. La ejecución de su misión está cada vez más cerca, y la necesidad de relajación para no fallar es total. Una película de atmósfera. Con uso inteligente y variado de la música, e imágenes recogidas por Christopher Doyle que dan a la geografía urbana y rural española un aspecto único, no muy distinto a sus otros filmes. En tal sentido, todo es muy Jim Jarmusch, aunque la trama y su estiramiento hasta las casi dos horas resultan caprichosos en exceso, y el entretenimiento cara a no agotarse parece consistir en reconocer lugares y actores. El film conecta algo con Ghost Dog. El camino de samurai, en la mirada de un tipo disciplinado y frío, un lacónico Isaach De Bankolé, que hace lo que debe hacer, sin dejarse distraer más allá de lo imprescindible y punto. Es el sentido, se supone, que tiene la insólita y surrealista presencia de la mujer desnuda que se cuela en el apartamento del protagonista, y ante la que éste mantiene la distancia justa. Se puede intuir que algo le gusta contemplar obras de arte en el Museo Reina Sofía, y que le atraen las guitarras, más allá de los múltiples usos que se pueden dar a sus cuerdas. Los diálogos son escasos, a veces dar vueltas a ideas como el subjetivismo o el poder de la imaginación para justificar lo imposible. El desenlace, algo desconcertante, sugiere, tal vez, una crítica a la clase política estadounidense con una visión 'realista' –o sea, despreciativa hacia las personas– de las cosas.

5/10
Flores rotas

2005 | Broken Flowers

Original revisitación y puesta al día del mito de don Juan Tenorio. Don Johnson es un mujeriego empedernido que ha tocado fondo. Tras romper con su último ligue recibe una carta anónima de una antigua amante que le anuncia que el hijo de ambos, de 19 años, cuya existencia nunca le reveló, anda en su busca para conocerle. La noticia le deja impasible, pero su amigo y vecino Winston, detective aficionado, elabora una lista de las mujeres con las que mantuvo relación por aquella época, con sus actuales paraderos. Empieza entonces el singular viaje del ‘héroe’, con etapas en el viejo hedonismo de siempre, en el aburguesamiento, en el espiritualismo vacío y las relaciones extremas, y en la dura realidad. Con su peculiar estilo minimalista y tragicómico, Jim Jarmusch nos pinta a un hombre de alma gélida, que al fin se ve obligado a reaccionar, a asumir que sus actos tienen consecuencias, como la de un hijo, que no puede ignorar, pretender que nunca han ocurrido. El planteamiento es mera excusa, importa poco descubrir quién escribió la carta anónima como bucear en el desconcierto vital del protagonista. En ese apartado al cineasta le falta algo de contención a la hora de mostrar sus excesos, lo pasados que están de rosca. Bill Murray se revela perfecto para los propósitos del director, aunque el actor corre el riesgo de quedar encasillado en esos personajes pasmados, vistos recientemente en Lost in Translation y Life Aquatic. Y está apoyado por un excelente plantel de actrices femeninas en roles secundarios.

8/10
Coffee and Cigarettes

2003 | Coffee and Cigarettes

Uno de los adalides del cine más independiente de los Estados Unidos, Jim Jarmusch (Noche en la Tierra, Ghost Dog), dirige quizá su película más caprichosa e inclasificable. En este caso, reúne varias pequeñas historias y las estructura en forma de película en blanco y negro. Todas ellas recogen conversaciones y discusiones acerca de las cosas más diversas, mientras los personajes beben café y fuman cigarrillos en torno a una mesa. En el reparto hay desde grandes estrellas de cine, hasta cantantes de rock. El experimental Jim Jarmusch no deja indiferente a nadie, eso seguro.

6/10
Ghost Dog. El camino del samurai

1999 | Ghost Dog. The Way Of The Samurai

Ghost Dog vive en un cuchitril, en la azotea de un edificio. Es un asesino profesional, que comete sus crímenes siguiendo un estricto código inspirado en los samurais. Los encargos le llegan de un modo original: a través de palomas mensajeras. En un determinado momento una familia mafiosa no cumple con su parte. La cosa no quedará así; no señor. Flipante película que no se parece a ninguna otra. Música excelente, golpes de comedia inesperados (la conversación en idiomas distintos entre Ghost Dog y el encargado de un puesto de perritos calientes es la monda) y una intriga al estilo El silencio de un hombre de Jean-Pierre Melville están perfectamente combinados por el "moderno" Jim Jarmush.

7/10
Dead Man

1995 | Dead Man

Un hombre llamado William Blake (¿guiño al célebre poeta romántico?) llega al Oeste para trabajar en una fábrica. Pero allí el director de la empresa ya ha contratado a alguien en su puesto. Más tarde, diversas aventuras convierten a Blake en un forajido. Dentro de la filmografía independiente del norteamericano Jim Jarmusch, este western se encuentra entre lo más rarito. Rodado en blanco y negro, y plagado de personajes estrafalarios, contiene pasajes tan magnéticos como incomprensibles. Destaca el pequeño papel del veterano Robert Mitchum y los punteos minimalistas de Neil Young.

6/10
Noche en la Tierra

1991 | Night on Earth

Original recopilación de cinco historias protagonizadas por taxistas en diferentes capitales del mundo. En Los Angeles, por ejemplo, una cazatalentos (Gena Rowlands)intenta convencer a una taxista (Winona Ryder) de que sería la chica perfecta para un papel en el cine, aunque ella es reacia a esta idea. El cineasta Jim Jarmusch siempre se ha mantenido fiel al cine independiente norteamericano, con títulos como Bajo el peso de la ley o Mystery Train. Este título tiene un amplio reparto coral, plagado de rostros conocidos, americanos y europeos.

7/10
Mystery Train

1989 | Mystery Train

Tres historias alrededor de Memphis, con el espíritu de Elvis Preley, el Rey, aleteando, el tren como símbolo del discurrir de la existencia, y un destartalado hotel como nexo de unión. En “Lejos de Yokohama” una joven pareja nipona desea recorrer los lugares ligados al mítico Elvis y al nacimiento del rock; en “El Fantasma”, una italiana que ha perdido su avión debe hacer noche en la ciudad, y despegada de su dinero, se aprovechan de ella un tipo que le coloca un montón de revistas, un individuo que le cuenta la vieja leyenda del autoestopista con los rasgos de “El Rey”, y una mujer con la que compartirá habitación; finalmente en “Perdidos en el espacio” tres colgados disparan a un tipo en una de esas tiendas que abren toda la noche, y se refugian en el mentado hotel.Jim Jarmusch entrega el film con su característico tono lánguido, un minimalismo muy reconocible, con rasgos de suave humor y cierto romanticismo. El paisaje y los colores de la fotografía de Robbie Müller evocan la pintura de Edward Hopper. Y hay ingenio en el uso de ciertos elementos -el conserje y el botones del hotel, la música de la radio, el sonido de un disparo...- para situar temporalmente una historia con respecto a otra, los momentos de solapamiento y coincidencia.

6/10
Bajo el peso de la ley (Down by Law)

1986 | Down by Law

Jack es un proxeneta al que le tienden una celada con una menor; Zack es un DJ que acepta llevar un coche de un punto a otro, sin saber que el maletero oculta un cadáver; y Bob es un italiano que apenas sabe inglés, con alma de poeta, y acusado de asesinato. Los tres coinciden en la celda de una prisión de Luisiana, y tendrán oportunidad de fugarse y huir por un difícil terreno pantanoso.Con Jim Jarmusch, el cine carcelario no puede ser un cine carcelario convencional. Con su fotografía en blanco y negro, fondo musical jazzístico, y cierta placentera languidez, pinta a tres individuos perdedores, entre los que va a nacer una singular relación, una curiosa camaradería. Ellos son el cantante Tom Waits, el compositor John Lurie y el cómico Roberto Benigni,  cuya esposa Nicoletta Braschi también tiene presencia en el film. Recorre la cinta un suave humor, y una personalísima mirada existencialista, 'cada caminante siga su camino' parece decir el último plano, en que se separa definitivamente la trayectoria de los tres presos.

6/10
Extraños en el paraíso

1982 | Stranger Than Paradise

Eva, una joven húngara, viaja Nueva York para pasar una temporada en casa de Willie, su primo. Descubre que éste lleva una existencia monótona, así como su amigo Eddie. Un año después, viajan a Cleveland y Florida, aunque no parecen encontrarle ningún sentido a sus vidas. Esta road movie es uno de los grandes títulos de culto del cine independiente americano. Se rodó en menos de 3 semanas, con muy pocos actores y el equipo técnico. El presupuesto es mínimo, y a veces hace de figurantes, los técnicos, como Tom DiCillo, director de fotografía que crea impactantes imágenes en blanco y negro. Describe a personajes carentes de ilusiones y valores, completamente desencantados, aunque es un film de desarrollo lento, sólo para cinéfilos.

6/10
Permanent Vacation

1980 | Permanent Vacation

'Opera prima' de Jim Jarmusch, quintaesencia del cine independiente, en la que colaboró con Tom DiCillo, éste como responsable de fotografía. Sigue por un Nueva York desolado y de aire espectral al joven indolente Chris, que con voz en off al principio y al final divaga sobre su devenir existencial, el ir de aquí para allá en permanentes vacaciones, sin saber adónde va. A través de unas 'estampas' neoyorquinas le acompañamos en el apartamento que comparte con una joven, en el psiquiátrico donde está recluida su desequilibrada madre; le vemos con un veterano de Vietnam, charlando sobre el efecto Dopler aplicado a las notas musicales de "Over the Rainbow" en el vestíbulo de un cine, o robando un coche en un inesperado apunte humorístico. El tono es lánguido, la narración discurre suave, el film es como una semilla que ya contiene en potencia el posterior cine de Jarmusch.

5/10
Los muertos no mueren

2019 | The Dead Don't Die

Centerville, un pueblecito de la América profunda. Dos policías, Robertson y Peterson, apatrullan la zona, en que afrontan denuncias como la de que, según el supremacista granjero Frank Miller, el sintecho Hermit Rob está matando a sus gallinas. Más serio resulta el salvaje destripamiento de dos mujeres en una cafetería, podrían haber sido víctimas de uno o varios animales salvajes. Aunque la culpa la podrían tener también los zombis, que comienzan a salir de sus tumbas, coincidiendo con el fracking de los casquetes polares. Curiosamente, algunos lugareños tienen sólidas nociones de cómo acabar con los muertos vivientes, lo mejor es cortarles la cabeza, según sabe bien Zelda, que regenta la funeraria, o Bobby, que se ocupa de la tienda de la gasolinera, y ha visto todas las películas de zombis que puedan imaginarse. En cambio, tres jovenzuelos de ciudad, que se alojarán en un motel, parecen carne de cañón para los zombis. Delirante película escrita y dirigida por Jim Jarmusch, que ha demostrado ya antes que las películas de género pueden abordarse de un modo “diferente”, ya sea el western (Dead Man), las cintas de sumuráis (Ghost Dog) o las de vampiros (Sólo los amantes sobreviven). En esta ocasión se encuentra lejos de las elevadas cotas de maestría alcanzadas en sus mejores filmes –con permiso de sus cintas de los 80–, Paterson y Flores rotas, que protagonizaron respectivamente Adam Driver y Bill Murray, presentes en el film, así como otros de los artistas con los que trabaja más a gusto, como Tilda Swinton y sus buenos amigos Tom Waits e Iggy Pop. Porque se limita a entregarnos un divertimento, donde entre guiño y guiño parece tomarse a cuchufleta el subgénero de terror de muertos vivientes, con un sentido del humor muy reconocible y surrealista, que apreciarán sus seguidores incondicionales. En cambio a los abonados a The Walking Dead o a las películas de George A. Romero, puede que les rompa el saque, y no perdonarán tal vez que se quite el hierro al supuesto sublime simbolismo del zombi, de una sociedad que se encuentra ya muerta en vida, o sea, no puede morir, como indica con guasa el tautológico título del film, citando una canción recurrente de Sturgill Simpson compuesta para la película. Y eso que Jarmush ha sembrado el film de homenajes y citas a películas de muertos vivientes. Aunque abundan las escenas de decapitamientos, no estamos antes una película de violencia gráfica y desagradable, se busca sobre todo ofrecer momentos de lacónico surrealismo, con intercambios dialécticos que no disgustarían seguramente al finlandés Aki Kaurismäki. El resultado, aunque simpático, es irregular, aparte de que Jarmusch no inventa precisamente el género paródico de zombis, que ya ha dado pie a títulos como Bienvenidos a Zombieland o Memorias de un zombi adolescente.

5/10
Gimme Danger

2016 | Gimme Danger

Documental de Jim Jarmusch sobre The Stooges, el mejor grupo de rock de la historia en opinión del director de Noche en la Tierra. Decir The Stooges es decir Iggy Pop (1947) y Gimme Danger –título también de una célebre canción de la banda– recoge sobre todo una extensa entrevista con él, y en menor medida con otros miembros. Jarmush se encarga de ir intercalando al hilo del interesante relato de Iggy Pop –cuyo verdadero nombre es Jim Osterberg– imágenes de archivo, fotografías antiguas, grabaciones de conciertos, etc. que ilustren las palabras del líder de The Stooges. Nacidos en Ann Arbor (Michigan) en 1967, The Stooges fueron desde sus inicios el paradigma del grupo contestatario rebelde, sello de la contracultura del momento. Célebres por sus puestas en escena en los conciertos, la música estridente de The Stooges no era fácil de digerir por gran mayoría del público (se les considera pioneros del punk y del Garage Rock) y durante su existencia pasaron por numerosos altibajos, desacuerdos con los sellos discográficos, rupturas, cambios de personal, separaciones y reencuentros, hasta que el grupo desapareció definitivamente en 1975, con sólo tres álbumes publicados. A lo largo de su trayectoria The Stooges tuvo muchos miembros aunque el núcleo más importante lo formaron principalmente cinco –Iggy Pop, Ron y Scott Asheton, Dave Alexander y Jim Williamson–, mientras que el peso de su fama y de su influencia en otras agrupaciones musicales se debe ante todo a Iggy Pop, genio y figura donde lo haya. Él fue quien casi treinta años después de la desintegración volvió a reunir en 2003 a los supervivientes para seguir en la brecha. Pero el modo de ser de su líder también les pasó factura. Las alocadas interpretaciones de Iggy Pop sobre el escenario asustaban. Desnudo de cintura para arriba, con sus bailes estrambóticos, sus performances –fue el primero en lanzarse al público desde el escenario, por ejemplo– y sus gritos violentos y alucinados fueron revolucionarios. Sin embargo, las discográficas no vendían demasiado su música y recelaban de la banda de Detroit también por su estrecha colaboración con las drogas –heroína y LSD sobre todo–, que generaron problemas de comportamiento. Llama la atención en este sentido las sinceras palabras de un Iggy Pop casi septuagenario, que parece sentir vergüenza de ese pasado. El ritmo que impone Jim Jarmusch –gran exponente del cine independiente estadounidense– es el adecuado para que el film no aburra, incluso para aquellos que se sientan lejanos a la música de The Stooges. También ayudan al entretenimiento algunos momentos llenos de  sentido del humor, como esos originales insertos que Jarmusch introduce a modo de chistes gráficos en medio de la narración. Al final Gimme Danger queda como documento magnífico para conocer un poco más los inicios del rock y de sus protagonistas, una época legendaria en la historia de la música.

6/10
Paterson

2016 | Paterson

Una auténtica joya fílmica, compuesta a partir de la vida cotidiana, poesía que sigue la pista a un poeta urbano que a su vez lee y ama la poesía, de nombre Paterson, igual que la ciudad del medio Oeste estadounidense donde se gana la vida conduciendo un autobús de línea. Allí tiene su hogar con su esposa Laura, a la que ama tiernamente. Es muy comprensivo con los afanes artísticos de ella, algo veleidosos, sus diseños en blanco y negro, o su deseo de aprender a tocar la guitarra para llegar a ser cantante country, aunque tengan que comprarla con un curso que para su economía se acerca un poco al lujo; o con la mascota de la casa, el bulldog Marvin, al que le toca sacar a pasear. Estructurada la trama rítmicamente a lo largo de una semana, con la rutina diaria de Paterson, dentro del ciclo habitual en que consiste la jornada –levantada, paseo hasta el trabajo, intercambios dialógicos con los colegas, conducción, vuelta a casa, paseo del perro, cerveza en el bar...–, siempre hay elementos que aportan la novedad –comentarios de uno u otro pasajero, una avería, sucedidos entre los que frecuentan el bar, ir a ver una película de cine en blanco y negro...–. En cualquier caso, el observador Paterson se muestra inspirado por lo que ocurre a su alrededor, y en su cuaderno secreto de notas, escribe sus poemas, que sólo conoce Laura, que los aprecia mucho, por lo que le insta a darlos a conocer al mundo. Con estos mimbres Jim Jarmusch logra algo prodigioso, que lo ordinario se vuelva extraordinario, contagia al espectador la visión tranquila y artística del protagonista, de lo que acontece a su alrededor. Y no suceden grandes cosas, pero en la épica de lo cotidiano, hay espacio para la ternura, la sonrisa, las risas y el drama; y por supuesto para la inspiración y la creación artística. Además, en su devenir Paterson encuentra personas con las que empatiza, y a las que escucha, creando una solidaridad lacónica pero muy expresiva, él entiende al otro. Ese paisaje humano está muy bien interpretado, por el protagonista Adam Driver –curiosamente su apellido alude a su profesión, igual que el de su personaje de ficción al de la ciudad donde vive y a la obra principal de un famoso poeta americano–, y por el resto de personajes, desde la más presente, su esposa –la iraní Golshifteh Farahani–, al enamorado no correspondido Everett –William Jackson Harper–, el barman Doc –Barry Shabaka Henley–, etcétera. Y también, lo que supone un gozo enorme, el protagonista se encuentra con otros artistas como él, momentos fugaces compartidos con otras personas –la niña poetisa, el rapero de la lavandería, el ocasional visitante japonés admirador de la poesía de William Carlos Williams, nativo precisamente de Paterson, donde ejercía como médico... Lo que al final supone una expresiva declaración de que todos podemos ser artistas, basta con mirar al mundo, descubrir su belleza y contarlo. Tan sencillo –y tan difícil– como eso.

10/10
Sólo los amantes sobreviven

2013 | Only Lovers Left Alive

  Una atípica historia de vampiros, como no puede ser de otra manera si viene firmada por uno de los reyes del cine independiente underground americano, Jim Jarmusch. Describe el reencuentro de los eternos enamorados Adam y Eva en la ciudad del primero, Detroit, ella ha decidido dejar Tánger porque sabe que su amado sigue dando vueltas a una de sus ideas recurrentes, el suicidio. Con siglos de existencia a sus espaldas, estos vampiros ya no van matando gente y chupándoles la sangre de la yugular, sino que compran material de primera calidad en hospitales, o acuden a otros proveedores humanos, que ignoran su particular condición. El cultivado Jarmusch ofrece un film fantasmal y lánguido, en su línea habitual, ligero aunque esté sembrado de referencias literarias y musicales que plasman sus personales gustos. Sin ser una de las siete maravillas de la humanidad, hay que reconocer en el director su habilísima realización con fotografía perpetuamente nocturna, la capacidad de manejar y combinar tonos, a veces románticos, con tintes trágicos, otras veces siguiendo planteamientos gamberros, propiciados por la aparición de Ava, la hermana de Eva, que muestra que los instintos primitivos siguen existiendo en nuestra sofisticada civilización actual, también entre los vampiros. Los actores se prestan de buen grado al juego de Jarmusch, ya sean los protagonistas, Tilda Swinton y Tom Hiddleston, o secundarios de lujo como John Hurt y Mia Wasikowska.  

6/10
Los límites del control

2009 | The Limits of Control

Un tipo solitario, negro, con manías como la de pedir siempre dos cafés expreso en tazas separadas. Tiene encuentros con misteriosos personajes en aeropuertos y terrazas de bar. Mediante frases clave que permiten el mutuo reconocimiento intercambian mensajes cifrados contenidos en cajitas de cerillas. ¿A qué se dedica este hombre? Misterio, no sabemos, pero intuimos que no se trata de una hermanita de la caridad, que su oficio es más bien siniestro, y precisa un absoluto dominio o control. Nuestro misterioso personaje se mueve por España: Madrid, Sevilla, un pueblo de Almería. La ejecución de su misión está cada vez más cerca, y la necesidad de relajación para no fallar es total. Una película de atmósfera. Con uso inteligente y variado de la música, e imágenes recogidas por Christopher Doyle que dan a la geografía urbana y rural española un aspecto único, no muy distinto a sus otros filmes. En tal sentido, todo es muy Jim Jarmusch, aunque la trama y su estiramiento hasta las casi dos horas resultan caprichosos en exceso, y el entretenimiento cara a no agotarse parece consistir en reconocer lugares y actores. El film conecta algo con Ghost Dog. El camino de samurai, en la mirada de un tipo disciplinado y frío, un lacónico Isaach De Bankolé, que hace lo que debe hacer, sin dejarse distraer más allá de lo imprescindible y punto. Es el sentido, se supone, que tiene la insólita y surrealista presencia de la mujer desnuda que se cuela en el apartamento del protagonista, y ante la que éste mantiene la distancia justa. Se puede intuir que algo le gusta contemplar obras de arte en el Museo Reina Sofía, y que le atraen las guitarras, más allá de los múltiples usos que se pueden dar a sus cuerdas. Los diálogos son escasos, a veces dar vueltas a ideas como el subjetivismo o el poder de la imaginación para justificar lo imposible. El desenlace, algo desconcertante, sugiere, tal vez, una crítica a la clase política estadounidense con una visión 'realista' –o sea, despreciativa hacia las personas– de las cosas.

5/10
Flores rotas

2005 | Broken Flowers

Original revisitación y puesta al día del mito de don Juan Tenorio. Don Johnson es un mujeriego empedernido que ha tocado fondo. Tras romper con su último ligue recibe una carta anónima de una antigua amante que le anuncia que el hijo de ambos, de 19 años, cuya existencia nunca le reveló, anda en su busca para conocerle. La noticia le deja impasible, pero su amigo y vecino Winston, detective aficionado, elabora una lista de las mujeres con las que mantuvo relación por aquella época, con sus actuales paraderos. Empieza entonces el singular viaje del ‘héroe’, con etapas en el viejo hedonismo de siempre, en el aburguesamiento, en el espiritualismo vacío y las relaciones extremas, y en la dura realidad. Con su peculiar estilo minimalista y tragicómico, Jim Jarmusch nos pinta a un hombre de alma gélida, que al fin se ve obligado a reaccionar, a asumir que sus actos tienen consecuencias, como la de un hijo, que no puede ignorar, pretender que nunca han ocurrido. El planteamiento es mera excusa, importa poco descubrir quién escribió la carta anónima como bucear en el desconcierto vital del protagonista. En ese apartado al cineasta le falta algo de contención a la hora de mostrar sus excesos, lo pasados que están de rosca. Bill Murray se revela perfecto para los propósitos del director, aunque el actor corre el riesgo de quedar encasillado en esos personajes pasmados, vistos recientemente en Lost in Translation y Life Aquatic. Y está apoyado por un excelente plantel de actrices femeninas en roles secundarios.

8/10
Coffee and Cigarettes

2003 | Coffee and Cigarettes

Uno de los adalides del cine más independiente de los Estados Unidos, Jim Jarmusch (Noche en la Tierra, Ghost Dog), dirige quizá su película más caprichosa e inclasificable. En este caso, reúne varias pequeñas historias y las estructura en forma de película en blanco y negro. Todas ellas recogen conversaciones y discusiones acerca de las cosas más diversas, mientras los personajes beben café y fuman cigarrillos en torno a una mesa. En el reparto hay desde grandes estrellas de cine, hasta cantantes de rock. El experimental Jim Jarmusch no deja indiferente a nadie, eso seguro.

6/10
Ghost Dog. El camino del samurai

1999 | Ghost Dog. The Way Of The Samurai

Ghost Dog vive en un cuchitril, en la azotea de un edificio. Es un asesino profesional, que comete sus crímenes siguiendo un estricto código inspirado en los samurais. Los encargos le llegan de un modo original: a través de palomas mensajeras. En un determinado momento una familia mafiosa no cumple con su parte. La cosa no quedará así; no señor. Flipante película que no se parece a ninguna otra. Música excelente, golpes de comedia inesperados (la conversación en idiomas distintos entre Ghost Dog y el encargado de un puesto de perritos calientes es la monda) y una intriga al estilo El silencio de un hombre de Jean-Pierre Melville están perfectamente combinados por el "moderno" Jim Jarmush.

7/10
Dead Man

1995 | Dead Man

Un hombre llamado William Blake (¿guiño al célebre poeta romántico?) llega al Oeste para trabajar en una fábrica. Pero allí el director de la empresa ya ha contratado a alguien en su puesto. Más tarde, diversas aventuras convierten a Blake en un forajido. Dentro de la filmografía independiente del norteamericano Jim Jarmusch, este western se encuentra entre lo más rarito. Rodado en blanco y negro, y plagado de personajes estrafalarios, contiene pasajes tan magnéticos como incomprensibles. Destaca el pequeño papel del veterano Robert Mitchum y los punteos minimalistas de Neil Young.

6/10
Noche en la Tierra

1991 | Night on Earth

Original recopilación de cinco historias protagonizadas por taxistas en diferentes capitales del mundo. En Los Angeles, por ejemplo, una cazatalentos (Gena Rowlands)intenta convencer a una taxista (Winona Ryder) de que sería la chica perfecta para un papel en el cine, aunque ella es reacia a esta idea. El cineasta Jim Jarmusch siempre se ha mantenido fiel al cine independiente norteamericano, con títulos como Bajo el peso de la ley o Mystery Train. Este título tiene un amplio reparto coral, plagado de rostros conocidos, americanos y europeos.

7/10
Mystery Train

1989 | Mystery Train

Tres historias alrededor de Memphis, con el espíritu de Elvis Preley, el Rey, aleteando, el tren como símbolo del discurrir de la existencia, y un destartalado hotel como nexo de unión. En “Lejos de Yokohama” una joven pareja nipona desea recorrer los lugares ligados al mítico Elvis y al nacimiento del rock; en “El Fantasma”, una italiana que ha perdido su avión debe hacer noche en la ciudad, y despegada de su dinero, se aprovechan de ella un tipo que le coloca un montón de revistas, un individuo que le cuenta la vieja leyenda del autoestopista con los rasgos de “El Rey”, y una mujer con la que compartirá habitación; finalmente en “Perdidos en el espacio” tres colgados disparan a un tipo en una de esas tiendas que abren toda la noche, y se refugian en el mentado hotel.Jim Jarmusch entrega el film con su característico tono lánguido, un minimalismo muy reconocible, con rasgos de suave humor y cierto romanticismo. El paisaje y los colores de la fotografía de Robbie Müller evocan la pintura de Edward Hopper. Y hay ingenio en el uso de ciertos elementos -el conserje y el botones del hotel, la música de la radio, el sonido de un disparo...- para situar temporalmente una historia con respecto a otra, los momentos de solapamiento y coincidencia.

6/10
Bajo el peso de la ley (Down by Law)

1986 | Down by Law

Jack es un proxeneta al que le tienden una celada con una menor; Zack es un DJ que acepta llevar un coche de un punto a otro, sin saber que el maletero oculta un cadáver; y Bob es un italiano que apenas sabe inglés, con alma de poeta, y acusado de asesinato. Los tres coinciden en la celda de una prisión de Luisiana, y tendrán oportunidad de fugarse y huir por un difícil terreno pantanoso.Con Jim Jarmusch, el cine carcelario no puede ser un cine carcelario convencional. Con su fotografía en blanco y negro, fondo musical jazzístico, y cierta placentera languidez, pinta a tres individuos perdedores, entre los que va a nacer una singular relación, una curiosa camaradería. Ellos son el cantante Tom Waits, el compositor John Lurie y el cómico Roberto Benigni,  cuya esposa Nicoletta Braschi también tiene presencia en el film. Recorre la cinta un suave humor, y una personalísima mirada existencialista, 'cada caminante siga su camino' parece decir el último plano, en que se separa definitivamente la trayectoria de los tres presos.

6/10
Extraños en el paraíso

1982 | Stranger Than Paradise

Eva, una joven húngara, viaja Nueva York para pasar una temporada en casa de Willie, su primo. Descubre que éste lleva una existencia monótona, así como su amigo Eddie. Un año después, viajan a Cleveland y Florida, aunque no parecen encontrarle ningún sentido a sus vidas. Esta road movie es uno de los grandes títulos de culto del cine independiente americano. Se rodó en menos de 3 semanas, con muy pocos actores y el equipo técnico. El presupuesto es mínimo, y a veces hace de figurantes, los técnicos, como Tom DiCillo, director de fotografía que crea impactantes imágenes en blanco y negro. Describe a personajes carentes de ilusiones y valores, completamente desencantados, aunque es un film de desarrollo lento, sólo para cinéfilos.

6/10
Permanent Vacation

1980 | Permanent Vacation

'Opera prima' de Jim Jarmusch, quintaesencia del cine independiente, en la que colaboró con Tom DiCillo, éste como responsable de fotografía. Sigue por un Nueva York desolado y de aire espectral al joven indolente Chris, que con voz en off al principio y al final divaga sobre su devenir existencial, el ir de aquí para allá en permanentes vacaciones, sin saber adónde va. A través de unas 'estampas' neoyorquinas le acompañamos en el apartamento que comparte con una joven, en el psiquiátrico donde está recluida su desequilibrada madre; le vemos con un veterano de Vietnam, charlando sobre el efecto Dopler aplicado a las notas musicales de "Over the Rainbow" en el vestíbulo de un cine, o robando un coche en un inesperado apunte humorístico. El tono es lánguido, la narración discurre suave, el film es como una semilla que ya contiene en potencia el posterior cine de Jarmusch.

5/10
Joe Strummer: vida y muerte de un cantante

2007 | Joe Strummer: The Future Is Unwritten

Excelente documental sobre una de las figuras más señeras de la música de finales del siglo XX: Joe Strummer (1952-2002), uno de los creadores del llamado Punk Rock y líder de la mítica banda The Clash, que estuvo en activo durante una década. El director Julien Temple, autor de diversas obras en torno a bandas musicales y amigo personal de Strummer, ofrece un documento muy rico en contenido, un vastísimo material que incluye grabaciones de los primeras actuaciones del protagonista, momentos de su vida personal y familiar, entrevistas a sus amigos y conocidos, divertidos insertos de películas de animación o de cine político –como la versión inglesa de "1984", con Peter Cushing–, reportajes de sus giras y conciertos, etc. Ah, y por su puesto, música, mucha música. Pero gran parte del interés de la película está en la vida del propio Strummer, aunque sea muy meritorio también el vibrante modo de narrarla. Con vivísimo ritmo, el film nos presenta la vida del carismático músico –cuyo nombre real era John Mellor, que él cambió por Joe "Strummer" (que significa "rasgueador", pues no se consideraba muy virtuoso con la guitarra)–, desde su infancia, con las dolorosas y escasas relaciones con su hermano y sus padres, hasta su muerte a los cincuenta años, debido a una dolencia cardiaca congénita. A lo largo de dos horas somos invitados a impregnarnos de su mundo musical (iniciado tras escuchar a The Rolling Stones), de su atractivo pensamiento, de su pacifismo y rechazo de cualquier guerra, de la formación del grupo 101'ers y luego de The Clash en 1977, de su itinerario rebelde en los sesenta (con los movimientos hippie y okupa), de su don para componer letras de gran calado, de su odio a las drogas y al mundo del consumismo y el dinero, de su propia pose personal y de sus crisis musicales y vitales, de sus colaboraciones con el cine y de la creación de su banda postrera, The Mescaleros. Temple recoge las declaraciones de conocidos, familiares y fans del músico, dispuestos en torno a una hoguera. No es casualidad que así sea, pues "la hoguera" era para Strummer un lugar privilegiado, casi sagrado, en el que la gente charlaba, hacía amigos y se mostraba auténtica. Y además de los rostros que vemos y las voces que oímos –gente como Johnny Depp, Matt Dillon, John Cusack, el rockero Bono, etc.– también tiene su punto de originalidad que el propio Strummer tome la palabra de la narración de su propia vida. El film adquiere así una especie de entidad de testamento, emotivo y profundo. Es cierto que puede achacársele al documental que sea demasiado elogioso con el protagonista. Se sobrevuela demasiado superficialmente por algunos serios defectos de su vida, como su escaso compromiso paterno y familiar, o su excesiva liberalidad para elegir compañeras de cama. Pero también es reconfortante que se hable de lo más positivo de Strummer, un hombre que dejó huella más allá de la música, y que, bajo el lema de que "el futuro no está escrito", estaba convencido de que todos podíamos luchar por hacer un mundo mejor; un artista, en fin, que llegó a afirmar que "la verdadera madurez es la preocupación por el prójimo".

7/10
Blue in the Face

1995 | Blue In The Face

El exito del film Smoke, que nos contaba la vida de Auggie Wren, el dueño de un pequeño estanco, justifica esta peculiar secuela. No estamos ante un film convencional, que siga una trama argumental, sino ante un retrato de la vida diaria de uno de los barrios más populares de la ciudad de Nueva York. Diferentes personajes desfilan por el estanco: negros, blancos, hispanos, jóvenes, ancianos, casados, solteros, divorciados... Todos ellos tienen su propia historia. Historias tristes e historias alegres. Risas y lagrimas se dan cita en el estanco de Auggie, pues amban forman parte de la vida. Todo ello con el humo de un buen cigarrillo, siempre, flotando en el ambiente. El film está codirigido por Wayne Wang y el escritor Paul Auster, y si bien no alcanza la calidad de Smoke, se deja ver con agrado. Destacar que, a lo largo de toda la película, no dejan de desfilar estrellas de primer orden. Así baste mencionar a Harvey Keitel, Lou Reed, Michael J. Fox, Mira Sorvino, Mel Gorham y Victor Argo.

6/10
In the Soup

1992 | In the Soup

5/10
El estado de las cosas

1982 | Der Stand der Dinge

Una especie de paisaje apocalíptico. Un grupo de personas se pasea por lo que parece un planeta sin atmósfera, quemado por el sol. Pero de la desolación y la estética como virada al dorado, se pasa al blanco y negro puro y duro de lo que es un rodaje de una película. Un equipo de cine film en la costa portuguesa, parece reinar un ambiente agradable y tranquilo. Pero... se quedan sin celuloide. Es un obligado “impasse”, el productor se dispone a viajar a Los Ángeles para resolver el problema, forzado también por la muerte esperada de un amigo enfermo, tal vez su hijo... La espera gris, muestra un paisaje humano, casi tan desolado como el de la película que estaban haciendo. Wim Wenders cuenta que esta película, de esa especie de subgénero que es el cine dentro del cine, nació casualmente, cuando estaba sufriendo el rodaje de su película americana El hombre de Chinatown, producida por Coppola. Una amiga, Isabelle Weingarten, estaba haciendo con el chileno Raoul Ruiz la película El territorio en Portugal, y le habló de que se habían quedado sin película. Como él tenía algunas latas en Berlín, decidió pasar por Lisboa y dejárselas; al ver un rodaje pacífico, muy distinto al de El hombre de Chinatown, y estar él mismo en un “impasse” en dicha película, ideó sobre la marcha hacer una allí, con el mismo equipo de El territorio. Y en efecto, un mes después iniciaba el rodaje de su película, donde jugaba al contraste (película dentro de la película, desolación de ciencia ficción-desolación de la vida real, la tranquila naturaleza frente a la hermosa Lisboa, el viejo mundo y el nuevo mundo...), esas luces y sombras necesarias para pintar cuadros de los que habla en cierto momento un personaje del film. En el esfuerzo por atrapar la vida misma están ahí cineastas auténticos, Samuel Fuller y Roger Corman, seguramente con algunas de sus frases improvisadas. El pasaje inicial dice Wenders que era un homenaje a la serie B, y concretamente a Most Dangerous Man Alive, la última película de Allan Dwan, de 1961. Y curiosamente el último tramo, una especie de homenaje al cine negro, cierra el círculo de acabar con un género, con la idea, muy visual, de la cámara como arma. Con toda seguridad una referencia del film de Wenders, repleto de cinefilia en detalles como la estrella del Paseo de la Fama de Fritz Lang, o la programación de Centauros del desierto en un cine, es La noche americana de François Truffaut.  

6/10
Permanent Vacation

1980 | Permanent Vacation

'Opera prima' de Jim Jarmusch, quintaesencia del cine independiente, en la que colaboró con Tom DiCillo, éste como responsable de fotografía. Sigue por un Nueva York desolado y de aire espectral al joven indolente Chris, que con voz en off al principio y al final divaga sobre su devenir existencial, el ir de aquí para allá en permanentes vacaciones, sin saber adónde va. A través de unas 'estampas' neoyorquinas le acompañamos en el apartamento que comparte con una joven, en el psiquiátrico donde está recluida su desequilibrada madre; le vemos con un veterano de Vietnam, charlando sobre el efecto Dopler aplicado a las notas musicales de "Over the Rainbow" en el vestíbulo de un cine, o robando un coche en un inesperado apunte humorístico. El tono es lánguido, la narración discurre suave, el film es como una semilla que ya contiene en potencia el posterior cine de Jarmusch.

5/10

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