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Biografía

Antonio Sánchez

Antonio Sánchez

Antonio Sánchez

Filmografía
Perdiendo el este

2018 | Perdiendo el este

Tras una mala experiencia en Alemania, el español Braulio trata de labrarse un porvenir en China, pero no ha conseguido ni aprender el idioma, ni que le recluten como investigador, y falta poco para que caduque su visado. Conseguirá renovarlo si contrae matrimonio con Xiao, joven heredera que pese a su juventud tiene la etiqueta de ‘sobrante’, pues en su país está mal visto que no se hubiera casado antes. Mientras trata de conquistarla, Braulio se enamora de ella de verdad, mientras que tiene que lidiar con su compatriota Rafa y el turco Hakan, que le han seguido a Oriente atraídos por sus mentiras, según las cuales le iba de lujo. La comedieta Perdiendo el norte, de Nacho G. Velilla, protagonizada por Yon González, podía calificarse como una actualización poco inspirada de Vente a Alemania, Pepe, pero sobre los españoles que en la actualidad se ven obligados a emigrar. Pese a sus tópicos, y la falta de chispa, arrasó en las taquillas, sobre todo por la promoción televisiva, lo que ha traído consigo una secuela en la que González no ha querido ni asomarse en un cameo, como hace por ejemplo Javier Cámara, que también estaba en la primera. Toman ahora la voz cantante los secundarios de aquélla. Al final, esto ha sido un acierto, pues sobre todo Julián López (Braulio) da rienda suelta a su vis cómica, acompañado por secundarios de mucho talento para el género, sobre todo Edu Soto (instructor de baile flamenco en China), Silvia Alonso (la inseparable amiga española de Xiao), y Younes Bachir (el turco Hakan). Y aunque su subtrama se podría haber eliminado, brillan los veteranos, Carmen Machi y Leo Harlem, que forman una pareja tronchante. Se produce así un fenómeno similar al de la época de las ‘españoladas’, cuando actores que después han demostrado su valía (Alfredo Landa, José Sacristán, Antonio Ferrandis), estaban muy por encima de los productos que rodaban para comer. Aquí, abundan los tópicos, chistes groseros o facilones de telecomedia tipo La que se avecina, algunos próximos al racismo, sobre los ojos de los chinos, por ejemplo. Y si se hace referencia a Aladdin, de Walt Disney, por ejemplo, en un diálogo, conviene poner la banda sonora, y luego aclarar de qué película se está hablando, no sea que alguien no lo pille, por lo que cualquier espectador se sentirá subvalorado. Supone el primer largometraje del cortometrajista y director de capítulos de series Paco Caballero, que no tiene muchas ideas para la puesta en escena, y que aunque parece atisbar en la trama posibilidades dramáticas (el desencanto de quienes buscando la Tierra Prometida topan con la realidad) ni se aventura a explorarlas.  

4/10
Villaviciosa de al lado

2016 | Villaviciosa de al lado

Los hombres de Villaviciosa de Al Lado se enteran de que han sido agraciados con el gordo de la lotería de Navidad. Pero todos han adquirido las participaciones en el Club Momentos, un prostíbulo regentado por La Mari. Como cada esposa afila las uñas, ante la posibilidad de que su marido haya podido ser uno de los clientes de tan dudoso local, el alcalde, el líder de la oposición, el frutero y otros vecinos se alían para trazar algún plan que les permita cobrar de forma discreta antes de que venza el plazo. Nacho G. Velilla inició su carrera en el campo televisivo con capítulos de telecomedias como 7 vidas y Aída, que cumplían sus objetivos –poco ambiciosos– de cara al público de este tipo de producciones. Por desgracia, cuando dio el salto al cine, sus largometrajes (Que se mueran los feos, Perdiendo el norte) ofrecían la sensación de ser más de lo mismo, pues prácticamente parecen haber sido creados como pilotos de series. Ahora, toca fondo con Villaviciosa de al lado, fallido intento de comedia coral que supone un insulto a la memoria de Luis García Berlanga, claro punto de referencia, aunque recuerda mucho más a españoladas de Mariano Ozores como Jenaro el de los 14. Una secuencia del film la define por completo, cuando el cineclub del pueblo proyecta Sucedió una noche, elegante comedia de Frank Capra, pero dos personajes descerebrados piden a gritos “más Torrentes y menos clásicos en blanco y negro”. Pues precisamente esta cinta gustará más a quienes disfruten con la saga dirigida y protagonizada por Santiago Segura que a los que busquen comedia sofisticada. Sobredosis de humor grueso basado en los eternos clichés sobre España, los curas, las prostitutas, los homosexuales, etc., al menos se le puede reconocer cierta voluntad de criticar a todos los sectores, ‘dándole cera’ también a una caricatura del típico militante de Podemos, con un correcto trabajo del actor Carlos Santos, que tras transformarse en Luis Roldán en El hombre de las mil caras, aquí aparece caracterizado de forma que recuerda a Pablo Iglesias con coleta de caballo. Es lo único que (relativamente) puede tener cierta gracia y frescura, en todo el interminable metraje.

2/10
No lo llames amor, llámalo X

2011 | No lo llames amor, llámalo X

Después de muchos años sin hacer cine, Pepe Fons, famoso director de cine porno, decide volver a reunir a su equipo de antaño (todos unos auténticos perdedores) y filmar la mayor producción de cine porno de la historia de España. Para ello utilizará un guión de su sobrino Lino, cuya trama se sitúa en la Guerra Civil española y lleva por título "El alzamiento nacional". Llevará a cabo el proyecto con su propio dinero, hipotecando su casa sin que lo sepa su mujer. Pero el rodaje será un desastre... Los responsables de Fuera de carta y Que se mueran los feos vuelven a entregar una película muy en su línea. Explota el director Oriol Capel el humor zafio que cualquiera puede imaginar con semejante argumento. Y aunque todo se desarrolla bajo un aire teatral, barato, ligero y humorístico que tira de espaldas, el sexo está presente, por supuesto, en cada minuto. La cosa remite un poco al cine del destape de la transición, pero con un aire chabacano y tan tontorrón que resta algo de feísmo a las situaciones. Y como dice el director, la intención es "llevar la comedia romántica a un mundo en el que el sexo está tan presente que no deja espacio para nada más. Pero siempre hay sitio para el amor...". Por lo demás, algunos gags funcionan más o menos, sobre todo los protagonizados por los panolis Julián López (No controles) y por Ana María Polvorosa (Aída). Y sorprende la presencia de de Adriana Ozores en un papel importante.  

2/10
Aída (8ª temporada)

2011 | Aída (8ª temporada) | Serie TV

Paz se va a Miami y deja a Luisma. La vida de Mauricio podría cambiar tras conocer a su media naranja. Nueva entrega de las peripecias de los vecinos de Esperanza Sur, que experimentan cambios a lo largo de los episodios. Destaca la aparición de la ultrafamosa Belén Esteban.

4/10
Que se mueran los feos

2010 | Que se mueran los feos

Eliseo tiene el apodo en el pueblo de “el feo”, y desde luego este tipo cojo, calvo y desdentado, que regenta una carnicería, no es el más guapo del lugar. Él soñaba con ir a la ciudad y dedicarse a la música –con otros tres mozos tenía y tiene una banda–, pero no pudo ser. Además, después de morir su madre, debe ocuparse de la granja, pues su hermano “pasa del tema”. Hasta tiene la cara dura de no acudir al sepelio materno, y mandar a cambio a Nai, su mujer. Eliseo acabará encamándose con ella. Comedieta del zaragozano Nacho G. Velilla, quien ya dirigió a Javier Cámara en Fuera de carta. Intenta ser una comedia amable, pero todo es rancio y con muy poquita chispa. Pese a los esfuerzos por explotar la gracia natural de Cámara y Carmen Machi, no hay demasiado espacio para las risas. Asusta un poco la superficialidad con que se trata la infidelidad –está bien en el caso de Eliseo, está mal en el caso de un amigo suyo casado y ligón–, la maternidad, la religión y la homosexualidad –la lesbiana que quiere tener un hijo, y elige de padre al cura–; se puede exhibir, por supuesto, la excusa de que se trata de una comedia, pero sería más honrado decir que sigue los presupuestos de lo políticamente correcto.

3/10
Aída (7ª temporada)

2010 | Aída | Serie TV

Lorena ha sido elegida para participar en el "reality" Gran hermano, toda una bomba de relojería para el resto de personajes de la serie. Mientras, Soraya sigue siendo el objeto del amor de Mauricio y Chema, que ya no saben qué hacer para conquistarla. Nueva temporada de la exitosa serie de Tele 5 que triunfa la noche de los domingos. Esta temporada es la primera donde no aparece Carmen Machi, la actriz que, con su personaje, daba nombre a la serie.

4/10
Aída (6ª temporada)

2008 | Aída | Serie TV

Más risas con la serie que catapultó a Carmen Machí. Paz y Luisma desean mantener su amor en secreto, pero Lorena, miope antes estas intenciones, se emplea a fondo para hacer de celestina casamentera de la pareja. Lo más llamativo de esta sexta temporada es la presencia de Jorge Sanz haciendo de sí mismo, pues acude al barrio de Esperanza Sur en busca de inspiración, para el papel de un drogadicto que va a interpretar en una película.

5/10
Política, manual de instrucciones

2016 | Política, manual de instrucciones

Documental que sigue la trayectoria del fenómeno Podemos, desde su asamblea convocada para constituirse en partido político, hasta las elecciones de diciembre de 2016, en que logró unos extraordinarios resultados, 69 diputados, algo inédito para una formación que concurría por primera vez a una cita electoral de este tipo. Tiene detrás a Fernando León de Aranoa, no sólo como director, sino también como productor a través de su compañía Reposado, en alianza con Jaume Roures de Mediapro. Resulta muy difícil hacer un documental sobre política con gancho, más cuando el hartazgo de los ciudadanos ante la incapacidad y escasa disposición de sus representantes para formar gobierno alcanza límites muy altos. Está claro que Fernando León de Aranoa es un cineasta con pedigrí, y se esfuerza en imprimir brío a su "relato", palabra muy repetida a lo largo del metraje. Pero el film resulta extremadamente largo, con un lenguaje de profesor cansino por parte de los protagonistas, además de que sus simpatías por la formación morada se notan en exceso. Muy poco se habla de los contenidos concretos programáticos de Podemos, tal vez porque son difusos más allá de los deseos vagos de revolución, cambio, un modo nuevo de hacer las cosas, devolver la ilusión a la ciudadanía, acabar con la casta, etc. Incluso el referente bolivariano, y sudamericano en general, queda difuminado. En cualquier caso el acento –y es lo más interesante del film– se pone en la estrategia del Partido, el modo en que se piensa cómo transmitir una mala noticia, o se busca una idea con gancho, y el film muestra sobradamente que Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Manuel Monedero, Pablo Echenique y compañía son grandes comunicadores, que han sabido utilizar la política espectáculo de la televisión en su propio beneficio. El espectador que desee información sobre algunos de los puntos más oscuros de Podemos –su financiación, la relación con Venezuela, el caso Monedero...– quedará decepcionado, pues se pasa por ellos de puntillas, con cierta astucia para que nadie puede decir que se han omitido, pero sin coger el toro verdaderamente por los cuernos. Mientras que hay una indudable toma de postura en dar a entender que la búsqueda de cambio de Ciudadanos no es comparable a la de Podemos. También se echa en falta algo más de humanidad –se menciona a Tania de refilón–, y el papel de las bases, que se supone son los protagonistas del movimiento, no es todo lo relevante que cabía esperar, sus momentos parecen a la postre un gran esfuerzo para que el "relato" de que el cambio vendrá del pueblo a través de Podemos se pueda sostener.

4/10
Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

2014 | Birdman

Riggan Thomas, actor de cine que se convirtió en icono de masas años atrás al encarnar al famoso superhéroe Birdman, trata de reinventarse montando en Nueva York una obra teatral seria basada en un texto de Raymond Carver. La fecha del estreno en Broadway se aproxima, y las cosas se le complican cuando debe reemplazar a uno de los actores. A los nervios de los ensayos previos se suma una persistente voz interior que se burla de él por su patético plan. La del mexicano Alejandro González Iñárritu no es simplemente una incursión fílmica más a las bambalinas del mundo del teatro y el cine, un subgénero que ha dado títulos tan notables como Eva al desnudo o El juego de Hollywood, por citar sólo dos formidables películas. Su mirada es muy actual, y a la vez plenamente universal, a la hora de abordar el ego de los artistas y alrededores; y su ejecución, la idea de rodar en un solo plano al estilo de Alfred Hitchcock en La soga, con transiciones casi invisibles pues sería imposible hacer así una película de dos horas, resulta muy moderna y dota al relato de una enorme dosis de energía, muy adecuada a la zozobra interior de los agitados personajes. A este virtuosismo visual y coreográfico, suma el uso de una partitura musical con mucha percusión y conscientemente molesta, que intensifica la desazón de Riggan y compañía. Con un guión en que vuelven a colaborar con Iñárritu Nicolás Giacobone y Armando Bo –con ellos hizo Biutiful–, a los que se suma Alexander Dinelaris, se abordan cuestiones como el narcisismo y la petulancia de los actores, las dificultades para formar y mantener con solidez los vínculos familiares, el desgaste psicológico y la presión que supone sacar adelante una obra de teatro. Al precio personal que se paga en un proyecto de índole creativa en que uno pone el alma, que lleva a reacciones extremas y al desorden de los afectos o a la adicción a sustancias, se suma lo que rodea a su acogida, la reacción del público, a veces frívola y más hoy con el uso de las redes sociales, y la de la crítica, a veces ridículamente endiosada, otras siendo ella misma la que encarna la inesperada virtud de la ignorancia que atribuye a aquellos que juzga. La cinta que entrega el cineasta mexicano es descarnada, a veces con detalles innecesariamente zafios, pero destaca su enorme solidez, la sensación de que se atrapan los “superpoderes” de los actores, pero también la “kriptonita” que los debilita y los convierte en extremadamente vulnerables e indefensos. La metáfora de los superhéroes no es sólo un recurso para poner en solfa la saturación que de ellos sufren en la actualidad las pantallas, sino que sirve a la postre para hablar de la capacidad insospechada que tienen las obras representadas para tocar determinadas fibras inefables del espíritu humano. Y propicia un final muy hermoso. Resulta inteligente la elección de Michael Keaton para el papel protagonista –formidable su interpretación–, pues añade un subtexto a la trama ya que él mismo interpretó en el pasado a un superhéroe, el Batman de Tim Burton. Pero es que todo el reparto está escogido perfectamente, Edward Norton brilla como el actor prepotente y Naomi Watts como su novia y compañera en la obra, Emma Stone está muy bien como la hija de Riggan en proceso de desintoxicación, Zach Galifianakis es el representante perfecto; y también hacen bien su papel Amy Ryan, la ex de Riggan, y Andrea Riseborough, su actual pareja.

8/10

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