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Outer Banks
6 /10 decine21

Outer Banks

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Sinopsis oficial

Outer Banks

Una historia sobre el paso a la madurez ambientada en los Outer Banks de Carolina del Norte, un popular destino vacacional, protagonizada por un grupo de adolescentes de la zona que se hacen llamar "los Pogues". Cuando un huracán arrasa con el tendido eléctrico en pleno veraneo, una concatenación de sucesos ilícitos obliga al grupo de amigos a tomar decisiones que cambiarán sus vidas. La búsqueda del padre de su líder, los amores prohibidos, una caza del tesoro de alto voltaje y la creciente tensión entre los Pogues y sus rivales son los ingredientes de un verano repleto de misterio y aventuras que no olvidarán jamás.

6 /10 decine21

Crítica Outer Banks (2020)

Misterio en la costa

Misterio en la costa

Entretenida serie juvenil de aventuras, creada por los gemelos Jonas y Josh Pate –que están detrás de otras producciones televisivas como Aquarius– y la novelista Shannon Burke, que se diría que bebe del espíritu de las novelas de Huckleberry Finn, o más cercanas en el tiempo, las de Los Cinco y Los Tres Investigadores. Eso sí, con un toque menos ingenuo, los protagonistas le dan con profusión a la cerveza, y no de jengibre precisamente, o juegan de modo insensato con armas de fuego.

Sigue a cuatro amigos, tres chicos, John B, JJ y Pope, y una chica, Kie, cerca de la mayoría de edad y que se autodenominan los Pogues, de modesta condición social, muy diferentes a los pijos Kooks. Viven en los Outer Banks, o sea, los Bancos Externos, una zona costera con historia en Carolina del Norte. Tras un huracán que deja algunos destrozos, como la caída del tendido eléctrico, y navegando en una embarcación, encuentran otra nave hundida, con una misteriosa llave que les lleva un motel. Van a hacer hallazgos relativos a la extraña desaparición del padre de John B, que podría llevarles a un tesoro. Aunque entretanto se tienen que enfrentar a unos traficantes locales, al acoso de unos policías que se llevan extraños tejemanejes, y por supuesto a los Kooks, entre los que está Sarah, que se debate entre la relación con su novio Topper, y cierta atracción por el Pogue John B.

El planteamiento atrapa, con una trama sembrada de elementos intrigantes, mientras se van desarrollando los personajes y sus relaciones, también entre bandas rivales, con amores a lo Romeo y Julieta. Quizá abusa de persecuciones y acechos a los chavales parapetados en escondites varios, un recurso que se repite en exceso. Los jovencitos y desconocidos actores cumplen.

Últimos comentarios de los lectores

José Montalbán - Hace 4 semanas


CRÍTICA SEGUNDA TEMPORADA:

Con ilusión y mirada de niño me dispuse a ver la segunda temporada de la serie "Outer Banks". Y digo con ilusión porque la temporada 1 me pareció más que aceptable.

Cierto que tenía elementos menos positivos: escaso dibujo de la psicología de algunos personajes, abuso de las persecuciones, acciones temerarias de los protagonistas para encontrar un tesoro... Todos estos elementos negativos (y otros) se acentúan ahora. Nunca segundas partes fueron buenas. Cuando se señala por adelantado una segunda temporada en unos breves meses es imposible mantener la calidad. Hay que actuar rápido rápido.

¡Qué decepción la actuación de JJ (Rudy Pancrow)! De ser el mejor en la temporada 1 (ver mi crítica de la primera temporada) a no decir más que tonterías impostadas y sobreactuadas. Entre ambas temporadas el actor (?) ha equivocado sus prioridades. Muestra mayor musculacion y menor talento.

Por contra, de la pandilla protagonista Sarah Cameron (Madelyn Cline) es la única que se salva en esta temporada. La única que es capaz de alcanzar diversos registros y de aguantar bien los primeros planos.

Exasperante es el proceso de toma de decisiones del grupo para encontrar el tesoro. Es difícil superar ese nivel de deficiencia mental.

Admito que las películas y las series deben verse en versión original. Pero cuando se ven en familia o con amigos se terminan viendo dobladas y, a veces, con subtítulos.

No entiendo porqué la productora no los revisa luego. No he visto manera más fácil de devaluar, de tirar a la basura el trabajo de tanta gente que ha trabajado en la serie y que aparecen en los créditos. Hitchcock afirmaba que una película subtitulada pierde el 15% de su fuerza y sólo el 10% si está bien doblada. No dudo que si se levantara de su tumba y leyera los subtítulos (la mitad de las expresiones es "hostia puta") o escuchara el doblaje (aquí los tacos son igualmente de pésimo gusto aunque más variados) el encargado de los subtítulos el primero y el traductor serían expulsados de la industria cinematográfica. ¡Qué manera más estúpida de poner en peligro el trabajo de tus compañeros!

Por otra parte, hay expresiones que son blasfemia, una ofensa grave para los creyentes. Nadie tiene derecho a ofender . Y, menos aún, desde una película. Que es el trabajo de muchísimas personas. Entre las que, por supuesto, hay creyentes.

En la misma línea, y esto afecta a los guionistas y al director, se mueven las dos historias de amor. Por llamarlas de alguna manera. Sin venir a cuento John B. y Sarah Cameron remedan una declaración de matrimonio. Así, de repente, sin ninguna preparación ni testigos, para toda la vida. Vamos, que si le abandona después de un cuarto de hora, no pasa nada. Las formalidades, los ritos, defienden al débil.

En la otra, la relación entre Pope y Kiara empieza por el final para no llegar al principio.

Al lado de ésto, lo mal traídas que están las escenas de clase de estos supuestos adolescentes, el hecho de que las únicas tareas domésticas que ejecutan sean beber cerveza y fumar porros y la exhibición final en una isla en la que no hay nada como el colmo de la felicidad, casi se hacen perdonar.

Mi valoración 3/10. Mi familia la valora 5/10.

José Montalbán - Hace 3 meses

Con ilusión y mirada de niño me dispuse a ver la serie "Outer Banks" .

Los "Outer Banks" son una cadena de islas frente a la costa de Carolina del Norte. Un destino para los surfista y turistas de playa y de espacios abiertos. También es una puerta de entrada de huracanes: el lugar es conocido como "cementerio del Atlántico" por el gran número de personas y barcos que han terminado sus días de forma inesperada.

Este es el marco geográfico en el que se desarrolla la serie. Y en el que se integra perfectamente. Un huracán, un barco hundido con un inmenso tesoro, unos malos conocidos y otros desconocidos que lo buscan, el surf, el barco como vehículo principal y no el coche...

El marco humano es ya más universal: una pandilla de adolescentes. Que en varias ocasiones esté al borde de la destrucción no impide que sólo en ella encuentren seguridad, apoyo y cariño. Tienen sus códigos, que son mucho más fiables que los de los adultos; que no los tienen.

Es una serie no fácil de clasificar. Tiene elementos trágicos, esto es, momentos en los que la vida no deja mucho margen y se toman decisiones fatales. Otros dramáticos, que se observan en la cantidad de conflictos que surgen (unos cuantos por episodio). Y no podían faltar los románticos.

Sí que es una serie de aventuras y de intriga. Desde luego que hay thrillers con mucho menos suspense. Maneja de manera sobresaliente el recurso cliffhanger. Muy adictiva. Siempre hay varias subtramas abiertas.

Una de las razones de su adicción (deseamos ver pronto la siguiente temporada) es que, también, está muy bien dirigida y fotografiada.

Los directores, los hermanos gemelos Jonas y Joshua Pate y el novelista-guionista Shannon Burke, conocen el ambiente geográfico y humano de primera mano. No de oídas. También están en el lado de la producción.

Jonas y Joshua Pate son naturales de Carolina del Norte y Shannon Burke estudió en su Universidad. También conocen el lado humano de la trama. Sus padres se separaron pronto. Lo que les llevó a vivir en tres hogares. También en la vida de Shannon se adivinan problemas de relación.

Volviendo a la pandilla todos sus miembros tienen su punto de inadaptación al mundo de los adultos, salvo Kie (Madison Bailey), de buena posición pues su padre lleva un restaurante. Kie contribuye al éxito de la serie con su carácter comprensivo y leal con todos. La chica que todos querríamos en nuestra pandilla. La encarnación de la empatía.

El trabajo de los otros protagonistas es irregular. John B. (Chase Stokes), el líder del grupo es, sobre todo, un actor físico. Surfista, guapo, fuerte y noble. Pero no refleja una psicología creíble en su personaje. Le falta el alma de un menor (dejamos pasar este dato en un actor de 27 años) que vive solo, en la órbita de los Servicios Sociales. No encarna al personaje, ni la angustia que se le supone a un chico de 17 años sin padres y sin trabajo. Una interpretación pobre.

Para mí es JJ (Rudy Pankow) quien alcanza la cima. Un surfista que vive con su padre borracho y maltratador. No se domina la complejidad psicológica, la fatalidad trágica, el miedo, la rabia y la angustia de una vida rota como la de JJ, si no se ha ensayado mucho. Él sí pone su alma en el papel. No se le puede pedir más.

El afroamericano Pope (Jonathan Daviss) es el único con un proyecto de futuro viable y realista: ir a la Universidad. Es el intelectual del grupo, aunque no se le ve un libro. Es el que señala las probables consecuencias de cada idea arriesgada. Le falta también un punto en la autenticidad de su personaje. Sólo Kie y JJ están al mismo nivel emocional: hacen la misma película.

Los cuatro forman un equipo, los Pogues, que se contraponen a otro, menos definido, pero de adolescentes ricos, los Kooks, muy vistosos pero muy vacíos. Así lo entiende Sara Cameron (Madelyn Cline), quién compite con Kie por el corazón de John B. Que, por cierto, lo ha ganado (al menos, hasta ahora) en la vida real. Pasa en muchos trabajos.

Sin dudarlo, la dirección artística y el diseño del vestuario suman para la interpretación. Las casas, los decorados, los exteriores, el vestuario y los colores están al servicio de los diferentes ambientes, del pijo y del de la calle. La ropa simple de los Pogues y la de más colorido de los Kook aporta autenticidad a los personajes y les facilita su trabajo. Parece simple, pero no lo es.

Resumo lo dicho valorando muy positivamente la serie. Por el lugar tan particular (los Outer Banks) escogido y que se puede decir que es el protagonista de la serie.
Por la dirección de los hermanos Pate, quienes controlan la trama en todo momento.
Por la belleza de los planos largos y por los de más detalle. Por la interpretación de Rudy Pankow y de Madison Bailey.
Por el dibujo de los personajes a medida que avanzan los episodios.

Mi valoración, 8/10. Mi familia la valora con un 7/10.

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