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Biografía

A.B. Shawky

A.B. Shawky

34 años

A.B. Shawky

Nació el 06 de Noviembre de 1985 en El Cairo, Egipto

El cineasta de los desheredados de la Tierra

12 Marzo 2019

Cine egipcio, sobre leprosos y desheredados. Suena a veneno para la taquilla. Sin embargo Abu Bakr Shawky ha demostrado con su primer largometraje que se pueden tratar estas cuestiones de un modo rebosante de humanidad y capaz de atrapar la atención del espectador sin prejuicios.

Hijo de padre egipcio y madre austríaca. Abu Bakr Shawky aprendió a amar el cine gracias a mamá, que le llevaba a ver películas. Disfrutaba especialmente con el cine independiente, y se declara un gran admirador de los hermanos Coen, pero también se conoce de cabo a rabo el cine iraní. Estudió cine y ciencias políticas en Egipto, y luego se trasladó a Nueva York para continuar sus estudios.

Antes de acometer su primer largometraje, se bregó en la realización con tres cortos de corte documental, The Colony, Things I heard on Wednesdays y Martyr Friday. Precisamente el primero de ellos, que transcurre en la colonia de leprosos de Abu Zaabal en el norte de El Cairo, fue el que le sirvió de inspiración para su debut en el largometraje de ficción Yomeddine, que no deja de estar anclado en la realidad, al describir las tribulaciones de un hombre que ha padecido lepra, lo que le ha dejado las secuelas de su cuerpo deformado y las cicatrices de su rostros. En compañía de un niño nubio huérfano emprenderá un viaje no sólo físico sino emocional, en busca de su familia, lo que supone también aceptarse tal y como es, y también a su otra familia, o sea, los desheredados de la Tierra con los que ha ido trabando amistad a lo largo de su vida.

Yomeddine, que fue seleccionada para competir en el Festival de Cannes, se fue gestando a lo largo de varios años, en que Shawky pudo madurar su idea y darle forma, añadiendo muchos elementos reales a la trama, muchas anécdotas y sucedidos los fue conociendo en sus rodajes en Egipto. A lograr la financiación de un film que no era fácil de vender, le ayudó con sus gestiones su esposa Dina Emam. También fue de gran utilidad su contrato como asesor de asuntos árabes en la serie de Amazon sobre los atentados del 11-S The Looming Tower, pues le permitió hacer muchos contactos que luego le serían muy útiles.

El título del film, que puede traducirse como “El día del juicio final”, apela a una idea que atraviesa el cine de Shawky, la igual dignidad de las personas por encima de diferencias de sexo, situación social, nacionalidad o religión, lo que se constatará precisamente el día en que Dios juzgue a todos los hombres por igual. Y explica que “elegí a un enfermo de lepra para el papel protagonista de Beshay, en lugar de un actor profesional, con la intención de darles la oportunidad, tanto al personaje como a la persona, de definirse por su humanidad y no por su enfermedad. La idea no era observar este mundo desde fuera sino buscar más allá de la apariencia para centrarnos en la persona. A pesar de la aparente dureza que pueda contener la película, Yomeddine trata el tema de forma alegre, destacando el talante de Beshay ante la desdicha.”

Trabajos destacados
Filmografía
Yomeddine

2018 | Yomeddine

Notable debut en el largometraje de ficción del cineasta egipcio A.B. Shawky, director y guionista, que ha trabajado con su esposa Dina Emam, productora del film. Describe la peripecia de Beshay, que vive en la colonia de leprosos de Abu Zaabal en Egipto desde que era un niño, su padre le dejó ahí asegurando que volvería a buscarle cuando estuviera curado, pero nunca volvió a saber de su familia, a pesar de superar la enfermedad, sólo le queda la deformación del cuerpo y rostro, con llamativas cicatrices. En el mismo lugar hay diversas instalaciones, un centro psiquiátrico, donde se encuentra su esposa, y un orfanato, donde vive el niño nubio Obama. Cuando muere la esposa de Beshay, éste decide intentar la aventura de localizar a su familia. Se colará en su carro tirado por un burro Obama, que también anda a la búsqueda de un lugar en el mundo. Estamos ante una emotiva película, que se atreve a hablar de los desheredados de la Tierra, de los que una sociedad occidental acomodaticia con frecuencia desea saber lo menos posible, cerrar los ojos y hacer como si no existieran. También es un film que invita a arriesgarse y no quedarse encerrado en un rincón, hay que ver mundo y descubrir la propia verdad familiar, aunque pueda ser dolorosa. Aunque contiene momentos duros, y muestra la tremenda realidad que le toca vivir a Beshay y a algunos amigos "freaks" que hace en el camino, destaca el tono de fondo optimista y esperanzado, incluso con algún momento humorístico. Y es que el simple hecho de vivir es una bendición, sobre todo cuando das y recibes amor. Se puede carecer de todo, pero tener un corazón compasivo, no tiene precio, es un auténtico tesoro, como se ve en el film. Aunque la fotografía del argentino Federico Cesca refleja una realidad, por ejemplo, la de los vertederos de basura, es bella, con tonalidades muy cuidada. Y la música de Omar Fadel, se convierte en buen refuerzo de las ideas positivas que atraviesan el film. Shawky concede al film un formato de singular "road-movie", ya nos movamos en carro, a pie, en tren o en camioneta. Los encuentros y situaciones sirven para ofrecer un rico cuadro de Egipto, donde vemos la realidad de la convivencia de distintas religiones: Beshay es cristiano, y Obama musulmán, y podemos ser testigos de oraciones en una mezquita, o intuir que el hombre con el que el primero llega a compartir celda, es de los Hermanos Musulmanes, aunque no se diga explícitamente. Aunque la lepra es una enfermedad en extinción, se nos propone cómo un mal físico puede producir miedo y rechazo, convertirse en un estigma, lo que da pie a una poderosa escena en un tren que rinde homenaje nada disimulado a El hombre elefante. Aunque ninguno de los dos es actor profesional, están muy bien y son muy naturales, el auténtico leproso Rady Gamal y el niño Ahmed Abdelhafiz.

6/10
Yomeddine

2018 | Yomeddine

Notable debut en el largometraje de ficción del cineasta egipcio A.B. Shawky, director y guionista, que ha trabajado con su esposa Dina Emam, productora del film. Describe la peripecia de Beshay, que vive en la colonia de leprosos de Abu Zaabal en Egipto desde que era un niño, su padre le dejó ahí asegurando que volvería a buscarle cuando estuviera curado, pero nunca volvió a saber de su familia, a pesar de superar la enfermedad, sólo le queda la deformación del cuerpo y rostro, con llamativas cicatrices. En el mismo lugar hay diversas instalaciones, un centro psiquiátrico, donde se encuentra su esposa, y un orfanato, donde vive el niño nubio Obama. Cuando muere la esposa de Beshay, éste decide intentar la aventura de localizar a su familia. Se colará en su carro tirado por un burro Obama, que también anda a la búsqueda de un lugar en el mundo. Estamos ante una emotiva película, que se atreve a hablar de los desheredados de la Tierra, de los que una sociedad occidental acomodaticia con frecuencia desea saber lo menos posible, cerrar los ojos y hacer como si no existieran. También es un film que invita a arriesgarse y no quedarse encerrado en un rincón, hay que ver mundo y descubrir la propia verdad familiar, aunque pueda ser dolorosa. Aunque contiene momentos duros, y muestra la tremenda realidad que le toca vivir a Beshay y a algunos amigos "freaks" que hace en el camino, destaca el tono de fondo optimista y esperanzado, incluso con algún momento humorístico. Y es que el simple hecho de vivir es una bendición, sobre todo cuando das y recibes amor. Se puede carecer de todo, pero tener un corazón compasivo, no tiene precio, es un auténtico tesoro, como se ve en el film. Aunque la fotografía del argentino Federico Cesca refleja una realidad, por ejemplo, la de los vertederos de basura, es bella, con tonalidades muy cuidada. Y la música de Omar Fadel, se convierte en buen refuerzo de las ideas positivas que atraviesan el film. Shawky concede al film un formato de singular "road-movie", ya nos movamos en carro, a pie, en tren o en camioneta. Los encuentros y situaciones sirven para ofrecer un rico cuadro de Egipto, donde vemos la realidad de la convivencia de distintas religiones: Beshay es cristiano, y Obama musulmán, y podemos ser testigos de oraciones en una mezquita, o intuir que el hombre con el que el primero llega a compartir celda, es de los Hermanos Musulmanes, aunque no se diga explícitamente. Aunque la lepra es una enfermedad en extinción, se nos propone cómo un mal físico puede producir miedo y rechazo, convertirse en un estigma, lo que da pie a una poderosa escena en un tren que rinde homenaje nada disimulado a El hombre elefante. Aunque ninguno de los dos es actor profesional, están muy bien y son muy naturales, el auténtico leproso Rady Gamal y el niño Ahmed Abdelhafiz.

6/10

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