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Blanca como la nieve, roja como la sangre
5 /10 decine21

Blanca como la nieve, roja como la sangre

Bianca come il latte, rossa come il sangue

Contenidos (de 0 a 4 ¿qué es esto?)

Sinopsis oficial

Blanca como la nieve, roja como la sangre

Leo tiene dieciséis años. Para él  la vida sólo tiene dos colores: blanco y rojo.  Nunca se peina, juega al fútbol, escucha música a todo volumen, así evita pensar. Detesta hacer deberes, pero le da igual porque sabe  que va a copiarlos. El colegio está bien, pero sólo por la tarde, cuando los profes ya se han marchado.

El blanco es el vacío absoluto, el silencio, el aburrimiento y el miedo. Mejor evitarlo.  El rojo es la sangre latiendo en sus venas antes de un partido, es el  color de pelo de Beatrice, la chica de sus sueños. Hay que potenciarlo.  Él haría cualquier cosa por ella, porque está enamorado, locamente enamorado de Beatrice. ..aunque ella todavía no lo sabe. Cuando finalmente encuentra el valor de acercarse a la chica, descubre que Beatrice está atravesando por un momento de mucho dolor. Frente a su sufrimiento, Leo es  capaz de crecer y tomar decisiones en su pequeño mundo, que  le mira y le anima a seguir adelante: en el están sus padres, sus  compañeros, un profesor realmente “especial”.

Y por último está Silvia, la mejor amiga de toda la vida, la fiel confidente de cada uno sus secretos…

5 /10 decine21

Crítica

Amor juvenil

Amor juvenil

Leo es un chico de dieciséis años, buena gente, pero un poco caradura, acostumbrado a ser el graciosillo de la clase y a no pegar ni palo. Sus dos grandes amigos son Niko y Silvia, testigos de el loco enamoramiento que Leo siente por una chica pelirroja del instituto, Beatrice, a quien Leo ni siquiera se atreve a presentarse. Finalmente, tras un leve primer encuentro, Leo se entera de que su amada ha contraído una gravísima enfermedad y su mundo se derrumbará...

Adaptación de la novela homónima del italiano Alessandro D’Avenia, cuyo éxito es equiparable –aunque a menor escala– al de las obras de Federico Moccia, como las que dieron lugar a 3 metros sobre el cielo o Perdona si te llamo amor. De modo similar, la historia de D’Avenia –profesor de instituto– sublima el amor adolescente, lleno de vaivenes y extremismos, en donde no caben las medias tintas porque todo se vive o se sufre exageradamente. Aquí el autor aprovecha para situar las emociones en su contexto y también para establecer la diferencia entre pasión y amor, aunque a veces sea tan difícil separarlas, al mismo tiempo que habla de la realidad del dolor y también de la trascendencia.

Narrada desde el punto de vista de Leo, la película ofrece un guión en ocasiones muy poco sutil, con diálogos y situaciones a menudo relamidas. En general todas las relaciones que se dibujan entre los personajes resultan un poquito forzadas, literarias y superficiales, aunque la falta de pretensiones consiga que en el conjunto, amable y romántico, no tenga demasiada importancia esa ligereza. Por lo demás, el director Giacomo Campiotti (Prefiero el paraíso) aporta su granito de arena a la hora de ofrecer una planificación y un montaje modernos, con ocurrencias eficaces (como la de los pies pegados al suelo, en una divertida escena), para trascender un poco los límites de una producción demasiado televisiva. Hay que destacar además el buen trabajo del joven protagonista, Filippo Scicchitano, sin duda la mejor interpretación de la película.

Últimos comentarios de los lectores

mary - Hace 5 años

Estoy completamente de acuerdo! Me ha gustado mucho tu crítica Jose Vicente! Un Saludo

José Vicente Luján - Hace 5 años

#concursofindecine

Leo es todo un león, un chico aguerrido, enérgico, con ganas de comerse el mundo, para el que la vida se divide en dos colores: el rojo y el blanco. El blanco es la nada, un espacio por rellenar, mientras que el rojo es todo vida, como la sangre que está en nosotros.

Como el color favorito de Leo es el rojo no puede evitar enamorarse de Beatrice, una chica de su instituto que es pelirroja y mayor que él, pero para conseguir atraer su atención necesitara de la ayuda de sus dos mejores amigos Niko y Silvia.

Blanca como la nieve, Roja como la sangre, puede parecer a simple vista un producto juvenil más, otra de esas historias de amor juveniles que estamos acostumbrados a ver en series de televisión. Últimamente además el cine ha incluido aquí una nueva variante y es que alguno de los protagonistas esté enfermo de cáncer, como es el caso de Bajo una misma estrella o Ahora y siempre.

En esta película también uno de los personajes padece cáncer, pero esta excusa argumental le sirve al director italiano Giacomo Campiotti, cada vez más conocido en nuestro país gracias a las miniseries Moscati y Prefiero el Paraíso, para tratar temas de mayor calado.

Por un lado para hablar del amor, que no es fruto de la pasión sino del cariño y cuidado diario del otro y también para hablar de otro amor mas grande y que no tiene medida, dando una trascendencia a esta película que es difícil de ver en otros proyectos.

Todo esto se nos muestra con mucha naturalidad, gracias a unos diálogos frescos, que dan pie a situaciones muy divertidas (Leo que intenta ir a hablar con Beatrice, pero que no puede avanzar porque siente los pies pegados al suelo), y también gracias al buen hacer de los actores protagonistas.

Tiene aquí un papel muy relevante el profesorado. Se apuesta por un tipo de maestro muy concreto, aquel que se acerca a los jóvenes sirviéndose de su propio lenguaje para mostrarles la riqueza de la literatura y para enseñarles a través de su propia experiencia.

En definitiva se trata de una película entretenida, un poco televisiva (el director abusa mucho de los primeros planos), pero que dejará un muy buen sabor de boca en el público al que va dirigido mayoritariamente: los jóvenes.

Miguel Ángel - Hace 5 años

#concursofindecine

El pasado 10 de octubre se estrenó Blanca como la nieve, roja como la sangre, un filme fresco, sorprendente y original sobre las relaciones afectivas entre adolescentes. La dificultad para encontrar en la cartelera películas que planteen el tema con cierta profundidad es evidente, porque buena parte de las producciones del género carecen de verdadera entidad, y están salpicadas de trampas sentimentales y de gruesas zafiedades.

Cuando llega a las pantallas una cinta que, sin ser una obra maestra, aborda con honestidad un tema tan atractivo y necesario, hay que celebrarlo. Es el caso de Blanca como la nieve,…”, dirigida por el italiano Giacomo Campiotti, al que conocemos en nuestro país por la estupenda Prefiero el paraíso (2010).

Antes de contar de qué va, es preciso hablar de Alessandro D’Avenia (Palermo, 1977), autor de la novela en la que está basada la película. Graduado en la Universidad de la Sapienza de Roma en Literatura Clásica en el año 2000, obtuvo el doctorado en Literatura Griega en 2004. En la actualidad, D’Avenia compagina su trabajo en un instituto de Milán con la escritura de artículos para la prensa, de guiones para la televisión y de novelas.

Su primer libro, Bianca come il latte, rossa come il sangue (2010), constituyó un auténtico fenómeno editorial: además de vender más de un millón de ejemplares en Italia, se tradujo de forma inmediata a 12 idiomas. Repitió éxito con la segunda novela, Cosas que nadie sabe (2011), y antes de acabar 2014 publicará la tercera.

Y ahora toca hablar del film, que nos presenta a Leo (Filippo Scicchitano), estudiante de 16 años enamorado de Beatriz (Gaia Weiss), como Dante. Bueno, muy “estudiante” no es: “va” al instituto, donde siempre puede contar con la ayuda de la aplicada Silvia (Aurora Ruffino), su mejor amiga. Leo tiene unas curiosas teorías sobre los colores, que aplica constantemente a su vida. Cuando descubre el secreto de Beatriz, su mundo se tambaleará, pero esa circunstancia le dará también la oportunidad de crecer, con la ayuda de un profesor (Luca Argentero).

La película aborda temas de calado, aunque –a nadie le extraña no puede desarrollarlos con la hondura con que lo hace la novela: amor verdadero, pasión, enfermedad, dolor, perdón… Dios. Hay golpes de humor, emoción y también lugar para las lágrimas.

Los jóvenes actores caen muy simpáticos y se ganan al espectador. Mención especial merece la banda sonora, que incluye un puñado de buenas canciones actuales y, sobre todo, el tema Se si potesse non morire del grupo Modà, tercer premio del Festival de San Remo 2013.

El estreno de Blanca como la nieve, roja como la sangre es una buena oportunidad para que muchos jóvenes vean una película hecha para ellos sin los clichés de turno; seguro que les hará pensar y, quizá, cambiar algún esquema. Pero también es un film que interesará a padres y profesores/as, porque ofrece sugerentes temas para ser tratados en casa o en el aula.

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