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Lista de cine

Todas las series que puedes ver en Netflix

Atendiendo a una creciente demanda de nuestros lectores, ofrecemos una lista de todas las series de Netflix actualmente disponibles en su catálogo de España y de las que tenemos crítica en decine21.

En el caso de series con varias temporadas, señalamos la última disponible en Netflix, o que tenemos reseñada. Confíamos que esto ayude a navegar y escoger mejor qué ver en la muy nutrida plataforma digital.

Todas las series que puedes ver en Netflix
(2020) Serie TV | 240 min. | Ciencia ficción | Thriller | Drama
Entretenida serie belga de corte apocalíptico y con elementos de cuento aleccionador, que recuerda en sus planteamientos a Perdidos, donde también había un avión. Pero en Into the Night, el avión vendría a jugar el papel de la isla, por así decir. Está desarrollada por Jason George. La trama arranca en el aeropuerto internacional de Bruselas, donde la tripulación y varios pasajeros están a punto de embarcar en un vuelo rumbo a Rusia. De pronto Terenzio, un hombre armado, militar de la OTAN, acelera el despegue por una amenaza inminente de la que se ha enterado casi por casualidad. Se ha producido un extraño fenómeno solar a partir del cual, cualquier persona que sea tocada por los cálidos rayos del astro rey, morirá. La única forma de conservar la vida es emprender el vuelo hacia el oeste, o sea, hacia la noche y la oscuridad. Toca hacer escalas y repostar, mientras tratan de pensar qué lugar, un búnker o algo así en las profundidades de la Tierra, puede resultar un lugar seguro. Con final abierto para permitir nuevas temporadas, los seis capítulos que componen esta primera entrega de Into the Night toman el título de distintos personajes, y a todos les vemos en distintas situaciones íntimas –a veces bastante gráficas– definitorias de su búsqueda casi desesperada de amor. De modo que como ocurría en Perdidos, se nos ofrecen elementos del pasado de cada uno, que necesitan reparación, pasar página. Así tenemos a la antigua militar Sylvie, que piensa en el suicidio tras la muerte de su amado por un cáncer; al piloto Mathieu, con un matrimonio infeliz, y un lío con una azafata que ha quedado en tierra, embarazada de su hijo; al estoico turco Ayaz, que oculta una vida delictiva; al experto en seguridad Rik, muy pío pero inseguro; a la joven indolente influencer Inés; al mecánico Jakub; a la rusa que viaja con su hijo enfermo; o a la cuidadora africana Zara. La cinta sabe combinar la intriga de la amenaza y las complicaciones para afrontarla, con el desarrollo de los personajes y la profundización en sus secretos y traumas. Se basa en los prolegómenos de “The Old Axolotl”, una novela del polaco especializado en ciencia ficción Jacek Dukaj, donde está claro que hay materia para las próximas entregas. Cuenta con un reparto internacional muy bien escogido, y que al no ser actores conocidos, se esmeran en la oportunidad que les ofrece la serie para destacar.
6/10
(2020) Serie TV | 310 min. | Drama
Miniserie basada en una novela-denuncia de Pierre Lemaitre, donde señala cómo personas de valía pueden ser empujadas a situaciones límite en una sociedad donde solo parece tener importancia la cuenta de resultados. Adopta la estructura de espiral, en que las cosas se complican más y más. Sigue a Alain Delambre, que desde prisión recuerda cómo ha llegado a esa situación. Cincuentón, casado y con dos hijas adultas, la suya debería ser una tranquila vida burguesa. Pero desde que perdió su trabajo, está fuera del mercado laboral, y debe aceptar ocupaciones que sólo le generan frustración. Inesperadamente le llaman de una empresa tecnológica, donde para escoger a la persona que deberá despedir a más un millar de trabajadores de la planta de una fábrica, siguen una estrategia... diferente. Sin que lo sepan los implicados, un supuesto comando tomará como rehenes a varias personas del equipo directivo, y a punta de pistola tratarán de sonsacarles información confidencial, con preguntas que soplan por pinganillo los candidatos al puesto. Ziad Doueiri, director libanés que está detrás de títulos tan valiosos como El insulto, maneja bien este relato, que viene a ser una parábola sobre la deshumanización de la sociedad, un poco en la línea de Un día de furia, donde un ciudadano normal y corriente pierde los papeles, con lo que parece estar echando a perder su futuro, y lo poco que tenía, el amor de la familia. Hay que reconocer su habilidad para combinar crítica social, con la emoción y el thriller típicos de una situación de toma de rehenes, y los parámetros del drama carcelario y el subgénero judicial. Éric Cantona se las arregla para sostener la narración, y aunque puede parecer exagerado lo que se cuenta, se acepta por la condición de la miniserie de fábula o relato de advertencia. Está bien además Suzanne Clément como la esposa sufridora.
6/10
(2020) Serie TV | 490 min. | Drama | Musical
Miniserie ambientada en el actual mundo multiétnico del jazz. Gira alrededor de “The Eddy” un club de jazz parisino del que son copropietarios Elliot, afroamericano neoyorquino pianista, y Farid, de origen magrebí. En el local toca una talentosa banda, con la cantante Maja, intermitente novia de Elliot; él está separado desde que perdió a su hijo, y ahora le va a tocar lidiar con su problemática hija adolescente Julie, que acaba de venirse a vivir a París. A los problemas habituales a los que toca enfrentarse en el entorno musical y artístico, se suman los desconocidos trapicheos que se lleva Farid con el mundo criminal. Estamos ante una cuidadísima producción de origen singular, pues primero fueron las cerca de 50 canciones que toca la banda, compuestas por Glen Ballard, para que las tocara una banda. Ballard se las mostró a Alan Poul, quien también las compartió con Damien Chazelle, naciendo así la idea de crear una serie que transcurriera en el París de hoy en día, mostrando las dificultades de una banda de jazz por dar rienda suelta a su talento. De modo que se incide en un mosaico multicultural, donde los artistas son de procedencias muy diversas, y casi nunca, por no decir nunca, de origen occidental más o menos acomodado. Se quiere mostrar así un caldo de cultivo artístico algo marginal, donde los protagonistas viven al día, esperando que algún pez gordo les descubra, y entretanto tocando, también aceptando encargos como los de amenizar el convite de una boda. Para estructurar la serie, cada capítulo se centra sobre todo en un personaje, para concluir con uno que los unifica a todos en el club. Chazelle, responsable de Whiplash y La la land, sabe manejar las canciones origen del proyecto, e imprimir a la narración el ritmo no convencional que se suele asociar al jazz. El realizador se ha ocupado de los dos primeros capítulos –de los otros se encargan Poul, Laïla Marrakchi y Houda Benyamina–, y se empeña en hacer suyo el proyecto, con la ilusión de rodar en una ciudad que fue la suya en sus años mozos. Pero el tono realista y desabrido se aleja de sus trabajos anteriores, y aunque hay un claro trabajo de documentación para crearlo, el resultado trasluce cierta frialdad. Y eso que hay espacios para la emotividad, como el del funeral. Hay mucha cámara en mano, algo de cinéma verité, realismo sucio, pero se pierde la magia. Para entendernos, esto no tiene el gran vigor de Los miserables, por citar un ejemplo casi coetáneo que también transcurre en zonas marginales de París. De todos modos, la narración se sigue con interés, las vibrantes canciones interpretadas en vivo están muy bien rodadas, y se crean conflictos de interés entre los personajes, muy bien interpretados por un reparto de actores no muy conocidos, que cuando corresponde, se nota que son también músicos. Resulta muy creíble la relación padre-hija que componen Andre Holland y Amandla Stenberg, y nos creemos la sensibilidad de la cantante Joanna Kulig a la que vimos en Cold War, o al matrimonio que componen al igual que en la vida real Tahar Rahim y Leïla Bekhti.
6/10
(2020) Serie TV | 240 min. | Drama
La casi treintañera Valeria lleva seis años casada con Adrián, fotógrafo cuya carrera no va tan bien como esperaba, y con el que lleva una existencia gris en un piso del madrileño barrio de Chueca. Pese a que lleva varios meses en paro, y a que no tiene ninguna idea para la novela que supuestamente la llevará al éxito, no se esfuerza mucho por conseguir un trabajo que le haría aparcar su sueño. Sólo llenan un poco a Valeria los encuentros con sus amigas, Lola, tan contenta por llevar una relación con un hombre casado, porque así sólo tiene momentos 'buenos' con él, y ningún quebradero de cabeza, la inocente Carmen, obsesionada con un compañero de trabajo, y Nerea, preocupada porque sus padres se enteren de su homosexualidad. En un bar, Valeria conocerá a Víctor, amigo de Lola por el que se siente tan atraída, que empezará a replantearse su matrimonio. Adaptación de la saga de novelas que Elisabet Benavent inició en 2013 con "En los zapatos de Valeria", que después tuvo tres continuaciones. Los libros han arrasado entre un público joven, ansioso de material ligero y morboso. Aquí no se incluyen secuencias muy explícitas pero abunda el sexo de todo tipo imaginable, casi parece una broma irónica que la ficción arranque mostrándonos que la protagonista tiene en casa novelas de Charlotte Brontë, o que en varios capítulos, algún personaje critique la saga Cincuenta sombras de Grey "y esas mierdas" por mala literatura, cuando se está ofreciendo un material muy similar... Se han cambiado algunos detalles, se ve que las protagonistas no eran lo suficientemente modernas, de ahí que Nerea sea ahora lesbiana, mientras que Carmen ya no es esa chica obesa con la que la autora hablaba de que lo importante es el interior, se ve que vende más una actriz delgada, razón suficiente para eliminar lo único que parecía tener el original con un mínimo de profundidad. Están al frente María López Castaño (Física o química) y la propia Benavent como supervisora, que no han realizado mucho esfuerzo para ocultar que intentan adaptar a un marco español Sexo en Nueva York, con cuatro amigas con muchos sueños que hablan todo el rato de sexo, hasta el punto de que en el arranque la protagonista luce el mismo portátil que Carrie Bradshaw. Podían haber robado bien, pero aquí nada se sostiene, sobre todo las secundarias, desdibujadas y sin ningún interés. Quiere reflejar a la juventud española, enganchada a Tinder, enviándose continuamente mensajes de whatsApp, escuchando música de moda, etc., pero todo resulta forzado, metido con calzador, se lleva la palma la secuencia en la que el 'buenorro' Victor queda deslumbrado ante la entrada de Valeria y deja abandonados a sus amigos para lanzarse a por ella. La frivolidad de esta producción es tan preocupante que incluso un espectador que no tenga una postura muy clara ante el conflicto entre taxistas y Uber se sentirá abochornado de la imagen monolítica que da de los primeros. Sin ser el nuevo Marlon Brando, Maxi Iglesias (Velvet) se salva porque parece ser el único del reparto con un mínimo de talento para no hacer el ridículo con un personaje, Víctor, mal perfilado, que ofrece consejos peregrinos a la desnortada protagonista. A Diana Gómez, secundaria en La casa de papel, le viene grande el personaje central, y sus amigas tienen un nivel amateur.
1/10
(2020) Serie TV | 360 min. | Drama Tráiler
Serie creada por el prolífico y sobrevalorado Ryan Murphy, en colaboración con Ian Brennan, con quien previamente ha trabajado en Glee, Scream Queens y The Politician. Recrea el Hollywood de la postguerra, años 50, en que los oropeles de la meca del cine ocultan mucha podredumbre y prejuicios. Ahí acuden muchos jóvenes con el sueño de brillar en la pantalla convertidos en estrellas, pero la realidad es que pocos logran descollar, y en el camino les toca pasar por un aro que puede resultar incómodo y donde se dejan el alma. La mirada tiene algo de fantasía idealizada muy exagerada versión Murphy, que quiere beber de Douglas Sirk, aunque, que quede claro, él no es Douglas Sirk. Curiosamente su modo de encarar la serie está emparentada con la reciente Érase una vez... en Hollywood, aunque las comparaciones son odiosas, y aquí Quentin Tarantino gana claramente por goleada. La serie combina personajes reales y ficticios para pintar lo que se suele denominar Hollywood Babilonia, o sea, los pecados y actitudes inconfesables en que caen esos personajes rutilantes que tanta fascinación despiertan en los que disfrutan de las películas salidas de la fábrica de sueños, que también oculta pesadillas. De modo que seguimos a Jack Castello, un recién llegado a Hollywood. Su esposa es camarera, y como lo de ser actor no es tan sencillo, acepta trabajo en una gasolinera, tapadera para que los apuestos empleados ejerzan de prostitutos con clientas talluditas, y también con hombres, se ofrece carne y pescado, como se llega a decir. Jack se indigna... un poquito, pues enseguida ve que es una interesante fuente de ingresos, y le permite hacer contactos, ventajas de practicar el sexo con Avis Amberg, la mujer de un jefazo de los estudios, Ace; y como él no quiere acostarse con hombres, logra reclutar al homosexual negro Archie Coleman, que está bastante enamorado de un tipo apuesto, grandote e ingenuo que adoptará el nombre artístico de... Rock Hudson, a instancias de su astuto agente Henry Willson, también gay. Coleman sueña con que le produzcan un guion y demostrar así que el color de la piel no importa si se tiene talento; cree en él su amigo aspirante a director Raymond Ainsley, que tiene una novia negra, Camille Washington. Ahora se trata de convencer a un estudio donde lleva la voz cantante Dick Samuels, un gay que no se atreve a salir del armario. Lo siento si me he entretenido un poco en describir personajes, y que conste que sólo he presentado la punta del iceberg. Lo hago para apuntalar la idea de que Murphy, como suele, nos presenta un culebrón en que quita importancia al planteamiento de que, para tener la oportunidad de triunfar en el mundo del cine, es poco menos que obligado pagar el peaje de acostarse con quien haga falta, lo que además no pasaría factura alguna. De modo que la otra pata de la base argumental, la reivindicación de los derechos laborales y oportunidades de los colectivos discriminados (afros y asiáticos, mujeres, gays) para hacer realidad sus sueños, pierde inevitablemente fuelle. Como es un narrador hábil, no se escatiman medios en la producción, y hay mucha vista en el reparto –con muchos personajes, algunos interpretados por actores no muy conocidos (destacan David Corenswet, Darren Criss, Laura Harrier y Patti LuPone) y otros asumidos por rostros reconocibles (como Jim Parsons de The Big Bang Theory, el actor director Rob Reiner, y otros en horas bajas como Mira Sorvino y Queen Latifah)–, la cosa da más o menos el pego, y atrapa la atención del espectador. Pero basta rascar un poco para advertir algo parecido a la impostura, que no hace justicia a la realidad hollywoodiense. Curiosa afición la de algunos a autoflagelarse y autojustificarse a la hora de proponer ficciones, todo al mismo tiempo.
5/10
(2020) Serie TV | 400 min. | Acción | Comedia | Thriller
Entretenida serie juvenil de aventuras, creada por los gemelos Jonas y Josh Pate –que están detrás de otras producciones televisivas como Aquarius– y la novelista Shannon Burke, que se diría que bebe del espíritu de las novelas de Huckleberry Finn, o más cercanas en el tiempo, las de Los Cinco y Los Tres Investigadores. Eso sí, con un toque menos ingenuo, los protagonistas le dan con profusión a la cerveza, y no de jengibre precisamente, o juegan de modo insensato con armas de fuego. Sigue a cuatro amigos, tres chicos, John B, JJ y Pope, y una chica, Kie, cerca de la mayoría de edad y que se autodenominan los Pogues, de modesta condición social, muy diferentes a los pijos Kooks. Viven en los Outer Banks, o sea, los Bancos Externos, una zona costera con historia en Carolina del Norte. Tras un huracán que deja algunos destrozos, como la caída del tendido eléctrico, y navegando en una embarcación, encuentran otra nave hundida, con una misteriosa llave que les lleva un motel. Van a hacer hallazgos relativos a la extraña desaparición del padre de John B, que podría llevarles a un tesoro. Aunque entretanto se tienen que enfrentar a unos traficantes locales, al acoso de unos policías que se llevan extraños tejemanejes, y por supuesto a los Kooks, entre los que está Sarah, que se debate entre la relación con su novio Topper, y cierta atracción por el Pogue John B. El planteamiento atrapa, con una trama sembrada de elementos intrigantes, mientras se van desarrollando los personajes y sus relaciones, también entre bandas rivales, con amores a lo Romeo y Julieta. Quizá abusa de persecuciones y acechos a los chavales parapetados en escondites varios, un recurso que se repite en exceso. Los jovencitos y desconocidos actores cumplen.
6/10
(2018) Serie TV | 510 min. | Histórico | Biográfico | Drama
La tercera temporada de The Crown arriesga, y mucho, con el cambio casi al completo del reparto, empezando por la actriz que interpreta a Isabel II, Olivia Colman, que reemplaza a Claire Foy. Porque en realidad no ha pasado un largo período de tiempo entre los hechos narrados en la segunda temporada y la que aquí arranca. Sin embargo, se logra el milagro de que aceptemos la propuesta, con un original artificio, mostrando a la reina la nueva serie de sellos que el servicio postal propone con su efigie, y en que se reemplaza a Foy por Colman. Y en efecto, es de esperar que para las próximas temporadas, el contar con una actriz de más edad sea acertado, no hay que exagerar a la hora de mostrar su envejecimiento. La serie creada por Peter Morgan continúa con el esquema que tan eficaz se ha demostrado previamente. Van avanzando los años 60 y 70, hasta el jubileo de la reina, y somos testigos de algunos acontecimientos políticos y sociales que debe afrontar Gran Bretaña, de los que no es el menor la recesión económica, lo que implica un rescate por los “primos” americanos, y protestas del sector minero. También de momentos estelares de la historia de la humanidad, como la llegada del hombre a la Luna. Y ello con los primeros ministros que semanalmente despachan con la Reina, esas audiencias a las que se incorporan Harold Wilson, laborista, muy bien interpretado por Jason Watkins, que le da un aire popular, tranquilo, torpón y pragmático adecuados, y el gris Edward Heath. Además, se presentan otros sucesos dramáticos de envergadura, como la tragedia de la escuela de Aberfan, por el colapso de una escombrera, que da pie a uno de los momentos más emotivos. Hay mucha inteligencia en el enfoque de Morgan, que procura que en cada episodio se aborden cuestiones que quedan cerradas, como por ejemplo la estancia de Carlos en Gales para aprender el galés, antes de ser proclamado príncipe; lo que no impide que se desarrolle posteriormente el personaje del joven heredero, que se siente desconectado de su familia, incomprendido hasta el punto de acabar sintonizando con el duque de Windsor,  también por su primera historia de amor, con una tal… Camilla. Así, las cuestiones de estado conviven con los acontecimientos familiares de un clan tan singular como el que preside la reina Isabel II, donde no se pueden dar pasos en falso, por una opinión pública que lo escruta todo. Tiene mucha fuerza el desarrollo de Felipe de Edimburgo –está mejor Tobias Menzies, que su predecesor joven, Matt Smith–, sobre todo con sus crisis de la mediana edad, y el modo en que maneja la llegada de un nuevo pastor para el servicio religioso de los domingos. La dificultad de madurar y aceptar la propia edad y posición que la vida nos ha deparado también afecta a la princesa Margarita, muy bien interpretada por Helena Bonham Carter, o a lord Mountbatten, al que da vida Charles Dance. Y resulta sorprendente el personaje de la princesa Alicia, la madre de Felipe, a la que se concede un inesperado papel redentor. Imposible e innecesario es describir en estas líneas todos los conflictos y situaciones que se plantean. Baste decir que Morgan no se pierde en una madeja cada vez más complicada y rica en matices, y que sabe dotar de unidad al conjunto, con resonancias que encantarían al mismísimo Willliam Shakespeare.
9/10
(2020) Serie TV | 410 min. | Acción | Thriller Tráiler
La cuarta parte de la popular serie española La casa de papel confirma lo que ya apuntaba su forzado alargamiento con la excusa del rescate de Río, atrapado por la policía, y un nuevo y audaz golpe, esta vez al Banco de España: la cosa no da para más, y sólo resiste el envite la complicidad del espectador, el gusto que puede dar a los fans el reencuentro con “viejos amigos”. La acción había quedado interrumpida en un momento muy dramático, el asalto al Banco de España en que una tanqueta de la policía recibía el impacto de un lanzamisiles portátil, con los agentes en llamas, mientras que Nairobi quedaba gravemente herida de bala, y el profesor perdía los papeles ante la aparente ejecución de su amada Lisboa, antigua inspectora de policía. Los nuevos capítulos siguen cansinamente la cada vez más inverosímil trama, con una operación quirúrgica vía internet liderada por Tokio, la nueva jefa –una Maserati en sutil expresión de Denver, Úrsula Corberó se encuentra muy a gusto con su personaje–, el derrocamiento de Palermo que quería huir asegurando su fuga con bombas, el robo del oro y los secretos de estado, la embarazadísima inspectora Sierra presionando a Lisboa, el poli Antoñanzas colaborando porque nos viene bien, etc. Mientras que los forzados flash-backs de Berlín, con boda incluida y la coral de unos monjes provocan el sonrojo de quien estas líneas escribe. Está claro que Álex Pina ha contado con la generosa financiación de Netflix, y la producción es más que vistosa, hay presupuesto para las escenas de acción. Pero los personajes, más allá de alguna frase ingeniosa, son pobres, y los recursos a traumas, complejos y presión psicológica sobrepasan lo permisible en este tipo de tramas. O sea, la cosa tiene un pase, pero la sensación es que se ha tocado fondo, y que ya a Pina le toca cerrar el kiosko y probar otras cosas.
5/10
(2020) Serie TV | 285 min. | Deportivo | Histórico | Drama
Miniserie dramática de corte histórico, ambientada en la Inglaterra de 1879, cuando el fútbol está dando sus primeros pasos y está a punto de pasar de pasatiempo para clases acomodadas y formadas en la universidad, al pueblo llano, que disfruta con los partidos y puede olvidarse por un rato de sus problemas más acuciantes. Son sus creadores Julian Fellowes, Tony Charles, Oliver Cotton, el primero de ellos conocido por Downton Abbey, serie con la que Un juego de caballeros tiene más de un punto en común. El elitista equipo de los Old Etonians, antiguos alumnos de Eton, está capitaneado por Arthur Kinnaird, de una familia pudiente. Y le toca enfrentarse en la competición por la copa de la FA con el Darwen FC, modesto equipo de los trabajadores de una fábrica de algodón. Aquí el dueño, James Walsh, ha decidido fichar a dos jugadores profesionales escoceses, para reforzar el equipo, que serán también obreros de la fábrica, para no contravenir las reglas del juego, al menos externamente. Ellos son Fergie Suter, que quiere ayudar a su familia en Escocia, donde el padre es un borrachín que maltrata a su esposa, y Jimmy Love, que va a encontrar justamente el amor en la viuda que regenta la pensión donde se hospedan. Los enfrentamientos deportivos conviven con los dramas personales y la situación social, donde los trabajadores padecen recortes salariales, frente a empresarios que no quieren ver disminuidas sus ganancias, más por la acción de unos bancos que les aprietan las tuercas a la hora de conceder préstamos. Como se ve, la serie comparte con Downton Abbey una trama de época, y el mostrar paralelamente las vicisitudes de personas de clases social alta, con las de capas populares, que han de aprender a convivir y respetarse, a la par que se busca justicia social, los tiempos cambian. Aunque hay momentos intensos, como el de un tumulto que podría acabar en linchamiento, no alcanza el nivel del título citado, y los actores son bastante desconocidos. Pero el tema de cómo el fútbol se convirtió en deporte profesional, las peripecias de los personajes, los envites deportivos y la ambientación convierten la miniserie en una producción que merece la pena verse. Además sobresale valores como el honor, la deportividad y el hacer lo correcto, por ejemplo en relación a la maternidad, y las relaciones padres-hijos.
7/10
(2020) Serie TV | 270 min. | Fantástico | Drama
Curiosa serie noruega que cualquiera diría que está planteada como una respuesta a Marvel. Como si dijeran a la superpoderosa compañía de cómics y películas de superhéroes, “quitadme de ahí a Thor y compañía, que nosotros podemos abordar nuestros propios mitos con mucho más talento y personalidad”. Si lo consiguen es otra cuestión, discutible. Tiene detrás un inesperado nombre de prestigio, Adam Price, el creador de Borgen. Quizá con ella comparte el interés por algunas cuestiones políticamente correctas, aunque el tono es decididamente diferente, y el público al que pretende captar también. Magne y Laurits se mudan con su madre viuda a Edda, el pueblo de su niñez, donde ella ha conseguido trabajo. En medio de increíbles parajes naturales, la zona está dominada por una fábrica que podría estar contaminando las aguas, o eso denuncia la jovencita Isolde, de la que pronto Magne se hace amigo en el instituto, ambos comparten la condición de frikis. Sea como fuere, Magne empieza a descubrir que algunos lugareños le miran como si fuera una especie de elegido, además de unos increíbles superpoderes, que le permiten lanzar un martillo a más de 500 metros. Por otro lado, la familia dueña de la fábrica pertenece a una estirpe divina, y no pueden permitir que el recién llegado estorbe su dominio de la zona, más si se acerca el Ragnarok, o sea, el fin del mundo. La serie quiere combinar la intriga con elementos fantásticos de tipo mitológico, con lo que supone que son las preocupaciones e intereses de los estudiantes de instituto. Lo que en los tiempos que corren incluye por supuesto intereses medioambientales, presencia en redes sociales, fiestas, sexo, y atracción homosexual, con actores guapitos, como es de rigor. Algunos de ellos, como David Stakston y Herman Tømmeraas, son populares en los países nórdicos por la serie juvenil Skam. La inmadurez parece repartirse a partes iguales entre jóvenes y adultos, al estilo de series como Por 13 razones, llamando la atención la poca delicadeza con que se gestiona una muerte inesperada, y la falta de deontología profesional de un psicoterapeuta. Un posible referente podría ser True Blood, ésta de vampiros, aunque a la hora de mostrar sexo y violencia Ragnarok es más contenida.
6/10
(2019) Serie TV | 580 min. | Drama
La enfermera Mel Monroe abandona una brillante carrera en un hospital de Los Ángeles, tras diversos sucesos personales que la marcan hasta sumirle en una depresión que ha ido superando paulatinamente. Deseosa de alejarse del mundanal ruido, se establece en un pueblo perdido de las montañas de Virgin River, donde la alcaldesa Hope McCrea le ha ofrecido trabajo como ayudante del doctor Mullins, que se resiste a la jubilación. El puesto tiene más dificultades de lo que parece, pues Doc, muy apreciado por la gente del lugar, no cree que necesite asistencia. Jack Sheridan, ex marine dueño de una cafetería, le hará a Mel más dulce el amargo trago de sus primeros días en el puesto. Serie grata pero de previsible desarrollo, en la línea de Doctor en Alaska o Everwood, e incluso de Las chicas Gilmore, describe cómo la vida de una estresada chica de ciudad recupera algo de equilibrio y paz en un entorno rural, que aunque con sus peculiaridades, aporta una cercanía y trato humanos muy de agradecer. Se basa en las novelas de Robyn Carr, y la serie está desarrollada por Sue Tenney, responsable de otros títulos simpáticos aunque algo pastelosos, como Good Witch. La trama juega con las razones que han llevado a Mel a dejar la ciudad atrás, hay heridas que aún deben cerrar, algo que ayuda a la empatía con Jack, también con traumáticos recuerdos de acciones de guerra; el pasado de ambos, sobre todo el de ella, surge mediante flash-backs sublimados con mucha luz. Y por supuesto, con la evolución en la tirante relación inicial entre enfermera y médico, las cosas se irán encarrilando, pero el choque de caracteres ofrece mucho juego, que aprovechan los actores, Alexandra Breckenridge y Tim Matheson. Curiosamente este último estuvo en una serie de trama parecida, titulada Doctora en Alabama. Los capítulos incluyen casos que demuestran la profesionalidad de Mel, como ocurre cuando abandonan a un bebé recién nacido en la puerta de la consulta.
6/10
(2019) Serie TV | 360 min. | Histórico | Drama
Miniserie francesa de TF1 que distribuye Netflix en el mercado internacional, creada por Catherine Ramberg y Karin Spreuzkouski. Toma pie de hechos históricos, el devastador incendio que asoló el parisino Bazar de la Caridad, un mercado benéfico en plenos Campos Elíseos, el 4 de mayo de 1897. Todo apunta a que el origen del fuego tuvo lugar en la cabina de proyección del cinematógrafo, el recientísimo invento de los hermanos Lumière. Con hechuras de gran producción, el planteamiento es un poco de culebrón, y se diría inspirado por Titanic –diferencias de clases sociales, la música en pleno incendio para tranquilizar a la gente...– y en general por el cine catastrofista. Los derroteros por los que transcurre son perfectamente previsibles. La idea, al estilo de otras producciones de amor y lujo como las que produce en España Bambú, es mostrar relaciones sentimentales varias, donde con frecuencia el varón es un egoísta dominador, y la mujer ha de tratar de respirar y buscar un poco de libertad en sitios como el Bazar de la Caridad, pero siempre de modo clandestino, para no ser víctima de represalias. Es el caso de la pelirroja Adrienne, que piensa aprovechar el caos del incendio para abandonar a su impresentable marido. O de Alice, que tiene un prometido oficial, Julien, pero que tiene todas las papeletas para encontrar a su “Leonardo DiCaprio” en el desenvuelto ladrón callejero Victor, al que conoce tropezándose con él en el atestado mercado. Los actores son bastante desconocidos.
5/10
(2019) Serie TV | 515 min. | Aventuras | Ciencia ficción | Drama
Fantástica segunda temporada de Lost in the Space, se mantiene el nivel logrado por el arranque de esta nueva versión de la serie original de Irwin Allen. Ésta a su vez adaptaba a un entorno de ciencia ficción la novela “La familia Robinson suiza” de Johann David Wyss, en que los componentes de un clan debían luchar por la supervivencia tras el naufragio de su embarcación, que les llevaba a recalar en una isla desierta. En esta ocasión, los Robinson comienzan sus andanzas más perdidos que nunca, se nave Jupiter ha ido a parar a un planeta cubierto de océanos muy agitados, y donde son frecuentes las tormentas eléctricas. A los papás, Maureen y Toby, y a sus hijos Penny, Judy y Will, les acompañan la doctora Smith, prisionera tras quedar claro que es una villana con muchas caras, y el intrépido Don West, que también tiene algún hecho de su vida pasada poco nítido. Separados de la Resolute, con la que viajaban rumbo al sistema solar Alfa Centuri para montar una nueva colonia por los problemas que atraviesa la Tierra, dudan entre seguir en el complicado planeta donde se encuentran, o intentar aprovechar la energía de las tormentas para despegar y retomar el contacto con los suyos. Will echa de menos al Robot tanto les ayudó, y aún espera volver a tener noticias de quien podía llamar en verdad su amigo. Mientras Penny, con la ayuda de Will, ha compuesto una suerte de relato escrito de las aventuras familiares, “Perdidos en el espacio” se titula, aunque le apena el escaso aprecio del mismo que hace su madre, piensa que le muestra mucho menos cariño que a sus hermanos. La serie desarrollada por Matt Sazama y Burk Sharpless depara estupendas sorpresas, con un ritmo endiablado, hay mucha acción servida con cuidados efectos visuales y un magnífico diseño de entornos planetarios, oceánicos, espaciales, y del interior de las naves. Pero sobre todo está muy logrado el carácter familiar de toda la trama, aventuras a tutiplén, que nunca resultan ñoñas. La idea de que la familia unida es capaz de afrontar mil y un obstáculos atraviesa hábilmente toda la narración, con personajes y sus relaciones muy bien desarrollados, los Robinson parecen de verdad una familia. Además, hay que reconocer la complejidad de la “mala” de la función, Parker Posey compone a la perfección a una persona inteligente, de carácter luciferino, que sabe decir a cada uno lo que necesita oír, aunque duela, su capacidad de introspección psicológica da siempre en la diana de lo que resulta estimulante, y lo que apena porque supone poner el foco sobre un defecto o carencia. Algunos flash-backs sirven para entender cómo se convirtió en la mujer egocéntrica que es, evitando maniqueísmos o simplezas facilonas, por ejemplo no deja de afectarle el descubrimiento de algunas de sus acciones, como el de cómo la niña Samantha perdió a su padre.
7/10
(2020) Serie TV | 212 min. | Drama
Miniserie inspirada libremente en las memorias de Deborah Feldman. Sigue a Esty Shapiro, una joven criada por sus abuelos en la comunidad judía ultraortodoxa de Williamson en Brooklyn, Nueva York; su padre es alcohólico y su madre se fugó años atrás. Frisando los 18 años se verá obligada a aceptar un matrimonio concertado con Yanky. La presión del entorno familiar para que le dé descendencia alcanza tales extremos que decide fugarse a Berlín, pues podría solicitar por sus orígenes la nacionalidad alemana. Maria Schrader, conocida en su faceta de directora por otra película basada en personajes reales, Stefan Zweig: Adiós a Europa, sabe pergeñar un relato en dos tiempos que atrapa, el espectador comparte la atmósfera asfixiante en que le ha tocado crecer a Esty, y también la de persecución posterior, más la bocanada de aire fresco que supone integrarse en una comunidad artística, amigos jóvenes que quieren dedicarse a la música. De algún modo el impacto que ha producido la serie recuerda al de Único testigo, el popular thriller protagonizado por Harrison Ford, donde un policía se integraba en una comunidad amish con motivo del caso que tenía entre manos, donde un niño había sido testigo de un crimen. Aquí se juega con el choque de ambientes, mentalidades y creencias, el de la comunidad ultraortodoxa, con sus exóticas vestiduras, gorros, ropas oscuras y rizos, y el de Berlín, donde la arquitectura y decoración de la Bauhaus funcionan como contrapunto, al igual que el pelo original de Esty y sus primeros pantalones vaqueros. El equipo de guionistas y la realizadora sabían que se movían en el filo de la navaja, y que era fácil herir susceptibilidades. En tal sentido se nota que ha habido un esfuerzo por abordar con delicadeza algunos apartados, como las relaciones conyugales de Esty y Yanky, donde el desconocimiento, la torpeza y un pudor mal entendido causan dificultades, mientras, paradójicamente, se produce una auténtica invasión de su intimidad por parte de unos parientes entrometidos e impacientes. Pero no se deja de denunciar un ambiente que aproxima a algunas comunidades a las sectas, no hay una auténtica educación en libertad, lo que acaba pasando factura. Se acaba además cayendo en la hipocresía, con la idea de que la Torá “on the road” se puede vivir de otra manera; y desde luego la persecución y la amenaza no parecen casar nada bien con la supuesta buena intención de que se cumpla la voluntad de Dios para con la pareja con problemas. Schrader cuenta con un reparto estupendo, jóvenes y mayores están muy bien, se nota que la directora es también actriz y sabe dar a los actores las pautas precisas. Destaca especialmente la talentosa joven protagonista Shira Haas, que con 25 años aparenta la juventud y fragilidad que se suponen a su personaje, capaces de convivir con una fuerte personalidad y una sensibilidad artística musical que ha estado reprimida, pero que acabará aflorando en el tramo final, uno de los pasajes más logrados, en que confluyen los sentimientos de muchos personajes. En todo momento se aboga por la libertad, nadie debería imponer jamás a otro su propio criterio por la fuerza, por muy convencido que esté de hallarse en la verdad.
6/10
(2020) Serie TV | 210 min. | Comedia | Drama
Una serie de tintes oscuros a pesar de su ambientación "teen", que sigue a la adolescente Sydney en una situación extrema. Su padre se ha suicidado recientemente en el sótano de su casa, y ni siquiera dejó un mensaje de despedida dando alguna explicación. Y su madre no aborda con ella el tema, solo le pide que cuide a su hermano pequeño, o que haga otras tareas domésticas. Ella, en el instituto, se siente una auténtica friki. Se da cuenta de que le gusta a un chico también algo rarito, Stanley, con el que se acaba acostando. Aunque se siente confusa en su sexualidad, porque se siente atraída por su mejor amiga, Dina, a la que acaba besando. Tantos sentimientos complejos y que se guarda para sí misma, tienen sin embargo una extraña manifestación exterior. Cuando le domina la rabia tiene superpoderes telequinésicos, con los que arroja y rompe objetos con gran violencia, como si fuera una especie de “Hilk”. Esta pintoresca y deprimente tragicomedia existencialista seriada con elementos fantásticos es obra de Jonathan Entwistle y Christy Hall, el primero conocido por The End of the F***ing World, que se mueve en la misma línea de mirar las perplejidades de los “teenagers”. De hecho, se basa también en un cómic de Charles S. Forsman. Técnicamente está bien realizada, y los jóvenes protagonistas Sophia Lillis y Wyatt Oleff componen bien sus personajes. Resulta bastante representativa de una sociedad desnortada, donde las nuevas generaciones no sólo no reciben ayuda de parte de los adultos –uno se suicida, la otra cierra los ojos, la psicóloga responde al estereotipo funcionarial que no sabe ver personas, individuos que requieren de su ayuda–, sino que se enfrentan a un mundo en que se les ha dicho que su sexualidad es algo que debe construirse ellos mismos. De modo que se ofrece una visión muy limitada de esta hermosa realidad, que aparece poco integrada en la persona, como modo de amar y darse a los demás. Resulta curioso que de nuevo una serie adolescente insista en hablar de suicidio, algo que resultó bastante polémico con otra serie de institutos, Por trece razones.
5/10
(2019) Serie TV | 395 min. | Policiaco | Thriller | Drama
Serie basada en hechos reales, basada en un artículo periodístico de investigación que dio a sus autores T. Christian Miller y Ken Armstrong el Pulitzer, está contada básicamente en dos tiempos que van confluyendo. Por un lado seguimos en 2008 a la joven conflictiva Marie Adler, que ha vivido siempre en hogares de acogida hasta que al cumplir los 18 años tiene derecho a una vivienda, le facilitan un trabajo y logra así cierta independencia. Su denuncia de haber sido violada es acogida con incredulidad por los policías que investigan, ya que el agresor se las ha arreglado para no dejar rastro del ataque, y porque conocen más a Marie, de los anteriores hogares de acogida, no se fían de ella, están acostumbrados a que invente historias. Por otra parte la detective de la policía de Golden, Colorado, investiga en 2011 un caso de violación, y tras diversas averiguaciones sospecha que hay un patrón de conducta en otros ataques sexuales no resueltos, en que el agresor retiene a las víctimas, les hace fotos, las viola, y luego las ducha para no dejar rastros de ADN. Comenzará a colaborar con otra compañera de otra circunscripción, la detective Grace Rasmussen. El trío formado por Susannah Grant, Michael Chabon y Ayelet Waldman desarrolla bien esta miniserie que cuenta con buenos directores, la propia Grant más Lisa Cholodenko y Michael Dinner. Abordan un tema escabroso, del que se ofrecen abundantes detalles, y aunque se procura cierta delicadeza en el tratamiento narrativo y en las imágenes, no deja de resultar desagradable, se quiere incidir en la gravedad de una violación. En cualquier caso estamos ante un policíaco que se esfuerza en la mirada objetiva de la investigación, y también en el comportamiento de los implicados, incluido el depredador sexual y los policías menos concienzudos en su trabajo, la idea es mostrar cómo pueden pesar las ideas preconcebidas a la hora de realizar un trabajo tan importante, en que se encuentra en juego el futuro de personas que ya han seguido una trayectoria que les ha dañado en su integridad física y psíquica. Existe una intención didáctica para no restar importancia a los crímenes sexuales. Y luego se sabe retratar muy bien a las dos detectives principales, quizá con el referente en la cabeza de True Detective, pues se juega al contraste con dos estupendas interpretaciones de Toni Collette y Merritt Wever, la primera experimentada y descreída, la otra todavía por hacerse profesionalmente y devota cristiana. Ambas comparten momentos interesante de intercambio de puntos de vista, de desapego o implicación, o de preguntarse cómo puede permitir Dios la existencia del mal y el dolor en el mundo. También hace un excelente trabajo la jovencita Kaitlyn Dever, encarnando a la primera víctima del violador en serie, que se encuentra sola ante el sistema, pero que tendrá razones para seguir creyendo aunque a ella, de primeras, no la crean.
7/10
(2019) Serie TV | 355 min. | Histórico | Thriller | Drama
Intrigante miniserie basada en hechos reales, creada por Gideon Raff, el responsable de Prisioneros de guerra, la serie israelí que dio pie a la muy popular Homeland. Sigue la trayectoria del espía israelí de origen sirio Eli Cohen –sus padres eran judíos originarios de Alepo–, quien, en los años de la crisis de los altos del Golán, logró infiltrarse en la esfera de influencia las más altas capas del poder en Siria, simulando ser un hombre adinerado que ha regresado a su país para hacer negocios ahí, por motivos patrióticos. De entrada, y cinematográficamente hablando, suena a la típica trama de espionaje mil veces vista. Pero Raff, que también dirige los seis episodios, logra insuflarle una enorme tensión, con una estupenda creación de personajes, de modo que la dificultad de llevar una doble vida, el secretismo, la separación de la familia y las motivaciones por amor al propio país, quedan perfectamente reflejados. Resulta una acertada elección, para el papel protagonista, Sacha Baron Cohen, quien al parecer tiene además un parentesco lejano con el personaje que interpreta. El actor demuestra que puede interpretar perfectamente un papel dramático, y el tener que simular ser quien no es, el exportador Kemal Amin Taabet, le permite moverse en la salsa de sus Brunos y Borats, pero no buscando el efecto cómico zafio de esos roles, sino el de un "encantador de serpientes", el "influencer" del que todo el mundo desea ser amigo. El precio a pagar es el alejamiento de su esposa Nadia, a la que ama tiernamente, pero con la que no puede estar, y el apenas conocer a sus hijitas, que crecen con su madre. La serie pinta bien esta dicotomía, que también tiene reflejo en las amistades que Cohen-Taabet hace en Siria, y el modo en que le pesa en el alma su innegable deslealtad, pese a la inteligencia que reúne para su país auténtico, Israel. A la hora de alcanzar metas loables, se pasa por la deshumanización, lo que invita a pensar hasta qué punto el fin puede justificar determinados medios. Raff sabe acompañar a Cohen-Taabet, pero también a Nadia en casa, sufriente pese a contar con el apoyo de la familia de su esposo –resulta un descubrimiento el buen hacer de Hadar Ratzon Rotem–, y del jefe de éste, muy bien interpretado por Noah Emmerich, que sabe dar el tipo de quien se preocupa por su subalterno, y que al mismo tiempo no puede revelar la verdadera naturaleza de las actividades de su agente. Los entresijos del poder sirio y los intentos por dar con el espía, y el modus operandi del Mossad, también quedan muy bien reflejados. Además se opta por buenas soluciones visuales para plasmar las comunicaciones en morse de Cohen.
7/10
(2019) Serie TV | 310 min. | Documental | Drama
Primera serie documental de Netflix en España, que consta de cinco capítulos de una hora de duración. El realizador León Siminiani ha dispuesto de un presupuesto mucho más amplio que en su personalísima y sorprendente Apuntes para una película de atracos, para reconstruir a fondo uno de los asesinatos más mediáticos de la historia reciente de España. Como recordarán perfectamente la mayoría de españoles con la edad adecuada, Míriam, Toñi y Desirée, adolescentes del municipio valenciano de Alcasser, desaparecieron la noche del viernes, 13 de noviembre de 1992, cuando acudían a una fiesta en Picasent, una localidad cercana. El 27 de enero, un apicultor descubrió sus cadáveres. La autopsia puso de manifiesto que las chicas habían sufrido abusos sexuales, y aunque uno de los presuntos culpables, Miguel Ricart, fue juzgado y condenado a prisión, el principal autor de los hechos, Antonio Anglés, logró escapar y hoy en día continúa en paradero desconocido. Simiani ha seleccionado el principal material audiovisual de la época, gran parte de él prácticamente inédito, como por ejemplo algunos fragmentos del juicio, y ha entrevistado a cuantos familiares, testigos e investigadores se han prestado hoy en día a colaborar; impresionan sobre todo Fernando García, progenitor de Míriam, porque en su momento estuvo muy activo en los medios, y Kelly, hermana de Anglés, que describe muy bien a su peculiar clan. Se reconstruyen minuciosamente los hechos, con vocación de objetividad, pues aunque el propio Simiani, fiel a sí mismo, aparece en pantalla, junto al productor Ramón Campos, se limitan a hacer preguntas, a aclarar cuestiones o a recorrer con su equipo la zona donde murieron las niñas, en la parte más dura de este trabajo. No hace falta una representación con actores para hacerse una idea del terrible final de las secuestradas. Por lo general, aunque no se oculta que se trató de un asesinato bastante sórdido, se ha logrado sortear bastante bien el morbo. Y se dedica gran parte del metraje a criticar a la telebasura de la época. Salen muy malparada sobre todo Nieves Herrero, con su “De tú a tú”; las imágenes de su directo desde el pueblo la noche en que se habían encontrado los cuerpos hablan por sí solas, no se entiende cómo en la época no suscitaron un gran rechazo las preguntas malsanas a quienes acababan de perder a sus seres queridos violentamente, seguidas de cortinillas con música alegre para pasar a publicidad; en menor medida también se señala al mejor profesional Paco Lobatón, de Quién sabe dónde, si bien éste no llegó al mismo extremo, y aparece en pantalla, reconociendo que no lo hizo del todo bien. El primer capítulo, que resume los principales acontecimientos, tiene más interés que el resto. Sin embargo, los otros cuatro enganchan hasta el final, centrándose en la investigación; no se ocultan las teorías no oficiales de García, y otras personas, que han puesto en duda los datos oficiales, argumentando sobre todo una autopsia bastante dudosa, lo que podría apuntar a que se estaba protegiendo los intereses de poderosos implicados en el asunto, que podrían haber ayudado a Anglés a poner tierra de por medio o habérselo quitado de en medio. Acaba con un alegato feminista que se antoja un tanto oportunista, lo que no enturbia un trabajo memorable.
7/10
(2019) Serie TV | 180 min. | Comedia
Johanne se mete en un lío cuando, eterna solterona, anuncia a su familia, a sólo cuatro semanas de la Nochebuena, que en esa ocasión le acompañará su novio. El problema es que tal novio no existe, de modo que inicia una carrera contrarreloj para conocer a alguien. Le aconseja su mejor amiga y compañera de piso, pero los ligues a través de internet o por su trabajo de enfermera en el hospital, le llevan a conocer a personajes poco adecuados, desde un jovencito de 19 años, a un friki del “escape room”, pasando por un deportista infatigable, un médico o un paciente que podría ser su padre, antiguo ministro de sanidad. El tono de esta serie noruega creada por Per-Olav Sørensen, de capítulos de media hora de duración, procura ser amable, en la línea de Love Actually, film que se menciona expresamente. Con dirección artística luminosa, la típica de las cintas de Navidad, contiene gags graciosos y está atravesada de buenos sentimientos, pero se nota que es hija de su tiempo en su asumida superficialidad, en que los afectos y el amor sufren vaivenes porque en el fondo se anhela algo, pero no hay verdadera fuerza de voluntad para luchar por ello. La protagonista Ida Elise Broch, con su sonrisa radiante, su bondad y su torpeza, da el tipo perfecto de lo que vendría a ser una Bridget Jones a la noruega.
6/10
(2019) Serie TV | 480 min. | Aventuras | Fantástico | Drama Tráiler
Alterna tres tramas en diferentes líneas temporales. Acompañado siempre por Sardinilla -su fiel corcel-, el brujo Geralt de Rivia se gana la vida cazando monstruos, a cambio de unas monedas. Por su profesión, suscita el recelo de la población normal, incluso de quienes le contratan. El extraño hechicero Stregobor, que anda preocupado por unas mujeres que según la profecía servirán a un demonio que puede destruir el mundo, le ofrece dinero para cazar a Renfri, una de éstas damas. Por su parte, Geralt se niega, porque no asesina a seres humanos, sólo a criaturas. Posteriormente se encuentra en un bosque con la propia Renfri, que a su vez quiere convencerle de que la razón está de su lado. Décadas después, la princesa Cirilla, apodada Ciri, recibe lecciones de su abuela, la reina Calanthe, para cuando herede el trono de Cintra, pero este lugar será asediado por las tropas del reino enemigo de NIlfgaard. Y años antes, la joven Yennefer aprende magia en Aretuza, academia para jóvenes con aptitudes mágicas. Adaptación en formato de serie de la saga épica y oscura creada por el polaco Andrzej Sapkowski, que ya dio lugar en 2002 en su país a una producción de medio pelo, con la que el autor no estaba nada contento, y a diversos videojuegos. La 'showrunner', Lauren Schmidt (The Umbrella Academy) sigue bastante las novelas, hasta el punto de que se reproducen diálogos casi enteros en algunos momentos. Se ha cambiado algún detalle, por ejemplo, se ha introducido una mayor diversidad racial, cuando los personajes originales se supone que eran blancos, lo que no resultaba extraño en un texto centroeuropeo. Algunos momentos de batallas de masas, o desnudos femeninos, parecen concebidos para recordar a Juego de tronos, la exitosa serie de HBO, a cuyos seguidores aspira Netflix a conquistar con esta producción, aunque se mantiene una mayor elegancia. Sobre todo, le da más protagonismo a las mujeres, secundarias en el texto original, que siempre gira en torno a Geralt, pero aquí se diría que tiene más importancia sobre todo la historia de Ciri. Quizás los saltos temporales desconcierten un poco, sobre todo a quienes no estén familiarizados con las tramas y personajes. Además, salvo la del hechicero, las otras tardan en arrancar, el espectador puede desertar antes de que se pongan interesantes. Por lo demás, el nivel interpretativo no es muy homogeneo. Henry Cavill, conocido por interpretar a Superman en El hombre de acero, le pone mucho pasión a su personaje, Geralt, del que se había manifestado un gran seguidor. Le roba los planos Joey Batey (La reina blanca), como el bardo Jaskier. Otros miembros del reparto tienen un nivel más discutible, por ejemplo Anya Chalotra, que encarna a Yennefer. Las secuencias de acción están bien coreografiadas, pero se abusa del croma, y de unos efectos elaborados con CGI no siempre eficaces. El conjunto puede resultar más o menos entretenido, pero a la primera temporada le falta algo de entidad propia, pues transita por modelos conocidos del género de espada y brujería. Quizás lo logre en entregas posteriores.
5/10