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Biografía

Andrew Knight

Andrew Knight

Andrew Knight

Filmografía
Corre como una chica

2019 | Ride Like a Girl

La actriz australiana Rachel Griffiths destacó a partir de los años 90, con largometrajes como La boda de Muriel, y la serie A dos metros bajo tierra. Ahora debuta como realizadora con un biopic de Michelle Payne, que triunfó en su país como jinete. Hija menor en una familia de diez hermanos de Victoria, al sur de Australia, al fallecer su madre cuando ella tiene seis meses tiene que cuidar en solitario de todo el clan su progenitor, el entrenador de caballos Paddy Payne, que enseña a cada uno de los chavales a convertirse en campeón de hípica. Parece que espera menos de Michelle, a la que sobreprotegerá tras la muerte de una hermana por culpa de una caída. Tras encontrar a su caballo ideal, el Príncipe de Penzance, sopesará competir en el Gran Premio de Melbourne, pero antes tendrá que superar numerosos problemas, como alguna lesión, la obligación de perder peso para cumplir con el máximo exigido, etc. Al proceder de la interpretación, a Griffits se le da bien la dirección del casting, por lo que logra impecables trabajos de Teresa Palmer (Nunca apagues la luz, Hasta el último hombre), y el veterano Sam Neill, que da vida al padre. En el elenco sobresale Stevie Payne, uno de los hermanos reales de Michelle, aquejado de síndrome de Down, que se encarna con enorme espontaneidad a sí mismo. Por lo demás, estamos ante un architípico film de superación personal, que habla de las dificultades de cumplir los sueños de las mujeres en un terreno tradicionalmente masculino, pero también de la unidad en las familias numerosas. Quizás pierde algo de fuelle hacia la mitad, por la acumulación de obstáculos que debe superar la protagonista, lo que no empaña un film correcto.

6/10
Hasta el último hombre

2016 | Hacksaw Ridge

Una película asombrosa, que vuelve a demostrar que Mel Gibson es un cineasta genial, capaz de elevar una historia interesante a la categoría de obra maestra fílmica sin paliativos, verdaderamente él cumple con la regla de las 3 "E", que dice haber escuchado y tener en cuenta: un film debe ser Entretenido, debe mostrar una vertiente Educativa, y, ya es lo máximo, debe Elevar el espíritu del espectador, divisas tenidas muy en cuenta en Hasta el último hombre. Como hizo en Braveheart y en La Pasión de Cristo, parte de hechos reales, aquí con la ventaja adicional de que existen testimonios escritos y filmados de los protagonistas de su historia, de hecho la película concluye con algunos de estos últimos. El film cuenta la asombrosa historia de Desmond Doss (1919-2006), un joven de Virginia que desea servir en el ejército de su país tras el ataque japonés a Pearl Harbour, y la consiguiente declaración de guerra. Pero, objetor de conciencia y hombre de fe, cristiano adventista del séptimo día, se ha prometido en presencia de Dios no tocar un arma, él servirá como médico y pondrá los medios para salvar vidas. Semejante postura se topa con la incomprensión de compañeros y superiores, que la confunden con locura, cobardía, fanatismo o una mezcla de todo eso. Pero él se mantendrá fiel a sus convicciones y finalmente destinado en Okinawa dará prueba de un valor y entrega a los demás desarmante. El guión de esta poderosa historia lo han urdido dos hombres que ya antes han escrito historias inspiradoras con componente bélico: Robert Schenkkan en la miniserie The Pacific, con el mismo escenario de guerra, y Andrew Knight en El maestro del agua. Su libreto es sólido. En el primer tramo, componiendo el background de Desmond antes de su alistamiento, su vida alegre y sencilla, su enamoramiento, el trauma del padre veterano de la Gran Guerra, cuyas secuelas han influido en toda la familia. Luego con la peripecia de su preparación militar en un cuartel, con la incomprensión que suscita su determinación de no tocar un fusil. Y finalmente en Okinawa, la guerra pura y dura, donde su fe y la entrega incondicional en su trabajo se desvelan de modo heroico. La película de Gibson no puede ser más oportuna en un momento histórico en que un derecho que parecía pacíficamente aceptado, el de que nadie debería ser obligado a hacer algo que repugne a su conciencia, empieza a conocer trabas y a ser puesto en entredicho, porque supuestamente sería un estorbo para otros. La cuestión está muy bien desarrollada y es básica en un personaje muy bien perfilado, y al que da vida de modo maravilloso Andrew Garfield: nos creemos su entereza, donde la fe es primordial, da pruebas de humanidad, no es de piedra, tiene sentido del humor, y la subtrama romántica con una encantadora Teresa Palmer tiene la virtud de convertir en agradabilísimo lo que en diferentes manos habría sido decididamente ñoño. Las escenas bélicas están muy bien concebidas y resultan comprensibles para el espectador, a diferencia de otros filmes, donde todo es confuso, y la excusa facilona y cómoda es, "ya se sabe, la guerra es así". Así que entendemos el objetivo de una acción, el desplazamiento de los soldados, los obstáculos, el recurso a la artillería... En la línea de sus anteriores filmes, Gibson se decanta por el hiperrealismo, violencia estilizada muy bien fotografiada, pero violencia, al mostrar todo el horror de la batalla en lo referente a heridas, mutilaciones, sangre y vísceras. De este modo, por contraste, queda más subrayado el hecho asombroso de cómo se puede ser heroico en la guerra sin disparar una sola bala, y ello sin pretender negar que los otros soldados también están cumpliendo su deber luchando contra los japoneses con las armas. La partitura musical de Rupert Gregson-Williams está inspirada, y no pretende imponerse al resto de los elementos de las distintas escenas, de modo que se puede disfrutar de una interpretación, o de la belleza de algunos planos, como aquellos a que dan pie los descendimientos de los soldados y del propio Desmond desde lo alto del Hacksaw Ridge. Todo el reparto está muy bien, hemos mencionado a Garfield y Palmer, pero los padres del protagonista (Rachel Griffiths y Hugo Weaving), más los distintos soldados (Vince Vaughn, Luke Bracey, Sam Worthington...) también están interpretados con mucho talento.

10/10
El maestro del agua

2014 | The Water Diviner

Debut como director de Russell Crowe –también protagonista– en el centenario de la batalla de Gallípoli, bien recogida en el film homónimo de Peter Weir, aunque centrándose sobre todo en el punto de vista australiano. El neozelandés se inspira en hechos reales para seguir las tribulaciones del granjero australiano Joshua Connor, que ha perdido a sus tres hijos en la Gran Guerra, lo que ha hecho enloquecer a su esposa, embargados ambos por la pena. Tras otro suceso desgraciado, Joshua decide cumplir la promesa hecha a su mujer de viajar a Estambul para averiguar cómo cayeron sus vástagos, encontrar sus restos en el campo de batalla y traerlos de vuelta a casa. Puede ayudarle su talento natural de zahorí. Sorprende gratamente esta historia de hechuras clásicas e impresionante marco a lo David Lean, primero Australia, luego Turquía, que sirve para mostrar que el dolor también existe en el lado otomano, lo constata el protagonista en la pensión donde se aloja, ahí le atiende una viuda de guerra con un niño. Drama, aventuras, romance y cine histórico y bélico se dan bien la mano, y se agradece la visión del lado turco –lo que obviaba el Gallípoli de Weir–, el nacimiento de una nación. También asoma el enfrentamiento con los griegos –villanos acordes a los tiempos de crisis europea que corren–, la postura británica y avances humanistas como dar digna sepultura a los caídos en combate. Los flash-backs en las trincheras se introducen bien, y en el caleidoscopio de personajes arquetípicos llama la atención el oficial otomano encarnado por Yilmaz Erdogan, un hombre con virtudes humanas, comprometido en la lucha por Turquía y capaz de empatizar con el dolor del campesino que quiere saber qué fue de sus hijos.

6/10
Spotswood

1992 | Spotswood

Wallace es un experto en modernizar y reducir costes en las fábricas. Sin embargo, su capacidad práctica se pone en peligro cuando recibe el encargo de acudir a una pequeña fábrica. Allí entra en contacto con sus trabajadores y descubre una nueva realidad más allá de las fórmulas e inventos revolucionarios que hacen que una empresa produzca más y gaste menos. Entre el reparto llama la atención de un todavía desconocido Russell Crowe y Toni Collette, que debutó en cine con este largometraje.

4/10
La Bella y la Bestia 2. Una Navidad Encantada

1997 | Beauty and the Beast. The Enchanted Christmas

El film retoma a los encantadadores personajes de esa maravilla de la animación titulada La Bella y la Bestia, el único film de dibujos animados que ha logrado la hazaña de ser nominado al Oscar a la mejor película. La historia se sitúa en la época en que Bella es prisionera de Bestia en su imponente castillo. Como recordarán los lectores, Bestia fue víctima del hechizo de una bruja. Ésta, despreciada por el arrogante joven que era Bestia, le transformó en un monstruo; y a los sirvientes del castillo, en objetos: la señora Pots es una tetera, Chip una taza, Din Don un reloj, Lumier un candelabro, Forte un órgano, Flautín una flauta y Angélica un adorno de Navidad. La única forma de deshacer el encanto es que Bestia consiga que una joven le ame tal y como es. Como se acerca la Navidad, época de alegría y esperanza, Bella propone a sus amigos hacer una fiesta muy especial. Todos se lo desaconsejan, pues Bestia –amargado por su encantamiento, ocurrido en Navidad– está siempre de un humor de perros. Pero Bella es tozuda, y hace todos los preparativos. Hasta decide ir a la Selva Negra en un busca de un hermoso árbol navideño. En el film no falta un villano. Se trata del maestro Forte, que era el músico del castillo. Odia la Navidad, y no quiere que su amo se deje llevar por la alegría propia de una época tan especial. Tampoco desea volver a ser humano, pues como dice con cinismo, "la humanidad está muy sobreestimada". Con las lúgubres canciones de su órgano contribuye a que el ánimo de Bestia esté más bajo aún de lo habitual.

5/10

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